Fueron los 5 segundos más difíciles de soportar de su vida. La noticia cayó como una bomba sobre los presentes y un silencio sepulcral se hizo en la sala. Algunos la miraban sin pestañear mientras que otros permanecían con la mirada perdida; solo Tonks y los chicos parecían estar fuera de ese trance. Por fin, la señora Weasley tomó la palabra.
- Cariño, ¿estás segura de lo que dices?
Hermione cerró los puños con fuerza. En los últimos días le habían hecho esa pregunta demasiadas veces. Por supuesto que estaba segura, si no, no lo anunciaría delante de toda la Orden. Sin embargo, comprendía que la noticia era algo inusual y que todos querrían preguntar un montón de cosas, así que rezó por mantener la paciencia y contestó tan tranquilamente como pudo:
- Al cien por cien.
- ¿Quién es el padre? – dijo George (por las barbas de Merlín, ese tema había salido demasiado pronto para el gusto de la chica).
- ¿Vas a tener al bebé? – saltó Fred.
Ambos hablaron al unísono, expresando aquello que todos los presentes se estaban preguntando. Sin embargo, Fred la miraba de forma más inquisitiva, más penetrante… más severa.
- No puedo decir quién es el padre y… sí, voy a seguir adelante con el embarazo.
La señora Weasley abrió la boca para objetar algo pero Hermione se le adelantó. No iba a volver a tener la misma charla otra vez.
- Escuchad, os parecerá que estoy cometiendo el error de mi vida y lo entiendo. Creéis que soy demasiado joven y tenéis razón, pero he tomado una decisión y estoy segura de ella. Podéis llamarme irresponsable y supongo que tendríais parte de razón, pero todos aquí me conocéis bien: yo nunca actúo de forma inconsciente. Y sí, se que estamos en guerra y que ahora mismo no es un buen momento para ser madre, he sopesado todas las opciones y siento no poder luchar junto a vosotros en la guerra, pero a veces llegan cosas que no nos esperamos y que lo cambian todo. No necesito una charla, necesito que me apoyéis. Voy a seguir adelante, sea o no una buena decisión, porque quiero a este bebé y no puedo renunciar a él – tomó aire un segundo -. Y respecto a lo del padre, sé que muchos no lo entenderéis, pero es mejor que no se sepa. Él… bueno, la situación es algo difícil. Os acabaréis enterando, supongo, y puede que entonces me odiéis. Solo espero que llegado el momento me deis la opción de explicarme.
- Eso que acabas de decir es una de las cosas más maduras que he oído nunca– asintió Remus -. Hermione, tú misma lo has dicho, la paternidad es una situación complicada. Pero si estás tan segura, lo único que podemos hacer es ayudarte.
- Remus tiene razón, Hermione, estás siendo muy valiente – dijo Bill esbozando una sonrisa y guiñándole el ojo -. Se nota que eres Gryffindor.
- Cielo, cuenta conmigo para todas las dudas que tengas – asintió la señora Weasley.
- Y ya sabes que también conmigo, aunque sea algo más primeriza – rio Tonks.
Hermione observaba a los miembros de la Orden, infinitamente asombrada y agradecida.
- Yo… la verdad que me podía haber esperado cualquier cosa menos esto.
- ¿Y qué esperabas entonces, Hermione? ¿Que te repudiáramos? No, te conocemos y confiamos en que has tomado esta decisión después de haber reflexionado mucho sobre ella. Si eres consciente de las consecuencias que tendrá y del cambio que dará tu vida y has aceptado todo ello, nosotros no somos quienes para contradecirte – terminó Kingsley.
La chica no sabía muy bien qué decir. Las emociones la embargaban y sabía que el desfase hormonal provocado por el bebé tenía mucho que ver con eso. Pero no podía dejar de asombrarse: lo aceptaban, la apoyaban, no la consideraban una egoísta por abandonar la guerra por su hijo ni la presionaban para saber quién era el padre. Porque independientemente de ese embarazo, la querían, y eso le hizo sentirse más feliz de lo que había estado en mucho tiempo.
- Yo no sé cómo agradeceros esto. En serio, muchísimas gracias. Creo… creo que habríais estado en vuestro derecho de darme la espalda.
- Para nada Hermione – dijo George mientras fruncía el ceño -. Puede que esto nos pille a todos por sorpresa, ¿pero qué clases de personas seríamos si te abandonásemos a tu suerte? Además – dijo mientras sonreía maliciosamente -, ese bebé va a necesitar a alguien que le enseñe un par de trucos.
- ¿Todavía no ha nacido y ya estáis pensando en enseñarle vuestras bromas?
- Querida madre, por supuesto que lo hacemos. Ese niño…
- O esa niña – apuntilló Remus.
- O esa niña – continuó George -, nos lo agradecerá en un futuro – el pelirrojo miró a su gemelo esperando su aceptación, pero Fred permanecía ausente, mirando la mesa sin decir ni palabra.
A Hermione le cabeza le daba vueltas. ¿Estaban haciendo planes de futuro para el bebé? ¡Si ni siquiera ella lo había hecho! Oh Dios, de repente sintió que iba a ser una madre horrible; no se había parado a pensar en el nombre del niño, ni menos aún en su sexo. Era una locura.
- Bueno, bueno, así solo lograréis agobiar a Hermione – dijo Kinglsey con voz suave.
