Hermione no pegó ojo en toda la noche. No dejaba de dar vueltas en su cama, reviviendo en su mente una y otra vez la discusión con el rubio. Esta vez lo había enfadado de verdad. Había hablado sin pensar, y aquello le estaba trayendo malas consecuencias. Habían superado alguna que otra pelea, pero nunca algo de tal magnitud. Pero, ¿qué esperaba? Si le había dicho que se olvidara de ella, era normal que el chico se hubiera molestado. Pero… no le había sentado bien que Draco le hubiera gritado, aún sabiendo que ella había hecho lo mismo.

Había guardado esperanzas de que el chico acabara tranquilizándose y fuera a buscarla, pero eso no ocurrió en toda la noche. Estaba claro que la disculpa no iba a venir por su parte, y Hermione no sabía si estaba preparada para enfrentarse a él. Al fin y al cabo, ella también tenía su orgullo. Pero esperaba que se reconciliaran pronto. Odiaba estar así. Realmente dolía.


Draco tampoco durmió demasiado. Su dormitorio estaba destrozado: el escritorio estaba destruido y carbonizado; la cama había perdido las cortinas de seda verdes y el colchón estaba desgarrado, soltando algodón por toda la estancia; su baúl estaba volcado y todas sus pertenencias, distribuidas por el suelo sin ningun orden; la estantería yacía en pedazos en el suelo, rodeada de libros que asomaban entre los escombros.

Vamos, un desastre de los buenos.

Draco podía arreglarlo fácilmente con un golpe de varita, pero no estaba en condiciones de hacer magia. No quería descontrolarse y acabar prendiéndole fuego a la habitación. Pretendía desahogarse, no morir calcinado.

Cuando no encontró nada más que romper a su paso, se dejó caer vencido entre los escombros de lo que otrora había sido su cama. Se quedó quieto, observando el techo mientras la escena de la pelea con la chica surgía una y otra vez en su mente. Por más que lo intentaba, no conseguía olvidarlo. Al igual que no lograba dormirse. En ese momento, Hermione ocupaba todos sus pensamientos. Lo único que tenía claro, era que no tenía la culpa. Era ella quién se había enfadado primero. Si bien él le había hecho enfadarse… daba igual. La castaña tendría que disculparse.

Y aunque no lo hubiera admitido, en su interior, Draco esperaba que lo hiciera pronto. No quería pasar mucho tiempo sin ella.


Defensa Contra las Artes Oscuras solía ser una asignatura entretenida. A la mayoría de los alumnos les gustaba, porque era dinámica y la consideraban muy útil. Pero cuando era lunes a primera hora, la cosa era diferente. La mayoría de los estudiantes no conseguían disimular su sueño, y los bostezos se contagiaban de mesa en mesa. Incluso la sabelotodo Hermione Granger, la que nunca se despistaba, la que siempre sacaba Excelentes, parecía despistada aquella mañana. Ni siquiera parecía incómoda o molesta con las miradas de soslayo que le lanzaba Snape, que no había olvidado lo que había visto el viernes anterior.

Unas amplias ojeras subrayaban sus ojos, que estaban hinchados y enrojecidos. Era algo leve pero perceptible, y sus amigos no lo habían pasado por alto. Obviamente había dormido mal, pero había algo que la preocupaba y la entristecía. Ron creía que eran cosas de chicas y no parecía muy interesado en el asunto. Pero a Harry le bastó con echar una ojeada hacia el grupo de Slytherin de su clase para saber qué ocurría.

Ahí estaba Draco Malfoy, con un aspecto casi tan deplorable como el de Hermione. Parecía no haber dormido en toda la noche y tenía la mirada perdida en algún punto indefinido de la pared del fondo.

Sí, algo había pasado entre esos dos. Y Harry lo averiguaría, costara lo que costara. Porque no le gustaba incumplir promesas, y si su amiga estaba mal por culpa de aquel capullo, tendría que encargarse de él tal y como había jurado.


- Te digo que le ha hecho algo, Ginny. Conozco a Hermione lo suficiente como para darme cuenta. Se caía del sueño y parecía haber llorado. Y él tampoco tenía mejor aspecto – Harry hizo una mueca –. Aunque no es que me importe mucho Malfoy, a decir verdad.

- Se habrán peleado. Las parejas lo hacen. Incluso nosotros…

- Pero no es lo mismo. Acabamos reconciliando y casi nadie se entera. Hermione parecía… hundida. No ha hablado en toda la mañana ni respondido a ninguna pregunta, aun sabiendo que los profesores las formulan específicamente para ella.

- Eso sí es raro en Hermione. No dejaría que un chico interfiriera en sus estudios.

- Y ya lo ha hecho dos veces. Estoy seguro de que el viernes faltó a clase por su culpa.

- Dijo que estaba mala.

- Escucha, no estoy diciendo que no la crea. Es solo que ella piensa que ocultándonos la verdad nos hace menos daño, pero eso no es cierto. Reprimiéndose de esa forma solo se daña a sí misma.

- No sé, Harry. Puede que tengamos que hablar con ella, pero igual se siente molesta si a la primera de cambio creemos que ya han cortado. Mejor démosle un tiempo. Sólo un día – concretó al ver la expresión de desacuerdo de Harry –. Si mañana no está mejor, hablamos con ella, ¿vale?

La respuesta de Harry fue un gruñido apenas audible.


- Os reconciliaréis – afirmó Nott aburrido del asunto, observando a su amigo, que estaba repantigado en uno de los sofás de la Sala Común de Slytherin. No había querido permanecer en su torre por si aparecía la chica.

- No sé. Esto es diferente.

- Te afecta más de lo que creía.

Draco resopló.

- Odio que me pase esto. Se supone que soy Draco Malfoy. Puedo tener a la que quiera y…

- Y te conformas arrastrándote detrás de la primera que pasa.

