- ¿Por qué lo dices? – preguntó Hermione.

- Bueno, si lo piensas bien parece obvio. Quién-Vosotros-Sabéis la lleva siempre consigo, por lo que debe de ser muy importante para él. Además, no le da miedo mandarla a Godric's Hollow para enfrentarse con nosotros porque sabe que, al ser un horrocrux, es imposible acabar con ella así sin más.

- Creo que Ron tiene razón – dijo Harry -. Pero, en caso de que sea verdad, la cosa se está complicando. La serpiente no es un objeto inanimado, opondrá resistencia. Y además, es cierto que casi nunca se separa de Quién-Vosotros-Sabéis.

- Por eso tenemos que aprovechar nuestra pequeña ventaja – añadió Hermione, haciendo que los chicos se giraran, extrañados, a mirarla.

- ¿A qué te refieres? – preguntó el pelirrojo.

- Bueno, si es cierto, como Dumbledore suponía, que Quién-Vosotros-Sabéis no es consciente de que estamos buscando y tratando de destruir los horrocruxes, no se preocupará de esconder a Nagini. ¿Es obvio, no?

Harry y Ron se miraron, asombrados.

- Pues aprovechemos esa ventaja. ¿Por dónde proponéis que empecemos? – preguntó el moreno, mientras los tres jóvenes se sentaban alrededor de la mesa donde solían tratar los asuntos importantes.

Hermione sacó su ejemplar de "Los cuentos de Beedle el Bardo", lo abrió por la página que había marcado en el cementerio y se lo mostró a sus amigos.

- Puede que no tenga que ver con la búsqueda pero he descubierto una cosa en el libro que Dumbledore me legó. Se trata de este signo – dijo señalando la figura triangular sobre el título del capítulo -. Parece que alguien lo añadió a mano y en caso de que fuera Dumbledore, podría ser una pista. Y también encontré el símbolo grabado en una de las lápidas del cementerio de Godric's Hollow. ¿Tenéis alguna idea de qué es?

Harry negó con la cabeza, pero Ron asintió y miró a su amiga.

- Es el símbolo de las reliquias de la muerte.

- ¿Qué son las reliquias de la muerte? – preguntó la castaña mirando al moreno inquisitivamente, pero este se limitó a encogerse de hombros y volverse hacia Ron.

- Vamos, ¿nunca habéis oído la fábula de los tres hermanos?


- ¡Neville! – Ginny se levantó del sillón donde estaba sentada junto a Seamus Finnigan y Dean Thomas y corrió hacia el recién llegado, que se dejó ayudar mientras intentaba tranquilizar a la pelirroja.

- No te preocupes, son solo cortes superficiales – dijo mientras se dejaba caer en una de las hamacas rojas, donde sus dos compañeros de habitación acudieron al instante.

- Tío, estás fatal.

- Gracias Seamus, tu tampoco estás nada mal.

- Lo digo en serio, Neville. Deberías ir a ver a Madame Pomfrey.

- No, será mejor que los alumnos pequeños no me vean así. Además, prefiero no cruzarme con esos cabrones de Carrow por los pasillos.

- ¿Qué ha pasado esta vez? – preguntó Ginny mientras le aplicaba un ungüento en la brecha de la ceja.

- Pretendían obligarme a practicar la maldición Cruciatus en los alumnos castigados y me negué.

- ¿La maldición Cruciatus? – dijo Padma Patil, que acababa de llegar hasta donde estaban, aterrorizada.

- Sí. Y la mayoría no tendrían más de catorce años. Tíos, esto pinta cada vez peor. Tenemos que hacer algo para detenerlo.

- Sí pero, ¿qué? Son mortífagos – dijo Lavender Brown mientras se sentaba en la silla más cercana.

- Tenemos que mostrarles que no somos sus conejillos de indias.

Todos se volvieron hacia Alice Bramson, que se sentó junto a Luna antes de seguir hablando.

- Encerrémonos aquí. Aberforth nos da todos los suministros que necesitamos, tenemos camas, baños y muchos hechizos que aprender. A partir de ahora, prepararemos la resistencia y acogeremos en la Sala de los Menesteres a todo aquel que quiera luchar con nosotros o necesite un refugio.

- Se darán cuenta – añadió Hannah Abbot.

- Sí, pero no podrán hacer nada para encontrarnos. Sabemos que la batalla se producirá en algún momento y tenemos que estar preparados, ¿no? Pues propongo que nos pongamos ya con ello.

