Aquella frase le cayó a Hermione como un jarro de agua fría.
- ¿Qué?
- Les llegó una carta, de sus abuelos creo. Les pilló totalmente por sorpresa. Es decir, los hermanos Standford ya se habían marchado y nadie se esperaba que hubiera habido… ya sabes, un segundo asesinato. Pero la lechuza de la familia Patil llegó algo más tarde con las terribles noticias – explicó Harry.
- Fue… horrible. Padma fue la primera que lo leyó, porque les mandaron solo una carta. Cuando Parvati la vio llorar y acercarse a ella… bueno, lo intuyó. Cuando abandonaron el Gran Comedor estaban destrozadas. En serio, nunca las había visto así – dijo Ginny, con aire triste.
- Lavender enseguida se fue detrás de ellas. Ya sabéis, es la mejor amiga de Parvati. Supongo que luego me contará un poco cómo están, pero… - el pelirrojo se detuvo y observó a Hermione, cuyos ojos estaban anegados de lágrimas - ¿Hermione? ¿Estás bien?
La castaña asintió en silencio y se secó los ojos.
- Lo siento, pero es que todo esto me pone los pelos de punta. No dejo de pensar en qué será de mis padres cada vez que asesinan a algún muggle. No saber dónde están me está matando.
Ginny le tomó la mano y le sonrió en un intento de tranquilizarla.
- Tomaste la decisión correcta, Hermione. Tus padres están a salvo y, cuando termine la guerra, podrás dedicarte a buscarlos.
Hermione asintió en silencio, aunque las palabras de la pelirroja no la habían logrado calmar del todo. Era lo mismo que se decía ella un día tras otro, pero, ¿qué ocurría si no lograba encontrarlos? ¿Si no podía revertir su memoria para que la recordaran? ¿Si… si sufrían algún accidente y morían sin que ella fuera siquiera consciente?
- No es sólo eso - explicó Hermione -. El otro día estuve hablando con Parvati y me dijo que ella y Padma iban a intentar que sus padres y su hermano se mudaran a otro país. Para que pudieran estar a salvo. Y pensar que no lo han conseguido…
- Eso hace que parezca aún peor – dijo Ron en un susurro.
Los otros 3 asintieron en silencio y se quedaron observando el fuego, cada uno enfrascado en sus pensamientos durante unos segundos.
- 3 Gryffindor, una Hufflepuff y una Ravenclaw – enumeró Harry.
- ¿Qué? – preguntó la pelirroja.
- Todos los alumnos cuyas familias han sido asesinadas. 3 Gryffindors y ningún Slytherin.
- Bueno, es comprensible – dijo la pelirroja encogiéndose de hombros -. Sería como matarse entre ellos.
- Ojalá pudiéramos echarlos a todos de Hogwarts - dijo Ron con odio en los ojos -. ¿Pureza de sangre? Son ellos la que contaminan el mundo mágico con sus estúpidas ideas – su cara se teñía de rojo del enfado conforme hablaba.
- No todos son malos, Ron – dijo Hermione suavemente, ya más tranquila. Estaba pensando en Draco, por supuesto.
- Hermione, eres demasiado buena para ver maldad en la gente. Créeme, todos son iguales. Asquerosas y elitistas serpientes - escupió el chico.
La castaña se contuvo de mirar hacia la puerta de su dormitorio y se limitó a encogerse de hombros. Esa batalla contra Ron estaba perdida, así que prefería no seguir insistiendo.
El moreno despachó la conversación con un ademán de mano y se irguió en su sillón.
- Ese no es el tema ahora mismo. Lo que realmente tenemos que hablar es, ¿qué vamos a hacer?
- ¿A qué te refieres? – preguntó Hermione.
- Bueno, ahora es más obvio que nunca que la guerra ya ha empezado. Dijimos que nos iríamos cuando la guerra comenzara.
- No – dijo enseguida Hermione. No podía abandonar al rubio ahora que estaba amenazado de muerte. Hasta que no se resolviera ese asunto no podía moverse de su lado. Sabía que podía resultar egoísta, pero era lo que su corazón le pedía. Y, por una vez, el sentimiento superaba a la razón.
- Yo pienso lo mismo que Hermione – terció Ginny -. No podéis iros así sin más, de un día para otro. Vale, la guerra ha comenzado, pero las batallas aún no. Podéis pasar un tiempo más en Hogwarts hasta que…
- ¿Hasta qué? ¿Hasta que la guerra esté tan avanzada que sea imposible hacer nada? – replicó el moreno.
- No, Harry. Hasta que sea el momento – respondió su novia.
- ¿Y cuándo crees que será el momento? – dijo Harry.
