- ¿Mañana? – Hermione abrió los ojos como platos -. Es demasiado pronto.

Fred se encogió de hombros y sonrió para disculparse.

- Bueno, no entiendo mucho sobre embarazos, pero a mí me parece que con el simple hecho de tener a un niño dentro ya vale. De todas formas, solo quería que lo supieras, porque te va a ser algo difícil negarte si esas dos ya se lo han propuesto.

- Pero…

- Hermione, entiendo que te parezca una situación difícil de asimilar, pero tienes que admitir que no vas a poder retrasar el momento mucho más. Es decir, lo mejor va a ser que vayas al hospital, para que te informen de la situación del niño, te den la dieta a seguir o todo lo necesario.

La castaña suspiró.

- Sí, tienes toda la razón del mundo. En fin, muchas gracias, Fred.

- Hasta mañana Hermione – dijo el chico alegremente, mientras sonreía y abandonaba la habitación.

Cuando se hubo ido, la chica cerró la puerta y se apoyó contra ella tratando de relajarse. Por lo que parecía, no iba a tener ni un solo día de descanso.


Ginny permanecía tumbada en su hamaca, dejándose mecer de forma distraída y sin poder conciliar el sueño. En la hamaca más próxima a la suya, Neville roncaba débilmente, mientras se removía en sueños, como de costumbre. Una atmósfera tranquila reinaba en la Sala de los Menesteres, iluminada tenuemente por candelabros encantados.

- ¿Ginny? – susurró una voz femenina a su lado -. ¿Tú tampoco puedes dormir?

La pelirroja se volvió para encontrarse de frente con Alice Bramson, vestida con una camiseta de tirantes y unos pantalones de franela. Ginny negó con la cabeza y le hizo un sitio a la Hufflepuff en su hamaca, donde había sitio suficiente para dos personas, aunque estuviesen un poco apretadas.

- ¿Estás teniendo pesadillas? – preguntó Alice.

Ginny suspiró.

- ¿Y quién no las tiene? Cada vez me cuesta más levantarme cada mañana. Todos los días son iguales, nada cambia. Me reconforta saber que estamos llevando a cabo una misión muy importante en Hogwarts, pero echo de menos a mi familia y echo de menos a Harry. Además, aunque suene egoísta, a veces estoy tan harta de la guerra que desearía que llegase ya la batalla final… ya ves, como si esa fuera la mejor solución.

Alice Bramson permaneció unos segundos en silencio.

- Lo sé – siguió susurrando la pelirroja -. Soy estúpida.

- No eres estúpida, Ginny, pero estás empezando a perder la esperanza. Y eso es lo único que no puedes perder, ¿comprendes? Porque si dejas de creer… entonces no tendrás nada – la rubia suspiró -. Cuando mi familia fue asesinada yo lo pasé mal. Muy mal. Al principio pensaba que no podría seguir adelante, sentía como si fuera incapaz de volver a sonreír. Pero la clave es ser mentalmente fuerte, y tener algo a lo que asirte. Yo encontré esa salvación, y aunque fuera efímera, duró lo suficiente para sacarme a flote de nuevo y hacerme darme cuenta de que la vida todavía tenía sentido. Es decir, no es que haya superado lo de mis padres porque… bueno, no creo que nunca llegue a superarlo del todo, pero al menos he comprendido que lo que estoy haciendo tiene sentido: estoy ayudando a llevar a cabo una guerra, y estoy luchando en el bando adecuado, intentando derrocar a aquellos que me arrebataron tanto. Puede que no sea valiente como los Gryffindors, ni inteligente como los Ravenclaws o astuta como los Slytherins, pero soy una Hufflepuff y en mi corazón reside la justicia; vengaré a mi familia y a todos esos pobres muggles, porque se lo merecen. Y sé que vas a pensar que no es propio de los de mi Casa amenazar, pero no olvides que no solo somos los bondadosos, sino también aquellos que saben buscar el equilibrio y el bienestar; y a veces, es necesario extraer las manzanas podridas de la cesta para lograrlo. Estoy harta de los estereotipos, de que se nos represente plantando flores como si únicamente nos dedicáramos a pasar el rato: no apoyo la violencia, pero lucharé contra todos aquellos que intenten o hayan hecho daño a quienes me importan.

Ginny guardó silencio durante unos segundos, mientras acariciaba el cabello de la rubia, que se había apoyado sobre su hombro. El discurso que acababa de dar era elocuente, conciso y seguro, pero ella no parecía ninguna de esas cosas: al contrario, estaba temblando, por rabia, miedo, tristeza, o todas ellas juntas. Alice decía que ella no era valiente como un Gryffindor, pero lo cierto era que, superar de esa forma algo tan duro como la pérdida de tu familia, requería un coraje tremendo. Y la última reflexión final, acerca de lo que realmente simbolizaba la casa de Hufflepuff, también le dejó pensando, porque se dio cuenta de que Alice tenía razón: todo el mundo los consideraba como la casa de los que no tenían las cualidades necesarias para estar en ningún otro sitio, pero lo cierto es que no eran eso; ellos eran realmente buenos, amables, no competían, eran justos. ¿Acaso no eran un modelo a seguir de cómo debería ser el resto del mundo?

