- Yo no veo nada – Ron giró de nuevo la foto 90º, intentando encontrar algo con sentido dentro de aquel amasijo de líneas desdibujadas.
- Eso es porque no sabes mirar – dijo la señora Weasley rodando los ojos y orientando la ecografía correctamente -. Este bultito de aquí es el bebé. Ya se pueden distinguir levemente los brazos y la cabeza, pero todavía es demasiado pequeño.
Su hijo bufó y pasó la imagen a Harry, que frunció el ceño y se esforzó también por lograr ver algo con claridad. En ese momento, Hermione entró en el salón y se sentó junto a sus amigos, mirándolos con una sonrisa radiante. La señora Weasley le apretó cariñosamente el hombro y abandonó la habitación, dejando al Trío de Oro a solas.
- Bueno, ¿qué os parece? – preguntó la castaña.
- Es raro que esto se vaya a convertir en una persona – fue lo único que alcanzó a decir Ron.
- Hermione, sigue sin hacerme mucha gracia la idea de tú siendo madre y todo eso pero… no sé, es que no te había visto tan feliz en mucho tiempo. Y me alegro de poder volverte a ver sonreír.
La castaña tomó la mano de Harry y lo miró agradecida.
- No tenía ni idea de lo emotivo que iba a ser todo. En serio, cuando he visto por primera vez en la pantalla la imagen… no puedo comparar esa sensación con nada que haya sentido anteriormente. Es todo tan nuevo, tan diferente… y me encanta.
- Tú también nos encantas a nosotros – dijo George mientras él y su gemelo entraban en la estancia y se sentaban en el sofá más próximo. Cogió la ecografía que le tendía su hermano y la observó entrecerrando los ojos -. ¿Tú distingues algo, Freddie?
El chico negó con la cabeza.
- No hay nada que distinguir todavía, ni siquiera se puede saber si será niño o niña… Pero Hermione, siento decirte que no es un embarazo múltiple. No vas a tener el privilegio de tener unas criaturas tan adorables como George y yo.
Hermione se rió.
- No sé por qué, pero oír eso me alivia.
- Me ofendes querida – dijo George llevándose la mano al corazón.
- ¿Es que vosotros nunca os cansáis? – preguntó Ron frotándose el puente de la nariz.
- Nunca jamás.
- Ni cuando dormimos.
- Ni cuando comemos.
- Ni cuando nos duchamos.
- Ni cuando metemos serpientes en tu cama… Uy, eso último no debería haberlo dicho – Fred soltó una carcajada y chocó los cinco con su gemelo, mientras Ron abría los ojos como platos.
- ¡¿Que habéis hecho qué?!
- Será mejor que vayas y lo descubras, pero ten cuidado, a Voldy no le gusta mucho la gente.
Ron abandonó el salón corriendo mientras Harry se revolvía de risa.
- ¿Habéis llamado a una serpiente Voldy?
Fred rio y le restó importancia con un ademán.
- No hay ninguna serpiente, mamá se enfadaría muchísimo con nosotros si hiciéramos algo así. Pero Ron va a pasar un mal rato tratando de encontrarla.
Todos se echaron a reír y mágicamente, por primera vez en mucho tiempo, olvidaron durante unos minutos que estaban en guerra.
Arthur Weasley salió de la cabina por la que se accedía al Ministerio de Magia para poner rumbo al número 12 de Grimmauld Place, pero algo le detuvo. Algo, o más bien alguien. A lo lejos, vislumbró una cabellera de color platino que hubiera reconocido en cualquier parte. De pronto, el muchacho se dio la vuelta y lo observó estupefacto, para luego echar a correr y desaparecer en la avenida más próxima. El señor Weasley fue en su busca, convencido de que aquello no podía ser sino parte de un plan de los mortífagos. Dobló la esquina y se internó en un callejón oscuro, uno de esos en los que no desearías deambular por la noche.
Con el corazón latiéndole desbocado, sacó su varita del bolsillo de la túnica y avanzó con paso lento pero decidido, dejando cada vez más atrás el ruido de los coches y de los transeúntes. De pronto, notó como algo lo golpeaba con fuerza y calló hacia atrás fuertemente, aunque por suerte pudo disminuir la gravedad del impacto con los brazos. Sintió como un reguero de sangre se deslizaba por su frente, y un Petrificus Totalus lo inmovilizó en lo que creyó serían sus últimos minutos.