Neville se puso dificultosamente en pie y se giró hacia los presentes, 23 personas en total, procedentes de todos los cursos de Gryffindor, Ravenclaw y Hufflepuff. Incluso había dos chicas de quinto y un chico de cuarto de Slytherin. Por supuesto faltaba mucha más gente, pero aquello era suficiente para una votación.

- Ya habéis oído a Alice – levantó la mano -. Yo estoy con ella. ¿A quién más le parece bien esa idea?

22 manos más se alzaron al instante y Neville asintió, orgulloso.

- Está bien – se giró hacia Alice -. Da comienzo el entrenamiento para echar a esos dos memos de Carrow y al pelo grasiento de Snape de Hogwarts – extendió un brazo y esperó a que las manos de sus compañeros se posaran sobre la suya -. ¡Por Hogwarts!

22 voces corearon aquel grito de batalla y una salva de aplausos acogió esas breves palabras. Todos estaban decididos a luchar para derrotar a Voldemort y, cómo no, para devolver el esplendor a su querido colegio.


- ¿Qué tiene que ver esa historia con el símbolo? – preguntó Hermione cuando Ron hubo terminado su narración.

El pelirrojo se levantó, cogió papel y boli de la cómoda más cercana y volvió a tomar asiento junto a sus amigos.

- Veréis, ese dibujo representa los tres deseos que la muerte concedió a los hermanos en la fábula. La varita de sauco – dibujó en el papel una línea vertical -. La piedra de la resurrección – en la parte inferior de la línea, trazó un círculo -. Y la capa de invisibilidad – para terminar, rodeó el círculo y la línea con un triángulo, dibujando así una figura igual a la que Hermione tenía en su ejemplar de "Los cuentos de Beedle el Bardo".

- O sea que si esto es una pista… ¿Puede que Quién-Vosotros-Sabéis haya convertido en un horrocrux a alguno de estos tres objetos? – preguntó Hermione.

Ron negó con la cabeza y los miró. Tenía un gesto preocupado y aquello no gustó mucho a sus amigos.

- Veréis, siempre he creído que era una simple leyenda… no sé, es una historia que todas las brujas y magos cuentan a sus hijos de pequeño. Un simple cuento antes de irse a dormir. Intenta enseñarte los valores de la honradez y todo eso… Se me hace raro creer que puedan existir estas tres reliquias.

- Quizás no existan – objetó Harry -. Y Quién-Vosotros-Sabéis solo haya escondido un horrocrux en alguna copia de ellas.

El pelirrojo volvió a negar con la cabeza.

- ¿No os dais cuenta? Las reliquias sí que existen – cada vez parecía más preocupado.

- ¿Cómo lo sabes? – preguntó Harry.

- Porque tú has sido, sin saberlo, dueño de una de ellas durante siete años.


- Molly, relájate. Los chicos saben cuidarse. Llevan casi una semana solos y todavía no hemos tenido malas noticias – dijo Tonks mientras le tendía un pañuelo a la mujer.

- Pero tampoco hemos tenido buenas noticias. Ron es mi hijo y Hermione y Harry son como de la familia. Si les pasara algo…

- Tonks tiene razón, Molly. Saben defenderse. De hecho, cuando Harry estaba en tercero ya sabía conjurar un Patronus. Tienen conocimientos avanzados en hechizos y saben dónde encontrarnos si algo sale mal – añadió Remus.

- Todos los mortífagos deben estar buscándolos a estas alturas al saber que no han vuelto a Hogwarts y que entraron en el ministerio. Arthur, ¿no te dijeron nada que pudiera ayudarnos?

El señor Weasley negó con la cabeza y miró a su mujer.

- Simplemente que me pusiera a salvo y que sentían tener que irse así.

- Cuando vea a Ron… - replicó su mujer, ahora visiblemente enfadada.

- Molly, no seas tan dura con él. Ya sabéis lo que Dumbledore nos dijo antes de morir - intentó calmarla Lupin.

- "Confiad en Harry. Él sabe lo que hay que hacer" – dictó de memoria el señor Weasley.

- Exacto. Y por muy difícil que sea, tenemos que hacerlo. Están cumpliendo una misión y si lo consiguen, estoy seguro de que estaremos a un paso de ganar la guerra.

- Tienes razón, Remus – asintió la señora Weasley -. Además, llevan seis años metiéndose en problemas y saliendo airosos. No tendría por qué ser muy distinto esta vez.

- Cierto y... ¿Ocurre algo, cariño? – preguntó de pronto Remus, mirando preocupado a su esposa, que mostraba una expresión de sorpresa.

- Tenemos que ir a San Mungo – dijo Tonks como toda respuesta.

- ¿Por qué? ¿Qué pasa? – preguntó el exprofesor, cada vez más angustiado.