- Alice, te admiraba antes por tu determinación y tu personalidad y te admiro todavía más después de oírte decir eso. De alguna forma me has hecho ver que estoy librando un papel útil en esta batalla, y me has dado esas ganas que me faltaban para seguir adelante. Así que… gracias, supongo.

- No las des, Ginny. Yo también necesitaba a alguien con quien desahogarme.

- ¿Y tus amigas?

- Mis amigas me apoyan, claro, y se han portado conmigo de forma inmejorable desde lo de mi familia pero… no sé, hablar contigo me relaja. De alguna forma, nos veo muy iguales.

- Además de perder a tu familia, has sufrido por amor, ¿verdad?

Alice contuvo la respiración unos instantes y al final suspiró.

- ¿Cómo lo sabes?

- Es por la forma en la que me miras cada vez que nombro a Harry. Es una mirada… especial. Melancólica, de alguna forma.

- Es que lo echo de menos.

- ¿Está en el castillo? – preguntó la pelirroja, y a Alice se encogió de hombros con resignación. Ginny lo interpretó de forma afirmativa.

- ¿Y por qué no se lo dices?

La rubia negó con la cabeza, con expresión triste.

- Agua pasada no mueve molinos… es una expresión muggle que quiere decir que no te centres en el pasado, porque pasado está. Lo mejor que puedo hacer ahora es seguir con mi vida y no dejarme distraer por asuntos de chicos.

- Sí, en cierto modo supongo que tienes razón.

Alice rió suavemente.

- No debe de ser fácil ser la novia de Harry Potter.

Ginny suspiró.

- Él ha crecido con una familia que no lo quería y es… tierno, ver cómo reacciona ante cualquier muestra de cariño, incluso después de 7 años viviendo en la comunidad mágica y siendo amigo de Ron y Hermione. A veces es muy terco, pero siempre se le pasa todo. Siento que, de alguna manera, estamos destinados a estar juntos. Pero él tiene demasiadas preocupaciones en mente, demasiadas misiones que cumplir y vidas que salvar. Así que de momento, lo único que puedo hacer es vivir día y noche preocupada y atenta a las noticias, a cualquier indicio que pueda decirme que Harry está en peligro. Es realmente frustrante, pero te acostumbras.

- Cuando la guerra termine todo será mucho mejor – le dijo Alice.

La pelirroja trató de sonreír.

- Sí, eso es lo que yo pienso, pero…

- Pero para que un futuro feliz pueda existir, tenemos que ganar esta guerra – terminó la Hufflepuff por ella.

- Exactamente.

Alice le tendió la mano y se la apretó suavemente.

- ¿Recuerdas lo que te he dicho antes, Ginny? No puedes perder la esperanza. Ahora mismo, todos los que están aquí os consideran a ti y a Neville como los jefes y responsables, así que vuestros actos, vuestro estado de ánimo, todo influencia de alguna forma a nuestra pequeña sociedad gregaria. Transmite confianza, y la gente rezumará confianza.

- ¿Nos consideráis en serio los que están al mando? – dijo Ginny mientras volvía la cabeza para observar a Neville, que seguía removiéndose inconscientemente a su lado.

Alice se rio ante la inocencia de la pregunta de la chica.

- Y, ¿a quién sino? ¿Acaso no notas que las niñas pequeñas acuden a ti cuando tienen algún problema? Eres como la madre de esto, como el corazón del sistema.

Ginny reflexionó unos instantes.

- Supongo que tienes razón. Somos como una especie de delegados de la Orden – dijo irónicamente -. Gracias, Alice. En serio, gracias por todo. Creo que esto es el comienzo de algo mejor -. Con ayuda de la chica, había conseguido tomar una resolución, y al día siguiente la llevaría a cabo. No podía esperar más.

La chica asintió y se acurrucó contra ella, empezando a adormecerse.

- Gracias a ti, Ginny.

Al poco rato, la atmósfera somnolienta, los ronquidos suaves de sus compañeros y el ligero bamboleo de la hamaca, consiguieron que las chicas se sumieran en un sueño tranquilo y, por primera vez en mucho tiempo, libre de pesadillas.


Mes y medio. Harry llevaba mes y medio sin ver a la chica, sin ver a la persona de la que estaba enamorado. Echaba de menos todo de ella, sus cinco sentidos la anhelaban por igual: quería oírla, verla, olerla, tocarla y, dulcemente, gustarla como tantas otras veces. Todos los poros de su piel desprendían añoranza, porque realmente Ginny se había convertido en una parte importante de su vida, y había sentido en el alma haberse marchado de su lado de una forma tan repentina y, lo que es más importante, con un dolor tan grande como el que había sentido al verla derramar esas lágrimas de despedida, al comprender por un momento el pánico y miedo interno que sufría su novia ante el pensamiento de que nunca fuera a volver a verlo.

Por eso, cuando su puerta se abrió y Ginny entró en su habitación esa mañana, lanzando un Fermaportus y un Muffliato a sus espaldas, ni siquiera se paró a pensar en por qué ella estaba allí. Simplemente se quedó paralizado durante unos segundos, sin que se le ocurriese nada medianamente inteligente que decir, admirando a la pelirroja y pensando que nunca la había visto tan hermosa como en ese momento.

