Capitulo 3

¡Él se queda aquí!

Por Amelia Badguy

1.280 palabras según Word

Hermione estaba secando cariñosamente la cabeza del niño, siendo que no le había costado mucho bañarlo, de hecho él le facilito mucho el trabajo, ya que no era inquieto.

— Tendremos que ponerte otra ropa, Severus — Le comentó mientras le secaba el cabello, observando como ese cabello que por lo general se veía grasiento, seguramente por las pociones que siempre preparaba, estaba completamente limpio — Espérame mientras iré a buscar alguna ropa de Sirius para arreglar y que te quede, ¿bueno?.-

Como respuesta únicamente vio como el niño le asentía con suavidad, esperando sentado en el retrete por ella, envuelto en las toallas que ella había utilizado para secarlo.

Ella salió del cuarto de baño hacia el cuarto de Sirius. Lentamente entró y no se preocupo demasiado por el cuarto. Ella solamente necesitaba una gran camisa para transfórmala en algo. Abrió el ropero y ahí encontró lo que necesitaba, una camisa negra que se veía realmente bien en realidad, a pesar de los años que seguramente llevaba abandonada en aquel lugar.

La cogió y volvió al cuarto de baño donde Severus la estaba esperando aun sentado como si nada, jugando con sus piernas. Con cuidado le puso la camisa, la cual obviamente le quedaba enorme, es decir, Severus era únicamente un niño y Sirius tenía la talla de un adulto normal. Con un movimiento de su varita lo transformó en una camiseta para el niño con unos pantalones negros.

— Me guta. — Habló la pequeña voz infantil. Hermione se sorprendió de que no preguntara por la magia, pero supuso que la madre de Snape le hacía trucos así cuando él era pequeño, aunque la verdad nadie tenía ni la menor idea sobre la madre del hombre y como lo habría tratado.

Cogió al niño de la mano y ambos bajaron al comedor donde encontraron sobre la mesa un plato de avena para Snape, que Kreacher había preparado para él, por orden del joven Potter.

— ¿Te gusta la avena Severus? Kreacher la hizo para ti — Le dijo Harry con una sonrisa, mientras Hermione sentaba al pequeño en una silla para niño, que él había transformado.

— Sip. — Severus comenzó a comer mientras Harry se sentaba al lado de él. Tocaron a la puerta y Hermione fue a abrir dejando solos a Severus con Harry. De pronto una mirada de malicia cruzó el rostro del infante.

Hermione fue a abrir la puerta. Seguramente sería Dumbledore para hablar respecto a la condición de Snape, pero al abrir la puerta se encontró con su pelirrojo novio.

— ¿Ron? ¿Qué haces aquí? Creí que estarías con tu familia — Le comentó mientras lo dejaba pasar. El pelirrojo llevaba una mirada enojada.

— Los estuve buscando por todo San Mungo. Hasta que Remus me dijo que se habían venido para acá a cuidar del mocoso — Dijo con tono molesto, más que nada estaba molesto porque sus amigos no le habían dicho nada en realidad.

— Está comiendo algo junto con Harry ahora, perdón por no haberte avisado, Ronald — Le dijo con suavidad la castaña mientras le daba un suave beso en la mejilla para que el chico se calmara finalmente, cosa que logro un poco en realidad. Comprendía que el chico estaba pasando por muchas cosas en ese momento, además nunca había sido bueno mostrando sus sentimientos de una forma correcta.

Ambos fueron al comedor, donde la escena que encontraron era algo que parecía irreal realmente. Ahí estaban, el gran Harry Potter y el profesor más odiado de Hogwarts, teniendo una guerra con la avena, que era la comida de Snape. Ambos estaban cubiertos por la avena mientras reían.

Hermione solamente sonrió al verlos de esa manera, pero Ron…

— Harry! ¿Qué crees que haces?, ¡es Snape!. — El pelirrojo dio tal grito que los dos luchadores detuvieron su pelea. Los ojos de Severus se comenzaron a llenar de lágrimas. Esos gritos únicamente se los daba su padre y eso le asustaba, siempre le aterraba cuando el hombre bebía y comenzaba a gritar de aquella manera.

