Los chicos se miraron extrañados durante unos segundos, ¿habían oído algo? Hermione tenia las mejillas coloradas y el pelo y la túnica casi tan revueltos como los del chico. Sus labios estaban hinchados y sus pupilas exageradamente dilatadas. Draco la observó en silencio. Era preciosa. Se inclinó y la besó de nuevo, a lo que la Gryffindor respondió con ganas.

Nott rodó los ojos observando la escena.

- ¡Eh!

Los muchachos volvieron a separarse y miraron en la dirección de Theo. Hermione se sonrojó y bajó de un salto de los brazos del rubio, que mostró una clara mueca de irritación mientras se metía las manos en los bolsillos y se apoyaba en la estantería más cercana con aire casual. Hermione encontró este gesto muy sensual y se mordió los labios involuntariamente observándolo. El rubio se dio cuenta y le lanzó una astuta sonrisa, haciendo que Nott rodara los ojos de nuevo.

- ¿La biblioteca? ¿En serio? Venga, se supone que tenéis que ser discretos y este lugar no es el más privado - dijo mirando a su alrededor -. Os he encontrado por los jadeos.

Draco elevó las cejas divertido.

- Bueno, puede que Warrington me haya dicho que te había visto, pero no estamos hablando de eso ahora. ¿Acaso os da morbo saber que pueden pillaros? Porque, si no recuerdo mal, tenéis una torre para vosotros solos.

Hermione se sonrojó aun más y Draco se tensó. No necesitaba una charla sobre conducta, y menos de parte de Nott. Vale que no habían sido muy discretos esa vez, pero la chica era superior a sus fuerzas, joder. El cuerpo le pedía cosas y él no podía (ni quería) oponerse.

- ¿Nos has interrumpido para esto, Nott?

- A pesar de que sería razón suficiente, no. He venido de parte de Snape. Te está esperando en su despacho para una ... ¿Clase particular, quizás? - Pregunto interrogando al rubio con la mirada. Pero Draco se limitó a abrir los ojos como platos. Se había olvidado por completo de la Oclumancia.

Miró sucesivamente al moreno y a la castaña. Total, Theo ya los había visto. Se inclinó sobre la chica y la besó tan apasionadamente que a Hermione le temblaron las piernas y Nott exhibió una sonrisa sarcástica. El ojigris en seguida se separó y abandonó el lugar como un torbellino.

La Gryffindor alzó la vista y se encontró con unos ojos azules mirándola burlonamente. Se sonrojó de nuevo y se enfrentó al chico:

- ¿Es que tengo monos en la cara?

Theo bufó, se dio la vuelta y se marchó, dejando a la chica, aun confusa, observando la puerta de salida a través de los libros.


Draco entro jadeando en el despacho de Snape, después de haber hecho todo el camino desde la biblioteca corriendo.

- Llegas tarde - Dijo el profesor sin levantar la vista de los documentos que estaba leyendo.

- Se me olvidó. Estaba estudiando en la biblioteca - Era cierto. Había estado estudiando... a la chica.

Esta vez, Snape sí lo miró.

- Mientes.

Draco tardó unos segundos en entender a qué se refería.

- ¿Usted ha ... se ha metido en mi mente?

El hombre no respondió a la pregunta. Era obvio que sí.

- Creía haberte dicho que mantuvieras las distancias. Cualquiera podría haberos visto, ¿qué es lo que no ...?

- Vale. Lo comprendo. No utilizaré la biblioteca como picadero - Dijo, sin importarle usar un lenguaje poco adecuado delante del hombre. Lo último que necesitaba era una reprimenda. Con Nott había tenido suficiente. Además, seguía enfadado por la intrusión de Snape en su mente. No tenía ningún derecho a saber aquello.

- Cuida tu lenguaje. Te recuerdo que sigo siendo tu profesor - dijo el hombre entrecerrando los ojos.

- Si si. ¿Empezamos ya con la clase?

Snape ignoró esa pregunta.

- Antes he recibido una visita. O más bien, una queja. - hizo una pequeña pausa- Acerca de ti. Conoces a Cormac McLaggen, ¿no?

Draco puso cara de asco.

- Desgraciadamente.

