Harry se tensó a su lado y estuvo a punto de sacar la varita. ¿Iba a cortar con ella? Porque ese "tenemos que hablar" no había sonado muy bien... Ron miraba al rubio con asco, ¿por qué quería hablar ese capullo con su amiga? Hermione, por su parte, estaba preocupada. Si el muchacho había ido a buscarla delante de todos, debía ser algo muy urgente.
- No, ya he terminado por hoy -. Los viernes no tenía más que una clase doble de Herbología por la tarde. Lo que, por cierto, era suficiente para terminar la semana agotada.
El Slytherin asintió y echó a andar hacia los jardines. Hermione interpretó que quería que lo siguiera para hablar más tranquilos.
- ¿Vas a ir enserio? – preguntó Ron cuando Draco estuvo lo suficientemente lejos.
- Sí - dijo la chica evitando mirar al pelirrojo -. ¿Nos vemos luego?
- Tenemos entrenamiento de Quidditch – dijo Harry sin dejar de mirar la espalda del rubio alejarse –. Ve a vernos al campo si quieres.
Como Hermione no sabía si la conversación con Draco duraría mucho, no prometió nada.
- Si no tengo muchos deberes iré. Y relajaos, puedo controlar la situación – dijo mientras rodaba los ojos por la cara de desagrado que ponía Ron al dejarla ir con el Slytherin. Hermione se despidió de nuevo y se volvió para caminar hacia el rubio.
- ¿Deberíamos preocuparnos? – por el tono en el que Ron habló, ya estaba preocupado. Harry meditó durante unos instantes. Parecía enfadado.
- No de momento. Pero si le hace algo, lo castraré.
El pelirrojo quedó contento con aquella respuesta y ambos marcharon hacia el gran castillo junto con Neville, que llevaba un rato sin abrir la boca.
- ¿Ha ocurrido algo? – preguntó Hermione cuando llegó junto al chico. Los dos siguieron andando en silencio hasta llegar a una zona lo suficientemente lejos del castillo para que nadie los viera.
- Sí. Es decir, nada peligroso o algo así – añadió al ver la cara que puso la chica –. Pero tengo que decirte algo que quizás no te haga gracia.
- ¿Qué pasa? – los nervios comenzaron a crecer en su interior. Hermione no sabía qué esperar.
- Snape ha ido a nuestra torre esta mañana. A comprobar porqué no íbamos ninguno a clase. Ya sabes, si había ocurrido algo, alguna trampa en el pasillo o cualquier cosa de ese tipo – Hermione asintió en silencio. Eso era lo que la profesora McGonagall le había dicho –. El caso es que Snape ha ido antes de comer – se calló para dejar que la chica lo pillara –. A las doce y cuarto.
Las piezas del puzzle empezaron a unirse en la mente de la Gryffindor, que abrió los ojos como platos.
- ¡¿Ha encontrado las botellas?!
- Ssssh – Draco la silenció lanzándole una mirada recriminatoria y observó que no hubiera nadie cerca –. No sólo eso, sino que... – parecía incómodo – ¿Recuerdas a qué hora nos hemos despertado?
Hermione intentó hacer memoria.
- A las doce y media, ¿no?
- Exacto.
La chica guardó silencio unos instantes más hasta que supo a qué se refería. Fue como si le hubieran echado un cubo de agua helada por encima. Pero aún quedaba una posibilidad.
- Pero McGonagall ha dicho que ha revisado el pasillo. No ha llegado a entrar en la torre, ¿verdad?
Draco la miró con la sombra de la verdad tras sus ojos, de forma que Hermione supo que el profesor sí lo había hecho. Se sentó en una piedra alta y se tapó la cara con las manos muerta de vergüenza.
- ¿Qué ha visto?
- Ha visto las botellas vacías y… también nos ha visto dormir en el sofá.
Hermione se sonrojó aún más y cogió aire. Se podía imaginar la escena. Ambos durmiendo (Draco encima de ella), abrazados y sin ropa. Al menos tenían la manta por encima, pero estaba claro que el profesor habría sacado conclusiones muy acertadas. No podría volver a mirarle a la cara sin sonrojarse.
- Esto no puede estar pasando…
- Podría ser peor – dijo Draco, que entendía a la perfección a la chica. Para ella debía ser incluso peor saber que Snape había estado allí. Era muy pudorosa y no se llevaba especialmente bien con el profesor.
