Harry miró a Draco con un brillo rencoroso y furioso en los ojos y se acercó a él apuntándole levemente con la varita.

- Si le haces daño, será lo último que hagas.

- ¡Harry! – Gritó Hermione molesta. El moreno la miró de reojo, resopló y abandonó la torre a paso ligero.

Cuando la puerta se cerró tras el Gryffindor, Draco se quedó en silencio asimilando sus palabras.

- Se lo has dicho - dijo en un susurro enfadado.

- ¡No! Claro que no. Simplemente se ha… enterado.

- ¿Cómo? ¿Ha sido la chica Weasley? – Hermione le había contado esa mañana que Ginny también lo sabía.

- No. Pero Harry no es tonto. Ha sido capaz de atar cabos entre lo de Hogsmeade, la pelea del otro día… y no ayuda mucho que me mires como si quisieras desnudarme en el Gran Comedor.

El rubio la miró y sonrió de medio lado.

- Quizás quiera hacerlo.

Hermione se sonrojó y trató de no perder su tono autoritario.

- Cualquiera podría verte. Harry no dirá nada pero quizás algún otro sí.

- Y ahora, supongo que San Potter se lo dirá a la Comadreja, ¿no? – A Draco no le hacía mucha gracia imaginarse la reacción del pelirrojo.

- Le he pedido que no lo haga y ha accedido.

- No me fío de la palabra de Potter.

- Pero yo sí.

Draco la observó en silencio, mientras Hermione lo miraba impasible.

- ¿Qué ha hecho cuando se ha enterado?

- Bueno, primero estaba enfadado… pero ha acabado tranquilizándose. Harry es comprensivo y…

- Y estúpido.

- ¡Draco!

El rubio sonrió de de una manera bastante sensual, haciendo que Hermione se despistara por un momento y olvidara su enfado.

- Podrías evitar insultar a mis amigos cuando…

- ¿Acaso él no me ha insultado a mí cuando yo no estaba? – la castaña guardó silencio. Claro que Harry lo había hecho – Y ahora tendré que soportar sus miradas protectoras, porque San Potter, el gran héroe, se creerá en la necesidad de amenazarme cada vez que me vea, creyendo que voy a hacerte daño. Genial.

- Solo está preocupado por mí.

- ¿Acaso crees que yo no lo estoy?

- No es lo mismo.

Draco enfureció.

- ¡¿Que no es lo mismo?! ¡He cambiado de bando por ti! ¡Estudiaré Oclumancia para poder protegerte, aun sabiendo que no es algo agradable! ¡Estoy sacrificando la seguridad de toda mi familia por estar contigo! ¡Y aun así, no es lo mismo que si San Potter juega a ser un padre preocupado que amenaza al novio de su hija! – Hermione lo miró asustada, entendiendo que había malinterpretado sus palabras y… ¿había dicho novio? Eso le hizo relajarse levemente.

- Draco… no me refiero a eso. Él está preocupado por otros motivos, lo que no quiere decir que los tuyos no importan – dijo mientras se acercaba a él. Hermione estiró su mano y acarició la cara del rubio hasta que éste le miró – Sé que te estás esforzando mucho para que todo funcione. Y que has sacrificado muchas cosas, posiblemente por mí. Gracias – se puso de puntillas y lo besó brevemente.

El rubio cubrió con su mano la de la chica, que seguía apoyada en su mejilla y se quedaron así, en silencio, observándose como si quisieran memorizar cada rasgo del otro. Draco posó sus labios en la frente de la chica mientras esta cerraba los ojos. El rubio la levantó en brazos y, con cuidado, se sentó en el sillón con la chica en su regazo. Esta apoyó la cabeza en su pecho y se dejó rodear por los brazos del Slytherin.

- ¿Qué tal la Oclumancia?

- ¿Que Snape hurgue en mi memoria una y otra vez sin que yo pueda remediarlo? Genial – dijo irónicamente, mientras realizaba pequeñas caricias en el brazo de Hermione.

- Es porque es la primera clase. A Harry también le costó cuando…

El rubio se separó y la miró.

- No me compares con Potter.

Hermione puso los ojos en blanco pero no dijo nada. Sabía que la reacción de Harry si lo hubiese comparado con Draco habría sido similar.

