Ginny y Harry permanecieron en silencio, observando a la pareja recién llegada con ojos furiosos (por parte del ojigris) y curiosos (por parte de la pelirroja). Ninguno de ellos quería ser el primero en hablar.
- Yo... Nosotros... No os habíamos visto. Filch nos seguía y... - tartamudeó Hermione mirándose los zapatos.
- ¿Qué hacéis aquí a estas horas? Aparte de restregaros en nuestras narices, claro - la voz del moreno era tan cortante que la castaña se estremeció al oírlo.
- ¡Harry! - susurró Ginny con reproche.
- No me hables así o lo lamentarás, Potter - siseó Draco.
- ¿Es eso una amenaza?
- ¿Acaso eres tan tonto como para no darte cuenta de que sí? - rió el rubio.
- Aléjate de ella - dijo el moreno señalando a Hermione mientras ambos muchachos se apuntaban con sus respectivas varitas.
- No me des órdenes - Draco entrecerró los ojos.
- ¿La has traído hasta aquí a estas horas para intentar meterla en un lío?
Draco sonrió arrogantemente.
- No parece que la haya obligado a venir, ¿no? Pero dime Potter, ¿qué hacéis vosotros aquí a estas horas? ¿Acaso es vuestro...? - el Slytherin miró a su alrededor asqueado - ¿picadero?
- Eres un gilipollas - dijo Harry sonrojándose ligeramente.
- Sí, bueno. Cuéntame algo que no sepa.
- No le convienes ni la mereces. Es demasiado buena para ti. La has despreciado durante tantos años que no sé cómo es capaz siquiera de mirarte a la cara.
- Oh, hace mucho más que eso - Hermione estuvo a punto de soltarle un rodillazo en su zona más preciada y Harry enrojeció de furia.
- ¡Cállate! ¡Sólo la utilizas para beneficio propio! ¿Y luego qué? ¡Cuando te des cuenta de lo que realmente va la guerra la abandonarás y huirás! ¡Le harás mucho daño, pero eso no te importa, ¿no?! - la voz de Harry se tornó un susurro peligroso - Sólo eres un asqueroso cobarde. Un traidor a tu bando y al nuestro. No mereces nada, no mereces a nadie. Tu destino es pudrirte en Azkaban igual que hará tu padre en cuanto lo atrapemos. Me das pena - dijo Harry escupiendo con odio la última frase.
Draco comenzó a temblar de ira y su aspecto se volvió amenazante cuando dijo con tono cruel:
- Al menos yo tengo un padre. Y ya puestos, una madre. Pero tú no sabes lo que es eso, ¿verdad Potter?
- ¡EXP...!
- ¡YA BASTA! - Ginny, Harry y Draco se quedaron en silencio durante unos segundos observando a Hermione. La castaña estaba llorando y parecía muy enfadada - ¡Estoy harta de vuestras peleas de gallos! ¡¿Por qué hacéis esto, por mí?! ¡No esperéis que me lo crea! ¡Tenéis 17 años, os consideraba lo suficientemente adultos como para olvidar vuestras diferencias, pero ya veo que me equivocaba! ¡Si vais a comportaros como críos, al menos no me utilicéis como excusa! ¡Tú! - dijo señalando a Harry - ¡No tienes el derecho de decidir a quién merezco y a quién no o con quién debería salir! ¡Y tú! - está vez señaló al rubio - ¡Deja de jactarte de mí! - realmente le habían dolido todos esos comentarios. ¡No era el juguete del chico! ¡Había utilizado su relación para enfurecer a Harry!
- Pero Hermione... - intentó hablarle el moreno.
- ¡Nada de "pero Hermione"! ¡Si realmente os importara, os reconciliaríais! ¡No pongas esa cara Draco Malfoy! ¡No estoy hablando de que os deis palmaditas en el trasero ni nada por el estilo, simplemente de que podáis permanecer en una habitación más de 5 minutos sin intentar mataros! ¡¿Seréis capaces de hacer ese gran sacrificio por mí?!
- No pensaba que... - el rubio no supo muy bien qué decir. Ginny observaba la escena en silencio.
- ¡¿No pensabas que podía molestarme que os pelearais en mi nombre?! ¡Claro que no, es mi pasatiempo favorito! ¡De hecho, ¿qué os parece si lo hacéis todos los días?! ¡Sería divertido, ¿no?!
- No es eso, sólo que...
