Hermione sostuvo con furia la mirada de la mujer, que torció la boca en una mueca de desprecio mientras parecía evaluarla.
- Así que esta es la tan famosa Hermione Granger, la que ha mantenido a Potter con vida todos estos años, la sangre sucia que siempre te superaba en los exámenes.
Draco se tensó.
- No creo que sea momento de hablar de eso.
Bellatrix ladeó la cabeza y sonrió malévolamente.
- Tienes razón, debemos despertar a tus padres para darles la buena noticia. Y después ya llamaremos al Señor Tenebroso para que…
- No.
Su tía se volvió y lo miró, elevando una ceja y ladeando la cabeza.
- ¿Cómo has dicho?
Draco recuperó la compostura e intentó sonar natural.
- El Señor Tenebroso me encargó la misión. No lo llamaremos hasta que esté cumplida.
Hermione, aunque se notaba sobrepasada por la situación, fue capaz de percibir la duda del rubio al hablar de la misión. Obviamente estaba evitando entrar en detalles, lo cual no hizo sino ponerla más nerviosa.
- Oh, querido, no quiero llamar al Lord por ella.
- ¿Entonces por qué…? – preguntó el chico frunciendo el entrecejo.
- Quiero llamarlo por sus amigos los traidores a la sangre. Esos tres van siempre juntos, ¿no? Pues Potter y Weasley tienen que estar por aquí.
La castaña tuvo que reprimir un sollozo de angustia. No podía dejar que los cogieran, sus amigos tenían que escapar. Si morían allí, esa noche, todas las esperanzas del mundo mágico estarían acabadas. Ellos eran los encargados de destruir los horrocruxes y, si no lo lograban, Voldemort y los mortífagos arrasarían con todo a su paso e instaurarían su reinado del terror.
- Tenemos que sacar la copa de ahí rápido – susurró Harry, dejando que su mirada recorriera el enorme árbol genealógico.
El pelirrojo se revolvió el cabello y se pasó la mano por la cara por undécima vez, soltando un bufido bajo.
- Lo sé, lo sé, pero no se me ocurre nada aparte de reventar la pared.
El moreno cerró los ojos y reunió toda la concentración de la que fue capaz, utilizando el método que Hermione usó en primero para ayudarlo a llegar hasta Quirrell: la lógica.
- Está bien, hemos dado con el lugar en el que está la copa parándonos a pensar como pensaría un Malfoy, ¿cierto? Pues para abrirlo, solo debemos volver a hacerlo.
- De hecho es lo que intento, pero no consigo averiguar nada.
Harry negó con la cabeza y apretó los puños, concentrándose. Tenía algo en la punta de la lengua, una idea, un presentimiento, algo. Pero no lograba exteriorizarlo.
- Mirando este árbol, recuerdo el de casa de Sirius y hay algo que no me cuadra. Algo en este árbol está mal - dijo, esperando obtener ayuda de su amigo.
Ron entrecerró los ojos y recorrió el árbol de nuevo con la mirada, intentando recordar el de Grimmauld Place.
- ¿Te refieres a que todos están presentes?
El moreno se volvió y lo miró de forma interrogativa.
- ¿A qué te refieres?
- En casa de los Black, todos aquellos considerados como "traidores a la sangre" o deshonras de la familia, eran tachados del árbol. ¿Recuerdas? El propio Sirius aparecía quemado.
Harry abrió los ojos y lo miró.
- ¡Claro! ¡Eso era! Los Black son una de las familias más puras del mundo mágico, pero eso no quiere decir que todos sus miembros hayan sido así. Y es demasiado raro que, en este árbol, no hayan eliminado a esas personas que "contaminan" a la familia. De hecho, parece casi imposible.
- ¿Entonces crees que la clave está ahí? – preguntó Ron mientras se acercaba a la pared cubierta por el telar.
- Tiene que estarlo, no puede ser una coincid… - el moreno se calló al ver que la imagen de Sirius Black, al ser tocada por la varita de su amigo, se oscurecía hasta casi desaparecer, fundiéndose entre la espesura del gran árbol.
El pelirrojo se volvió, sonriente, y le señaló al merodeador, ahora prácticamente invisible.
- Ahí está la clave, Harry. Tenemos que eliminar a todos los traidores a la sangre del árbol genealógico para hacerlo el lugar más "puro" de la mansión. Eso es lo que Bellatrix haría.
Harry recorrió de nuevo el largo árbol con la mirada y, como para recordarle que trabaja a contratiempo, escuchó el tic-tac del enorme carillón de madera de sauce.