- No hacen falta las presentaciones – susurró la voz de Draco Malfoy en algún lugar a su alrededor -. No tenía pensado atacarle, en serio, pero con su curiosidad y su afán por perseguirme me ha obligado a hacerlo. Pero me va a venir bien, necesito que transmita un mensaje a… la Orden – pareció dudar unos segundos pero cuando volvió a hablar, su voz sonaba igual de confiada, igual de soberbia -. Dígales, a todos, que permanezco fiel a lo que en su día le juré a la persona que más me importa. Dígales también que… que no tengo ningún interés en terceras personas, que todavía es pronto para replanteárselo todo; esto último sobre todo es muy importante, recalque lo de que hay tiempo para recapacitar las cosas. Hágales saber que no le hice a usted ningún daño cuando podría haberlo hecho y que ahora mismo estoy fuera cumpliendo esa misión que se me encargó… o al menos procurando que nadie lo haga por mí. ¿Ha entendido?
El señor Weasley solo podía mover los ojos, pero en ellos se reflejaba lo perplejo que se encontraba. ¿De qué iba todo eso? ¿Es que Draco Malfoy se había vuelto loco? ¿Le habría torturado Voldemort? ¿Y si… y si era todo una trampa? Sin embargo, de pronto sintió que se desentumecía y podía moverse de nuevo.
- Y señor Weasley, está sangrando. Debería mirarse esa herida.
El pelirrojo alumbró la calle con su varita para buscar al chico, pero tras dar varias vueltas sobre sí mismo se dio cuenta de algo obvio; Draco Malfoy se había ido.
Un bullicio de risas resonaba por la Sala de los Menesteres, mientras cada grupo seguía redecorando la estancia con cada vez más ilusión. Por primera vez en mucho tiempo, la habitación estaba llena de felicidad, de risas verdaderas. Todos lo estaban pasando en grande planeando cuál era la mejor forma de disponer los elementos de decoración o discutiendo sobre el póster de qué equipo de Quidditch debería adornar cada parte de la estancia. Al final, decenas de cuadros, fotos, guirnaldas de colores y estandartes de las casas de Hogwarts fueron colocados, y cuando el trabajo se dio por finalizado todos se reunieron en el medio para admirar cómo había quedado.
- Queda mucho más bonito – dijo Ginny sonriendo.
Neville asintió.
- Y que lo digas.
- ¿Qué vamos a hacer ahora? – preguntó un Hufflepuff de tercero.
Neville y Ginny se miraron y fue el chico quien tomó la palabra.
- Veréis, esta parte es algo más complicada. Mañana, todos los alumnos de quinto, sexto y séptimo que lo deseéis deberéis ir a vuestras respectivas Salas Comunes para tratar de atraer a toda la gente posible. Poner en resguardo a los más pequeños y aseguraros de que todo el mundo tiene la opción de decidir. Convenced a cuantos podáis, por favor, esta sala mágica se agrandará para acoger a tanta gente como sea necesario.
- Hermione me dijo una vez que leyó en Historia de la Magia que la Sala de los Menesteres puede incluso llegar a crear diferentes pisos en caso de que uno no sea necesario - añadió Ginny.
- ¿Y por qué de repente queréis que venga más gente? La comida ya escasea para los que estamos aquí – preguntó Lavender -. No es que me parezca mal solo… extraño.
- Lo de la comida vamos a intentar arreglarlo mañana Neville y yo hablando con un elfo doméstico que conocemos, así que de momento no os preocupéis por eso. El caso es que sabemos que la batalla final llegará dentro de poco y tenemos que acoger a tanta gente como sea posible. Mañana a medianoche se cerrarán las puertas de la Sala de los Menesteres y todo el que se quede dentro no podrá volver a salir.
- ¿Qué? – preguntó Dean Thomas -. ¿Por qué?
- Porque esto ya no es un colegio, es una cárcel para todos los alumnos. No tiene sentido que sigamos yendo a clases y nos exponemos demasiado, a nosotros y a todos los demás, escondiéndonos aquí y dejándonos ver de vez en cuando. Creemos que lo mejor es dedicar el tiempo que quede a prepararnos. Los más mayores enseñarán hechizos y conjuros a los más pequeños, porque si bien los menores de edad no podréis luchar en la batalla, es necesario que en estos tiempos tan difíciles sepáis cómo defenderos - explicó Ginny.
- No hacemos esto de forma egoísta – continuó Neville -. Hemos llegado a la conclusión de que es lo mejor para todos. ¿Os parece bien?
Tras un tenso silencio, decenas de manos comenzaron a alzarse para expresar aprobación. La pelirroja sonrió y asintió. El día siguiente sería largo y duro, pero merecería la pena.
- ¿Una reunión urgente? – preguntó Ron extrañado -. ¿Ha ocurrido algo?
Hermione se encogió de hombros.
- Lo cierto es que tu padre ha llegado a casa muy trastocado y parece tener algo muy importante que contarnos, así que lo mejor será que no tardemos.
El Trío de Oro entró en la cocina justo a la par que Remus y Tonks, y una vez estuvieron todos la puerta se cerró a sus espaldas.
- Bien, como ya sabéis hoy no estaba planeada ninguna asamblea, pero Arthur tiene algo que contaros. Creo que es importante que todos lo escuchemos y pongamos nuestras ideas en común para tratar de descifrar el mensaje que se le ha trasmitido – dijo la señora Weasley antes de sentarse y mirar a su marido, que asintió y tomó aire.