- ¡Es exactamente eso! - Hermione cerró los ojos y tomó aire - Ambos tendréis que soportaros aunque sea por mí. Harry, estoy con Draco y eso no va a cambiar por mucho que lo desees. Y Draco, Harry es mi mejor amigo y va a seguir siéndolo. – levantó la vista, algo más tranquila pero todavía muy furiosa – Buscadme cuando dejéis de ser tan egoístas - dicho esto, abandonó la habitación.
La sala se sumió en un tenso silencio mientras ambos muchachos seguían mirándose y apuntándose con sus varitas con odio.
- Tiene razón - ambos se volvieron hacia Ginny, que los observaba con los brazos cruzados y una expresión muy parecida a la de su madre - yo tampoco os soportaría. Peleándoos así sólo le hacéis daño a Hermione. Tendréis que enterrar el hacha de guerra si queréis conservarla a vuestro lado.
Harry suspiró y supo que su chica tenía razón. Después, miró a Draco con todo el odio que fue capaz de reunir.
- Me duele decirlo, pero es verdad.
- Que nos peleáramos ha sido tu culpa – el rubio no alteró su expresión arrogante.
- Cállate por un momento y escúchame. Tendremos que soportarnos. Por ella.
- No creo que...
- ¡No se trata de lo que tú creas!
Draco bufó. Sabía que, en el fondo, el Gryffindor tenía razón. Pareció reflexionar un rato y posó sus ojos grises sobre los verdes de su enemigo. Aquello iba a ser difícil de soportar.
- Que conste que sólo lo hago por ella.
- Yo tampoco tengo ninguna otra razón - dijo Harry rodando los ojos.
- Mantén a la Comadreja al tanto de este... acuerdo. No me gustaría tener que incumplirlo - Draco sonrió maliciosamente - A quién voy a mentir. En realidad me encantaría tener una buena razón para lanzaros un par de maleficios - dicho esto, salió del aula con sus aires majestuosos dejando a la pareja sola de nuevo.
Harry pegó un puñetazo al pupitre más próximo cuando la puerta se cerró tras el rubio.
- Gilipollas. Es odioso.
- Lo sé - dijo la pelirroja acariciándole la espalda en un gesto tranquilizador - pero están juntos, Harry. Tenemos que aceptar lo que Hermione quiera.
- Todavía no me puedo creer que... Es Malfoy. Tiene que tener alguna razón para estar con ella.
- Puede que se haya enamorado – la chica realmente lo consideraba una posibilidad, viendo como el Slytherin se había calmado ante Harry por su amiga.
- Él no tiene corazón. ¿Y Hermione, qué le ve? Ni siquiera es atractivo.
- Bueno... - Harry miró molesto a Ginny - es decir, no tanto como tú - se apresuró a decir la chica, divertida por la expresión de su novio - pero tiene su punto.
- Tenéis un gusto extraño.
- Es gracioso que lo digas, sabiendo que me gustas tú.
Harry se volvió hacia ella y le agarró la cintura.
- Eso es... diferente – susurró con la voz ronca.
- ¿Ah sí? - dijo Ginny acercándose al chico y pasándole sus brazos alrededor del cuello.
- Por supuesto - dijo Harry haciendo que las puntas de sus narices se rozaran - yo soy irresistible para cualquiera.
Antes de que la pelirroja replicará, el chico la besó con tanta pasión que se le olvidó qué iba a decir. Ginny lo apretó con fuerza mientras esté la atraía hacia sí tanto como podía.
Se separaron y la pelirroja señaló el techo con la cabeza. Ambos sabían a qué se refería. Quería ir a la Sala de los Menesteres. Ver a Hermione y Draco saliendo de allí la mañana que descubrió su relación le había dado una idea Ginny. Se la contó a Harry que, por supuesto, no puso ninguna objeción. Usar esa sala como lugar de sus encuentros les permitía una privacidad total. Incluso podían pasar la noche entera sin que nadie los descubriera.
El chico asintió con una sonrisa torcida, la besó fugazmente en los labios y le tomó la mano para dirigirse con ella hacia el octavo piso. Antes de salir de la clase, se pasó la mano por el pelo, revolviéndolo como hacía tan escasamente sin darse cuenta. Era un gesto que le infundía tranquilidad y confianza en sí mismo. La pelirroja era la única persona que lo había advertido y sonreía internamente siempre que lo veía realizar el movimiento.
Si Sirius hubiera estado vivo para presenciar la escena, hubiera sonreído melancólicamente al ver a su ahijado. Le habría recordado sin duda, a esa persona que tanto había echado de menos cada día durante los últimos años de vida. Esa noche, James volvía a recorrer los pasillos de Hogwarts por medio de Harry.