En el árbol había 6 nombres tachados: Andrómeda Black, Ted Tonks, Nymphandora Tonks, Remus Lupin (extrañamente, el nombre de Teddy Lupin no aparecía), Sirius Black y Phineas Black. Hasta ahí todo había sido relativamente fácil, pero ahora los chicos estaban totalmente perdidos.
Ron buscaba en uno de los enormes manuscritos de la biblioteca, cuya portada rezaba: Historia de las grandes familias del mundo mágico, por Cygnus Black. Uno de esos libros clasicistas escrito por magos oscuros del pasado que nunca había llegado a ser publicado pero que pervivía en la biblioteca de la familia como un tesoro.
- Letra B, letra B… aquí está, Black – el pelirrojo abrió los ojos mientras miraba el índice del libro -. El capítulo dura casi 100 páginas.
Harry negó con la cabeza.
- No tenemos tanto tiempo. Busca un dibujo del árbol.
Ron pasó las páginas rápidamente y, tras cinco minutos, cuando ya empezaba a angustiarse, lo encontró.
- ¡Aquí está! Las mujeres salen en naranja, los hombres en rojo y los traidores en azul.
- Corre, dime los nombres.
El pelirrojo se inclinó sobre el libro para intentar descifrar la caligrafía del manuscrito.
- Alphard Black, por apoyar a Sirius Black y no creer en la pureza de la sangre. Marius Black, squib.
Harry localizó ambos nombres y los tocó con la punta de su varita. Al momento ambos desaparecieron.
- Lola Black, se casó con Bob Hitchens, un muggle. Tacha a ambos.
El moreno hizo que las dos imágenes, que se encontraban casi en lo alto del árbol, desaparecieran.
- ¿Quién más?
Ron negó con la cabeza.
- No hay nada más.
- Vale, pues pasemos entonces a la familia Malfoy.
- Harry… los Malfoy no tienen traidores a la sangre. Nunca los han tenido o al menos no se ha sabido públicamente. En este árbol no consta ninguno, de eso estoy seguro.
- ¿Qué? ¿Qué quieres decir?
- Quiero decir que no hay más traidores a la sangre y la copa no está por ninguna parte.
- Vale, entonces tiene que haber algo mal. ¿Estás seguro de todo lo que me has dicho?
El pelirrojo asintió.
- Léelo bien, quizás hayas pasado algo por alto.
- No sé, Harry – dijo Ron mientras recorría el inmenso tapiz con la mirada -. No me suena haber oído nunca el nombre de ningún traidor más.
- ¿Y si… fuera Draco? – preguntó Harry, mirando la parte inferior donde se encontraba el nombre de su rival por antonomasia.
El pelirrojo negó con la cabeza y frunció el ceño.
- Vamos, no me digas que te crees todo esa mierda de Dumbledore de que es bueno.
- Ron, sé que no puedes entenderlo, pero lo es. Estoy seguro de ello. Y créeme que me encantaría decir lo contrario, pero sé que no es cierto.
- Bien, aunque así fuera tengo la impresión de que este árbol ha sido manipulado y hechizado por Bellatrix. Si es ella misma la que ha elegido los nombres de los traidores, obviamente no habrá incluido a Draco.
El moreno pareció reflexionar unos instantes. No se le había ocurrido esa posibilidad.
- Tienes razón. Y en ese caso, puede que Bellatrix haya elegido a alguno de sus antepasados a quienes ella considere traidor a la sangre, pero la historia no.
Los ojos azules de Ron recorrieron de nuevo el árbol genealógico como si buscaran algo. Al cabo de unos segundos, se detuvieron. La expresión del pelirrojo era indescifrable, pero Harry supo que había dado con la clave del engima.
- ¿Sabes ya quiénes son?
Ron anduvo hasta la pared y, una vez estuvo allí, se situó en el extremo de la derecha. Harry dirigió la mirada hasta donde estaba su amigo y entonces lo leyó: Septimus Weasley. El abuelo de Ron, casado con Cedrella Black.
El moreno supo entonces qué había descubierto el pelirrojo. Casi todas las antiguas familias de "sangre pura" del mundo mágico estaban emparentadas de alguna forma. Lo cual le recordó que el nombre Potter también estaba presente allí. Y no tardó en encontrarlo: Charlus Potter, su abuelo paterno, se casó con Dorea Black.
Parecía lo más obvio del mundo. Bellatrix había considerado que los apellidos Potter y Weasley no merecían estar en aquel tapiz y los había incluido en la lista de traidores a la sangre. Era una ironía que sus propios apellidos fueran a ser los que los llevaran hasta el horrocrux.
