Sintió como le arrancaba el corazón y lo pisoteaba. Aquello no podía estar pasando. Se sintió, por un momento, la persona más desgraciada del mundo. Pero entonces, algo en su cerebro despertó. Y desesperada, jugó su última carta.

- ¡Espera! – su voz se quebró pero obtuvo el resultado deseado. Draco se detuvo junto a un árbol y se dio la vuelta – Demuéstrame que no sientes nada.

- ¿Qué? – el chico estaba descolocado. Sabía que sus fuerzas no aguantarían mucho más y que la chica iba a volverlo loco de un momento a otro.

- Bésame. – Dijo mientras avanzaba hacia él - Y después de ello, si es lo que quieres, no volveré a hablarte nunca.

- No pienso…

- No es algo que no hayas hecho nunca. No tendría por qué importarte ahora.

- Este lugar no es adecuado Granger. Podrían vernos – si la besaba, lo arruinaría todo. De eso estaba seguro.

- Sabes tan bien como yo que nadie va a venir aquí.

- No tengo porqué besarte si no quiero – y sin embargo, no había cosa que deseara más en aquel momento.

- Por las barbas de Merlín… - dijo la chica mientras se lanzaba hacia él y juntaba sus labios.

El chico opuso resistencia al principio, pero cualquier firmeza que hubiera podido existir por su parte acabó quebrándose cuando la chica lamió hábilmente sus labios. Le correspondió el beso y aumentó la velocidad, dominando en seguida la situación. Sentía que estaba protegido, que solo existían ellos dos. Olvidó la realidad de su vida por un momento. Y decidió ser egoísta como tantas otras veces. No iba a apartar de su lado a una persona que le hacía sentir de esa manera, aunque eso supusiera un peligro para ella. A decir verdad, también había comprendido que la chica no accedería a alejarse de él.

La apoyó contra el árbol y esta, de un salto, subió a sus brazos y entrelazó sus piernas tras la espalda del chico. El rubio aumentó la presión contra el tronco para evitar que la castaña resbalara. Sus bocas solo se separaban para tomar aire. El Slytherin introdujo la mano bajo la blusa de la Gryffindor, haciendo que ambos olvidaran la temperatura y la nieve. En ese momento, el fuego ardía en torno a ellos. O mejor dicho, ellos eran las llamas. Hermione bajó su cabeza y comenzó a besar el cuello del rubio, que notaba como pequeñas nubes de vaho escapaban de su boca cada vez que suspiraba.

Pero de pronto, oyeron unos pasos seguidos de risas cerca de ellos. Se separaron y escondieron detrás de unos arbustos, y Hermione vio como 3 niñas de Hufflepuff y 2 niños de Gryffindor pasaban a lo lejos. Puede que ese no fuera un lugar tan privado y el rubio se dio cuenta de ello.

- ¿Y si volv…?

- Tengo una idea mejor – Hermione quería aprovechar la ocasión para hablar con él. Aunque eso supusiera llegar tarde al castillo, siempre podrían volver a través de algún pasadizo. En media hora abrían vuelto y nadie notaría su ausencia. - Sígueme – y sin esperar respuesta, la chica saltó la verja y comenzó a andar hacia la vieja casa.

Ni siquiera hicieron falta conjuros para abrir la puerta, que cedió por la podredumbre de los años. La castaña entró y enseguida se sintió rodeada por el ambiente abandonado que reinaba en aquel lugar. Condujo al chico hasta una sala más grande, que con varios toques de varita consiguió limpiar e iluminar. No pudo hacer aparecer muebles, pero con aquello les bastaba. Draco se sentía extraño allí. No era miedo, era… incertidumbre.

- ¿Qué hacemos aquí?

- Bueno, he pensado que nadie vendría a molestarnos – sentémonos.

Tomaron asiento en el suelo uno enfrente del otro.

- ¿Y? – la incitó el chico.

- Quiero saber los planes de tu vida – sí. Lo había llevado a aquel lugar para informarse sobre su futuro.