- Hoy estaba saliendo del trabajo, dispuesto a volver a casa cuando a lo lejos me ha parecido ver a… a Draco Malfoy.
Ron, Harry y Fred volvieron de manera discreta la mirada hacia Hermione, que parecía haberse quedado bloqueada tras oír las palabras del señor Weasley.
- Sé que ha sido una imprudencia pero… bueno, el caso es que he pensado que los mortífagos podrías estar planeando un ataque y lo he seguido. Se ha metido en un callejón y al entrar no veía nada. Me ha lanzado un Petrificus Totalus y, sinceramente, creía que estaba perdido. Sin embargo me ha perdonado la vida, a cambio de que os transmitiera una especie de mensaje. Mirad, no acabo de entender muy bien qué pretendía, pero si está lanzándonos una indirecta o es un plan de los mortífagos, debemos tratar de descifrarlo entre todos.
Remus asintió.
- Arthur tiene razón. Bien, ¿qué dice ese mensaje?
- Bueno, pues si lo recuerdo bien dice: "Dígale a la Orden que permanezco fiel a lo que juré a la persona más importante para mí y que no tengo ningún interés en terceras personas, puesto que todavía hay tiempo para recapacitar." Sobre todo puso… mucho énfasis en eso último.
- ¿Algo más? – preguntó Kingsley.
- Sí, quería asegurarse de que vosotros supierais que él no me había herido aunque había tenido la oportunidad y que está llevando a cabo una misión para que nadie más lo haga por él.
La Orden permaneció en silencio durante unos segundos, muchos de ellos tratando de darle la vuelta a las palabras para tratar de descifrarlas como si se trataran de un jeroglífico. Sin embargo, para Hermione el mensaje resultaba tan claro y conciso que sintió que el estómago se le revolvía.
- Yo creo que cuando dice que permanece fiel se refiere a Quién-Vosotros-Sabéis, aunque me parece un poco raro que sienta la necesidad de decir eso cuando todos sabemos que es un mortífago – dijo Tonks.
- Es Draco Malfoy, es un niñato prepotente – dijo la señora Weasley resoplando -. En realidad no me extraña nada que empiece una conversación de esa forma. ¿Pero lo demás?
- Bueno, lo de terceras personas quizás se refiera a Harry, Ron y Hermione…ya sabéis, porque son tres – puntualizó George.
Remus asintió levemente.
- No me extrañaría nada que esa tarea de la que ha hablado sea una misión en la que se le ordena matar a Harry, Ron y Hermione o al menos secuestrarlos… pero no sé, me sigue pareciendo demasiado extraño que desvele sus intenciones ante toda la Orden en vez de actuar en secreto.
- Sí, pero como ha dicho la señora Weasley, es un arrogante. Quizás le divierta pensar que está jugando a un juego de caza… como si intentara meter miedo a su presa – dijo Tonks.
Kingsley se volvió entonces directamente hacia el Trío de Oro.
- ¿Qué opináis vosotros? – les preguntó.
Ron se removió incómodo.
- Bueno, todo lo que habéis dicho parece tener sentido así que…
- Mirad, ya sé que lo que voy a decir va a sonar raro, pero Dumbledore siempre confió en Draco Malfoy. Quizás en el fondo no estuviera tan equivocado - añadió Kingsley.
- Dumbledore confió en Malfoy y ahora está muerto, y los mortífagos entraron en Hogwarts y lo mataron gracias a él. ¿O acaso alguno opina lo contrario? – dijo George con firmeza.
Un silencio tenso se extendió por la sala y Hermione se levantó de golpe.
- Disculpadme pero me encuentro un poco mal. Creo que iré a tumbarme.
Harry también se levantó segundos después.
- Iré a ver si necesita algo.
Hermione acababa de entrar a su habitación cuando alguien llamó a la puerta.
- ¿Puedo pasar?
La chica soltó un suspiro al oír la voz de Harry. Agradecía lo que la señora Weasley y Tonks le estaban ayudando, pero ahora mismo no tenía ganas de estar con ellas, porque lo que le pasaba no tenía nada que ver con sus síntomas de embarazada.
- Sí, entra.
El moreno abrió la puerta con cuidado y la cerró a sus espaldas. Observó durante unos segundos a su amiga y al final, se sentó a su lado en la cama y dejó que esta apoyara su cabeza en su hombro.
- ¿Estás bien?
Hermione suspiró.
- No lo sé, Harry. ¿Tú también has interpretado el mensaje de Draco de la misma forma que yo?
- "No tengo ningún interés en terceras personas. Todavía hay tiempo para recapacitar". ¿De qué otra forma podría interpretarlo?
Hermione negó con la cabeza y cerró los ojos.
