Harry miró a sus amigos y sonrió.
- Y entonces podremos empezar a centrarnos en cosas más importantes como los estudios y todo eso.
Ron y Hermione echaron a reír y el ambiente se relajó durante unos momentos, para dejar luego paso a muchas preguntas.
- ¿Has pensado ya en cómo entrar en Hogwarts? – interrogó Hermione al moreno.
Este mostró una sonrisa enigmática y alzó las cejas.
- No os preocupéis por eso, Fred y George me han dado toda la información necesaria. No hay nadie que conozca los pasadizos secretos tan bien como ellos.
- Sí Harry pero si no estoy equivocada, esos pasadizos han sido tapiados este año, así que no hay forma de acceder al colegio por ninguno de ellos – dijo Hermione, frunciendo el ceño al ver un gran fallo en el plan.
- En serio, no os preocupéis por eso. Ya sé que los pasadizos se taparon, pero Hogwarts es inteligente y ha sido capaz de crear otros nuevos. O mejor dicho, otro nuevo.
- ¿Y qué pasadizo es ese? - dijo Ron.
- Bueno, no pensaréis que los alumnos de la Sala de los Menesteres están aguantando sin información del exterior y sin reservas de comida, ¿no?. En su momento, la sala creó un pasillo que diera directamente a Cabeza de Puerco. Es decir, una vía para entrar y salir de Hogwarts sin que nadie lo descubra.
- Sí pero, ¿a Cabeza de Puerco? ¿A esa taberna de mala muerte de Hogsmeade? ¿Qué ayuda les pueden proporcionar ahí? – preguntó Ron no muy convencido.
- Chicos, cuando fuimos en quinto a crear el Ejército de Dumbledore estábamos tan absortos en nuestros pensamientos y en que no nos pillaran que pasamos por alto un detalle muy importante.
- ¿Y cuál es ese detalle? – inquirió la chica, empezando a ponerse nerviosa porque el moreno no les diera ya la información completa.
- El dueño del local… ¿no recordáis cómo es? Alto, barba gris, ojos azules… Los mismos ojos que aparecieron en el espejo que me dio Sirius, y que nos enviaron a Dobby para que nos transportara a la mansión Malfoy – Harry los miró y siguió casi sin tomar aire -. Fui un idiota creyendo que esos ojos eran los de Dumbledore porque… bueno, eso no es posible, pero en realidad estuve más cerca de acertar de lo que pensábamos. El hombre que lleva Cabeza de Puerco es Abeforth Dumbledore.
Hermione y Ron permanecieron en silencio durante unos segundos y luego Ron soltó una risita nerviosa.
- ¿Estás seguro de eso? Es que… no sé, supongo que Dumbledore te lo habría dicho, ¿no?
Hermione suspiró.
- Supongo que Harry tiene razón. Hay muchas cosas que Dumbledore no le contó. Sobre… su familia, y sobre los planes que tenía para nosotros. Al fin y al cabo, podría habernos dado alguna pista más, habernos explicado para qué nos dio los cuentos de Beedle el Bardo, o qué utilidad podríamos encontrarle a la snitch que te legó.
- En eso tienes razón y ya hemos hablado muchas veces acerca de que debería habernos suministrado más información dado que… bueno, sabía que iba a morir. Pero es demasiado tarde para echárselo en cara.
- ¿Que Dumbledore sabía que iba a morir? – preguntó Ron extrañado.
Vale, eso podía resultar una complicación. Todavía no le habían dicho al pelirrojo lo que realmente ocurrió. Hermione se aclaró la voz.
- Verás, Ron, resulta que Dumbledore se sacrificó a morir para que los mortífagos no mataran a Draco puesto que… bueno, que él ya se estaba muriendo. Cuando logró destruir el anillo de Sorvolo Gaunt, otro de los horrocruxes, este descargó una maldición sobre él. Por eso tenía el brazo y la mano negros. No le quedaban más que unos meses de vida, y prefirió entregarlos a la causa.