- ¿Ah sí? ¿Cómo? – logró preguntar la chica sin levantar la vista.
- Snape dijo que McGonagall se había ofrecido para ir a ver si nos ocurría algo.
Hermione levantó la cabeza y lo observó con los ojos como platos.
- Pero no ha ido, ¿no?
- No.
La chica suspiró y volvió a enterrar la cabeza entre las manos.
- ¿Ha sido Snape quien te lo ha contado?
- Eeh… - Draco se metió las manos en los bolsillos, incómodo e indeciso. No tenía pensado contarle esa parte – más o menos.
Hermione supo que ocultaba algo.
- ¿Qué ha pasado?
El rubio resopló. Tenía derecho a saberlo y posiblemente acabara sonsacándoselo igualmente.
- Le conté una excusa por haber faltado a clase y él se limitó a mandársela a Dumbledore. Sabía que era mentira pero no dijo nada, como siempre. Todo parecía normal y yo estaba tranquilo, pero cuando iba a marcharme me dijo que era un irresponsable por beber la noche del jueves. Le pregunté que cómo lo sabía y me dijo que había ido a la torre y había encontrado las botellas. No había tenido tiempo de ir cuando nosotros ya no estábamos allí, así que supuse que habría ido por la mañana. Le pregunté y me dijo que había ido después de comer. Pero yo sabía que era mentira, porque después de la comida había ido derecho a su despacho.
Hermione pareció esperanzada.
- Pero puede que no te mintiera. Sí que es posible que haya ido después de comer y…
- No termina ahí. Yo… - la chica lo miró unos segundos. Estaba claro que iba a decir algo que no la agradaría – me metí en su mente.
- ¡¿Qué?! ¡¿Usaste Oclumancia en su contra?!
- Sí – dijo el chico cerrando los ojos. ¿Podía Hermione intentar disimular su sorpresa? Esos chillidos le irritaban.
- ¡Draco! ¡Atacaste a un profesor! ¡¿Se defendió?!
- No le dio tiempo. Escucha, necesitaba saber si él…
- ¡Estás en un buen lío! – Hermione volvió a suspirar – No me puedo creer que seas tan insensato.
Draco se cabreó. ¿Pero qué se creía?
- ¡Sé que no estuvo bien, ¿vale?! ¡No soy gilipollas! ¡Pero necesitaba saber hasta qué punto había visto Snape, llámalo curiosidad o llámalo como te dé la gana, pero lo necesitaba! ¡Esto también te influye a ti! ¡Me he molestado en venir a buscarte rápido para contártelo y así me lo pagas!
Hermione intentó cogerle una mano pero él la apartó furioso.
- Sé porqué lo hiciste y puede que lo entienda. Pero fue una imprudencia y sabes que te la has jugado. Tienes que tratar de no ser tan impulsivo.
El Slytherin gruñó y la chica rodó los ojos.
- Por favor, dime qué viste en sus recuerdos.
Dos ojos grises la miraron algo menos furiosos y el rubio continuó narrando.
- Vi a Snape llegando a nuestra torre. Se miraba el reloj y eran las doce y cuarto. Al entrar, se quedó de piedra. Estábamos dormidos sobre el sofá y supongo que por el aspecto que teníamos sacó conclusiones. Las botellas estaban sobre la mesa En cuanto reaccionó, abandonó la torre bastante confuso – se hizo un largo silencio –. Mintió. Había ido antes de comer, y, obviamente, había visto más de lo que me contó.
Hermione suspiró. Vale, eso estaba pasando. Tenía que aceptarlo.
- Entiendo que para él era incómodo decirte lo que había visto. No hubiera sido muy agradable para ninguno y sabes que hizo bien en intentar ocultarlo. Es sólo que te dejas dominar por la ira rápidamente.
Draco pegó una patada al árbol más cercano.
- ¡Joder! ¿Por qué todo tiene que ser tan complicado? – Hermione rodó los ojos. A eso se refería. Podían intentar reflexionar con calma, pero él prefería patear árboles.
- Ahora el problema nos lo hemos buscado solitos. Si no fuera por haber estado bebiendo ayer, nada de esto hubiera pasado.
- Es culpa mía.
La castaña levantó la cabeza y le miró enternecida.
