Draco y Hermione se miraron durante una fracción de segundo y echaron a andar rápidamente tras el moreno.
- ¿Cómo ha empezado todo? – preguntó el rubio.
- La familia de otro Ravenclaw ha sido asesinada hoy y…
- ¿De quién? – preguntó Hermione preocupada.
- No lo sé, Granger. Pero eso ahora es lo de menos – la chica contuvo un bufido -. El caso es que la imbécil de Bulstrode se ha reído cuando la cosa ha pasado. Creo que no le caía bien ese Ravenclaw.
- Bulstrode es una gilipollas.
- Gracias por tu comentario, Granger - dijo Nott rodando los ojos -. Bien, el caso es que la novia de ese chico está en Gryffindor y en seguida ha saltado hacia Bulstrode. Entonces cada uno ha ido a defender a su Casa y, no sé, ha acabado en una batalla campal. Y Slytherin iba perdiendo.
- No me extraña.
Theo elevó una ceja.
- Es decir – intentó aclarar Hermione -. Supongo que Ravenclaw y Hufflepuff se habrán puesto de parte de Gryffindor, ¿no? Slytherin está en desventaja.
- Exacto. Bueno, no había muchos Hufflepuffs, solo un puñado, pero sí que había varios Ravenclaw. La principal lucha era, de todas formas, entre Slytherin y Gryffindor.
La chica tenía que ir prácticamente corriendo para lograr seguir el paso de Draco y Nott, cuyas zancadas eran mucho más largas que las suyas.
- ¿Pintaba la cosa muy mal?
- Cuando me he ido, un Cruciatus me ha pasado rozando.
Hermione se estremeció. Todo lo relacionado con maldiciones imperdonables le ponía los pelos de punta.
- Es normal que, si Bulstrode se ha reído, los demás hayan ido a defender al chico – dijo la chica, haciendo que Nott negara con la cabeza.
- ¿En serio es eso lo que piensas? Vale, puede que Ravenclaw y Hufflepuff solo defiendan a ese chico, pero Gryffindor…
- ¿Crees que no tenemos compañerismo? - preguntó la castaña con tono ofendido.
- No, Granger. No dudo de vuestras inútiles cualidades, solo digo que… bueno, entre Slytherin y Gryffindor ha habido siempre un enfrentamiento constante. Desde la fundación de Hogwarts. Los de tu Casa solo han aprovechado la oportunidad para atacar a Slytherin.
Hermione frunció el ceño, aunque tenía que admitir que la idea tenía algo de sentido.
- Eso no es cierto.
- ¿Ah no? – preguntó Nott.
La chica guardó silencio durante unos segundos. Era cierto que ambas Casas siempre andaban buscando batirse, pero no podía admitirlo delante de Nott.
- No es… del todo cierto.
- Ajá – replicó Theo satisfecho, haciendo que Hermione rodara los ojos.
- Es decir, vale que Gryffindor y Slytherin siempre buscan pelearse, pero esto es diferen...
De pronto, el suelo de piedra tembló y los tres chicos tuvieron que correr hasta la pared más cercana para evitar caerse.
- ¿Qué ha sido eso? – preguntó Hermione con la voz más aguda que de normal.
- No lo sé, pero no parecía nada bueno – dijo Draco intentando aparentar serenidad.
Los tres chicos aumentaron la velocidad hasta que, por fin, llegaron a la planta baja del castillo. Se oían, de lejos, gritos, hechizos y explosiones. Con Nott a la cabeza, se encaminaron hacia el Gran Comedor y, cuando por fin pudieron ver lo que pasaba en el interior, Draco y Hermione abrieron los ojos como platos.
Las mesas de las Casas estaban tiradas a lo largo del comedor, algunas incluso rotas. Los bancos en los que se sentaban, volando por toda la sala y derribando a aquel que no estuviera lo suficientemente atento. Y los alumnos… bueno, los alumnos estaban peleando. Pegados a las paredes, había estudiantes que intentaban, sin mucho éxito, curar sus lesiones. Los más pequeños del colegio observaban la escena desde fuera, con caras de pánico e intentando avisar a sus compañeros de Casa cuando estaban en peligro.
Una chica de Gryffindor de primero se volvió y miró extrañada como la Premio Anual de su Casa venía acompañada de dos Slytherins (aunque uno de ellos fuera el otro Premio Anual). Se acercó con timidez a Hermione y esperó hasta que la chica se fijó en ella. Cuando la vio, la castaña intentó sonreír para infundirle confianza y se agachó hasta quedar a su altura. Realmente, los niños de primero eran más pequeños cada año.