- Todavía tienes tiempo para pensar en el futuro, cariño, Kingsley tiene razón, no tienes de qué preocuparte – dijo Tonks mientras sonreía y se levantaba -. Si ya hemos terminado, Remus y yo tenemos que irnos. Se está haciendo tarde y hemos dejado a mi madre cuidando de Teddy.
- Sí, yo también tendría que ir pensando en volver a mi casa. Mañana tengo que asistir a una conferencia del Primer Ministro… - secundó Kingsley.
- ¿Del Primer Ministro? – preguntó Ron alarmado -. ¿De ese mortífago con cara de tonto?
El hombre se río en su habitual tono grave y negó con la cabeza.
- No Ron, me refiero al Primer Ministro del mundo muggle.
El pelirrojo asintió.
- ¿Cómo se están viviendo las cosas desde el punto de vista de los muggles?
- La Orden está llevando a cabo un gran trabajo ocultando todo lo posible las huellas de los mortífagos, pero hay cosas que es imposible esconder, como las desapariciones; y cada vez son más. La mayoría de incidentes las atribuyen a fenómenos naturales o crímenes organizados, pero si la situación sigue así mucho tiempo, acabarán dándose cuenta de que hay algo más. Los ciudadanos de Londres están asustados, y el miedo lleva a la gente a hacer cosas extrañas y peligrosas.
- Por suerte o por desgracia, la cosa no va a durar más de un par de meses, como ya hemos dicho antes. De hecho, es muy probable que dure menos. La batalla final tendrá lugar pronto y acarreará consecuencias y cambios importantes, gane quien gane.
Harry negó con la cabeza y fijó su vista en un punto lejano.
- Nadie gana en las guerras.
A unos 40 km del lugar, un chico rubio platino, alto y delgado acababa de aparecerse en un bosque, en medio de una explanada rodeada por altos árboles que apenas dejaba pasar la tenue luz de la luna. Su llegada alteró el silencio del lugar, espantando bandadas de pájaros y haciendo correr a ardillas asustadizas.
Draco conservó los ojos cerrados durante unos segundos para recuperarse de la aparición y cuando los abrió, suspiró tranquilo. Había llegado justo donde él deseaba, ni más lejos, ni más cerca. Una suave brisa soplaba desde oeste y movía las hojas de árboles y arbustos, confiriendo al bosque una apariencia ondulante e hipnótica. El rubio no pudo evitar, al ver el baile acompasado del lugar, retroceder en el tiempo y dejar que sus pensamientos vagaran entre los recuerdos que tanto había intentado reprimir, aquellos que le causaban esa añoranza insoportable que le ponía los nervios a flor de piel. Se dejó envolver por sus recuerdos y su mente se evadió a lo que parecía un siglo atrás.
En su memoria, el chico permanecía repantigado en un cómodo y mullido sofá, recién despertado y todavía endormecido por la cálida luz del crepúsculo que entraba por la ventana de la torre y dotaba a la sala de un color naranja cálido, dibujando finas y estilizadas sombras sobre el suelo de piedra.
Pero lo más atrayente del lugar no era el efecto luminoso, la elaborada decoración ni la música suave y dulce que embargaba la habitación. Aquello que volvía el recuerdo mágico, lo que le hacía sentir punzadas de nostalgia, era la silueta femenina que bailaba contra la ventana, de forma que sus movimientos delicados se fundieran con la música. Draco la miraba y sentía algo diferente, algo que le hacía no solo querer besarla o tocarla, sino abrazarla, protegerla; amarla. Porque eso era lo especial en ella: que había logrado enamorar al chico hasta tal punto, que sentía que dependía de ella para vivir, que la necesitaba y necesitaba saber que estaba a salvo, como si fuera la fuente de su sustento. Le había hecho sentir cosas nuevas, sentimientos que no creía que existieran. Y eso, superaba con creces a cualquier hechizo o cualquier tipo de magia que él pudiera realizar.
De pronto, la música se apagó y la chica pareció salir de su ensoñación. Hermione sonrió avergonzada y mantuvieron una corta conversación, la cual llevó a Draco a levantarse y caminar hasta ella. Se observaron en silencio durante unos largos instantes, hasta que por fin el rubio la envolvió con sus brazos y la Gryffindor hizo sonar de nuevo un vals con su varita.
Y ambos empezaron a girar.
Con cada vuelta, la chica soltaba una risa risueña y Draco notaba que algo se hinchaba en su pecho y lo envolvía de felicidad. Hacía mucho que no se sentía así y, de haber sido posible, hubiera congelado ese momento para poder vivir en él para siempre. Poco después, cuando la música se acabó, los dos enamorados se abrazaron en silencio, disfrutando del contacto mutuo y de la sensación de protección y confianza que ambos se transmitían. Draco acarició la mejilla de la chica, que se puso de puntillas para hacer que, lentamente, sus labios se encontraran y sellaran un beso suave y dulce, lleno de esperanzas.
Y después… sí, esa noche había resultado perfecta, con ambos amándose repetidamente en el amplio baño de los Premios Anuales, rodeados de una atmósfera vaporosa pero, ni de lejos, tan caliente como ellos.