Fue ella, como siempre, la que dio el primer paso y, con delicadeza pero con ansias, se lanzó sobre él y lo envolvió en un abrazo. Harry no pudo más que apretarla contra sí con más fuerza y apoyar su mentón en la coronilla de Ginny, temblando de sorpresa y felicidad.

- ¿Cómo…? – comenzó a decir el chico, pero se vio interrumpido cuando los labios de Ginny se fundieron con los suyos.

- No te puedes imaginar lo que te he echado de menos – susurró la chica contra su pecho -. Todos los días, a todas horas, no podía evitar pensar en ti. ¿Qué tal está yendo la misión? ¿Cómo están las cosas fuera de Hogwarts? ¿Cómo están Ron y Hermione?

Harry lanzó una carcajada y la abrazó con más fuerza. Notaba las ansias de la chica al preguntarle tan atropelladamente todas esas preguntas.

- Ron y Hermione están bien y, por lo general, las cosas siguen tal y como tú las recuerdas. Los mortífagos están infiltrados en el ministerio y la Orden está resistiendo y reclutando fuerzas. Por lo que dijo ayer tu padre, lo más probable es que la batalla final tenga lugar pronto, así que tenemos que ir preparándonos para ello.

- ¿Y vuestra misión?

El moreno se encogió de hombros.

- De momento va todo lo bien que cabría esperar. Todavía nos queda algo de tiempo para lograr acabarla, pero estamos en el buen camino. De hecho, a excepción de los breves momentos en los que estamos peleando para evitar que nos maten, está siendo todo bastante tranquilo.

Ginny lo miró a los ojos durante unos segundos, tratando de descubrir si le estaba tomando el pelo o no. Al fin, Harry no pudo evitar reírse y la chica le dio un puñetazo suave en el hombro.

- ¡No bromees sobre esas cosas, Potter!

Harry se acercó a ella hasta que sus narices se tocaron.

- No sabes cuánto he echado en falta que te enfadases y me llamaras por mi apellido – se deslizó lentamente hasta su oreja y susurró -. Me encanta cuando lo haces.

El aliento de Harry golpeaba el cuello de Ginny, que se estremeció y se apretó más contra él, enredando sus manos en el sedoso y despeinado pelo de Harry.

- Tienes que ponerme al día sobre ese movimiento anti-Carrow que estáis llevando a cabo en Hogwarts; ya sabes, quiénes estáis, cómo os organizáis, cómo surgió, cómo responden los profesores y todas las nuevas noticias que puedas darme.

Ginny asintió y mostró una sonrisa astuta y maliciosa. Empujando suavemente con sus manos el pecho de Harry, lo tumbó hacia atrás hasta que quedó acostado sobre la cama, con la chica sentada a horcajadas sobre sus caderas.

- Vamos a tener tiempo de sobra para hablar de Hogwarts, ¿no te parece?

- Sí Ginny pero… es decir, no quiero que me malinterpretes – las pupilas de Harry se habían dilatado levemente mientras observaba a la chica sentada sobre él -. No es que no quiera, porque de hecho lo estoy deseando, pero no me gustaría que pensaras que solo te he echado de menos por el sexo.

La pelirroja sonrió enternecida y a la vez divertida. Esa forma de pensar era totalmente típica de Harry.

- Harry, sé que no me añorabas solo por eso, al igual que tú sabes que yo no te añoraba solo por eso. Y que ahora nos acostemos o no, no cambiará para nada la forma en la que yo percibo que me quieres.

El moreno asintió en silencio y Ginny sonrió para sus adentros. Le conmovía ver a su novio en esa situación; sabía que él la deseaba allí y ahora, pero antes de todo eso la quería, y preferiría contenerse si eso la hacía feliz… aunque se notaba que Harry se estaba muriendo de ganas. Y la chica también, por lo que decidió no hacerle esperar más.

Con habilidad, le quitó a Harry la camiseta del pijama y la lanzó lejos, quizás a una esquina de la habitación, quizás debajo de la cama contigua; poco podía importar. En silencio, se deshizo de su propia camiseta y del sujetador, dejando que la suave y larga cabellera pelirroja le cayera libre por el torso y la espalda desnudos. Suspiró y miró a su novio con solemnidad y ternura:

- Si en la batalla, o durante la misión, te pasara algo, Harry… - dijo Ginny mientras tomaba una de las manos del chico y la apoyaba en su abdomen, para luego ir subiendo lentamente -. Solo quiero que me recuerdes, allí donde vayas. Que te acuerdes de la sensación que sientes al tocar mi piel… de los escalofríos que percibes cuando yo toco la tuya – la respiración de la chica se iba acelerando mientras guiaba la mano de su novio a través de su cuerpo -. Sé… que cuando estás luchando tienes pensamientos mucho más importantes en mente, pero simplemente quiero que me recuerdes, ¿entiendes? Y eso te dará fuerzas para seguir adelante, al igual que pensar en ti logra animarme a mí. Solo… recuérdame.

Harry atrajo a la chica suavemente hacia sí, hasta que Ginny quedó completamente tumbada sobre él, con los torsos desnudos apoyados uno contra otro y los rostros tan cerca que podrían haberse besado con solo hacer una simple inclinación de cabeza.