- Tiene un golpe bastante importante en la cabeza. Afirma que por cortesía tuya. Le dije que te castigaría, así que no avisará a Dumbledore - Snape lo miró frunciendo el ceño - Ya no tienes 12 años. ¿Se puede saber qué te ha hecho para que le atacaras?

- Digamos que no me gusta compartir y ha jugado con cosas que me pertenecen. No muy inteligente, ¿verdad? - Draco evitó mirar a los ojos al hombre para evitar posibles nuevas intrusiones en su mente.

- No mucho, desde luego - Dijo Snape intentando reprimir un suspiro de fastidio - estoy harto de tener que interceder por ti. ¿Es que no puedes evitar meterte en problemas?

- Yo no le he pedido ayuda. Puedo apañármelas sin usted.

Snape alzó una ceja, preguntándose si debía estar irritado o divertido por aquella tontería. Decidió tomar otra alternativa.

- En ese caso, supongo que estas clases son innecesarias. Hemos terminado por hoy. Si cambias de opinión, estaré esperando tus disculpas mañana a la misma hora.

Dicho esto, Snape volvió de nuevo a sus papeles dejando a Draco con la boca abierta pero incapaz de decir nada. ¿En serio acababa el profesor de hacer aquello? ¿Es que no se daba cuenta de que aprender Oclumancia era vital para su supervivencia? Sí, claro que lo sabia. Lo único que el hombre quería era que, al día siguiente, el rubio se viera obligado a pedirle ayuda. Se sentiría satisfecho al ver al chico disculpándose. Draco odiaba pedir perdón y Snape lo sabía. Lanzándole una mirada que podría haberlo fulminado, abandonó el despacho de su padrino con un portazo.


Hermione caminaba por los pasillos aún desconcertada. En menos de media hora, había sido acorralada por McLaggen, salvada por Draco y pillada en una situación que poco tenía que ver con estudiar por Nott. Era consciente del aspecto que debía tener en ese momento, con toda la ropa arrugada, el pelo despeinado y aire ausente mientras vagaba por los pasillos. Pero no sabía dónde ir. Había pensado ir a ver a sus amigos a la Sala Común de Gryffindor, pero prefería no encontrarse con McLaggen en lo que quedaba de día. Sería lo mejor.

Al doblar la esquina, casi arrolla a una figura vestida de negro completamente. El profesor Snape la miró con aire curioso y después siguió caminando sin molestarse en saludarla. ¿No se supone que estaba dándole clase a Draco?


- ¿Qué ocurre Romeo? ¿Problemas en el paraíso? - fue el saludo de Nott al entrar en la torre de los Premios Anuales y encontrar a Draco sentado en un sillón observando el fuego en silencio.

- No estoy de humor. ¿Y quién coño es Romeo?

- Literatura muggle.

- ¿Por qué conoces tú literatura mug...?

- Hay muchas cosas que no sabes de mi - Dijo el moreno con una sonrisa misteriosa - ¿Has dicho que no estás de humor? ¿Después de lo de esta tarde? Cualquiera lo diría - Dijo sonriendo irónicamente.

- Nott - le advirtió Draco.

- Te he visto besarte con muchas tías pero ... Eso era diferente. Incluso yo me puse cachondo.

- No quiero hablar de eso ahora.

- Ella también se lo estaba pasando bien. De hecho, parecíais a punto de ...

- ¡Tío! No me apetece hablar de eso.

- ¿Por qué? Somos amigos, ¿no? Se supone que los amigos se cuentan esas cosas.

- Tú nunca me cuentas nada.

Theo se encogió de hombros.

- Porque no te importa. Pero si te interesa saberlo, la semana pasada me acosté con una Hufflepuff de sexto que ...

- Tenías razón. No me interesa - Le cortó Draco antes de que el moreno entrara en detalles. Theo soltó una carcajada.

- ¿Entonces no me lo vas a explicar? Es decir, ¿Por qué en la biblioteca? Ya puestos, podríais hacerlo sobre la mesa del Gran Comedor. No creo que a Dumbledore le hiciera mucha gracia pero imagínate la cara de Weasel. Pagaría por ver eso - de pronto se quedó pensando - ¿cuánto quieres?

- No puedes evitar ser insoportable, ¿no?

- ¿Quién está siendo insoportable ahora?

- Tu.

Nott le resto importancia con un movimiento de muñeca.

- ¿Puedo saber por qué no estás cenando?

