- Pansy, ya te he dicho que…

No tuvo tiempo de terminar la frase porque la chica se lanzó hacia su boca. Al principio, Draco permaneció quieto, pero cuando la lengua de la chica pidió paso entre sus labios, el rubio se lo concedió. Recordó todas las noches con ella mientras acariciaba su cintura. Por supuesto, nada comparado con la última pero…

El recuerdo de la noche pasada apareció en la cabeza de Draco y lo golpeó fuertemente en el pecho. El rubio se desenlazó de la rubia, se alejó unos pasos y la miró ausentemente.

No podía apartar a la castaña de su mente. Acababa de engañarla – porque a esas alturas, era obvio que tenían algo – y se sentía terriblemente culpable. Solo habían sido unos instantes, pero eran suficientes para que notara la ira hacia la Slytherin – que lo miraba expectante –, crecer en su interior.

- Lo nuestro ha acabado. Supéralo. – dijo, con el tono más hiriente del que fue capaz. Y notó que había dado resultado por la forma en la que la chica cerraba los ojos y contraía las fosas nasales. Era su gesto habitual de rabia, solo que incrementado por mil.

- ¿Es por esa estúpida de Greengrass? – Dijo Pansy, subiendo el tono cada vez más - ¡cuando te des cuenta de que yo valgo más que esa volv…!

- Astoria no tiene nada que ver – Draco estaba harto de las escenitas de la rubia.

- ¿Entonces acaso te has buscado un nuevo juguete? – dijo, mientras lágrimas de rabia y dolor comenzaban a aflorar de sus ojos. Poco a poco, todos los presentes en la sala dirigieron su atención hacia ellos.

- Eso no es de tu incumbencia – dijo el chico impasible.

- Es lo mismo que si me lo afirmaras. ¿Es que no me consideras lo suficiente buena? ¡Lo he dado todo por ti durante años para nada!

- Ya has oído mi opinión – Draco la miraba con ojos aburridos y expresión indiferente, pero en el interior, estaba furioso por su debilidad. Nunca debería haberla besado.

- ¿Ni siquiera vas a presentarme a tu nueva chica? – dijo Pansy burlonamente, intentando mantener su tono firme e insultante, pero la voz le temblaba demasiado para conseguir el efecto deseado y las lágrimas en su rostro tampoco le conferían un aspecto demasiado confiado.

Draco miró incómodo a su alrededor. Todo el equipo de Slytherin clavaba los ojos en él, recordando, obviamente, los arañazos en su espalda. Aunque ninguno dijo nada, cosa que el capitán agradeció. Se volvió cuando vio como la rubia sacaba su varita y lo apuntaba. Se acercó hasta clavársela en el cuello. El chico notó la mirada iracunda, dolida. Se sentía traicionada y un deje de locura se dejó ver entre las lágrimas. Iba a prepararse para enfrentarse a ella cuando notó como una varita presionaba la espalda de la chica, que se volvió con los ojos desorbitados para encontrarse de frente con Nott.

- Baja esa varita y vete. Él ya te ha dicho todo lo que te tenía que decir.

- ¿Ahora que vuestros padres se han hecho amiguitos en Azkaban os lleváis bien, Nott? No finjas amistad hacia Draco porque…

El efecto fue inmediato. Ambos chicos saltaron ante la mención de sus progenitores y, en menos de medio segundo, Pansy se vio rodeada por dos varitas y dos muchachos enfurecidos.

- Márchate antes de que se me acabe la paciencia Parkinson. Deja de montar espectáculo y como te vuelva oír hablar de mi padre, bien o mal, será lo último que hagas. ¿Entendido? – Nott no presentaba ningún ápice de compasión en la voz y Pansy sintió miedo. A la vez que rabia, humillación y dolor.

