Al día siguiente la chica de cabellos cafes se encontraba de camino al trabajo, las sabanas se le había pegado y llegar tarde con la excusa de que había tráfico no era una buena opción.
-A pesar de que me mude a un lugar más cercano a la estación aún sigo llegando tarde.-se decía mientras entraba a los vagones del tren.-Tengo que levantarme más temprano.
Al bajar camino lo más rápido posible hacia su trabajo, al entrar observaba que no se encontrara Nakamura-san ayer lo regaño lo suficiente como volver a tener sus sermones a la primera hora de la mañana.
-Reika-san, buenos días parece que ya ha llegado.-Tomoe Yoshida-san que junto a ella y otros dos formaban el equipo de crímenes violentos bajo el cargo de Shinji Nakamura.
-Sí algo tarde pero llegue, y ¿Nakamura-san donde esta?-decía mirando por todos lados.
-No te preocupes, ya hace tiempo se fue a una junta.-le decía sonriendo aquel chico de unos 28 años de cabellos negros y tez blanca.- por cierto el jefe me dijo que ya reportaron la bicicleta y que es mejor que lo lleves de una buena vez.
-Oh cierto.-decía apenada. Ayer se le olvido por completo la cara de aquel chico que le presto la bicicleta por lo que a pesar de andar por la misma calle durante horas nunca encontró el dueño.
La chica saludo a todos de la jefatura y salió junto con la bicicleta hacia la dirección que indicaba el papel entre sus manos.
-Por qué tiene que vivir tan lejos.- se quejaba y sin más se subió a la bicicleta.-solo será hasta que crucemos la ciudad.
Por otro lado en la Agencia Armada de Detectives se encontraba aquel hombre con una habilidad increíble, si la increíble inteligencia que este portaba hacia que todos lo respetaran o al menos alimentaban su ego.
-Oh Ranpo-san lo veo sin ánimos hoy.-decía Daizai entrando a la agencia, sus ojos se dirigieron hacia el hombre que estaba sentado directamente frente a la puerta de la agencia. Su asiento en el mejor lugar de toda la oficina y cerca de las ventanas.
-Mmm...
-¿En qué tanto piensa? No es normal verlo de esta manera.-le decía estirándole una bolsa de cartón donde dentro traía muffin de arándanos delgados.
-El día están aburrido...-se quejaba mientras subía sus pies sobre la mesa y pasaba una de sus brazos sobre su cabeza apoyándose.
-OH ya verás que te contactaran para resolver otro increíble caso, después de todo Ranpo-san es increíble.-le decía Daizai mientras tomaba asiento.
-¡Jajaja por supuesto después de todo esta agencia no funcionaría si no fuera por mí y mi ultra deducción!-se alagaba así mismo, pero pronto, el sonido del teléfono sonó, apagando las risas del detective. La fuente vino del bolsillo de Ranpo. Los ojos de Daizai lo observaba detenidamente.
Él abrió su plateado teléfono y contestó después de mirar la identificación de la persona que llama por un momento.
-Edogawa Ranpo, el mejor detective hablando.- comenzó con una sonrisa maliciosa escrita en su rostro.-Oh, hola ¿Eres el nuevo detective? ¿Para qué llama?-pregunto.-Caso de homicidio involuntario, ¿dices? ¿Oh? ¿Confundiéndolo con brujería? No hay tal cosa como brujería. Lo siento, esto suena terriblemente ridículo. No me afilié a mí mismo con casos irrisorios como estos, adiós.- El detective razonó con desdén antes de cerrar su teléfono y ponerlo en el bolsillo de una buena vez más, y ahora su boca se llenó con el muffin de arándanos que el detective le trajo.
-¿Esta seguro que no ira?-interrogaba Daizai.
-Claro, como podrían ¿confundirlo con tal cosa como la brujería?
-Vamos Ranpo-san por que no va a callarlos de una buena vez y los corrija de tal pensamiento.
-No, tengo pereza.-decía recostándose en la silla.
-Vamos si va lo recompensare con cinco bolsas de golosinas de lo que usted me diga.