- Ya te lo he dicho. No estoy de humor.

- ¿Tan mal ha ido esa clase con Snape?

Draco se frotó los ojos cansado.

- Ese es el problema. No ha ido. Se ha enfadado y me ha dicho que si quiero seguir con esto tendré que volver mañana y disculparme.

- ¿Lo vas a hacer?

- ¿No tengo otra opción, no?

- Bueno, podria proponerte otras soluciones si supiera de qué va todo esto.

- Oclumancia.

- ¿Eh?

- Eso es lo que me enseña Snape. Oclumancia.

- ¿Quiere eso decir que ya has hecho una elección?

- Oh, venga. No te hagas el sorprendido.

Nott guardó silencio durante unos segundos

- Yo también me cambio de bando.

Draco lo miró entrecerrando los ojos. No sabía cuál sería la reacción de su amigo al saberlo, pero, desde luego, no esperaba eso.

- ¿Por qué?

- Estoy harto de luchar por una causa en la que no creo.

- ¿Entonces no lo haces por molestar a tu padre?

Nott sonrió tristemente.

- Puede que tenga algo que ver. ¿Acaso importa?

- En realidad no. Entonces ... ¿No tendrías que aprender Oclumancia tú también?

- Sé todo lo que tengo que saber sobre eso.

- ¿Cómo...?

- Mi padre - dijo escupiendo la última palabra - me enseñó a controlar mis pensamientos antes incluso de poner un pie en Hogwarts. Siguió haciéndolo hasta hace 2 años cuando... Ya sabes. Bendito sea Azkaban - se quedó en silencio unos segundos - digamos que no fueron las mejores clases de mi vida.

Draco se imagino al horroroso señor Nott penetrando una y otra vez en la mente de su hijo, hurgando en sus recuerdos y castigándole severamente por todo aquello que no le gustara.

- Lo siento tío.

Theo se encogió de hombros.

- Bueno. Al menos me va a servir para algo - Dijo secamente, con la sombra de antiguos recuerdos (posiblemente no muy agradables) en sus ojos - ¿Te hace una partida de ajedrez?

Draco asintió en silencio. A él tampoco le apetecía seguir con esa charla.


Hermione llegó ante la puerta de su torre alrededor de las 10. Después de la cena, se había quedado hablando con amigos y se le había hecho un poco tarde, pero había merecido la pena. Hacia mucho tiempo que no se reía tanto.

En el retrato de la entrada, encontró a Rowena Ravenclaw mirándola con aire sabio. A la Gryffindor le caía bien la mujer. Puede que tuviera un aire demasiado reservado, pero siempre le proponía una adivinanza como contraseña y eso la divertía.

- Buenas noches señora Ravenclaw.

- Señorita Granger. Tengo un acertijo para usted. ¿Quiere oírlo?

- Por supuesto.

- 2 hermanas son. La muerte de una da lugar al nacimiento de la otra. Así ha ocurrido y ocurrirá siempre hasta el fin de los días. ¿De quién le hablo?

Hermione lo meditó durante unos segundos y al fin sonrió.

- Del día y la noche.

La mujer asintió sonriendo y se hizo a un lado para permitirle entrar en su torre.

Dentro, Hermione encontró a Draco y Nott enfrascados en una partida de ajedrez.

- Hola - dijo mientras se sentaba en un sofá y los observaba en silencio.

El rubio respondió a su saludo con un pequeño movimiento de cabeza mientras Theo pensaba la siguiente jugada. Nunca los había visto tan serios y concentrados en algo. Era extraño ver al moreno callado, sin soltar ninguno de los comentarios a los que llamaba bromas. Por lo que parecía, iba perdiendo. Sus sospechas se confirmaron cuando, minutos más tarde, la torre negra de Draco se situó frente al rey blanco, que tiró su espada vencido.

- Jaque mate - Dijo Draco saboreando cada palabra.

Nott bufo. ¿En que momento se le había ocurrido jugar a aquello? Era la tercera partida consecutiva que su amigo le ganaba y ahora tendría soportar su satisfacción durante toda una semana. Bueno, no era algo contra lo que no estuviera acostumbrado a lidiar.

- Impresionante Malfoy. Yo en tu lugar, dejaría Hogwarts para dedicarme profesionalmente a esto.