Draco realizó todo el camino de vuelta a su torre prácticamente corriendo, sin importarle ya hacer ruido. Pero, a pesar de su velocidad, no fue capaz de alcanzar a la chica en todo el camino de regreso. Lo más probable era que ella también hubiera vuelto corriendo; debía estar realmente enfadada.
Pero enserio, el rubio no creía haberse comportado tan mal. Al fin y al cabo, había sido Potter quién le había dicho a él todas esas cosas horribles. Nunca había estado tan enfadado con ese estúpido Cararrajada. Le había hecho sentir mal con esos insultos, y Draco no solía dejarse afectar por lo que la gente dijera de él. Pero eso era diferente por una simple razón; sabía que Potter tenía razón, y le hervía la sangre al pensarlo. Él no merecía a Hermione, la había despreciado y humillado tantas veces... Y sólo era un simple cobarde que intentaba dejar de lado a su familia por un encaprichamiento pasajero. ¿Encaprichamiento pasajero? ¿A quién pretendía engañar aparte de a sí mismo? Hermione significaba mucho más que eso para él. Significaba tanto que Draco no sabía cómo referirse a ello. ¿Amor? No sabía mucho acerca del tema, pero si realmente quería a la muchacha, estaba perdido. Pero era una perdición... agradable.
Hermione entró en su habitación como un torbellino y cerró la puerta con un resistente hechizo a sus espaldas. Estaba harta de todo y de todos. No se veía capaz de soportar un día más así, y todo había sido culpa de Harry. La forma en la que les había hablado... Casi con odio. Entendía que no se llevara bien con Draco e incluso lo respetaba, pero si no dejaban de producirse enfrentamientos de ese tipo, ella misma acabaría con los dos muchachos. Eran tan idiotas... ¿Acaso no se daban cuenta de que la única que salía mal parada con todo aquello era ella? Ver cómo su mejor amigo y su novio (o lo que fuera Draco) se comportaban así era demasiado para Hermione. Demasiado para cualquiera.
Decían que la querían pero sólo la utilizaban para causar peleas entre ellos. ¡Pues ya estaba harta! Si no firmaban una tregua pronto, podían olvidarse de ella durante un tiempo. No estaba dispuesta a elegir entre amistad y amor. No quería y no tenía por qué hacerlo y... ¿En serio estaba echándole la culpa de casi todo a Harry? Debía estar muy ciega por el rubio si no era capaz de recordar que, durante años, había sido él quien se había encargado de alimentar ese odio que ambos muchachos se tenían. Había puesto a Harry en el punto de mira desde que ambos pusieron un pie en Hogwarts.
Todo era un lío. Le dolía la cabeza de tanto darle vueltas al mismo asunto y estaba a punto de ponerse el pijama cuando oyó como la puerta de su torre se abría. Se aseguró de que su habitación estaba cerrada y se preparó para ignorar al rubio, que en esos momentos subía las escaleras hacia su habitación.
- ¿Granger? - dijo tocando a la puerta sin obtener respuesta - Vamos, sé que estás ahí.
Silencio.
- Está bien, tienes razón. Potter y yo nos comportamos mal, pero tienes que admitir que él... - se calló al darse cuenta de que no iba por el camino correcto - hemos firmado una tregua.
Hermione sintió que el nudo en su estómago se aflojaba al oír aquello, pero aun así no respondió.
- Vamos Granger, dime algo.
Draco tomó aire. No iba a ser tan fácil. De hecho, iba a tener que utilizar armas que le eran desconocidas. Como el perdón.
- Lo... Lo siento.
Hermione olvidó que guardaba voto de silencio.
- ¿Qué?
Draco sintió un leve alivio al ver que la castaña le había devuelto el habla. Refunfuñó ante la idea de tener que repetir lo mismo.
- Lo siento, ¿vale? Por favor, no me hagas volver a decirlo.
La voz de la Gryffindor sonó distante y fría.
- De acuerdo. Gracias por molestarte.
Draco suspiró.
- No sé qué más hacer. No tengo un giratiempos, así que no veo otro modo de arreglar esto.
- Ese no es el tema. El problema es que sé que Harry y tú aguantareis una semana así. No os soportáis y acabareis peleándoos.
- ¿Entonces para qué querías la tregua si no confías en que la cumplamos? ¿Nos pides algo que no crees que seamos capaces de llevar a cabo? Me halaga ver la confianza que depositas en nosotros - el Slytherin sonaba fastidiado. La puerta se abrió ligeramente y apareció Hermione, visiblemente avergonzada.
- Yo... - ahora llegaba su turno de disculparse - tienes razón. Lo siento. Estaba enfadada y... Bueno, sigo enfadada pero supongo que no puedo echarte en cara que hayáis... firmado la paz o lo que sea.