La rubia observó al moreno con desprecio y se volvió hacia Draco. Le dio una bofetada y se marchó hacia los dormitorios, incapaz de contener sus sollozos. Cuando su puerta se cerró con un portazo, el ojigris seguía plantado en medio de la sala común, con la cara ligeramente roja por el golpe y el flequillo deslizándose por su frente. Al final, se marchó con sus andares arrogantes, como si nada acabara de pasar y abandonó la Sala Común notando la mirada de Nott tras él. A su espalda, la fiesta tardó pocos segundos en continuar.

Por el camino, Draco no dejaba de pensar en la rubia. ¿Debería contarle a Hermione lo del beso? Lo mejor sería ignorarlo, porque no había significado nada. Además, no tenía por qué contárselo si no quería. Sería lo mejor. Él no tenía que dar explicaciones a nadie. La castaña nunca se enteraría y de esa forma, se evitaría enfados innecesarios. Pero, si tan clara tenía su decisión, ¿por qué sentía ese sentimiento de culpabilidad invadir su cuerpo?

Llegó a la torre de los Premios Anuales quince minutos después de medianoche. Cuando vio a la Gryffindor de lejos, esperándolo aburrida apoyada en la puerta, sintió algo extraño recorrerle el cuerpo.

Hermione se puso nerviosa al notar que se acercaba. No habían hablado desde la noche pasada, a excepción de la mañana, donde habían intercambiado unas tensas palabras de despedida. Notó como enrojecía violentamente y apartó la mirada de los ojos grises. Creía que podría llevarlo bien, pero era algo más difícil que eso. Nunca había sido buena para esos temas y esa no iba a ser una excepción. Suspiró hondo y se irguió cuan larga era, sin saber muy bien qué le diría el rubio; ¿la saludaría, le lanzaría alguna ironía, o simplemente se lanzaría a sus labios? Lo que no se esperaba era ese silencio indiferente, lejano, oprimente. Supo sin mirarle a la cara que él no la miraba y que, además, no tenía pensado decir nada y se asustó. Sabía perfectamente con quién trataba: era Draco Malfoy. Un Malfoy. ¿Y si, al fin y al cabo, era cierto que sólo quería aprovecharse de ella y que una vez que lo había hecho la rechazaría? Se obligó a no pensar en eso. No era posible, Draco no podía haber intentado simplemente acostarse con ella. Porque era una sangre sucia y, eso lo tenía claro, Draco no la hubiera tocado si no sintiera algo por ella, ¿no? Pestañeó varias veces y lo siguió convencida. Ella era mejor que todo eso y él la quería. Sí. Eso era.

Draco la observó de reojo. Le gustaba como miraba los pasillos vacíos, como fruncía el ceño ante los ruidos o como caminaba, en ese elegante y fino movimiento de caderas. Sin embargo, la notó distante y triste. Estaba pensando en algo que no parecía gustarle mucho y el rubio se preguntó qué sería, ¿tendría acaso que ver con él? Intentó apartar esos cursis pensamientos de su cabeza. Se dio cuenta de que no podía evitar mirarla cada 5 segundos. Que sus ojos se sentían atraídos por ella y que anhelaba tocarla, besarla, oírla susurrarle que le quería. En definitiva, la necesitaba. En ese momento. Localizó un aula abierta, miró a ambos lados para asegurarse de que el pasillo estaba vacío y tiró del brazo de la chica.

- ¿Pero qué hac…?

La ojimiel no pudo terminar la frase, pues a sus espaldas, el rubio cerró la puerta, presionó a la castaña contra la pared y la besó furiosamente, liberando toda la tensión del momento. La presionó, casi haciéndole daño contra él y suspiró. Hermione se sorprendió pero enseguida le siguió el juego, notando como todas sus dudas se disipaban. Notó como la mano del chico se desplazaba hasta su cara y la recorría suavemente. Siempre le sorprendía que unas manos tan grandes pudieran ser así de delicadas y abrió la boca para atrapar el leve suspiro del chico.