- Tú eres mi mundo, Ginny. Eres lo primero en lo que pienso todas las mañanas y lo último al irme a dormir. Nunca había sentido esto antes, nunca había amado a alguien con todo mi corazón. Hoy y todos los días, tú eres mi salvación, lo que me hace levantarme de la cama para vivir un día más en esta guerra que cada vez me desalienta más. Te amo, y juro que haré lo que haga falta para que podamos estar juntos.

La chica lo besó dulce y tiernamente, moviéndose lentamente mientras su cuerpo ya empezaba a responder ante el contacto del chico. Harry acarició su mejilla con la mano y profundizó el beso, dejando que sus lenguas se volvieran a encontrar después de haberse añorado tanto tiempo. Con habilidad rodó sobre sí mismo y se situó encima de la chica, que expresó su conformidad ante el cambio rodeando su cadera con ambas piernas y atrayéndolo tanto como pudo hacia sí. El moreno dejó que sus manos vagaran por el torso de Ginny hasta llegar a la cintura del pantalón, cuyos dedos introdujo hábilmente por ella para lograr deshacer a la chica de esa prenda, inservible en aquel momento. Mientras, la chica le recorría la espalda, delgada pero fuerte, con ambas manos, recreándose en cada rincón y sintiendo la familiar sensación de estar tocando algo que conocía tan bien como a sí misma. Y entonces…

- ¡Harry! – el grito de Ron despertó al muchacho, que abrió los ojos y se encontró entre un amasijo de sábanas revueltas y sudadas -. ¿Estás bien?

Harry tuvo que relajarse y contar hasta diez para evitar estrangular a Ron por haberlo despertado de aquel sueño y, cuando al fin logró calmar su respiración, respondió:

- Sí, solo estaba teniendo algunas pesadillas.

- ¿Pesadillas?

Harry trató de relajarse y asintió.

- ¿Pesadillas o visiones? – inquirió Ron.

- ¿A qué te refieres? Ya no tengo visiones – todavía le faltaba un poco el aliento.

- Es que… no parabas de nombrar a Ginny. ¿Estabas soñando que le hacían daño? ¿Crees que corre peligro? – su amigo parecía preocupado y Harry intentó evitar sonrojarse. ¿Había estado en serio llamando a Ginny? El moreno maldijo su mala suerte pero bendijo la inocencia de Ron. Si su amigo supiera por qué decía su nombre en sueños no le haría mucha gracia, de eso podía estar seguro.

- Ginny está a salvo, Ron. Solo estaba teniendo una pesadilla, eso no quiere decir nada.

- Ya, supongo que tienes razón. ¿De qué iba la pesadilla? – preguntó el pelirrojo curioso.

Harry titubeó.

- ¿La… pesadilla?

- Sí.

- ¿Que de qué iba?

Ron bufó.

- Parece que todavía estás dormido. Sí, que de qué trataba eso que estabas soñando.

- Pues… ¿de qué va a ser? De lo que tratan todas las pesadillas – Harry lo dijo como si fuera lo más obvio del mundo, pero en realidad era porque no sabía qué otra cosa responder.

- ¿De arañas? – preguntó el pelirrojo.

- ¡Sí, eso!

Ron frunció el ceño.

- ¿Y qué tenía que ver Ginny?

- La estaban… secuestrando.

- ¿Las arañas?

Harry asintió.

- Pero a ti no te dan miedo las arañas.

El moreno intentó restarle importancia a eso.

- Desde que vi el cadáver de Aragog... ya sabes, las acromántulas te cambian la percepción del mundo.

Ron asintió, mostrando su conformidad ante las palabras de Harry.

- Y que lo digas. ¿Bajas a desayunar? Hermione ya está abajo, está preparada para ir al hospital a no sé qué ecografía…

- ¿Una ecografía? ¿Ya?

Ron asintió.

- Sí, pero mamá ha dicho que lo mejor será que no vayamos, porque es más seguro quedarnos en casa.

- Pero…

- Palabras de la sargento, tío. No se le puede llevar la contraria, y además tiene razón. Lo mejor será que nadie nos vea en una temporada. Vamos a tener siete meses para acompañar a Hermione, de todas formas, cuando ese capullo de Malfoy le dé la espalda.

Harry intentó obviar la última parte.

- Sí, es cierto.

- ¿Entonces bajas a desayunar?

El moreno trató de darle esquinazo.

- Dame cinco minutos y me reúno contigo abajo – dijo.

- Te espero aquí, no pasa nada.

- No, no, insisto. Siempre te despiertas con hambre y no me molesta que vayas empezando a desayunar.

El pelirrojo se encogió de hombros.

- Estás muy rarito hoy, ¿sabes? Pero como quieras, nos vemos ahora entonces.

Harry soltó un suspiro de alivio cuando Ron abandonó la habitación. Trató de concentrarse en algo que no fuera Ginny, pues todavía había ciertas partes de su anatomía que seguían alteradas tras el sueño. Al menos, su amigo no se había dado cuenta de nada.


- Neville, ¿podemos hablar?