- Sé que este embarazo no estaba planeado y puedo entender que a él no le haga gracia pero… no esperaba que fuera a proponerme abortar. No lo hubiera esperado de él.
- Es comprensible Hermione. Si a nosotros nos parece una locura imagínate a él. Quiero decir… bueno, es el padre.
- ¿Y si nunca lo acepta?
Harry guardó silencio durante unos segundos.
- ¿Elegirías al bebé antes que a él?
Una lágrima se deslizó por la mejilla de la chica, que enseguida se apresuró a secársela.
- Creo… creo que sí.
- Vaya, no me esperaba…
- Es difícil comprender el amor de una madre hacia su hijo, y te lo dice alguien que todavía no ha dado a luz. Tu madre, Lily, es el mejor ejemplo para ello. Podría haberse salvado, pero eligió defenderte, y con ello salvarte la vida a ti. Y su sacrificio fue tan grande, que te brindó la protección suficiente para no morir aquella noche.
Harry notó que un escalofrío recorría su médula espinal. Nunca se había parado a pensar eso al exigir a Hermione que abortara.
- Supongo que tienes razón. Pero puede que tú también consigas hacerle ver las cosas desde otro punto de vista.
- No estoy tan segura de ello.
- Él te quiere, Hermione. Y por lo que ha dicho el señor Weasley, sigue fiel a nuestro bando y, además, ha emprendido la misión de matarte para evitar así que nadie más lo haga. Por mucho que me fastidie decirlo, creo que no podrá renunciar a ese bebé si eso significa renunciar a ti – suspiró -. Me equivoqué con él, todos lo hicimos. Está de nuestra parte realmente.
Hermione no pudo evitar sonreír y de pronto se sintió más animada. ¿Qué importaba que Draco no aceptara al bebé? Ninguno de sus amigos lo había hecho al principio, pero todos habían acabado cambiando de opinión. No podía sino desear que a él le pasara lo mismo.
- Por cierto, últimamente hemos estado tan distraídos y ocupados con otros temas que se nos ha olvidado algo muy importante.
Hermione miró a Harry y frunció el ceño.
- ¿A qué te refieres?
El moreno sonrió.
- La copa de Hufflepuff. Con todo lo que nos costó conseguirla, y ahora se nos olvida destruirla.
La chica abrió los ojos. ¿Cómo habían podido ser tan descuidados?
- Deberíamos hacerlo cuanto antes. Todavía sigue en mi bolso – dijo señalando el objeto que se encontraba sobre el escritorio.
- Está bien, cuando Ron salga de la reunión vendremos los tres aquí. Si no, la señora Weasley te verá por el pasillo te atosigará a preguntas.
- ¿No haremos mucho ruido?
Harry se encogió de hombros.
- Para eso existe el encantamiento Muffliato, ¿no?
Ron entró en la habitación y miró a su alrededor preocupado.
- ¿Estáis seguros de que deberíamos hacerlo dentro de la casa? No sé, este lugar ya da suficiente repelús sin partes del alma de Quién-Vosotros-Sabéis revoloteando por ahí.
- Ya sabes que no funciona así, Ron. El horrocrux no puede huir. Harry lo abrirá hablando en parsel y después lo destruirá…
- En realidad, había pensado que deberías hacerlo tú.
Hermione abrió los ojos.
- ¿Yo?
- Sí, bueno. Ron destruyó el guardapelo y yo el diario. Pero si no te apetece…
La chica asintió.
- Sí, claro que lo haré, es solo que no lo había pensado. Bien, cuanto antes no lo quitemos de encima mejor. Acércame el bolso Harry, por favor.
Ron se volvió hacia ella.
- ¿Estás bien después de… ya sabes, lo que mi padre ha contado?
Hermione se encogió de hombros y asintió.
- Tengo que estarlo, no puedo permitirme ser débil. Ahora no solo estoy a cargo de mi vida sino de la suya – dijo tocándose el vientre.
El pelirrojo asintió y se dio la vuelta para ver como el moreno se acercaba a ellos con la copa en la mano.
- Es preciosa, ¿a qué sí? – preguntó.
Hermione la tomó entre sus manos y la admiró en silencio.
- Es una auténtica reliquia de la fundadora de Hufflepuff… me siento tan mal destruyéndola.
- Es necesario, Helga Hufflepuff lo habría querido así – dijo Ron.
- Supongo que tienes razón. ¿Está la espada de Gryffindor también en tu bolso? – preguntó Harry, a lo que la chica respondió afirmativamente.
- La copa de Helga Hufflepuff y la espada de Godric Gryffindor – Hermione permaneció en silencio unos segundos -. Somos muy afortunados de poder verlas juntas. Hay tanta gente a lo largo de la historia que ha desaparecido o enloquecido buscando la copa… Y la diadema de Rowena Ravenclaw, por supuesto.
