UNA VEZ MÁS
Disclaimer: Todos los personajes reconocibles pertenecen a J. K. Rowling. "Este fic participa en el minirreto de marzo para La Copa de la Casa 18/19 del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black"
Se preparó lo mejor que pudo tomando en cuenta que era un fantasma, hace muchos años que no le hablaba, no después de lo que le había hecho. Sabía que aún no lo había perdonado y esta sería la primera vez que le hablara después de lo ocurrido en Albania.
La encontró en la Torre de Astronomía, mirando al infinito. Él la conocía mejor que nadie, llevaba siglos enamorado de ella y sabía en lo que estaba pensando.
—Helena— llamó suavemente
La chica volteó aún distraída; la observó detenidamente, perdiéndose en las hermosas facciones que conservaba a pesar de su estado incorpóreo. Fueron tan sólo unos segundos, unos segundos que ella tardó en distinguir quién la estaba llamando. En esos segundos el brillo soñador que tenía abandonó sus ojos y fue reemplazado por una furia contenida
—¿Qué quieres?— preguntó fríamente
—Hablar contigo
—Tú y yo no tenemos nada de qué hablar, no después de lo que me hiciste
—¿Aún no me has perdonado?
—Nunca te perdonaré, lo que hiciste no tiene perdón. Me arrancaste la vida, me robaste la oportunidad de arreglar las cosas con mi madre
—Helena— llamó en un susurro
—No— lo interrumpió ella —No quiero saber nada de ti
—Por favor, yo, todavía te amo— ella le dirigió una mirada gélida— te amo tanto que no pude soportar el matarte y me suicidé después
—Eso no es excusa Barón, aunque después tú también moriste me arrebataste a mí la vida y, me condenaste a vivir como fantasma el resto de mi vida
—Por favor Helena— suplicó
—No, yo jamás te amaré. Si en Hogwarts no pude hacerlo, menos podré ahora que me asesinaste.
Pasó flotando rápidamente junto a él con la intención de irse de ahí; cuando el Barón la sintió a su lado, revivió uno de sus recuerdos: Estando aún en Hogwarts, cada vez que Helena pasaba a su lado él aspiraba su aroma a fresas, césped recién cortado y pergamino; su amortentia poseía esos aromas, los aromas que le recordaban a ella.
Hace mucho tiempo que se le había declarado por primera vez, aquella vez también le había rechazado. Ahora, una vez más le había confesado su amor y, una vez más ella le había rechazado. Tal vez ahora tuviese más motivos que aquella vez, pero una vez más le había roto el corazón.