- ¿Sí verdad? Es lo que tiene ser yo. - mostró una sonrisa astuta - Todo se me da bien - Dijo haciendo que la castaña rodara los ojos.

- Vaya, lo siento. No quería aumentar tu ego - dijo Nott. Tras esto, miró a Hermione con una sonrisa maliciosa - Si queréis puedo marcharme, pero quizás prefiráis ir a daros el lote por los pasillos. Sabes Granger, antes le he propuesto una oferta muy convincente a Draco acerca del Gran Comedor y...

- Cállate - intercedió el rubio por la chica, que se había sonrojado ligeramente.

- Bueno, ahora que lo vuestro es oficial ...

- No es oficial - Dijo Draco, harto de que su amigo no pudiera evitar hablar de aquello.

- Lo es para mí. Dime Granger, ¿es tan bueno en la cama como dicen?

El ojigris le hubiera lanzado un maleficio en ese momento. La única reacción de la Gryffindor fue sonrojarse más, pero se enderezó y respondió con aplomo:

- No lo sé. Pero si quieres averiguarlo, os puedo dejar la torre libre esta noche y mañana me lo cuentas.

Draco comenzó a reírse con fuerza mientras Nott miraba a la chica con una mezcla de admiración e irritación.

- Bueno ... No gracias. Me veo obligado a rechazar tu oferta. Creo que seré yo quien se vaya. Aprovechad la soledad - Dijo guiñando un ojo a la chica mientras lanzaba una mirada de odio a Draco, que seguía desternillándose de risa. Y así, sin decir nada más, abandonó la sala.

La chica volvió la cabeza hacia el rubio y sonrió. Nunca lo había visto reír así y era... muy gratificante.

- Eso... ha sido... realmente bueno - Dijo Draco mientras se sentaba bien en el sofá y se secaba las lágrimas - Estás aprendiendo del mejor.

- No creo que Nott sea el mejor.

El ojigris exhibió una sonrisa torcida.

- Créeme, no lo es. Sabes que hablo de mí.

- Sí, suele ser tu tema de conversación favorito.

Malfoy alzó las cejas divertido.

- ¿Me estás llamando egocéntrico?

- Oh, no - Dijo la chica mientras se acercaba al sofá del rubio y se sentaba a horcajadas sobre su regazo - Yo nunca haría tal cosa.

- Eso pensaba yo.

Hermione sonrió ligeramente.

- ¿Qué tal tu clase? Antes he visto a Snape y ...

- No ha habido clase. Se ha enfadado porque le he dicho que no necesitaba su ayuda.

- ¿¡Qué!?

- Mañana tendré que disculparme si quiero seguir estudiando Oclumancia.

- ¿Lo harás?

- Bueno ...

- ¡Draco! Te juegas la vida si no sabes ocultar tus pensamientos. Mañana le pedirás perdón.

- ¿Es eso una orden? - dijo en rubio alzando las cejas.

- Sólo quiero que ...

- Nunca me había fijado en lo sexy que eres cuando te pones en modo autoritario - ronroneó en su oído.

Hermione se sonrojó un poco. Odiaba ese desparpajo del chico. Bueno, para qué mentirse. La verdad es que le encantaba. Pero la ponía muy nerviosa.

- ¿Al gran Draco Malfoy le gusta que le manden?

Draco sonrió astutamente.

- Me gusta cuando lo haces tú- dijo antes de besarla y dar por terminada la conversación.

Hermione sonrió y le mordió el labio, haciendo que el ojigris gimiera. Pronto, sus lenguas se encontraron y el rubio volvió el beso pasional y tan lento que la chica se deshacía en suspiros mientras se apretaba contra él.

El Slytherin se separó de pronto y la miró con una expresión que no presagiaba nada bueno.

- ¿Tienes sueño?

La chica meditó un rato la respuesta. No estaba cansada, pero leia en la cara del chico que se le acababa de ocurrir una buena manera de romper algunas normas. Al fin, la curiosidad le ganó y negó con la cabeza, haciendo que la sonrisa lobuna del ojigris se hiciera más amplia.


- Draco - susurró la chica por enésima vez - Sigo creyendo que esto es una mala idea - Dijo mientras le seguía por los corredores del primer piso.

- ¿Por qué?

- No podemos rondar por el castillo pasada la medianoche.

- Vamos Granger. Sabes que ser Premio Anual tiene sus beneficios.