- Yo no hice nada al respecto. Sí, me quejé, pero no hice nada por impedirte que cogieras las botellas y no me opuse a beber. Pero tampoco es que tengamos un problema grave. Es cierto que Snape nos vio, pero no ha ocurrido nada que tengamos que lamentar.
- No me seguirá dando clases.
- ¿Q… qué?
- No me digas que te sorprende. Le ataqué usando Oclumancia, y supongo que se sintió tan ofendido que… digamos que me expulsó. Esta vez va en serio, pero necesito seguir aprendiendo porque apenas sé defenderme o atacar. Ante el Señor Tenebroso no tendría nada que hacer si me pilla desprevenido.
Hermione se pasó las manos por la cara y por el pelo, intentando poner en orden sus pensamientos.
- Esta vez la has fastidiado bien.
El rubio se giró molesto.
- Tampoco hace falta que me machaques.
- ¡Pero es cierto! Tienes que continuar con las clases sí o sí. Vuelve a pedirle perdón a Snape y…
- Ni él lo aceptará ni yo se lo pediré.
Hermione suspiró cansada. Se lo temía.
- Pues tienes que hacer algo – de pronto, su expresión se tornó esperanzada –. ¿No conoces a nadie que pueda enseñarte?
- No mucha gente sabe Ocluman… - Draco se cortó a mitad de frase y sonrió cuando la idea vino a su mente.
- ¿Y puedo saber por qué no sigues dando clase con Snape? Le pediste perdón y lo aceptó, ¿no?
- Nott – lo advirtió Draco. Era la quinta vez que su amigo le preguntaba aquello y era la quinta vez que él no le respondía.
- Está bien. Te ayudaré, ¿pero qué recibo a cambio?
Draco rodó los ojos. Era insoportable.
- Te estoy pidiendo un favor.
Nott sonrió astutamente.
- Querido - dijo con tono divertido - soy un Slytherin. Tú mejor que nadie deberías saber que no voy a colaborar en algo que no me traiga beneficios.
El rubio estuvo a punto de soltarle un puñetazo en plena cara para rebajarle esos aires. Pero se contuvo a tiempo, sabiendo que eso solo le haría perder otro profesor de Oclumancia.
- Haré tus deberes durante una semana – dijo resignado. Podría arreglárselas, y Nott era su última opción.
El moreno sonrió astutamente.
- Que sean dos.
- ¿Qué quería ese capullo? – fue el saludo de Ron cuando se reunieron con Hermione en las gradas del campo de Quidditch. Había pasado una hora desde que la habían dejado con el estúpido de Malfoy hasta que había aparecido, y el pelirrojo había estado muy preocupado.
- Ha habido problemas en el tercer piso y debíamos encargarnos. Ya sabes, somos los Premios Anuales.
- ¿Y ha tenido que ir a buscarte con tanta prisa?
- Es bastante impaciente y quería arreglarlo cuanto antes – dijo encogiéndose de hombros. Se había traído la excusa preparada.
Ginny no se tragó nada de aquello.
Harry seguía enfadado por la posibilidad de que el rubio le hubiera hecho algo. Pero la castaña no parecía alterada, así que decidió relajarse un poco.
Ron se lo creyó a pies juntillas. Al fin y al cabo, era cierto que los dos eran los Premios Anuales y tenían problemas que solucionar, alumnos a los que ayudar, gatitos a los que bajar de los árboles, abuelitas a las que ayudar a cruzar la acera y todas esas cosas estúpidas. Sonrió ante la imagen de Malfoy ayudando a la abuela de Neville a cruzar la carretera. Con el genio que tenía la mujer, probablemente lo mandaría a freír espárragos y le daría un buen golpe con el bolso. Sí, eso sería magnífico.
Nott vagaba por los recuerdos de Draco. De pronto, apareció ante él la imagen de una habitación bastante grande, similar a la del rubio pero con detalles femeninos. Theo dedujo que era la de Granger.