- Cuando ataquen Hogwarts – soltó Hermione sin más. Recordaba que, en la carta de Draco, Bellatrix le decía que el primer ataque sería en Hogwarts. Y Harry, Ron y ella no podían irse hasta ese momento. Tenían que prestar ayuda y luchar junto a la Orden del Fénix.
- ¿A qué te refieres? – preguntó Ron, algo desconcertado.
La chica salió de su ensoñación y fijó la vista en su amigo pelirrojo, que la miraba extrañado.
- ¿Eh? Bueno, me refiero a que… la primera será en Hogwarts, ¿no? Es decir, es una simple suposición, pero… - intentó explicarse Hermione.
Pero Harry lo pilló al vuelo. Esa información tenía que ser a la fuerza de la que le habían mandado a Draco los mortífagos. Y, si los mortífagos decían eso… bueno, tenía que ser cierto.
- En ese caso, habrá que alertar a los profesores para que preparen trasladores, porque habrá que evacuar a los más pequeños. Tendrán que establecer una conexión directa con los miembros y a los aurores para poder avisarlos en caso de que ocurriera algo – dijo el moreno.
- Pero Harry, es sólo una suposición. Movilizar a tanta gente para que luego no ocurra nada de eso… - replicó Ron, poco convencido.
Su amigo negó con la cabeza. Ron no podía entenderlo, pero si Hermione decía aquello, tenía que ser cierto.
- Digamos que creo en la intuición de Hermione.
- Oye, no digo que yo no me fíe de ella, pero no sé. Quizás preparemos las defensas en Hogwarts y el ataque sea en el Ministerio, y no haya suficiente protección allí.
- Créeme, Ron. Es casi seguro que los mortífagos ataquen primero Hogwarts – afirmó la castaña.
- ¿Por qué?
Hermione se contuvo de responder. ¿Que por qué iban a atacar el colegio? Para causar algo de destrucción y, por supuesto, asegurarse de que Dumbledore moría.
- Simplemente lo sé.
- Bueno, si tan segura estás, habrá que avisar a Dumbledore – accedió al fin Ron. No sabía porqué, pero creía que Hermione sabía más de lo que les daba a entender.
- Yo me encargo de eso - se ofreció Harry.
- ¿Cuándo tenéis vuestra próxima clase?
- Esta noche. Prefiere hacerlas el fin de semana, para no interferir mucho en mis estudios o entrenamientos de Quidditch.
- Pues coméntaselo – Hermione no estaba segura de si le había dicho a Snape lo del ataque a Hogwarts, pero cuando había hablado con el profesor tenía cosas más importantes en mente, así que no creía realmente haberse acordado de ello.
- Lo haré. Mañana os contaré lo que me responda Dumbledore.
- Hasta entonces no tenemos nada más de lo que discutir, ¿no? – preguntó Ron.
Hermione negó con la cabeza.
- En ese caso, vamos un rato fuera del castillo. Necesito un poco de aire fresco y no tenemos gran cosa que hacer este fin de semana - con las inminentes muertes, los profesores se habían abstenido de mandarles muchas tareas. Entendían que los alumnos tenían otras preocupaciones en mente.
Harry y Ginny se levantaron junto al pelirrojo, y los tres se volvieron hacia la castaña.
- ¿Vienes, Hermione?
- Luego iré a buscaros. Tengo que ducharme y ordenar unas cosas - respondió la chica.
- Como quieras. Estaremos en el árbol junto al lago – dijo Ginny y, acto seguido, los tres se despidieron de Hermione y abandonaron la torre de los Premios Anuales.
La castaña esperó unos segundos para darse la vuelta y correr hacia su habitación.
En el interior, Draco observaba los jardines a través de la ventana. No había perdido mucho tiempo en vestirse, pero al menos se había puesto los bóxers. El rubio se volvió cuando oyó la puerta abrirse y esperó hasta que la chica llegó a su lado y se sentó en el escritorio.
- ¿Y bien? – preguntó.
- Ha habido asesinatos de nuevo - dijo Hermione mirándose las puntas de los pies.
El chico apartó la vista y la dirigió de nuevo hacia los jardines.
- Me lo imaginaba. ¿Quiénes?
- Los padres de unos hermanos de Gryffindor y la familia de Padma y Parvati.
- ¿Las gemelas Patil?
Hermione asintió.
- No sabía que fueran hijas de muggles. Bueno, a decir verdad, no sé mucho de ellas - dijo tranquilamente.
- ¿No te parece mal? – preguntó la castaña, mirándolo fijamente.
El rubio rodó los ojos y se acercó a ella.
- Claro que sí, Hermione. Pero estamos en guerra y…
- la gente muere en las guerras. Sí, ya había oído eso - djio ella cruzándose de brazos.