- Claro Ginny, un momento – Neville terminó de vendar la pierna de un Ravenclaw de tercero, que estaba llena de cardenales y rasguños tras sufrir uno de los castigos de los Carrow -. Esos asquerosos mortífagos…

La pelirroja esperó paciente a que el Ravenclaw se fuera y, una vez estuvo sola con Neville, se sentó en el asiento más próximo y le preguntó:

- ¿Tú crees que somos los líderes de todo esto?

Neville centró toda su atención en ella y frunció el ceño.

- ¿A qué te refieres?

Ginny se encogió de hombros.

- Fue lo que Alice me dijo ayer, que todo el mundo nos ve como los que están al cargo.

- Pues…

- Y supongo que acabo de descubrir que tiene razón. Cuando he visto como ayudabas a ese niño de tercero… Alice estaba en lo cierto, los más pequeños acuden a nosotros cuando necesitan algo. Y los de sexto y séptimo nos escuchan siempre antes de actuar.

El chico asintió.

- Creo que tienes razón, pero nunca lo había visto de esa manera. No me gusta pensar en mí como en un líder.

Ginny sonrió.

- Pues se te da de maravilla, ¿sabes?

Neville se sonrojó.

- A ti tampoco te queda grande el papel.

- Es raro, ¿verdad? Nosotros simplemente actuábamos de la forma que creíamos conveniente, sin reflexionar mucho sobre ello y, ahora que sabemos que los demás nos consideran los líderes, nos cuesta más tomar las decisiones. Pero Neville, Alice me hizo darme cuenta de que tenemos entre manos una gran responsabilidad. Si la usamos como es debido, podemos lograr avances.

El moreno subió una ceja, curioso.

- ¿Qué propones?

Ginny se lo contó todo con pelos y señales, tal y como ella misma se había esmerado por planear esa mañana. Cuando terminó, Neville la miró con los ojos brillantes.

- Es un poco extraño, pero me gusta.

Ginny se rió.

- Lo sé, y si funciona, todo será mejor.


Hermione, Tonks y la señora Weasley fueron conducidas por Kingsley hasta un hospital londinense que tenía un nombre totalmente desconocido para Hermione.

- Yo pensaba que iríamos a San Mungo – dijo Tonks, observando el edificio regio y elegante, a la par que concurrido. Ese día había optado por un look que no llamase la atención, y su pelo lucía un color rubio oscuro, cayendo por su espalda en una larga y lisa melena.

- Sería lo mejor, no te lo puedo negar, pero es imposible que llevemos a Hermione allí sin llamar la atención de nadie, y con los mortífagos rondando por todas partes… lo mejor será que nos apartemos del mundo mágico tanto como podamos en lo que respecta al tema del embarazo – respondió la señora Weasley mirando a Hermione, que asintió para mostrar su conformidad. Total, un hospital muggle no le resultaba para nada desconocido o fuera de lo común, al contrario de lo que podía resultar para las dos brujas.

- Estoy algo nerviosa – les confesó la castaña mientras las tres se dirigían a la puerta principal tras haberse despedido de Kingsley.

- O, cariño, no tienes nada de qué preocuparte, aquí estarás a salvo – dijo la señora Weasley.

- No es por eso. Es que… - la castaña no lograba dar con las palabras -. Esto está pasando tan rápido que me cuesta asimilarlo – la idea de que le hicieran una ecografía, de que viera a su bebé aunque solo fuera a través de una sonda, la llenaba de ternura y miedo a la vez, como algo que deseas pero quieres evitar… más o menos lo que sentía por Draco al principio.

- Todo va a salir bien, Hermione, no hay nada de lo que inquietarse. Solo será una ecografía y una pequeña revisión para comprobar que todo está en orden ahí dentro. No puedes estar los 9 meses sin pisar un hospital, es mejor para el bebé y para ti que sea así.

- No estés asustada, nosotras vamos a estar contigo en todo momento. Sé que puede resultar difícil porque la noticia de tu embarazo sigue siendo reciente, pero si vas a seguir adelante… bueno, tendrás que hacerte a la idea.

Hermione asintió y aceleró el paso, andando con firmeza. Sí, Tonks y la señora Weasley tenían razón; lo único que ocurría es que la idea de estar embarazada todavía no había calado del todo en ella, pero para eso solo podía esperar. Esperar, y llevar a cabo todos los procedimientos rutinarios y necesarios para que el bebé se desarrollara tan sano como fuera posible.

Las tres mujeres atravesaron las puertas principales del edificio y entraron en un recibidor amplio y luminoso, atestado de gente esperando. Puesto que Tonks y la señora Weasley parecían algo desorientadas, fue Hermione la que se acercó hasta la recepción.

- Buenos días – dijo al enfermero que tecleaba en su ordenador al otro lado del mostrador.

El hombre, moreno de piel, de cabello rizado y oscuro y de facciones marcadas alzó el rostro para mirarla. Hermione calculó que tendría unos 30 años.

- ¿Qué desea, señorita?

- Tenemos programada una ecografía para las 9 con la doctora Fallen.

El enfermero, cuya placa rezaba "Thomas Glender" revisó algo en la pantalla de su ordenador y asintió.

- Su consulta se encuentra en la tercera planta, es la puerta número 15. Pero tendrán que esperar hasta que las llame.