Un ulular lejano devolvió al rubio a la realidad, que, enfadado por su debilidad, sacó la varita tan rápido como pudo e inspeccionó el terreno para centrar su mente en otra cosa y cerciorarse de que realmente estaba solo. Había elegido ese lugar (que conocía porque había acompañado a los mortífagos a una misión de reconocimiento por esa misma zona el verano pasado), ya que sabía que le conferiría la intimidad que necesitaba. Se situaba a escasos kilómetros de la ciudad de Londres, pero lo suficientemente apartado para que pocas personas supieran de su existencia o lo visitaran alguna vez.
Cuando terminó de inspeccionar el terreno y se sentó apoyando la espalda en uno de los nudosos árboles, cerró los ojos para evitar cualquier pensamiento en el que apareciera Hermione. No se sentía con ánimos como para recordar aquel periodo de tiempo en el que, por primera vez, había sido realmente feliz y se había mostrado tal y como era.
Continuamente el recuerdo de la última noche que pasó con la chica en el baño de los Premios Anuales volvía a sus recuerdos sin que él pudiera evitarlo. Esa vez… las cosas habían sido diferentes. Ellos, Hermione Granger y Draco Malfoy, se habían entregado enteramente al amor, olvidándose por una noche de la guerra, del pasado y del resto del mundo. Se habían querido y habían sentido que todo podía salir bien, para encontrarse dura y repentinamente separados al día siguiente. Lo cual, irónicamente, los había unido todavía más.
Todos esos pensamientos desfilaban por la mente del rubio que, ni remotamente, podía imaginar que esa noche, en aquel sillón junto a la gran piscina, habían entregado algo más de sí mismos, algo que ninguno de los dos tenía planeado. Porque, ¿cómo podía saber Draco que esa noche, justo esa última noche, se había convertido en padre? Y en caso de saberlo, ¿se hubiera arrepentido de lo que habían hecho o le hubiera compensado ese bonito y apasionante momento el tener un bebé en camino?
Intentó relajarse y dormirse con la cabeza apoyada contra un tronco, pero la intranquilidad se lo impedía. Sabía que no corría ningún peligro, pues los mortífagos creían que estaba cumpliendo la misión y no harían nada si lo encontraban, pero aun así se sentía desprotegido, solo y desorientado. Desearía poder ver a Hermione, pero sabía que eso era imposible y, además, estaba el problema del bebé. Porque por mucho que quisiera quitarle importancia, no lo lograba. Sabía que era algo demasiado gordo como para simplemente ignorarlo, pero no iba a renunciar a la chica por ello… todavía. Cuando lograra reunirse con Hermione (si es que lo conseguía alguna vez), intentaría convencerla para que abortara; ellos eran demasiado jóvenes, y todavía tenían mucho por delante que vivir. Ahora bien, si la chica se negaba a renunciar al niño… bueno, entonces Draco tendría que tomar una dura decisión. Porque, ¿qué era mejor? ¿Estar con Hermione y ser padre, o no tener ninguna de las dos cosas?
Recordó lo que había dicho a su madre escasas horas antes: que no se preocupara, porque él iba a estar a salvo. Como sí… como si supiera a dónde ir o qué hacer. No, Draco estaba totalmente perdido; solo estaba huyendo como un cobarde. Eso le hizo sentirse todavía más frustrado y una chispa eléctrica escapó de su varita. Intentó respirar hondo y calmarse, pues lo último que deseaba era que su magia se descontrolara y causase un accidente o llamara la atención de alguien. Sin saber muy bien qué más hacer para sentir que no desperdiciaba el tiempo, comenzó a escribir sobre un trozo del pergamino que llevaba en su equipaje.
Había pasado escasamente una hora desde que la reunión de la Orden había finalizado, y Hermione había aprovechado ese tiempo para darse un baño relajante (a una temperatura más bien templada para no dañar al bebé, consejo que le había dado la señora Weasley) y reflexionar.
Si bien había sabido que los miembros de la Orden acabarían aceptando su embarazo, no había esperado que fuera algo tan… fácil. Y eso, de alguna forma, le molestaba. Le molestaba porque, en su fuero interno, era consciente de que les estaba ocultando la parte más conflictiva: quién era el padre. ¿Y si cuando en un futuro se enteraran, consideraban que los había traicionado y le daban la espalda? ¿No sería más sencillo admitirlo todo desde el principio? Pero a la vez, sabía que no podía contarlo, no mientras durase la guerra. Entonces… ¿qué hacer?
La situación era como un nudo opresivo y angustioso instalado en su pecho, y la chica sentía que tenía que hacer algo por desatarlo. Se había planteado contárselo solo a Tonks o a la señora Weasley, pero sabía que no podía hacer que ellas lo ocultaran, porque entonces sería como pasar la responsabilidad a otras personas.
Así pues, lo único que podía hacer era esperar. Si el señor Weasley estaba en lo cierto, y la guerra finalizaba al cabo de poco menos de un mes, no sería una espera tan larga. Por otra parte, si el bando de Voldemort ganaba la guerra, no podría desvelar nunca su secreto para que no castigaran a Draco. Sin embargo, sabía que si los mortífagos ganaban, una de las primeras cosas que harían sería matarla, lo cual no era mucho mejor… Y, aunque ganaran, ¿y si alguno de sus amigos moría? Eso la haría igual de infeliz.
Todas las opciones parecían igual de malas, y Hermione ya estaba harta de dar tiempo a la situación. Era angustioso no poder compartir algo así con nadie, era angustioso tener a Draco lejos y no saber si estaba o no a salvo, ni tener la completa seguridad de que podrían volver a reencontrarse pronto… o, al menos, de que Draco aceptaba su embarazo y al niño, puesto que esa era otra de las grandes incógnitas de su vida en ese momento.