Draco suspiró y posó sus manos sobre los hombros de la chica, que se relajó hasta desenlazar de nuevo los brazos y mirarlo en silencio..
- No puedes vivir en una burbuja, Hermione. Entiendo que te afecten las muertes, pero… es la realidad. Y va a seguir ocurriendo, lo quieras o no.
La chica apoyó su cabeza en el pecho desnudo del rubio, que enseguida la rodeó con sus brazos, ofreciéndole un cálido refugio. Hermione cerró los ojos e inspiró el olor menta y masculino de Draco
- Lo sé. Perdón, pero… todo esto me satura. El otro día estuve hablando con Parvati… - le relató a Draco lo mismo que a sus amigos. Cómo la chica le había dicho que ella y su gemela intentaban poner a salvo a su familia y cómo no habían llegado a tiempo.
- He oído cómo les decías a Potter y los Weasley lo de la batalla en Hogwarts. ¿Se lo dijiste a Snape cuando hablaste con él? - preguntó Draco.
La chica se encogió de hombros.
- No me acuerdo, pero creo que no. Pero Harry se lo va a decir a Dumbledore.
- Cierto, quería preguntarte sobre eso. ¿Potter tiene clases particulares con Dumbledore?
- Bueno… - la chica intentó ganar tiempo para que se le ocurriera alguna forma de responder a la pregunta sin revelar demasiado.
- ¿De qué?
Hermione al fin supo que no podía contarle nada. No porque no confiara en Draco, sino porque no podía hablarle de los horrocruxes y, por lo tanto, no podía decirle de qué iban las clases de Harry y Dumbledore.
- Yo…
- ¿No puedes contarlo?
La chica negó con la cabeza y Draco se encogió de hombros.
- Me lo imaginaba. ¿Tiene que ver con eso que vais a hacer cuando os vayáis de Hogwarts?
- Eh…
- También me lo imaginaba – dijo Draco con aspecto orgulloso mientras sonreía de lado.
Maldita sea. Hermione le contestaba con monosílabos y el chico adivinaba sus respuestas.
- ¿Nunca dejas de ser tan prepotente? – preguntó la chica rodando los ojos.
Draco acercó su rostro al cuello de Hermione y lamió levemente la suave piel de la castaña.
- No sé, ¿lo hago? - susurró con voz grave.
Hermione suspiró levemente y alzó el rostro para ofrecerle más cuello al chico.
- ¿Lo hago o no? – volvió a preguntar el chico, hablando contra la piel de la chica y haciendo que se le pusiera la carne de gallina.
- ¿Eh? – logró preguntar Hermione, que había olvidado de qué hablaban.
El rubio sonrió y se apartó de la chica, mirándola con una sonrisa sarcástica. Hermione logró recuperar el control de sus pensamientos de nuevo y lo observó con el ceño fruncido.
- Eres…
- ¿Guapo? ¿Gracioso? ¿Agradable? Eso ya lo habíamos hablado.
Hermione se bajó de un salto del escritorio y se marchó hacia la puerta sin mirarlo, pero la mano de Draco enseguida se cerró en torno a la suya, impidiéndole seguir andando. La chica se volvió intentando parecer enfadada y se encontró cara a cara con el Slytherin. El rubio la observaba sonriendo, pero… era una sonrisa real. Parecía feliz y eso hizo feliz a la chica.
- Vamos, no te enfades - dijo riendo -.
Hermione negó con la cabeza mientras sonreía y lo abrazó de nuevo.
- No estoy enfadada.
- Mejor, porque estaba pensando que podríamos seguir aprovechando el tiempo – dijo Draco mientras se inclinaba sobre ella.
Hermione sonrió y lo beso, pasando sus brazos en torno a su cuello. A decir verdad, a ella también le apetecía aprovechar el tiempo.
El sábado pasó rápido para el trío de oro. Como Ron estuvo casi toda la tarde con Lavender, Harry y Hermione pudieron charlar tranquilamente.
Ambos paseaban a lo largo de los jardines disfrutando de su compañía. Hermione asió el brazo de Harry como tanto le gustaba hacer cuando hablaba con él y el moreno le dio un beso en la coronilla. Después, un silencio cómodo se extendió entre ambos, que dejaban que el suave viento les acariciara el rostro y que los ruidos de la naturaleza y de los alumnos riéndose llegaran a sus oídos.
Harry la miró de reojo y tomó aire.
- Hermione, hace mucho que no hablamos de...
- ¿De Malfoy?
Harry asintió. Llevaba mucho tiempo queriendo hablar de eso. Sobre todo, teniendo en cuenta lo mal que había estado Hermione los últimos días, cuando se había peleado con Malfoy. Y ahora que no estaba Ron, parecía la ocasión perfecta.