- ¿Qué se sacrificó por… ese? – el pelirrojo parecía ofendido -. ¿Saben esto los miembros de la Orden?
- Bueno, todavía no, puesto que preferimos no hablar de Draco de momento. Pero Ron, te has quedado con la parte menos importante. Te repito que Dumbledore ya se estaba muriendo y, además, lo habló con Snape para que fuera él quien se encargara. Ya ves, lo planeó todo antes de marcharse…
- "Para una mente bien organizada, la muerte no es más que la siguiente gran aventura." – mentó Harry, recordando tristemente lo que el director le había dicho al despertar en la enfermería en primero, tras lograr evitar que Voldemort se hiciera con la piedra filosofal. Esa vez, el moreno había hecho muchas preguntas que, a lo largo de los años, Dumbledore iría contestando de manera más o menos clara. Al darse cuenta de que se había despistado, Harry volvió a la realidad y se centró de nueva en la conversación que estaban teniendo sus amigos.
- Está bien, prefiero dejar el tema de Malfoy de momento y así nos centramos en las cosas realmente importantes. Hermione, ¿sabes algo más de la familia de Dumbledore? Es que por la forma en la que has hablado antes… - estaba diciendo Ron en ese momento, tratando claramente de no mostrarse ofendido porque no le hubieran contado antes la verdad del "asesinato" del director.
La chica miró a Harry y comenzó a hablar con cautela.
- Verás, oí una vez que la familia de Dumbledore, y el lugar en el que él se crío, es Godric's Hollow.
El moreno frunció el ceño.
- Es donde yo vivía con mis padres. ¿Sabes si los familiares del director estaban enterrados en ese cementerio?
Hermione se encogió de hombros.
- La historia de su familia es algo más complicado de lo que podría parecer. No lo sé todo, pero sí que recuerdo que además del director y su hermano, Abeforth, estos tenían una hermana pequeña que era algo así como una squib. La historia es confusa, pero murió cuando era joven en condiciones extrañas, y además su padre fue a la cárcel por atacar a unos muggles y entonces la familia comenzó a dividirse. Abeforth y su hermano han mantenido una distancia desde entonces, así que quizás por eso no te dijera nada.
- Supongo que tienes razón – trató de razonar el moreno, aunque por dentro se sentía traicionado. Él había confiado en Dumbledore como un padre, mientras que el director no había hecho nada más que guardar secretos y enviarlo a una misión llena de incógnitas.
- Mira, Harry, sé qué estás pensando ahora mismo, pero creo que no tendrías que ser tan duro contigo mismo ni con el director. Las cosas han sucedido así y no puedes hacer nada para cambiarlas, y por mucho que te enfades con Dumbledore todo seguirá igual.
- Hermione tiene razón. Ahora lo principal es pensar en nuestra misión; mañana por fin entramos de nuevo en acción – apuntó Ron -. Debemos empezar a planear las cosas, supongo que Hermione querrá llevarse algo así como siete bolsos infinitos llenos de libros y de elementos de curación.
La chica rodó los ojos.
- Ríete todo lo que quieras, pero sin mi bolso no habríamos podido sobrevivir durante tanto tiempo sin ser encontrados.
Ron sonrió.
- Vamos Hermione, nadie ha dicho lo contrario. Sin ti no habríamos aguantado más de dos días.
- Os hemos reunido para comunicaros que mañana habrá un cambio en los planes – dijo Ginny, tratando de elevar la voz para que todos la oyeran, pero evitando gritar para no sonar brusca -. Hemos recibido noticias de que hay dos hermanos, uno de Ravenclaw y la otra de Hufflepuff, que quieren unirse a nosotros, y no podemos negarles esa protección.
- No conocen esta sala ni saben como llegar hasta aquí, así que deberemos ir a buscarlos nosotros mismos. Mientras, aprovecharemos para traer a cualquier otro que lo necesite – concluyó Neville.
- ¿Entonces van a volver a abrirse las puertas? – preguntó una voz.