- No. Solo tenemos permiso en caso de que haya alguna emergencia o ...

- Esto es una emergencia - Dijo el rubio sin ralentizar su marcha.

- ¿Ah sí? ¿Cuál?

- Me aburría y hace mucho tiempo que no hacía algo diferente. Algunos necesitamos algo de acción en nuestra vida.

- No creo que eso le sirva de explicación a Dumbledore.

- No se va a enterar.

- ¿Cómo puedes estar tan seguro?

- ¡Por Merlín! Deja de preocuparte y disfruta un poco. No me puedo creer que después de 6 años viviendo con esos zoquetes a los que llamas amigos...

- ¡Draco!

- Esta bien, está bien... Pero si de verdad quieres que no nos descubran, deberías dejar de gritar.

- ¡Te has metido con mis amigos!

- Nunca hay que dejar escapar la oportunidad - dijo sonriendo maliciosamente - Además, en serio deberías relajarte. Sé que vosotros tres solíais hacer escapadas nocturnas. Tómatelo con calma, estás acostumbrada.

- Tampoco me gustaba un pelo incumplir las normas con Harry y Ron.

- No hace falta que lo jures.

- Además - prosiguió ignorando el último comentario del rubio - estaría más tranquila si al menos supiera dónde vamos.

Draco se volvió y la miró con aire misterioso.

- Es obvio, ¿no?

- No mucho - Dijo la castaña mirando a ambos lados preocupada. Estaban entrando en el enorme hall. Parecía más desierto que nunca, pero cualquiera podría verles desde algún despacho cerrado o alguno de los pasillos que desembocaban en el gran recibidor. Sin embargo, al Slytherin no parecía preocuparle eso.

- Al campo de Quidditch, claro.

Hermione se detuvo y lo miró con los ojos como platos. Definitivamente, se había vuelto loco. Aunque, por la forma en la que sus piernas se apresuraron a seguirlo hacia la puerta pricipal, parecía que ella también lo estaba.

Una ráfaga de aire golpeó a la chica en cuanto puso un pie sobre los jardines. Las noches de febrero eran muy frías, y aquella no era una excepción. Se giró preocupada y, a sus espaldas, descubrió el imponente castillo, donde tan solo 5 ventanas estaban iluminadas. Una era sin duda la del despacho de Dumbledore. Las otras no supo reconocerlas, pero se tranquilizó un poco al saber que la oscuridad a su alrededor era tal que nadie podría divisarlos. Pronto la calma se esfumó. Que no los vieran no quería decir que no estuvieran incumpliendo un par de normas importantes y actuando en contra de su seguridad. En un último intento, trató de convencer al rubio para regresar.

- Hagrid nos verá. Su cabaña está cerca del campo de Quidditch.

- Buen intento, Granger. Sé que ese tipo lleva semanas fuera de Hogwarts en algún tipo de tarea especial.

Hermione maldijo por lo bajo. Hagrid había partido a principios de febrero a convivir con algunas tribus de gigantes, intentando reclutarlos para que lucharan a su lado en la batalla final. Por la poca información que les llegaba a través de las cartas que recibían de los miembros de la Orden, la misión no estaba teniendo mucho éxito.

- No me gustan nada tus ideas.

- ¿Acaso tienes miedo?

- ¡Sí! ¡Podrían expulsarnos!

Draco se volvió divertido.

- Estás fuera del castillo, en plena noche, sin ver más allá de tu propia nariz en compañía de un exmortífago, ¿y lo que te preocupa es que te expulsen?

- No me das miedo.

Draco sonrió malvadamente y se acercó hasta que su cara quedó a un palmo de la de la chica.

- ¿No? - preguntó el rubio con tono peligroso.

- N...no - dijo la castaña, nerviosa ante la cercanía del rubio.

- Que... valiente - Draco arrastró las palabras como tendía a hacer antes, susurrando contra el cuello de la Gryffindor.

Hermione maldijo a Merlín por lo que aquel mago le hacía sentir. El temblequeo de sus piernas la delataba. Lo deseaba de una manera que era incapaz de comprender y el Slytherin lo sabía.

Drago absorbió contra la suave piel de la muchacha y lamió levemente a lo largo de su cuello hasta pararse en su mandíbula.

- ¿Preocupada porque nos vean?