- Como quieras ¿Sabe Nott que no lucharás con ellos?

- Nott es listo. Algo supone. No me extrañaría que lo supiera seguro. Es muy observador, ¿sabes? Y lo más probable es que él también abandone, aunque solo sea por molestar a su padre.

- ¿No se lleva bien con…?

- Su madre murió cuando él nació y su relación con su padre siempre ha sido un tanto tensa, por no decir inexistente. Es como si Nott hubiera crecido solo. Él se ha hecho su vida y su padre la suya. Intentó instruirlo cuando era pequeño en las Artes Oscuras pero sin mucho éxito. Desde que lo encerraron en Azkaban no ha sabido nada de él. El señor Nott piensa que su hijo es un inútil. Solo lo ofreció como mortífago para jactarse de ello.

Lo dijo con un tono tan tranquilo, que la chica dudó si estaba hablándole de un mortífago o de las previsiones meteorológicas de la semana. Y aquello era levemente… escalofriante. El hecho de que Draco hablara del asunto con tanta naturalidad quería decir que era algo que él había acabado aceptando resignado. Como si hablar de eso fuera su rutina. Y la chica lo entendía. Había sido criado así. No le quedaba otro remedio que aceptarlo.

Y Theo… ¿Escondería bajo toda esa capa de seguridad y burla, un sentimiento de soledad? Era difícil creer que sí, pero después de escuchar su historia, parecía probable. Además…

- ¿Has dicho que su padre lo ofreció?

Draco asintió en silencio.

- ¿A… a ti también?

Hermione esperó la respuesta durante unos 5 minutos mientras el chico parecía buscar las palabras. Seguían abrazados sin mirarse, en un momento muy íntimo.

- No exactamente. Fue Quien-tú-sabes el que me reclutó para castigar a mis padres. Pero lo más probable es que Lucius hubiera acabado ofreciéndome en algún momento. Supongo que es lo que nos espera a todos los hijos de mortífagos.

- ¿Crabbe y Goyle…?

- No todavía. Son demasiado estúpidos para que nadie se interese por ellos, pero en algún momento, sí, lo más probable es que se conviertan en mortífagos.

La chica guardó silencio. Alzó la vista y vio como los ojos grises de Draco miraban hacia las llamas. En ellos se distinguía una tristeza tan profunda que la ojimiel se vio obligada a apartar la mirada. A través de sus iris, podía ver a un muchacho totalmente distinto al que aparentaba ser. Dolido y solo. Hermione le y besó suavemente el cuello, haciendo que el chico se tensara y la abrazara más fuerte. La Gryffindor sabía que necesitaba aquello. Simplemente un poco de compañía y comprensión. Una persona que le diera cariño y confianza.

- ¿Estás cansado? – Draco asintió con los ojos cerrados. Hermione se levantó y le tomó la mano, guiándolo hacia las escaleras de la derecha. Ambos entraron en la habitación de la chica y, en silencio, Hermione se puso el pijama mientras el rubio la observaba. Era tan… perfecta. Anhelaba cada curva, cada pliegue, y aunque creía conocerlos todos, seguía sin perder el ánimo de explorarla. A cada momento. Draco, que tenía su ropa en la otra habitación, se limitó a despojarse de todos sus hábitos excepto de la ropa interior. Era extraño como, aunque hubieran compartido tanto, seguían excitándose con cada ligero movimiento del otro, con cualquier pedazo de piel desnuda, cualquier roce.

Draco se acercó sigilosamente a la chica, que estaba de espaldas. Hermione sintió su presencia y sonrió, notando como le apartaba el pelo del cuello para después besárselo. La castaña movió su mano hacia la cara del rubio y agarró su sedoso cabello sintiendo como las piernas le temblaban. Maldijo a Merlín por lo que ese mago era capaz de hacerle con solo un par de besos. El Slytherin la giró y le levantó la barbilla delicadamente para besarla. La castaña pasó sus brazos por el cuello del rubio y profundizó el beso, dejando que su lengua explorara la boca del ojigris.

