Ya era de tarde cuando llego a su debida estación.

-¿Dónde andabas?- le preguntaba Nakamura.

La chica tan solo suspiro para luego tomar asiento en su escritorio asignado.

-Lleve de regreso la bicicleta y en el lugar me topé con una escena del crimen con un tipo engreído y de regreso no pude tomar el tren por que se me había caído la cartera quien sabe dónde, por lo que tuve que regresar caminando.- decía mientras se hundía en su asiento.

-¿Estas muy cansada?-preguntaba.

-Sí, quiero dormir.

-Entonces creo que no te diré la noticia.-decía mientras se alejaba.

-¡Espera! ¡No te vayas!-decía la chica reanudando su asiento.- ¿De qué se trata?

-Veo que se te quito el sueño.

-Quien dijo que tenía sueño.-decía con una sonrisa Reika.

-Jajaja veo que te pareces un poco a tu padre en cuanto actitud aunque sacaste los mismos rasgos de tu madre.

-Vamos no des tantos rodeos al asunto ¿de qué se trata?

-Ten más respeto cuando alguien te elogia.-decía en regaño pero con una pizca de broma.

-Eso fue un elogio ¿Dónde?-respondía la chica divertida.

-Bueno ya, es hora de ponernos serios.-decía cambiando rápidamente su actitud.-Como sabrás se ha estado trabajando en una manera de detener la ineficiencia de las líneas de atención cuando alguien llama por emergencia desde ya hace un par de años.

-Sí lo tengo claro, espero que al fin le pongan una solución.

Una de las causas de la muerte de su madre fue que durante la investigación por parte de su padre se dieron cuenta que las llamadas de emergencia no funcionaban bien de manera que no podían actuar de manera inmediata cuando crimen sucedía, por lo que su padre estuvo por mucho tiempo en contra de ellos para que le pongan una solución para que casos como esos ya no sucedieran.

-Bien hoy en la mañana fui a una junta donde se tocó precisamente ese tema, al parecer ya han encontrado una solución por lo que varios jefes dieron un integrante para poder cooperar con esta operación, estará a prueba y si se logra buenos resultados esperamos que esto se extiendo en todo el país, y conociendo tus habilidades te he ofrecido como voluntaria.

-¿Me ofreciste como voluntaria?-estaba asombrada.

-Sí, ¿algún problema? Siento que con tus habilidades serás de gran ayuda, puedes escuchar perfectamente lo que los demás no pueden creo que serás una pieza grande para el equipo si quieres que esto salga adelante.

Ella lo procesaba y la idea no se le hizo mala, aunque temía que lo arruine.

-¿Seguro que podré hacer esto? Y si hago algo mal.

-Solo es contestar llamadas mientras te concentras en buscar al culpable que tan difícil puede ser para ti, Con esas habilidades detuviste a los hombres ayer o ¿no?

-Sí pero...

-Sigues poniendo peros pensé que querías ayudar a la gente para que más casos como estos no sucedan.

La chica se quedó callada y recordó que fue una de las razones por la cual intento ser policía y ahora siendo detective en poco tiempo a estado ayudando a varias personas.

-Es cierto por un momento lo olvide.-decía sonriendo.

-Pues que no se te vuelva a olvidar.-decía mientras le daba un golpe en la cabeza.-Te ves cansada por que no te vas a casa por hoy.

-Enserio me puedo ir.-preguntaba incrédula.

-Claro, solo porque mañana empieza el proyecto.

-¡Mañana!- decía asombrada.

-Sí, mañana a las once y media de la mañana, empezara algo tarde pero espero que te levantes a la hora yo te llevare hasta el lugar así que te espero aquí media hora antes ¿entendido?

-¡Claro que sí!, bueno con su permiso me retiro y gracias Nakamura-san.-la chica recogía sus cosas cuando se dio cuenta de algo.

-Una cosa más.-decía apenada, su jefe tan solo levanto el ceño.-me podría prestar para el boleto del tren no tengo cartera por el momento y mi quincena se encontraba ahí.-decía con una sonrisa de esquina a esquina.