- ¿Te han hecho daño? – preguntó Hermione, con voz calmada y dulce.
La niña negó con la cabeza y señaló al Gran Comedor.
- Por favor, haz que pare. Mi hermano está ahí. No puede haber muertos… nadie más puede salir herido – dijo, mientras las lágrimas acudían a sus ojos.
Hermione la abrazó y le susurró palabras tranquilizadoras.
- Yo me encargaré de que la pelea acabe. Tu hermano estará bien, no te preocupes. ¿Cómo se llama?
- Thomas Standford.
Hermione sintió como si le hubieran echado un jarro de agua fría por encima. Ahora comprendía quién era esa niña. Era la hija pequeña de la familia Standford, que había sido asesinada a la vez que la familia Patil. Oh Dios, esa pobre chica tenía que estar sufriendo tanto... y no le haría ninguna gracia ver como sus compañeros de Casa se peleaban. Hermione intentó eliminar las lágrimas de sus ojos y hablar a la chica con tacto.
- ¿Y cómo te llamas tú?
- Emma.
- Vale, Emma, pues te voy a decir lo que tienes que hacer. Te vas a mantener a salvo aquí, sin entrar dentro ni ponerte en peligro, ¿vale? Solo vas a esperar junto a tus amigos y yo me encargaré del resto.
- Pero...
- Es lo mejor, créeme.
La chica suspiró resignada. Se notaba que era una buena Gryffindor; aunque no supiera muchos conjuros de combate, estaba preparada para defender a su casa si era necesario.
- De acuerdo, no intervendré.
- ¿No lo harás de verdad?
La chica asintió y Hermione le regaló una sonrisa tranquilizadora.
- Vale, te dejo encargada del resto. Asegúrate de que no hacen ninguna tontería.
- No te preocupes. Tengo más carácter del que parecer – dijo Emma, contenta de poder ayudar en algo.
- No lo dudo. Por algo eres una Gryffindor. Ahora yo tengo que ir a acabar con esto.
Hermione se puso en pie y se reunió con Draco y Nott, que rodaron los ojos.
- ¿En serio hay una pelea y tú te pones a hablar con una niña? - preguntó el rubio.
- Necesitaba decirme algo.
- Granger, se te dan muy bien los niños. Deberías tener los tuyos propios. ¿Qué te parece la idea, Draco?
- Me parece que eres estúpido – dijo el aludido mientras se agachaba para esquivar un Expelliarmus.
- Ese ha tenido que ser Harry – dijo Hermione volviendo a la realidad -. Vamos.
La pelea ya no tenía el fulgor del principio, pero todavía no había acabado. Los alumnos de ambos bandos se dedicaban a ocultarse tras las mesas caídas y lanzar algún que otro hechizo sin mucha puntería. No parecía haber heridos de gravedad, lo cual tranquilizó a la chica.
- ¿Qué vamos a hacer? – preguntó Draco.
Hermione lo miró durante unos segundos y tomó aire. Después, se dio la vuelta y echó a andar, dejando a los dos muchachos mirándola extrañados. La chica marchó hasta detenerse en medio del Gran Comedor, de forma que todo el mundo pudiera verla. Los hechizos pararon en el acto, mientras Hermione observaba a ambos bandos con aspecto furioso. Sabía que Gryffindor no le dispararía y, a decir verdad, Slytherin no le preocupaba mucho en ese momento.
Con un gesto de varita, consiguió que las mesas y los bancos se arreglaran volvieran a su sitio. Acto seguido, movió el brazo a lo largo del Gran Comedor, haciendo que las velas se encendieran a su paso y, con un tercer hechizo, recompuso los huecos de la pared. Todos los alumnos la miraron con la boca abierta, tanto de sorpresa, como de curiosidad. Y no era de extrañar, pues acababa de arreglar toda la sala ella sola en menos de un minuto.
- ¿Y bien? – preguntó Hermione elevando la voz, de forma que todo el mundo pudiera oírle.
- ¡Quítate de en medio, sangre sucia! – gritó Pansy Parkinson.
Hermione se volvió hacia ella con una expresión indescifrable. Draco, desde la entrada, miró preocupado a la castaña. Sabía que aquello no iba a acabar bien.
- Cállate, Parkinson – dijo intentando permanecer indiferente.
- ¡Cállate tú, Comelibros!
Hermione se encogió de hombros.
- 20 puntos menos para Slytherin.