En la cama, su amigo y la Gryffindor se besaban apasionadamente. El moreno decidió no cambiar de recuerdo. Así tendría material para molestar a Draco durante una buena temporada. De pronto, la camisa del chico volaba a un rincón de la habitación, seguida muy de cerca por la de la chica. El rubio la acariciaba con cariño y ternura, pero la besaba desenfrenadamente, con una pasión mayor de la que Nott creía posible. Y ella… no se lo hubiera creído si le hubieran dicho que la buenaza de Granger era la que, en ese momento, se deslizaba por el cuello de Draco, haciéndole gemir con sus mordiscos. Segundos después, la falda de la chica desapareció. Hermione arqueó levemente la espalda, lo justo para permitir al rubio introducir sus manos bajo su cuerpo, en busca del cierre del sujetador. Pareció encontrarlo y lo desató, y ya comenzaba a bajarle los tirantes cuando Theo sintió una brusca sacudida y se encontró tendido en el suelo de la torre de los Premios Anuales.
- ¡Nott!
Draco parecía hecho una furia y Nott lo miró unos segundos despistado. Eso que acababa de ver era… no sabría cómo expresarlo.
- ¡Se supone que eres mi profesor de Oclumancia, pero eso no te da derecho a invadir mi privacidad!
- Granger gana mucho sin ropa – se limitó a decir el moreno mientras una sonrisa burlona se dibujaba en sus labios.
¡Crash! Theo esquivó por los pelos el jarrón que le había lanzado su amigo, que golpeó la pared del fondo y estalló en mil pedazos.
- Tío, puede que fuera el jarrón más hortera del mundo pero…
- Nott, estoy enfadado. Haz como que te arrepientes al menos.
- Eh, oh, sí claro. Lo siento mucho, no volverá a ocurrir – dijo poniendo tono infantil y haciendo que Draco rodara los ojos.
- No me apetece seguir por hoy.
El moreno se encogió de hombros.
- De todas formas, ya es la hora de la cena.
Ambos se encaminaron hacia la puerta de salida, y Draco se volvió en el último momento.
- Te dejas la mochila.
Nott sonrió astutamente y lo miró divertido.
- No lo hago. Dentro tienes las pautas a seguir para mis redacciones de Transformaciones y Pociones. Y deberías empezar a leerte el libro de Runas Antiguas. El ensayo de Herbología es para dentro de una semana, así que tienes tiempo de sobra para hacerlo.
Draco se arrepintió del trato que habían hecho; iba a salirle muy caro.
El sábado llegó con todo su esplendor, regalando a los estudiantes de Hogwarts un día caluroso y despejado, perfecto para dar un paseo por los jardines o sentarse junto al lago.
Y eso mismo estaban haciendo Luna Lovegood y Hermione Granger, que paseaban tranquilamente por los patios del colegio. Ninguna de las dos se estaba esforzando en mantener una conversación. La rubia, porque parecía distraída en sus propios asuntos; y la castaña, porque no sabía cómo formular la pregunta que tenía en mente. Al final, reunió el valor necesario. Por algo era una Gryffindor.
- Luna… no quiero entrometerme, pero Neville nos dijo ayer que habíais cortado.
La rubia había permanecido despistada hasta ese instante. Pareció recuperar la consciencia y dirigió toda su atención hacia Hermione. Parecía más despierta que nunca. Y algo triste también.
- Es cierto. No me gustó mucho tener que terminar con él, porque lo quiero y no pretendía hacerle daño pero…
- Sólo es un amigo.
Luna la miró agradecida. Había encontrado las palabras exactas.
- Sí. No podía seguir con él. Hace mucho tiempo que dejé de creer en nuestra relación. Y ayer por fin me atreví a… ya sabes.
- Te entiendo. Es decir… supongo que a Ron y a mí nos pasó lo mismo en algún momento.
- Pero Ron sigue enamorado de ti.
Hermione pareció sorprendida, aunque ella misma también lo creía.
- ¿Eh? Bueno, no estoy muy segura, porque él está con Lavender... Pero te entiendo, Luna. No tenemos que estar con una persona a la que consideramos un amigo por miedo a hacerle daño. Hay relaciones que, simplemente, no funcionan.
Luna sonrió enigmáticamente.
- Sí. Y necesitas que una nueva persona llegue a tu vida para darte cuenta de eso.
Hermione pensó que se refería a ella y a Draco. Pero algo en la voz de la chica le decía que sus palabras escondían algo. ¿Y sí…?
- ¿Hay alguien más, Luna? – preguntó sin ninguna mala connotación. La rubia la observó en silencio y se encogió de hombros.
- No lo sé. En Navidades conocí a un chico muy agradable. Él también quería ser mi amigo, pero supongo que sólo eso. Es decir, no parecía interesado realmente en mí.