El hombre tan solo suspiro y de su cartera le entrego un billete.-Tú nunca cambias, espero que este tampoco se te pierda.

-Gracias se lo agradezco mucho, cuando recupere mi cartera se lo devolveré.-dijo animada para luego salir de la estación.

La noche ya estaba cayendo por lo que se apresuraba por llegar a casa para tener una cena seguido por un refrescante baño y luego tirarse a dormir, pasaba entre las calles y de tienda en tienda cuando en una de ellas escucho un "¡Haru-chan!" Aquel sitio era un restaurante y ahí se encontraba la persona que pensó no encontrarse o al menos no tan pronto, la chica miro y ahí se encontraba Ranpo con una mano sacudiéndola para que entre.

Se miró por los lados esperando que tal vez se confundiera y no sea ella a quien habla pero no.

-¡Sí tu Haru Reika!- la gente que pasaba solo la veía por lo que para evitar miradas se acercó hasta el entrando hacia el restaurante que bien no era algo tan familiar pero tampoco tan lujosa para la gente de alta sociedad.

Camino por los pasillos hasta su mesa que se situaba en la ventana mirando hacia la calle.

-¿Que hace aquí?-preguntaba.- y Atsushi-kun.

-AH Atsushi-kun ya se fue, le dije que se podía retirar, pero antes me pidió esto.-decía apuntando un vaso de licor.

-Ok.-respondía con confusión.-Y bueno que le trae aquí.

-A nada tan solo pasaba por aquí.

-¿Eh?, sabe no tengo tiempo necesito irme a casa.

-Vamos quédate yo te daré tu cena, no has comido aun verdad.

-Bueno...-se oía como su barriga gruñía.-Tal vez no.

La mesera se acercó y ella pidió un platillo, su charla entre ellos dos no fue mas que pequeñas discusiones de quien había resolvió aquel caso anterior.

-Entonces dime Haru-Chan como es que señalaste a las ancianas.

-Por su olor.

-Se más específica.-reclamaba el hombre, Reika se había percatado de que a pesar de aparentar ser un hombre de unos veintitantos años se comportaba de manera infantil.

-Su ropa, su esencia olía del mismo modo que la de la víctima aparte de que las escuche hablando entre ellas temiendo que las puedan agarrar.

-¿Cómo hiciste eso?

-Pues escuchándolas.-decía con lógica.

-Especifícate.-volvía decir.

-Mis oídos se desarrollaron pudiendo escuchar todo lo que está a mi alrededor y un poco más y si me llego a concentrar puedo decir que es cada cosa.

-Oh, vaya. Una cosa más.-decía el detective tomando un poco más de su licor.-¿Cómo pudiste atrapar a más de cinco personas? Con ese cuerpo.

-¡Oye Edogawa!-se quejaba.-Es una habilidad que tengo pero no suelo usarlo a menudo.

-¡OHH pues yo también tengo una habilidad!- decía con felicidad.- ¡Tengo mi ultra deducción con ella puedo resolver casos no importa si las evidencias son pocas o nulas yo te diré quien es el culpable, cuales son los delitos que cometieron y en donde pueden encontrar la evidencia!

-Ya lo he presenciado, y sí eres increíble.-decía de forma calmada.

-Claro que sí, soy increíble.-ella tan solo miraba, el tiempo paso y aunque quería irse no podía, sentía que no podía irse y dejar al detective en su estado actual, sí ya se encontraba totalmente intoxicado, al parecer no era muy bueno bebiendo.

Y luego de tanto pensarlo decidió cargarlo por los hombros sacándolo del restaurante, él ya había pagado por lo que ese asunto ya no era un problema, la parte de la ciudad donde se encontraban las luces de la calle eran de un color azul suave, el suelo húmedo y reluciente creaba pequeñas salpicaduras con cada paso de Reika.

Ella maldijo al detective cada vez que tenía que soportar su cuerpo perdiendo el equilibrio y arrojando su peso sobre ella, las personas que pasaban a su lado la miraban como disculpándose, como simpatizando con ella por tener que lidiar con una compañía intoxicada.