- Que acabo de romper aguas – se giró hacia su marido y sonrió para intentar tranquilizarlo -. Nuestro niño viene ya.


- ¿Quieres decir…? - logró articular Harry, incrédulo.

- ¡Sí! ¡La capa de invisibilidad! – dijo Ron -. Siempre me ha parecido un objeto único y ahora entiendo por qué.

- Pero Ron, por lo que sé, hay muchas otras capas de invisibilidad. No tendría por qué ser la de Harry – agregó Hermione.

- Y sin embargo lo es. Yo he visto alguna otra a lo largo de mi vida y puedo decirte que ninguna posee la calidad de la de Harry. Totalmente transparente, sin ningún deterioro a causa del tiempo, como si fuera indestructible. Ofrece una protección magnífica y ni siquiera los hechizos la destruyen. Lo había pensado alguna vez, pero lo atribuía a que sería una capa de mayor calidad. Pero ahora todo encaja. ¡Tío, eres propietario de una de las reliquias de la muerte!

- Esto es de locos – dijo el moreno.

- Totalmente – asintió Hermione, sin saber muy bien qué más decir.

- Ron, suponiendo que la capa sea la de la fábula y que, por lo tanto, las reliquias de la muerte existen… ¿Por qué las dibujaría Dumbledore en el libro de Hermione? ¿Qué interés pueden tener para Quién-Vosotros-Sabéis?

- Hay algo que no os he explicado de ellas. Veréis, la leyenda también cuenta que, quien se haga con las tres reliquias y consiga ser su único y total poseedor se convertirá en… el Señor de la Muerte.

Harry y Hermione se miraron, horrorizados.

- ¿Y eso quiere decir que la persona sería indestructible? ¿Que Quién-Vosotros-Sabéis no necesitaría más sus horrocruxes?

- Exacto. Tíos, si consigue reunir las tres reliquias se hará inmortal. Y entonces estaremos jodidos.

Un largo silencio se hizo en la tienda, hasta que Hermione se atrevió a romperlo segundos más tarde.

- ¿Sabes algo más de las reliquias?

- Bueno, sé lo que todo el mundo sabe. La piedra lleva perdida años y la capa la tenemos aquí, pero la varita ha ido pasando de mano en mano durante siglos.

- ¿Te sugiere algo el nombre "Ignotus Peverell"?

Ron elevó una ceja y miró a su amiga.

- Los Peverell eran tres hermanos y, popularmente, se dice que fueron ellos los protagonistas de esta fábula. Ignotus Peverell sería el hermano pequeño y, por lo tanto, el primer poseedor de la capa de invisibilidad. ¿Cómo sabes…?

- ¿Recordáis que os dije que encontré el símbolo grabado en una lápida de Godric's Hollow? – los chicos asintieron -. Es el nombre que había en la piedra. Supongo que era la tumba de Ignotus Peverell.

- O sea que también es cierto que los hermanos Peverell son los hermanos del cuento. Sabéis, todo esto es muy raro. Es decir, vosotros acabáis de conocer la fábula pero yo llevo oyéndola desde pequeño y siempre he pensado en ella como un relato fantástico. Miles de magos y brujas se han dedicado durante toda su vida a buscarlas y nadie las ha encontrado. Saber que existen y que tenemos una de ellas… es flipante.

- Es como si alguien encontrara el Santo Grial – reflexionó Hermione.

- O como si fueras por el bosque y te encontraras con los siete enanitos de Blancanieves - corroboró Harry.

El pelirrojo miró a sus amigos sin entender sus referencias muggles y se encogió de hombros.

- Supongo.

- De todas formas, este descubrimiento no nos ayuda mucho – dijo Harry mientras se frotaba los ojos -. Ya teníamos suficiente con los horrocruxes y, ahora, también tenemos que buscar dos reliquias perdidas en el tiempo.

- Es un poco lo que estábamos haciendo – dijo Hermione mientras se levantaba -. Simplemente hay que buscar un poco más a fondo.

- Haces que suene demasiado fácil, Hermione – se quejó Ron -. Todo esto es guay, pero Harry tiene razón. Es demasiado complicado.

- Creo que lo mejor será que por hoy descansemos. De todas formas, no sabemos por dónde seguir.

Los chicos aceptaron con ganas la idea de su amiga y la siguieron al exterior, donde se sentaron, sabiéndose protegidos por los hechizos que los ocultaban, a disfrutar del aire natural y de los sonidos del bosque.