- Estoy segura de que sí le interesabas, Luna. Cualquier chico se fijaría en ti – la rubia sonrió con tristeza –. ¿Dónde…?
- Mi padre y yo estábamos en Texas, estudiando una especie casi extinta de purplimps en un viejo pueblo mágica. Ya sabes, como Hogsmeade.
- No sabía que en América había grandes comunidades mágicas.
- Oh, hay muchas. Seguro que te gustaría verlas, son diferentes… pero muy bonitas – Hermione asintió en silencio, esperando para oír el resto de la historia –. Estábamos paseando por las calles del pueblo, cuando un chico rubio se acercó a nosotros y nos preguntó por los purplimps, creyendo que éramos habitantes rurales. Mi padre y él enseguida se hicieron buenos amigos y pasamos unos días investigando juntos. Pero al final tuvimos que marcharnos y me dio su dirección. Nos carteamos a veces.
Hermione tardó en responder. La historia era tan… extraña. Y era la primera vez que Luna le hablaba de algo así. Tenía un brillo especial en los ojos… casi parecía enamorada de ese misterioso mago.
- ¿Era un estudiante de Ilvermorny?
- Está en séptimo. ¿Cómo lo has sabido?
- Es la escuela americana de magia más conocida. Me encantaría conocerlo… ya sabes, para que me hablara de su colegio. Pura curiosidad, nada más.
- Puede que venga en verano. Me gustaría presentártelo.
- Me encantaría, Luna – Hermione sonrió, intentando no pensar que en verano, la guerra probablemente estaría teniendo lugar. Puede que ni siquiera siguiera viva.
- Su abuelo estuvo una temporada en Norte América pero creo que tuvo algún problema con ciertas criaturas mágicas. Volvió a Gran Bretaña y tuvo varios hijos. Cuando Rolf nació, los Scamander decidieron volver a América, pero él tiene una gran curiosidad por nuestro país. Sobre todo, le interesa conocer Hogwarts. Su abuelo estuvo una temporada aquí.
Hermione intentaba concentrarse. Aquel apellido le recordaba algo, pero no sabía qué. Decidió posponer su investigación para más tarde, pues Harry, Ron y Ginny se unieron a ellas en ese momento.
- Ron, ¿qué llevas en el pelo? – efectivamente, los cabellos pelirrojos del chico goteaban un líquido verde de muy mal aspecto. Parecía bastante cabreado.
- Pregúntaselo a Harry.
Hermione dirigió una mirada inquisitiva al moreno, que intentaba contener la risa.
- Juro que ha sido sin querer. No lo estaba apuntando a él, pero se ha metido en medio y…
Ginny explotó en carcajadas en ese momento, ganándose una mirada de odio de su hermano. Y justo entonces…
- ¡Ro-Ro! ¡Pero qué te han hecho! – Todos comenzaron a desternillarse de risa, mientras Lavender intentaba correr hacia su novio, pero el pelirrojo se liberó de ella con un movimiento airado y se dirigió enfadado hacia el castillo. La recién llegada lanzó una mirada furiosa a Hermione, como si tuviera la culpa, y regresó junto a las gemelas Patil, que intentaban también contener la risa.
- Harry, creo que…
- Sí, iré a ver qué le ocurre – el moreno dio un beso a Ginny y echó a correr hacia el castillo, tras su amigo.
En cuanto las tres chicas se quedaron solas, la pelirroja comenzó a contarles lo que había pasado cuando Harry intentó poner un charco viscoso en el suelo para hacer tropezar a un Slytherin que se había burlado de él, pero Ron se puso en medio de su trayectoria. Incluso Luna tenía lágrimas en los ojos al oír la divertida anécdota.
Cuando Hermione entró en su torre, observó extrañada el montón de pergaminos y libros amontonados en la mesa central. Abrió los ojos como platos cuando vio entre ellos la cabellera rubia de su compañero.
- ¿Draco? – El muchacho levantó la vista. Estaba muy despeinado, parecía enfadado y, sobre todo, agotado - ¿Tienes que hacer todo eso? Yo nunca he tenido tanta tarea.
A regañadientes, el rubio le contó su trato con Nott y cómo había marchado su primera clase. Omitiendo la escenita que había visto Theo en sus recuerdos, por supuesto.
- Eso es cruel hasta para un Slytherin. Lo siento – dijo cuando el muchacho la miró con el ceño fruncido -. Pero no puedes hacer todo eso.