- ¿Cómo os va? - dijo el moreno, intentando sonar normal.
Hermione sonrió.
- Muy bien. Realmente está cambiando, Harry - dijo emocionada -. Si vieras lo diferente que es… hace un año, si me hubieras dicho que iba a acabar con él, me hubiera reído. Y mírame ahora.
- Conmigo sigue igual de irritante - puntualizó el moreno.
- A mí me costó mucho que me hablara de su familia o de sus preocupaciones, pero cuando lo conocí bien descubrí que es un buen chico.
Harry evitó resoplar. Le era imposible pensar no Malfoy podía no ser cruel y prepotente.
- ¿Sigue manteniendo la idea de cambiarse de bando?
- Sí – la expresión de la chica se volvió triste -. Las cosas no están muy bien con los mortífagos últimamente, ¿sabes?. ¿Ginny te contó…?
- Sí. Sé que está en peligro.
Hermione suspiró y apoyó su cabeza en el hombro de Harry.
- No le pasará nada – dijo la chica intentando convencerse, como tantas veces había hecho.
- Nosotros nos encargaremos de eso – le aseguró el moreno.
Hermione sonrió y lo miró agradecida. Sabía lo que le había costado a su amigo ofrecerle protección a su novio... ¿novio? Bueno, no importaba.
- Harry…
- No digas nada - dijo enseguida el moreno -. No lo hago por él, que quede claro. Pero no me gusta verte mal, Hermione.
- Gracias.
Harry se encogió de hombros. Los amigos se preocupaban por sus amigos, ¿no?
- Y… ¿de qué va esa misión que le han mandado? - intentó averiguar el chico.
- Todavía no os lo puedo decir, Harry. Lo siento. Pero estoy esperando las respuestas de Snape antes de empezar a maquinar algo yo misma. Puede que todo se resuelva sin mayor problema, pero sino... - sino, ella haría algo al respecto. Eso lo tenía claro.
- Quizás tengas razón y todo se resuelva – dijo el moreno poco convencido.
Hermione asintió y miró al lago.
- Harry.
- Dime.
- ¿Crees que debería decírselo a Ron?
El moreno suspiró. Se había hecho esa pregunta tantas veces… ¿qué ocurriría cuando su amigo se enterara? Si no había soportado verlo con Ginny, ¿cómo reaccionaría al ver a Hermione con Malfoy?
- No lo sé, Hermione. No tengo ni idea.
- No me gusta que tengamos que ocultárselo. Tú y Ginny ya lo sabéis.
- Sí, pero Ron es… diferente – con diferente se refería a que el pelirrojo estaba colado por Hermione, claro.
- Se va a enterar en algún momento.
- Supongo…
Hermione miró a Harry y suspiró, adivinando lo que estaba pensando.
- Sigues con la esperanza de que Draco y yo cortemos, ¿verdad?
- No es eso, pero…
- Harry, me doy cuenta de ello. Quieres esperar para contárselo a Ron porque crees que, en cualquier momento, mi relación con Draco terminará y no será necesario que él se entere de nada.
El moreno no se molestó en ocultarlo más. Sí, estaba deseando que Draco y Hermione cortaran. O, por lo menos, lo había deseado en algún momento, porque se estaba dando cuenta de que su amiga estaba enamorada del rubio y del daño que le haría dejarlo.
- Lo siento.
Hermione se encogió de hombros, intentando no parecer triste.
- No pasa nada. Supongo que yo tampoco soportaría verte con Parkison.
Harry rodó los ojos.
- Eso ya me lo dijiste una vez. Yo nunca saldría con esa idiota, Hermione.
- Más te vale. Porque Ginny se encargaría personalmente de matarla.
- Lo mismo que hará Ron cuando se entere de lo de Draco.
La castaña suspiró y formuló una pregunta cuya respuesta no le apetecía mucho oír.
- ¿Qué siente Ron por mí?
- Eh…
- No voy a ir a decirle nada, Harry. Pero necesito saberlo para tomar una decisión - ¿debía decírselo o no?
- Le gustas, Hermione. Mucho. Lavender le atrae físicamente y todo eso, pero es... diferente. Personalmente, creo que haríais una buena pareja - sugirió Harry.
La castaña se sintió decepcionada. Había rezado por oír, "bueno, ya no se siente atraído por ti" o "te prefiere como amiga". Eso lo habría quitado un gran peso de encima, a decir verdad.
- Harry, yo a él lo quiero mucho pero… no de esa forma.
El moreno asintió con la cabeza, resignado.
- Lo sé.
- Además, él no tuvo ningún problema en empezar a salir con Lavender en cuanto terminó conmigo.
