La chica abrió los ojos y comenzó a rebuscar temblorosamente en su bolso hasta que, por fin, sus dedos tocaron algo frío y delicado. Lo sacó con cuidado y sonrió abiertamente al observar la reliquia finamente labrada que tenía ante ella.

- Creo que no soy la única aquí que tiene que dar explicaciones.


- ...del pobre Colagusano – Voldemort arrastraba las palabras más de lo habitual, mientras recorría con su mirada la larga mesa y clavaba sus rojos ojos en Lucius Malfoy, que parecía bastante incómodo -. Una pena que tengamos que decirle adiós, teniendo en cuenta que era uno de nuestros miembros más fieles – sonrió malévolamente -. Y dóciles.

- ¿Qué le pasó exactamente a Colagusano? – preguntó Snape.

- Parada cardíaca – contestó rápidamente Narcissa.

Una risa ronca sonó desde el lado contrario de la mesa.

- Ha muerto como un asqueroso sangre sucia.

- Hablando de sangres sucias – intervino Bellatrix con los ojos maliciosamente brillantes -. Tengo información acerca de la amiga de Potter que podría interesaros, mi Señor.

Voldemort ladeó la cabeza y la miró, expectante. Draco abrió los ojos sobresaltado; daba por hecho que nadie iba a comentar nada de lo que había sucedido en la mansión la última noche.

- Alguien la avistó hace poco – prosiguió Bellatrix lentamente, saboreando el momento -. Es solo un rumor, pero dicen que está... embarazada - pronunció la última palabra, casi relamiéndose los labios.

Un murmullo se extendió a lo largo de la mesa, mientras Draco sentía que iba a perder el control de sus pensamientos. Sobre todo cuando notó las miradas de Snape y de Nott clavadas en él, con tal intensidad que le hacían daño. Por fin se atrevió a alzar la cabeza hacia su amigo, que lo miraba con ojos desorbitados. Frunció una ceja con gesto interrogativo y Draco asintió; se lo explicaría todo luego. Snape, por su parte, estaba colérico. Y Draco lo entendía. Aquel estúpido bebé iba a entorpecer las cosas hasta un punto inimaginable, iba a acelerar demasiado los acontecimientos y a generar un huracán en el que no quería entrar. Y, sin embargo, él mismo había creado la tormenta.

- ¿Es eso cierto, Bellatrix? – preguntó la voz siseante de Voldemort, atrayendo al momento todo la atención de los presentes.

La mujer de cabello greñudo y dientes sucios asintió, contenta de tener la atención de su Señor.

- Es seguro casi en un cien por cien. Y aunque todavía no se sabe quién es el padre, es solo cuestión de tiempo.

Voldemort se llevó una esquelética mano a la barbilla y pareció reflexionar. Al final, miró al rubio, que a duras penas pudo parecer entero.

- Draco, preciso de tu intervención cuanto antes. Partirás pronto en una misión de búsqueda y darás muerte a esa asquerosa sangre sucia en cuanto la encuentres.

Snape intervino, mirando fijamente a Draco.

- Con su permiso, Señor, ¿por qué es necesario adelantar la muerte de la chica?

Voldemort volvió su cabeza hacia el profesor.

- Porque, mi querido Snape, ese niño podría ser el arma más poderosa de todas. Si, por ejemplo, fuera hijo de Potter, su muerte no significaría nada, porque el bebé sería su legado. Y aunque no fuera él el padre, que matáramos a la sangre sucia y a su bebé haría mucho daño al bando contrario, y eso nos vendría muy bien.

Muchos de los presentes asintieron con conformidad y Voldemort se volvió hacia Draco, que se irguió tanto como pudo.

- ¿Ha quedado claro que tu prioridad es eliminar a ese parásito?

El rubio tragó saliva, sintió que le subían los colores y asintió débilmente.

- Espero que sepas cuáles serán las consecuencias si no cumples tu tarea o si alguien lo hace por ti – era una clara alusión a la muerte de Dumbledore. Voldemort no sabía lo que había pasado exactamente, pero sospechaba que Draco no había matado al viejo director.

El rubio volvió a asentir de nuevo, notando la mirada de Nott cada vez más apremiantemente sobre él. La tarea que tenía entre manos le daba vueltas en la mente, casi de forma mareante. Tenía que pensar algo y tenía que hacerlo rápido.


El rubio selló la puerta de su habitación e insonorizó la sala tan pronto como los dos estuvieron dentro.

- ¿Granger está jodidamente embarazada? – gritó Nott en cuanto su amigo se volvió para mirarlo -. ¡¿Y no me habías dicho nada?! ¡¿Tú eres consciente de… de lo que significa esto?! – pegó un puñetazo al armario -. Es una puta locura. ¡Joder, Draco!

- Theo – intentó cortarle el rubio.

- Y parece que te da igual. Vas a ser padre. ¡Padre!

- Theo – prosiguió Draco, de forma más cortante.

- ¡Tú y Granger vais a tener un bebé!

- ¡Theo! – El moreno miró a Draco enfadado y, poco a poco, suavizó su expresión -. Primero, sólo lo sé desde hace unas horas – puntualizó Draco.

- Da igual, el caso es que…

- Segundo – prosiguió -. Ni siquiera es seguro que Hermione esté embarazada.

- Pero sí que lo está. Tú sabes que lo está, aunque intentes convencerte de lo contrario.

El rubio frunció el ceño.

- No sabes nada.

- El que parece que no sabe nada eres tú.

Ambas miradas, gris y azul, se enfrentaron en silencio.