Draco la agarró cuando esta, de un salto, cruzó las piernas detrás de su espalda y la llevó en volandas hasta la mesa vacía del profesor. Siguió la curva de su mandíbula pero de pronto, sintiendo una punzada de arrepentimiento, recordó el beso de Pansy. Fue solo un segundo de titubeo, pero fue suficiente para que Hermione se apartara levemente de él, visiblemente alterada por la dilatación de sus pupilas. Lo observó en silencio, pero cuando se acercó a besarlo de nuevo, el chico volvió la cara y la Gryffindor besó su mejilla.

Draco no entendía qué le pasaba. No había hecho nada malo, había sido la rubia quien le había besado y él le había respondido durante unos cortos segundos. Debería darle igual, pero se sentía culpable y no era capaz de tocar a la chica aunque – Merlín sabía que era cierto – lo estaba deseando.

Hermione habló con voz quebrada, preocupada y ligeramente furiosa. Draco le había negado un beso y obviamente, eso no le había gustado. Además, temía que sus anteriores sospechas fueran ciertas.

- ¿Ocurre algo?

- No… bueno… nada importante – dijo el chico sin mirarle.

- Draco. Ya te dije una vez que eres un mentiroso horrible – dijo mientras tomaba el rostro del rubio entre sus manos y lo giraba, obligándole a mirarle a los ojos – ¿Es algo malo?

El rubio respiró profundamente.

- Pansy me ha besado.

La reacción fue inminente. Hermione se apartó de él como si quemara y bajó de la mesa de un salto. Lo observó lentamente, durante lo que al chico le pareció una eternidad y preguntó, convencida de que la respuesta no le gustaría:

- ¿Y tú qué has hecho?

- Le he devuelto el beso – el silencio se hizo en la sala.

- Gracias por contármelo – dijo fríamente la chica, y se dio la vuelta para marcharse. Pero una mano le agarró férreamente la muñeca.

- Solo ha sido un segundo. Luego me he apartado – Draco esperó una respuesta expectante, pero la castaña no quería hablar – Estábamos celebrando la victoria en la Sala Común y ha llegado y me invitado a su habitación. Cuando le he dicho que no se ha lanzado. Han sido 5 segundos, luego la he apartado. Pero no volverá a acercarse, te lo aseguro.

Miró a Hermione, que se debatía en una lucha interna. Se sentía celosa, tenía envidia. Porque Pansy podía besarle en medio de la Sala Común, invitarle a seguirla. Mientras ella tenía que esconderse en cualquier rincón para poder hacerlo, y aun así se sentía mal. Porque sentía que traicionaba a sus amigos en cada beso, pero aun así no se apartaba de él, mientras que Draco se dejaba guiar en cada momento por sus instintos. Y además, también se sentía traicionada por el chico y furiosa por ello. Malfoy era un mujeriego y siempre lo había sabido, pero albergaba la esperanza de que, estando con ella, eso hubiera cambiado. Estaba tan enfadada en esos momentos que no fue capaz de ver que esto era cierto y que todo lo que le decía Draco era cierto. Él se había apartado y se arrepentía.

El rubio la observaba en silencio, notando como su alma se partía al ver que comenzaba a llorar. Intentó abrazarla pero la chica se apartó de su tacto, como si diera asco. Como él llevaba haciendo toda su vida, solo por ser una hija de muggles. Tenía ganas de romper cosas, de gritar y, sobre todo, de besarla. Pero en lugar de eso, se limitó a mirar como un idiota como la chica se marchaba corriendo de la habitación. Y en cuanto la puerta se cerró, dio una fuerte patada a la mesa más próxima y lanzó una sarta de maldiciones.

Hermione sabía que no era para tanto. Había sido un beso tonto que, además, había comenzado la estúpida de Parkinson. Pero aun así, lloró y lloró hasta quedarse dormida. Aquel chico le importaba demasiado. Todo el camino de vuelta a su torre había esperado que llegara corriendo e intentara hablar con ella. Pero Draco no había aparecido y Hermione había decidido regresar. Lo oyó entrar en la torre media hora después y notó como sus pasos se detenían al pie de la escalera, dudando entre ir a su habitación o en busca de la chica. Su corazón se partió cuando lo oyó subir las escaleras de la izquierda y su puerta se cerró tras él.