Draco la guió, sin separarse ni un centímetro de ella, hasta la cama. La chica se tumbó y el rubio se tendió a su lado, comenzando un juego interesante: la besaba y le desabrochaba un botón, la besaba y le desabrochaba un botón… cada beso era más íntimo, más largo, despertaba su apetito. Cuando los botones estuvieron desatados, el rubio se deshizo de la prenda y Hermione sonrió al besarlo mientras procedía a quitarse los pantalones de franela. No merecía la pena haberse puesto el pijama.


Harry, Ron, Hermione y Neville llegaron a la clase de Pociones un poco antes de que empezara, a tiempo para ver como el profesor Slughorn preparaba tres calderos con pociones humeantes de distintos aspectos, desde una casi transparente pero con un ligero tono violeta, hasta otra totalmente negra.

Se situaron en sus pupitres y Hermione sonrió levemente cuando Draco entró en el aula y la miró, notando la punzante mirada de Harry clavada en su nuca.

- Bien, bien… ¿ya estamos todos? – Preguntó Slughorn – ah, señor Zabini, dese prisa, venga. Acercaos, acercaos – el profesor esperó hasta que los 10 alumnos estuvieron a su alrededor – ¿Alguien podría decirme qué pociones son estas?

La mano de Hermione se alzó en el aire y Draco soltó un bufido menos despectivo de lo habitual y con un deje divertido. La chica tuvo que reprimir una sonrisa.

- ¿Sí, señorita Granger?

- La más oscura es el filtro de muertos en vida. Es uno de los somníferos más potentes conocidos siempre que esté bien preparado, pero su elaboración es muy complicada.

- Perfecto. ¿Qué nos puede decir de esta otra? – dijo señalando al caldero más pequeño, del que salía un fino vapor azul.

- Parece… Sí. Es poción matalobos. Es el único remedio conocido contra la licantropía, aunque no la cura, solo la alivia. Convierte a los hombres lobo en inofensivos durante las noches de luna llena. Es difícil de elaborar y, si se cometen errores, puede volverse un potente veneno.

- Excelente, excelente. 5 puntos para Gryffindor. Señorita Granger, estoy seguro de que sabrá decirnos que poción es ésta últ… – el profesor no tuvo tiempo de terminar la frase antes de que la muchacha respondiera:

- Amortentia. Es inconfundible. El filtro de amor más fuerte del mundo. Aunque no crea amor, dado que eso es imposible, sino obsesión. Tiene un aroma diferente para cada persona, ya que recuerda las cosas que más nos atraen. Yo huelo pergamino, césped recién cortado y… – se sonrojó ligeramente y volvió a su sitio.

Menta.

Intercambió una leve mirada con el rubio mientras este sonreía de lado. Draco sabía que el tercer olor que reconocía Hermione era, sin duda, el suyo. Y por eso no le sorprendió el notar que la poción despedía un suave olor a fresa para él.

- Sí, sí. 5 puntos más para Gryffindor. Muy bien, señorita Granger. Pero hoy solo van a tener que elaborar la primera; el filtro de muertos en vida. Tienen las instrucciones en las pizarras de detrás y les ruego que se concentren en la preparación, pues es muy complicada y un mínimo fallo supondría un error enorme. Será contenido de sus Éxtasis.

Dos horas más tarde, las puertas de la clase de Pociones se abrieron y los alumnos de séptimo salieron por ellas con un aire agotado. El pelo de Hermione estaba más revuelto de lo habitual y muchos presentaban quemaduras en la túnica, pues sus pociones, mal elaboradas, habían explotado.

- Creo que no aguantaré muchos días más así.

- Vamos Ron. Es solo cuestión de confianza.

- ¿Confianza? Hermione, no noto mi cuerpo. Esto es agotador – dijo el pelirrojo mientras se recostaba contra la pared.

- Bueno, puede que… - de repente, Hermione vio a Luna acercarse por el pasillo - ¿me disculpáis un momento?

Salió al encuentro de la Ravenclaw, que no pareció extrañarse de verla.

- Hola Luna.

- Hola Hermione – la rubia llevaba sus típicos pendientes de rábanos, un collar de corchos y una especie de chapa con letras que cambiaban de posición en la túnica – tienes muchos torposoplos hoy. Si quieres puedo quitártelos – dijo mirando sobre la cabeza de la Gryffindor.

- Oh…- la castaña no tenía ni idea de qué era un torposoplo – no importa Luna, me gustan. ¿Podemos hablar un momento?