Harry y Ron se miraron en silencio, sabiendo lo que tenían que hacer. A la par, levantaron las varitas. La del moreno eliminó el nombre de Charlus Potter del árbol, y la del pelirrojo, el de Septimus Weasley.
Y entonces, sin siquiera hacer ruido, el recuadro con la imagen de Bellatrix Lestrange se abrió para dejar ver una copa dorada en su interior, adornada de ricos motivos vegetales y, claramente, antigua y muy valiosa: la reliquia de Hufflepuf, el cuarto horrocrux.
Harry se acercó hasta él y metió la mano con cuidado en el interior. Sin embargo, no ocurrió nada. Obviamente Bellatrix no había creído necesaria más seguridad, pues confiaba en que nadie llegara nunca tan lejos. Y por supuesto, se había equivocado. El chico metió la copa con cuidado en el bolso expandido que Hermione les había prestado antes de marcharse con Dobby y se volvió hacia su amigo con una sonrisa de lado a lado de la cara.
- Lo logramos. Ahora salgamos de aquí.
Sin embargo, el pelirrojo observaba el árbol genealógico con las cejas fruncidas.
- Igual soy yo, pero parece como si algo hubiera cambiado en el árbol.
Harry observó el tapiz y también encontró algo diferente. Como… como si los nombres fueran más pequeños y las ramas más frondosas. Y entonces encontró la explicación.
- Mira -. Dijo señalando debajo de los nombres Nymphandora Tonks y Remus Lupin -. Ha aparecido el nombre de Teddy. Supongo que Quién-Tú-Sabes le confió la copa a Bellatrix antes de su nacimiento y, al embrujarlo para guardar el horrocrux, digamos que puso en pausa la magia del árbol genealógico.
- Como si el árbol hubiera dejado de añadir a los nuevos miembros durante ese periodo – comprendió Ron, asintiendo con la cabeza.
Y todo podría haberse quedado allí. Podrían haber abandonado el salón simplemente para ir en busca de su amiga (que en esos momentos estaba siendo encontrada por Bellatrix), pero, sin embargo, las cosas nunca salían del todo bien. Inconscientemente las miradas de Harry y Ron se dirigieron hacia el nombre que les resultaba más conocido, el del chico con el que habían convivido, y al que habían odiado, casi siete años.
Y para su sorpresa, el nombre del rubio aparecía unido a otro.
- ¿Harry? – dijo el pelirrojo cuando hubo leído el nombre femenino -. ¿Qué coño significa esto?
Ron se volvió hacia su amigo, que todavía tenía los ojos abiertos de par en par y permanecía petrificado.
- ¿Harry? – el pelirrojo elevó esta vez el tono de voz, olvidándose de que estaban realizando una misión secreta.
- Yo… no… Ron, escucha, creo que no es momento para…
- ¿Hermione y Malfoy? No, eso es imposible. Es decir, ella nunca… él no… esto tiene que estar mal – el pelirrojo miró con furia a Harry, que bajó la vista al suelo -. No, claro que no está mal. Este es el gran secreto que lleváis todo el curso escondiéndome. ¿Malfoy? ¿Con Hermione? ¿Y nadie ha hecho nada? – cuanto más hablaba, más nervioso y rojo se ponía -. ¡¿Es coña?!
- Ron, baja la voz – le pidió el moreno -. No te dijimos nada por esto mismo. Y no creas que a mí me hace gracia la idea, pero tendremos tiempo para explicártelo todo en cuanto salgamos de aquí y… - al ir acercándose al lugar en el que se leía el nombre de su amiga, ambos lo vieron. Una línea dorada, fina, pero perceptible. Y parecía unir los nombres de Draco y Hermione para luego señalar a un lugar vacío. Como si debiera haber algo. Como…
- Hermione está embarazada – logró murmurar Harry.
Ron puso una mueca terrorífica, a medias entre una sonrisa y la expresión más asqueada que hayas visto nunca.
- Todo esto es una puta broma. Me he dado un golpe y estoy soñando – y empezó a pellizcarse -. Despiértate. Despiértate. ¡Despiértate, joder!
Harry no encontró las fuerzas para pedirle que se callara. Quería, necesitaba pensar que el árbol estaba equivocado, pero en su interior sabía que ese bebé era la explicación de todo. Por eso Hermione está tan rara últimamente. Porque estaba embarazada… de Draco. Y por eso su amiga salía en el árbol. La única forma de aparecer era el matrimonio o el embarazo.
De pronto, un fuerte ruido en una de las plantas superiores lo sacó de su ensimismamiento.
- Ron, tenemos que salir de aquí. Ya. Y luego hablaremos con Hermione, pero lo principal de todo esto es destruir el árbol. Si alguien lo viera, Hermione y Malfoy estarían perdidos y muchas cosas estarían en juego.