- Sí que puedo. Sólo me ocupará algo más de tiempo, pero sabré apañármelas.
- Como quieras, pero deberías hablar con Nott.
- Un trato es un trato.
Hermione se sentó en su regazo mientras el chico sonreía con aire agotado y debaja su pluma en la mesa. La chica rozó su nariz con la del rubio y pasó sus manos por su cuello mientras Draco rodeaba su cadera con ambos brazos.
- Siempre tan honrado… quizás el Sombrero Seleccionador debería haberte enviado a Hufflepuff.
- Oh Merlín, me habrían desheredado. El primer Malfoy en generaciones que no es Slytherin... No quiero ni imaginarlo.
- Tus padres habrían acabado aceptándolo.
Draco frunció el ceño y la miró en silencio. Si fuera tan fácil...
- Puede que mi madre lo hubiera hecho. Pero Lucius... Además, hubiera sido un golpe duro para la reputación de mi familia.
Hermione le retiró un mechón del flequillo de la frente y le acarició los pómulos.
- Pero eso no importa, porque tú resultaste ser un Slytherin y todos quedaron contentos.
- Y tú una Gryffindor. A decir verdad, si estuvieras en Ravenclaw sería más fácil para mí. No creas que ver ese escudo rojo en tu túnica...
La castaña le golpeó suavemente el pecho con la palma.
- Tampoco es que Slytherin sea mi casa favorita.
Draco se acercó a la chica y le apartó el pelo para besarle el cuello.
- Una serpiente y un león... - susurró antes de morderle el lóbulo.
Hermione sonrió y lo besó mientras se pegaba a él, ladeando la cabeza y profundizando el beso. Draco le mordió el labio inferior mientras recorría sus muslos con las manos.
- Granger... - susurró sin apenas darse cuenta. Notó que Hermione se tensaba en sus brazos y se separaba de él. Abrió los ojos y se encontró con la castaña observándolo con tristeza. Hermione miró hacia otro lado para evitar sus ojos grises -. ¿Qué ocurre?
- Nada – dijo, aunque su tono sonaba enfadado.
- Pues no lo parece.
- Es sólo que… - la chica lo miró y tomó aire – ayer me llamaste Hermione. Creía que seguirías haciéndolo. Pero ya veo que sólo era el alcohol.
Draco la observó en silencio. No recordaba bien la noche anterior, pero sí sabía a qué momento se refería la chica. Pensaba que no se acordaría, y no lo creía tan importante de todas formas.
- Yo…
- ¿Acaso no tenemos la relación necesaria como para utilizar nuestros nombres? Yo te llamo Draco.
- En Slytherin solemos utilizar los apellidos.
Hermione rodó los ojos.
- Un nombre no es nada serio ni grave. No está prohibido usarlo, ¿sabes? Implica que la otra persona es tu amigo y que hay confianza.
- Está bien, como quieras.
- A Parkinson la llamas por su nombre.
Draco la miró elevando las cejas, entre sorprendido y divertido.
- ¿Entonces es por eso? ¿Estás celosa?
- ¿Qué? ¡No! - dijo Hermione mientras fruncía el ceño.
- Sí lo estás.
Hermione se levantó de su regazo y se marchó enfadada hacia su habitación. Draco rodó los ojos.
- Espera…
La chica no ralentizó su marcha y Draco no vio motivo para cesar su peligroso juego.
- …Granger.
Draco vio cómo la chica se tensaba. Hermione tardó unos segundos en reanudar su marcha y cerrar con un portazo a sus espaldas.
El rubio resopló. Si era una cabezota y se enfadaba rápido, era su problema. Total, al día siguiente ni se acordaría.
Con todo el lío, incluso se habían olvidado de Snape. Ninguno de los dos hizo la correspondiente Ronda de Premios Anuales, y por suerte, McGonagall no se enteró.
Pero la memoria de Hermione funcionaba mejor de lo que Draco creía. Ni siquiera lo miró cuando se cruzaron en su sala común. El rubio la observó marcharse y tomó la dirección contraria, aunque le costaría mucho más tiempo llegar al Gran Comedor.
Al ser domingo, estaba el doble de vacío que los días normales y los amigos de la chica desayunaban tranquilos en la parte central de la mesa de Gryffindor.