- ¡Pero serás gilipollas!
Hermione sonrió.
- 30 puntos menos para Slytherin.
- ¡EH, COMO NO TE QUITES DE EN MEDIO TE VOY A…! –empezó a gritar alguien junto a Pansy.
Hermione, con una sacudida de varita, hizo temblar todo el comedor. Ya no parecía la niña buena y calmada de siempre.
- Bien, esto va a quedar en una simple… riña de colegio. Fuera de aquí todo el mundo – dijo con la voz calmada pero un ligero tono venenoso.
- ¡Vete tú, idiota! – le gritó Pansy mientras le apuntaba con la varita.
Hermione se volvió hacia ella, prácticamente echando humo por la nariz. Esa repipi empezaba a cansarle.
- ¡Parkinson, deja de replicarme o te juro que te vas a tragar esa varita! ¡SAL DE AQUÍ YA! – gritó Hermione, haciendo que todo el comedor se encogiera: realmente era imponente. Pero Pansy no podía parecer asustada.
- Granger, eres una brasas. En serio, haz algo con tu pelo y luego háblame.
Hermione frunció el ceño y la miró enfadada. Creía que ese tema ya había quedado olvidado ¡Pero si llevaba el pelo mejor que nunca! Extendió el brazo con la varita y apuntó a la rubia, concentrándose en lo que iba a hacer. De pronto, sonó un chasquido y el pelo de Pansy se tiñó de verde fosforito y se rizó al estilo afro.
La Slytherin se llevó las manos a la cabeza y se miró en la ventana más cercana. Después, soltó un grito agudo y una sarta de maldiciones mientras los chicos del bando contrario se revolcaban de la risa.
- ¡Sangre sucia! ¡No mereces estar aquí, ni tener magia! ¡No mereces siquiera que yo te hable! ¡Eres una zorra! ¡Quítame esto del pelo si no quieres que te mate!
De pronto, Pansy levantó la varita y, detrás de Hermione, los Gryffindors elevaron a una sus varitas, decididos a defender a la chica. Pero esto provocó una reacción en cadena, pues Zabini levantó la varita junto a su novia y los Slytherins levantaron a su vez las suyas para evitar ser atacados por los leones.
Ya parecía que la situación iba a volver a descontrolarse, cuando unos pasos lentos comenzaron a resonar por el Gran Comedor. Hermione se giró y vio como Draco se dirigía hacia ella. No pudo evitar una ligera sonrisa, pues aunque el chico pretendía esconderlo con su aspecto despreocupado, pudo leer en su rostro la preocupación porque la atacaran. Además, aunque caminaba lentamente daba unos pasos largos para llegar cuanto antes hasta ella.
Cuando por fin llegó a su lado, metió las manos en los bolsillos y observó la escena con gesto despreocupado.
- Bajad las varitas – susurró Harry desde su lado, pues sabía que Draco no dejaría que atacaran a Hermione. Sus compañeros de Casa asintieron extrañados y relajaron sus posiciones, haciendo que, poco a poco, las serpientes fueran dejando de apuntarlos. Todas excepto Pansy, cuyo pelo le confería un aspecto de payaso.
Draco la miró elevando una ceja, con la expresión seria y, al fin, la Slytherin bajó la varita con gesto iracundo y salió corriendo hasta abandonar el Gran Comedor.
El rubio se volvió de nuevo hacia los miembros de su Casa y sonrió de lado. Pero no como le sonreía a Hermione, sino con una sonrisa engreída y prepotente, de las que ponían los pelos de punta a la castaña.
- Aquí ya no hay nada que ver. Tendremos que perdonar a Granger… ya sabemos todos cómo es.
Alguno de los Slytherin se rió y el resto sonrió burlonamente y, poco a poco, fueron abandonando el Gran Comedor, intercambiando comentarios con Draco por el camino y lanzando miradas amenazantes a Hermione. Cuando todos hubieron salido, los Gryffindors fueron también abandonando la sala poco a poco, hasta que solo quedaron Ginny, Harry, Ron, Hermione, Draco y Nott, que acababa de entrar.
El pelirrojo miró con asco a Malfoy.
- Sabía que no eras su amigo. Mira Hurón asqueroso, como te atrevas a volver a hablar así de Hermione…
La aludida negó con la cabeza, sin atreverse a mirar a nadie.
- Déjalo Ron. No… no importa – después, se dio la vuelta y salió corriendo de la sala, intentando reprimir las lágrimas.
- ¿Qué he dicho ahora? – preguntó Ron, enfadado y confuso.