Hermione volvía a encontrarse en medio de una guardia de noche y, de nuevo, sintió unas fuertes náuseas y tuvo que correr hasta un árbol cercano para vomitar. Vale, aquello empezaba a preocuparle de verdad. Porque, si bien no era una experta en medicina, creía saber qué significaban todos los síntomas que presentaba: dolor de cabeza, pesadez, náuseas, insomnio, hinchazón. No eran todavía demasiado molestos pero, si no cesaban en unos días, la cosa se pondría realmente seria.

¿Debería quizás hablar con Harry y contarle lo que le ocurría? No, no hasta que no estuviera segura. Había posibilidades de que se equivocara y fuera una simple gastrointeritis. Pero… ¿qué haría si su hipótesis era cierta? ¿Y si… estaba embarazada?

Sin embargo, ella siempre tomaba la poción anticonceptiva necesaria, ¿no? Intentó hacer memoria para encontrar algún pequeño olvido que hubiera podido tener y pronto lo encontró. La noche que había pasado con Draco en el baño de los Premios Anuales. Normalmente era aconsejable tomarse la poción al día siguiente de haber tenido relaciones y ella solía tomarla por la noche, pero recordó que al día siguiente de lo del baño, la batalla había estallado en Hogwarts y ella había olvidado por completo todo lo relacionado con el anticonceptivo.

Miró a la tienda de campaña y tomó una decisión. Al día siguiente iría a una farmacia muggle.


Un llanto hizo que Remus levantara la cabeza y mirara, sin saber muy bien qué hacer, hacia la puerta de la habitación de hospital. Echó un vistazo a su reloj: las 4:53 am. Llevaba esperando más de doce horas y ahora era consciente de lo nervioso que estaba.

La señora Weasley, que acababa de despertar, le rozó suavemente el hombro y le señaló con un gesto de cabeza la habitación.

- Entra, querido.

Remus asintió, se puso en pie y avanzó lentamente. Se había visto en situaciones complicadas durante su vida, pero nunca había estado tan nervioso como estaba en ese momento. Su corazón no podía esperar por ver a su hijo, pero algo en su interior se removía de culpabilidad cuando contemplaba la posibilidad de poder haberle legado sus genes de hombre-lobo. Sin embargo, cuando entró en la habitación, todos sus miedos se disiparon.

Tonks lo miraba desde la cama, ojerosa y cansada, pero con una sonrisa de felicidad en el rostro. A su lado, una manta azul envolvía a un niño de pelo rojo fuego. Remus se acercó lentamente y miró al bebé en silencio.

El recién nacido no tardó en abrir los ojos que, al igual que su pelo, se tornaron de pronto turquesas.

- Es un metamorfomago… - susurró Remus, maravillado.

- Y no tiene el más mínimo gen de licántropo, según la doctora. Sin embargo, es clavadito a ti.

El hombre rio y negó con la cabeza.

- Es igual de guapo que su madre.

- ¿Quieres cogerlo? – preguntó Tonks, mientras se incorporaba lentamente.

- No sé sí…

Como toda respuesta, su mujer le tendió al bebé y Remus, con manos temblorosas, lo cogió.

Tenía ganas de gritar de felicidad. El niño estaba sano. En ese mismo instante, el bebé comenzó a reír y Tonks sonrió.

- Esto no se te da nada mal. ¿Verdad que no, Teddy? – como respondiendo a su madre, el niño soltó otra carcajada y se revolvió entre las mantas.

- Te quiero, Teddy – fue lo único que alcanzó a decir Remus. Por su cabeza ya pasaban miles de imágenes. La primera escoba de Teddy, sus primeros pasos, las primeras palabras, su primer día de colegio… E incluso pensaba más allá de los primeros años. ¿Sería abuelo? ¿Se casaría su hijo? ¿A qué se dedicaría? Se sintió feliz como no se había sentido en mucho tiempo. Ese bebé alegraría su vida y él y Tonks nunca lo dejarían solo, pasara lo que pasase.


- ¿Harry, Ron? – los chicos levantaron la mirada de su desayuno y observaron a su amiga -. Necesito ir a una farmacia muggle.

- ¿Todavía te sientes mal, Hermione? – preguntó Ron, preocupado.

- ¿Qué te ocurre?

Hermione ya tenía pensada una respuesta que sabía acabaría con la intriga y preocupación de sus amigos.

- Cosas de chicas. Necesito algún producto de higiene femenina.

La estrategia funcionó. Ninguno de los dos quiso saber nada más del asunto y se limitaron a aparecerse con ella hasta el pueblo más cercano y esperar a que regresara con su compra.