- No exactamente. Si alguno necesita salir con muchísima urgencia para realizar alguna tarea o ponerse en contacto con alguien, puede hacerlo bajo su responsabilidad, pero no os lo aconsejamos. Si los Carrow cojen a uno, es como si nos cogieran a todos, y preferiríamos que no os pusiérais en peligro.
- Sabemos que dijimos que no volveríamos a salir de aquí hasta la batalla – prosiguió la pelirroja -. Pero esto es algo inesperado que requiere que actuemos cuanto antes.
- Pero los Carrow están principalmente detrás de vosotros dos – añadió una voz femenina -. A los demás no nos conocen tanto. Quizás si nos encargáramos de ello algún otro, correríamos menos peligro.
Neville negó con la cabeza y sonrió.
- Os lo agradecemos, pero no os preocupéis. Un elfo doméstico vendrá con nosotros en todo momento para suministrarnos una huída rápida si lo necesitamos o para ayudarnos a evitar a cualquiera que trate de entrometerse en nuestro camino.
- Mientras, las cosas aquí seguirán como siempre. Las clases, los grupos, la limpieza, las horas de descanso… Esperamos no estar fuera mucho tiempo pero, mientras tanto, Alice Bramson se quedará encargada en nuestro lugar – terminó Ginny mirando a la rubia interrogativamente. La Hufflepuff se quedó quieta unos segundos y, al final, asintió levemente con la cabeza y sonrió -. Cualquier cosa que necesitéis mañana, no tendréis más que pedírsela a ella, pero estamos seguros de que no habrá ningún problema ni ninguna novedad.
La pelirroja terminó de hablar y espero hasta ver que todos le daban su consentimiento. Pero si en ese momento hubiera sabido la que se avecinaba al día siguiente y la visita extraordinaria que iban a recibir, quizás se hubiera planteado dos veces el abandonar la Sala de los Menesteres.
- Chicos, eso es una locura y me veo obligado a…
- Sabemos que puede parecer estúpido – interrumpió Ron a su padre -. Pero los tres somos mayores de edad y no podéis hacer nada para impedirnos ir.
- Somos tus padres, Ronald Weasley – inquirió la señora Weasley con firmeza -. Da igual que tengas 17 o 70, te decimos que no.
- Pero señora Weasley, reflexione. Lo que les proponemos es poner un punto y final a esta historia, y creemos que nos encontramos lo suficientemente preparados como para conseguir vencer a los mortífagos. Además, de esta forma seríamos nosotros los que comenzáramos la batalla y, por lo tanto, tendríamos algo de ventaja, porque ellos no se lo esperan.
- Quizás sí se lo esperen – apuntó Tonks.
- Bueno, en ese caso no haremos más que aceleran el proceso, ¿no? – apuntó Hermione.
- Pero cariño, tú no puedes ir con ellos – dijo la señora Weasley.
- Oh, no se preocupe, no voy a ir de aventura. Pero me quedaré en la Sala de los Menesteres con los demás a esperarles y, si es necesario en algún momento, atenderé a los heridos.
- Pero…
- Déjala ir, Molly. La batalla en la que mataron a Dumbledore yo también fui a Hogwarts aunque no peleara. Pero necesitaba estar cerca de la lucha, para ver qué estaba sucediendo. Si te quedas en casa en situaciones así solo conseguirás que te mate la intriga y las ansias.
- Creo que Tonks tiene razón y, además, lo que plantean Harry, Ron y Hermione es justo lo que nosotros habíamos pensado: atacar cuanto antes para tratar de pillarlos por sorpresa. Esperar más significa más muertes muggles y, además, les damos más tiempo para que se preparen. Nosotros ya no necesitamos prepararnos más, llevamos esperando lo suficiente como para saber que no podemos hacerlo más. Tenemos que atacar de una vez por todas y derrotarlos – las palabras de Kingsley calaron fuerte en el resto, que permaneció en silencio durante unos cortos segundos.