Su hermana negó con la cabeza y le dio una palmada en el hombro.
- Déjala. Creo que prefiere estar sola.
- ¿Pero por qué? – insistió Ron.
- Eres algo corto de entendederas, Weasley - dijo Theo.
El pelirrojo se giró y encaró a Nott.
- Iros de aquí, ya.
Draco ni siquiera se molestó en insultarlo, simplemente se dio la vuelta y comenzó a andar a paso ligera hacia la salida. Nott lo siguió encogiéndose de hombros.
- ¿Crees que Granger se ha enfadado? – preguntó Theo.
Draco asintió con la cabeza, apesadumbrado. Aunque más que enfadada parecía… triste, decepcionada. Y eso, era aún peor.
Ron, una vez a solas con sus amigos, se volvió hacia ellos.
- Tenemos que ir a por Hermione. No voy a dejar que el gilipollas de Malfoy le arruine el día.
- No, Ron. Ya te he dicho…
- ¡Sí! ¡Ya sé lo que me has dicho, Ginny! ¿Pero sabes qué? ¡Que estoy harto de tanto secretismo! ¡Me estáis escondiendo algo y me acabaré enterando! – dicho esto, se marchó corriendo.
Los dos chicos se quedaron en silencio durante unos segundos.
- Nos odio por ocultárselo, pero cada día estoy más segura de que es lo mejor - dijo Ginny.
Harry se encogió de hombros.
- A mí tampoco me gusta escondérselo, pero no soy tonto. Sé que cada día que pasa, Ron odia más a Malfoy y Malfoy no se esfuerza en hacer cambiar ese sentimiento.
- Entonces quizás sea mejor que se entere ahora o, en un futuro, lo odiara demasiado para aceptarlo.
- Ese no es nuestro principal problema. Si las cosas siguen así, Ron acabará haciendo una tontería. Y tenemos que evitarlo.
- Lo vigilaremos.
- No podemos seguirlo a todas partes.
- Entonces, Hermione tendrá que hablar con Malfoy.
- No servirá para nada.
Ginny suspiró.
- Lo sé.
El moreno pasó un brazo por detrás de la espalda de su novia y la acercó a él hasta poder abrazarla.
- ¿Crees que Hermione se ha enfadado por lo que Malfoy ha dicho? - preguntó Harry.
- No estaba enfadada... simplemente triste. No somos conscientes de lo difícil que tiene que ser esta situación para Hermione. Es decir, tener que ocultárselo a todo el mundo y actuar de esa forma...
- No era necesario que Malfoy actuara así.
Ginny negó con la cabeza.
- Lo era, Harry. De otra forma, en Slytherin se hubieran dado cuenta de que algo era diferente.
Se separaron unos centímetros y el moreno apretó los puños.
- Esta relación está causando demasiados problemas.
- Y los seguirá causando hasta que la guerra termine. Yo también preferiría que Hermione estuviera saliendo con mi hermano, pero creo que a estas alturas todos somos conscientes de que eso no va a pasar. Porque Malfoy y Hermione se quier...
- No lo digas, por favor.
La pelirroja suspiró y Harry le tocó con cuidado una herida que se le había abierto en la mejilla.
- No es nada grave – dijo Ginny cerrando los ojos.
- Lo sé, pero deberías ir a que la señora Pomfrey te la mirara.
- No, estoy segura de que ha habido gente con cortes peores. Si hay demasiados heridos, los profesores...
- ¿Qué es lo que haremos los profesores? – dijo la voz de la profesora McGonagall detrás de los chicos.
Ginny y Harry se dieron la vuelta y la miraron lo más inocentemente que pudieron.
- Nada, profesora – dijo la pelirroja sonriendo.
- ¿Dónde está todo el mundo? ¿Y por qué no hay comida en las mesas? – dijo la mujer, extrañada.
- Hoy hemos terminado antes. Será que todo el mundo tiene mucho que estudiar – dijo Harry en tono calmado.
- Sí, seguramente será eso – asintió la profesora, orgullosa de sus alumnos -. Bueno, señor Potter, señorita Weasley, no quiero interrumpirlos más. Que tengan un buen día.
Ambos asintieron y salieron del Gran Comedor lo más rápido que pudieron.
Hermione recorría los pasillos del cuarto piso con la cabeza gacha, vagando por el castillo e intentando esconderse de los alumnos pero sin saber muy bien a dónde ir.
- ¿Hermione? – la llamó de pronto una voz aniñada -. ¿Estás bien?