- ¿Perdón? – era lo último que el ojigris se esperaba.

- Quizás he sido demasiado brusca. Me refiero a qué vais a hacer Nott y tú. Porque dudo que acabéis séptimo

Aquella chica era demasiado lista. Tenía razón. En cuanto todos los mortífagos estuvieran reunidos, él y Theo abandonarían el colegio.

- ¿Y qué?

- ¿Estoy en lo cierto? – claro que estaba en lo cierto.

- Puede que sí, Granger. Pero dime, ¿y qué hay de vosotros tres?

- ¿Harry, Ron y yo?

- Ambos sabemos que una guerra se está preparando. No me imagino a San Potter en clase de Pociones mientras la Orden hace planes de batalla.

Efectivamente, los tres tenían previsto marcharse antes de Pascua. Aunque su misión no tenía nada que ver con la Orden sino con la búsqueda de Horrocruxes. Y eso sí que no podía confiárselo al Slytherin.

- Puede que…

- Sé que tengo razón. Si te contara mis planes tendrías que contarme los tuyos. ¿Estarías dispuesta?

La chica suspiró. La había cazado.

- No puedo.

- Lo sé.

Los chicos se estudiaron en silencio.

- ¿Lucharás a su lado Draco? – por fin esa duda que tanto tiempo llevaba haciéndose.

- ¿A qué te refieres?

- Ya sabes. Con los mortífagos. Con Voldemort.

- ¿Y por qué no iba a hacerlo? - preguntó sin responder a la chica.

- Tú mismo dijiste que no deseabas la Marca.

- No la deseaba de aquella manera. Pero dado que la otra posibilidad es luchar con la Orden, queda descartada.

- ¿Por qué?

- Porque la mayoría de los componentes de ella me odian y odian a mi familia. Volverme en contra del Señor Tenebroso haría que quedara en medio del fuego. Con ambos ejércitos en mi contra, no creo que tuviera muchas posibilidades Granger. Prefiero que las cosas sean así.

- No estaríamos en tu cont…

- Sé de qué hablo. Los Weasley, Potter, McGonagall, Longbottom… no me imagino a ninguno dándome la bienvenida.

- Ya… así que perteneceremos a diferentes bandos.

La realidad caía sobre ellos como una tempestad.

- Supongo que siempre lo hemos sabido.

La chica sabía que era cierto.

- ¿Y que es de lo nuestro?

- ¿Lo nuestro? Yo no lo habría denominado así.

- Draco, sigues siendo orgulloso incluso cuando…

- Granger. Simplemente no quiero pensar en eso ahora. Suficientemente malo es ya todo como para tener que sumarle preocupaciones.

- ¿Debería tomarme eso bien?

- Deberías tomártelo como es. ¿Quieres saber que será de mí? Ahí va mi respuesta: ni siquiera yo lo sé. Hay planes diseñados, que supongo que tendré que cumplir. Siempre ha sido así, pero a mí me ha costado mucho darme cuenta.

- ¿Y qué pasaría si dijeras que no?

- En ese momento, podrías dar por muerta a la familia Malfoy.

- ¿Y si escaparais?

- ¿Por quién nos tomas? No somos unos gallinas. La situación es esta Granger. La verdad de mi vida es esta. ¿Y mi futuro…? Tan incierto como el tuyo. O el de todos. Tampoco son tiempos fáciles para nosotros. La guerra es nefasta para ambos bandos.

Aquella era una reflexión de una índole mucho más profunda que la que Hermione había creído que el rubio le confesaría.

- ¿Seguiremos viéndonos? – la chica esperó nerviosa la respuesta.

- Hasta que no sea posible. Quizás un mes, quizás dos días. Y luego las aguas volverán a su cauce.

Lo miró. Era más de lo que había esperado, pero seguía siendo poco para ella.

- ¿Por qué no quieres cortarlo?

El chico entrecerró los ojos y la miró atentamente.

- Pensé que tu tampoco.