Un destello de rabia cruzó por los ojos grises del rubio.

- No es la primera que pasa. Es…

- ¿Diferente? Así que es eso, ¿no? ¿Estás enamorado de ella? – dijo exhibiendo una sonrisa burlona a la vez que sorprendida.

- ¿Qué? ¡No! – dijo Draco rápidamente, mirando a su alrededor para comprobar que nadie había oído lo que acababa de decir Nott.

Theo alzó las manos divertido. Draco podía negarlo todo lo que quisiera, pero era obvio que le gustaba mucho la chica. Y era tan estúpido como para no ser consciente de ello.

- Como quieras, pero más te vale ser rápido. Si quieres estar con ella, arregla las cosas antes de que alguien te la quite. He oído que Weasel y Brown no están muy bien últimamente y… bueno. Creo que ya entiendes a qué me refiero. El pelirrojo se acerca a ella para intentar consolarla y… ¡PAM! De repente, un día se despierta en su cama.

Draco frunció el ceño ligeramente molesto.

- Lo dices como si tuvieras experiencia. ¿Has acabado muchas noches en la cama de Weasley?

Nott elevó los hombros, ignorando su pregunta.

- Di lo que quieras, pero sabes que tengo razón. Esa chica es orgullosa y tú también. Alguien tendrá que dar el primer paso para… - frenó en seco su discurso y abrió los ojos como platos, observando pasmado una escena que parecía tener lugar en algún punto detrás de Draco - ¿Qué cojones…?

El rubio se volvió rápidamente y su cara adoptó la misma expresión que la de su amigo. En un sofá algo más apartado, Pansy y Zabini se besaban apasionadamente, haciendo caso omiso de las miradas extrañadas que les lanzaba la gente al verlos. ¿Desde cuándo estaban esos dos juntos?

- ¿Tú sabías algo? – preguntó Draco, sin molestarse en apartar la mirada cuando la rubia vio que la observaba y le sonrió maliciosamente.

Theo negó con la cabeza y, en ese momento, Zabini se levantó y agarró a Pansy de la mano. Ambos se dirigieron satisfechos hacia las habitaciones masculinas y desaparecieron en la habitación de los chicos de séptimo.

No era la mejor manera de hacer pública una relación, pero algo es algo. Draco no sabía si sentirse molesto, extrañado o indiferente. No le gustaba ver a Pansy feliz mientras él estaba peleado con Hermione. Puede que fuera cruel, pero era la realidad.

- Más les vale que no se acerquen a mi cama – dijo Nott junto a Draco, que apartó la vista de la puerta de su ex dormitorio y eliminó de su cabeza la ridícula escenita que acababan de presenciar –. ¿Vas a ir a buscarla?

Draco asintió.

- ¿Dónde puede estar?

Nott rodó los ojos como si fuera la pregunta más obvia del mundo.

- Pues en la Biblioteca, claro.


Harry le había advertido sobre aquello. "Debes darle algo de tiempo para recuperarse. Puede que solo esté pasando una mala temporada y no queremos agobiarla."

Pero Ron estaba seguro de que le pasaba algo y quería averiguar qué. Al fin y al cabo, era su amiga y se preocupaba por lo que le pasara. Bueno, si por él fuera… sería algo más que su amiga. Pero no sabía qué opinaba la chica respecto a eso. Desde que terminaron aquella extraña relación el año anterior, no había parecido estar interesada en él. Y además, estaba ese chico misterioso. Puede que estuviera así por él. ¿Y si habían cortado? Aquello le alegró mucho.

Se armó de valor y entró a la Biblioteca. En una de las mesas del fondo, encontró a su amiga con la cabeza apoyada en la mano mientras simulaba que leía un libro. Y era obvio que no lo estaba haciendo, pues su mirada estaba perdida en la estantería más cercana y sus pensamientos parecían estar muy lejos de esa sala.

Se acercó a ella en silencio sin que esta lo advirtiera y se sentó a su lado, haciendo ruido al deslizar la silla y ganándose una mirada de reproche de la señora Pince que, por supuesto, ignoró.

- Hola – dijo mientras Hermione levantaba la cabeza y reparaba por fin en él.

- Ah, Ron. Hola – dio sin mucho entusiasmo, y volvió a apartar la mirada.

El pelirrojo no era muy bueno tratando con chicas deprimidas, y menos si la deprimida era Hermione. No sabía muy bien qué debía decir, pero no podía quedarse callado. Se aclaró la voz y prosiguió.

- Venía a buscarte porque pensaba que quizás necesitaras compañía. Quiero decir… no tienes muy buen aspecto. ¿Te ocurre algo? – preguntó de manera algo patosa.

Hermione lo evaluó en silencio. El chico parecía realmente preocupado, pero aun así no podía contarle el origen de sus problemas si no quería que se enfadara. Le daba pena que Ron viniera con toda la buena intención del mundo y ella siguiera ocultándole la verdad. Pero no podía hacer otra cosa.

- Estoy bien – dijo intentando sonreír.

Ron la miró durante unos segundos.

- ¿No quieres hablar del tema? – Hermione negó agradecida con la cabeza y bajó la vista. – ¿Puedo quedarme aquí? Es decir, tengo que hacer una redacción de Pociones y...

- Sí, claro – dijo la chica, sonriendo ante la cara de felicidad que puso Ron cuando recibió esa respuesta.

Pero la sonrisa se esfumó de su cara cuando, al levantar la vista, se encontró con un par de ojos grises y fríos como el hielo observándola desde la puerta de la Biblioteca. Todo el dolor volvió a ella y sintió como las lágrimas se aglomeraban en sus ojos. ¿Por qué se sentía tan mal? Sólo estaba hablando con Ron. Quizás por la forma en la que Draco la miraba, casi como… si la estuviera engañando.