La castaña se volvió y sonrió débilmente a Luna.
- Sí, Luna. No es nada.
- ¿Ha ocurrido algo?
- Ha habido una pelea en el Gran Comedor.
- Vaya, no lo sabía. Los domingos suelo bajar a desayunar muy temprano para coincidir con los skirtles. Ya sabes, les gusta madrugar.
Hermione se encogió de hombros. No se veía capacitada para intentar comprender a la rubia en esos momentos.
- ¿Por qué estás llorando?
- No estoy llorando.
- Pero tienes ganas de hacerlo – dijo Luna con tono calmado -. Ven aquí, cuéntame qué ha pasado.
Hermione se sentó junto a ella en un banco de piedra, la abrazó y empezó a tranquilizarse.
- Es solo que… a veces siento que esto no tiene sentido. Que no va a ninguna parte.
- ¿Hablas de Malfoy?
Hermione asintió.
- ¿Qué ha pasado durante esa pelea? - preguntó Luna serenamente.
La Gryffindor le relató un poco cómo se había enterado de la lucha, qué había ocurrido al llegar, cómo había salido al medio a parar la pelea y poco después Draco había hecho lo mismo y…
- La forma en la que me miraba… en la que ha hablado de mí. Es como si nada hubiera cambiado.
- Pero todo ha cambiado, Hermione. Él te quiere.
La chica negó con la cabeza.
- Ahora mismo no estoy tan segura.
Luna se enderezó y le cogió la mano.
- Hermione, tienes que aprender a tener confianza y a ser fuerte. Malfoy te importa y por eso te ha molestado lo que ha dicho, pero estoy segura de que lo ha hecho para protegerte. No dejes que un comentario malo te destroce el día.
- No es tan fácil, Luna.
La rubia se encogió de hombros.
- La gente se mete conmigo a diario, Hermione. No vosotros, pero en clase muchos me llaman Lunática… suerte que Ginny siempre está ahí para lanzarles un hechizo de Mocomurciélago – sonrió con la mirada ausente -. Pero eso no evita que sigan riéndose de mí. La clave está en aceptarlo e ignorarlo.
- Luna, eso es terrible.
- Oh, no. Para nada, Hermione. De esa forma me doy cuenta de quienes son mis verdaderos amigos – dijo con una sonrisa perdida.
La castaña se enderezó y asintió levemente. No sabía cómo ni por qué, pero hablar con Luna la había tranquilizado sobremanera. Claro que no había disipado todos sus miedos, pero al menos le había infundido confianza.
- Gracias Luna.
- No me las des, Hermione. Me gusta hablar contigo – dijo sonriendo -. Pero siempre tienes muchos torposoplos a tu alrededor. Creo que es eso lo que te hace estar triste.
- Oh, claro. Lo… lo miraré.
Luna asintió y se levantó. Hermione tomó aire y le preguntó:
- ¿Qué tal con Rolf?
La Ravenclaw lo miró como desorientada durante unos segundos, para acabar encogiéndose de hombros.
- Bien, supongo. Dice que le gusto.
- ¡Eso es magnífico, Luna!
La rubia asintió, sin variar su expresión.
- Le he dicho que no podemos estar juntos.
Hermione abrió los ojos y la miró extrañada.
- ¿Por qué? ¿Ya no te gusta?
- No es eso, sí que me gusta. Pero estamos en guerra y… bueno, no quiero que venga y se ponga en peligro.
- Pero quizás si lo hablaras con él…
- Esto es lo mejor – dijo la rubia convencida, pero con la mirada triste. Hermione sintió pena; nunca la había visto así y odiaba que, una persona tan alegre como Luna, estuviera pasándolo mal.
- Eso que has hecho es muy valiente y generoso por tu parte, Luna. Pero cuando acabe la guerra, yo misma me encargaré de que vayas a buscarlo, ¿vale?
- Ojalá tengas razón, Hermione – dijo Luna, mientras sonreía levemente -. Ahora tengo que ir a mandar una carta.
- De acuerdo. Me ha gustado mucho hablar contigo.
Luna sonrió más ampliamente.
- A mí también, Hermione. Adiós.
Después, se dio la vuelta y se marchó sin decir nada más y Hermione reemprendió la marcha hacia la Sala de los Menesteres. Sabía que allí podría disfrutar de un momento de tranquilidad y reflexión, que era justo lo que necesitaba en ese instante.
- Hola Ron.