- ¿Te gustan los torposoplos? Eres extraña – Hermione tuvo que reprimir una sonrisa – Claro que podemos hablar – prosiguió Luna con la mirada perdida en el infinito – ¿vamos al patio? Me apetece pasear.

- Pero está lloviendo y...

Hermione, resignada, siguió a Luna, que ya había emprendido su marcha hacia las puertas del colegio.

- ¡Espera! – La alcanzó en las escaleras que daban al patio – Yo solo… Verás. Harry y Ron me comentaron que tú les habías dicho que creías que me veía con alguien. Quería preguntarte si…

- ¿Si sé que ese alguien es Draco Malfoy? – dijo Luna, tan tranquila como si hablara del tiempo de la semana o de una redacción de Historia de la Magia, mientras Hermione la miraba con los ojos como platos.

- ¿Tú… pero…? ¿Cómo…?

- Es obvio, ¿no? Primero, los torposoplos a tu alrededor; Malfoy siempre está rodeado de torposoplos últimamente. Además hueles diferente, a colonia masculina cara. Y Neville me dijo que pasas menos tiempo con tus amigos. Aunque tú y Malfoy aparezcáis en el Gran Comedor separados por unos pocos minutos, está claro que venís juntos y, además, vivís en la misma torre – enumeró como si lo tuviera estudiado.

- ¿Desde cuándo lo sabes? – preguntó Hermione, que aun no cabía en sí de asombro.

- Desde el comienzo del curso – dijo observando el lago, donde las aguas se movían por la lluvia y el calamar gigante nadaba tranquilamente.

Hermione frunció el ceño confusa.

- Pero… Luna. Draco y yo empezamos a salir en Navidades.

- Claro que sí. Estoy hablando de en qué momento empezaste a fijarte en él. Eso fue a principio de curso. Lo mirabas… diferente a otros años.

Hermione carraspeó, insegura de cómo realizar la siguiente pregunta.

- ¿Y… no sabrás desde cuándo se fija él en mí?

- Desde que yo entré al colegio siempre has parecido interesarle.

Hermione rió como si Luna acabara de hacer una broma graciosísima.

- Pero Luna, Draco me odiaba.

- ¿Estás segura de eso?

- Claro – dijo la Gryffindor aún riendo.

- ¿Entonces por qué se metía tanto contigo?

- Porque soy hija de muggles.

- Sí, pero en Hogwarts hay cientos de hijos de muggles. ¿Nunca te ha extrañado que siempre la tomara contigo?

- Ya te lo he dicho. Me odiaba.

- No Hermione – dijo Luna, como si estuviera explicándole algo muy simple a un niño – a él le gustabas. Y era eso lo que el odiaba.

Hermione sintió un placer extraño tras esa revelación. ¿Y si tenía razón? ¿O sólo era otra de sus locuras? A decir verdad, la castaña comenzaba a pensar que Luna no estaba loca, sino más cuerda que nadie que conociera. ¿Cómo sino se había dado cuenta de su relación?

- No sabía que eras tan observadora…

- Hay muchas cosas que la gente no sabe de mí. A nadie le interesa conocer a Lunática Lovegood – dijo con deje triste aunque sonriendo, haciendo que hasta a Hermione le doliera.

- Luna, no te llames así.

- Es como todo el mundo me llama.

- No. Sólo la gente que no te conoce te llama así. Tus amigos te llamamos Luna.

- ¿Amigos? – Dijo sorprendida y feliz, mirando a la castaña con los ojos abiertos como platos - ¿Tú eres mi amiga Hermione?

La Gryffindor la miró extrañada.

- Claro que soy tu amiga Luna.

- ¿Y quienes más son mis amigos?

- Harry, Ron, Ginny y Neville. A los demás no los conozco.

- Oh, no hay más – dijo Luna tranquilamente haciendo que Hermione volviera a sentirse mal.

- Bueno Luna, no quiero entretenerte. Seguro que tienes hambre y ya te he molestado lo suficiente.

- No pasa nada. Hoy comeré con los elfos, en las cocinas. Son muy amables conmigo y muy graciosos. Sobre todo uno que se llama Dobby.