- Necesitaba desahogarse de alguna manera, ¿no? - dijo encogiéndose de hombros.
Hermione le dio una colleja y Harry sonrió. Habían llegado a una de las esquinas del castillo, donde crecía una pequeña arboleda que solía estar desierta. Se sentaron en un saliente y apoyaron la cabeza contra la pared de piedra del colegio, retomando la conversación.
- ¿Entonces debería decírselo ya o no?
Harry iba a contestarle que no tenía ni idea cuando una extraña mueca entre desagrado y sorpresa se dibujó en su cara. Hermione miró en la misma dirección que el moreno y observó a un muchacho de cabello platino acercarse hasta ellos.
Cuando Draco llegó a su lado, se inclinó y agarró la barbilla de la chica, para besarla firmemente. La Gryffindor le respondió sonriendo y Harry apartó la mirada, intentando calmar sus ganas de darle un puñetazo al Slytherin.
Momentos después los chicos se separaron unos centímetros. Draco le dio varios besos cortos seguidos y la castaña soltó una risita. Al fin, oyeron carcajadas a lo lejos y tomaron algunas distancias, por si las moscas. Hermione se giró y miró avergonzada a su amigo.
- ¿Querías algo, Malfoy? – preguntó Harry secamente, observando duramente al Slytherin.
El rubio estuvo a punto de responder, "molestarte", pero se contuvo a tiempo. Eso no le habría hecho mucha gracia a Hermione. Además no era del todo cierto. También había besado a la chica porque le apetecía. No tenía por qué darle explicaciones a San Potter.
- Simplemente pasaba por aquí. Pero creo que será mejor que me vaya.
Entonces, fue Harry el que tuvo que contenerse de responder "sí, creo que será lo mejor". Se limitó a mirarlo desafiante, mientras Draco le dirigía una sonrisa muy poco real.
- Adiós Hermione. Potter – dijo enfatizando en el último nombre. Después, se dio la vuelta y, con andar despreocupado, se dirigió de nuevo junto a Nott, que se había quedado unos metros más alejado para vigilar que nadie viera a su amigo.
- Tío, ¿era necesario? – dijo Theo evitando rodar los ojos, cuando Draco llegó a su lado.
- ¿Has visto la cara de Potter? - rió el rubio.
- Si alguien os hubiera visto…
- Tú estabas vigilando, ¿no? Además, han sido cinco segundos.
Nott se encogió de hombros. Que Malfoy hiciera lo que le diera la gana, ¿no? Al fin y al cabo, Nott también tomaba algunos riesgos y nadie le decía que fuera más precavido.
- Da igual. Vamos.
Alice Bramson, escondida tras un árbol, observó a los Slytherins marcharse hacia el castillo.
Desde la muerte de sus padres y su hermano, solía ir allí para disfrutar de la tranquilidad de la arboleda y poder pensar en sus cosas. Pero, de pronto, Hermione Granger y Harry Potter habían invadido su soledad, y después… ¿Granger y Malfoy? Imposible. ¡Si los había visto pelear millones de veces!
Fuera como fuese, tenía que comentar eso con alguien. Y sabía perfectamente quién era la persona indicada. En silencio, abandonó la arboleda y caminó hacia la entrada del castillo, intentando aparentar tranquilidad. El asunto tendría que esperar unas horas.
Aún en la arboleda, Harry y Hermione miraban en diferentes direcciones, sin que ninguno de los dos se atreviera a romper el incómodo silencio. Al final, Harry se decidió.
- No parece muy distinto.
- Porque estabas tú. Normalmente no es así, de verdad.
- Hermione, yo he aprendido a controlarme. Si no, le hubiera dado un puñetazo en cuanto se ha acercado a ti. Así que dile que baje esos aires que lleva de rey del mundo. Si en algún momento lo hacéis oficial, tendrá que asumir que soy tu mejor amigo e intentar no crear tensiones conmigo, o acabaremos peleados de nuevo... y no creo que eso te guste mucho, ¿no? - dijo el moreno sin malas intenciones.
- Tienes razón, Harry. Se lo diré. Respecto a lo del… - no fue capaz de decir "beso".
- Estáis saliendo, ¿no? Pues podéis hacer lo que queráis – era lo mismo que le había dicho a Ron hace una escasa semana, cuando se había enfadado al pillarlo con Ginny.
- ¿Te ha molestado?
El chico se encogió de hombros, intentando no parecer forzado a responder con tranquilidad.
- Sí, pero tengo que empezar a asumirlo. Pero...
- Dime.
- No se lo digas a Ron. Si a mí me molesta… imagínate a él, que es mucho más impulsivo. Hará cualquier tontería y todo Hogwarts se enterará. En serio, Hermione. Tendrá que esperar un poco más.