— ¡Ronald! ¡mira lo que hiciste!.— Hermione rápidamente fue donde Severus y lo cogió en brazos. El niño lloró escondido en el cuello de la castaña, siempre que su padre comenzaba a gritar hacía lo mismo con su madre, se escondía en ella.

— ¡Pero si él fue el bastardo que siempre nos humillo!. — La voz de Ron estaba cargada de confusión, realmente no comprendía como sus amigos podían confiar tan ciegamente en ese niño.

— Basta Ron. — Dijo Harry limpiando sus anteojos de la avena. — No debes tratarlo de esa manera. Ahora simplemente es un niño, no recuerda nada de lo que paso, sólo quiere ir a casa con su madre.

— ¿Y eso importa?. — Preguntó sin poder evitarlo mientras suspiraba, observando lo obvio. — Cuando vuelva a la normalidad será él mismo de siempre.

— ¿Qué sucede aquí?. — Dijo Sirius apareciendo en el comedor alertado por los gritos que se escuchaban en toda la casa. Vio a su ahijado cubierto de avena y a Ron mirando con odio al pequeño que estaba entre los brazos de Hermione.

— Sidius… — Todos se sorprendieron al escuchar el nombre que el niño había dicho. Todos pensaban que le caía mal Sirius por como lo había tratado anteriormente en esas batallas en que se sacaban la lengua, cosa que quizás hacía por mero instinto por los años que habían sido rivales en realidad.

Hizo un amago de querer ir a los brazos de Sirius, por lo cual Hermione sorprendida le pasó el niño a Sirius quién lo cogió confundido.

— No me dejes solito. — Sirius le dedico una mirada a los chicos. ¿Qué le habían hecho a Snape en el rato que él no estuvo? Por Merlín, sólo se había descuidado un poco hablando con Kreacher y el niño ya lo veía como su única esperanza y salvación.

— Está bien Queji… digo Severus. —Se sentía raro llamando a Snape por su nombre, años de llamarlo por sobrenombres, ahora le tenía que decir por su nombre. — Bueno ahora díganme que paso.

— Ron vino y asustó a Snape. — Dijo Harry mientras Hermione le lanzaba un hechizo para dejarlo limpió de la avena.

— Por mucho que sea Snape, es un niño.— Acordó Sirius, sin poder evitarlo. Esas palabras brotaron solas de sus labios, haciendo que se sorprendiera a él mismo… ¿Acaso estaba defendiendo a Quejicus?. Notó la mirada furiosa de Ron sobre el pequeño infante.

— Llevaré al niño a acostar, ustedes veían que todo esté bien aquí, ¿bueno? sí necesitan algo díganle a Kreacher, dejen de pelear por tonterías — Suspiró cansado para salir del comedor con aquel niño cubierto de avena.

No comprendía para que se habían dado el tiempo de bañarlo si ya estaba todo sucio nuevamente, pensó suspirando pesadamente, llevar al niño a uno de los dormitorios y con magia lo termino por limpiar, para que el mocoso no durmiera sucio y cubierto de avena.

— Sidius — Le habló con suavidad el niño una vez que estuvo arropado en la cama, mirando al animago, que se iba simplemente a ir de la habitación. No era su problema como estuviera ese mocoso, si estaba cómodo o no. Debían encontrar la maldita forma de volverlo a su edad de una vez por todas.

— Dime — Le habló, esperando en el marco de la puerta a que el mocoso hablara, siendo que el niño lo miró con sus ojos curiosos, inocentes, una mirada que no recordaba nunca haberle visto a Quejicus.

— Glacias po cuidame... espeo que mami venga po mí — Le murmuró mientras se acostaba mejor en la cama para dormir, haciendo que Sirius suspirara. La mamá de ese niño nunca iría a buscarlo y esperaba por el bien de todos que encontraran una maldita cura pronto a decir verdad, sus nervios no soportarían mucho más.

(...)

Editado y resubido: 19 de Enero del 2018