- ¡Conozco a Dobby! Es encantador. ¿Quieres que te acompañe a comer? – Hermione se dio cuenta de que quizás Luna prefiriese estar sola – Bueno, si no da igual, comeré con los demás y…

- Me encantaría- dijo la rubia sin cambiar su expresión, pero con tono contento - ¿vamos? Los nutsies están empezando a acercarse y no se llevarán bien con tus torposoplos.

Hermione se limitó a sonreír y andar hacia el castillo acompañada de Luna.


La comida fue tan agradable y extraña como Hermione había supuesto que sería. Pero, a decir verdad, era la más tranquila que había tenido en meses. Con sus amigos, la situación a veces podía ponerse muy tensa, sobre todo si Lavender decidía sentarse junto a su Ro-Ro.

Aquello había sido diferente. Luna no la juzgaba, no la presionaba. No parecía molesta por lo de Draco y, por más que Hermione le hubiese preguntado el porqué, Luna se había limitado a decirle que "era su decisión y la del chico y ella no tenía el derecho de meterse". Vive y deja vivir. Ojalá Harry y Ron pensaran como la Ravenclaw.

Las dos chicas andaban por los pasillos enfrascadas en una conversación sobre las cualidades de los rospens gigantes y, aunque Hermione no sabía lo que eran, estaba cómoda hablando de ello. Por eso, le pilló por desprevenido cuando una voz masculina y ligeramente conocida la llamó.

- Hola Hermione – dijo Cormac McLaggen mientras se acercaba hacia las chicas, lanzando una mueca a Luna.

- Adiós Hermione, yo ya me iba – dijo Luna algo confundida sin dejar de mirar al chico y a su amiga sucesivamente mientras se alejaba de ellos.

Hermione maldijo por lo bajo. Quedarse sola con McLaggen era lo último que deseaba en ese momento.

- ¿Necesitas algo Cormac? – dijo lo más educadamente que pudo.

- Quería hablar contigo. Hace mucho que no te veo por la Sala Común y no coincidimos en muchas clases. El año pasado nos llevábamos bastante bien – la castaña resopló internamente al oír aquello. A ella nunca le había caído bien el chico – y me pena que esto no siga siendo así, ¿no crees? – dijo mientras se acercaba a ella peligrosamente.

Hermione retrocedió a su vez intentando guardar la compostura. ¿En serio aquel idiota estaba dispuesto a volver a besarla después de las calabazas que le había dado el año pasado?

- Te he echado de menos – dijo el chico. Hermione sabía que eso no era cierto. Según creía, estaba saliendo con una Ravenclaw de quinto.

- ¿Acaso no estás con…?

- Ya no – dijo el chico sin convencer a la castaña – Ella era sólo una manera de olvidarme de ti.

Hermione se enfureció internamente. ¿Es que ese chico no tenía vergüenza? ¿Ahora iba de enamorado?

- Verás Cormac… - dijo mientras este le acariciaba la mejilla. La chica notó cómo se sonrojaba. Quería irse de allí ya. Miró a su alrededor buscando alguna excusa – … no creo que nosotros debamos…

La boca del chico contra la suya la interrumpió. Hermione presionó los labios con fuerza sin responderle y bastante tensa. No iba a besarlo. La castaña se revolvió entre sus brazos mientras intentaba alejarse de él pero el chico la apretaba con fuerza. Parecía no darse cuenta de la resistencia de la Gryffindor. Tras unos interminables segundos Hermione comenzaba a plantearse, aún intentando liberarse, si sería capaz de lanzarle un maleficio, pero no fue necesario. Cormac se apartó de ella tan rápidamente que la chica se tambaleó al notar que ya no estaba sujetándola. Se volvió confusa para ver qué había hecho retroceder al chico. O mejor dicho, quien.

Draco sujetaba al Gryffindor por los hombros y lo presionaba contra la pared mientras este intentaba zafarse, visiblemente confuso. El rubio despedía odio y furia por cada uno de sus poros cuando le habló.

- ¿Acaso eres tan estúpido que no te das cuenta de que no quiere besarte? ¿¡Tan gilipollas como para no soltarla aun cuando ella intenta alejarse!? ¿¡Eres tan prepotente como para pensar que se iba a derretir en tus brazos!? ¡Te dejó plantado el año pasado, ¿no?! ¡Pues olvídate de ella capullo!