El pelirrojo elevó la vista y un destello de ira relampagueó en sus ojos azules, que parecían ahora simular una tormenta marina.
- Me mentisteis. Todos vosotros. Tú, Hermione, Ginny. Una vez más yo fui el único imbécil que se quedó al margen.
- Ron, lo siento, de verdad, pero tenemos que huir – otro estruendo sonó, esta vez más cerca -. Ron, algo está pasando, puede que hayan capturado a Hermione. Tenemos que ir a buscarla y tenemos que destruir esto. Y luego podrás odiarnos tanto como desees, pero al menos seguiremos vivos.
Aquello pareció despertar al chico levemente, que retiró la mano que Harry había posado en su hombro con brusquedad y apuntó al árbol genealógico.
- Lo haremos a la vez, ¿de acuerdo? – preguntó Harry sabiendo que no obtendría respuesta -. Bien: uno, dos, tres.
- ¡Bombarda máxima! – gritaron los chicos a coro. Salieron despedidos hacia atrás por la fuerza del hechizo, si bien el de Harry no fue ni la mitad de poderoso que el de Ron, que canalizó toda su furia a través de la magia.
Sin embargo y a pesar del estruendo, la pared no estalló. Una débil grieta empezó a abrirse en el nombre de Draco y, poco a poco, se extendió a lo largo de todo el tapiz, apagando a su paso nombres e imágenes y dejando un muro negro a sus espaldas. El árbol genealógico había desaparecido.
- Bien, ahora salgamos de aquí antes de que… - un grito ahogado acalló al chico. Y no fue en sí el grito lo que le sobresaltó, sino la voz. Una voz que reconocería en cualquier parte: la de Hermione.
Aquello hizo olvidar a Ron que debía estar enfadado y, sin mediar palabra, ambos se dieron la vuelta para echar a correr. Pero justo entonces, un objeto pesado les golpeó y los chicos cayeron bruscamente al suelo.
- No sé por qué habéis venido, pero está claro que ha sido una mala idea – dijo una voz jadeante y aguda a sus espaldas. Otra voz que reconocerían en cualquier parte.
- ¡Tú, rata asquerosa! – siseó Ron mientras se levantaba, varita en ristre -. Fuera de nuestro camino o el que saldrá mal parado serás tú.
- No me hagáis reír – respondió Pettegrew mientras apuntaba a Ron -. ¡Crucio!
El pelirrojo se libró con un simple Protegio, a la vez que Harry lanzaba un Expelliarmus que desarmó al animago.
- ¿En serio, Peter? Sé que nunca has sido muy dotado en combate, pero creía que durarías algo más de medio minuto - dijo el moreno mientras sonreía de lado. Porque necesitaba mostrar arrogancia, necesitaba mostrar que era fuerte al hombre que le había destrozado la vida, que había traicionado a sus mejores amigos por Voldemort. Al hombre que lo inició todo. El mismo que se dio la vuelta, preparado para echar a correr.
- Esta vez no escaparás – dijo Ron mientras él y Harry se abalanzaban sobre el mortífago, placándolo y derribándolo.
Rápidamente el pelirrojo se encargó de sentarse sobre él para inmovilizarlo y la mano metálica del animago salió disparada hacia el cuello de Harry, que logró farfullar sin apartar su mirada de la del hombre:
- ¿Vas a matarme, Peter? ¿A mí, que te salvé la vida? – y para asombro de los tres, la mano de metal aflojó la presión que ejercía y, lentamente, se dirigió hacia el cuello de su posesor, que la miró horrorizado.
- ¿Qué demonios…? – logró mascullar el pelirrojo mientras él y Harry se esforzaban, con hechizos y sin ellos, por intentar que Pettegrew dejara de ahogarse. Incluso él mismo lo intentó, presa de un pánico atroz que se dibujaba en sus ojos y que, poco a poco, fue desapareciendo hasta que se quedó quieto.
- Ron… él…
- Lo sé, Harry. Esa maldita mano mágica lo ha matado. Pero ahora no tenemos tiempo de pararnos, ¿recuerdas?
El moreno asintió. Con aquella pequeña interrupción ya habían perdido demasiado tiempo. Y, aunque estuviera mal, no lamentaba la muerte del hombre.
Se cubrieron rápidamente con la capa de invisibilidad y llegaron hasta el hall donde observaron, sobrecogidos, como Bellatrix bajaba por las escaleras con aire triunfal, seguida por Malfoy, que sujetaba a Hermione firmemente para que no pudiera escapar. Cuando los tres alcanzaron el piso inferior los señores Malfoy hicieron su aparición, vistiendo unas túnicas elegantes que evidentemente habían tenido que cambiar rápidamente por sus pijamas.