Hermione suspiró. Sabía que, le gustara o no, su amigo tenía razón.
- Odio tener que mantenerlo en secreto.
- De momento es lo mejor. Cuando acabe la guerra, todo será diferente.
- ¿Tú crees?
- Sí.
- ¿Cómo puedes estar tan seguro?
Harry se encogió de hombros.
- Yo siempre tengo razón.
La castaña la pegó una nueva colleja y Harry soltó una carcajada despreocupada.
El trío de oro se encontró de nuevo a la hora de cenar, cuando Ron se despidió de Lavender (de una forma demasiado empalagosa para el gusto de Hermione y Ginny) y se sentó junto a sus amigos.
- ¿Qué tal?
- Bien, una tarde tranquila – respondió Harry -. ¿Te ha contado Lavender algo de Parvati y Padma?
Ron asintió.
- He estado con ellas un poco. Está fatal, tíos. Lavender me ha dicho que no tienen mucha más familia, y recibir la noticia de golpe… Además, ¿recuerdas que Hermione nos ha dicho que iban a intentar convencer a sus padres y a su hermano de que abandonaran el país?
Los chicos asintieron.
- Bueno, pues lo habían hecho y estaba previsto que se mudaran mañana a Francia. ¿Entendéis a qué me refiero? 48 horas más y todo hubiera ido bien... Pero no tuvieron tanta suerte.
- Es aún peor sabiendo eso – suspiró Ginny.
- Y todavía puede empeorar más. Parvati y Padma se echan la culpa de la muerte de su familia, porque dicen que deberían haber empezado a actuar antes.
- Pero ellas no podían saber que los iban a asesinar - dijo Hermione.
- Eso les he dicho, y se han puesto aún peor. Lavender dice que lo mejor es darles un poco de tiempo.
- Supongo que sí. Cuando podamos tendremos que ir a verlas – dijo Harry.
Las dos chicas asintieron. En Gryffindor eran una verdadera manada de leones, y cuando un león estaba mal, todos los demás se esmeraban por intentar ayudarlo. Al fin y al cabo, no solo los Hufflepuffs tenían compañerismo.
Como cada noche después de cenar, Alice Bramson llegó a una de las clases del segundo piso. Llegaba más puntual que de normal, pero no le sorpendió descubrir que él ya estaba dentro de la sala. Solía llegar siempre antes que ella, pues no le molestaba esperarla.
Cuando el moreno la vio, se acercó a ella y la besó, cerrando la puerta a sus espaldas. Alice pasó sus manos tras el cuello del chico y le devolvió el beso pasionalmente, mientras se desplazaban hasta el pupitre más cercano.
- ¿Qué tal? - preguntó el chico. Últimamente, Alice había estado fatal. Algo normal, teniendo en cuenta que su familia más cercana había sido asesinada.
- Mejor - dijo ella subiendo de un salto al pupitre - Hoy me he enterado de algo.
- ¿De qué? – dijo él entre beso y beso.
Alice se separó un poco y lo miró a los ojos.
- ¿Draco Malfoy y Hermione Granger… están saliendo?
Los ojos del chico se abrieron como platos.
- ¿Qué?
Harry llegó ante la estatua que presidía la torre del director y dijo la nueva contraseña.
- Perdiz escabechada – el grifo comenzó a girar sobre sí mismo y mostró unas escaleras, que Harry ascendió rápidamente.
Tocó a la puerta del director, que le dio paso desde dentro del despacho. El moreno entró en la sala y cerró la puerta a sus espaldas.
- Hola señor.
- Hola, Harry. Siéntate - djio Dumbledore, que lo esperaba sentado tras su mesa.
El chico se sentó frente al director y aguardó a que comenzara a hablar.
- Hoy quiero hablar contigo de una cosa - dijo el anciano.
- ¿Ha ocurrido algo? - preguntó Harry preocupado.
- Bueno, digamos que ha habido un pequeño cambio en nuestros planes. Ayer estuve hablando con el profesor Snape, que me trajo noticias no muy buenas.
- ¿Le ha contado lo de Malfoy?
- Veo que ya lo sabes - dijo Dumbledore sin parecer sorprendido.
- No exactamente. Hermione me contó que está en peligro, no el porqué - Harry no se preocupó en mencionar a su amiga y a Malfoy. El director era listo y debía estar al tanto de su relación. Y más si había estado hablando con Snape.
- Le encargaron una misión… complicada.
- ¿De qué trata?
- De momento eso no importa, pero si no la cumple, él y el profesor Snape estarán en problemas.
- ¿El profesor Snape? - Harry sabía lo de Draco pero... ¿y Snape? ¿Los mortífagos lo habían amenazado a él? ¿Lo habrían descubierto?