El rubio se giró y abandonó el umbral de la puerta sin darle tiempo a Hermione a reaccionar o intentar alcanzarlo.

Puede que Ron no fuera muy bueno tratando con chicas, pero era obvio que a Hermione realmente le pasaba algo. Si no, no estaría llorando, ¿no? Es decir, a veces Lavender lloraba sin motivo, pero Hermione no solía hacerlo.

- ¿Hermione? – dijo mientras echaba un vistazo hacia la puerta, donde la chica parecía mirar. Allí no había nada - ¿Qué ocurre? ¿Te duele algo?

La chica negó con la cabeza mientras se secaba las lágrimas. Ron tomó aire y se atrevió a preguntar:

- Oye, hace tiempo nos dijiste a mí y a Harry que salías con un chico… ¿estás así por él? ¿Os habéis peleado o algo?

Hermione no pudo contener un sollozo y eso confirmó las sospechas de Ron, que lejos de preocuparse por el estado de la chica (que también estaba preocupado), se sentía contento, pues veía su camino hasta ella libre.


- Te lo dije – seguía repitiendo Nott – Weasel intenta aprovechar la debilidad de Granger.

Una vidriera estalló junto a la cabeza de Draco y el moreno empezó a preocuparse. Si su amigo dejaba que la magia se le escapara…

- Tío, pero ya has visto la reacción de Granger al verte.

- ¡Estaba llorando!

- Supongo que eso quiere decir que le importas. No comprendo muy bien a las tías, pero está claro que le preocupa verte enfadado.

- Parecía asustada.

- Es normal. De repente, te ve en la puerta espiándola como un acosador con cara de muy malas pulgas.

Draco gruñó. Iba tan enfurecido que no esquivó a la persona que se encontraron al doblar la esquina.

- Ten cuidado – dijo sin mirarle a la cara.

- ¿Qué le has hecho, Malfoy?

Genial, solo le faltaba chocarse con el estúpido de Potter para completar su día perfecto.

- Esfúmate.

- Antes dime que le has hecho. Te dije que si sufría por ti…

- ¡No le he hecho nada!

- ¡Pues no lo parece! Lleva todo el día sin hablar, deprimida. Ni siquiera ha contestado a las preguntas en clase. Y por la cara de enfado que llevas, intuyo que ha pasado algo.

Nott observaba la escena en silencio, preparado para sacar la varita en algún momento si era necesario.

- No es asunto tuyo.

- ¡Te recuerdo que Hermione es mi mejor amiga!

- ¡Pues felicidades! ¡Pregúntale a ella lo que quieras saber!

Harry entrecerró los ojos.

- Más te vale no haber jugado con ella, Malfoy.

- Te lo advierto, como sigas…

- Porque acabaré contigo si solo la has utilizado. Te dije que no la sabes valorar y estaba en lo cier…

El puñetazo que recibió le impidió seguir hablando. Oyó el leve sonido de sus gafas rompiéndose y notó que el labio le sangraba. Cuando fue capaz de reaccionar y levantar la vista, Malfoy ya no estaba allí y Nott lo miraba intentando reprimir una sonrisa.

- No deberías haberlo provocado así, Potter. Tiene razón cuando dice que eres estúpido – dijo antes de darse la vuelta y marcharse por el lado contrario al que había tomado el rubio, que probablemente preferiría estar solo.

Harry se quedó quieto en el pasillo sin saber muy bien qué dirección tomar. Se sentía humillado y confuso. Malfoy parecía tan enfadado que… ¿y si realmente se sentía mal por haberse peleado con Hermione? Odiaba pensar eso, pero todo parecía indicar que estaba en lo cierto.

Oyó aproximarse pasos y se apresuró a repararse las gafas, pero no le dio tiempo a limpiarse la sangre de la barbilla antes de ver a Hermione pasar delante suya. La chica iba tan enfrascada en sus pensamientos que no pareció advertir su presencia y siguió su apresurado camino. Parecía haber llorado y estaba mucho peor que aquella mañana. No le dio tiempo a preguntar, porque Ron apareció a su lado segundos más tarde. Pero él sí que vio a su amigo.

- ¿Harry? ¿Qué te ha ocurrido? – dijo haciendo que Hermione se diera la vuelta y reparara en la presencia del moreno. Su cara se tornó preocupada.

- No es nada, un golpe de escoba – mintió sin saber porqué -. ¿Hermione? ¿Estás bien?

La chica asintió y desvió la mirada, intentando esconder sus ojos hinchados.

- Creo que me voy a ir ya a dormir. No me siento muy bien.

- Te podemos acompañar a la enfermería si…

- No, no, Ron. Gracias, solo necesito dormir un poco. Hasta mañana, chicos.

- Adiós Hermione.

- Hasta mañana.

La chica se dio la vuelta y tomó el camino que minutos antes había tomado el rubio. Rumbo hacia la torre de los Premios Anuales, donde estaba claro que tendría lugar una reconciliación o una nueva pelea.

Cuando se hubo ido, Ron se giró hacia su amigo.

- ¿Sigues pensando que no le pasa nada?

- Bueno…

- Es ese cabrón con quien sale. Se lo he preguntado y se ha echado a llorar, así que es obvio. Ahora solo hay que averiguar quién es y darle su merecido.

Harry se aclaró la voz. Claro que él también quería vengarse de Malfoy, pero no creía que fuera lo más conveniente. No de momento. Porque presagiaba que Hermione y él, desafortunadamente, acabarían disculpándose.

- Creo que deberíamos esperar un poco. Puede que lo solucionen.

Ron frunció el ceño.

- ¿Es que no quieres ayudar a Hermione?

- ¡Claro que sí! Pero sabes que ella no quiere que nos entrometamos en este tema.

- Somos sus amigos. Debemos ayudarle. Y si eso implica llevarle la contraria, estoy dispuesto a hacerlo.