- ¿La qué? – preguntó Harry frunciendo el entrecejo.
La chica abrió la boca para responder pero el horrocrux emitió un leve destello y comenzó a agitarse como si se tratara de una olla a presión.
- Chicos no es por interrumpir, pero creo que deberíamos librarnos de esto lo antes posible – apuntó Ron mirando nerviosamente al objeto.
Harry asintió y tendió la espada a Hermione, que la asió firmemente y la colocó cerca de la reliquia. El moreno la interrogó con la mirada y la chica le hizo saber que estaba lista. Harry cerró los ojos y se concentró tanto como pudo.
- Ábrete – los chicos permanecieron tensos esperando una explosión tan poderosa y fuerte como la del guardapelo, sin embargo una música suave y dulce comenzó a sonar mientras la copa se abría por la mitad para mostrar un holograma.
Hermione sintió que la visión se le emborronaba por las lágrimas. Tuvo que inspirar un par de veces para lograr concentrarse.
Ron observó petrificado la escena y colocó una mano en el hombro de la castaña.
- Hermione, esto que ves… no es real. Es solo otro de los trucos del horrocrux – susurró tratando de infundirle valor.
Sin embargo, la chica no lograba apartar la mirada de lo que tenía ante sí. La imagen era tan perfecta que no podría haberla reproducido con tanta exactitud en ninguno de sus sueños. Cinco personas la miraban sonriendo: ella misma, radiante de felicidad; Draco, que parecía haber perdido su postura elegante y erguida y aparecía relajado y contento; su madre, que la observaba con ternura mientras le apoyaba la mano en el hombro; su padre, cuya mirada estaba llena de orgullo y satisfacción y, por último, un niño pequeño. Tendría alrededor de 2 años y permanecía agarrado de las manos de sus padres, mirando con curiosidad y de forma risueña el mundo que lo rodeaba. Finalmente, fijó sus ojos castaños en los de la Hermione de verdad y tartamudeó: "mamá."
- Destrúyelo antes de que te hiera, Hermione – dijo Harry tratando de sacarla del trance en el que se encontraba.
- No podemos hacerles daño – respondió la castaña con voz aletargada.
- Ellos no existen, Hermione. Ese niño no es tu hijo, esas personas no son tus padres y ese Draco no es tu... novio. Son ficticios y no tienen buenas intenciones. Son solo un fragmento del alma de Quién-Tu-Sabes.
- Mamá – volvió a susurrar el niño del holograma, extendiendo sus manos hacia Hermione.
Con un movimiento rápido y preciso y un grito desgarrado, la chica elevó la espada sobre su cabeza y descargó un fuerte golpe sobre la copa, que se rompió en mil pedazos dejando escapar una niebla negra que inundó la habitación acompañada por un sonido escalofriante.
Los chicos se quedaron en silencio mientras Hermione se levantaba y se secaba las lágrimas de los ojos, temblando como si acabara de meterse en una bañera llena de cubitos de hielo.
- Has hecho lo correcto – dijo Harry mientras le cogía la mano.
- Lo sé – dijo con voz apagada -. Es solo que… bueno, demasiados recuerdos.
- Creo que ahora deberías descansar – dijo Ron mientras se levantaba y recogía los restos de la reliquia del suelo.
Hermione asintió, pero Harry se adelantó un paso y se aclaró la garganta.
- Ron tiene razón, son demasiadas emociones por hoy. Pero antes de irnos creo que es importante que hablemos de una cosa que has dicho antes.
- ¿A qué te refieres? - preguntó la chica mirándolo con extrañeza.
- Se trataba de algo sobre una diadema.
La chica asintió y se encogió de hombros.
- ¿La diadema de Rowena Ravenclaw? – preguntó Hermione.
Harry asintió.
- Eso mismo.
- Espera, ¿qué es una diadema?
- Es una especie de tiara, Ron. Y en este caso, es una reliquia muy antigua de… - los ojos de la castaña se abrieron de par en par -. de la casa de Ravenclaw.
Los chicos lo asimilaron en silencio.
- ¿Creéis que…? – dijo el pelirrojo abriendo los ojos como platos -. ¿Pero cómo es posible que no hubiera oído hablar de ella nunca?
- Bueno, yo solo he leído sobre la diadema un par de veces. En su día fue muy famosa, se cree que quien la posea tendrá un conocimiento inigualable.
- ¡Eso vendría súper bien para los exámenes! – dijo Ron sonriendo.
Hermione rodó los ojos.
- Sí, pero me temo que no es posible que sea un horrocrux.
- ¿A qué te refieres? – cuestionó Harry.
- Bueno, es que la diadema de Ravenclaw lleva muchos siglos perdida. De hecho, no se conoce testimonio de nadie que la haya visto nunca, así que quizás solo sea un mito.
- A mí me parece demasiada casualidad – dijo Harry.