- Yo no tengo la culpa.

Nott soltó una risa sarcástica.

- En realidad, creo que sí. De hecho, tienes la mitad de la culpa.

Draco se acercó hasta llegar a él.

- ¡¿Acaso crees que yo quiero esto?! ¡Pues no! ¡Ese puto bebé va a arruinarlo todo, lo sé tan bien como tú!

- ¡¿Crees que solucionas algo con no quererlo?! ¡Te recuerdo que es tu hijo! ¡TU HIJO! ¡Y lo va a seguir siendo, aunque no quieras! ¡Así que o le dices adiós a Granger o la convences para que no tenga al niño, pero deja de anteponer tus necesidades a de las de todo el mundo! ¡Acabáis de joder muchas cosas!

Draco ni siquiera lo pensó. Le hervía la sangre, sentía la ira recorrerle. Fue una reacción instintiva.

Cuando el puño del rubio impactó contra la cara de Nott, el moreno se quedó mirándolo en silencio un momento, para luego responderle con otro golpe. Enseguida se enzarzaron en una pelea que Draco finalizó cuando logró hacerse con su varita y apuntar a su mejor amigo.

- ¡Fuera!

Nott se acercó con dificultad hasta la puerta y la abrió con fuerza.

- Que te den y que le den al puto bebé. No vuelvas a hablarme en tu vida, Draco Malfoy – y dicho esto, rompió su amistad con un sonoro portazo.

Una vez solo, el rubio se derrumbó en el suelo, con la espalda apoyada contra la pared y enterró la cara entre las manos, liberando al fin las lágrimas que tanto llevaban pugnando por salir.

No tenía a Hermione, no tenía a su madre y no tenía a Nott. Ya no le quedaba nadie. Estaba solo.


- ¿En serio descubristeis cómo desbloquear el árbol genealógico tan rápido? – dijo Hermione con los ojos como platos.

- Tú lo hubieras logrado en la mitad de tiempo.

La castaña negó.

- Yo no la habría conseguido nunca. La respuesta era tan sencilla y compleja como ponerse en la piel de Bellatrix. Yo le hubiera dado demasiadas vueltas y no habría logrado nada.

Harry le cogió la mano.

- Lo importante es que lo hicimos. Recuperamos la copa y salvamos a los prisioneros.

- Supongo que tienes razón.

El moreno entornó los ojos.

- No pareces muy convencida.

Hermione negó con la cabeza.

- Estoy muy contenta, en serio. Pero…

- ¿Pero?

- Ya sabes – la chica suspiró -. Las cosas siguen siendo difíciles.

- ¿Por la guerra o por el bebé?

- Por ambas cosas, supongo. Me temo que no voy a poder ocultar mi embarazo mucho más tiempo.

Harry la miró, indeciso.

- ¿A qué te refieres?

- Creo que lo mejor será que se lo cuente a Fleur. Ella me sabrá ayudar… y luego debería hablar con la Orden.

Su amigo se levantó de golpe.

- No puedes hablarles del niño. Si se enteran de que Malfoy…

- Harry, no les voy a decir quién es el padre.

El chico pareció calmarse y se sentó.

- Aun así no me hace mucha gracia.

- ¿Sigues teniendo esperanzas de que quiera abortar, verdad?

- Yo…

- No importa, Harry, pero ya os he dicho que voy a seguir adelante.

El chico negó.

- No estás pensando en ti.

- Claro que lo estoy haciendo. De hecho, ahora mismo me considero bastante egoísta.

- No, Hermione, tú no lo entiendes. Lo haces por Malfoy – la miró a los ojos -. Lo echas de menos y crees que ese bebé es tu conexión con él. Pero créeme cuando te digo que un embarazo es lo contrario a aquello que podría atraer a Malfoy hacia ti.

- Cuando se enteró en la mansión no dudó en ayudarnos.

- Lo hizo porque debía hacerlo, porque te quiere. Pero eres consciente de que eso no significa nada en esta situación. No es el simple hecho de que quiera estar o no contigo, sino de que quiera ser padre.

Hermione guardó silencio y se levantó.

- Quiero hablar con Fleur – Harry apretó los puños. Ya está, iba a saberse todo.

- ¿No crees que deberías decirle a Ron que vas a contarlo?

- Ahora no va a querer hablar conmigo, y de todas formas sé que no le haría gracia, así que no tiene sentido que se lo diga.

- Solo… piénsalo bien.

- Harry, si vas a seguir intentando persuadirme mucho tiempo lo mejor será que me dejes y…

- No, no, lo siento – la abrazó -. Es solo que me cuesta asimilarlo. Y me va a costar.

La chica asintió y se apartó suavemente.

- Será mejor que lo haga ya. Luego nos vemos.

Harry no respondió y la chica abandonó la habitación en silencio, sabiendo que las cosas podrían ir peor. Mucho peor.


- Luna, ¿has visto a Fleur? – la chica estaba sentada en la mesa de la cocina, ante una taza humeante de tila.

- Hace media hora ella y Bill estaban en el jardín. Supongo que seguirán allí. ¿Vas a contárselo?

Hermione asintió.

- No me queda otra opción. Necesito que la Orden lo sepa, no puedo esconderlo más.

- Creo que estás tomando la opción correcta.

La castaña sonrió y se volvió para irse, pero se giró antes de atravesar la puerta.

- Luna, cuando nos vimos… ¿cómo supiste que estaba embarazada?

La rubia sonrió.

- Bueno, es obvio que lo estás.

- Pero si ni siquiera tengo tripa aun.