Harry miró apenado a su amigo. Sabía que todo ese empeño en creer que Hermione y su novio habían cortado era porque, en el fondo, Ron seguía conservando esperanzas de estar con ella. Y si bien Harry hubiera preferido mil veces que Hermione saliera con el pelirrojo y no con Malfoy, sabía que la chica solo veía a Ron como un amigo.

Ron volvió a remarcar en la sangre seca de la barbilla de su amigo.

- ¿Qué te ha pasado?

- Ya te lo he dicho. Me he caído de la escoba.

Ron bufó. Estaba harto de tanto secretismo. Porque obviamente el golpe del labio de Harry era el resultado de alguna pelea.

- Como Quieras. Tengo que volver a la Biblioteca, ¿vienes?

Harry negó. Había quedado con Ginny.

- Me voy a la Sala Común.

Ron se encogió de hombros y cada uno tomó una dirección.


Hermione ni siquiera observó la posibilidad de que Draco estuviera en la torre. Estaba tan confusa, tan enfadada, tan… destrozada. Lo necesitaba. Y no se había dado cuenta hasta que lo había prácticamente perdido.

Dijo la contraseña con voz temblorosa y entró en su Sala Común. Se quedó plantada cuando vio como el rubio apartaba la mirada del fuego y la observaba. Parecía muy enfadado, como cuando lo había visto en la Biblioteca.

- Vaya, ¿dónde has dejado a Weasley?

Aquella pregunta le sentó como un jarro de agua fría. Se obligó a endurecer el rostro y le respondió:

- ¿No hablarás en serio?

- No sé, antes parecíais estar pasándooslo tan bien. Lo siento si os he interrumpido – dijo con voz furiosa.

- Sabes que entre Ron y yo no hay nada.

- Pues no es lo que parece.

- Es mi amigo. ¿No puedo tener amigos?

- Weasel se arrastra detrás de ti. Y tú le sigues la corriente.

- ¿Qué? ¿De dónde te sacas eso?

- Lo veo.

- Pues quizás necesites gafas.

Draco puso una mueca extraña, como si le acabaran de dar un bofetón.

- Ayer dijiste que te olvidara.

Hermione relajó las facciones y lo miró dolida.

- Yo no…

- Quizás debería hacerlo. Eso te dejaría la pista libre, ¿no?

La chica frunció el ceño.

- Ahora eres tú el que está celoso.

Draco la observó en silencio. ¿Celos? Nunca los había sentido. Aunque, a decir verdad, esa sensación de angustia y desasosiego que notaba cuando la veía con Weasley, podía ser un buen indicio. Aun así, ¿quién se creía ella?

- Granger…

- ¡No me llames Granger!

Hermione se llevó una mano a la boca. No había querido gritar, pero no lo pudo evitar. Odiaba escuchar su apellido dicho por él. Draco la miró furioso.

- ¡No me grites, idiota! – al momento, lamentó sus palabras.

Una lágrima resbaló por la mejilla de Hermione, que lo miraba estupefacta. ¿La había insultado?

Draco sintió una punzada en el pecho al verla llorar. Estúpido. Estuvo tentado de darle un abrazo, pero se contuvo. ¿Cómo podía arreglar aquello? Quizás debería…

- Creo que lo mejor será que nos demos un tiempo – susurró Hermione con dificultad. No era, ni de lejos, lo que ella deseaba. Pero sí era lo que ambos necesitaban.

Al rubio aquello le pilló totalmente desprevenido. Y, a decir verdad, no le sentó bien. Pero asintió, intentando mostrar indiferencia.

- Si es lo que quieres –. Después, se dio la vuelta y desapareció en su habitación.

Hermione avanzó con piernas temblorosas hasta las escaleras de la derecha, las subió con dificultad y cerró la puerta a sus espaldas. Después, se tumbó echa un ovillo en su cama y dejó que las lágrimas fluyeran por sus mejillas, hasta que sintió que no podía llorar más.

Pero el dolor no desaparecía. Incrementaba con cada minuto, cada segundo. Sentía que le faltaba el aire, pero sabía que lo único que le faltaba era él.

Pero realmente necesitaban darse algo de tiempo. Llevaban unos días peleándose y aquello no parecía tener fin. Draco necesitaba ordenar sus pensamientos, y si después de eso seguía queriendo estar con ella, Hermione lo recibiría con los brazos abiertos. Si decidía que no la necesitaba… bueno, en ese caso, ella no quería estar con nadie que no la quisiera.

A quién pretendía mentir. Ya se estaba arrepintiendo de haberse dado un tiempo.


Draco no entendía nada. Él nunca había tenido que preocuparse por problemas de ese tipo. Es decir, había tenido a la chica que quisiera a sus pies, sin quebraderos de cabeza ni peleas dolorosas.

Pero con Hermione era diferente. Ella tenía una personalidad muy fuerte y no se dejaba derrotar ni dominar. Eso le gustaba, desde luego. Era una de las cosas que le llamaban la atención en ella. Pero últimamente, nada funcionaba bien. ¿Y ahora le pedía un tiempo? Él no quería un tiempo, él la quería a ella. Anhelaba su olor, su sabor, su tacto. Su simple presencia o uno de sus abrazos. Joder, la necesitaba.

No quedaban muchas cosas por destrozar, así que se dedicó a romper en pedazos todavía más pequeños los escombros del día anterior, que no se había molestado en arreglar. Notaba la sangre deslizarse por sus nudillos, pero eso no le detuvo. Intentaba transformar el dolor emocional en dolor físico, pero, por supuesto, no lo consiguió.

Era algo demasiado interno, demasiado profundo. Tenía que acabar con eso.

Una semana. Se daba a sí mismo y a la chica una semana, y si en ese plazo Hermione no había vuelto, podía olvidarse de él.