Hermione se apresuró a responder.

- Y no quiero. Solo que pensaba que no significaba nada para…

- No significa nada Granger – aunque el chico no estaba seguro de que eso fuera cierto.

La castaña sabía que el rubio necesitaba tiempo para asumir las cosas y decidió dárselo.

- Está bien.

- Es solo que… me reconforta estar con alguien. – el chico enseguida se arrepintió de sus palabras. Había sonado como si estuviera aprovechándose de ella. Por suerte, Hermione llevaba ventaja en ese asunto.

- No lo creo. Si simplemente fuera por compañía, seguirías con Pansy.

Draco la miró. Por supuesto que tenía que saberlo. Y es que la chica Slytherin parecía ser la única que no se diera cuenta de que el rubio sólo la quería cuando necesitaba a alguien. Era más fácil arrojarse en los brazos de la rubia que asumir la soledad.

- Ella ya no significa nada.

- Lo sé. ¿Puedo preguntarte algo, Draco? – la chica quería ver si los rumores eran ciertos.

- Puedes. Pero no tendré por qué responderte.

- ¿Con cuantas chicas has estado?

El chico no sabía que la había llevado a esa pregunta. Pero no tenía ningun problema en responderla.

- Define "estar".

Hermione reflexionó que tipo de respuesta quería obtener.

- Una noche.

- Posiblemente menos de las que cree la gente pero más de las que te imaginas.

- ¿Y… con cuantas has pasado más de una noche?

Eso reducía el número considerablemente. Concretamente, a dos.

- Pansy y Astoria.

- ¿Astoria Greengrass?

- Ajá.

- ¿Pero cuando…?

- El año pasado. Solo los Slytherins están al tanto de eso.

- ¿Tu primer beso?

- En tercero, Pansy.

- ¿Tu primera vez?

- También Pansy. En cuarto. – A Draco empezaba a gustarle el juego – ¿Qué hay de ti Granger? ¿Primer beso?

- Krum.

- Suponible. ¿Primera vez Weasley? – la chica se sonrojó.

- No ha habido primera vez.

- ¿Nunca…?

- No.

El chico la observó en silencio y sin saber qué le llevaba a besarla, se inclinó lentamente hacia ella.

La chica lo recibió encantada y enseguida hizo que sus labios se encontraran. Se tumbó de espaldas mientras el chico se inclinaba sobre ella. Notó como el flequillo platino le hacía cosquillas en la frente y sonrió. Para su sorpresa, notó que la boca del Slytherin también se curvaba en una leve pero perceptible sonrisa.

El rubio viajó hasta el cuello de la castaña. Sus labios expertos sorbieron en diferentes puntos, arrancando suspiros de la chica. Siguieron así alrededor de una hora. En el silencio de la casa solo se oía el resonar de los besos y de las entrecortadas respiraciones.

Poco a poco se separaron. Draco se tumbó ladeado, dejando espacio a la Gryffindor, que apoyó su cabeza en su pecho y pasó un brazo por la cintura del ojigris. Éste realizaba suaves caricias en el pelo de Hermione y, al cabo de un rato, se durmieron apaciblemente, como una pareja normal.

Lejos de allí, Ron no paraba de dar vueltas en la torre de Gryffindor, mientras Harry lo observaba desde un sofá.

- No te preocupes Ron. Seguro que ya ha venido – aunque el moreno no estaba tan convencido de ello.

- ¿Tú crees? Ni siquiera ha ido a comer. Y ya sabes lo que nos han dicho en Hogsmeade.

Al acabar su visita a Zonko y Honeydukes, se habían encaminado hacia la tienda de animales, donde una joven dependienta les había informado de que ninguna chica con la descripción que le proporcionaban había visitado el lugar ese dia. A paso tranquilo se encaminaron hacia la Casa de las Plumas. Simplemente creían que la chica seguiría eligiendo sus útiles para clase, pues normalmente le costaba mucho tiempo. Pero cuando un mago les dio la misma respuesta que la dependienta de la tienda de animales, comenzaron a preocuparse. Su amiga les había asegurado que iría a esos dos lugares antes de separarse de ellos, cosa que no había hecho. Así pues, ¿dónde estaba?