El pelirrojo hizo un gesto a la persona que lo había saludado, sin detenerse en su carrera. Tenía que encontrar a Hermione fuera como fuese. Pero de pronto, volvió la cabeza y vio que esa persona era Luna. Y, por lo que sabía, ella y Hermione se llevaban muy bien.
- ¡Espera, Luna! – dijo intentando normalizar su respiración. Llevaba ya tres pisos corridos -. ¿Has visto a Hermione?
La rubia lo miró fijamente durante unos segundos.
- No. ¿Por qué?
- Por… por nada. Gracias Luna – dijo Ron, antes de seguir corriendo.
La rubia se giró y sonrió sin malicia. Sí, había hecho lo correcto.
Draco y Nott llegaron ante la puerta de la torre de los Premios Anuales y se encontraron con una sorpresa bastante desagradable.
- ¿Hermione? Eh, sé que estás ahí. Soy yo, Ron. Solo quiero hablar contigo, vamos, déjame entrar. No entiendo por qué te has puesto así.
Nott agarró al rubio del brazo para impedir que se echara sobre el pelirrojo.
- Relájate Malfoy. Granger ni siquiera le ha abierto la puerta.
- Estoy harto de ese pobretón. Últimamente no hace más que entrometerse y fastidiarlo todo - dijo el rubio rechinando los dientes.
- Es imposible que se entrometa si no sabe nada.
- Me da igual. Ya es hora de que alguien lo ponga en su sitio – dicho esto, se zafó del brazo de su amigo y salió al encuentro de Ron. Nott se encogió de hombros. Poco a poco, perdía la esperanza de que Draco se volviera un poco más prudente.
- Weasley, ¿a qué se debe el placer de tu visita? – dijo el rubio con tono seco.
Ron se volvió y lo encaró, primera extrañado y luego, enfadado.
- Malfoy, ábreme la puerta. Quiero hablar con Hermione.
El Slytherin se cruzó de brazos y se apoyó despreocupadamente contra la pared más cercana, simulando pensar.
- No, creo que no lo haré – dictaminó.
- Lo harás, a las buenas o a las malas.
Draco no pudo evitar soltar una carcajada.
- ¿Era eso una amenaza, Weasley? – de pronto, su expresión se endureció -. Porque no me gustan las amenazas.
Ron sacó su varita y apuntó con ella al cuello del rubio, que en vez de retroceder le lanzó una mirada de desprecio.
- Malfoy, empiezo a cansarme de ti. Puedo parecer bueno, pero no te gustaría verme enfadado.
- En realidad, sí que me gustaría.
La varita de Ron se clavó un poco más en el cuello de Draco, haciendo que tanto el rubio como Nott (que seguía escondido) sacaran sus varitas y se pusieran en posición de ataque.
- Tú te lo has buscado, Hurón. ¡Expelliarmus!
Draco saltó a un lado y apuntó al pelirrojo:
- ¡Ebublio! - al momento, un chorro de luz púrpura salió de su varita y envolvió a Ron en una resistente burbuja.
Nott elevó las cejas y salió poco a poco de su escondite, afirmando aprobatoriamente con la cabeza.
- Vaya, Malfoy. Encantamientos no se te da tan mal como creía.
Draco no tuvo tiempo para responder, pues en ese instante Ron lanzó un Bombarda máxima que, además de romper la burbuja, hizo temblar las paredes y estuvo a punto de descolgar varios cuadros.
- ¡Eres idiota, Weasley! ¡Un hechizo así de destructivo realizado en un lugar cerrado podría habernos sepultados a todos! – dijo el rubio intentando mantenerse en pie. Ron, rojo como un tomate, se puso en pie con dificultad y apuntó de nuevo a Draco con su varita.
- ¡Expulso! – el Slytherin, que no se lo esperaba, salió despedido hacia atrás y chocó contra la pared trasera del pasillo, notando como un líquido caliente y espeso pringaba su pelo. Se llevó la mano al lugar del impacto y comprobó que, efectivamente, estaba sangrando.
- ¡Incarcerous! – unas cuerdas salieron de la punta de la varita de Draco, pero Ron las rechazó con un movimiento de varita -. ¡Ventus! – El pelirrojo se vio envuelto por un torbellino que lo elevó por los aires y lo lanzó al otro extremo del pasillo.
- ¡Furn…! – empezó Ron, pero Nott lo desarmó impidiéndole terminar de realizar el hechizo.
- ¡Devuélveme mi varita!
Como respuesta, el moreno alzó su propia varita y tanto él como Draco apuntaron al Gryffindor.