Qué poco sabía Draco Malfoy del amor. Como si fuera tan fácil deshacerse de él.


Ron llegó ante la puerta de la Torre de Gryffindor después de haber estado un rato en la Biblioteca. No era su lugar favorito, pero necesitaba información urgente para su redacción de Pociones. No podía retrasarlo más, era para el día siguiente y sólo llevaba la mitad.

Pero lo primero era lo primero, y su conversación con Harry no había terminado. Ambos necesitaban hablar acerca de Hermione y decidir qué debían o no hacer.

- Frailes fritos –. Dijo a la Dama Gorda, que se hizo a un lado para dejarle pasar.

Echó un vistazo a la habitación, pero no vio a su amigo por ninguna parte.

- Eh, Seamus. ¿Has visto a Harry?

El moreno se giró y lo miró.

- Creo que está en la habitación, pero Ron…

- Gracias.

- ¡Espera Ron! No creo que debas ir, está…

- Seamus, me da igual lo que esté haciendo. Harry es mi mejor amigo, no creo que mi presencia le moleste – dijo Ron mientras tomaba las escaleras hacia los dormitorios. No quería perder más tiempo. Necesitaba hablar con su amigo sobre lo que le pasaba a Hermione. Y descubrir la verdad.

Seamus se encogió de hombros y se giró hacia Dean, que lo miraba con expresión divertida.

- Se va a liar…

- Yo ya le he advertido – se limitó a añadir Seamus.

Ron llegó hasta su dormitorio y giró el picaporte, pero la puerta no se abrió.

- Harry –. Dijo mientras tocaba a la puerta - ¿Hola? Maldita sea, se ha quedado atascada.

Sacó la varita y apuntó hacia la cerradura.

- Alohomora.

Puede que a estas alturas, la mayoría hayáis sacado conclusiones de porqué Harry estaba encerrado en su habitación y Ron no debía ir, pero el pelirrojo no consideró opciones.

Se limitó a abrir la puerta y entornar los ojos. La habitación estaba totalmente a oscuras, pero se oían respiraciones en una de las camas de la derecha.

Distinguió dos camisas en el suelo, junto a una falda y unos pantalones. En una esquina había dos túnicas, que parecían haber quedado olvidadas por sus propietarios.

Ron abrió los ojos como platos y miró hacia la cama, cuyas cortinas estaban corridas, ahorrándole lo que podría haber sido una visión no muy agradable.

- ¡Eh! – gritó con la voz apenas audible pero enfadada.

Las respiraciones cesaron en seco y se oyeron los muelles de la cama ceder mientras una persona bajaba apresuradamente de ella.

Harry corrió la cortina lo justo para asomar la cabeza. No llevaba las gafas, estaba despeinado y tenía los labios hinchados.

- Ron.

- ¡¿Estás ahí con mi hermana?!

No se podía decir cuál de los dos estaba más sonrojado. Harry titubeó un momento y una cabeza pelirroja apareció a su lado.

- ¡Ron! ¡Fuera de aquí! – dijo la pelirroja visiblemente enfadada, y haciendo caso omiso de la mirada de advertencia que le lanzó su novio y de la expresión iracunda de su hermano.

- ¡Ginny! ¡Esta es mi habitación! ¡¿Pero qué os creéis que hacéis?!

- ¡Lo mismo que haces tú con Lavender cuando nadie te molesta!

Ron observó a Ginny unos segundos mientras se ponía aún más rojo.

- ¡Sal de aquí!

- ¡Yo estaba antes!

- ¡Esta es mi habitación!

- ¡Y la habitación de mi novio!

Harry estaba bastante incómodo entre aquella pelea de hermanos.

- ¡Os espero fuera en 5 minutos! ¡No quiero más tonterías! – tras esto, Ron cerró la puerta sin darles opción a replicar y se apostó en el pasillo, a la espera de que se vistieran.

- Imbécil – dijo Ginny.

- Joder… estaba muy Enfadado - Harry se masajeó el puente de la nariz mientras intentaba relajarse.

- ¡Porque es idiota! ¡No necesito un estúpido hermano mayor que me diga qué puedo y qué no puedo hacer! ¡Yo decido por mi misma!

- Para una vez que no vamos a la Sala de los Menesteres...

Ginny sonrió seductoramente mientras le acariciaba el pecho.

- No nos habría dado tiempo a llegar – susurró en su oreja.

Harry puso sus manos en su cintura y la besó mientras la chica pasaba sus brazos por detrás de su nuca.

Atrancaron la puerta mejor que antes e insonorizaron la habitación para no oír los golpes furiosos de Ron (ni que él los oyera a ellos).

- Me va a matar – dijo Harry entrecortadamente mientras desabrochaba de nuevo el cierre del sujetador de la pelirroja, que se había vuelto a semi-vestir con la interrupción de Ron.

- Habrá merecido la pena – respondió Ginny mientras le mordía el cuello.

El moreno gimió y la aferró con fuerza. Sí, merecería la pena.


- ¡EH! – gritó Ron por centésima vez. No conseguía abrir la puerta por más que lo intentaba, y si no estuviera hechizada, haría mucho rato que habría conseguido sacarla de sus goznes – Esto tiene que ser una puta broma. Voy a matar a Harry.

Se dio la vuelta y bajó rápido las escaleras hacia la Sala Común. Todo el mundo dejó de reír cuando el apareció y lo miraron con expresión divertida.

Vale, puede que hubieran gritado más de lo necesario.

- Te lo dije – le susurró Seamus cuando pasó por su lado.

El pelirrojo lo empujó, gruñó y abandonó su torre. Necesitaba dar una vuelta.


Ginny y Harry bajaron las escaleras de los dormitorios media hora más tarde. Por suerte, en la Sala Común no quedaba mucha gente, pues la mayoría de estudiantes estaban en el Gran Comedor.