- ¿Potter? ¿Weasley? Vamos, no seáis tímidos. Sois nuestros invitados, solo queremos tomar el té con vosotros. ¿Verdad que sí, cielo? – dijo volviéndose hacia la castaña, que le enfrentó la mirada en silencio. Soltó una carcajada demente -. ¿O acaso vais a dejar que hagamos daño a vuestra querida amiga?
En ese momento, Harry apartó la capa guardándola con un leve movimiento y gritó:
- ¡Expelliarmus! - la varita de la bruja voló por los aires hasta aterrizar en las manos del moreno, que pronto supo que no había conseguido nada.
- Vaya, ya pensaba que habíais abandonado a la sangre sucia. Bien, Potter, seamos razonables. Si no queréis que la mate ahora mismo, dejad las varitas en el suelo.
Los chicos miraron desafiantemente a la mortífaga durante unos segundos, para luego darse cuenta de que no tenían nada que hacer en esa discusión. Resignados, hicieron lo que les decía.
- ¡No! – gritó Hermione.
- Draco, cariño – dijo volviéndose hacia su sobrino -. Hazla callar. Me molesta.
El rubio pareció algo turbado ante la orden, pero asintió en silencio y colocó su mano sobre la boca de la chica, haciendo que sus miradas se cruzasen una fracción de segundo.
Hermione supo interpretar lo que quería decirle: él los ayudaría a salir de allí, fuera como fuese. Pero en esos momentos, ni siquiera aquello consiguió tranquilizarla.
Lucius pareció tomar la voz en aquel momento, y se adelantó un paso para salir de la penumbra.
- Potter, Weasley, solo os lo preguntaremos una vez. Si respondéis con sinceridad, puede que el Señor Tenebroso no sea tan duro a la hora de acabar con vosotros – falsas palabras, todos los sabían -. ¿A qué habéis venido?
- Bueno, siempre habíamos oído que este lugar es bastante bonito así que queríamos comprobarlo nosotros mismos.
Lucius ladeó la cabeza y su hijo frunció los labios. Solo Potter podía seguir siendo arrogante en una situación como aquella. A Draco le molestaba que, teniendo en cuenta la situación de Hermione, no intentara, como mínimo, dialogar. Maldito niño-que-sobrevivió y malditos Gryffindors.
- Respuesta incorrecta – dijo Lucius arrastrando las palabras mientras miraba significativamente a Bellatrix, que asintió.
- No os preocupéis, yo me ocupo de que confiesen – se volvió hacia su hermana con una sonrisa demente -. Cissy, encargaos de que sus amiguitos lo observen todo desde primera línea.
Una barrera protectora se alzó de las varitas de Lucius y Narcissa, inmovilizando a Ron y a Harry contra la pared. Bellatrix se volvió hacia su sobrino, que intentó disimular la mueca de miedo al comprender lo que la mortífaga intentaba.
- Tía, creo que no deberías…
- ¿Torturar a nuestra invitada? Tienes razón, voy a parecerle una maleducada. Deberías hacerlo tú.
Los ojos grises de Draco se abrieron de par en par.
- Es a ti a quien el Señor Tenebroso encargó que la matara, ¿no? Pues cumple con ello.
Hermione solo escuchó la primera parte de la frase. Porque en su cabeza, todo encajó de golpe. Esa era la misión secreta de la que Draco no quería hablarle. Esa era la misión que había aceptado y que no podía abandonar, porque se la darían a otro. Y cualquier otro no dudaría en matarla. Una vez más, estaba protegiéndola. Realmente la quería, siempre lo había hecho y todavía lo hacía.
Sin muchos esfuerzos (pues el agarre del rubio era más bien cariñoso en vez de inmovilizante), salió de sus brazos y avanzó hacia Bellatrix.
- ¿Se lo mandas a él porque tú no te atreves?
Un destello de furia cruzó el semblante de la mujer.
- ¿Que no me atrevo? ¿Acaso no conoces a Neville Longbottom, asquerosa sangre sucia? Está bien, yo me encargaré de ella y luego Draco podrá terminar la faena.
Un rayo de luz golpeó a la chica en el pecho, que cayó al suelo de golpe.
- No… - su bebé. Tenía que aguantar hasta que Draco hiciera algo para salvarla. Pero si para entonces había perdido al niño, nada habría tenido sentido.