Hermione llegó hasta sus amigos y los tres se transportaron a otro bosque de Escocia, esta vez algo más frío y solitario. La dependienta le había mirado de arriba a abajo cuando le pidió dos test de embarazo, pero se había limitado a dárselos y cobrarle sin preguntarle nada más, cosa que Hermione agradeció.

Ahora quedaba lo más difícil: reunir el valor suficiente para usarlos.


El mes de marzo y gran parte del de abril pasaron sin que los chicos hubieran hecho muchos más avances en su búsqueda. Vagaron por casi todos los bosques del país, teniendo que huir de carroñeros en más de una ocasión y estando a punto de ser capturados por error en muchas otras. Todavía no habían dado con la espada ni tenían idea alguna sobre el paradero de la copa de Hufflepuff, la serpiente o algún otro horrocrux. Tampoco habían averiguado nada más sobre las reliquias de la muerte. Era, simplemente, frustrante. Pero estaban decididos a no rendirse y a llegar hasta el final, costara lo que costase. El trío de oro había superado muchos momentos difíciles juntos y aquella no iba a ser una excepción. Sin embargo, las malas noticias no dejaban de sucederse. La emisión de radio liderada por los gemelos Weasley les daba el parte de asesinatos cada día y los chicos lo escuchaban en silencio, temerosos por oír algún nombre conocido. Como ese día.

- … asesinato de cuatro muggles más, con símbolos inequívocos de violencia y magia. Los nombres de las víctimas son Marge McDonald, William Landford, Peter Rolsten y Ted Tonks. Nuestro más sincero pésame a los amigos y familiares… - Fred siguió dando alguna noticia más y despidió la emisión diaria dando la contraseña necesaria para acceder al programa al día siguiente. Cuando el silencio se hizo en la tienda de campaña, los tres jóvenes se miraron en silencio, sin que ninguno supiera muy bien qué decir.

- Es el padre de Tonks, ¿verdad? – se atrevió a preguntar Hermione, a lo que Ron y Harry asintieron. El moreno no conocía en persona al hombre, pero Ron lo había visto en varias ocasiones. Sabía que era muggle y, entre otras cosas, el motivo de que Andrómeda Tonks se distanciara de sus hermanas, Bellatrix Lestrange y Narcissa Malfoy. Era un hombre simple y agradable, cuyas facciones recordaban en gran medida a las de su hija. Y acababa de ser abuelo hacía poco más de un mes.

- Ese pobre bebé… - murmuró la chica.

- Él no es consciente de nada. Sin embargo Tonks y su madre tienen que estar destrozadas. Ojalá pudiéramos asistir a ese entierro – dijo Ron, con voz cansada.

- Sabes que eso no es posible. Nos arriesgaríamos demasiado. Estoy seguro de que Tonks lo entendería.

Hermione y Ron tuvieron que asentir ante la afirmación de su amigo. Sabían que tenía razón. Y también sabían que tenían que darse prisa en avanzar en su misión si no querían que las cosas se descontrolaran del todo.


Snape se asomó a la ventana de su despacho, que se encontraba en la parte más alta del ala oeste del castillo y observó, a lo lejos, el Bosque Prohibido. No sabía exactamente si lo que iba a hacer a continuación funcionaría, pero Dumbledore le había dado unas pautas a seguir muy exactas y él iba a ceñirse a ellas.

Cerró los ojos y pensó en el momento más feliz que recordaba. Aquella tarde que había pasado con Lily cuando ambos eran pequeños, en la que le había hablado de la magia y había sentido que, por primera vez, tenía una amiga y quería a una persona.

- Expecto patronum – como para corroborar su recuerdo, una cierva plateada se materializó ante sus narices y Snape le dio la información necesaria. El animal inclinó la cabeza y salió trotando elegantemente por la ventana, perdiéndose en la lejanía y en la oscuridad.


Cuando Ron accionó el desiluminador y un patronus con forma de cierva se materializó en la habitación de la tienda, estuvo a punto de desmayarse del susto.

- ¿Qué diablos…? – masculló Harry mientras él y Hermione iban al encuentro del animal de luz, que se dio la vuelta y salió por la puerta.

- ¿Creéis que debemos seguirle? – preguntó la chica, a lo que Harry asintió. Que aquel patronus fuera una cierva despertó su curiosidad.

El trío de oro siguió al animal a través del bosque durante un par de minutos hasta que este se detuvo y les señaló con el hocico un árbol.

- ¿Hay algo dentro de ese árbol? – preguntó Ron, incrédulo.

- Creo que más bien debajo – la cierva movía la pata delantera izquierda como si intentara excavar en la tierra.