- Hizo un juramento inquebrantable con Narcissa Malfoy para proteger a su hijo. Y si no consigue mantenerlo con vida…
- Morirá - terminó Harry, que lo comprendió al instante.
- Exactamente. Y no podemos permitirlo.
- Porque sigue siendo un espía, ¿no?
- Sí. Y es de vital importancia mantenerlo vivo.
- Vale, ¿entonces vamos a llevar a cabo alguna especie de plan para protegerlos? – preguntó Harry.
- Algo así - respondió Dumbledore enigmáticamente. Había decidido no contarle al chico más de la cuenta.
- ¿Y qué tengo que hacer?
- Nada. Simplemente quiero que me prometas, que pase lo que me pase, incluso si muero, seguirás con nuestro plan.
- ¿A qué se refiere? ¿Usted también está en peligro? - dijo el chico frunciendo el ceño. ¿Qué era todo eso? Cada vez entendía menos y no le hacía gracia imaginarse al director en peligro.
Dumbledore suspiró y lo miró. Sabía que no iba a ser fácil contarle a Harry lo siguiente, pero tenía que hacerlo. El chico debía estar preparado para cuando llegara el momento.
- Me temo que sí. Pero no debes preocuparte por eso.
Harry lo miró con el ceño fruncido. Esa respuesta no le había gustado mucho.
- También tenemos que protegerlo a usted, señor. Podemos hacerlo.
- No será necesario – dijo Dumbledore, tan calmado como le fue posible.
Harry lo miró evaluante. ¿Pero qué intentaba decirle? ¿Que iba a dejar que lo asesinaran? No podía hacer eso, sería de locos. Sin Dumbledore... estarían perdidos.
- Pero señor…
- Actualmente, nuestra única preocupación son el profesor Snape y el señor Malfoy.
Harry negó con la cabeza.
- No puede dejar que…
- Prométeme que seguirás con el plan, Harry. Si me pasara algo… - los ojos azules del hombre se tornaron melancólicos al mirar a los ojos verdes del chico.
- No puedo prometerle eso – se negó el moreno. ¿Qué clase de persona sería si le prometiera que no se preocuparía por lo que le pasara?
- Por favor – Dumbledore tenía un tono casi suplicante, que ablandó levemente a Harry. Pero no fue suficiente para convencerlo.
- Pero… entiéndame, señor. Sería como lanzarlo a los leones.
- Harry, todavía no puedes entenderlo. Tienes un corazón puro, creo que ya te lo he dicho alguna vez. Pero si te pones en peligro por mí, habrá sido una necedad. Tienes que buscar los horrocruxes y destruírlos todos. Eso es lo único en lo que deberás centrarte. Es de vital importancia que lo consigas. Solo tú puedes derrotar a Voldemort.
Harry intentó asimilar toda esa información. Puede que fuera el único que pudiera derrotarlo, pero no estaba seguro de si lograría conseguirlo. Aun así, se vio forzado a darle la razón a Dumbledore.
- Está bien, me centraré en los horrocruxes – dijo resignado -. Pero prométeme que hará todo lo que pueda por ponerse a salvo – siguió insistiendo.
Dumbledore negó con la cabeza.
- No puedo hacer eso.
- ¿Entonces ha aceptado que va a morir y ya está? - el chico sonó casi enfadado. No podía creerse lo que le estaba diciendo Dumbledore. Él tenía que luchar. ¡Debía hacerlo!
- Para una mente ordenada, la muerte es sólo la siguiente aventura.
Harry se miró las manos y guardó silencio durante unos segundos.
- Me dijo eso en primero.
El director abrió los ojos sorprendido.
- ¿Todavía lo recuerdas?
Harry se encogió de hombros.
- Tengo un buen recuerdo de ese día.
Se había despertado en la enfermería, rodeado de chuches y junto al profesor Dumbledore. Era la primera vez que el trío de oro se había enfrentado a Voldemort, aunque por aquel entonces estaba muy debilitado y actuaba a través del profesor Quirrell. El caso, es que habían conseguido salvar la piedra filosofal y destrozar los planes de Voldemort con tan solo 11 años. En ese momento, había creído que derrotar al mago tenebroso más poderoso de la historia sería fácil, pero ahora...
- Confío en que, seis años después de la primera vez que te lo dije, seas capaz de comprender el significado de la frase.
El moreno negó. No era momento para pensar el significado de las citas célebres de Dumbledore.
- Señor, no puedo entender que quiera dejarlo todo así sin más, sin luchar. ¿Tiene que ver con la amenaza hacia Draco y Snape?
Dumbledore pareció meditarlo unos segundos.