- Opino lo mismo. Además, Quién-Vosotros-Sabéis fue muy poderoso. Perdida o no, estoy seguro de que consiguió hacerse con ella y guardar dentro una parte de su alma.
- Pero eso es una locura, Ron. Aunque fuera verdad, podría estar en cualquier parte del mundo. Nunca la encontraríamos – se lamentó la castaña mientras se frotaba el puente de la nariz.
- Lo sé, pero pensadlo un momento: el diario de Tom Ryddle, el anillo de Sorvolo Gaunt, el guardapelo de Slytherin, la copa de Hufflepuff, la diadema de Ravenclaw, Nagini y el propio Quién-Vosotros-Sabéis. Eso da nada más y nada menos que siete fragmentos de su alma, que son justo los que él quería hacer.
Harry asintió.
- Creo que Ron tiene razón. Es decir, quizás nos estemos equivocando terriblemente con lo de la diadema pero es la única pista que tenemos de momento. Y si consiguiéramos matar a la serpiente y encontrar la diadema, entonces…
- Sería posible matarlo – terminó la frase Hermione, visiblemente ilusionada -. Está bien, lo intentaremos.
- Lo conseguiremos – la corrigió Ron con una sonrisa de oreja a oreja -. Lo importante es saber por dónde empezar a buscar.
- Yo sé por dónde – dijo la castaña y sus dos amigos se volvieron para mirarla -. Hablaremos con Luna. ¿Quién sino un Ravenclaw va a poder darnos información sobre su Casa?
- ¿Me ha mandado llamar, mi Señor? – dijo Bellatrix mientras se acercaba a él y hacía una reverencia exagerada, sin atreverse luego a mirar a los ojos rojos del hombre.
- Sí, querida. Solo deseaba saber si la tarea que te encargué sigue desarrollándose sin problemas.
La mujer sintió que una gota de sudor frío resbalaba por su frente y lo miró nerviosa.
- ¿Se refiere a la copa? – dijo susurrando.
El hombre asintió y Bellatrix inspiró.
- Claro que sí, amo. Nadie sabe todavía nada de su escondite.
- Sabía que podía confiar en ti – dijo Voldemort sonriendo malévolamente -. Sabes, es realmente importante para mí que ese objeto permanezca escondido y, sobre todo, que nadie sepa nada de su existencia.
La mujer trató de mostrar una sonrisa.
- No se preocupe, mi Señor, todo está bajo control.
Voldemort pareció darse por satisfecho y abandonó la sala, mientras Bellatrix trataba de relajar el acelerado latido de su corazón. Al menos tenía la suerte de que al confiar en ella, no creyera necesario practicarle Oclumancia para conocer la verdad. Entonces las cosas si se hubieran puesto serias, no solo porque había perdido la copa sino porque Voldemort se enteraría de que Harry Potter y sus amigos habían estado en la mansión y habían logrado escapar. Aunque de todas formas, puede que nunca descubriera que la copa había desaparecido. Al fin y al cabo, ¿qué importancia podía tener?
- Gracias por venir tan rápido, Luna.
La chica sonrió y se encogió de hombros.
- No me supone ninguna molestia, Hermione. Paso la mayor parte de las horas ayudando a mi padre con el periódico, pero echo de menos pasar el tiempo con mis amigos.
La castaña asintió y Ron y Harry se adelantaron.
- Nos gustaría poder encontrarnos en un sitio más privado, pero estamos viviendo en el cuartel de la Orden y…
- No te preocupes, Harry, entiendo que son tiempos difíciles. ¿Qué es lo que necesitáis?
Los chicos se miraron entre sí y Ron tomó la palabra.
- ¿Has oído hablar alguna vez de la diadema de Ravenclaw?
- La diadema perdida – Luna sonrió -. Dicen que era tan bella como la propia Rowena Ravenclaw y que era la fuente de sabiduría de esta. Pero la hija de Rowena, Helena, le robó la diadema porque deseaba ser tan inteligente como ella. Escapó a Albania, pero ahí la mataron.
- ¿Y la diadema desapareció con ella? – preguntó Harry decepcionado.
Luna asintió.
- Nunca se ha sabido nada más sobre la diadema. Pero si realmente os interesa podríais preguntárselo a Helena vosotros mismos.
Los chicos permanecieron en silencio unos segundos y Hermione dejó escapar una risita nerviosa.
- Pero Luna, Helena murió hace siglos, no es posible…
- No todos los muertos nos abandonan para siempre.
Ron negó con la cabeza.
- Si te refieres a… yo oí esa leyenda una vez, pero no es posible. La gente lo sabría.
- Nada es imposible – terció Luna.
- ¿A qué te refieres, Ron? – preguntó Harry.
- Hay quien dice… quien cree, que Helena Ravenclaw nunca abandonó esta tierra, sino que regresó a Hogwarts tras su muerte. Que es… la Dama Gris.