- Bueno, no, pero estabas rodeada de pumplets voladores. Muchos más de los que había visto nunca juntos, de hecho. Ese bebé debe de ser muy poderoso.

Hermione se quedó plantada sin saber qué responder.

- Es un feto, no… no creo que sea poderoso.

- Pero lo será, te lo aseguro.

La castaña se estremeció sin saber muy bien por qué y decidió cambiar de tema.

- Bueno, gracias Luna, voy a ir a buscar a Fleur antes de que se haga de noche.

- ¿Ha buscagme? – dijo una voz aguda detrás de Hermione -. Pues ya me has encontgado. Decidme chicas, ¿qué ocugge?

- Fleur, ¿podemos hablar?

- Clago Hegmione, vamos al salón. Bill está todavía fuera y los chicos están en su habitación.


La cara de Fleur se convirtió en una máscara impasible.

- ¿Estás seguga de eso?

Hermione, ahora algo más relajada, asintió.

- Pero no te has hecho pguebas ni…

- Me hice un test de embarazo. Dio positivo.

La francesa asintió lentamente y pareció reflexionar unos segundos.

- ¿Es el padre… alguno de los chicos?

- ¡No! Quiero decir… ¿Te refieres a Harry y Ron? No, no es ninguno de ellos.

- ¿Y quién es?

- Yo… no puedo decirlo, Fleur. Acabaréis sabiéndolo, pero de momento no puedo.

- ¿Quiege eso decig que el padge no es alguien bueno?

La chica dudó.

- Es bueno. Al menos para mí.

- Es solo que… Hegmione, eges muy joven. ¿Estás seguga de que quieges seguig adelante?

- Totalmente.

- En ese caso debegíamos contágselo a los demás miembros de la Ogden. Cgeo que segá necesagio que lo sepan paga que estés pgotegida. Tendgás que empezag a ig al hospital a hacegte pguebas y… bueno, ya no podgás combatig en la guegga.

La castaña apartó la mirada. Sí, aquello era lo que se llamaban consecuencias. Pero no podía hacer otras cosas que aceptarlas y regirse a su embarazo.

- Lo sé, Fleur, por mucho que me pese, la cosa va a tener que ser así.

- Cgeo que lo mejog segá que mañana os tgasladéis a Grimmauld Place. Quizás te venga bien… no sé, hablaglo primego con Tonks.

Hermione se frotó los ojos. Sí, ya había pensado en eso.

- ¿Cómo crees que se tomará la Orden la noticia?

Fleur sonrió comprensivamente y le cogió de la mano.

- Intuyo que mejog que Haggy y Gon. Pego Hegmione, si tú estás seguga da igual lo que los demás piensen. Además, aunque no les haga ggacia ellos te ayudagán.

La castaña agradeció sus palabras. No conocía demasiado a Fleur, pero aquello le recordó que apenas era unos años mayor que ella. Entre ambas había comunicación y comprensión. Por ello supo que podría confiarle algunas de sus inquietudes.

- No me ayudarán si se enteran de quién es el padre. Nadie lo hará. Puede que… puede que ni siquiera él.

- Hegmione, ¿qué sientes tú pog el bebé?

La chica alzó la mirada y reflexionó sobre la respuesta unos momentos.

- Lo daría todo por él.

- ¿Antepondgías al bebé antes que al padge?

Esta vez le costó más.

- Yo… sí, lo haría. Antepondría a cualquier por el niño.

- Y al padge del bebé le pasagá lo mismo. Sentigá lo mismo que tú.

- De momento, por lo poco que sé, no lo parece – la chica recordó con un escalofrío la mirada perdida de Draco cuando se había enterado de la noticia.

- Hegmione, un bebé no deseado puede seg una teggible sogpgesa al pgincipio. Pego eso no cambia que sea tu hijo. Si el chico gealmente te quiege, vendgá. Y si no lo hace, al menos ya sabes que no es el hombge adecuado.

Hermione logró sonreír.

- Muchas gracias, Fleur.

- No hay de qué, Hegmione. Quiego mucho a Bill, pego a veces me hace falta hablag con alguna otga mujeg – la francesa sonrió también y se levantó -. Segá mejog que avises a los chicos de que mañana pagtigemos a Grimmauld Place.

La castaña asintió y se levantó.

- Ahora se lo diré. Hasta mañana.

- Hasta mañana Hegmione.


- Te estás comportando como un idiota con ella.

El pelirrojo lanzó una mirada furiosa a su amigo y negó.

- ¿Acaso no es ella la idiota por estar saliendo con Malfoy? Con Malfoy, Harry. ¿Me vas a decir que no te parece una locura?

- Me he hecho a la idea.

- Claro, al menos a ti te cuentan las cosas. Yo siempre soy el último mono.

- Ron, si te lo hubiera dicho cuando estábamos en Hogwarts la hubieras liado.

- No lo hubiera hecho.

- ¿Acaso no habrías atacado a Malfoy?

Ron puso semblante pensativo.

- Se lo merece.

- Como quieras, pero vas a tener que hablar las cosas con Hermione. Lo que ha pasado antes ha sido… raro.

El pelirrojo enterró la cara entre las manos.

- Supongo que se me ha ido la cabeza. No sé… no sé por qué he dicho eso.

- Ron, ella todavía te gusta. Y odio decírtelo, pero perdiste tu oportunidad en cuanto te fuiste con Lavender. Puede que creyeras que Hermione iba a estar toda la vida esperando pero… bueno, ya ves que no.