Draco no consiguió dormir en toda la noche, en parte por los remordimientos, en parte por los llantos de la habitación contigua. Estuvo a punto de acudir a consolar a la chica más de una vez, pero estaba casi seguro de que recibiría un librazo en la cara en cuanto abriera su puerta. El alba llegó tras una larga noche y, en silencio, cogió su escoba y salió de la torre.

Hermione lo oyó marcharse y abrió los ojos, bastante hinchados por las lágrimas de la noche anterior. Se sentía algo menos furiosa con él y algo más triste con el mundo. Se obligó a ducharse y vestirse y se reunió con sus amigos en el comedor.

- ¿Estás bien, Hermione? – dijo Harry, pues la chica no había probado bocado. Últimamente estaba muy rara y el moreno no sabía cómo abordar el tema, pero creía ridículo posponer la conversación mucho más. Su mejor amiga necesitaba ayuda. Su estado de ánimo cambiaba continuamente, había días que estaba radiante y otros en los que no les dirigía la palabra. Además, desaparecía mucho. Harry suponía que se dividía el tiempo entre sus amigos, la biblioteca y el chico misterioso y era exactamente ese punto el que no le gustaba. Que su amiga no quisiera confesar su nombre era preocupante a la vez que desconcertante.

- Sí, es solo que no tengo mucha hambre – respondió al cabo Hermione, removiendo su desayuno con el tenedor, mientras Ginny la observaba preocupada. La pelirroja se dio la vuelta para mirar hacia la mesa de Slytherin y, al no divisar ninguna cabellera platino, se imaginó qué le ocurría a su amiga. La Gryffindor sabía que el mal de amores podía llegar a ser una tortura. Y no había ningun amor peor que aquel en el que Hermione y Draco parecían estar involucrados.


Nott alcanzó el campo de Quidditch, donde divisó al rubio realizando complicados giros. Draco en seguida advirtió su presencia y bajó hasta colocarse a su altura, mirándolo con gesto interrogativo.

- ¿Alguna novedad? – preguntó, refiriéndose a las cartas que solían recibir.

Nott negó. En realidad, estaba allí para preguntarle algo. Y no era un chico de rodeos así que abordó directamente el tema.

- Malfoy. Ayer, con Parkinson… ¿la rechazaste por Granger?

El ojigris lo miró durante unos largos segundos. ¿A qué venía aquello?

- Nott, no tienes que…

- Te recuerdo que te ayudé. Y no hace falta que respondas porque ya sé la respuesta. Dijiste que no era nada serio.

- Y no es nada serio – mintió Draco – además, yo nunca te pedí que me ayudaras. Puede defenderme de Pansy solo.

- Si no fuera nada serio no hubieras rechazado a Parkinson. Nunca te había visto hacerlo – dijo el moreno ignorando el comentario del rubio.

- Nott, no te metas en esto. Bastante difícil es ya como para…

- ¿Acaso te gusta? – la voz del ojiazul sonó burlona, pero sorprendida. El ojigris lo miró y, sin responder nada, dio una fuerte patada al suelo y se alejó volando.


Después de comer, el trío de oro paseaba por los jardines charlando tranquilamente. O mejor dicho, Ron y Harry hablaban y Hermione simulaba escucharlos. Cuando la última persona a la que deseaban ver apareció en el patio con su Nimbus 2006 en la mano.

Draco divisó a Hermione a lo lejos, rodeada de Potty y Weasel. Notó que su ánimo se caldeaba al observar el brazo de Ron, que rodeaba intencionadamente los hombros de la chica sin que esta pareciera advertirlo. Lo miró con asco cuando el pelirrojo levantó la mirada, y masculló un "Comadreja" que el ojiazul comprendió a la perfección. Se levantó y ante la sorpresa de Harry y Hermione, que no habían oído nada, se encaró a él.