- Weasley, ahora mismo no estás en posición de exigir nada – dijo Theo, con tono calmado pero burlón.
Ron, cuyo rubor se elevó, frunció el ceño y soltó una especie de gruñido mientras se acercaba a los Slytherin.
- Dámela. Ya.
- ¿Qué harás si no te la doy?
Ron se abalanzó sobre Nott, pero Draco lo hizo retroceder con un simple movimiento de varita y lo miró aburrido.
- ¿No te cansas de quedar en ridículo, Weasley?
- No te atrevas a acercarte a Hermione.
- ¿Ah no? ¿Y eso por qué? – preguntó el rubio, elevando una ceja.
- Porque se acabará cansando de ti. Y a ella sí deberías tenerle miedo. Si ha sido capaz de arreglar el Gran Comedor ella sola y teñirle el pelo a Parkinson a 20 metros de distancia…
- Sí, sí, Weasley. Todo eso está muy bien, pero dime - Draco mostró una sonrisa lobuna -, ¿y si es ella la que se acerca a mí?
Ron bufó y lo miró burlonamente.
- Eso no va a ocurrir, Malfoy. Créeme, Hermione tiene cosas más importantes que hacer que perder el tiempo intentando ser amable contigo.
- No me has entendido. Estoy hablando de un acercamiento… mayor.
Las orejas de Ron volvieron a tornarse tan rojas como su pelo.
- No te atrevas siquiera a insinuar algo así, Malfoy. Como la toques será lo último que hagas.
- ¿Y qué pasa si ella deja que la toque? – preguntó Draco, sonriendo de medio lado.
Detrás suya, Nott rodó los ojos. Aquello no iba por buen camino.
- Ella nunca… - Ron parecía turbado -. Ella nunca tendría algo contigo. Eres un clasicista y un asqueroso, Malfoy. Y Hermione está buscando a alguien que valga, por lo menos, el triple que tú.
- ¿A alguien como tú quizás, Weasley? No pongas esa cara, se ve a millas que estás… ¿Cómo se dice? – Draco lo miró maliciosamente -. Enamorado. Y también se ve a millas que ella no te corresponde.
- No tienes ni puta idea de nada – dijo Ron, intentando parecer enfadado. Aunque lo único que sentía era humillación y desolación. Porque sabía que, en el fondo, lo que Malfoy le decía era verdad.
- Sé más de lo que tú crees.
- Malfoy, ya has dicho suficiente – dijo Nott a sus espaldas -. Vamos.
Draco se volvió y miró al moreno recriminatoriamente, pero Theo se limitó a observarlo impasible y comenzar a andar hacia la puerta de la torre de los Premios Anuales.
- Magnus– tras esto, el retrato de los fundadores se hizo a un lado para dejar pasar a Nott y a Draco.
- ¡Mi varita! – gritó Ron.
Justo antes de que la puerta se cerrase, la varita del pelirrojo salió volando y cayó al suelo. El Gryffindor se acercó hasta ella y la cogió, planteándose entrar en la torre y atacar a esos dos estúpidos. Al final decidió contenerse, pues sabía que luchar contra dos personas no podía terminar bien. Ya tendría ocasión de pillar a Malfoy por banda y entonces… le iba a hacer pagar todas las cosas mezquinas que acababa de decirle. De eso estaba seguro. Pero antes, necesitaba encontrar a Hermione. Tenía que hablar con ella lo antes posible.
Hermione suspiró una vez más mientras se recostaba contra el mullido sofá. Esa vez, la Sala de los Menesteres había acertado de pleno: se encontraba en una habitación amplia y luminosa, con unas cristaleras tan grandes como las del baño de los Premios Anuales que le mostraban un paisaje nevado y solitario. Pero en el interior, la sala era una moderna cabaña con una chimenea encendida y varios sofás de cuero, junto a los cuales había un surtido de tazas de agua y bolsitas de té entre las que había podido elegir sus infusiones favoritas.
Ahora, sentada frente al fuego, sorbía lentamente el té de una taza de porcelana mientras diferentes pensamientos bullían en su cabeza. Por una parte, sabía que Draco no lo había dicho en serio y que solo intentaba protegerla, pero por otra parte, le había dolido demasiado la forma despectiva en la que la había mirado y las palabras frías como el acero que le había dirigido. Sí, puede que fuera dulce a veces, pero en el fondo seguía siendo ese chico que conocía y tantos años había odiado. Ese chico que la había insultado, menospreciado y humillado durante seis largos años.