- Harry, no es solo que esté con Malfoy. Es que está EMBARAZADA.

- Lo sé. Es una locura.

- Creo que se está fastidiando la vida. Es decir… ¿cómo puede pensar que Malfoy va a querer hacerse cargo de ese niño? No, la va a dejar sola y sin posibilidades de cumplir los sueños por los que tanto ha luchado. Ese hijo de…

- Ron, ya vale. Hermione siempre ha ido varios pasos por delante de nosotros. Ella es muy fuerte y… no sé, si ha decidido tener el niño tendremos que estar a su lado, nos guste o no. No la podemos dejar sola en esto.

- Pero sin embargo ella nos ha dejado solos. Quiero decir… ya no podrá acompañarnos en nuestra misión. No si el niño corre peligro.

- Pero no era su intención tener que dejarnos. Simplemente… las cosas han sido así. Tenemos que aprender a sobrevivir sin ella.

- No sé si seremos capaces.

- Tenemos que serlo.

Unos golpes suaves en la puerta interrumpieron su conversación.

- Adelante – dijo Harry.

Hermione abrió con cuidado la puerta de la habitación.

- Pasa – dijo el moreno mientras miraba de reojo a su amigo, que parecía querer que la tierra lo tragara.

- Chicos, vengo a deciros que mañana partiremos a Grimmauld Place.

- ¿Por qué? ¿Le ha pasado algo a alguien? – preguntó enseguida Harry.

- No, es que voy a contarle a la Orden… bueno, ya sabéis.

- Ni hablar, tú no vas a hacer eso – dijo Ron con tono tajante.

- Ron, no venía a preguntaros. Solo os estoy informando.

- Esto es acojonante. ¿Vas a decirle a todo el mundo que llevas todo el año tirándote a Malfoy? Pues adelante oye.

Hermione se puso roja y le lanzó una mirada furibunda.

- No les voy a decir quién es el padre. Ni vosotros tampoco. Pero no puedo llevar el embarazo sola, necesito a alguien que me ayude.

- Nosotros lo harem…

- No Harry, suficiente he hecho ya alejándome de la misión como para apartaros a vosotros también – hizo una pausa -. Solo quería que lo supierais. Sobre todo es muy importante que no digáis nada de Draco. Hay demasiadas cosas en juego.

- O sea que a partir de mañana será oficial – dijo Harry.

- Sí. Así que supongo que vais a tener que ir haciéndoos a la idea de ello.

Un silencio sepulcral se hizo en la habitación y Hermione tomó aire.

- Ron, ¿podemos hablar?

El pelirrojo pareció sorprendido por la petición, pero asintió a desgana y se levantó.

- No, ya me voy yo. Me apetece tomar algo de aire fresco – dijo Harry mientras se levantaba y dirigía una mirada tranquilizadora a su amigo -. Volveré en un rato.

Cuando se quedaron solos, Hermione anduvo hasta la cama de Harry y se sentó en el borde, mirando de reojo a Ron.

- Escucha… puede que tengas razón. Quizás debería habértelo dicho antes.

Ron se podría haber esperado que su amiga le gritara o le dijera que le odiaba. Que diera por terminada su amistad. Cualquier cosa menos una disculpa.

- ¿Ron?

El chico salió de su ensimismamiento y la miró. Observó a la chica a la que había amado y a la que seguía amando. Pero lo descubría demasiado tarde. Porque ya nunca podría tenerla.

- Sí, deberías habérmelo contado antes.

- Mira, puede que me equivocara pero eso es ya parte del pasado. Creo que deberíamos olvidarlo. Lo importante es el ahora. Yo… lo quiero, Ron. Quiero a Malfoy y quiero tener este niño con él.

- Quizás él no opine lo mismo.

- En ese caso lo tendré sola.

- Veo que estás muy decidida.

- Mira Ron, no sabría cómo explicarte lo que siento. Al principio tenía mucho miedo. Solo miedo. Ahora estoy asustada, sí, pero sobre todo enamorada de este bebé. No ha nacido y ya lo quiero más de lo que nunca había querido a nadie. Sé que… sé que puede sonar irracional, pero voy a hacerlo.

Ron permaneció callado unos segundos.

- Eso suena… bonito, supongo.

Hermione sonrió.

- Es bonito. Llevo a un niño en mi interior. Durante los siguientes siete meses una vida va a depender únicamente de mí.

- Vamos Hermione, mi vida y la de Harry llevan dependiendo de ti siete años.

La chica lo miró a los ojos y se sonrojó.

- Yo… bueno, sabes que eso no es cierto. Pero gracias, Ron. Me alegra ver que ya no estás enfadado.

- No puedo estar enfadado contigo por siempre. Y… lo siento Hermione. Siento haberme puesto así y haberte hablado mal. Y, sobre todo, siento lo que he dicho sobre… nosotros.

La chica negó con la cabeza.

- Ron, solo tienes que entender que tú y yo somos amigos y es mejor así.

- Y lo entiendo.

- Encontrarás a alguien perfecto. Te lo prometo.

El pelirrojo asintió en silencio y apartó la mirada.

- Voy a llamar a Harry porque… bueno, mañana tendremos que madrugar, supongo.

- Intentaremos irnos a primera hora de la mañana. No te preocupes, le aviso yo.

La chica observó por última vez a su amigo y abandonó la habitación lo antes posible. Aquella acababa de ser una de las conversaciones más tensas que había mantenido nunca. Pero la alegraba saber que Ron ya estaba más tranquilo.

- ¿Qué tal todo? – le preguntó el moreno, que subía las escaleras en ese momento.