- Eh Malfoy. ¿Por qué no estás con esos idiotas a los que llamas amigos?

- ¿Ron? – preguntó Harry.

- Cállate Ron – dijo Hermione, sintiendo como sus sentidos se embotaban ante la presencia del chico, que ni siquiera la miró.

- ¿Está bien papá, Malfoy?

La mención de Lucius alteró al Slytherin.

- ¿Perdón, Weasel?

- Ya me has oído. Ahora que todo el mundo sabe cómo es tu familia, ya no eres el "Príncipe de Slytherin" por lo que veo. ¿Dónde están tus esclavos? – por supuesto, se refería a Crabbe y Goyle.

- ¿Ahora te interesas por mis amigos? ¿Qué será lo siguiente, pedirme salir pobretón? – dijo mientras notaba que la castaña se tensaba y le lanzaba una mirada recriminatoria.

- No me llames eso o…

- ¿O qué? – Amenazó Draco, con un tono que hizo a Hermione saber que no aguantaría mucho más - ¿me vas a insultar hasta que muera?

- Ron, ya vale. Vámonos. – la chica no tenía ganas de seguir observando al chico por el que sentía algo pelearse con su amigo.

- ¿Acaso le defiendes, Hermione? Déjame sólo lanzarle algún maleficio.

- Te estás comportando como un niño.

- Sí, Weasel. Cierra la boca. Eres idiota. – intercambió una leve mirada con Hermione y, mágicamente, su expresión se relajó. Hasta que volvió a mirar a Ron – ¿Acaso te has peleado con Brown y por eso estás enfadado? – Dijo, y sus labios se curvaron en una mueca sarcástica – ¿tan malo eres en la cama?

Ron no pudo aguantar más las burlas y decidió atacarle como más dolía.

- ¡Expelliarmus!

La varita del rubio salió volando para aterrizar a 3 metros de distancia mientras el pelirrojo se acercaba a él, dispuesto a mantener una pelea al estilo muggle.

- ¡Ron! – Harry, aunque no se perdía una ocasión para meterse con Malfoy, no tenía ganas de meterse en problemas. Ese curso los Slytherins parecían estar relajados y no tenían porqué quebrar esa tranquilidad. Pero Ron, claro están, no le hizo caso.

Fue el ojiazul el primero en golpear. Un puñetazo directo a la nariz del rubio, que se rompió ante el gritito de Hermione. Esta vez, fue el Slytherin quién lanzó el golpe. Por suerte, no había nadie cerca. Se enzarzaron en una pelea, el rubio intentando defenderse mientras el pelirrojo atacaba sin piedad. Los golpes se oían y, por lo que parecía, Ron iba perdiendo. El Slytherin enseguida se hizo con el control de la situación y consiguió retenerlo. Pero el Gryffindor empuñó su varita y lo apuntó.

- ¡Sect…!

- ¡RON! – Hermione los separó mientras se ponía delante de Draco. Había olvidado que estaban peleados - ¡¿SE PUEDE SABER QUÉ COÑO HACES?!

- ¿Y TÚ POR QUÉ LE DEFIENDES A ÉL? ¡ME HA INSULTADO ÉL ANTES!

- Ron, déjalo pasar, que te insulte si quiere – intentó tranquilizarlo Harry, mirando a Hermione extrañado.

- ¿ACASO TODOS ESTÁIS CONTRA MÍ? –dijo, enfadado y ofendido.

- Ron. Suficiente. Deja de hacerte la víctima y vámonos – ordenó la chica.

- ¿Es que ahora que sois compañeros le defiendes Hermione? ¿Quién ha sido tu amigo durante estos años? ¿Y sin embargo, quién ha sido la persona que se ha encargado de arruinarte la existencia? Por si no te acordabas, él mismo. El asqueroso y rastrero Draco Malfoy – se notaba el tono dolido en su voz, al ver a la chica de la que estaba enamorado defender a su enemigo.