Los pocos presentes los observaron divertidos sin hacer ningún comentario, pues eran en su mayoría niños de segundo y tercero.

- ¿Vamos a cenar?

- Estará Ron.

Ginny se encogió de hombros.

- Tampoco lo vamos a evitar toda la vida. Además, si hay mucha gente presente se contendrá. Podemos ir a cenar a las cocinas si quieres, pero...

- No, tienes razón. Vamos.

Salieron por el hueco del retrato hacia lo que, para Harry, parecía el corredor de la muerte.


Una entrada discreta. Eso era todo lo que pedían. Pero, como siempre, la suerte no estaba de su parte.

Cuando Ginny y Harry entraron en el Gran Comedor, todas las cabezas de la mesa de Gryffindor, y unas cuantas de Ravenclaw y Hufflepuff se volvieron a mirarlos.

Vale, todo el colegio se había enterado de su discusión con Ron. Perfecto.

Ginny hizo caso omiso de la gente que los observaba, tomó a Harry de la mano y lo guió hasta un hueco libre en la mesa de Gryffindor. No consiguieron llegar a sentarse.

Harry vio como Ron se acercaba hacia ellos con expresión enfadada y la cara más roja que el pelo.

- ¡Tú! - dijo mientras intentaba pegarle.

El moreno se apartó de un salto y puso la varita en ristre.

- Ron, antes de que...

- ¡Eres mi mejor amigo y te estás tirando a mi hermana!

Un silencio sepulcral se hizo en la sala mientras todos los presentes se volvían a observar la escena.

- Vamos fuera a hablar y...

- ¡No tengo nada que hablar contigo!

- ¡No tienes derecho a enfadarte! ¡Te recuerdo que salgo con Ginny y que a ti te parecía bien!

- ¡Pero no os había encontrado nunca...!

- ¡YA VALE! Harry y yo haremos lo que nos dé la gana, que te quede claro. Que seas mi hermano no quiere decir que puedas decidir qué hago y qué no. Así que no te entrometas y no te hagas el enfadado porque esto que ni te va ni te viene.

- ¡¿Qué ni me va ni me viene?! ¿Que mi hermana y mi mejor amigo...?

- ¡No Ron! -. Le cortó Ginny, que sentía todas las miradas sobre ella - No es de tu incumbencia.

- Pero...

- Ya me has oído - la expresión y el tono de voz de Ginny en esos momentos eran tan parecidos a los de su madre, que Ron no se atrevió a replicar más. En su lugar, se dio la vuelta y abandonó el Gran Comedor a grandes zancadas.

A Harry se le había quitado el hambre, y la pelirroja tampoco parecía tener muchas ganas de cenar en aquel ambiente caldeado. Así que ambos siguieron el mismo camino que el pelirrojo y salieron de la sala.

- Genial. Ahora estaremos en boca de todos - comentó Harry en voz baja, mientras ambos entraban en una clase vacía.

Ginny miró a Harry mientras cerraba la pueta y suspiró.

- Ron me agota. Cree que tiene derecho a... no sé. Manejarme -. Dijo mientras se masajeaba el puente de la nariz.

- Es solo que te ve como a su hermana pequeña y no como a una chica de 16 años - Harry se acercó y la abrazó intentando reconfortarla, y Ginny escondió su cabeza en el hueco de su cuello. Se sentía protegida.

- Lo sé, pero eso no lo excusa. ¿O acaso crees que mañana todo será como si nada hubiera ocurrido?

El moreno suspiró. No tenía ni idea de que esperar del día siguiente.


Hermione, indiferente a la situación vivida el día anterior, encontró raro que Ron desayunara solo en una punta y Ginny y Harry en la otra. Sin saber muy bien qué esquina elegir, ocupó un sitio junto a Neville. Total, sus amigos no parecían haber advertido su presencia.

- Hola Neville -. Dijo mientras cogía una tostada, aunque tenía el estómago totalmente cerrado desde que estaba peleada con Draco.

- Hola Hermione -. El moreno la miró unos instantes - ¿Estás bien? Pareces cansada.

La chica intentó fingir una sonrisa. La última noche había sido la peor de su vida, pero no podía confesarle eso a Neville. Ni tampoco decirle que había pasado horas y horas llorando y escuchando los gritos de su compañero de torre, que no se había acordado (o no se había molestado) en insonorizar su habitación.

Más de una vez había estado tentada de ir a la habitación del rubio, pero acabó auto-convenciéndose. Tiempo. Le había pedido tiempo y ella también tenía que respetar ese acuerdo.

- Ayer estuve hasta tarde leyendo un libro, solo es eso -. Mintió Hermione - ¿Y tú? ¿Qué tal lo de Luna?

- Bien, supongo. La verdad que no se me está haciendo tan difícil como creía.

- Eso es bueno, ¿no? - preguntó Hermione.

Neville se encogió de hombros y siguió desayunando.

- ¿Sabes qué ocurre entre Harry y Ron?

El chico abrió mucho los ojos y la miró extrañado.

- ¿No lo sabes? Todo Hogwarts está al tanto.

Hermione se preocupó. ¿Qué habían hecho aquella vez?

- ¿De qué? ¿Qué ha...?

- Ayer Ron pilló a Harry y Ginny en su habitación... bueno, ya sabes -. La chica abrió los ojos como platos -. Se enfadó muchísimo y tuvieron una discusión a la hora de la cena. Delante de todo el colegio. Ron decía que Ginny era su hermana y no se qué más, y Ginny también se enfadó y se metió por medio para defender a Harry y a sí misma.

La chica sintió que le daba vueltas la cabeza. ¿Qué? ¿Faltaba unas horas y estallaba una batalla campal entre sus amigos? Además, con lo protector que era Ron con Ginny, no le habría hecho ninguna gracia encontrárselos... Aunque Hermione no lo apoyaba. Sabía que Harry y Ginny tenían todo el derecho del mundo a estar juntos y hacer lo que quisieran. Pero al pelirrojo le costaba entender esto.