Draco asintió mirándola en silencio.
- Potter tiene razón.
- ¿A qué te...?
- No te convengo.
- ¿Qué? - Hermione se sorprendió y parecía confusa.
- El otro día estudiando Oclumancia, vi tantas de las cosas que te he hecho... No te merezco, Granger. Tú deberías saberlo mejor que nadie.
Ahora Draco sonaba atormentado y Hermione se quedó de piedra.
- No digas tonterías. Eran otros tiempos y...
- ¿Y qué? ¿Acaso eso quiere decir que, como era un crío estúpido, debes perdonarme? Fui demasiado idiota.
- No me importa.
- Te haré daño.
- ¿Quieres hacerme daño?
Draco la miró furioso.
- ¿Qué? ¡Claro que no!
- Entonces no ocurrirá. Eres mejor de lo que crees, ¿sabes?
Draco rio amargamente. Y ella era demasiados buena.
- ¿Me vistes en tus recuerdos? - preguntó Hermione de pronto. Draco pareció incómodo por la dirección que había tomado la conversación.
- Salías en... Algunos – por no decir en todos.
Hermione lo miró en silencio.
- ¿Recuerdas que te he dicho que esta tarde he hablado con Luna? - Draco asintió sin saber dónde los llevaría eso - ella me dijo una cosa... Que parecía imposible y... Bueno, da igual.
- ¿Qué te dijo?
Hermione enrojeció.
- Nada. Era una tontería.
- No parecía una tontería cuando has empezado a contarlo.
La castaña suspiró. Debía contárselo, así sabría la verdad de una vez por todas.
- Ella... Nos observaba. Adivinó que salíamos y sabía cuándo empecé a fijarme en ti. A principios de este curso. - soltó una risita nerviosa - Y luego dijo que... Tú llevas años fijándote en mí. Ya ves, una chorrada - el rubio guardó silencio y Hermione se sonrojó más - no tiene importancia.
- ¿Y si...? - Draco carraspeó - ¿Qué pensarías si Lovegood tuviera razón?
Hermione rio.
- Es tan improbable... - subió la cabeza y su mirada se encontró con los ojos del rubio, que la miraban de manera penetrante con sus ojos color ceniza. Un escalofrío recorrió su espalda - Draco, tú no...
El rubio se masajeó el puente de la nariz.
- No lo sé. Estudiando Oclumancia te vi... Demasiado. No sé lo que has significado para mí durante todos estos años pero...
- ¿Pero? - lo instó la Gryffindor.
- Parece ser que eras más importante para mí de lo que parecía entender o asumir.
Hermione absorbió aquello. Ella le había gustado a Draco, durante todos esos años. ¿Por qué le sentaba tan bien saberlo? Se puso de puntillas y lo besó brevemente. El chico dio un paso al frente para entrar en su habitación pero ella le cerró el camino. Esa noche prefería dormir sola; demasiadas emociones en un día. Además, seguía recordando el peligroso vuelo en escoba. Draco lo aceptó resignado y ya tenía un pie en la escalera cuando oyó la voz de la chica a sus espaldas:
- Menta.
Draco se volvió y la interrogó con la mirada. Hermione sonreía misteriosamente.
- El tercer olor de la Amortentia. Me lo preguntaste, ¿recuerdas?
- Sí pero... ¿menta?
La Gryffindor de encogió de hombros.
- Es como hueles para mí.
Draco la miró en silencio durante unos segundos.
- Fresa.
Tras esto, se marchó a su habitación. No hizo falta que dijera nada más. Con una amplia sonrisa en la cara, Hermione se dio la vuelta y se quedó unos minutos contemplando el frasco de colonia con olor a frutas que sus padres le habían regalado por su último cumpleaños.
Hermione se levantó tan temprano como siempre. En el mismo momento en el que abrió los ojos, imágenes de la noche anterior comenzaron a arremolinarse en su memoria, haciendo que la chica se masajeara las sienes agotada.
Bueno, al menos se había reconciliado con Draco. Pero aún así, no tenía ningunas ganas de bajar al Gran Comedor y encontrarse con Harry. A pesar de lo bien que lo conocía, no era capaz de imaginar cómo se comportaría el moreno. Suspirando, supo que, quisiera o no, iba a tener que comprobarlo si no quería morirse de hambre durante toda la mañana.
- Tranquilo Harry. Hermione suele ser una chica tranquila. Seguro que ya te ha perdonado - dijo Ginny, en un intento fallido de calmar a su novio. Ambos acababan de salir de la Sala Común de Gryffindor y se dirigían al Gran Comedor para el desayuno.