- El fantasma de Ravenclaw – susurró Hermione -. ¿Es eso cierto, Luna?
La rubia sonrió.
- Ella es mi amiga. No le gusta la gente, pero nos llevamos bien. Si le decís que vais de mi parte quizás responda a vuestras preguntas.
- Ya hemos tenido esta conversación antes, Ron. Yo confío en Luna. No está loca.
- Pero eso que dice es demasiado raro.
- Y sin embargo podría tener sentido.
- No sé – apuntó Harry.
- Con esta indagación hemos avanzado mucho, chicos. Os repito lo mismo que ayer, puede que nos estemos equivocando pero es lo único que tenemos de momento. No podemos darnos por vencidos. Tengo el presentimiento de que lograremos dar con la diadema y que será el horrocrux.
Harry suspiró y se tendió sobre su cama.
- Al menos Quién-Vosotros-Sabéis fue tan estúpido como para crear horrocruxes famosos. Es decir, si hubiera utilizado una moneda nos sería imposible llevar a cabo nuestra misión.
Hermione sonrió.
- Entonces supongo que tenemos que dar las gracias a su arrogancia y a su soberbia.
Pasó una semana más sin ningún incidente. El número de alumnos refugiados en la Sala de los Menesteres había ascendido a más de 150, lo cuál hacía que los hermanos Carrow vivieran en una continua guardia y se tiraran de los pelos con rabia. La organización entre los alumnos se había convertido en algo más complicado, pero Ginny y Neville conseguían que todo fluyera con naturalidad, sobre todo ahora que ya no necesitaban salir de la sala. Los mayores enseñaban a los pequeños y estos ponían toda su voluntad en aprender a defenderse, por lo que las clases estaban siendo un éxito.
Fuera de Hogwarts, muchos muggles seguían muriendo en condiciones extrañas y la Orden realizaba reuniones cada vez de forma más constante.
Hermione seguía una dieta variada pero controlada para su embarazo, y estaba muy apoyada y respaldada por Tonks y la señora Weasley, que se encargaban en cada momento de que no le faltara de nada. Por su parte, a la castaña le encantaba pasar tiempo con Teddy, lo cual, afortunadamente, parecía ser una señal de que la maternidad no iba a hacérsele una tarea pesada. Estaba embarazada de dos meses aproximadamente y su vientre ya comenzaba a hincharse de forma leve pero remarcable.
La mañana del 1 de mayo, Harry se reunió junto con sus dos amigos en una de las habitaciones del último piso donde sabían que nadie los buscaría.
- ¿Has descubierto algo más? – le preguntó Ron.
- No, y por eso mismo es por lo que os he reunido aquí – contestó el moreno -. Estamos encerrados en esta casa y me estoy volviendo loco. Entiendo que estamos protegidos, pero no podemos olvidar que tenemos una misión entre manos. Las respuestas a todas nuestras preguntas parecen encontrarse en Hogwarts, así que ya va siendo hora de que demos el siguiente paso.
- ¿Estás proponiendo que vayamos al colegio? – preguntó Hermione mientras parecía reflexionarlo.
- Al menos Ron y yo deberíamos hacerlo. Tú quizás sería mejor que…
- No, os acompañaré y si es necesario me quedaré refugiada en la Sala de los Menesteres con el resto. Pero al menos estaré cerca y podré asegurarme de que estáis a salvo.
Harry asintió.
- Como quieras. Mientras, Ron y yo buscaremos a la Dama Gris e intentaremos sacarle la información necesaria.
- ¿Creéis que funcionará? – preguntó Hermione.
- Esperemos que sí.
- Pero si alguien os ve… bueno, los Carrow llamarán a los demás y…
- Sí – afirmó Harry -. Y los mortífagos irán a Hogwarts. Pero pensarlo, es lo mejor. No podemos quedarnos sentados y esperar a que la batalla final tenga lugar. Alertaremos a los miembros de la Orden para que puedan estar al tanto y acudir al colegio en cuanto sea necesario. No pueden seguir muriendo más muggles inocentes.
Ron asintió.
- Tienes razón. Mañana tendrá lugar la batalla final y ganaremos. Destruiremos lo horrocruxes y, después, a Quién-Vosotros-Sabéis.