Pero Draco intentaba cambiar. De verdad que lo intentaba y es por eso que no podía estar completamente enfadada con él. La abrazaba y la besaba con cariño y sabía consolarla en el momento adecuado, además de sacarle una sonrisa cuando lo necesitaba. Y, para qué seguir engañándose; estaba empezando a sentir mucho por él. Puede que... puede que incluso lo quisiera. Así pensado, se había comportado como una estúpida. Él la había salvado y ella se lo devolvía así. Tras meditar unos minutos, decidió ir a disculparse con él. Logró sonreír débilmente y se puso en pie, lista para marcharse.
Porque, si algo no imaginaba, era la pelea que acababa de lidiarse junto a la torre de los Premios Anuales.
¡Y fin del capítulo!
Antes de nada, quería deciros que muchas gracias por el apoyo recibido durante las últimas semanas y comunicaros que ya estoy mejor y, al contrario de lo que pensaba, he logrado subir un capítulo entero hoy. ¡10 puntos para mí! ;P
Pero he tomado una decisión que, aunque supongo que a muchos no os gustará, va a ser lo mejor tanto para la historia como para mí. A partir de ahora, subiré nuevo capítulo cada 2 semanas. Sí, sé que la espera ya se hace muy larga de por sí, pero es que las últimas semanas me veía atacada para llegar a subir a tiempo y muchas veces no estaba contenta con el resultado, así que creo que, a la larga, esta decisión va a ser lo mejor. Espero que no os importe :)
Este capítulo ha empezado mostrando la pelea en el Gran Comedor que, por supuesto, Hermione no ha dudado finalizar. Al fin y al cabo es una Gryffindor y nosotros no tenemos miedo de nada ;P Ha habido unos momentos un tanto tensos, pero Draco se ha metido en la discusión y ha conseguido que los Slytherin desistieran y se marcharan... aunque ello ha conllevado el herir a Hermione.
Luna ha vuelto a aparecer *suenan aplausos de fondo* como muchos me estabais pidiendo últimamente, y nos ha ayudado un poco a entender a Hermione, además de volver a hablar de Rolf, claro... Parece que lo suyo es una historia imposible, tanto incluso como la de Draco y Hermione... vale, puede que no tanto XD
Hemos terminado el capítulo con una pelea bastante violenta entre Ron y Draco que, por suerte, Hermione no ha presenciado. Solo le falta eso para estallar y enfadarse con todos XD Pero la enemistad entre los dos chicos crece y crece y además, Ron se asquea con simplemente pensar que Draco puede ser amigo de Hermione... está claro que, se entere cuando se entere de su relación, va a ser un golpe bastante duro para él. Quizás hasta insuperable... ¿Cómo creéis que reaccionará?
Dejadme todas las respuestas por review además de vuestras sugerencias sobre qué os gustaría que pasara o quién os gustaría que interviniera. Leo todas las sugerencias y respondo a todo :)
Y hablando de responder, voy a contestar ahora a todos aquellos que no puedo contestar por mensaje privado:
- Meg: Antes de nada, muchas gracias una semana más por comentar 3 A todos nos da un poquito de pena Ron, pero la historia gira sobre Hermione Y Draco y es inevitable que él salga herido. O al menos, eso pienso yo :) Yo también quiero a alguien como Draco... pero solo cuando está cariñoso, porque cuando se enfada... lo de Dumbledore y Alice se irá viendo los próximos capítulos... ¡Espero que sigas aquí para leerlo! :) Muchísimos besos amor, en dos semanas nos vemos ❤
- David: Muchas gracias, me alegró de que te esté gustando y espero que siga así por mucho tiempo :) Ya sabes que puedes comentar siempre que quieras, un beso y nos vemos en dos semanas ❤
No dudéis en dejar mensaje, ya sabéis que me encanta leer lo que opináis de mi historia :) De momento, no tengo nada más que decir, así que: Muchas gracias a todos y no olvidéis darle al Go, seguirme y dejar review :)
Con muchísimo cariño, una semana más;
- Daphnea ❤
POR SI NO LO HABÉIS LEÍDO ARRIBA, A PARTIR DE AHORA SUBIRÉ UNA VEZ CADA DOS SEMANAS Y NO UNA VEZ CADA SEMANA. LAS EXPLICACIONES ESTÁN AL PRINCIPIO DE LA DESCRIPCIÓN FINAL. ESPERO QUE NO OS MOLESTE MI DECISIÓN, MUCHOS BESOS A TODOS ❤😘