- Granger no me defiende porque no lo necesito – intervino Draco – está claro que lo que tú necesitas es un buen polvo. Y yo que tú dejaría de decir esas cosas sobre mí porque podrías acabar muy mal.

- ¡Diffindo! – chilló con todas sus fuerzas el pelirrojo.

El rubio la esquivó por los pelos y el ojiazul iba a atacar de nuevo cuando notó su varita salir volando y aterrizar en la mano de su amiga.

- ¡Ron, como no pares ya te juro que te petrifico y te lanzo al lago!

- ¡Hermione!

- Tienes que madurar ya, Ronald.

- Soy maduro. Pero si me insultan, me defiendo – dijo elevando la barbilla en lo que intentaba ser una pose orgullosa.

- Parece que ahora te crees inteligente Weasley – dijo el Slytherin mientras lo apuntaba con su varita. Harry se tensó y se puso también en guardia mientras Ron le arrebataba su varita a la chica.

- ¿2 contra 1? E aquí la famosa valentía de los Gryffindor – Draco rió y se dio la vuelta mientras caminaba hacia el castillo, posiblemente a repararse la nariz – sois ridículos.

Hermione tuvo que agarrar a Ron para que no saliera corriendo detrás del Slytherin. Pero este aún podía gritar.

- ¿A dónde vas ahora Malfoy? ¿Tienes que ir a reunirte con tu patético padre y su asqueroso ejército?

Draco se volvió consumido por la ira ante el comentario de su padre. Levantó la varita y apuntó a Ron.

- ¡DESMAIUS!

- ¡EXPELLIARMUS!

- ¡PROTEGO! – Tras esto, el rubio le derribó y anduvo hasta situarse a su altura – Y como te vuelva a oír alguno comentario de mi padre, será lo último que hagas Comadreja. Quedas advertido.

- Tú no me mandas, Malfoy – dijo Ron, recuperando la compostura.

Éste le dio un puñetazo que le rompió el labio.

- ¡HE DICHO QUE TE CALLES, WEASLEY! ¡NO SEAS ESTÚPIDO Y CÁLLATE!

Entonces sí, se fue dejando a los 3 sumidos en un nítido silencio. Harry enseguida curó a Ron y lo ayudó a levantarse. El pelirrojo miró a Hermione con rabia y corrió hacia el castillo.

Hermione suspiró. Ron se había portado fatal, pero a decir verdad, Draco también. Y se sintió algo culpable. Pero no podía hacer nada. Como había podido comprobar, su corazón tomaba las decisiones en ciertos momentos. Pensándolo lentamente, defender al rubio después de lo de ayer era estúpido, se dijo mientras se volvía hacia Harry, que la observó en silencio.

- ¿Vamos a comer? – dijo, intentando olvidar lo ocurrido.

- Sí – respondió Hermione agradecida.

Y ambos se encaminaron hacia el Gran Comedor, intentando apartar de sus mentes lo que acababa de pasar. La cena transcurrió tranquilamente – debido a que Ron no estaba y Ginny hablaba con Harry, así que la castaña no tuvo que intervenir en la conversación.


Al terminar, Hermione regresó a su torre, encontrándose a Godric y Salazar enzarzados en una acalorada discusión.

- "Rombleus" – era la extraña contraseña esa vez.

Al darse cuenta de su presencia, ambos se volvieron y fue Godric el que habló. Como todos los fundadores, consideraba a los miembros de su casa sus hijos.

- Buenas noches, querida. Slytherin y yo estábamos discutiendo acerca de…

- Díselo ya, Gryffindor – dijo Salazar, que no le tenía tanto aprecio a la chica como a su compañero de torre.

- ¿Es verdad que tú y el muchacho Malfoy tenéis una relación?

Hermione se quedó quieta mientras intentaba asimilar la pregunta.

- ¿A qué viene eso?