McLaggen se soltó del agarre con una sacudida y blandió su varita frente a la de Draco.

- Ella sí quería besarme.

- No – ambos chicos se volvieron hacia Hermione – realmente eres estúpido, McLaggen – dijo mientras se frotaba las sienes sin mirar a Draco.

- ¡No soy estúpido! ¡Y tú eres idiota por no aprovechar la situación! ¿Crees que tendrás oportunidades mejores?

Draco clavó su varita en el cuello del Gryffindor mientras lo miraba respirando jadeante. Realmente estaba necesitando mucho esfuerzo para no matarlo allí mismo.

- Fuera de aquí. Y no volverás a molestarla.

Cormac lo miró con odio y en silencio.

- ¿Qué más te da ella Malfoy?

Draco se destensó levemente. ¿Qué iba a responder a aquello? Un "no te importa" no serviría en aquella ocasión. Tenía que alejar las sospechas.

- Sólo yo molesto a Granger. Ella es mía. No necesito a nadie más para hacerle la vida imposible – dijo mirando levemente a la chica, lo suficiente para que esta asintiera. Sabía que Draco no lo decía en serio – Te alejarás de ella. No le tocarás. No le hablarás ni la mirarás a menos que sea estrictamente necesario. ¡¿Entendido?!

Hermione le miró agradecida pero cansada. Sabía que sólo intentaba protegerla. Aun así, no le gustaba que se pelearan por ella y últimamente estaba pasando demasiado.

- Tampoco es que la chica sea para tanto – dijo Cormac mientras bufaba. Como respuesta, sintió que sus pies se elevaban y caía de cabeza contra el duro suelo, haciendo que miles de estrellas aparecieran tras sus párpados – ¿qué cojones…?

- No quiero volver a verte, McComo-te-llames. Más te valdrá que no nos crucemos por los pasillos. Yo que tú, me evitaría. O saldrás de Hogwarts en una caja – Hermione le miró recriminatoriamente. Le gustaba ver como McLaggen recibía su merecido pero tampoco era para tanto. Rodó los ojos. Draco era un exagerado. Sin embargo, le había defendido. Posiblemente por celos. Sonrió al pensar esto.

El rubio la tomó por la muñeca y se alejó del pasillo lo más rápido que pudo. Sin saber porqué, sus pies lo llevaron hasta la biblioteca, donde ignorando las miradas de la gente e intimidándoles con su expresión de odio, desapareció con la chica en uno de los pasillos más lejanos a la entrada y lejos de los ojos de curiosos. Allí la soltó y se apoyó contra una estantería, respirando fuertemente en un intento fallido de relajarse.

- Draco…

- ¿Te había asaltado así alguna vez ese cabrón? – dijo sin mirarla.

- No. Es la primera vez.

- Venía hacia aquí y os vi en el pasillo. No parecías muy cómoda y me quedé por si… necesitabas algo. Cuando ese hijo de p…

- Draco – lo reprochó la chica.

- Cuando ese gorila sin cerebro te besó… Le hubiera lanzado varias maldiciones si hubiera podido. Tú no lo viste. Cuanto más te revolvías, más te apretabas.

- ¿Viste el beso del año pasado?

- ¿Eh? – Draco intentó evitarla pregunta.

- Antes. Nadie aparte de Harry y Ron sabía eso.

- Yo… estaba en ese pasillo. Os vi – dijo el rubio, ignorando los motivos de su presencia en aquel apartado corredor a aquellas horas.

Hermione lo miró sin decir nada. ¿Qué hacía Draco espiándole el año pasado? ¿Y si Luna tenía razón y…? No. Era imposible.

- ¿A dónde ibas cuando él te encontró? – preguntó el Slytherin, volviendo a la conversación anterior.

- No iba a ninguna parte – Draco alzó las cejas – Es decir, estaba con Luna y…

- ¿Con Luna? – dijo extrañado.

- Luna Lovegood.

- ¿Tú estabas con Lunática Love…?

- No la llames así – dijo Hermione enfadada.

- Pero está chifl…

- Draco. Ella es, simplemente, diferente. No la conoces y no puedes criticarla – el Slytherin rodó los ojos.