Hermione hubiera querido responder que sí. Pero no le importaba lo más mínimo.

- Esto es muy imprudente. Va en contra de las normas, ¿no? - siguió jugando Draco - ¿Sigues queriendo volver al cast...?

Los labios de la Gryffindor chocaron inesperadamente con los suyos y el Slytherin soltó un gemido. Esta vez fue Hermione la que sonrió y se apartó de él, dejando al rubio desconcertado. Draco frunció el ceño. La ojimiel era más astuta de lo que creía.

- ¿Vamos al campo de Quidditch o no? - dijo dándose la vuelta y alejándose del castillo mientras el rubio miraba con los puños cerrados el movimiento de sus caderas al andar.


Cuando Hermione puso un pie en el campo de Quidditch, se dio cuenta de que no sabía para qué la había llevado el rubio allí.

- ¿Por qué...?

- ¡Accio Nimbus 2006! - dijo el rubio levantando un brazo mientras la chica se volvía y lo miraba con los ojos como platos.

- ¿Vas a volar?

- No Granger. Sólo acabo de invocar mi escoba para tener un lugar donde sentarme.

La Gryffindor entrecerró los ojos reprimiendo un bufido. ¿Es que sus ironías no acababan nunca?

- Yo te esperaré aquí.

- ¿Vas a dejarme solo? - dijo Draco fingiendo estar triste.

- Volar no es mi...

- ¿Miedo? - el rubio lució una expresión burlesca y calculadora mientras la castaña se sonrojaba ligeramente.

- Bueno... - sí. Hermione tenía un vértigo terrible y no estaba preparada para lidiar con ello.

- Te lo pasarás bien.

- Gracias per... - en ese momento, la Nimbus del muchacho llegó volando y Draco subió a ella de un salto. Hermione sintió un brusco tirón de brazo y cerró los ojos mientras notaba el aire dándole en la cara. Cuando los abrió, estuvo a punto de desmayarse. Se encontraba montada detrás de Draco a unos 10 metros de altura.

- ¡Eres un gilipollas! - gritó aferrándose con fuerza a la cintura del Slytherin y pegándose a él tanto como pudo.

- ¿¡Puedes evitar insultarme y relajarte al menos una vez en tu vida?! - chilló Draco intentando hacerse oír por encima del sonido del aire.

- ¡Bájame ya!

- ¡Agárrate! - el muchacho hizo un complicado tirabuzón y dio un giro de 180 grados mientras la chica gritaba a sus espaldas.

- ¡Draco Malfoy, como no pares te juro que...!

De pronto, el Slytherin frenó en secó y giró, haciendo que la castaña resbalara y quedara suspendida a más de 20 metros de altura, sujetada únicamente por la mano del rubio.

- ¿¡Sigues queriendo bajar!?

- ¡Ayúdame!

- ¡Dame un voto de confianza entonces!

La castaña intentó evitarlo, pero lágrimas de terror comenzaron a surcar su cara.

- Por favor...

- ¡Di que confias en mí!

- ¡¿Qué?! ¡¿Te has vuelto loco?! ¡Deja de hacer el tonto y súbeme antes de que me resbale!

- ¡Dilo!

- ¡Déjame en el suelo!

El rubio hizo que la escoba ascendiera y descendiera unos centímetros y la chica estuvo a punto de soltar su mano.

- No cuesta tanto, Granger - Hermione cerró los ojos con fuerza intentando deshacerse de las lágrimas. Luego se encargaría de castigar al chico.

- ¡Confío en ti!

El Slytherin tiró del brazo de la Gryffindor, que en menos de un segundo estuvo de nuevo montada en la escoba. Volaron rápido hacia los límites del Bosque Prohibido y Draco recorrió toda su anchura sin atreverse a penetrar en él.

- ¡Tienes que relajarte!

- ¡No puedo!

El Slytherin frenó y se dio la Vuelta algo molesto.

- No te he traído aquí para que pases miedo. Quería que realmente disfrutaras. Que te dejaras llevar. Simplemente preocúpate por agarrarte fuerte.

- No me lo estoy pasando muy bien ahora.

- ¡Joder, ya lo sé! - Draco respiró hondo y acarició la mejilla de Hermione - El Quidditch es una de las pocas cosas que se me dan bien. Déjame compartirlo contigo.

