Capitulo 5
Juicio
Por Amelia Badguy
1.320 palabras según Word
La situación estaba siendo para todos incómoda en realidad, después de todo el pequeño niño ya llevaba una semana viviendo con Sirius y Harry en la casa del primero, siendo que estaba preguntando cada vez más por su madre, cosa que no sabían cómo responderle a un niño de cuatro años aún, pues aquel que había sido un hombre en antaño no mostraba mejoría por sí solo y la poción tardía bastante.
Los heridos en todos los hospitales mágicos eran demasiados, la guerra había cobrado muchas vidas y dejado a muchas personas heridas, más de lo que se pudiera soportar realmente.
Además de los juicios, siendo que pronto llegaría el juicio de aquel niño, del cual seguramente se dudaría. Nadie podría creer que un efecto secundario fuera ese. Volver a un mago un niño de cuatro años, que no recordaba completamente nada, pero si recordaba sus cortos años de vida. Era algo que simplemente no se podía explicar ante un jurado que estaba deseoso de escuchar nombres de mortifagos, aunque la verdad era que los Malfoy estaban haciendo su parte delatando gente para obtener su libertad, además de dando su dinero.
— Quiedo id con mi mamá — Le gruñó el pequeño ese día, que estaba leyendo el periódico, las últimas cosas que habían ocurrido de verdad eran demasiadas.
Hermione había tenido que ir por sus padres, a intentar hacer que ellos la recordaran. Harry había ido con los Weasley y bueno... él se había tenido que quedar con esa pequeña peste, como le decía a ese niño, que lo miraba con aquellos ojos negruzcos.
— Aún no puedes ir con tu madre, Severus, ya te dije, te quedaras aquí hasta que ella venga a buscarte, tiene cosas que hacer — Le explicó restando importancia. Había tenido que soportar a ese niño, tener que despertar en medio de las noches porque el mocoso tenía pesadillas con su padre, para despertar siempre con un puñetazo del niño durmiente, haciendo que bufara.
Sí fuera por él realmente no creería que ese enano no recordaba, pero era cierto, no recordaba y quería a su mamá nada más que eso.
— ¿Pedo po qué? Mamá nunca me dejaría solo tanto días — Le dijo mirando a Sirius con su ceño fruncido, de verdad no podría entender a ese hombre muchas veces. Siempre solía ser amable en recibirlo en su cama cuando tenía pesadillas, pero a penas despertaba siempre le gritaba. Además él tenía ese deseo de siempre pelearse con Sirius, aunque sabía que el hombre estaba siendo bueno con él a su manera, no podía evitar ser pesado muchas veces, era algo más que lo provocaba ser de esa manera, una especie de instinto en realidad.
— Tu madre tiene cosas que hacer, mocoso, ya no te quejes — Cerró el periódico pesadamente, pasando una mano por su rostro. La opción de haber muerto a manos de su prima no sonaba tan mal en aquel momento a decir verdad. Hubiera tenido una muerte luchando, protegiendo a su ahijado, pero no, estaba ahí teniendo que lidiar con la miniatura de quién había sido su mayor enemigo la mayor parte de su vida.
— Estas mintiendo, Sidius edes un mentidoso — Lo miró casi inflando sus mejillas. Quería a su madre, estaba preocupado por ella, por lo que su padre le podría haber hecho. Su mamá siempre lo cuidaba bien y siempre lo protegía, siendo que si no iba a buscarlo era porque algo realmente malo había ocurrido, lo sabía bien.
— No te estoy mintiendo, mocoso, es la verdad. Tu madre está ocupada con algunas cosas — Se levantó del sofá, necesitaba que algo ocurriera de una vez por todas, que alguien fuera por ese niño, que le dieran la maldita poción que lo volviera a su edad, cualquier cosa.
Pero claro, lo único que recibió fue una lechuza del ministerio de Magia, que le informaba que debía llevar al niño al juicio que tendría que hacerse en su contra, a pesar de todas las pruebas que habían demostrado.