Viajaron al castillo, convencidos de que ésta habría vuelto, olvidándose de esperarlos. Aunque era algo raro en la chica. Cuando no la encontraron en la biblioteca, ni en los patios, ni en la comida, su preocupación creció.

- Ya sabes Ron. Puede que se haya encontrado con Tonks o alguien y se haya quedado con ella.

- ¿Eso puede ser, no?

- Claro que sí – aunque el moreno solo intentaba darle ánimos.

- Pero Harry, si no aparece esta noche tendremos que hablar con McGonagall. Puede haberle pasado algo y…

- Filch apunta todas las personas que entran y salen del castillo. Si Hermione no ha vuelto, los profesores ya tendrían que saberlo.

- ¿Debería eso tranquilizarme?

Harry suspiró.

- Supongo que no.

- Aunque ya sabes, McGonagall se enterará igualmente si esta noche no hace su ronda de Premio Anual y…

- Premio Anual… ¡eso es Ron! ¡Tenemos que ir a buscarla a su torre! – con la preocupación del momento, habían olvidado mirar en el hogar de la castaña.

- ¿Y si nos encontramos a Malfoy?

- ¿Estás sugiriendo que no busquemos a Hermione sólo por si nos topamos con Malfoy?

- No. Es sólo que no quiero que sepa que Hermione está desaparecida.

- Tienes razón. Pero no se lo diremos. Simplemente preguntaremos por ella.

- No creo que le haga mucha gracia que invadamos su torre, pero vamos.

Harry lo miró sarcásticamente.

- Si le molesta, mejor para nosotros.

Llevaban esperando ante la puerta de la Torre de los Premios Anuales más de 20 minutos cuando Rowena Ravenclaw entró en el retrato.

- ¿Buscáis a la chica?

Harry respondió con un movimiento de cabeza.

- Ella no está aquí. Ni ella ni el chico rubio han entrado en la torre desde esta mañana.

- ¿Está segura?

Rowena miró al pelirrojo con mirada desafiante.

- Claro que sí – su tono era calmado y se intuía en él la gran cantidad de conocimientos que poseía.

- Muchas gracias - dijo Harry, y tras esto agarró el brazo de su amigo y lo alejó del lugar.

- Ron ¿crees que Malfoy puede haber secuestrado a…?

- Ni una palabra más Harry. Pero si me entero de que él y sus estúpidos amigos tienen algo que ver…

- ¿Qué harás entonces Weasley?

Theodore Nott se alzaba frente a ellos. Obviamente se dirigía hacia la torre de los Premios Anuales.

- Nada que te importe Nott.

- Creía haber oído que ni vuestra amiga ni Malfoy están en la torre.

- No. Ella está en la biblioteca.

- Ajá. Muy creíble Potter – y sin decir más, dio la vuelta y se alejó de ellos. En su cabeza bullían un montón de pensamientos que ya temía. Pues claro que el rubio y la Gryffindor estaban juntos. Lo que no sabía era si Draco era capaz de comprender el peligro de sus acciones.

La castaña abrió los ojos y se sintió desorientada. Comenzó entonces a recordar las horas pasadas y sonrió para sus adentros. El chico no se había ido, seguía a su lado. Notó su respiración calmada y se giró para mirarlo. Recorrió con el dedo sus marcadas facciones hasta que este acabó por despertarse también. Se incorporaron lentamente hasta quedar sentados sin decirse nada.

- ¿Qué hora es Granger?

Hermione dio un salto. Había perdido por completo la noción del tiempo. Al mirar su reloj, sintió como su respiración se cortaba. Eran las 18:30. Llevaban más de 7 horas en la casa y más de 5 durmiendo. No lograba comprender como había logrado dormir aquella enorme siesta, pero suponía que estaba tan relajada en los brazos del rubio que su cuerpo se desorientó.