- Bien, supongo. Ha sido…

- ¿Raro? – se anticipó el moreno -. Tienes que darle tiempo, Hermione.

- Es solo que hubiera preferido que, a la hora de contarles lo de mi embarazo a la Orden, vosotros ya lo hubierais asimilado y pudierais apoyarme.

- Vamos, sabes que eso no va a hacer falta. Todos te van a ayudar.

La chica se encogió de hombros.

- Lo sé, es solo que… estoy nerviosa.

- ¿Porque sabes que si lo dices ya no habrá marcha atrás?

- Es que no sé, Harry. Estoy muy segura respecto a lo del bebé, pero no paro de pensar en Draco. Si hubiera alguna forma de poder hablar con él…

El moreno suspiró y le alzó el rostro por la barbilla.

- Escucha, Hermione. Te comprendo, yo echo de menos a Ginny en cada momento. Pero no puedes dejar que eso te consuma. No sé cuánto tiempo tardarás en ver a Malfoy, pero quizás deberías ir planteándote que él nunca vuelva.

La castaña lo miró con aplomo.

- No, Harry. Él va a volver. Sé que lo hará.


- Draco, te lo prohíbo. Me niego tajantemente – la voz de Narcissa trataba de sonar firme, pero tenía un tono débil, suplicante -. No puedes irte y abandonarnos de la noche a la mañana.

- De hecho sí puedo y es lo que voy a hacer.

- Te matarán, nos matarán a todos. ¡Es una locura!

- Ellos no van a saber por qué me voy.

- Tu excusa no va a engañar a nadie.

- De hecho, estoy bastante convencido de que sí lo hará. Es decir, después de lo que dijo el Señor Tenebroso en la última reunión, ¿a quién iba a extrañarle que yo partiera a cumplir mi misión? Me ordenó que me diera tanta prisa como pudiera.

- Creo que deberías esperar al menos a que la batalla comience y…

- No, mamá. Tengo que irme ya. Aquí ya no me queda nada.

La mujer puso una expresión dolida.

- ¿Y qué hay de mí?

- Estamos en diferentes bandos, ¿recuerdas? Todavía estás a tiempo de unirte a mí pero sé que no lo harás – la miró a los ojos -. Volveré a buscarte, lo prometo.

Narcissa negó con la cabeza y observó el jardín a través de la ventana.

- Si algo te ocurriera…

- Estaré a salvo, lo prometo.

- ¿Dónde vas a ir?

Draco apretó los puños y cerró los ojos.

- Simplemente me voy, ¿vale? No puedo permanecer más tiempo entre estas cuatro paredes simulando que todo está bien. Porque, por si no te habías dado cuenta, NADA está bien.

- Sé que me escondes algo.

El rubio dudó un segundo, el suficiente para que su madre confirmara sus sospechas.

- También sé que no vas a decirme qué es.

Su hijo no respondió y Narcissa suspiró.

- Será mejor que baje con tu padre. Recuerda que tenemos reunión mañana a primera hora. Al Señor Tenebroso le alegrará oír que te marchas a cumplir tu misión.

Cuando la puerta se cerró a espaldas de su madre, Draco por fin se dejó caer sobre el colchón y se masajeó las sienes. Acababa de tomar demasiadas decisiones en menos de 24 horas, y habían sido unas de las elecciones más duras de su vida.


- ¡Chicos! – la puerta todavía no había terminado de abrirse cuando la señora Weasley se lanzó sobre los tres adolescentes -. ¡He estado tan preocupada! ¡Nadie sabía dónde estabais ni qué hacíais! – de pronto, un destello fugaz relampagueó en sus ojos -. ¡Ron Weasley, ni se te ocurra volver a irte de casa de esta manera!

- Vamos mamá, deja las broncas para luego – dijo el pelirrojo mientras entraba en la casa y saludaba a su padre -. Somos ya algo mayores para eso.

Un crack sonó a sus espaldas.

- Créeme Ronald, nunca serás lo suficientemente mayor para librarte de las broncas de mamá – dijo una voz familiar.

- Sobre todo en estos días en los que todo el mundo está tan… tenso. Que si no nos aparezcamos de la nada…

- Que si no pongamos pastillas laxantes en la comida…

- Que si no encerremos a Kreacher en el armario del baño… - el Trío de Oro soltó una sonora carcajada y la madre de los gemelos rodó los ojos.

- Fred, George, dejaos de tonterías y saludad a los chicos – dijo la señora Weasley con aspecto serio pero una sonrisa camuflada -. Os hemos preparado las habitaciones en las que soléis dormir, chicos. Hermione, si no te importa dormirás sola, porque como Ginny no está…

- ¿Ginny no está? – la interrumpió Harry. La señora Weasley le dedicó una mirada curiosa y el chico se sonrojó -. Quiero decir, pensaba que ya no estaría yendo a Hogwarts.

- Nosotros preferiríamos que no, pero ya conocéis a Ginny – dijo la mujer mirando a Harry detenidamente -. Han creado una especie de grupo de resistencia y se están oponiendo a la influencia de Quién-Vosotros-Sabéis en el colegio. Por más que insistamos, no querrá venir a casa.

- ¿Y consiguen algo? – preguntó Ron.

- Al menos así se protegen unos a otros – el señor Weasley se encogió de hombros -. Pero es un año escolar perdido. Supongo que, cuando la guerra termine, las clases tendrán que volver a retomarse desde principio de año.