- Perfecto, muchas gracias.

Thomas las despidió con un asentimiento de cabeza y siguió atendiendo a la anciana pareja que esperaba en la cola detrás de Hermione, Tonks y la señora Weasley.

Llegaron hasta la planta número tres y se sentaron a esperar su turno, pero apenas hubieron pasado dos minutos cuando una mujer de piel tostada se asomó a la puerta número 15 y preguntó:

- ¿Hermione Granger?

La castaña asintió y las mujeres se levantaron y se encaminaron hacia la consulta. La sala era igual a como podría haber sido cualquier consulta del mundo mágico, a excepción de que no había pociones ni fotografías que se moviesen.

- Túmbate en esa camilla, por favor – indicó la doctora a Hermione, señalando hacia la parte derecha de la sala, donde un asiento reclinable de aspecto confortable se situaba junto a un complejo aparato con pantalla incluida. La chica obedeció y esperó hasta que la mujer hubo terminado de organizar sus papeles y se dirigió hacia ella con un tubo en la mano -. ¿Son familiares de ella? – preguntó a Tonks y a la señora Weasley.

La metamorfomaga negó con la cabeza.

- Somos amigas de la familia. Sus padres no han podido acompañarla.

La doctora Fallen miró con ojos escrutadores a Hermione.

- ¿Cuántos años tienes, cielo?

- Diecisiete – respondió la chica intentando no enfadarse. ¿Acaso iba a juzgarle también esa mujer?

- ¿Y se lo has contado a tus padres?

Hermione mantuvo una expresión calmada y trató de no pensar en sus padres.

- Sí, y ellos me apoyan.

- ¿El padre se hará cargo?

Eso fue suficiente para que la castaña necesitara contar hasta diez antes de autocontrolarse. ¿Qué le importaba eso? Sin pensárselo dos veces y con quizá más prepotencia de la necesaria, Hermione mintió:

- El padre me apoya y se quedará conmigo. Y aunque no lo hiciera, yo seguiría adelante con el embarazo.

- Y si tú estás segura, me alegro de ello. ¿Porque estás segura, cierto? Tener un bebé implica una responsabilidad y un cuidado enormes y, quizá, prefieras pensártelo mejor y…

- Estoy decidida.

La doctora se encogió de hombros y asintió.

- Es bueno ver que lo tienes tan claro. Siento haberme metido en ese asunto, pero como médico es muy importante que suministre al paciente tanta información como pueda, sobre todo en este tipo de situaciones. Muchas chicas como tú no tienen las cosas tan claras y prefieren darle un par de vueltas.

Hermione asintió. Suponía que la doctora tenía razón y de todas formas, prefería no enfadarse con ella, puesto que parecía una mujer simpática.

- Levántate un poco la camiseta, por favor, así podré extenderte esta pomada. La notarás un poco fría, pero es necesaria para realizar la ecografía.

Hermione de nuevo acató las órdenes y la mujer le aplicó el producto en el abdomen, mientras Tonks y la señora Weasley observaban la escena. La doctora Fallen cogió un pequeño aparato de la máquina cercana y lo deslizó por el vientre de la castaña, y al momento una imagen parpadeante y difusa, pero no por ello menos enternecedora, apareció en la pantalla.

La joven contuvo la respiración durante unos segundos mientras observaba lo que, sin lugar a dudas, era el interior de su útero. En él, un bultito, todavía muy pequeño se distinguía con claridad.

- ¿Es eso? – preguntó con la voz temblorosa.

La doctora asintió sonriendo.

- Ahí tienes a tu bebé. Tiene aproximadamente mes y medio de edad. No se detectan irregularidades y, de momento, lo máximo que te puedo decir es que todo está en orden, así que enhorabuena.

Hermione asintió, pero se sentía alejada, como en un sueño vago. Ahí, en el monitor… estaba su hijo. Sí, de momento no era más que un conjunto de células en división, pero para ella ya era su bebé. De pronto la chica comenzó a pensar en todas las cosas que vendrían: los primeros pasos, las primeras palabras, la primera varita… se olvidó incluso de la guerra y de Draco, porque solo podía pensar, con la mayor contundidad que había sentido nunca, en que iba a ser madre. Como si de pronto, esa palabra en la que tanto había pensado los últimos días cobrara un sentido especial.

A su lado, la señora Weasley y Tonks contemplaban la imagen también conmovidas. Tonks incluso acertó a decir con sarcasmo:

- Cariño, se parece a ti.

Hermione sonrió y parpadeó para contener las lágrimas. En ese momento, estuvo más segura que nunca de que quería tener ese bebé, pasara lo que pasase y pesara a quien pesase.


- ¡Chicos, atendednos un momento por favor! – gritó Ginny para hacerse oír por encima de el gentío mientras ella y Neville se subían a una de las mesas del centro de la sala -. Gracias. Neville y yo hemos estado pensando en algunas mejoras que nos gustaría realizar.

- ¿Mejor comida? – preguntó Lavender Brown.

- ¿Más formas de burlar a los Carrow? – dijo a su vez un Hufflepuff de primero.

- ¿Camas con colchones? – apuntó esperanzado uno de los pocos Slytherins.