-Mmm ¿enserio?-lo pensaba por un momento.- ¿de las grandes?
-¡Claro! De las grandes.
Ranpo sin pensarlo más se paró y se dirigió a la puerta.- ¡Bueno me voy para agregar un caso más a mi increíble historial!
-Atsushi- kun podrías acompañar a Ranpo-san.
-Ah claro Daizai-san.-decía el chico saliendo tras él.
-Por qué mando a Ranpo-san se ve que no tenía ni el mínimo interés en resolver el caso.-decía Yosano desde su escritorio.
-Mmm no lo sé solo sentí que algo iba a pasar.-decía mientras se abría su Guía para el suicidio: volumen 5 y recostándose en uno de los sofás.
Tiempo después el dúo entró entre las zonas residenciales de clase media encontrándose con una casa de dos pisos color naranja y luego a un lado la casa especifica donde había una multitud de personas, las ancianas llorando y dando testimonios donde se les pidió que no cambiaran nada. Los oficiales de policía de la zona estaban luchando para mantener alejados a los curiosos mientras se acercaban el detective y el chico tigre.
-Una escena del crimen con tantos mirones es una escena aburrida.-Ranpo dijo con un suspiro mientras cruzaba los brazos detrás de su cabeza.
-OH, vamos ranpo-san ya estamos aquí.- animaba Atsushi mientras sacaba su identificación y la del detective para mostrárselas a los oficiales que le impedían su paso pero pronto retrocedió cuando leyó su identificación y cortésmente levantó la cinta amarilla para que la pasen.
Una vez que entraron al lugar, un olor repugnante de roedores muertos se encontró con sus narices. Haciéndoles a ambos fruncir el ceño y exhalar el poco de aire bueno que había.
Mientras tanto Reika caminaba por las residencias donde vivía aquel joven de la bicicleta, ya la había devuelto y luego de comprar una botella de agua en una tienda siguió su camino por las estrechas calles del barrio medio hasta que un olor fétido invadió sus fosas nasales.
-¡AH que asco!-decía tapándose la nariz.-pero este olor...-seguía aquel olor como si fuera un perro, que a pesar que sufrió varios insultos mientras crecía pero aún seguía utilizándolo de la misma manera.
Al llegar al final del rastro vio como había varias personas alrededor de una cinta amarrilla, así que se acercó pero el olor cambiaba por lo que a ella le dio curiosidad y cuando estaban a punto de sacarla mostro su identificación dejándola pasar acercándose sin importarle nada.
Una vez que el dúo comenzara a adaptarse al olor, sus ojos recorrieron la habitación. Un baño de sangre se encontraba en el piso de la sala de estar, el cuerpo de una mujer yacía muerto, su cuello y sus dedos eran tan negros como el carbón. Su vestido verde se rasgó en el dobladillo que indicaba resistencia. Su rostro estaba muy magullado hasta el punto de que no es identificable.
-Por lo seca que esta la sangre en su cara y los moretones vibrantes, parece que el asesino la mató a golpes.
El dúo de detectives se sobresaltaron al ver a la chica arrodillada a un lado de ellos, en ni un momento la vieron venir.
-¿Ah? ¿Reika-san?-pregunto el joven de cabellos grises.
-¿Eh?-La chica parecía reaccionar a la voz del chico.- ¿Oh Atsushi-kun que lo trae por aquí?-pregunto pero su mirada se desvió hacia el chico un poco más alto que ella.-Oh hola de nuevo.-se dirigió a Ranpo pero justo cuando iba a responderle lo interrumpieron.
-Hola detective.-una voz masculina se hacía anuncio entre ellos, Ranpo al girarse se encontró con un hombre joven de cabellos negros bien añilados y de ojos color azules como el cielo, examinando a todos los presentes.- Ranpo-san, me alegro que haya cambiado de opinión. Es un placer que haya contribuido.
Reika aún no sabía por qué tan educado su presentación hacia el hombre de sombrero marrón, así que decidió mirar más el cuerpo.
-Soy el detective Akihiro Eiji, ¡es un placer trabajar con usted Ranpo-san!-Anunció formalmente y con entusiasmo.