Y, para añadir complicaciones, últimamente no paraba de pensar en sus padres, que no sabían nada de su embarazo porque, principalmente, no sabían que tenían una hija. Y Hermione notaba que los echaba de menos y que los necesitaba. Necesitaba el calor de su madre en esos momentos, que, después de una reprimenda y una charla, la apoyaría, aconsejaría y tranquilizaría. Ella aprobaría su relación con Draco, o con cualquier hombre que la hiciera feliz, y no se preocuparía por las diferencias del linaje, porque en el mundo muggle, las cosas eran mucho más fáciles. Si la guerra terminaba y ellos ganaban, lo primero que haría Hermione sería viajar a Australia para devolverles la memoria a sus padres, en el caso, claro está de que los encontrara. ¿Y si les había pasado algo? ¿Y si no lograba hacerles recordad? ¿Y si..?
Alguien llamando a la puerta distrajo sus pensamientos, y la chica casi agradeció a su visita que decidiera llegar en ese momento y permitirle olvidar su debate interno. Se puso en pie con tranquilidad y se acercó para abrir.
- Fred – Hermione intentó no sonar sorprendida, pero la verdad es que no esperaba que fuera el muchacho quien había ido a verla a su habitación. Principalmente, porque en la reunión lo había visto demasiado distante.
- Siento venir a estas horas, Hermione, pero necesitaba hablar contigo a solas. ¿Puedo pasar?
- Sí claro, entra – la castaña se hizo a un lado y dejó al chico que pasara al interior de la estancia, para luego cerrar la puerta a sus espaldas. Se hizo un silencio incómodo. Hermione suspiró y fue la primera en hablar:
- Antes, tú has estado… raro. No te ha hecho gracia que esté embarazada, ¿cierto?
Fred suspiró.
- No es exactamente por el embarazo. Verás, Hermione, llevo mucho tiempo dándole vueltas a este asunto y he estado, durante varios meses, bastante enfadado contigo por ello. Simplemente no podía entender por qué tú harías algo parecido. Me sentí engañado, creía que te estabas burlando de todos nosotros. La verdad es que no podía entenderlo y hoy, después de esta noticia, lo comprendo todavía menos.
La castaña frunció el ceño y se sentó en la cama, frente al chico.
- Creo que no entiendo muy bien a qué te refieres.
- Sí, me estoy expresando fatal, la verdad – se apoyó contra la pared, metió sus manos en los bolsillos de la túnica y empezó a narrar -. No recuerdo si eran finales de enero o principios de febrero, pero de todas formas no importa. Vosotros, los alumnos de Hogwarts, fuisteis de excursión a Hogsmeade. El caso es que ese día yo también estaba allí, porque George y yo acabábamos de firmar un contrato con Zonko y yo les estaba llevando algunas muestras de nuestros productos. De hecho, me crucé con Ron y Harry, y me contaron que volvían ya al castillo, porque tú te habías ido y no habías vuelto. Como al parecer les habías tranquilizado antes de marcharte, decidieron que lo mejor era no preocuparse demasiado. Sin embargo, yo decidí asegurarme de que no había ocurrido nada.
Hermione miró al suelo y entrelazó sus dedos, temiendo dónde terminaría esa conversación. Sí, recordaba aquel día. Había abandonado a Harry y Ron justo cuando estos se dirigían hacia Zonko, para poder seguir a Draco. Y después, ambos habían estado en la "Casa de los Gritos", se habían quedado dormidos, habían vuelto al castillo tarde, Snape se había enterado de su relación y Hermione se había visto obligada a confesar a sus amigos que estaba viéndose con alguien. Un día tan ajetreado no se olvida fácilmente.
- No tenía ni idea de eso, Fred, supongo que Harry y Ron olvidaron decirme que te habían visto. Te agradezco que te preocuparas, pero no me ocurrió nada peligroso ni me vi en complicaciones.
- Lo sé, Hermione, pero tienes que entender que eres la mejor amiga de Harry y Ron y, además, una hija de muggles brillante. Me parecías un blanco tan fácil… No podía irme sin asegurarme de que estabas bien. Di una vuelta por el pueblo y, justo cuando ya empezaba a preocuparme de verdad, te vi – la miró a los ojos con franqueza -. Pero no estabas sola.
La chica se masajeó las sienes y suspiró. Desde que había empezado esa conversación, sabía que inevitablemente acabaría así. Miró al suelo y esperó a que Fred siguiera hablando, sin atreverse todavía a explicar nada.
- Tengo que admitir que al principio pensé que ese capullo te había secuestrado, o engañado o algo así. Pero entonces tú le besaste – hizo una mueca -. Creo que no he estado tan confundido en mi vida, y me han golpeado muchas bludggers a lo largo de mis años como golpeador. Muchas. El caso es que poco después entrasteis a la "Casa de los Gritos" y yo me fui; allí ya no tenía nada más que hacer. Me había asegurado de que estuvieras a salvo (si es que estar a solas con Malfoy en un lugar abandonado era estar a salvo) y decidí volver a casa antes de que se hiciera tarde. Pero durante todo el camino de vuelta no pude dejar de pensar en lo que había visto. En vosotros, en vuestro comportamiento… parecíais enamorados: y eso fue lo que más me preocupó. Hermione, no sé qué te diría Malfoy en su momento ni por qué decidiste confiar en él, pero debe de ser muy bueno convenciendo. ¿Cómo has podido entregarle tu corazón a alguien que no tiene? – miró el vientre de la chica, todavía no abultado por el bebé -. Tu corazón y tu futuro.