- Rumores de pasillo supongo– dijo Godric encogiendo los hombros – sabía que no era cierto – dijo antes de que la chica contestara y se hizo a un lado mientras continuaban su discusión. Pudo observar a Rowena y Helga conversando en el cuadro de al lado, aburridas de sus constantes peleas.

Dentro, la chica se encontró con Malfoy esperándola sentado. Pero lo ignoró y se marchó a su habitación. Llevaba todo el día enfadada con él, echándolo de menos, preocupada por sus amigos, por la guerra y, sobre todo, por sus padres. Y sentía que el peso de todo aquello incrementaba conforme se acercaba a su habitación y se quedaba, al fin, sola.

Draco apretó la mandíbula al oír la puerta cerrarse y tomo una decisión. Se dirigió decidido a la habitación de la castaña, entró en ella sin llamar y la observó desde la entrada. Hermione lloraba silenciosamente, observando una foto de quienes suponía que serían sus padres.

- Granger… - dijo con la voz quebrada. Esperaba encontrarse cualquier cosa menos eso.

Hermione no le miró. Draco se acercó a ella lentamente y se arrodilló a su lado, cogiendo su cara entre sus manos.

- ¿Sigues enfadada por lo de ayer? – dijo. Sintió como la alegría recorría su pecho cuando la chica negó. - ¿Es por lo de Weasel? – Hermione negó de nuevo. No le gustaba el comportamiento del rubio con sus amigos, pero no podía hacer nada para impedirlo y sabía que el odio era mutuo y la culpa era tanto de Ron como de él.

- ¿Entonces qué te ocurre? – dijo Draco intentando estudiarla.

La chica bajó la vista hacia la fotografía y sus lágrimas aumentaron. Quería que el rubio se fuera, pero al mismo tiempo no podía soportar verlo lejos. El Slytherin, cuidadosamente, acercó su mano a la cara de la chica y recogió sus lágrimas. Por Merlín, odiaba verla llorar y se sentía estúpido intentando consolarla pero sin saber cómo.

Hermione, sintiéndose protegida y confundida con la poca distancia entre ambos, se lanzó a sus brazos.

Draco tardó unos segundos en reaccionar y pasó sus brazos alrededor de la castaña, sintiendo como el nudo de angustia de su estómago se relajaba con su cercanía. Aun así, algo seguía doliéndole al verla de ese modo. Dejó que se desahogara y cuando los sollozos comenzaron a desaparecer, le tomó la barbilla silenciosamente y subió su cara. Hermione tardó unos segundos en mirarlo a los ojos.

- ¿Qué te ocurre? – preguntó el rubio intentando ser dulce, pero sonando demasiado brusco.

Hermione sonrió de lado, misteriosamente, de forma triste y le alcanzó la foto. Draco la observó unos segundos sin comprender.

- ¿Son tus padres, no? – observando la fotografía bien, puede que los hubiera visto alguna que otra vez en el andén 9 y ¾.

La castaña se encogió de hombros y él la observó. ¿Qué quería decir con eso? ¿Acaso no sabía si eran o no sus padres? Hermione, que se dio cuenta de su confusión, le confesó con voz quebrada y una sonrisa triste en los labios:

- Sí lo son, aunque, si les preguntaras a ellos, te lo negarían. Porque ahora mismo están en Australia, lejos de la guerra, protegidos y sin ningún peligro ya que… no saben que tienen una hija – las lágrimas volvieron a los ojos de la Gryffindor mientras el rubio comenzaba a entenderlo – Tuve que borrarles la memoria para ponerlos a salvo. Hace meses que no les veo ni sé nada de ellos y ni siquiera sé si, cuando esto acabe (si es que acaba) lograré encontrarlos y eliminar el conjuro.

Cerró los ojos, vencida. Acababa de confesarle sus miedos e inquietudes, se había abierto ante él de una forma que no hacía ni siquiera con Harry o Ron. El Slytherin le apartó el pelo de la cara y presionó los labios contra su frente mientras la abrazaba más fuertemente, intentando de esa forma eliminar su dolor. Comenzó a hablar sin ser consciente de ello.