Había gente de todas las edades caminando de un lado a otro, personas entrando y saliendo de las tiendas. Las personas que miraban a la ventana mientras sus ojos reflejaban la mezcla de farolas azules y letreros de neón. La luna se estaba asomando luego que las nubes grises ya había hecho su tarea, sí había caído un poco de lluvia pero no tanto como para que siguiera toda la noche.

Los intoxicados murmullos de Ranpo se hicieron notar.

-Haru-chan tu cartela molada con coneyitos es lendo.-apenas y podía pronunciar bien las palabras.

-¡Eh?-escucho como algo se caía al piso, estaban cerca de una banca del parque por lo que camino un poco para depositarlo y regresar por lo que escucho caer y así se dio cuenta que lo que se callo era su cartera que había perdido en la mañana.-Acaso ¿ese desgraciado lo tenía?.- miro por dentro y vio que le faltaba dinero y era exactamente lo que pago en el restaurante.-este maldito lo voy a matar, se gastó toda mi quincena.

Regreso hasta donde él se encontraba y reviso sus bolsas para ver si por lo menos traía su identificación y saber dónde llevarlo, pero por más no encontró nada hasta que en una bolsa parecía tener algo, saco lo que sentía y valla tenía el dinero suficiente como para pagar un taxi.

Lo levanto de nuevo pasándole uno de sus brazos sobre sus hombros mientras ella sostenía con una mano su cintura.

-Edogawa, llévame a tu casa.-la frustada Reika suspiro cuando su agarre en la cintura de Ranpo se tensó, haciendo todo lo posible por no dejar que sus rodillas cayeran bajo la presión.-¿Edogawa?- ella pregunto, pero fue en vano, él solo le respondió con murmullos que ella no necesitaba en lo más mínimo.

-¡Tu hogar, Edogawa! ¡Tu hogar!-ella dijo una vez más, pero nada de lo que salía de su boca tenia valor.

-No tengo más remedio que llevarte a mi casa.- ella finalmente anuncio.-Agarrare lo que estaba en tus pantalones ¿¡me oíste!? ¡Con eso pagare el taxi!-le anunciaba pero no tenía remedio no la escuchaba.

-No puedo creer que tenga que cuidarte incluso después de apenas conocerte y aparte insultarme en un mismo día.-Reika se quejó a sí misma.

-Hueles bien, Haru.-dijo repentinamente el borracho Ranpo, haciendo que la chica lo mirara con desprecio.

-La intoxicación no es una excusa para tratar de burlarte de mí Ranpo.-dijo en un suspiro mientras lo pegaba más a su lado y ajustaba su agarre en su cintura y su brazo sobre su hombro.

Se calló de nuevo, viendo que incluso intoxicado buscaba con que fastidiarla, seguía caminando por el parque ningún taxi se había dignado a pasar por el lugar, pero sus piernas ya le estaba fallando por lo que de nuevo lo volvió a sentar.

-Edogawa... tu, quédate aquí, veré si algún taxi nos hace parada.-ella dijo sin aliento antes de levantarse, sin embargo, un fuerte suspiro escapo de sus labios cuando fuerte tirón en su brazo hizo que se girara hacia ranpo, sus ojos cafes claros de la chica se deslizaron hacia abajo para ver qué tan fuerte era su agarre en su brazo y lo cerca que estaba de él su cara a la de ella. Pero estando así podría apreciar cómo era sus facciones y ahora que lo veía detenidamente se le hizo algo guapo el hombre, sus labios se veían algo rosados al igual que sus mejillas pero debe ser por el alcohol.

-Edogawa, suelta.-decía la chica y como si le hiciera caso la soltó, ella suspiro y aparto su brazo antes de pararse derecha, luego, bajo su sombrero para cubrir su rostro antes de alejarse.

Y luego de unos segundos un taxi por fin paro para luego meterse junto con el hombre y dirigiéndose a su departamento. Había sido un día largo.