- ¿Estás bien, Hermione? – preguntó Harry, viendo como su amiga extendía la mermelada por su tostada de forma tan brusca, que el pan se partió en sus manos.
- Sí – lo dijo de manera cortante, y Ginny miró a sus amigos transmitiéndoles un mensaje muy claro: no hagáis preguntas.
Hermione se revolvió el pelo por centésima vez. A esas alturas, debía parecer un nido de pájaros. Pero era lo que menos le importaba.
Seguía furiosa con el chico. Sí, realmente le importaba que le llamara por su apellido. Vale, puede que él solo le hubiera pinchado un poco, pero le había irritado sobremanera y no veía el momento de una disculpa. Lo que no sabía era si debía ser ella o él quien la diera.
Además, llevaba más de media hora en la biblioteca sin obtener éxito en su búsqueda. No conseguía averiguar de qué le sonaba el apellido del amigo de Luna. Había revisado los apellidos de la letra T más de 20 veces sin encontrar resultado. La familia Tamander no existía.
Sintiéndose derrotada, decidió regresar al día siguiente. Pronto sería la hora de la cena, y quería convencer a sus amigos de ir pronto para no cruzarse con el rubio. No quería verlo de momento.
Se levantó de su asiento y estaba dejando el libro de Familias del mundo mágico en la estantería correspondiente, cuando un tomo viejo llamó su atención. Al final del pasillo, se encontraba la sección de Herbología y Cuidado de Criaturas Mágicas y todo lo relacionado con esas asignaturas. Se acercó hasta poder tocar el libro que le había atraído: un grueso ejemplar encuadernado en cuero con detalles dorados. Parecía muy valioso y antiguo y, por la gruesa capa de polvo que lo recubría, no debía estar muy solicitado por los alumnos.
Lo tomó con cuidado y consiguió con dificultad extraerlo de entre los libros que lo rodeaban. Parecía introducido a presión. Era el típico libro en el que sólo una estudiosa y curiosa como Hermione podría fijarse. La castaña no creía en las casualidades, pero cuando sopló para apartar el polvo y leyó el título, se replanteó sus creencias. En la portada del libro, unas letras estilosas bordadas a mano rezaban: Animales fantásticos y dónde encontrarlos. Por Newt Scamander.
¡Claro! ¿Cómo podía ser tan tonta? Había buscado mal el apellido y por eso no había obtenido resultados. Pero no hizo falta que investigara a cerca de ese tal Newt. Sabía perfectamente quién era.
- ¡Luna! – Hermione logró alcanzarla cuando la rubia se dirigía hacia el Gran Comedor.
- Hermione, me alegro de verte.
- Luna, he estado en la biblioteca. Ese chico del que me hablaste, se apellida Scamander, ¿Verdad?
Luna asintió.
- Y dijiste que su abuelo se dedicaba al estudio de criaturas mágicas. ¿Ese tal Rolf es el nieto de Newt Scamander?
- Vaya, eres muy lista, Hermione. ¿Cómo conoces a…?
- ¿Es en serio? ¡Scamander es el director de Hogwarts más conocido y famoso después de Dumbledore! – Dijo ilusionada – He leído mucho acerca de él y su aventura en América. Sigue vivo, ¿verdad? Imagínate conocerlo.
- Oh, ya lo conozco. Mi padre y él son muy amigos. Fue una gran casualidad conocer a su nieto, ¿no crees?
Hermione abrió los ojos como platos.
- Luna, tienes que hablarme de él. Es un gran mago, y dicen que era muy apuesto de joven. ¿Es su nieto igual?
- Hermione, pareces una niña con caramelos. Pero si quieres te puedo hablar de él… incluso puedo hablarle a él de ti.
La castaña la miró con incredulidad.
- Tenemos mucho de qué hablar -. Y, entre risas, ambas se dirigieron hacia las cocinas para poder mantener una conversación tranquila.
- No me lo puedo creer – dijo Hermione mientras las chicas regresaban a sus respectivas torres – Ese mago parece un gran hombre. Además, tú y Rolf tenéis mucho en común. Haríais una gran pareja.
Luna sonrió.
- Gracias Hermione. Me lo he pasado muy bien contigo.
Hermione la miró en silenció y asintió sonriendo. Ella también se había divertido mucho. Incluso había olvidado su enfado.