Hermione cerró los ojos tras oír eso y asintió. Ya se acordaría de estar enfadada luego.

Draco se sentó bien y esperó hasta sentir los brazos de la chica rodeando su cintura. Después aceleró hasta que alcanzó una velocidad que la chica no hubiera creído posible. Se sentía... bien.

La castaña al fin de atrevió a abrir los ojos y quedó maravillada. A sus pies, el gran lago se extendía hasta perderse de vista. El muchacho descendió de forma que rozaban el agua en su vuelo, dejando una húmeda estela a su paso. Hermione soltó un gritito de jubilo seguido de una carcajada y el rubio, como respuesta, volvió a realizar un tirabuzón, pero esta vez la chica no se quejó sino que lanzó una exclamación de sorpresa y lo abrazó con más fuerza.

Se acercaron al castillo y Draco giró en torno a la torre de Astronomía, pasó por delante de las ventanas de los dormitorios de Gryffindor y del despacho de Dumbledore y serpenteó entre los tejados y salientes del imponente colegio.

Cuando se dirigieron de nuevo hacia el campo de Quidditch, Hermione se inclinó sobre el Slytherin y le besó el cuello, sorbiendo y lamiendo con delicadeza pero con urgencia. Draco creyó perder el control de la escoba durante unos segundos. Definitivamente, la chica quería volverlo loco.

- ¡Harás que nos caigamos!

- Habrá merecido la pena - susurró la castaña contra su cuello, haciendo que Draco temblara.

Aterrizó rápidamente en las gradas de Slytherin y Hermione apenas fue consciente de cómo la levantaba y la llevaba con él hasta topar con una pared. Draco resbaló por ella hasta quedar sentado en el suelo con la chica sobre su regazo.

- No quería hacerte pasar miedo - dijo mientras la besaba.

- ¿Te refieres a cuando me has montado sin permiso? ¿O quizás a cuando casi me dejas caer?

- No te habría dejado caer.

- Los accidentes ocurren.

- Te lo has pasado bien - era una afirmación.

- No tiene que ver.

Draco volvió a besarla.

- Te equivocas. Tiene mucho que ver. Deberías darme las gracias.

- Puedes esperar sentado.

- Oh, eso no me molesta siempre que tú estés encima.

La chica sonrió y le golpeó suavemente el pecho con la palma abierta.

- Imbécil.

- Ajá - el rubio le besaba el punto se unión entre el cuello y el hombro en ese momento y Hermione cerró los ojos y lo atrajo hacia sí tanto como pudo.

- ¿No crees que... deberíamos... volver? - dijo la Gryffindor entre suspiros.

- Depende. ¿Qué crees tú?

- Creo que... - el chico le mordio el cuello y ella soltó un gemido. Pero la castaña era más lista y seguía recordando que debía estar un poco enfadada - volver. Quiero Volver - incluso a ella le costó decirlo.

Draco se separó con fastidio y la miró fijamente.

- Olvidar es bueno.

- No intentar acabar conmigo de un infarto también lo habría sido, ¿no crees?

El rubio la besó y Hermione le siguió el juego durante unos instantes, concentrada en no olvidar sus intenciones. Al fin, la chica se levantó e intentó parecer decidida.

- Puedes quedarte a dormir aquí si lo prefieres - dijo, y echó a andar, oyendo como el rubio se levantaba entre quejidos a su espalda.

Hicieron todo el camino de vuelta en silencio, él enfadado con ella, y ella enfadada consigo misma. Odiaba rechazarlo, pero de vez en cuando tenía que tomar las riendas.

Cuando por fin llegaron al castillo, Hermione se puso tan nerviosa como antes. ¿Y si algún profesor los había visto y los estaba esperando en el hall? ¿Y si los expulsaban? ¿Y si...? Soltó un suspiro de alivio cuando encontraron los corredores del primer piso vacíos. Aguzó el oído pero no fue capaz de escuchar nada fuera de lo normal, excepto las furiosas pisadas del chico a sus espaldas.

- Deja de hacer ruido.

- No estoy haciendo ruido.

- Sí lo haces. Sigues enfadado.

- Cierto - habían llegado a la tercera planta sin encontrar ningún problema en el camino.

- No deberías estarlo. Olvidar es bueno - Draco gruñó cuando la chica repitió lo mismo que él le había dicho minutos antes - Sólo conseguirás que nos descubran.