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— La codbata me pica — Se quejó mientras Sirius lo llevaba de la mano por aquel lugar que se veía que estaban reconstruyendo en realidad. La persona andaba con extrañas ropas de allá para acá, mientras él únicamente se dejaba llevar por el hombre, que suspiraba pesadamente, cuando se encontraron fuera de una habitación de grandes puertas.
A Sirius no le gustaba para nada estar ahí a decir verdad, es decir, su propio juicio en ese lugar había sido una mierda, gritando que era inocente, pero nadie le creyó, lo culparon por la muerte de Cola de Gusano y por la muerte de sus mejores amigos.
— Escucha, mocoso, debes vestir así, ¿de acuerdo? — Se puso a su altura para arreglarle la maldita corbata a ese niño. Había tenido que comprarle un traje, para que luciera más o menos respetable para ir a ese maldito juicio, siendo que únicamente evalúo su aspecto.
— Bien, escucha claro, responderás todo lo que se pregunte, no importa si no sabes la respuesta. Cuando no la sepas simplemente dilo sin vergüenza, pueden haber cosas que no comprendas para nada, ¿entendido? — Cuando el niño asintió, suspiró pesadamente. No estaba para encargarse de Snape, definitivamente no.
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— ¿Cuál es tu nombre? — Preguntó el juez que llevaba el caso de Snape. Estaba al tanto de la situación porque Albus Dumbledore y Harry Potter lo habían informado. Severus Snape había sido un espía en las fuerzas de quién no debía ser nombrado y debería estar muerto, pero la poción que le habían dado en San Mungo había resultado sanarlo, pero tenían otro problema realmente, que se había vuelto un niño que no recordaba nada de lo ocurrido, al menos así se lo había comunicado el viejo director.
— Sevedus Snape — Lo primero que se notaba claro era que ese niño tenía un problema a la hora de pronunciar a letra r en las palabras, pero únicamente lo miró suspirando. Hacer un juicio a un niño no tenía lugar por ningún modo, pero debían ver si ese niño recordaba algo.
— ¿Cuántos años tienes y dónde vives, Severus? — Le preguntó intentando sonar lo más amable posible con ese niño que iba bien peinado y bien vestido a aquella audiencia, como si quién lo cuidara se hubiera esmerado en aquello en realidad, pensó, mirando a aquel niño que movía sus piernas, de un modo nervioso, debido a que estaba sentado en esa silla y muchas personas lo miraban. Sí tuviera su edad él también estaría nervioso, debía admitir.
— Tengo... — El niño comenzó a contar con sus dedos, para luego mirarlo — Tengo cuato años, vivo con mi mamá, Ellen, y mi papá... — Aún no había aprendido su dirección del todo, recordaba cual era su casa, pero más allá de eso no realmente. — pedo ahoda vivo con Sidius, él dice que mi mamá está ocupada.
Sin más señalo a Sirius entre el público que únicamente suspiro mirando a ese niño con atención. No era más que un mocoso llorón, pensó.
Le siguieron haciendo preguntas, pero cada vez se relacionaban más a la vida que había llevado como mortifago y doble agente, la verdad era que el niño no podía dar información alguna, pues no tenía ni la menor idea de lo que le preguntaban, incluso le habían dado en vaso con agua Viseratum, para estar seguros en realidad, pero nada había surtido efecto.
Severus Snape no era más que un niño de cuatro años, que no tenía ni la menor idea sobre la guerra que había ocurrido en el mundo mágico, siendo que eso iba a ser realmente problemático para explicar al niño.
— Se determina al imputado como inocente, además de que no se le podría aplicar una sentencia, debido a la edad que ahora posee. Su cuidador, según se ha decidido debe ser Sirius Black, quién lo ha estado haciendo los últimos días, se cierra el juicio — Cuando escuchó esa sentencia la sangre se le heló, ahora si estaba realmente jodido por ese mocoso llorón.