- No creo que sea capaz de soportar otro año más de colegio – se quejó Ron mientras traspasaba el umbral y miraba a su alrededor, encontrándolo todo igual a la última vez que había estado en la casa.

- Bueno chicos, supongo que la profesora McGonagall podría hacer los ojos gordos con algunos de vosotros. Sin embargo, estoy segura de que Hermione querrá volver a terminar de cursar Séptimo, ¿verdad cariño?

La chica a duras penas consiguió sonreír y asentir en silencio. Los chicos notaron la tensión en el ambiente y se apresuraron a dirigir al grupo hacia el salón, donde Remus y Tonks los esperaban junto a un bultito envuelto en mantas.

- ¡Chicos! – la joven se levantó y los abrazó con una sonrisa.

Harry carraspeó.

- Sentimos mucho lo de tu padre, Tonks. Desearíamos haber ido al funeral, pero nos fue imposible.

La mujer sonrió tristemente.

- No os preocupéis, sé que estáis llevando a cabo una misión muy importante. Y gracias Harry. Pero no hablemos de cosas tristes, venid, os presentaré a Teddy.

Los chicos se acercaron en silencio hasta el sillón, donde Remus sujetaba con mucho más cuidado del que parecía capaz a un bebé que dormitaba y tenía el pelo…

- ¡Rosa! Tiene el pelo rosa, Tonks. Eso significa que es… - comenzó Ron.

- Un metamorfomago – terminó Remus por él, que los observaba con una mirada cansada pero feliz -. Igual que su madre. Y no tiene ni pizca de licantropía.

- Pero es igual de guapo que Remus – dijo su mujer mientras le ponía la mano en el hombro.

En silencio, todos observaron como el niño abría lentamente sus grandes ojos, de color chillón igual que su pelo, y les mostraba una sonrisa traviesa.

- Es monísimo – dijo Hermione con voz conmovida. De reojo, Harry pudo ver como tenía los ojos llorosos, por mucho que tratara de esconderlo.

- ¿Quieres cogerlo, Hermione? – preguntó Remus mientras se levantaba y se acercaba hasta los chicos.

- Yo no sé…

- Vamos cariño, es muy fácil – dijo la señora Weasley mientras cogía a Teddy de los brazos de Remus y lo acercaba hasta la castaña -. Perfecto, solo tienes que agarrarlo así. Vaya, parece que lo hayas hecho toda la vida.

La chica sonrió y miró a los ojos del niño, que en seguida se tornaron de un suave color miel. Tonks sonrió.

- Todavía no controla sus transformaciones, pero que adopte el color de tus ojos significa que está a gusto contigo.

Remus se enzarzó en una conversación con Harry y Ron, y los señores Weasley se marcharon a terminar de organizar todo lo necesario para la reunión que tendría lugar esa misma noche. Hermione, mientras, le tendió el bebé a Tonks y se cercioró de que no la escucharan.

- Tonks, ¿podemos hablar un momento?

- Claro, Hermione. ¿Quieres ir a otra habitación?

La chica asintió agradecida y la metamorfomaga se volvió hacia su marido.

- Ahora volvemos, chicos. Hermione y yo tenemos que ponernos al día.


El rubio carraspeó y esperó hasta que la atención estuvo centrada en él.

- Mi… señor – dijo evitando elevar la mirada -. He decidido partir hoy mismo para intentar cumplir con mi tarea lo antes posible. Encontraré el refugio de Potter y sus amigos y acabaré con la chica.

Un silencio tenso se extendió en la sala de reuniones.

- Vaya, vaya, Draco, me complace saber que por fin empiezas a enderezar tus decisiones. Actúa con inteligencia, cumple tu misión y serás gratamente recompensado. Y si no lo haces, atente a tu castigo.

- Con mi debido respeto, Mi Señor – intervino Lucius Malfoy, que miraba a su hijo con una mirada entre extrañada y furiosa -. ¿No cree que sería más conveniente que alguien acompañara a mi hijo?

- Soy capaz de cumplir esto solo y lo haré – atajó Draco, elevando la vista y clavándola, accidentalmente, en la de Nott.

El moreno tenía toda la cara llena de rasguños y lo observaba con frialdad, como desde la lejanía. No había en él ninguna pizca de cordialidad ni de nada que se le pareciera. Era una persona totalmente distinta al chico risueño y bromista al que solía considerar su mejor amigo.

Draco notó como un escalofrío le recorría la espalda. Ese nunca había sido su lugar, pero ahora lo sentía más que nunca. Tenía que escapar lo más rápido posible o acabaría volviéndose loco.


La sonrisa cordial de Tonks se convirtió en una mueca inexpresiva que observaba atónita a la castaña.

- Hermione, tú… ¿estás segura de lo que dices?

- Totalmente segura, Tonks. Al igual que también sé que voy a tener al bebé, con o sin el padre.

El pelo de Tonks se volvió de color amarillo, como hacía siempre que se ponía nerviosa. Teddy comenzó a dar palmas y sonreír mientras su corto cabello se volvía del mismo color.

- ¿Quién es el padre, Hermione?

- Yo... no puedo decirlo. En serio, Tonks, de momento tiene que permanecer en secreto. Pero él es bueno, lo juro.

- ¿Tan bueno como para ayudarte a criar al niño? – Tonks suspiró y le acarició la barbilla -. Hermione, sé que eres una chica fuerte y que conseguirás lo que te propongas. Pero también sé que si yo no tuviera a Remus, cuidar de Teddy se me haría muchísimo más difícil.

- Pero incluso si el padre no vuelve, Ron y Harry me ayudarán.