- Sí. Es lo que querías, ¿no? – Bellatrix se recogió su varita que Harry había depositado en el suelo, soltó una risa de demente y se inclinó sobre la chica, apartándole un mechón de pelo de la cara -. Bien, no tenemos toda la noche así que empecemos – apoyó la varita en el antebrazo de Hermione y, sin ninguna delicadeza, trazó una S profunda que empezó a sangrar inmediatamente.
Hermione gritó. Harry y Ron gritaron. Bellatrix rio. Lucius observaba la escena asqueado, Narcissa evitaba no mirar y Draco estaba paralizado.
Otro gritó desgarrador cruzó el aire cuando la mujer escribió una A y una N.
- ¿A qué habéis venido? – para acompañar sus palabras, dibujó una G.
- ¡Déjala! ¡Déjala y te lo diremos! – gritó Harry, mientras él y Ron golpeaban con furia la pared protectora invisible que se extendía ante ellos -. ¡Hermione!
La chica logró mascullar:
- No… podéis decir nada. No podéis… ¡Aaaaahh! – una R se sumó al resto -. ¡No digáis nada, chicos! ¡No!
Hermione sentía que la cabeza le daba vueltas. El brazo le ardía como si le estuvieran apoyando en él un hierro al rojo vivo y unas enormes náuseas la invadían.
- ¡Confiesa! ¡¿Para qué habéis venido?! – la chica negó con la cabeza y Bellatrix trazó una E, formando así la palabra "sangre" -. ¡Dímelo! – la furia de la mujer creció, y dio un puñetazo a Hermione en plena cara.
La chica solo logró soltar un lamento y su brazo derecho, el sano, ascendió hacia su vientre todavía plano, rodeándolo de forma protectora sin que ella fuera consciente.
- Por favor, no…
Aquel gesto llamó la atención de Narcissa, que dejó de lanzar el hechizo protector haciendo que su marido la mirara.
- No podré solo por mucho tiempo – dijo Lucius con voz de esfuerzo. Sin embargo, los chicos ya no se resistían. Solo observaban a Narcissa en silencio. Sus miradas se dirigían simultáneamente de la mujer a su amiga y de su amiga a la mujer.
- Cissy, ¿qué…?
- Bella, para – Narcissa se acercó hasta Hermione y, en silencio, observó el semblante de la chica, que la miraba de forma significativa mientras las lágrimas se deslizaban por su cara.
Un gesto de preocupación se extendió por la cara de Narcissa Malfoy.
- Está embarazada.
Un silencio sepulcral inundó el hall.
La mirada de Hermione, surcada de lágrimas, se cruzó levemente con la de Draco, que parecía petrificado. El chico estaba paralizado, analizando lentamente lo que su madre acababa de decir sin lograr llegar a ninguna explicación razonable. Ella, Hermione Granger, estaba embarazada. Y, aunque quisiera oponerse a la lógica, aquel niño tenía que ser suyo. Y entonces se dio cuenta de que eso era lo que la chica había intentado decirle repetidas veces antes de que su tía los encontrara. Iba a ser padre. Iba a serlo desde hacía al menos mes y medio y ni siquiera lo sabía.
- ¿Qué tonterías estás diciendo? – logró preguntar al fin Bellatrix, observando de forma más detenida a la chica.
Narcissa negó con la cabeza.
- Está embarazada, Bella. No puedes hacerle daño.
Bellatrix preguntó a Hermione:
- ¿Es cierto lo que ella dice? – la chica retiró la mirada mientras una solitaria lágrima se deslizaba por su mejilla -. ¡Responde! – alzó el puño de nuevo, pero su hermana lo detuvo.
- ¡Detente! – Narcissa Malfoy podía ser muchas cosas, pero por encima de todas ellas, era una madre que amaba a su hijo. Y no podía dejar que hicieran daño a una embarazada, aunque tuviera que enfrentarse a su familia para ello.
- Cissy – respondió Bellatrix irritada -. No creo que al Señor Tenebroso vaya a importarle mucho que esta sangre sucia esté o no embarazada.
- A mí me importa, Bella.
- ¿Y acaso te has parado a pensar en que si tu hijo no la mata, lo matarán a él? ¿Qué propones respecto a eso?
Narcissa miró un momento a Draco y pareció reflexionar.
- Podemos esperar a que nazca y…
- ¿Y dejarlo huérfano? ¿Acaso te parece mejor eso que matarla ahora?
- Yo no… es decir…
Bellatrix no le dio tiempo a farfullar nada más, porque se volvió hacia la chica y la apuntó con la varita.
- Enhorabuena, mamá, pero esto no cambia las cosas. Aunque sí podría cambiarlas saber quién es el padre. ¿Potter? ¿O Weasley? ¿O algún otro? – la miró duramente -. ¿Quizás ni siquiera lo sabes?