- De todas formas eso da igual ahora Granger – Hermione se sintió ligeramente molesta. ¿Cuándo se decidiría por fin a llamarla por su nombre? – Solo espero que ese idiota… ¿cómo se llama?

- McLaggen. Cormac McLaggen. Está en sexto.

- ¿Te enfadarías mucho si yo le…?

- No le hagas nada más, Draco. Ya ha tenido suficiente. ¿Ni siquiera has pensado en las consecuencias? ¡Has agredido a un alumno!

El rubio sonrió triunfantemente.

- Créeme, volvería a hacerlo.

- ¿Y si se lo dice a Dumbledore?

- Entonces yo lo negaré. No hubo testigos aparte de ti. Relájate, no pasará nada. ¿Vale? – dijo mientras le acariciaba la mejilla. Hermione asintió en silencio cerrando los ojos y concentrándose en el tacto del chico.

- ¿Cuál era el tercer olor de tu Amortentia hoy?

Hermione abrió los ojos y lo miró sonrojándose y sorprendida. La sonrisa lobuna en los labios del chico le indicó que éste ya sabía la respuesta. Pero la castaña decidió no darle lo que quería tan fácilmente.

- El olor de mi gato.

Draco elevó una ceja divertido. Obviamente, no la creía.

- ¿A esa bola de pelo naranja?

- Crookshanks no es…

Draco la besó antes de que esta terminara la frase y Hermione no opuso ninguna resistencia. El rubio sonrió contra su boca y lamió los labios de la chica, que en seguida le dio paso a su lengua. Se movieron sin separarse hasta que la espalda de la castaña chocó contra una de las estanterías. El chico la presionó contra él y profundizó el beso mientras esta, de un salto, cruzaba sus piernas tras la espalda de Draco. La pasión los rodeó y Hermione enlazó sus manos en el pelo del chico, atrayéndolo hacia sí tanto como pudo. El rubio pasó sus labios por la mejilla de la Gryffindor hasta llegar a su oreja, donde le mordió el lóbulo, lo que le hizo soltar un pequeño gemido.

Draco suspiró dándole besos en el cuello. Hermione, simplemente, no podía pensar. Se aferraba con fuerza al chico, realizando pequeños movimientos involuntarios contra su cintura que hicieron que Draco temblara y le mordiera levemente la mandíbula.

- Apasionante. Incluso a mí me resulta excitante pero, ¿no podríais buscar un lugar más discreto?


¡Y fin del capítulo!

¿Qué os ha parecido? Antes de nada, me gustaría que me mandarais reviews más personas, porque no recibo muchas y de verdad que quiero conocer vuestra opinión para saber qué queréis que ocurra en la historia, qué personajes no os gustan, cuáles querríais que intervinieran más, qué debería pasar con Draco y Hermione… un poco todo J

Espero que os haya gustado el capítulo, porque esta semana he tenido demasiadas cosas que hacer y casi nada de tiempo con los preparativos para Navidad.

Al principio del capítulo hemos visto como Harry hablaba brevemente con Draco y, por lo que parece, no se lo ha tomado tan mal. ¡Bien!

Por otra parte, Hermione y Draco han tenido una conversación algo profunda que espero que sirva un poco para aclarar las cosas. Es mi manera de hablaros de Theo indirectamente y así aclarar aspectos de su vida.

Y ademas... ¡ha salido Luna! Dado que me lo pedisteis y es un personaje que me gusta mucho, he decidido convertirla en la quinta persona - si no llevo mal la cuenta - que conoce la relación de los chicos. Como me parecía justo darle su protagonismo, he titulado el capítulo en su honor. Tampoco tenía más ideas así que... XD

Ha habido un pequeño enfrentamiento con Cormac (que mal me cae ese chico XD) pero nuestro principe azul - o verde en este caso XD - ha intervenido a tiempo algo... enfadado XD La pareja se ha ido a la biblioteca para algo muy diferente a estudiar pero algo los ha interrumpido. O mejor dicho, alguien.

Mis preguntas del capítulo son:

- ¿Quién creéis que es la persona que les interrumpe? - Mencionaré al primero que responda correctamente.

- ¿Creéis que mezclo demasiados temas o os gusta que ocurran diferentes cosas?

Espero vuestras reviews, muchas gracias por leerme y no olvideis darle al GO 3

Con cariño,

- Daphnea