-Oh eres el nuevo.-anuncio y mientras ellos hablaban Reika se acercó hasta Atsushi.
-¿Qué te trae por aquí?-decía acercándose.
-Ah bueno vine a acompañar a señor Ranpo-san.
-Ah el que menciono anteriormente el joven.-el chico asintió.- es cierto lo vi la otra vez así que es un detective.
-Sí, y es uno de los mejores a todos los casos que el asiste son resueltos aunque a veces las pruebas no sean las suficientes.
-OH vaya debe ser un gran detective.-decía asombrada.
-Pero usted Reika-san ¿Qué la trae por aquí?
-Ah el olor me atrajo.
-Oh.
-¿Y de qué trata el caso?-preguntaba la chica.
-A bueno Ranpo-san recibió una llamada donde le dijeron que era un caso de un homicidio involucrado con brujería.
-¿Brujería? Que cosas dicen eso no existe.
-Bueno algo así respondió él.
-Esto no es brujería, es un intento de recrear la plaga de la Muerte Negra.-suspiro.
-EH? Acaso sabes algo Reika-san.
-Esta plaga fue una de las peores pandemias en la historia de la humanidad. Mató a poblaciones y lo más repugnante de esto es que la persona que hizo esto no tiene información de fondo sobre quien contrajo la enfermedad. La rata oriental lo hizo. En realidad es un parasito de roedores. Así que todos los otros roedores que usaron para matar a esta mujer era un gran desperdicio. Obviamente viven debajo de una roca.-decía calmadamente mientras veía el cuerpo, Atsushi veía con impresión aquellas palabras de la chica, los demás tan solo escuchaban.
-Vaya veamos hasta que tan lejos puedes llegar.-decía Ranpo con una sonrisa burlona.- Yo ya resolví el caso pero quisiera ver hasta donde llegas con esa pobre mente escasa.
-¿Ah?-expreso con mal por aquellas palabras.- ¿Mente escasa? Realmente no se quién eres pero veo que muchos hablan muy bien de ti así que no te daré el gusto de menospreciarme.
-Señorita usted quien es, decía el detective a cargo.
-Ah perdón por no presentarme.- decía parándose y sacando su identificación frente a todos.- soy Haru Reika y soy un detective del grupo de crímenes violentos de Akutagawa.
-Bien ahora resuélvelo.-decía Ranpo ignorando su presentación, Reika se gira hacia el detective y pregunta.
-¿Hubo algún avistamiento de electrónica? ¿Algún aparato de algún tipo?-ella pregunto.
-No, no hay nada en absoluto, teníamos algunos documentos en el dormitorio, la factura de la electricidad es ridículamente barata.-decía Eiji.
-Eso es porque no hay bombillas instaladas en primer lugar.-decía y todos miraban hacia el techo a excepción de Ranpo quien solo miraba detenidamente a Reika.
-Pero... ¿Qué podría significas eso?-decía Eiji.
-Viven bajo una roca, obsesionados con el mal lugar y las pandemias, además de ser estúpidos y con pánico.- ella respondió mientras caminaba por donde el detective estaba y echó su cabellos hacia atrás para intentar que golpeara la cara de Ranpo, pero él lo esquivó sin esfuerzo, con una pequeña sonrisa casi notable que ella no percato.
-Sí es desordenado y exagerado, entonces son de una lógica estúpida y simple. Le quemaron los dedos y el cuello en un intento de engañar momentáneamente a quien lo encontrara, la Muerte Negra mata las células, no la quema. Solo quieren asustar cuando dicen que esto es cosa de brujería, encontraras al asesino en las afueras de esta casa, lo sé, los asesinos pueden ser tan estúpidos a veces.-dijo con firmeza y miro a ver hacia el hombre de sombrero marrón.-mi trabajo aquí está hecho.
-No lo creo aun te falta apuntar quien es el culpable.
-Eso no es un problema en este momento lo hago.- y salió junto Ranpo detrás de ella.- Son ellos.
-¿Estas segura?-decía Atsushi ya que la chica apuntaba al par de abuelos que hace unos momentos daban declaraciones.