- Pues vamos a buscar ese supuesto tesoro – asintió Hermione mientras, con un sencillo hechizo, conseguía que la tierra fuera haciéndose a un lado y apareciera un hoyo de un metro de profundidad.

Un resplandor emanaba del interior del agujero y los tres chicos se asomaron con cautela por el borde. Cuando vieron lo que había dentro, abrieron la boca y se quedaron petrificados durante unos segundos.

- No puede ser… - comenzó Hermione.

- Es… - siguió Ron.

- La espada. Es la espada de Gryffindor – terminó Harry con voz temblorosa.


- Tíos, no creo que sea capaz de hacerlo – dijo Ron, cuyas manos temblorosas apenas eran capaz de sujetar la espada.

- Claro que puedes – lo animó Harry mientras se situaba a su lado. Los tres jóvenes observaron en silencio el guardapelo, que descansaba sobre el césped, dando una falsa apariencia de inocencia.

- ¿Y si fallo? – el pelirrojo no parecía muy seguro de sí mismo y Hermione pronto advirtió eso.

- Ron, nosotros te ayudaremos si es necesario. Pero estoy segura de que lo conseguirás solo – añadió la castaña mientras le colocaba la mano en el hombro -. Pero por favor, terminemos con este cuanto antes.

El pelirrojo asintió y se secó una gota de sudor que le resbalaba por la frente.

- Tienes razón. Está bien, estoy preparado – se volvió hacia el moreno -. ¿Harry?

Su amigo asintió y cerró los ojos, intentando concentrarse por recordar a la serpiente contra la que habían luchado en Godric's Hollow.

- Ábrete – el guardapelo pareció reaccionar instantáneamente con el pársel y estalló en una nube de niebla negra y confusión.

- ¡Rápido Ron! – consiguió hacerse oír Hermione por encima del ruido que la joya había comenzado a hacer. Era como el sonido del huevo dorado que Harry había tenido que descifrar para la segunda prueba del Torneo de los Tres Magos. Sencillamente insoportable.

El pelirrojo blandió la espada y, justo cuando iba a arremeter contra el guardapelo, este se lanzó a su cuello y comenzó a enrollarse a su alrededor, con el firme propósito de ahogarlo.

- Ayuda… - consiguió susurrar, aunque ninguno de sus amigos fue capaz de oírlo. Por suerte, Harry vio en ese momento la escena y, con un fogonazo de luz, consiguió que el guardapelo se separase de Ron.

- ¡Ahora o nunca, Ron! – gritó el moreno, defendiéndose de las embestidas de un ser incorpóreo formado por la niebla negra.

Con un grito de guerra, el pelirrojo se lanzó contra el guardapelo y hundió la espada de Gryffindor en él. El resultado fue inmediato. El ruido, la niebla, la oscuridad, el temor, todo desapareció tan pronto como había llegado.

Los tres chicos se tendieron en el suelo, jadeantes y sudorosos, temblando pero acalorados, y agradecieron al cielo el gran avance que acababan de dar en su búsqueda.


El encapuchado aguardó la llegada de la serpiente hasta su lado y, una vez la tuvo cerca, intercambió con ella la información necesaria. Una de sus esqueléticas, blancas y largas manos se dirigió hacia la cabeza del animal y comenzó a acariciarle tranquilamente. La otra se encargó de bajarse la capucha, con lo que dejó al descubierto dos ojos rojos como el fuego pero fríos como el hielo, unas fosas nasales estrechas y alargadas y un cráneo completamente liso. Alguien que lo hubiera visto por primera vez no se habría atrevido a describirlo como humano, más bien como una mutación, un hombre-reptil. Su mirada era antinatural y profunda, y despedía temor y sumisión por cada uno de sus poros. Era la viva imagen del miedo, y él lo sabía.

Voldemort dejó entrever una sonrisa pérfida y, acto seguido, volvió a hablar en pársel a la serpiente.

- Creo que es hora de hacer una visita a mi viejo amigo Dumbledore. ¿No es cierto, querida Nagini? – acto seguido, soltó una carcajada fantasmágorica y helante y, con un simple movimiento, se desapareció.


Aquella mañana, el cielo amaneció claro, más que habitualmente. La primavera comenzaba a hacerse notar, animando la vida de los animalillos del bosque y haciendo que sus flores multicolores plagaran árboles y valles. Y, por primera vez en mucho tiempo, el trío de oro pudo disfrutar de una calma y una felicidad sin igual.

Lo habían logrado, habían destruido el guardapelo y encontrado la espada de Gryffindor. Aunque eso último dejaba lugar a muchas dudas y cada uno de los chicos tenía su propia teoría.