- Sí Hermione, pero un niño es algo con lo que vas a tener que vivir toda la vida, para lo bueno y para lo malo. Si decides tenerlo, se acabó ser una adolescente; te convertirás en una adulta. Ahora bien, supongo que tú ya has valorado todo esto y, si tan claro lo tienes, adelante con ello. Cuenta conmigo para todo lo que necesites.

Hermione sonrió.

- Muchísimas gracias, Tonks.

- No las des. Ahora, tenemos que encontrar la manera de decírselo a los demás.

- Yo había pensado en hacerlo esta noche.

- ¿Hoy? – dijo la metamorfomaga con los ojos abiertos como platos.

- Sí, bueno, hoy se reúne la Orden, ¿cierto? Creo que lo mejor será que no espere mucho más para decirlo.

Tonks pareció valorarlo durante unos segundos y acabó asintiendo.

- Supongo que tienes razón. Está bien, lo haremos así.

- Te lo he contado a ti antes porque… bueno, ahora tú eres madre y supongo que podrás ayudarme. Además, para Harry y Ron todavía es demasiado reciente y me hará falta algo más de apoyo que el que ellos me van a brindar.

- Cuenta con ello, Hermione. Y no te preocupes por lo chicos, estarán ahí para todo lo que necesites.

La castaña asintió y preguntó, algo nerviosa:

- Tonks, ¿cómo es el ser madre?

La mujer reflexionó durante unos instantes y suspiró.

- Es lo más bonito de la vida. Pero también es muy complicado y hay que renunciar a muchas cosas, sobre todo en tiempos de guerra. Tú ya has librado batallas muy duras y siempre has salido victoriosa. Sé que no te falta coraje Hermione, por algo estás en Gryffindor, pero para ser madre vas a necesitar todo el valor del mundo.

La castaña asintió.

- Estoy preparada para ello.


Draco dirigió una última mirada a sus espaldas, a la mansión en la que se había criado y de la que ahora trataba de escapar. Al sitio que había sido su prisión durante toda su vida. Ahí dejaba su pasado, ahora solo podía mirar hacia delante. Se avecinaban cambios muy importantes en su vida y tenía que empezar a prepararse para ellos.


La reunión de la Orden se desarrolló con normalidad. Remus informó al resto de los avances en el reclutamiento de criaturas mágicas, mientras que Kingsley narraba cómo se percibían los hechos y las consecuencias en el mundo muggle y en el Ministerio.

- Nuestros informantes nos avisan de que puede que el ataque definitivo esté más cerca de lo que pensamos. Estamos a mitades de abril, y quizás en menos de un mes tenga lugar la batalla final.

- No estamos lo suficientemente preparados – refutó el señor Weasley.

- Estamos todo lo preparados que podríamos estarlo, Arthur – terció Remus -. Los alumnos en Hogwarts están resistiendo y nosotros tenemos de nuestro bando a tantas personas como es posible. Cuando ataquen, responderemos tan bien como lo hemos hecho en otras ocasiones y ganaremos esta guerra.

Un murmullo de aprobación se extendió por toda la mesa, mientras Bill Weasley se volvía hacia el Trío de Oro

- Antes de dar por finalizada la sesión, creo que Harry, Ron y Hermione querrán contarnos qué han estado haciendo estos meses y si necesitan ayuda para completar la misión que Dumbledore les encomendó.

Harry asintió y comenzó a narrar débilmente algunas de las partes menos importantes de la historia, para al final llegar a la misma conclusión de siempre:

- No podemos daros más detalles. Sabemos que puede no parecer justo, pero tiene que ser así. Dumbledore confiaba en que lo lograríamos, y cada vez estamos más cerca de conseguirlo. Solo necesitamos un poco más de tiempo.

- Tiempo es exactamente lo que nos falta – intervino Kingsley.

- Lo sabemos y por ello tenemos que darnos más prisa que nunca. Sobre todo… - Harry miró inseguro a Hermione, que sintió como la presión cardíaca le aumentaba brutalmente.

Ese era su momento, ahora debía contarles a todos la situación. Tomó aire y, temblando, alzó la cabeza para mirar a los reunidos.

- Sobre todo ahora que yo ya no podré acompañarles en la misión.

- ¿Por qué no, Hermione? ¿Estás herida? ¿Os han amenazado los mortífagos? – preguntó Fred.

- En realidad, los mortífagos nos han tenido siempre en el punto de mira así que eso no tiene nada que ver. No puedo acompañarlos por una razón totalmente diferente.

Un silencio tenso se extendió por la mesa, hasta que la señora Weasley carraspeó y preguntó con dulzura:

- ¿Y cuál es esa razón, cariño?

La castaña intentó evitar que le temblara la voz y soltó con aplomo:

- Estoy embarazada.