Hermione soltó un gemido y se hizo un ovillo sobre ella misma, en un intento de proteger su vientre. Había olvidado casi el dolor del brazo. Tenía otras prioridades en ese momento.
- Está bien, supongo que tendré que utilizar mis propios métodos para averiguarlo. ¡Legeremens! – sin embargo, el hechizo no había todavía tocado a la chica cuando un rayo de luz apenas perceptible golpeó a Bellatrix, que entrecerró los ojos y se levantó.
Ron y Harry empezaron de nuevo a aporrear el escudo protector y Lucius tuvo que centrar toda su atención en ellos.
Mientras, la cara de Bellatrix expresaba emociones contrarias y desconcierto. Pareció olvidar que quería descubrir el padre del bebé.
- Bien, supongo que tienes razón Cissy. Dejaremos que la chica se vaya y…
- ¿De qué hablas? – jadeó Lucius, cuyos esfuerzos se iban debilitando.
- Yo no sé… - Bellatrix dio una vuelta sobre sí misma como buscando algo que no logró encontrar.
Narcissa Malfoy observó en silencio a su hijo, cuyos ojos grises seguían atentamente a su tía. Y entonces, algo los distrajo a todos.
Un ligero chirrido empezó a extenderse por el techo mientras la gran araña se balanceaba peligrosamente. Momentos después, se soltó y cayó sobre el hall con un fuerte golpe, rompiéndose en mil pedazos y esparciendo sus trozos por el suelo.
El objeto estuvo a punto de alcanzar a Bellatrix, que se echó a un lado rápidamente, ahora ya del todo despierta. A su vez, Lucius se lanzó al suelo y Harry y Ron, libres, echaron a correr al centro de la sala para situarse junto a Hermione. Recogieron sus varitas y esperaron a que algo ocurriera. Cuál fue su sorpresa cuando, de entre todos los escombros, un cuerpo pequeño de color sonrojado, vestido de manera excéntrica y con dos enormes ojos verdes, asomó la cabeza para luego salir, completamente ileso.
- ¡Tú! ¡Cómo te atreves a atacar a tus amos! – gritó Lucius apuntándole con la varita.
El elfo frunció el ceño y señaló al mortífago, cuya varita salió volando.
- Dobby no tiene amos. Dobby es un elfo libre. Y ha venido aquí para ayudar a Harry Potter y a sus amigos.
- ¡No! – logró gritar Bellatrix, mientras la criatura agarraba de la mano al Trío de Oro. Sacó un afilado puñal del bolsillo de la túnica y, con puntería mortal, lo lanzó hacia la espiral que ya desaparecía de Malfoy Manor.
Un segundo después, elfo, jóvenes y puñal desaparecieron, sepultando la mansión en un silencio sepulcral y tenso. Voldemort pronto se enteraría de que ellos habían estado en su casa y las cosas se complicarían.
Aterrizaron pesadamente en un suelo arenoso y rodaron algunos metros. Los jóvenes notaron una brisa salada en la cara y un aroma fresco. Cuando por fin pudieron levantarse, Hermione con algo más de dificultad y sintiendo todavía los cortes en el brazo, se dieron cuenta de que estaban en una playa, junto a la cual se encontraba una pequeña casa de aspecto acogedor.
La chica enseguida se llevó la mano al vientre, sintiendo una angustia intensa. Ni siquiera era capaz todavía de asimilar todas las emociones que había percibido en la mansión. Draco lo sabía. Sus amigos lo sabían. Pronto, todo el mundo mágico lo sabría. Pero, lo que la mantenía de verdad preocupada era, ¿acaso había algo que saber? Es decir, después de todos los golpes y hechizos… Ni siquiera quiso plantearse esa posibilidad. No en ese momento. Y para empeorar la situación, justo en ese momento la voz de Harry desgarró el aire.
- Dobby… ¡No! ¡Dobby!