- Esta vez estaba muy enfadada, Ginny.
La pelirroja miró hacia atrás para asegurarse de que Ron estaba demasiado concentrado en los labios de Lavender como para entender su conversación.
- Hermione sólo necesita que le demuestres que confías en que sepa apañárselas sola. Y lo entiendo. No tienes que comportarte como su guardaespaldas. Puede que Malfoy no sea tan malo.
- ¿Tú crees?
Ginny se encogió de hombros.
- Da igual lo que crea. Es Hermione la que está con él. Es lo que ella piense lo que importa.
Harry suspiró.
- Tienes razón, Gin.
- Como siempre - dijo la pelirroja sonriendo y dejando que su novio le besara la frente mientras le pasaba un brazo por los hombros.
- ¿Qué me he perdido? - dijo Ron situándose entre su hermana y su amigo, de forma que los separó. Estaba bastante despeinado y tenía una expresión de aturdimiento en la cara que hizo a Ginny y Harry estallar en carcajadas.
Hermione alzó la barbilla y se llenó de aplomo justo antes de poner un pie sobre el Gran Comedor. Todo estaba igual que el resto de los días. Los alumnos desayunaban despreocupados, charlando y riendo con sus amigos o vecinos de mesa. Con una rápida mirada, descubrió a sus amigos sentados en un extremo de la mesa de Gryffindor. Neville parecía estar contando algo muy divertido, por la forma en la que Dean se desternillaba de risa y el zumo de calabaza de Seamus salía por su nariz sin que éste pudiera evitarlo. Un poco hacia la derecha, Ron devoraba su desayuno mientras Ginny susurraba algo en el oído de Harry que hizo al moreno mostrar una sonrisa pícara.
- Hola chicos - todos la miraron y saludaron mientras Hermione tomaba asiento junto a Parvati, que le pasó su ejemplar diario de El Profeta. Harry la miró fugazmente y se encontró con la chica observándolo fijamente. Ambos apartaron la mirada rápidamente y la comida continuó con tanta normalidad como antes.
- ¡Espera Hermione! - la castaña se volvió cuando su amigo la llamó. Acababan de salir de la segunda clase del día, Historia de la Magia. Hasta el momento, ninguno de los dos se había comportado de manera extraña, pero Hermione sabía, al igual que Harry, que tenían una conversación pendiente - ¿tienes una hora libre, no?
- Sí, iba a ir a la biblioteca a...
- Tenemos que hablar.
- Lo sé.
- La biblioteca no es el lugar más privado.
Hermione se sonrojó. Era la segunda vez en dos días que oía eso. Nott se hubiera desternillado de risa de haber escuchado el comentario de Harry.
- ¿Te apetece dar una vuelta por los jardines? - Hermione asintió en silencio.
Harry se metió las manos en los bolsillos y escondió la barbilla bajo su bufanda. Al momento, sintió como la chica le cogía el brazo y suspiró aliviado. Estaba menos enfadada de lo que creía.
- Eh... verás - el moreno carraspeó sin saber por dónde empezar - yo... siento lo de ayer. No debí empezar aquella pelea.
Hermione asintió y lo instó a continuar.
- Supongo que Malfoy te lo habrá dicho pero... hemos hecho las paces. Bueno, no exactamente. Pero hemos enterrado el hacha de guerra.
- Sí que me lo dijo. Realmente, cuando lo propuse no pensaba que fuerais capaces de... no sé. Gracias - dijo, y besó a Harry en la mejilla – sé que fue difícil.
- Haría cualquier cosa por ti, eres mi mejor amiga. Sabes que te quiero y no arruinaría nuestra amistad por él.
- Significa mucho para mí - sonrió Hermione.
- ¿También perdonaste a ese...?
- No lo estropees - la chica rodó los ojos.
- ¿A Malfoy?
- Sí, lo perdoné.
Harry asintió en silencio.
- Ayer, cuando os vimos... parecíais realmente felices.
- ¿Entonces por qué te enfadaste?
- Te parecerá egoísta pero... realmente me enfureció ver que Malfoy te importaba. O que tú le importabas. Tenía la esperanza de que fuera un romance pasajero o algo así.
Puede que Hermione debiera haberse sentido mal por esas palabras, por esa desconfianza. Pero estaba agradecida por su sinceridad y porque había, por fin, aceptado su relación con Draco.
- ¿Crees que debería decírselo a Ron? - preguntó la castaña. El chico la miró con ojos horrorizados - ¡Acabará enterándose, Harry! Tiene tanto derecho como tú a saberlo.