Hermione asimiló sus palabras en silencio. No era muy diferente a lo que Ron le había dicho hacía escasamente un día, pero aquello le caló más. Le caló porque Fred no parecía enfadado, sino decepcionado. Él quería comprender a Hermione, había ido allí para que la chica le diera explicaciones y, aunque la castaña no tenía por qué dárselas, tampoco había un motivo aparente para negarse: si Fred sabía la verdad y acababa por aceptarla, tendría a alguien más de su parte, alguien más en quien confiar. Así pues, tomó aire y dijo:
- Sinceramente, Fred, entiendo todos tus motivos. Entiendo que te sintieras engañado, que creyeras que os estaba vendiendo a todos y que vernos a los dos te confundiera. Créeme, cuando Harry y Ron se enteraron también se lo tomaron muy mal, pero han acabado haciéndose a la verdad: estoy embarazada y sí, el padre del niño es Draco Malfoy. Estuvimos juntos durante unos tres meses en Hogwarts, y de momento considero que todavía seguimos saliendo, hasta que él no me comunique lo contrario. Es solo que todo esto está siendo demasiado rápido, ¿vale? La guerra, el embarazo, que todos os enteréis … nada de esto debería estar pasando todavía, pero sin embargo, aquí lo tienes. Y, como he dicho en la reunión, tienes que confiar en mí: sabes que yo no me hubiera ido con Draco si no fuera porque él había cambiado, si no fuera porque realmente me hubiera demostrado que me quería. Es una persona totalmente diferente a la que tú posiblemente recuerdas y, lo que es más importante, está de nuestro parte en la batalla. De hecho, ahora mismo está tratando de protegerme porque estoy en el punto de mira de los mortífagos, y en cuanto pueda, volveremos a reunirnos – de la última parte no estaba tan segura, pero necesitaba decirlo en voz alta para autoconvencerse de que era cierto.
- Vale, supongamos que él realmente, por razones que desconozco, ha cambiado tanto: Hermione, 6 años de burlas continuas, de insultos, de menosprecios hacia ti solo por ser hija de muggles y por pura envidia y odio. ¿Tan adorable se ha vuelto como para compensar todo eso?
- Todo el mundo merece una segunda oportunidad.
Fred se revolvió el pelo y se encogió de hombros.
- La gente cree eso, pero no es cierto. Algunas personas, como Percy (que estoy seguro de que se arrepentirá en un futuro), sí merecen una segunda oportunidad. Otras, como Bellatrix, Pettegrew o Quién-Tú-Sabes, deberían pudrirse en las más oscuras celdas de Azkaban.
- En ese caso, Draco es de los que sí que merecen una segunda oportunidad.
- ¿Cómo podías estar tan segura de eso al principio?
- Porque supe liberarme de los prejuicios y olvidar el pasado. Miré en su corazón, y vi que realmente era bueno. Un interior puro rodeado por una capa de mugre, pero toda suciedad se puede limpiar con un poco de esfuerzo. Él no tiene la culpa de nada de lo que le ha pasado a lo largo de su vida. Siempre ha hecho lo que su padre le ha mandado, nunca ha podido elegir, porque su destino ya estaba escrito antes incluso de que él naciera. Se merece una segunda oportunidad porque, en el momento en el que Draco se dio cuenta de que era el títere de Lucius, trató de cortar esos hilos y de empezar a reconducir su vida, aunque le costara más que nada de lo que había hecho antes.
- Entonces, ¿realmente le quieres?
Hermione asintió.
- No hay un día en que no pase más de una hora pensando en él, y recordando los momentos felices que hemos vivido. Y créeme, que no anhelo nada más que el fin de la guerra, cuando por fin podamos estar juntos.
- ¿Juntos? ¿Incluso ahora que vais a ser padres?
Hermione se tiró de un rizo.
- ¿A qué te refieres?
- Bueno, supongo que esto le habrá pillado un poco por sorpresa, porque Malfoy no es de los que parece que vayan a sentar la cabeza pronto. ¿Y ser padre con 17 años? No, posiblemente la idea no le vaya mucho.
- Pero aunque…
- Lo que intento decirte, Hermione – le cortó Fred con dulzura -, no es que yo no vaya a querer ver al bebé, ni que vaya a odiarte por siempre. Lo acepto, porque sé que la decisión es tuya y que, de hecho, ya está tomada. Simplemente quería decirte que sabía lo de Malfoy, porque necesitaba que tú me lo explicaras. Te creo, entiendo que él haya cambiado, pero tienes que tener en cuenta que, en el fondo, todos tenemos algo, como una esencia que nos hace especiales. Y me parece que tú todavía no has descubierto si la de Malfoy es buena, o mala. No estoy hablando del corazón, sino de la verdadera razón de ser y de actuar. Una persona tan llena de odio como él no puede perderlo de un día a otro, como tampoco querrá renunciar a su linaje por cuidar de un bebé que él no deseaba.
- Me quiere.
- Lo sé, eso sí que lo creo, porque de hecho te ha querido durante 7 años. Y ahí está el segundo problema.