- Fue el desiluminador lo que hizo que apareciera. Seguro que Dumbledore guardó al Patronus dentro para que se nos apareciera en el momento adecuado - dijo Ron, mirando con respeto el aparato que el viejo director le había legado.

- No estoy tan segura de eso, Ron. No creo que los Patronus puedan almacenarse de esa forma, no durante tanto tiempo. Además, el Patronus de Dumbledore es un fénix.

- Tienes razón. ¿Entonces qué propones que pasó?

- Creo que Dumbledore dejó a alguien encargado de llevarnos hasta la espada - concluyó la chica.

- A alguien cuyo Patronus es una cierva - reflexionó Ron -. Espera Harry, ¿no es tu Patronus un...?

- Un ciervo. Es diferente, ya sabes, la cornamenta - dijo el moreno, que llevaba dándole vueltas a una idea extraña mucho rato -. Sabéis, el Patronus de mi madre era una cierva.

Hermione y Ron se miraron y la chica posó su mano en el hombro de Harry.

- Aunque así fuera Harry, tu madre...

El chico asintió resignado y se encogió de hombros.

- Está muerta. Tenéis razón, no pudo ser ella. De todas formas, tampoco le tenemos que dar tantas vueltas. No vamos a llegar a nada.

- Harry tiene razón. El caso es que tenemos la espada y hemos destruido el guardapelo. Ahora tenemos que centrarnos en seguir la búsqueda.

La chica asintió y se puso en pie. Tenía algo que hacer pendiente desde hacía mucho tiempo y sabía que no podía esperar más.

- Disculpadme un momento, ahora vuelvo - cogió su bolso y entró en el pequeño cuarto de baño de la tienda de campaña.

No sabía qué la había llevado a tomar la decisión de hacerlo en ese momento, pero imaginaba que deseaba quitarse ese peso de encima. Era consciente, desde hacía demasiado tiempo, que su cuerpo no se comportaba de manera normal. Sentía pinchazos, cansancio, náuseas. Y el retraso de su periodo era un hecho que no dejaba lugar a dudas.

Sin embargo, conservaba una mínima esperanza. Pero esta se destruyó cuando vio las dos líneas en la minipantalla del primer test. Lo intentó con el segundo, a sabiendas de que recibiría la misma respuesta.

Ahí estaba la confirmación de sus temores. Estaba embarazada, y el padre no era otro que el mismísimo Draco Malfoy.


❤ ¡Y fin del capítulo! ❤

¿Qué os ha parecido? 😊 Sé que he tardado tres semanas y no os voy a engañar: en verano me cuesta más sentarme a escribir. Además, tengo que esperar a estar sola en casa para hacerlo tranquila y eso es algo más complicado. Pero bueno, tengo que decir que este capítulo me encanta porque es como que avanza mucho en la historia y creo que ya nos hacía falta... es decir, no voy a hacer 100 capítulos aburridos pudiendo hacer 50 activos :)

En primer lugar, hemos visto que los chicos han avanzado mucho (han descubierto lo de la serpiente, ya saben lo de la copa y lo de las reliquias de la muerte). Muchos me dijisteis que en el anterior capítulo os gustó que Ron averiguara lo de Nagini y eso es lo que he hecho, darle un poco más de protagonismo (además, creo que se lo merece). Así pues es él quien les ha explicado lo del símbolo (porque tampoco me apetecía perder tiempo en que fueran a ver al padre de Luna para que ocurriera lo mismo que en el libro) y han descubierto qué interés puede tener Voldemort en ellas y por qué Dumbledore le legó a Hermione el libro de cuentos.

Hemos tenido también una pequeña escena desde Hogwarts, en la Sala de los Menesteres, donde hemos visto un poco el régimen que los mortífagos imparten en el colegio y la forma en la que se comportan los chicos. Alice ha tenido un papel más o menos clave pero el verdadero lider es Neville. Eso sí que no lo quería cambiar porque me parece que es el lugar que le pertenece :)

Y además... ¡Ha nacido Teddy! 😊 Hemos visto escenas anteriores y posteriores al parto y simplemente quería que fuéramos conscientes de que Tonks y Remus ya son padres y de las sensaciones que esto causa en ellos. Imagino que no fue muy distinto en la vida real :)