- Lo sé pero... dale un tiempo. Ya pensaremos la mejor forma de decírselo, ¿vale? Por favor – Harry hizo un puchero. No estaba preparado para enfrentarse a cómo reaccionaría Ron.
Hermione se encogió de hombros.
- Como quieras.
El chico suspiró aliviado.
- Eres la mejor - dijo antes de abrazarla y plantarle un sonoro beso en la mejilla. La castaña intentó reprimir una sonrisa.
- Y tú eres incorregible.
Pansy Parkinson observaba el fuego verde de su sala común en silencio. Sus amigas estaban en clase de Adivinación, y siempre que eso ocurría, ella se quedaba sola durante una hora. Por supuesto, no había cogido esa estúpida optativa ese año: estaba harta de tener que soportar las tonterías de la profesora Trelawney. Había creído que aprovecharía esos ratos libres para estar con Draco, que tampoco cursaba esa asignatura, pero todo había cambiado. El chico ya no la miraba como antes. De hecho, apenas la miraba.
- Estúpido, cabrón, insolente... - comenzó a tirar caramelos al fuego mientras despotricaba contra el rubio. En estas estaba cuando sintió que el sillón se hundía a su lado bajo el peso de una segunda persona.
- Espero que no te refieras a mí - Pansy se volvió y se encontró con su cara a menos de tres centímetros de la de Blaise Zabini. El chico soltó una carcajada ante la cara de susto que puso la rubia y se alejó un poco - ¿qué haces, Parkinson?
- Nada que te importe, Zabini.
- Qué agradable. Ahora entiendo por qué Malfoy...
- ¡No me hables de ese cretino arrogante!
El chico de piel morena sonrió astutamente.
- Así que esto es por él.
- Yo... – la rubia suspiró y se hundió en el sillón – piérdete.
- Vamos Parkinson. No quiero enfadarte. Sólo quería saber qué es lo que se trae entre manos. Pero, por la forma en la que hablas de él, supongo que no lo sabes, ¿no?
- ¿A qué te refieres? No creo que se traiga nada entre manos.
- ¿Ah no? Dime, en las últimas semanas, ¿cuántas veces lo has visto por la Sala Común?
- No muchas, pero él tiene su torre.
- ¿Y qué me dices de Nott?
- ¿Qué pasa con él?
- Últimamente pasan demasiado tiempo juntos.
- Ya sabes que el Señor Tenebroso los ha reclutado.
- No creo que sea por eso.
- ¿Por qué otra cosa puede ser?
Blaise se encogió de hombros. No tenía ni idea.
- Sólo era curiosidad - la miró en silencio - ¿Tienes algo que hacer ahora?
Pansy negó con la cabeza.
- Demos una vuelta - se levantó y salió por la puerta de las mazmorras, consciente de que la rubia le seguía.
Y así, de aquella sencilla manera, Blaise Zabini consiguió una cita con la chica que llevaba volviéndolo loco durante 6 años.
- ¿En serio casi la dejas caer? - Draco acababa de contarle a Nott la experiencia de su vuelo nocturno (omitiendo la parte en la que salía Harry).
- Bueno, no fue exactamente así.
- Como tú quieras, pero debes estar loco para desafiar a Granger de esa manera. ¿No sabes lo buena que es en Encantamientos? No puedo ni imaginarme su cara. ¿Estaba muy asustada? - Nott intentaba contener la risa. Draco bufó.
- No debería haberte contado nada.
- Desde luego que no. En serio, no sé como Granger te perdonó.
- Se lo pasó bien en el vuelo.
- ¿Más que después? Es decir, un poco de sexo le arregla cualquier problema a Draco Malfoy, ¿no?
El rubio suspiró.
- Eres insoportable. Y para tu información, no hubo sexo.
Nott abrió los ojos como platos.
- ¿Os reconciliasteis sin acostaros? - Draco asintió con una ceja en alto - Esto es más serio de lo que pensaba.
El ojigris rodó los ojos y miró su reloj de bolsillo, una antigua reliquia de la familia Malfoy que había heredado de su abuelo.
- Tengo que irme. No quiero volver a llegar tarde a lo de Snape.
Nott sonrió de medio lado.
- Suerte.
Draco tomó aire y entró en el despacho de Snape. Éste último ni siquiera lo miró.
- ¿Profesor? - una sonrisa triunfal se dibujó en la cara del hombre. Como bien sabía, el rubio había vuelto - Quiero seguir con las clases.
- ¿Qué condición te puse para retomar la Oclumancia?
Draco apretó los puños y miró al hombre con odio.
- Siento lo que dije ayer.