❤ ¡Y fin del capítulo! ❤
Sí, sé que dije que en verano colgaría de forma más constante pero ahora tengo una excusa: empecé a ver "Juego de tronos"😂. A ver, igual no es la mejor excusa del mundo pero los fans de la serie me entenderéis... es que una vez que la empiezas, no puedes terminar hasta que la acabes. De hecho ya estoy atacada esperando a que por fin emitan la 8ª temporada, y odio que no sepamos cuándo exactamente va a ser... El caso, que os la recomiendo a todos, 100%. Tengo que decir que ahora estoy viendo otra serie pero omitiré el nombre para evitar posibles spoilers... lo siento :)
Y ya fuera de las series, he de decir que este capítulo no ha estado lleno de acción pero ha tenido sus momentos interesantes. Ron y Harry cada vez aceptan más lo de Hermione y eso nos relaja, aunque Draco parece estar dejando claro que no quiere saber nada del bebé... de SU bebé. He querido introducir la parte en la que habla con el señor Weasley para así darle un toque más interesante porque, bueno, creo que Hermione ya tenía que recibir noticias de Draco... ya fueran buenas, o malas. Y también hemos podido ver que aunque al principio se ha decepcionado, Harry a conseguido animarla y hacerle ver la parte positiva: Draco no ha renunciado a ella todavía, lo cuál quiere decir que no ha renunciado al bebé... al menos de momento ;P
Además, por fin destruyeron el horrocrux, aunque a Hermione le costara mucho por los recuerdos que le trajo de su familia, de Draco... y no, el hecho de que fuera un niño en el holograma no quiere decir que esté embarazada de un varón... eso todavía no lo sabemos ;)
La parte de la diadema de Ravenclaw debía introducirla porque la batalla final está cada vez más cerca y no pueden olvidar su tarea de buscar los horrocruxes... y por cierto, si pensáis que ya no se acuerdan de las reliquias de la muerte estáis equivocados... pero bueno, todo a su debido tiempo. Además me pareció interesante que, puesto que en los libros era Luna la que les informaba sobre la existencia de la diadema, tuviera un papel (aunque pequeño) en la búsqueda de esta.
Al final del capítulo es cuando la cosa se pone interesante de verdad: estamos a 1 de mayo y la batalla de Hogwarts tuvo lugar el 2 de mayo, y como yo intento conservar la verosimilitud... bueno, ya habéis comprobado que realmente no queda nada para el final... bueno, en realidad todavía quedan mínimamente 3 capítulos, aunque creo que igual se alarga más... todavía no lo sé, pero espero que la intriga no os consuma ;P
Y ya antes de despedirme y agradeceros que me leáis una semana más, voy a contestar a las reviews de todos aquellos a los que no puedo contestar por privado:
- Meg: Hola cielo de nuevo ❤ Sí, realmente Hermione está siendo muy madura y Draco... bueno, Draco ahora mismo es un idiota, pero no podemos dejar de quererlo por ello XD Supe que te encantaría lo de Ginny y Harry, de hecho me acordé mucho de ti mientras lo escribía 😊 Pronto parece que se reunirán de nuevo... Ahí lo dejo ;) Espero que todo te siga yendo bien y no te preocupes, de momento la musa de la inspiración sigue aquí, conmigo y espero que siga así mucho tiempo :) Disfruta de este nuevo capítulo, muchísimos besos reina 😘❤
- Daira Malfoy: Hola amor ❤ Me alegra que te gustara la parte de Ginny y Harry, la verdad es que me divertí muchísimo escribiéndola y respecto a Hogwarts, aunque no le demos un papel principal creo que es importante que de vez en cuando sepamos qué está pasando en la Sala de los Menesteres... al fin y al cabo son la resistencia contra los Carrow :) Ya vemos que de momento Draco no ha recapacitado mucho pero paciencia, todavía queda mucho para conocer su decisión final... de momento, quiere a Hermione pero no al bebé, pero tendrá que decidirse :) Espero que te guste mucho este capítulo y que no te derritas de intriga por ver ya por fin la batalla final, aunque sé que es lo que todos estamos esperando, incluso yo tengo muchísimas ganas de escribirla :) Muchísimos besos 😘❤
Y esto es todo por hoy :) Espero que hayáis disfrutado el capítulo, y no olvidéis dejarme una review con vuestra opinión, ya sabéis que me encanta estar en contacto con vosotros y saber lo que opináis del desarrollo de la historia :)
Muchísimas gracias por leerme, no olvidéis dejar una review, darle al Go y recomendar la historia a vuestros amigos, para que así pueda llegar a mucha más gente y esta pequeña familia crezca :)
Y antes de que se me olvide, no olvidéis seguirme en mi cuenta de instagram que está puesta en mi biografía para poder estar al tanto de actualicaciones y noticias, decirme qué pensáis que va a pasar o como os gustaría que acabara la historia, pedirme oneshots que queráis que escriba en un futuro, etc. 😊
Con todo el cariño del mundo, un capítulo más;
- Daphnea ❤
P.D.: Ya lo he dicho arriba pero lo pongo aquí para que todos podáis leerlo: que el niño del holograma fuera un varón, no quiere decir que ese sea el sexo del bebé. Todavía sigue siendo un misterio :) Aunque, eso sí, como bien ha recalcado Fred ya sabemos que no serán mellizos, ni gemelos... cuando llegue el momento podréis saber el por qué de mi decisión :)
Hasta entonces gracias por leerme, os quiero ❤