-¡Jajaja! Casi pero no.-decía Ranpo entusiasmado.- solo resolviste la mitad del caso, el verdadero culpable se encuentra ahí.-decía apuntando al lado opuesto hacia un hombre de mediana edad.
-Como lo argumentas.-Decía la chica Ranpo tan solo se limitó a sacar sus lentes del bolsillo mientras sonreía y poniéndolos a la vez que este abre sus ojos dejando ver los hermosos color verdes de estos.
-El señor Hideo Daichi, es el culpable por el simple hecho de planear esto en primer lugar y poniendo como cómplices al par de ancianos, él era el acosador de la mujer quien eran amigos desde hace ya tiempo ella le había pedido varias veces que se alejara de ella por el simple hecho que ella ya estaba comprometida y en su dedo anular pueden verlo, no tiene el anillo pero si la huella él trae el anillo.- los oficiales se acercaron a revisarlo y en efecto como lo dijo el traía el anillo.- él vive en la esquina en la casa más marginada del lugar por lo que podía venir a ver y ya que se iba casar, el por venganza a no elegirlo a él la invito cerca del parque en donde fue secuestrada...
El detective seguía explicando y Reika tan solo escuchaba con asombro las palabras del hombre.
-Él es increíble verdad.-decía Atsushi parándose a un lado de ella.- pareciera que de verdad tiene un gran poder.
-¿Y no lo tiene?-Decía con asombro.
-Bueno en verdad no, es simplemente su intelecto pero parece que el aun no quiere aceptar tal cosa.
Reika tan solo que quedaba viendo a aquel hombre que hablaba, parecía fascinado decirle que ella estaba equivocada, aunque eso le irritaba un poco.
-Pero dime como te diste cuenta de eso.
-Bueno yo me guie por el olor.
-¿El olor?
-Sí, mi sentido se ha desarrollado mejor que la de cualquier persona, y esa mujer desprendía un fuerte olor a quemado, pero también se mezclaba a olor de ratas de alcantarilla y al llegar aquí por el olor, sentí como las ancianas también desprendían ese mismo aroma por lo que deduje que ellas estaban involucradas pero no vi venir a la persona quien...
-Ranpo-san, Ranpo Edogawa-san.
-Así Ranpo-san apunta como el culpable
-Y así es como las ancianas esparcieron el rumor.-decía para terminar.
La chica se quedó asombrada vio a través de tantas cosas que ella no pudo haberse fijado, pero ¿Cómo es que ella puedo hacer tal cosa? Era simple de tantas veces que su padre lo llevo a su trabajo ella observaba como él trabajaba y digamos que adopto las habilidades de su padre, luego que su madre muriera su padre fue tras el sospechoso y para eso su padre tuvo que investigar y agudizar sus sentidos si quería atrapar el culpable y como consecuencia el desarrollo un sentido de poder percibir algo que los demás no, no por nada se ganó los honores luego de atrapar el culpable y el de muchos más en adelante, su hija presencio todo y como resultado adquirió una deducción un poco más compleja al combinarlo con sus habilidades pero nada comparado con lo que había hecho Ranpo.
-¿Y bien?-pregunta el detective.
La chica suspiro y luego dio una sonrisa a lo cual al detective lo desconcertó.-Bien, me doy cuenta que me faltaron algunas cosas, pero al menos pude decir algo que los demás no, sin decir que te resolví la mitad del caso.
-¿EH?, claro que no yo lo hice primero.-reclamaba.
-Sí, sí, sí lo que tú digas.-decía la chica mientras caminaba de regreso.-¡Adiós Ranpo-san fue un placer ayudarte!
Atsushi se disculpaba con el detective Eiji por el alboroto, pero algo inusual vio en Ranpo sonreía de una manera que nunca antes había visto, era cierto que reía de vez en cuando pero no con el mismo sentimiento que ahora, se sentía diferente.
-Ranpo-san creo que ya es hora de irnos.
-EH necesito ir a un lugar ¿podrías acompañarme?
-A donde piensa ir.
-A Akutagawa.