La sonrisa de Snape se acentuó.
- Está bien. Pasa - Draco entró en la habitación y cerró la puerta a sus espaldas - te mentiría si no dijera que te estaba esperando.
El rubio gruñó y sacó su varita. Bueno, ya estaba hecho.
- Vamos a ello.
- ¡Legeremens!
Como el primer día, Draco no pudo resistirse al ataque de Snape y cayó al suelo de rodillas, mientras miles de recuerdos se arremolinaban en su cabeza. Sin saber muy bien como, el rubio cerró los ojos y se concentró. El hechizo rebotó y ambos hombres se vieron rodeados por recuerdos, esta vez de Snape. Draco vio a una muchacha pelirroja, con dos enormes ojos verdes, mirándolo con una bonita sonrisa. A su lado, un muchacho de pelo moreno despeinado miraba a Snape arrogantemente. El chico se concentró en la pareja de adolescentes. Le sonaban mucho los ojos de la mujer, y el hombre era terriblemente parecido a... Potter. Espera, ¿eran esos los padres del Cararrajada? Y de ser así, ¿qué hacían en los recuerdos de Snape? La muchacha pelirroja salió en varios recuerdos más. Cada vez se la distinguía más adulta, menos niña. De pronto, apareció una habitación en ruinas. Un bebé con una cicatriz en forma de rayo lloraba en una cuna y, en mitad de la sala, un Snape mucho más joven lloraba desolado, abrazando el cadáver de la que, sin ninguna duda, era Lily Potter. Draco sintió un escalofrío recorrer su espalda ante esa terrorífica imagen.
La comunicación se cerró y el rubio volvió a encontrarse en el frío suelo del despacho de su padrino. Levantó la cabeza aterrado y vio como Snape evitaba su mirada. Los ojos del profesor estaban llenos de melancolía, y éste fue capaz de ocultar una lágrima a tiempo y retomar su semblante serio y enfadado.
- Vaya. Veo que has aprendido a defenderte. Maravilloso. - su voz carecía de entusiasmo y arrastraba las palabras más que de normal. Lo último que necesitaba en ese momento era a su ahijado rondando por sus pensamientos - Continuemos.
Durante la siguiente media hora, Draco aprendió a mejorar su defensa y pronto, Snape fue incapaz de leer sus pensamientos; se le estaba dando mejor de lo que creía. Por otra parte, el profesor estaba muy atento y el rubio no fue capaz de volver a colarse en su mente. Ninguno de los dos comentó nada del aterrador recuerdo del hombre.
- ¿Qué tal te ha ido con Snape?
Draco evitó mirar a la chica mientras entraba en la torre de los Premios Anuales. La imagen del cadáver de Lily Potter no paraba de surgir en su mente. Casi se arrepentía levemente de haberse burlado de Potter el día anterior por ser huérfano. Casi. El rubio cerró los ojos con fuerza y trató de parecer tranquilo.
- He conseguido defenderme bien.
- ¡Eso es maravilloso!
- Supongo, pero estoy agotado.
Hermione sonrió de medio lado.
- Vaya, es una pena que hoy no te apetezca ser expulsado.
Draco la miró en silencio con malicia. Tenía una idea en mente desde hacía mucho tiempo pero no creía que la chica quisiera llevarla a cabo.
- Granger, ¿en la Sala Común de Gryffindor hacéis buenas fiestas?
- Bueno, están bastante bien, pero no suelo quedarme mucho rato.
- ¿Alguna vez te has... emborrachado? - el rubio entrecerró los ojos.
- No – Hermione lo miró extrañada – ¿Por qué?
Draco sonrió triunfalmente.
- Me temo que vamos a tener que volver a romper las normas.
Hermione rió.
- Ni lo sueñes.
- ¡Te juro que esta es la última vez que te sigo en una de tus locuras! - dijo Hermione mientras el chico caminaba aguzando el oído por delante de las puertas del Gran Comedor - Acabarán pillándonos y...
- ¡Por favor, basta! Si lo llego a saber, no te dejo venir.
- ¿Dejarme venir? ¿Tengo que mencionar la parte en la que me has obligado a seguirte?
- Yo no te he obligado.
- ¡Chantaje emocional! Es lo mismo. "Sin ti no me las podré apañar. Te necesito para ayudarme" - dijo imitando la voz del chico. Empezaba a creer que Draco solo había dicho aquello para convencerla. Por la sonrisa que se dibujó en la cara del chico, supo que estaba en lo cierto.
- Está bien, puede que haya dicho algo parecido a eso pero... ¿qué importa? Lo hecho, hecho está. Ahora lo único que necesitamos es no encontrarnos a nadie hasta las cocinas y...