- No creo que...

- Ssssh.

- ¿Pero qué...? - Draco guardó silencio para intentar descubrir porqué la chica se había alterado tanto. Asustado, escuchó a lo lejos:

- Alumnos fuera de la cama. Los encontraremos, oh, sí que lo haremos Señora Norris. Si todavía me permitieran aplicar castigos...

Hermione reaccionó en el acto ante la inconfundible voz de Filch, agarró al chico del brazo y lo arrastró a través del pasillo hasta dar con una puerta abierta. Entraron en un aula que contaba únicamente con dos pupitres y una pizarra enorme y cerraron la puerta con un Fermaportus a sus espaldas.

- Muffliato -susurró la chica, cuya voz temblaba.

Draco se apoyó intentando recuperar el aliento contra la puerta y cerró los ojos. Al instante, sintió como Hermione se recostaba sobre su pecho y le rodeó la cintura con los brazos, besándole la coronilla en silencio. Quizás aquella escapada nocturna fuera un poco más arriesgada de lo que había creído. Quizás la chica sí tuviera razones para estar enfadada. Quizás... Notó cómo la Gryffindor se giraba y lo besaba con dulzura, diciéndole sin palabras que estaba perdonado. El rubio olvidó todas sus preocupaciones al instante y le respondió al beso con ganas, dejándose llevar por la adrenalina que todavía recorría sus venas.

De pronto, oyeron un crujido en el fondo de la sala y se separaron al mismo tiempo para mirar hacia el lugar. Hermione se llevó una mano a la boca y sus ojos se abrieron como platos. Habían sido tan estúpidos como para no comprobar si la sala estaba vacía o no, y ahora dos figuras que la chica conocía bien los observaban en silencio.


¡Y fin del capítulo!

¿Qué os ha parecido? He de decir que esta semana se me ha hecho mucho más difícil escribir porque he estado muy atareada con todas las reuniones familiares y, además, se me ha estropeado el ordenador y he tenido que apañarme con el móvil. He revisado el capítulo muchas veces y no he encontrado nada mal escrito, pero es probable que haya palabras mal escritas ya que con el pequeño teclado del móvil es más difícil, así que os pido que lo paséis por alto 😁 Tenía gran parte de la historia escrita en el ordenador y la he perdido, pero no os preocupéis porque eso no me va a hacer retrasarme ni nada parecido 😊

Aun así estoy muy contenta con el resultado y espero que a vosotros os guste tanto como a mí.

Para empezar, como adivinó VeroVi, la persona que les interrumpe es Nott, que no para de sacarle el tema al pobre Draco 😂😂

Un comentario simple de Nott: he leído muchas historias y en algunas lo pintan como un tío callado, siniestro, calculador. Otros prefieren mostrarlo burlón y gracioso. Yo he elegido esa opción porque me va mejor con el papel que le quiero dar en la historia. Espero que a todos os guste la elección 😊

Siguiendo con la historia, Snape se ha negado a darle clase A Draco a menos que reciba una disculpa y sabemos que al chico le va a costar bastante, pero no tiene otra opción... ¿no?

Por último hemos visto la escena del vuelo, que es una de mis favoritas hasta el momento. No sé porqué pero es como que muestra realmente como es cada uno. Hermione preocupadiza, mandona... Y Draco ama el peligro y provocarla. Si yo fuera Hermione me hubiera dado un mal cuando la ha subido a la escoba. Es que es para matado 😂😂

Y luego, Filch ha estado a punto de pillarlos y han entrado a una clase en la que se han encontrado con...

La pregunta es la misma que la de la semana pasada:

¿Quién creéis que está en la sala?

Pista: son 2 personas que Hermione conoce.

No olvideéis mandarme vuestras reviews con las respuestas y opiniones acerca de quién debería aparecer y qué queréis que ocurra.

Gracias por leerme y espero que os esté gustando 😊😊❤

❤🎉🎉 ¡Feliz Navidad! 🎉🎉❤

Con cariño una semana más,

- Daphnea

P.D.: en el capitulo 16 responderé a todas las reviews que no he respondido aún. Son pocas pero quería que lo supiérais, no es que os ignore, es que el formato en el que me enviáis las reviews no me deja responderos 😊😊 Gracias de nuevo por todo ❤❤