- Draco, tenemos que volver al castillo. Falta solo 1 hora para la cena.

- Quizás por eso tengo tanta hambre.

- ¿Ahora te preocupas por eso?

- Ciertamente sí. Y bien, ¿cómo volvemos? Espero que no tengas pensado regresar por la puerta principal cogidos de la mano.

Hermione rodó los ojos.

- Hay un pasadizo en la casa que nos llevara hasta el Sauce Boxeador.

- ¿Tienes alguna idea de cómo hacer que no nos mate de un golpe?

- Lo pensaré por el camino – y tras esto, se encaminó hacia la habitación en la que años antes había vivido una emocionante aventura.

No le costó más de 10 minutos encontrar el pasadizo pero la caminata de vuelta fue más larga. El chico iba en cabeza, iluminando el largo pasillo. Tras media interminable hora, vislumbraron la salida.

- ¿Y ahora qué?

- El Sauce tiene un nudo en la base. Si lo prietas, se quedará quieto.

- ¿Cómo sabes todo eso?

- Es una larga historia. ¿Recuerdas cuando te di aquel puñetazo?

Draco afirmó con un gruñido.

- Digamos que ese día fue bastante largo.

La chica se asomó levemente por la entrada y volvió al interior segundos antes de que una gruesa rama golpeara el lugar que su cuerpo había ocupado segundos antes.

- Esto nos llevará un tiempo.

Concretamente, tardaron 15 minutos en lograr conjurar una piedra de forma que esta golpeara el nudo del árbol. Seguidamente, las ramas cesaron en su movimiento.

- Por fin… - la chica atravesó la entrada rápidamente y se dejó caer de espaldas sobre el césped.

El chico habló con voz temblorosa.

- No es por molestarte Granger. Pero creo que tenemos problemas.

La chica miró en la dirección del rubio y su sangre se heló cuando vio a Severus Snape acercarse hacia ellos, con la mayor expresión de enojo que Hermione le hubiera visto jamás.


¡Y fin del capítulo!

Para empezar, hemos visto como el corazón ha ganado a Draco, que se ha negado a dejar escapar a la chica. Cada capítulo está más cerca de ser el mismo y eso es lo que me gusta. Desenmascarar su verdadera personalidad, meterme en su cabeza y expresar las cosas tal y como él las sentiría. No es fácil y supongo que no siempre acierto, pero al menos lo intento XD

La Casa de los Gritos ha sido el extraño lugar de su encuentro y, por raro que parezca, han logrado mantener una conversación civilizada. Y, de hecho, Draco ha expresado más de él de lo que querría. Pero cuando está cerca de Hermione, siente que no tiene filtro. Por supuesto, supongo que esto no le gusta pero no puede controlarlo... ¿amor quizás? aun no ha llegado a esa conclusión.

Como es normal, Harry y Ron se han interesado por su amiga. Sobre todo el último, que ya ha quedado claro que sigue enamorado de ella. Lo siento mucho por Ron, pero mi corazón Dramioner no va a permitir que su historia de amor se cumpla XD Supongo que Draco y Hermione me gustan como pareja porque son tan diferentes y su amor tan complicado que le añaden un punto especial a la historia.

Y, para terminar el capítulo, como ya dije, ha aparecido de nuevo Snape. Él y Nott van a ser los primeros en enterarse de la historia, y solo se les va a unir una tercera persona en alguno de los capítulos siguientes. Dejo el capítulo con un gran suspense.

Mandadme reviews diciéndome: ¿Cómo creéis que reaccionará Snape? ¿Quién será el/la próxim en enterarse de la historia entre Draco y Hermione? ¿Por qué shippeáis Dramione? ¿Qué os gusta y no os gusta de la historia? ¿Cómo queréis que continue?

No olvidéis darle al Go y una vez más, gracias por leerme :)

¡Hasta el capítulo que viene!

- Daphnea