Además, ¿se habían peleado delante de todo el comedor? Pues era normal que todo el mundo los mirara de esa manera. Tenía que buscar una manera de arreglarlo. ¿Pero cómo? Suficiente tenía con lo suyo.


- Ron - dijo Hermione mientras se sentaba a su lado. Neville ya se había ido y ella quería hablar con su amigo cuanto antes - Neville me ha contado lo que pasó ayer.

- No quiero hablar de eso -. Dijo mientras revolvía con furia sus gachas.

- Lo sé, pero yo sí. Sabes que Ginny tiene razón; ya no tiene 9 años.

- Hermione, entiéndeme a mí. ¡Encontré a mi mejor amigo acostándose con mi hermana pequeña!

- Están saliendo, Ron. Pueden acostarse si quieren. ¿O acaso deberían pedirte permiso primero?

- No estoy diciendo eso. Es solo que...

- Te molestó encontrártelos y lo entiendo, pero no era para tanto. Pero lo único que tenías que hacer era hablarlo con Harry para que, simplemente, sean mas discretos o vayan a otro lugar la próxima vez.

- No es solo eso. Cuando los encontré, les dije que salieran. ¡Y se encerraron de nuevo e insonorizaron la habitación!

- ¡Y qué te esperabas! Ya los conoces. Cuanto más intentes frenarlos o separarlos, más van a buscarse. Es como si les atrayese lo prohibido - dijo Hermione, que entendía perfectamente qué era querer a alguien con quién era difícil estar. En comparación, Harry y Ginny lo tenían muy fácil.

Ron meditó un segundo esas palabras.

- ¿Quieres decir que les da morbo saber que puedo pillarlos?

- Claro que no, Ron - dijo Hermione rodando los ojos - Sólo digo que no vas a conseguir nada regañándoles y montando el numerito, aparte de que tu hermana se enfade contigo y pelearte con tu mejor amigo, que realmente no ha hecho nada.

- Bueno, puede que...

- Mira, no te voy a obligar a nada. Pero Harry y tú lo tenéis que solucionar y creo que sabes quién tiene que dar el primer paso.

Ron bufó.

- Vale, tú ganas. Pero más les vale que no vuelvan a...

- Van a volver a hacerlo, Ron. Sabes que sí y que no tienes nada que decidir ahí. Sólo pídeles discreción y ya está.

El pelirrojo levantó la vista derrotado y observó a su amiga durante unos segundos de forma evaluante. No se había olvidado de cómo se había echado a llorar en la Biblioteca.

- ¿Estás mejor que ayer?

Hermione asintió aunque no fuera cierto. No quería hablar más de aquello.


Harry tardó escasamente un día en aceptar las disculpas que le ofrecía su amigo, pero a Ginny le costó más. Si bien ambos tuvieron cuidado de ser más prudentes, la pelirroja seguía sin hablar con su hermano, y habían pasado ya tres días.

Hermione y Draco no habían solucionado nada, de hecho, la distancia entre ellos se había hecho más grande. Aunque ambos intentaban aparentar normalidad, era obvio que ninguno de los dos estaba bien. No dormían apenas, evitaban verse durante el día y aun menos hablarse.

Pero no podían evitar pensar. Y los dos deseaban volver a recuperar esa relación. La disputa entre ellos los estaba matando, pero su orgullo les impedía pedirse perdón.


El jueves llegó sin ningun atisvo de mejora en aquel problema, pero al menos el trío dorado había conseguido unirse de nuevo. Mientras desayunaban entre risas (al menos Ron y Harry), ocurrió algo que ninguno podía esperarse en ese tranquilo momento.

Los amplios ventanales se abrieron para dar paso al correo diario, y cientos de lechuzas invadieron el Gran Comedor, dejando en las mesas todo tipo de objetos: periódicos, cartas, paquetes, escobas nuevas, vociferadores...

De pronto, en la mesa de Hufflepuff se hizo un silencio largo mientras todas las miradas se dirigían a una de las chicas de sexto, sentada junto a sus amigas. Estaba llorando y le temblaban las manos mientras leía su correspondencia que, desde luego no parecía traer muy buenas noticias. Dejó escapar un grito de dolor y salió corriendo del Gran Comedor sin cuidado de esquivar a la gente que pasaba. Rápidamente una de sus compañeras se levantó y la siguió y el silencio se instauró en la gran sala. ¿Qué había pasado? Theodore Nott se levantó segundos después y salió de la sala mientras el resto de alumnos lo miraba acusadoramente. Todos pensaban que sabía qué había pasado.

Enseguida se supo la respuesta: la chica, llamada Alice Bramson, era hija de muggles. Aquella carta le comunicaba la peor noticia imaginable: sus padres y su hermano pequeño habían sido asesinados el día anterior por... mortífagos.

Ahí estaban las primeras muertes muggles, y todos sabían qué significaba aquello: la guerra había comenzado.

Hermione no pudo evitar dirigir su mirada instintivamente hacia la mesa de Slytherin y clavarla en Draco. Sabía lo que podía estar pensando. Sus padres habían podido ser perfectamente los asesinos de aquella familia. Además, ¿no significaba eso que pronto sería reclutado?

Una lechuza grande y majestuosa, de color negro entró volando en ese momento. Hermione la recordaba a la perfección, era Helenia, la lechuza de Draco. Depositó una carta junto al chico, que la abrió intentando disimular sus manos temblorosas.

El rubio leyó unas líneas y miró a Hermione durante unos segundos. Parecía preocupado, sorprendido... y muy asustado. Se levantó y abandonó el Gran Comedor a paso ligero y temblando considerablemente.

