Capitulo 6
Perdido
Por Amelia Badguy
1.295 palabras según Word
— Debe haber otra solución, no se puede quedar conmigo — Gruñó mientras miraba a aquel juez que había dictado la sentencia, que realmente se le hacía demasiado pesada. Había recuperado su vida por un maldito milagro, la guerra había terminado y pensó que todo iría bien. Podría estar con su ahijado, podría ver a su amigo estar con su familia, pero no, tenía una pequeña peste en su vida, una pequeña peste llamada Quejicus, que realmente no sabía si volverían a la normalidad alguna vez.
— Eres la persona más apta para cuidarla, además lo ha estado haciendo los últimos días, señor Black, y se ve que lo ha hecho bastante bien, no veo cual sea el problema por cuidarlo un poco más. — La verdad es que no tenía cabeza para dejarle aquel niño a alguien más, porque simplemente no podrían darlo en adopción, puesto que no sabían si el día de mañana el hombre fuera a recuperar su edad o algo así, la verdad todo aquello era demasiado complicado y no había nadie más para cuidarlo.
— ¡Los Malfoy pueden hacerlo! ¡Él es el maldito padrino del hijo de esa familia! — Gritó bastante frustrado ya, después de todo no veía por qué él tenía que cuidar de Quejicus, era como si el destino le estuviera lanzando en la cara todos esos años que molesto al hombre en su juventud, como si doce años en Azkaban no hubieran bastado.
— Los Malfoy están siendo enjuiciados en este momento, aunque seguramente saldrán bien parados de esta, aunque con su fortuna disminuida, no es una opción que se vaya con ellos, señor Black, la resolución ya fue tomada y aceptada, le recomiendo que simplemente se marche con el niño, él no puede seguir afuera esperando por siempre, ¿no cree? — Le preguntó como si nada firmando un montón de papeleo. El ministerio estaba hecho un desastre y las quejas del hombre en realidad no servían para nada, pensó, suspirando, mirando el hombre — Ahora vaya con él, serán monitoreados de vez en cuando para saber cómo va toda la situación, buenas tardes señor Black.
Si más la puerta de la oficina de aquel juez se abrió, dando a entender que esa conversación había finalizado y aquella sentencia simplemente se tendría que cumplir sí o sí, siendo que el animago gruñó con fuerza antes de salir de aquella habitación, viendo como afuera, sentado en una silla, estaba aquel pequeño niño esperando por él, observando a la gente pasar con esos obscuros ojos que tenía.
— ¿Pasa algo Sidius? — Le preguntó observando como el hombre estaba bastante enfadado realmente, no entendía por qué, aunque Sirius era bastante raro a veces le decía su mente, siempre tenía pesadillas en las que se despertaba de un brinco y él fingía únicamente dormir a su lado, como si los gritos que daba no lo hubieran despertado en realidad, cuando era que sí.
— No, vamos de una vez, vamos a la casa — Le gruñó comenzando a caminar para salir del Ministerio, la verdad no quería estar ahí y mientras más rápido saliera mejor, pensó caminando, sin considerar que el pequeño niño no podía seguirle el ritmo.
Cuando llegó a la salida se giró para tomar la mano del crío y salir de ahí de una vez por todas en realidad, aunque claro, el mocoso no estaba en ningún lado, pensó bastante molesto ya.
¿Cómo mierda le hacía siempre Snape para fastidiarlo de aquella maldita manera?
No podía comprenderlo realmente, como siempre lo fastidiaba de esa forma, desde que eran unos malditos niños, pensó bufando caminando hacia atrás, siguiendo los pasos que había dado, para poder encontrar a aquel niño, haciendo que bufara.
No sabía cómo llamar al niño después de todo, es decir, era consciente que en el ministerio la mayoría sabía, por el juicio, que Quejicus era un niño pequeño, pero no esperaba que fuera tratado de una buena manera después de todo.
— Mierda — Gruñó mirando a su alrededor bufando, cuando vio una cabellera rubia platinada, los únicos con un cabello así eran los Malfoy, pensó, siendo que era lo único que le faltaba en realidad.
—
No había podido seguir el ritmo de Sirius, sus piernas eran más cortas que las de él por mucho en verdad, siendo que únicamente camino tras él hasta que termino por perderlo de vista entre la multitud, haciendo que mordiera sus labios cual niño pequeño que era, asustado por lo que podía ocurrir en realidad.
Se quedo quieto en ese mar de gente, sin saber que hacer bien realmente, suspirando mientras apretaba sus puñitos, esperando que Sirius volviera, pero vio a un rubio pasar frente a él. Algo le pareció demasiado familiar en aquel hombre que se quedo quieto observándolo, siendo que sentía que podía confiar en él, era extraño, pero eso era lo que sentía en aquel momento.
— Señod — Se acercó a aquel rubio que parecía demasiado cansado en realidad como si llevara el peso del mundo en sus hombros realmente, pero únicamente lo observó con atención, curioso por el tatuaje que se le veía en el cuello, se le parecía un montón al tatuaje que tenía Sirius en su cuerpo, pero no pensó en eso realmente.
Por su parte el rubio estaba demasiado sorprendido en realidad, aquel pequeño niño lo podría distinguir en cualquier lado, después de todo había sido su mejor amigo gran parte de su vida, por lo cual simplemente se acercó a él. Tenía que ir a unas reuniones, pero ese niño parecía perdido en aquel momento.
— Dime — Le dijo para ponerse a la altura del niño, que había parecido a punto de llorar en realidad, dando el indicio de que estaba perdido de aquella forma — ¿Qué es lo que ocurre? ¿Estás perdido? ¿A quién estas buscando?
No sabía bien quién tenía que cuidar al pequeño, no había podido escuchar mucho de los rumores, sólo se decía que Severus Snape se había transformado en un niño pequeño y que no había podido ser juzgado ni nada, después de todo no se podía enviar a un niño que no tenía el mínimo recuerdo de lo sucedido a Azkaban.
— Me llamo Sevedus, estoy buscando a Sidius, él comenzó a caminar pedo no lo pude alcanzar — Le sorprendía ver al hombre así, un niño de no más de cuatro años que todavía no podía pronunciar las palabras de manera correcta.
— Te ayudaré a buscarlo — Le dijo con una pequeña sonrisa — Mi nombre es Lucius.
— Ya déjalo, Malfoy — Levantó la mirada para ver a aquel pulgoso de Black, que lo miraba con el ceño fruncido, como si estuviera molesto por algo en realidad, cuando los molestos deberían ser otras personas, después de todo era él quién había perdido al niño.
— Parecería que nunca puedes cumplir tu labor de perro guardián, Black, siempre pierdes a quienes tienes que cuidar — Se puso de pie para mirar al hombre que era el primo de su esposa, siendo que únicamente alzó la ceja como si nada — A un niño pequeño se le da la mano para caminar, ¿no sabías eso?
— Callate — Le gruñó simplemente mientras tomaba la mano del mocoso, quería salir del ministerio de una maldita vez — Vamos, Severus.
— ¿Idemos con mamá? — Le preguntó el niño realmente esperanzado en ver a su madre, después de todo la extrañaba, eso lo pudieron notar los dos hombres, incluso el rubio que no estaba enterado de toda la situación realmente. — Adiós Lucius
— Adiós querido — Le dijo simplemente viendo como Black se terminaba por llevar al pequeño niño, haciendo que suspirara. Quería ver por Severus, pero en ese momento aún tenía que salvarse a sí mismo y a su familia, los tiempos estaban demasiado complicados en aquel momento, pero tendría un ojo sobre Severus, después de todo era su amigo y no podía dejarlo simplemente como así con Black.