❤ ¡Y fin del capítulo! ❤
Bueno, una vez más tengo que pedir disculpas. No sabía que las clases y los estudios iban a ocuparme tanto tiempo. Además, también tengo diferentes hobbies y me completan el horario. Creanme cuando les digo que no he tenido tiempo para escribir, y eso que esta vez tenía claro lo que quería que pasase. Pero también quería que el capítulo quedara bien y para ello me hace falta algo más de tiempo. Así que lo siento y debéis saber que de ahora en adelante no subiré capítulos con la misma frecuencia que antes. Intentaré no dejar que pase el mes, pero no puedo comprometerme a menos. Por lo demás espero que hayáis disfrutado el capítulo y que os hayan dado tantos mini-ataques como me dieron a mí escribiéndolo XD
Para empezar, Harry y Ron han conseguido la copa (y mira que era difícil), pero con ello han descubierto el gran secreto de Hermione. Y, si creeis que hemos visto su reacción, estáis equivocados. Eso era solo un pequeño anticipo, pero cuando el Trío de Oro tenga un momento para hablar... bueno, eso sí va a ser interesante XD Sobre todo por nuestro pobre Ron, que no tiene que saber ni por dónde le da el aire XD
Con Bellatrix ha habido unos momentos bastante críticos y si no hubiera sido por Narcissa... Sinceramente, me cae muy bien y creo que a la hora de escribir de ella se nota. Porque por encima de todo, es una madre... irónico que sin saberlo esté protegiendo a su nieto, ¿no? Bueno, en caso de que todavía haya bebé... En el próximo capítulo se verá ;P
Y además... ¡BOOM! Se ha enterado Draco de que va a ser papá. Y todavía no hemos visto lo que piensa, tan solo otro adelanto XD ¿Cómo creéis que reaccionará? Sinceramente, no es una noticia que se asimile así sin más. Y menos en esa situación. Porque esto lo cambia TODO.
Lo bueno es que han conseguido escapar con la copa y llegar a casa de Bill y Fleur, lo malo... bueno, es Dobby. Pero todavía no sabemos si sobrevivirá o no. Ya sabéis que no me gusta seguir del todo la trama ;P
Sí, sé que son muchas intrigas y siento dejaros así, pero sé que en el fondo me queréis XD😊
Y ahora antes de irme, contestaré a las reviews de todos los que me han escrito por privado:
- Meg: Hola un capítulo más cielo 😊 Me alegra saber que disfrutaste del capítulo pasado y espero que todas tus dudas se hayan resuelto... aunque hayan aparecido otras nuevas XD Ya ves que Draco se ha portado y ha hecho lo que ha podido por proteger a Hermione 😍 Respecto a lo de Ron, me gusta eso, porque en muchas historias lo pintan de tonto y la gente le coge asco y a mí me parece que no se lo merece (aunque a veces sea un poco insoportable XD). Ojalá hayas disfrutado de este capítulo tanto como de los otros, muchos besos 😘❤
- Salome: Hola amor 😊, me encanta saber que te descargaste la app por esta novela... cuando me decís cosas así me cuesta creerlas, en serio, me alegráis el día ❤ No te preocupes porque a mí la principio me costaba y ahora ya me apaño bastante bien :) Siento lo de la espera y la intriga, espero que no me odies mucho XD 😊 Besos 😘❤
- Daira Malfoy: Hola una vez más reina 😊 Jajajaja me encanta saber que la historia te gusta tanto, ojalá pudiera subir con más frecuencia pero en serio que es imposible 😅 El reencuentro a mí también me derritió el corazón, es que son tan... 😍😍 Repecto al bebé Draquito... la intriga es muy grande, lo sé y lo siento 😅 Bueno, aunque Bellatrix no sea del todo una villana a la que odiar es cierto que a veces entran ganas de matarla XD Muchas gracias por la comprensión y la paciencia, espero que hayas disfrutado muchísimo del capítulo :) Muchos besos cielo 😘❤
- Arosore: Hola cielo 😊 Sí, se que la intriga es mala porque a mí también me pasa cuando leo historias, pero a la vez es necesaria :) Me encanta que te guste tanto la historia y siento haber tardado tanto, pero esta vez ha sido imposible realmente. Disfruta el capítulo amor, muchos besos😘❤
Y esto ha sido todo por hoy, habéis mandado bastantes reviews así que muchas gracias, ya sabéis que eso me encanta y que siempre estoy molestando con el tema XD Gracias gracias y gracias :)
Antes de despedirme y como siempre, daros las gracias por leerme, pediros que recomendéis la historia a vuestros amigos para que esta historia pueda llegar a más gente y recordaros que le deis al Go ❤
Con todo el cariño del mundo, una semana más;
-Daphnea ❤
P.D.: Para todos los que no lo hayáis leído arriba, con las clases no voy a poder ser tan regular como antes y tardaré tanto como ahora, sintiéndolo mucho pero no tengo tiempo casi ni para vivir. Mil gracias un capítulo más por la comprensión❤
P.D.: Por cierto, una lectora me sugirió que escribiera la historia también en Wattpad para que llegara a más gente. No soy mucho de Wattpad así que quería ver qué opináis vosotros (por supuesto seguiré subiendo en esta página). Me sería de ayuda que me aconsejaráis, muchas gracias de antemano :) Os quieroo ❤❤❤