Hermione arqueó una ceja y negó con la cabeza, riendo nerviosamente. Luna le había dicho lo mismo una vez, y Draco también había parecido admitirlo, pero ella no quería creerlo. Era… imposible.
- Malfoy no me quería, me odiaba.
- ¿Acaso no es lo mismo? Él te quería y, para ocultarlo, decidió odiarte.
- ¿Cómo puedes estar tan seguro?
- Si eras observador, podías darte cuenta. Él te miraba continuamente, se metía contigo cada vez que podía y trataba de hacerte la vida imposible. Estaba obsesionado contigo, y este año, al vivir juntos, no ha podido seguir reprimiéndose.
Un escalofrío recorrió la espalda de Hermione: "estaba obsesionado contigo". ¿Cuántas veces se había lamentado Hermione durante los últimos 6 años justo por lo mismo? Siempre era el blanco de todas las burlas y bromas de Malfoy, y le exasperaba que fuera así. Sin embargo, nunca lo había analizado desde ese punto de vista.
- Pero no lo entiendo. En vez de reprimir sus sentimientos, ¿decidió hacerme la vida imposible?
- A eso me refiero, Hermione. Pudiendo elegir la opción buena, él decidió odiarte.
- Pero eso ha cambiado ahora.
- Sé que ha cambiado, porque tú le has enseñado a amarte. Escucha, sé que va a sonar raro, pero simplemente ten cuidado, ¿vale? Creo que para Malfoy representas el equilibrio: eres lo que le ha encaminado hacia el bien, la persona que lo ha calmado y que lo ha querido. Has pasado a ser tan importante para él que no te rechazará ahora, porque le será imposible.
- ¿Entonces, hace unos minutos me decías que no crees que Draco se haga cargo del bebé, y ahora me dices que no puede vivir sin mí?
Fred sonrió tristemente.
- Has llegado exactamente al punto al que quería llegar. Eso es lo fundamental de este asunto: que es completamente contradictorio. Lo que llevo todo el rato queriendo decirte, aunque has dado tú sola a la conclusión, es que tienes que tener cuidado con Malfoy porque su obsesión puede destrozaros a los dos. Creo que no renunciará a ti, pero querrá renunciar a ser padre. Y si tú quieres seguir adelante con el embarazo... Bueno, entonces quizás él tome medidas.
- ¿Estás insinuando que hará daño a su propio hijo neonato? – dijo Hermione con los ojos abiertos como plato y el ceño fruncido por la irritación.
- Sí, Hermione, siento decírtelo así pero es lo que pienso. Porque, en serio, ¿desde hace cuanto lo conoces realmente? ¿3 meses? No, Hermione, no puedes llegar a conocer a una persona en tan poco tiempo, por lo que no eres capaz de saber cómo reaccionará o actuará ante algo así.
- Es cierto que no sé cómo reaccionará, ¡pero él no hará daño al bebé! No podría hacer algo así.
- Eso no lo sabes.
- ¡Sí lo sé! – la chica cerró los puños, furiosa -. Hace unos días fuimos a la mansión Malfoy a llevar a cabo una misión, y de hecho lo conseguimos, pero nos descubrieron. Narcissa Malfoy se dio cuenta de que yo estaba embarazada y lo dijo en voz alta, por lo que Draco fue capaz perfectamente de atar cabos. ¿Y sabes qué hizo? ¡Nos ayudó a escapar hechizando a Bellatrix!
- ¡¿Fuisteis a la mansión Malfoy?! ¡¿Estáis locos?! – dijo Fred, medio susurrando medio gritando.
- Debíamos hacerlo, aunque fuera arriesgado.
- ¿Y tú fuiste embarazada?
- Tenía… tenía que verlo. Era mi única oportunidad – dijo mirando al suelo –. Y lo conseguí y todo parecía seguir igual entre nosotros.
- Sí, ¿pero cómo reaccionó al enterarse de tu embarazo?
Hermione guardó silencio.
- Supongo que eso solo confirma lo que yo pensaba – dictaminó el pelirrojo.
La chica negó.
- No, ya te he dicho que nos ayudó. Es solo que, al principio, se quedó… helado. Como en estado de shock. Pero es normal al recibir una noticia así.
- ¿Te miró? ¿Te susurró algo antes de que os marcharais?
- En realidad, evitó mi mirada – dijo Hermione mientras se volvía a sentar en la cama, rendida -. Mira Fred, entiendo tu consideración y te agradezco que te preocupes tanto por mí, pero créeme, aunque en ese momento él reaccionara así, acabará aceptándolo. Simplemente, le costará.
- Estás demasiado segura.
- ¡Bueno, porque tengo que estarlo! ¡¿Qué quieres que haga sino?! – dos grandes lágrimas se deslizaban por las mejillas de Hermione, y Fred la miró impactado. Nunca la había visto venirse abajo -. No puedo perder la esperanza, ¿comprendes? Porque si la pierdo, no me quedará nada.
- Hermione yo…
La castaña negó con la cabeza.
- Estoy algo agobiada, ¿vale? Y esta conversación solo me ha alterado más porque… porque supongo que quizás tienes razón. Sí, ni yo misma sé si Draco aceptará al bebé, pero tengo que pensar que lo hará, y que no hará nada para impedir que nazca. Y, llegado el momento… bueno, entonces se verá.