Cuando entró en su torre, encontró un panorama parecido al del día anterior. Draco estaba sentado en una butaca frente al fuego y una pila enorme de deberes se amontonaba en la mesa más cercana. Pero el chico estaba dormido y parecía mucho más exhausto que el sábado. La clase de Oclumancia con Nott había sido mucho más larga y pesada (casi 3 horas), aunque estaba haciendo grandes progresos. No le costaría mucho saber apañarse solo.
Hermione lo observó en silencio. Estaba tan mono delante del fuego… En ese momento, Draco abrió los ojos y remarcó que no estaba solo. Se enderezó en la butaca y adoptó una pose chulesca. Vale, ya no era tan mono.
- ¿Ya te has decidido a disculparte?
Hermione abrió y cerró la boca, incrédula. Si se esperaba algo por parte del rubio, no era eso, desde luego. Sintió que la irritación crecía en su interior y se giró para darle la espalda al Slytherin.
- Piérdete.
- Yo no tengo la culpa de que…
- ¡Sí la tienes! – Gritó Hermione girándose de nuevo para enfrentarlo – ¡Eres un maldito orgulloso! ¡Olvídate de mí! - dijo sin apenas pensarlo.
El rubio permaneció unos segundos en silencio y pareció enfadarse también.
- ¡Vale! ¡Haz lo que te dé la puta gana! ¡A mí ya me da igual!
Y ambos se alejaron, cada uno a su respectiva habitación, haciendo grandes esfuerzos para no mirarse.
Una vez dentro y separados por un tabique, Hermione se sentó con la espalda apoyada contra la pared mientras las lágrimas resbalaban por sus mejillas y Draco comenzó a destrozar los muebles que encontraba a su paso. Ninguno de los dos sabía muy bien qué acababa de pasar, pero ambos evitaban hacerse la misma pregunta, una pregunta que podría destrozarlos si resultaba ser cierto:
¿Acababan de cortar?
¡Y fin del capítulo!
¿Qué os ha parecido? Igual un poco pesado, ya lo siento, pero es que tiene que haber capítulos así para que la historia avance :)
Para empezar, hemos visto la reacción de Hermione a lo de Snape, que aunque no le ha hecho mucha gracia al principio, ha acabado pasando página.
Ya hemos descubierto quién es ese chico misterioso de Luna... ¡Rolf Schamander! Dado que en la saga de Harry Potter no llega a aparecer, he decidido que en mi historia sí ;P Además, así menciono a su abuelo que me encanta ❤
El nuevo profesor de Oclumancia, no es otro que Nott. Puede que muchos os lo imaginárais, al fin y al cabo, ya habíamos visto en otro capítulo que sabía acerca del tema, y así lo meto más en la historia porque me hace mucha gracia XD
No ha pasado mucho más, sé que no estoy poniendo muchas escenas con Harry y Ron, pero cuando llegue el momento de la acción, van a salir mucho más. Por otra parte, a Luna la menciono mucho porque sé que os gusta que salga en la historia :)
Draco y Hermoine han empezado el capítulo tranquilos, con todo el lío de Snape que pronto se les ha olvidado. Parecía que estaban bien, pero de repente se han enfadado y han tenido una discusión, que no parece que vaya a solucionarse fácil... es más, creen que acaban de romper.
Pero para ver qué les ocurre, tendréis que esperar hasta el jueves que viene ;)
Sí, sé que es mucha intriga y que soy cruel con vosotros... pero recordad que CRUEL es bueno :)
Ahora, respondo a las reviews:
- Larabooks: Gracias por leerme 😊❤
- Damalunaely: Me alegro de que te guste, muchas gracias por seguirme 😘❤
- Meg: Lo de que estuvieran borrachos fue un puntito diferente que le quise dar :) Me relaja saber que os parece bien lo de Luna y Neville, más que nada porque eso me permite meter a Rolf y me encanta 😍 Muchas gracias por leerme, un beso y espero tu review ❤
- David Carrasco: Jo, muchas gracias, no te preocupes porque no voy a dejar de escribir y me alegro de que te guste ❤
Me animáis muchísimo con vuestras reviews, me hace muy feliz saber que os gusta lo que escribo y que no os cansáis de leerme ❤
Espero vuestras reviews, ya sabéis que me encanta saber vuestra opinión ;)
No olvidéis darle al Go y seguir la historia y muchas gracias por leerme ❤
Con cariño, una semana más;
- Daphnea