- Hace años que no veo a mi padre. Azkaban es un lugar muy duro y por lo que dice mi madre, Lucius no es el… de antes. No sé qué puede significar eso, pero supongo que nada bueno – tomó aire y prosiguió hablando – Siempre ha intentado que yo fuera como él. Que odiara todo lo que no fuera igual que yo, que no me juntara con quien no debía y que permaneciera en el lado del Lord Tenebroso. Y lo he hecho, convencido de que era lo correcto. Pero conforme crecía me daba cuenta de que mi padre era tan solo uno más. Los demás mortífagos estaban en su contra cuando alegó estar bajo un Imperius y el mundo mágico se volvió contra él cuando, finalmente, se dieron cuenta de a quién apoyaba. Quien-tú-sabes estaba furioso por la deslealtad de mi padre y utilizó Malfoy Hall como sede de reuniones, para castigarlo mientras estaba en Azkaban. Mi madre es la única que durante años ha permanecido a mi lado y siento que poco a poco va alejándose del Señor Oscuro, de su esposo, de su hermana, para protegerme. Vivo con el miedo de que cualquier día el Lord la castigue por la ineficiencia de mi padre y se deshaga de ella. Todo el peso de mis actos recae sobre mi familia y no puedo dejar a los mortífagos por eso… Sé que, si doy un paso en falso, será lo último que los Malfoy hagamos.

Hermione levantó la cabeza lentamente hasta mirarlo, sintiendo complicidad, comprensión… amor. También él llevaba un gran peso sobre sus hombros, uno mucho más grande que el de Hermione. La chica sintió repentinamente que quería ser ella quien le ayudara a superarlo.

- Si mi padre se enterara de esto, te mataría. Acabaría contigo y luego me mataría a mí, antes de que nadie más lo descubriera. No puedo estar junto a ti y a la vez permanecer del lado de mi padre o de mi familia. Realmente lo he pensado mucho, créeme que le he dado muchas vueltas. Y he llegado a una decisión.


¡Y fin del capítulo!

Sé que este es mucho más largo y contiene más reflexiones, pero tengo que intentar analizar todo de forma detenida y lo intento hacer lo mejor que puedo :)

Al final, ya veis lo que ha pasado con Pansy. Siempre tiene que fastidiarlo todo… pero, en el fondo, la chica me da pena. Porque su único problema es que está enamorada de Draco Malfoy. Lo que me lleva de nuevo a Hermione. Como veis, se ha enfadado un poquitín (bastante XD) al principio pero es normal.

Se ha visto metida en una pelea entre sus amigos y Draco y no le ha gustado mucho. Lo que no sabe es la de veces que va a tener que lidiar con eso. Y es que en algún momento tendrán que enterarse sus amigos y no creo que les haga mucha gracia, sinceramente XD

Nott ha tratado de inmiscuirse pero Draco lo ha apartado sin querer hablarle del tema, porque imaginaos la cara de Nott si le dice, "estoy enamorado de Hermione". No pararía de reírse del pobre Draco en la vida XD

Al final hemos visto a un Draco mucho más profundo que otras veces, comprensivo, cariñoso, sincero… ¡Me encanta! 3 Como veis ninguno de los dos (de Hermione y Draco) tiene pocos problemas pero, para qué mentirnos, los del rubio son mucho peores. Y eso le ha obligado a tomar una decisión, que no sé si consideraréis o no acertada… lo digo por dejar intriga, sorry :D

Para saber qué ha decidido, tendremos que esperar al siguiente capítulo que, ahora sí, será el jueves que viene.

Muchas gracias por los que me leéis y seguís y me demostráis que realmente os gusta lo que hago. Esto tiene mucho significado para mí, es como un sueño poder escribir y que la gente lo lea. Así que, de nuevo, gracias.

No olvidéis darle al Go, y mandar vuestras reviews sin problemas :)

Os quiere,

- Daphnea