Neville negó con la cabeza.

- Todo eso está muy bien, pero no tenemos los medios para realizarlo. Así que de momento vamos a tener que seguir conformándonos con comer y dormir así.

- ¿Entonces de qué se trata? – preguntó Seamus.

- Veréis, hemos estado pensando y creemos que deberíamos darle un poco de emoción a esto. Los días se están haciendo pesados y tenemos que animarnos de alguna forma.

- Así que hemos decidido hacer esto un poco más divertido – concluyó Neville.

- ¿Haciendo fiestas? – preguntó una de las gemelas Parvati.

- Bueno, es una de las cosas que podríamos hacer. Pero además, nos hace falta algo de trabajo en equipo. Es decir, todos pasamos aquí la mayor parte del día y muchos ni siquiera nos conocemos. ¿No os parece que eso debería cambiar?

Los estudiantes comenzaron a mirarse entre sí extrañados. Sí, Ginny tenía razón pero… ¿qué estaba proponiendo exactamente?

- Sé que la idea parece un poco rara, ¿vale? Pero ya veréis como al final es lo mejor para todos – dijo Neville -. Últimamente estamos todos un poco decaídos y esto nos vendrá bien.

- ¿Entonces de qué tipo de trabajo en equipo estáis hablando? – preguntó Dean.

- Bueno, podríamos empezar por cosas como control de la sala. O quizás podríamos encargarnos de reclutar a nuevos estudiantes, o de traer nuestras pertenencias.

- Sí, yo necesito algunos productos de higiene – afirmó Hannah Abbot.

- Exacto, a eso nos referíamos. Veréis, la dinámica es la siguiente: haremos grupos formados por siete personas, lo cual nos dará un total de doce grupos. Para empezar, separaos por cursos. Poneos ahí los de primero, a su lado los de segundo, etc.

Los presentes hicieron caso a lo que la pelirroja decía y, cuando todos estuvieron organizados, fue Neville el que tomó la palabra:

- Bien, antes de nada queremos que os liberéis de prejuicios: creedme, esto no es la tontería que parece. Realmente nos ayudará.

- Vale, ahora vamos a hacerlo de la siguiente manera: el que más a la izquierda esté de cada grupo, que dé un paso al frente.

Un alumno de cada curso avanzó y así se formó el primer grupo. Poco a poco, los otros once grupos estuvieron formados, compuestos por personas de diversos cursos y Casas. Neville asintió.

- Bien, Ginny y yo no estamos en ningún grupo porque nos encargaremos de coordinar todo, así que si tenéis algún problema podéis acudir a nosotros.

- Lo primero que vamos a hacer es redecorar la sala, ¿vale? Tiene un estilo muy impersonal, y nos relajará un poco hacer algo así. Además os servirá para conocer a las personas que están en vuestro grupo.

- ¿Y cómo se supone que debemos decorarla? – preguntó una Gryffindor de quinto.

Ginny agitó la varita y unas bolsas llenas de posters y elementos de decoración llegaron volando hasta donde ella estaba.

- Es todo lo que nos ha podido conseguir Aberforth, pero supongo que nos servirá.

Alice dio un paso al frente y cogió un cuadro de una de las bolsas.

- Empecemos pues. ¡Mi grupo se encarga de la entrada! – dijo con voz risueña.


Draco entrecerró los ojos cuando vio a las tres mujeres salir del hospital y dirigirse hacia la boca del metro. Por un momento, estuvo tentado de interceptar a Hermione o, al menos, de llamar su atención para poder hablar con ella. Pero en el mismo instante supo que era imposible. No podía acercarse a ella porque no podían verles hablando, y tampoco estaba seguro de querer hacerlo.

- ¿A qué se cree Granger que está jugando? – no supo que le asustó más, si el hecho de que la chica fuera a seguir adelante con su embarazo o el haberla llamado Granger como cuando eran enemigos. ¿Acaso era esa una forma de tratar de olvidarla y de pasar por alto su relación? Se dio la vuelta furioso y se alejó a paso ligero. Por las barbas de Merlín, lo peor era que, en su fuero interno, sabía que eso era lo mejor que podía hacer. Lo mejor para todos. Porque había un bebé en camino, y él no quería tener nada que ver con eso.


❤ ¡Y fin del capítulo! ❤

Bueno bueno bueno, lo primero que tengo que decir es que estoy muuuy contenta de, por fin, no tener que pedir perdón por la tardanza. ¡He tardado menos de un mes y eso que acabo de tener los exámenes finales! La verdad que estoy flipando, pero también tengo que decir que influye mucho que el capítulo tenga más acción, más momentos dulces y eso porque a mí me cuesta mucho menos escribirlo. A las pruebas me remito :) Espero que a todos lxs españolxs os haya ido bien el fin de curso y la verdad es que no sé muy bien cómo estáis ahora mismo en Sudamérica, pero si tenéis exámenes, pruebas, etc. muchísimos ánimos 3 Ojalá os haya gustado muchísimo este capítulo, porque ha tenido momentos buenísimos para mí XD