La chica comenzó a llorar sin ser consciente, notándose más nerviosa que nunca. Se apresuró a levantarse también y salir de la sala para intenta alcanzar a Draco. Encontró el pasillo totalmente destrozado y siguió el rastro hasta su torre. No sabía muy bien si debía o no entrar, pero acabó decidiéndose y dijo la contraseña a los fundadores, que la miraban extrañados. No separó a dar explicaciones y cruzó la Sala Común a paso ligero. Oía un llanto mezclado con gritos de rabia provinentes de la habitación del rubio.

Se armó de valor y ascendió por las escaleras de la izquierda hasta que su mano se posó la puerta entreabierta.

- ¿Draco? - susurró mientras abría la puerta.


¡Y fin del capítulo!

¿Qué os ha parecido? 😊

Últimamente no estoy teniendo mucho tiempo, pero espero haber sacado un buen capítulo. De todas formas, lo siento si se os ha hecho algo largo, pero quería contar demasiadas cosas y tenía que explayarme un poco más :) Si os gustan los capítulos más cortos, decídmelo.

Al principio explico un poco lo que dejé en ascuas la semana pasada. Draco y Hermione se han peleado y no se sabe muy bien hasta que punto están enfadados. Ya habéis visto que no es exactamente una tontería que puedan solucionar facilmente, y de hecho, no lo han hecho aún.

Hermione está deprimida y, obviamente, sus amigos lo notan, pero ella no quiere decir nada. Ya sabemos como es, se preocupa demasiado por que los demás crean que está bien y no se preocupen. Pero a veces, eso la consume y le hace sufrir a ella.

Draco habla con Nott y decide ir a buscarla a la Biblioteca, pero la encuentra con Ron y... Mal asunto. Los celos están causando muchos problemas, ¿eh? XD

El pobre Harry se gana un puñetazo XD y Hermione y Draco vuelven a pelearse, pero esta vez aun mas fuerte. Siento lo de el insulto si os ha parecido muy brusco, pero era necesario. Draco enfadado actuaría así y quiero reflejar su personalidad tal y como es. Y a veces, nuestro querido Draco es un pelín bocazas XD

He metido un momentito lo de Blaise y Pansy para que supierais que era de ellos, pero no creo que vuelvan a salir mucho de no ser que me lo pidais (y creo que no es una pareja que os de mucha emoción ver, así que supngo que así esta bien) XD

Para darle un punto de emoción, he escrito la escena de Ginny y Harry, porque me gusta darles momentos y porque no había mostrado aun la verdadera personalidad ni el carácter de Ginny. Sabe apañárselas sola y, desde luego, no se deja mandar por Ron (creo que eso ha quedado claro) XD Además, Rowling no les da muchos momentos y siempre los he considerado una pareja muy pasional, así que quería representarlo un poquito. Si os gusta Hinny, puede que alga algun oneshott sobre ellos, ¿qué os parecería? :)

Volviendo a la escena de Harry y Ginny, la cosa se complica un poco y todo el colegio se entera (yo me moriría de vergüenza y mataría a mi hermano XD). Pero, por supuesto, el trío de oro logra solucionarlo todo y salen adelante, aunque les cueste un poco (gracias a la intervención de Hermione, claro). A Ginny le va a costar algo más perdonar a Ron XD

Ya para terminar, lo de la carta a la chica de Hufflepuff era una manera de indicar el comienzo de la guerra. Los muggles están siendo asesinados y eso se va a notar mucho en el humor de los estudiantes. Es normal que tengan miedo por sus familiares o conocidos.

Supongo que todos os habréis quedado con una gran intriga. ¿Que pondría en la carta de Draco y cómo reaccionará con Hermione? La semana que viene lo veremos, siento dejaos así :)

Y ahora respondo a las reviews 😊

- Meg: Me alegro de que te guste 😊 Lo de Nott puede resultar un poco raro, pero es lo que mejor me cuadra con la historia, además así le meto el puntito gracioso :) Me alegro de que te guste lo de Rolf, es que como para no 😍😍 Espero tu review de este capitulo, un beso ❤❤

- Laadyyblaack: Aqui tienes en nuevo capítulo, espero que la espera haya valido la pena 😘😘 Espero tu review ❤

- Damalunaely: Tú lo has dicho, así son las relaciones 😂 Por desgracia, Hermione y Draco están en una situación algo comprometido por quiénes son y de dónde vienen. Y su orgullo, claro XD. Ya ves como han quedado de momento, un poco en ascuas ;P Espero que te haya gustado el capitulo y espero tu review ❤

- Soniasag11: Muchas gracias, me encanta que me escribáis cosas así y me alegro muchísimo de que te este gustando y te enganche ❤❤ Espero que te guste el nuevo capitulo y espero tu review 😘

- Pekelittrell: Lo de Rolf me alegro de que te guste 😊 Ya sé que la cosa ha quedado un poco en ascuas, pero te voy a dar una pista de la semana que viene: va a haber menos tensión entre ellos pero más problemas (de momento, no puedo decir nada más) :) Un beso y espero tu review ❤❤

- Adrit126: Muchas gracias, espero que te guste el resto de la historia 😊😊 Espero tu review de este capítulo, un beso y saludos ❤

- Annie Luna: Bueno, no es nada oficial pero entre ellos si que lo consideran especial, ya ves que aunque no tengan nada oficial les fastidia ver al otro con alguien más 😊 Aquí tienes nuevo capítulo, espero que te guste y mandes review ❤

Ya está por el momento, muchas gracias a todos los que me leéis y escribís, ya sabéis que podéis contactar conmigo siempre que queráis saber o decirme algo :)

No olvidéis darle al GO y mandar review, gracias de nuevo por apoyarme y hasta el jueves que viene ❤

Con cariño, una semana más;

- Daphnea