Han asesinado al padre de Tonks (lo que ocurre también en el séptimo libro) y ha pasado más de un mes, por lo que puede que la batalla final se acerque... quién sabe. Por cierto, también hemos tenido una pequeña escena de Snape en la que, sí, les envía el Patronus que se les aparece en la tienda gracias al desiluminador de Ron (quería darle alguna utilidad y dado que no voy a hacer que lo use para lo mismo que en el libro pues no va a abandonar a sus amigos, he creído que lo mejor era que lo usaran para llegar hasta la espada) que los ha guiado hasta el arma que han usado para destruir el guardapelo. Sé que debería haber sido más dificil conseguir la espada, pero recordar que en la historia real, Harry está solo y lleva el horrocrux en el cuello y es eso lo que casi lo mata :)

Ya casi para terminar hemos visto al mismísimo Voldemort hablando con Nagini... la verdad que lo de la visita a Dumbledore no suena muy esperanzador XD Sea lo que sea, lo veremos en el próximo capítulo ;P

Y por último... ¡Sí, la mayoría de vosotros lo había adivinado! ¡Hermione está embarazada! No sé por qué me apeteció darle esta dirección a la historia pero desde que se me ocurrió la idea tenía claro que la usaría. Esto puede cambiar todo y la chica lo sabe, por lo que supongo que los siguientes capítulos van a ser más bien... complicados. Supongo que no es una noticia fácil de asimilar si te encuentras en su situación, ¿no?

Esto ha sido todo el capítulo y antes de despedirme y deciros las últimas preguntas y noticias, voy a contestar a todo aquel que no he podido contestar por privado (que por cierto, en este capítulo habéis dejado más reviews que en otros y os lo tengo que agradecer ❤):

- Meg: Hola una vez más amor 💕 Me alegro de que el capítulo anterior fuera uno de tus favoritos y espero que este te haya gustado todavía más :D Lo de Draco y Theo estuvo muy bien y por Astoria creo que no vamos a tener que preocuparnos mucho más... ya habrá pillado la indirecta de Draco XD Lo de Ron, como he dicho, es algo que os ha gustado mucho y me alegro, porque no estaba segura de qué pensaríais :) Y lo de Hermione... bueno, supongo que era suponible porque muchos lo habéis adivinado... o quizás sea que sois demasiado listos XD Muchos besos y abrazos una semana más, espero comentes el capítulo y me digas lo que te ha parecido. Seguimos en contacto cielo 😘❤

- Arosore: Holaa 💗 Lo siento si a veces tardo demasiado en actualizar, pero entended que yo tampoco tengo todo el tiempo del mundo y que prefiero esperar y sacar buenos capítulos :) El reencuentro llegará, no te preocupes... pero a saber como será ;) Porque todavía no sabemos como se tomará Draco lo del embarazo de Hermione... o como se lo tomarán Ron, Harry, los demás de la Orden o la propia Hermione. ¡Incluso a mí me dan ganas de escribirlo ya para dejar tanto misterio! Espero que hayas disfrutado del capítulo y que dejes tu opinión :) Muchos besos amor y gracias por la review 😘❤

Tengo que decir que esta semana habéis dejado más comentarios que en otros capítulos, así que muchas gracias y espero que siga siendo así... ¡qué contenta estoy XD! :) Me voy a despedir y os dejo en posdatas la información para nuevos capítulos :)

Muchísimas gracias una semana más por leerme, no olvidéis recomendar mi historia a vuestros amigos para que nuestra pequeña familia pueda crecer y, cómo no, darle al Go y marcarme como favorita ;P

Y por favor mandad reviews. Por favoor, por caridad, no cuesta mucho rato y así me hacéis feliz... es por una buena causa :D

Con todo el cariño del mundo, un capítulo más;

- Daphnea ❤


P.D.: Me voy a ir de vacaciones así que no voy a poder escribir durante alguna semana... conclusión, lo siento pero todavía no puedo deciros cuando sacaré el próximo capítulo (espero no tardar mucho pero es que no voy a tener tiempo, ni el ordenador a mano ni, probablemente, ganas de escribir mientras estoy de vacaciones). Eso no quiere decir que vaya a tardar más de un mes pero, en el caso de que así fuera, me disculpo por adelantado. Espero que no me odiéis mucho :D


P.D.2: Antes de que se me olvide, a veces me pierdo un poco al responder a las reviews y puede que, alguna vez, se me pase alguna. Si no os contesto por privado ni por aquí a las reviews, recordádmelo, porque lo más probables es que se me haya pasado (creo que de momento no me ha ocurrido, pero puede que llegue el momento). Simplemente quería que lo supiérais para que, si os toca, no penséis que no quiero responderos :)


P.D.3: Por cierto, una pregunta que lleva rondándome algún tiempo... ¿Cuántos años creéis que tengo? Quiero decir, por mi forma de escribir o por cómo me comunico con vosotros por privado. A ver si alguno lo acierta ;)