Fred se acercó a ella y le dio un abrazo, firme y acogedor a la vez. Hermione apoyó la cabeza en su hombro y, por primera vez en un mes, sintió que por fin había soltado todo el miedo que llevaba dentro.
- Lo siento tanto, Hermione. Yo… no sé en qué estaba pensando viniendo aquí y diciéndote todas esas cosas de forma tan brusca. Solo necesitaba explicaciones y, a la vez, quería ponerte en estado de alerta sobre Malfoy, pero veo que no es necesario que yo te advierta nada sobre ese tema, porque tú ya le has dado muchas vueltas a ello. Quiero que entiendas que para mí has sido siempre como una hermana y no me gusta nada verte con esa serpiente, pero te voy a apoyar si te hace feliz, al igual que van a hacer los demás cuando se enteren. Simplemente quiero que me prometas que, por mucho que lo quieras, te apartarás de él si notas que sus intenciones para con el bebé no son buenas.
La castaña se separó de él suavemente y asintió, mirándolo agradecida.
- En realidad, me ha venido muy bien hablar contigo. Creo que necesitaba de una vez poder soltar todas mis inquietudes, porque me estaba volviendo loca.
- Entonces ha sido un placer, mademoiselle – dijo Fred mientras le guiñaba un ojo.
Hermione sonrió levemente.
- Por cierto, respecto a lo que has dicho antes, ¿piensas de verdad que los demás miembros de la Orden lo aceptarán?
- Algunos más que otros, pero créeme cuando te digo que todos, sin excepción, se pondrán de tu parte tras algo de tiempo.
Hermione suspiró.
- Espero que tengas razón. Por las barbas de Merlín, todo este secretismo me está matando por dentro.
- ¿Matando? Vamos Hermione, ahora mismo estás criando vida en tu interior, que es justo lo contrario. Eres como un pequeño bosque.
La chica rio y notó que se relajaba. De repente, Fred pareció recordar algo y preguntó:
- Por cierto, aunque imagino la respuesta; ¿están Harry y Ginny saliendo?
- Sí, llevan también unos 3 meses. ¿Cómo lo sabes?
- George y yo siempre supimos que acabarían juntos. De hecho, incluso hicimos una apuesta, y me congratula decir que he ganado. Sin embargo, pierdo esas ganancias porque tú no estás con Ron.
Hermione se sonrojó.
- Con… ¿Ron?
- Sí, sí, la verdad es que creía que seríais una pareja feliz en algún futuro, en cuanto Ron abriera los ojos. De hecho, cuando empezasteis a quedar el año pasado me alegré, pero George me advirtió: "dales algo de tiempo". Supongo que al final él tenía razón.
- Ojalá todo fuera tan fácil como querer a Ron y ser felices para siempre.
- Sí, la verdad es que has ido a por un pretendiente algo más difícil – pareció pensar durante unos segundos -. Y más rubio y pálido.
Hermione rodó los ojos.
- En serio, ¿ese chico no sabe lo que es la luz del sol? En fin, tampoco quiero empezar a criticarlo ahora que ya nos habíamos relajado. Se está haciendo tarde así que me iré antes de que George empiece a buscarme.
- Sí, yo me iré a dormir también: ha sido un día demasiado activo. En serio, Fred, muchas gracias por venir.
- Es la primera vez que alguien me da las gracias por hacerle llorar.
La chica se encogió de hombros.
- A veces, llorar es justo lo que uno necesita.
Hermione se acercó hasta la puerta y la abrió para dejar al muchacho marcharse. Sin embargo, Fred se detuvo en el umbral y se volvió para mirarla.
- Por cierto, antes he oído que mamá y Tonks hablaban sobre llevarte al hospital para hacerte una ecografía o algo así.
- ¿Qué? – dijo Hermione, repentinamente nerviosa -. ¿Cúando?
- Mañana.