❤ ¡Y fin del capítulo! ❤

Bueno, tenéis que admitir que no me ha costado tanto actualizar como la última vez, lo cuál es un punto a mi favor (¿no?). De todas formas, siento la espera pero ya sabéis que me es imposible sacar más tiempo para escribir, además soy muy perfeccionista y hasta que no estoy segura de que me gusta el capítulo y de que cuadra con la historia que quiero contar, no lo publico. Espero que hayáis disfrutado el capítulo, aun teniendo en cuenta que no tenía casi acción, pero paciencia porque todo llegará ;P

Hemos podido ver cómo Hermione arreglaba la situación con los chicos (incluso con Ron, que parece que ya va entrando en razón y dándose cuenta de todo lo que ha perdido) y, al fin, confesaba su embarazo primero a Fleur, luego a Tonks y por último a toda la Orden. Eso sí... ¿qué pensarán ellos? Pues sí, vais a tener que esperar todavía más para saberlo ;P

Respecto a Draco, se ha peleado con Nott (lo cual me parte el corazón) y ya ha tomado una decisión: escapar de la mansión fingiendo que va a cumplir su misión de matar a Hermione pero... ¿cuáles son sus verdaderos propósitos? Algunos tendréis alguna idea, pero creo que estarán algo alejadas de lo que en realidad va a hacer Draco... también habrá que esperar para verlo :)

Y antes de despedirme quiero puntualizar la aparición de un personaje: Teddy. No le he dado mucha importancia pero al final de la historia tendrá algo más de presencia y estoy pensando en escribir algo sobre él en el futuro... ya os lo contaré con el tiempo, paciencia ;)

De nuevo espero de corazón que hayáis disfrutado el capítulo y os agradezco la paciencia. No puedo deciros cuando subiré el siguiente capítulo, sobre todo porque en lo que queda de marzo me va a ser literalmente IMPOSIBLE escribir nada así que... bueno, intentaré que sea lo antes posible 😊

Ahora responderé a las reviews de todos aquellos a los que no puedo responder por privado. Recordad que me hace muy feliz cuando me decís qué os parece la historia, qué sensaciones os causa, vuestras ideas, los personajes que os gustaría que aparecieran... o cualquier cosa que os ponga en contacto conmigo :)

- Meg: Hola cielo, espero que todo te vaya super bien y siento haberte hecho esperar tanto ❤ Sí tienes razón en que Draco debería aceptar al bebé pero bueno, hay que ponerse en su situación, que de repente te venga algo así, y más teniendo una relación secreta con Hermione y estando separados... es difícil, la verdad. En realidad no quiero que Ron os caiga mal, pero sí que lo describo como un personaje más bien con sentimientos confusos y bastante torpe e injusto a veces. Aun así hoy se ha portado muy bien con Hermione y hay que reconocérselo :) Disfruta la lectura y espero poder actualizar enseguida, por cierto me he hecho cuenta de instagram: "daphnea . stories " (todo junto). No escribo muchas cosas pero informo de las actualizaciones y de los nuevos proyectos y puedo estar en contacto con vosotros más a menudo, por si quieres seguirme :) Muchísimos besos amor 😘❤

- Guest: Hola cielo ❤ Me encanta que este fanfic sea justo lo que buscabas y que tengas un gusto tan parecido a mí :) Ojalá disfrutes muchísimo con la lectura de este capítulo y que la espera hasta el siguiente no se te haga muy larga :) Por cierto me he hecho cuenta de instagram para avisaros de las actualizaciones, estar más en contacto con vosotros y avisaros de nuevos proyectos, así que en caso de que te interese seguirme te la dejo aquí: " daphnea . stories " (todo junto), muchos besos 😘❤

- Daira Malfoy: Hola amor ❤ Jajaja sí efectivamente tu review me llegó por duplicado, pero no te preocupes ;) Sí sé que la espera se os hace larga y lo siento tanto... pero yo doy el máximo de mí para sacar capítulos buenos y me gusta ver que lo entendeis :) Ya en verdad yo sé que las partes con diálogos son un poco más aburridas, pero la acción llegará y será explosiva ;P No sé si os parece verídica la reacción de Draco o no, yo intento plasmar lo mejor que puedo cómo me parece que reaccionaría en la situación si hubiera ocurrido en la historia de J.K. Rowling. Sí que hubiera sido bonito ver a Narcissa junto a Draco, pero creo que Narcissa nunca se uniría a Draco si eso pudiera ponerlo en peligro y sabe que si se queda en la mansión simulando que todo es normal, no irán tras de su hijo. Espero que hayas disfrutado del capítulo y que la espera al siguiente no se te haga muy larga :) Como les he dicho a los otros lectores, me he hecho una cuenta de instagram que se llama " daphnea . stories " (todo junto) para estar en contacto con vosotros, avisar de los nuevos capítulos, de mis propuestas para futuros escritos... no subo mucho pero te ayudará a estar más al día si lo deseas :) Muchísimos besos 😘❤

Gracias de corazón una vez más por leerme y no olvidéis dejar review, que ya sabéis que me pone muy contenta leeros :) Dadle al Go y recomendad la historia a vuestros amigos para que esta pequeña familia pueda seguir creciendo y la historia llegue a más gente :)

Con todo el cariño del mundo, un capítulo más;

- Daphnea ❤


P.D.: Me he creado una cuenta de instagram exclusiva de la cuenta, en la que podréis estar al día de todas las actualizaciones, de mis propuestas para nuevas historias (y podéis sugerirme o participar en las votaciones), estar en contacto conmigo... no subo mucho pero es suficiente para que siempre podáis estar informados sobre mi historia :) Si os interesa, se llama: " daphnea . stories " (todo junto) 😊❤

GRACIAS ❤


P.D.2: La verdad es que siento la espera, pero me gusta mucho publicar el nuevo capítulo hoy porque así recuerdo la importancia de este día, 8M, un día que nos pertenece a nosotras, las mujeres. Hoy, al igual que debemos hacer siempre, reivindicamos nuestros derechos y nuestra importancia en la sociedad, clamamos por nuestra liberación y por ser escuchadas. Terminemos la lucha, por nosotras y por todas aquellas que ya no pueden hacerlo. Feliz día, mujeres, vamos a cambiar el mundo 👭 ️💜 💪 ️