- Algo así.
- ¿Por protegerles a ellos va a morir usted? – dijo el moreno, mientras notaba como la ira se extendía por su cuerpo. Aun así, intentó controlarse. No podía estallar delante del director.
- Harry, sé que no tienes un gran afecto hacia ninguno de ellos, pero la decisión está tomada. Sólo necesito que me prometas que no harás ninguna locura y seguirás tras los horrocruxes. Que los encontrarás y harás todo lo que esté en tu mano para destruir definitivamente a Voldemort.
El chico suspiró y se masajeó el puente de la nariz. ¿Dumbledore iba a morir? No, él no dejaría que eso pasara.
- Seguiré con la búsqueda. Es lo máximo que puedo prometerle – pero, si tenía oportunidad de proteger al director, no dudaría en hacerlo. Dumbledore era lo más parecido que tenía a una figura paterna desde la muerte de Sirius. No podía dejarlo morir así sin más, y menos para proteger a Snape y Malfoy.
- Gracias, Harry.
- No me las dé, señor – más que nada, porque no le iba a hacer caso y no iba a dejar que muriera. De pronto, recordó lo que había hablado con sus amigos esa misma mañana -. Por cierto, me he enterado de algo que creo que debería saber.
El director se reclinó hacia delante y apoyó su barbilla en sus dedos, prestando atención al chico.
- Verá, Hermione me ha contado esta mañana algo que olvidó mencionarle al profesor Snape cuando habló con él.
- ¿Y de qué trata? - preguntó Dumbledore, entre curioso y preocupado.
- En la carta de Malfoy, se mencionaba que… bueno, el primer ataque sería en Hogwarts. Posiblemente no en mucho tiempo.
¡Y fin del capítulo!
He conseguido subir el jueves, casi no me lo creo. No me ha sobrado casi tiempo para nada que no fuera escribir. Estoy un poquito agobiada, pero al menos he sacado el capítulo, que es lo más importante :) Espero que os guste :)
Al principio hemos visto una charla entre el trío de oro y Ginny, en la que Hermione les ha contado que va a haber un ataque a Hogwarts (que, con todo lo que tiene en la cabeza, se le había olvidado). Después, una escena pequeñita de Dramione (sé que no ha habido gran cosa de ellos en este capítulo, pero no siempre puede haber momentos suyos) :)
Una pequeña charla entre Hermione y Harry, en la que han hablado de cosas íntimas (de momento, sabemos que Ron no se va a enterar a no ser que sea por accidente) hasta que Draco ha aparecido... y ha estado a punto de que Harry le pegara XD Pero es que se pone realmente irritante XD
Ron se ha reunido con ellos en la cena y les ha hablado de las pobres gemelas Patil, que están destrozadas... pero así es la guerra, ¿no?
Después, Alice Bramson, qu se ha enterado de lo de Draco y Hermione (porque los ha visto), se lo ha contado a su novio, que ya veis que ha flipado XD
Y, por último, una charla entre Harry y Dumbledore. Obviamente, Harry se niega a dejar morir al director así sin más, pero Dumbledore sabe que toda esperanza está perdida. El director no le ha querido contar que ya se está muriendo, porque habría sido un golpe demasiado duro para el chico. Mejor que lo vaya asumiendo poco a poco, ¿no? Aunque Harry tiene pensado hacer todo lo que pueda para salvar al director, porque significa mucho para él... ¿lo conseguirá? Bueno, la maldición no puede curársela, pero igual logra salvarlo de los mortífagos.
El capítulo ha acabado con la conversación en el aire, y el próximo capítulo veremos como sigue :)
Antes de despedirme, voy a responder a las reviews que no puedo responder por privado:
- Meg: Cierto, a mí también me da pena lo de Dumbledore, pero es la única solución :) Lo de Ron, no te preocupes que llegará... al fin y al cabo tiene que suceder, y ya tengo el momento perfecto ;P Gracias por lo de los exámenes, estoy ya a punto de acabar y me siento algo menos agobiada :) Me alegro de que la historia te guste, gracias una semana más por leerme amor, ya sabes que puedes mandar review siempre que quieras, que os lo agradezco mucho ❤
- Gabriela Muoz: Muchas gracias amor, me alegro de que te guste y espero que sigas leyéndome y no pierdas la ilusión por la historia :) Espero que te guste el capítulo de la semana, espero tu review ❤
No dudéis en mandar review, que las recibo de buen gusto :) Últimamente mandáis menos :( pero me gusta saber que pensáis y significa mucho para mí que me mandéis mensajes :)
Así que no olvidéis darle al Go y mandar review :) Muchas gracias por leerme y seguirme ❤
Con cariño, una semana más;
- Daphnea ❤