Para empezar, hemos visto la relación de Ginny y Alice y, por cierto, me he dado cuenta de que son un shippeo monísimo XD Pero no puede ser, porque Ginny es de Harry y Alice... Alice bueno, es del viento ;P El caso es que ha sido una parte bastante reflexiva y ha ayudado a Ginny y a Neville a que se den cuenta de que están al mando y, por tanto, les toca a ellos tomar decisiones, realizar mejoras y todo lo que resulte necesario para mejorar el ambiente. ¡Y ya veis que no han dudado ni un segundo! El los próximos capítulos veremos cómo se organizan más a fondo :)

Por otra parte espero que los amantes de Hinny os hayáis dado un buen atracón y a los que no os guste tanto estoy segura de que también lo habéis disfrutado :) Aunque hayáis querido matarme cuando resulta que al final es solo un sueño de Harry... pero os tengo que decir que su conversación con Ron sobre la "pesadilla" es una de las partes más graciosas de la historia, al menos para mí XD Este pobre Ron, qué inocente es cuando quiere.

Y por último, hemos visto la ecografía de Hermione... es que es tan bonito su embarazo 😍 Y aunque en el hospital todo haya ido bien, sin ninguna noticia alarmante, al final nos hemos quedado con mal sabor de boca porque ha aparecido nuestro querido Draquito (aunque muchxs de vosotrxs deseárais asesinarlo cuando habéis visto lo que piensa)... y sí, evidentemente no está nada de acuerdo con el embarazo y parece incluso que sus sentimientos están cambiando... ¿o es solo algo momentáneo y realmente la quiere?

Pues tendremos que esperar para saber nada más ;P De momento lo único que puedo hacer es daros mil gracias por las reviews que me dejáis y desearos que hayáis disfrutado el capítulo, tanto como yo he disfrutado escribiéndolo :) Por cierto, no olvidéis seguirme en Instagram (tenéis los datos en mi biografía 😊)y activaros las notificaciones para así estar atentos de todas las novedades, de cuándo subo capítulo, etc. Y ya por fin, pasaré a responder a todos los que no puedo responder por privado:

- Meg: Hola una capítulo más amor ❤ Espero que hayas disfrutado muchísimo la lectura y que, esta vez sí, la espera no se te haya hecho eterna :) Debes saber que, efectivamente, cuando me dejaste review sabía que eras tú aunque no pusiera tu nombre, principalmente porque me hablabas de Hinny... y bueno, espero que te haya gustado lo que he hecho con ellos, aunque tuviera desenlace inesperado ;P Varios me dijisteis que pensábais que a Fred le gustaba Hermione y me chocó mucho es decir... ¡No, solo son amigos! XD Aunque sí que es cierto que, al principio, resulta un poco raro que vaya a verla a su habitación :) Espero que todo te vaya super bien y, una vez más, que hayas disfrutado del momentito entre Harry y Ginny porque lo hice acordándome de ti :) Muchísimos besos cielo 😘❤

- Daira Malfoy: Hola de nuevo reina ❤ Me encanta ver que la forma en la que Fred planteó a Hermione los sentimientos de Draco te hiciera pensar, porque creo que de ese amor-obsesión se puede sacar mucho :) De nuevo me hace gracia que muchos pensasteis que Fred estaba enamorado de Hermione, pero entiendo que en parte es comprensible porque al principio no se entiende bien para qué quiere ir a hablar con ella XD Espero que hayas disfrutado muchísimo de este nuevo capítulo y ojalá dejes tu opinión al respecto :) Muchísimos besos de nuevo 😘❤

- Emy Song: Hola cielo ❤ Espero que hayas disfrutado mucho el capítulo de hoy y que dejes tu opinión :) Respecto a lo del sexo del bebé, deberás leer en la posdata para ver mi comentario :) Muchísimos besos amor 😘❤

Eso es todo, así que muchísimas gracias a todos los que mandáis vuestra opinión porque ya sabéis que es muy importante para mí ❤ De nuevo espero que os haya encantado el capítulo y, antes de iros, no olvidéis darle al Go, dejar review y recomendar la historia a vuestros amigos, para que nuestra pequeña familia pueda crecer y llegar a mucha más gente 😊

Con todo el cariño del mundo, un capítulo más;

- Daphnea ❤


P.D.: Como ya dije, no voy a revelar el sexo del bebé / los bebés (porque sí, lo de que sea un embarazo múltiple posible) hasta que no llegue el momento adecuado, pero lo que sí puedo deciros es que lo que al final resulte ser, tendrá un significado concreto. Porque ya tengo pensado el final de la historia y estoy totalmente segura de cómo va a ser, de qué personajes van a intervenir, etc. Y también sé que os va a encantar, porque para mí es mi parte favorita y ni siquiera la he escrito todavía XD Espero que la espera no os genere demasiada intriga, creedme cuando digo que merecerá la pena :)

OS QUIERO, GRACIAS DE NUEVO POR LEERME ❤


P.D.2: Sé que no suelo dedicar capítulos, pero en este quiero hacer una mención especial a mis lectores venezolanos, no solo a raíz de las "elecciones" que han tenido lugar recientememte, sino por la valiente lucha que tanto tiempo llevan librando y de la que, no me cabe duda, saldrán victoriosos. España está con vosotros, el mundo está con vosotros. Disfrutad el capítulo ❤