- ¿Hasta las cocinas?
- ¿Dónde creías que íbamos?
Hermione lo meditó en silencio sintiéndose estúpida. ¿Por qué nunca se informaba de los planes del chico antes de seguirlo?
- Los elfos domésticos nos verán.
- Claro que lo harán. ¿Quién sino va a darnos el whisky de fuego?
Los ojos de la castaña se abrieron de par en par. Vale, por fin entendía las intenciones de Draco.
¡Y fin del capítulo!
¿Qué os ha parecido? Espero que os haya gustado. Respecto a las personas que los pillan, son Harry y Ginny. Muchos sugeristeis a Ron, pero creo que aun es un poco pronto para que se entere. Eso ocurrirá bastante más adelante de una manera que ya tengo pensada, jejeje. La razón de que sea Ginny es que me cuadra más que la pareja esté dando una vuelta romántica por el castillo a esas horas, porque me pedisteis que la pelirroja saliera más en la historia y porque, además, quería daros un momento Hinny, y espero haberlo hecho bien :) A mí me ha encantado escribirlo aunque sea cortito, lo que más me gusta es que cuando está con Ginny, Harry se comporta como su padre y es muy... no sé XD
Harry y Draco han hecho algo parecido a las paces y Hermione ha acabado por perdonarlos a los dos, así que un problema Menos 😊😊
Puede que a alguno no os cuadre lo de Blaise y Pansy. No les voy a hacer investigar qué le ocurre a Draco ni nada por el estilo. La historia va a ir por otra vía, pero quería que Zabini apareciera aunque sea un poco, pues en la mayoría de las demás historias le dan un papel muy importante y aquí había hablado menos de 3 veces XD No creo que salga mucho más de momento, pero alguna intervención tendrá... ;)
Después, Draco ha conseguido cerrar su mente y se ha introducido brevemente en la de Snape. Es mi pequeño homenaje a Snily, ya que aunque no lo apoyo, me parece que le da un puntito muy trágico a la historia de Snape, que está teniendo, y va a tener, un papel muy importante en esta historia 💖
Y por último, Draco ha conseguido hacer que Hermione le siga en otra escapada nocturna y ambos se dirigen a las cocinas a por whisky de fuego. Sólo que Hermione no está muy de acuerdo con la idea XD
Mi pregunta es:
- ¿Qué creéis que pasará en el siguiente capítulo con todo el tema del whisky de fuego?
Enviadme vuestra respuestas y comentarios y os responderé encantada :)
Antes de despedirme, contestaré a las reviews de todos aquellos a los que no he podido responderles de otra forma: ↓↓↓
- Alejandra Diaz: Muchas gracias, me alegro de que te esté gustando y espero que ames los capítulos que vienen ❤❤
- Guest (si me escribís en anónimo, entonces sí que es imposible que os responda 😅): Me dices que ya me habías escrito antes, no se quién eres pero gracias :) A mí también me gustó mucho lo de Cormac y Luna y acertaste en lo de que Theo los interrumpía, pero como ya puse en el capítulo anterior, fue VeroVi la primera que me lo dijo. Tu sugerencia de que Hermione le enseñe a Draco cosas muggles también me la estoy planteando yo. Solo me queda buscar una forma de introducirla en la historia ;) Muchas gracias por leerme, besos 😘💖
- ElenaRavenclaw: La última vez me fue muy dificil responderte porque me lo envías por mensajería privada o algo así, pero te contesto aquí si no te importa y ya está :) Ya veo que coincides en mí en lo de que matarías a Draco si te hiciera lo de la escoba, aunque creo que, realmente, si estuvieramos con él se nos olvidaría el enfado XD Has acertado en que era Harry quien estaba en la sala, pero la otra persona no era Ron sino Ginny, supongo que ya has leído arriba el porqué :) Espero que el capítulo no te haya defraudado y gracias por seguirme. Muchos besos ❤
- Meg: Me alegro de que te haya gustado, y respecto a lo de las actualizaciones, no te preocupes, soy puntual y cada jueves (o como máximo viernes) tenéis capítulo asegurado :) La pareja a la que se encuentran no eran Ron y Lavender como ya has leído, y respecto a lo de Theo y Luna, escribiré algún oneshoot sobre ellos si quieres, porque en esta historia no sé si podré juntarlos 😄
Recordad darle al Go y mandar reviews, una vez más, muchas gracias por leerme y seguirme ❤
❤ ¡Espero que terminéis bien las Navidades y Feliz Año! ❤
Con cariño, una semana más,
- Daphnea.