❤ ¡Y fin del capítulo! ❤
Dos meses. Hace unos dos meses que subí el último capítulo y no puedo ni imaginarme lo que me estaréis odiandome algunos. Sí, he tardado menos que la última vez pero, siendo sincera, sigue siendo mucho, y lo sé, pero no puedo hacer nada para remediarlo. Entre exámenes, viajes, cosas que hacer, y tiempo para relajarme (porque, si no he parado en todo el día y dan las 10 de la noche, sintiéndolo mucho lo único que me apetece es tumbarme un rato antes de irme a dormir), no me ha quedado casi tiempo para escribir. Sin embargo, espero que este capítulo os haya compensado, aunque no fuera exactamente lo que muchos esperábais 😊
En primer lugar, supongo que al leer el título os habréis asustado un poco, pero no os preocupéis, que a nuestro chico no le ha pasado nada XD Sé que ha sido un capítulo lleno de reflexiones y pensamientos, pero ya habéis leído que se aproxima una ecografía y, después de eso, habrá más acción que en mucho tiempo (o eso tengo planeado) 😜
Espero que el capítulo os haya saciado la intriga por una buena temporada, pero no os preocupéis porque termino el curso dentro de menos de un mes y, en verano, intentaré dedicar mucho más tiempo a escribir. Aunque también tendré muchos viajes, planes y todo eso, pero al no tener tantas horas de clases, poder dormirme y despertarme más tarde y no tener que estudiar, estaré más activa y descansada para escribir: de hecho, planeo terminar la novela antes de verano, porque sino el curso que viene me va a ser prácticamente imposible. ¿Vosotros creéis que lo conseguiré? Bueno, yo espero que sí, porque además los capítulos que vienen, al ser más activos, serán más fáciles y divertidos de escribir. Aunque, también es cierto, que el desenlace de una historia es lo más difícil: ¿cómo acabarla perfectamente? ¿a quién matar y a quién no, si es que quiero matar a alguien? Y... ¿qué va a pasar con el bebé? Pues de momento, aunque tengo una idea bastante exacta de todo, todavía queda llevarlo a cabo, y para eso vais a tener que esperar ❤
Por cierto, quiero saber lo que opináis. Independientemente del futuro que luego tenga el bebé: ¿CREÉIS QUE ES NIÑO O NIÑA? 👦 👧 Contestadme en las reviews, como a mí tanto me gusta, y así veré que es lo que todos tenéis en la cabeza :) Por cierto, como en los anteriores capítulos, no sé cuándo podré volver a actualizar, pero como en un mes termino las clases, espero que sea dentro de poco más de un mes :)
Y, hablando de reviews, voy a responder a todos aquellos a los que no puedo responder por privado:
- Daira Malfoy: hola cielo, siento la tardanza y espero que no se te haya hecho muy larga ❤ Yo también he leído tú fanfic de Dramione favorito, fue uno de los primeros que leí y me encanto. Sí, respecto al comportamiento de Ron muchos tenéis pensamientos diferentes, pero me contenta ver que a ti te parece adecuado como lo estoy pintando :) Y en cuanto a Draco y Nott... la pelea sé que fue un momento desagradable, pero para seguir el desarrollo de la historia tenía que suceder :( Sé que muchos pensáis, ¿se reconciliarán? Bueno, yo no puedo decir nada pero, ¿tú qué opinas? :) Y respecto a Teddy, a mí es que me enamora, y ya veréis como cobrará algo más de importancia hacia el final de la historia :) Siento de nuevo que hayas tenido que esperar tanto para leerme y espero que me hayas seguido en instagram para que así podamos estar en contacto, sino tienes mi cuenta escrita en el capítulo anterior y en la biografía :) Ojalá hayas disfrutado el capítulo, aunque la verdad que ha sido muy profundo y sé que preferís más acción, pero todo a su debido tiempo, y hemos tenido mucha acción por muchos capítulos :) Ahora bien, una segunda pregunta... ¿el bebé, en tu opinión, es niño o niña? Independientemente de cómo acabe la historia, claro :) Muchísimos besos y gracias de corazón por tus reviews y por estar en contacto conmigo 😘❤
- Meg:hola de nuevo amor, me alegra mucho poder volver a hablar contigo ❣ No te preocupes, al fin y al cabo parece que ninguno tenemos nada de tiempo libre, tú solo lee la historia cuando puedas, sin prisa ❤ Sí, en verdad Draco está pasando por una situación muy difícil, y tiene que tener mucho valor para superarla y para decidirse... ahora bien, él no es un Gryffindor, ¿podrá tomar la elección correcta? En cuanto a Hermione, es cierto que su situación es muy difícil, pero al menos de momento los miembros de la Orden van a ayudarla e incluso Fred sabe lo de Draco, por lo que cada vez está menos sola. Eso sí, no sabemos cómo reaccionarán si se enteran de lo de Draco, porque la verdad es que es muy fuerte y que es algo inesperado para todos, lo último que podían pensar que ocurriría. Sé que esperas algo más de Harry y Ginny, y lo tendrás, pero tampoco quiero meter mucho porque sé que hay gente a la que no le gustan mucho (aunque a mí me encantan) :) Gracias de corazón por ser tan fiel a mi historia, por tus comentarios y por tu apoyo en cada uno de los capítulos. Espero que hayas disfrutado muchísimo este y, como ya he preguntado antes, solo por intriga quiero saber qué opinas tú: el bebé, ¿niño o niña? Aunque todavía queda mucho embarazo pro delante y quizás no se concluya... quién sabe ;) Espero que ya me hayas seguido en mi cuenta de instagram, muchísimos besos un capítulo más y espero volver a leerte pronto 😘❤
El último capítulo no tuvo muchas reviews, y ya sabéis que a mí me encanta que estéis en contacto conmigo, así que no os cortéis, mandadme vuestra opinión sin reparos :) También tenéis mi cuenta de instagram en la biografía, si queréis estar al tanto de todas las noticias de la historia, sugerirme oneshots de los personajes que queráis, o simplemente saber un poco más de mí :)
Sin nada más que decir por el momento, me despido un capítulo más, recordándoos dejar review para hacerme un poquito más feliz (porfa XD), darle al Go y recomendar la historia a vuestros amigos, para que esta pequeña familia crezca cada vez más y la historia pueda llegar a muchísimos amantes de Dramione, que es lo que nosotros somos :)
Con todo el cariño del mundo, un capítulo más;
- Daphnea ❤
P.D.: no olvidéis decirme lo que vosotros pensáis, que la intriga por saberlo me está matando: el bebé, ¿es niño o niña? Estoy hablando de género biológico, porque no quiero ofender que piense que preestablezco el género según el nacimiento, que atribuyo los rasgos y características de cada género al bebé, etc. Solo es una pregunta por curiosidad, y con ella no pretendo molestar a nadie :)
MUCHAS GRACIAS POR LEERME, OS QUIERO ❤