- Creo que en eso estás en lo cierto. Puede que nos haya pillado de sopetón, porque solo queda un día para que vayáis a Hogwarts, pero en el fondo es lo mejor. Además, si vais a ir vosotros primero y vais a acudir con el resto de los alumnos a la Sala de los Menesteres podréis informarles de nuestra llegada y, en cuanto estemos listos, los profesores podrán encargarse de evacuar a los más pequeños – terminó Remus.
Fred y George asintieron.
- Contad con nosotros – dijo el primero.
- Sí, Kingsley tiene razón, ya no podemos esperar más – apuntó el otro.
Los señores Weasley se miraron y, al final, asintieron suspirando.
- No me gusta nada la idea de que vayáis a poneros en peligro los primeros, pero no podemos negar que el plan es justo lo que pensábamos que deberíamos hacer.
- Además, habéis conseguido salir victoriosos de todas las batallas a las que os habéis enfrentado durante los últimos seis años.
Kingsley asintió y miró al trío de oro con solemnidad.
- Está decidido, entonces. Lo mejor será que partáis mañana temprano. Deberéis comunicar a todos los refugiados en la Sala de los Menesteres la situación porque es necesario que colaboren, pero nadie más puede conocer nuestro plan, o perderíamos el factor sorpresa.
- Confiamos en que, sea lo que sea eso que tenéis que hacer, lograréis cumplirlo – terminó Remus.
Harry miró a sus amigos y estos le sonrieron con nerviosismo. Lo que no sabían los demás es que durante el siguiente día, debían matar a una serpiente, encontrar una diadema perdida y destruirla para, al fin, poder ser capaces de derrotar a Voldemort. De otra forma, estarían acabados.
El 2 de mayo amaneció como un día lluvioso, que parecía vaticinar lo que se avecinaba. El viento soplaba sin contemplaciones y el cielo era una película de nubes grises y negras, que de vez en cuando se desplazaban para dejar que el sol se atisbara débilmente.
Hermione se levantó alrededor de las 6 aunque, a decir verdad, prácticamente no había pegado ojo. Supo que sus amigos estaban en la misma situación cuando vio a Harry y a Ron aparecer en el patio delantero de la casa con unas ojeras del tamaño de bolsas de té.
- ¿Estáis listos? – susurró la chica mientras tendía por encima de ellos la capa de invisibilidad que, a duras penas, conseguía cubrir los tobillos de los tres chicos.
- Antes de irnos quiero daros las gracias por… todo, lo que hemos vivido los últimos años – dijo Harry.
- Nadie va a morir esta noche, pero en caso de que suceda… bueno, sois los mejores amigos que he podido tener – añadió Ron, y los dos se quedaron en silencio esperando a que la castaña dijera algo.
- Chicos, os quiero – dijo con voz temblorosa -. Siento de verdad no poder luchar a vuestro lado, pero me siento tan afortunada de teneros que ni siquiera puedo expresarlo con palabras - los abrazó y susurró entre lágrimas pero riendo -. Si os pasara algo, os prometo que el bebé se llamará Harry Ron Malfoy-Granger aunque sea una chica.
Sus amigos soltaron una carcajada lo más silenciosa posible y Ron añadió:
- Sabemos que nos quieres, pero no es necesario cargar a un niño inocente con esa cruz toda su vida.
Harry frunció el ceño y trató de parecer serio.
- ¿A qué te refieres? A mí me parece un nombre muy estiloso.
Y, sin añadir nada más, los tres se cogieron de las manos y desaparecieron en silencio, para aparecerse segundos más tarde y con el estómago algo revuelto en medio de una de las desiertas calles de Hogsmeade.
Pero tan pronto como hubieron puesto un pie en el suelo, un ruido estridente comenzó a resonar por entre todos los callejones, casi como si un gato estuviera ahogándose y sus maullidos aterrados se proyectaran con fuerza por todos los rincones del pueblo.
- Por las barbas de Merlín, ¿qué…?
De pronto, cuatro encapuchados salieron del local más próximo varita en ristre y comenzaron a dar vueltas, tratando de encontrar al culpable.
- ¡Sal de ahí, cobarde! – gritó uno de ellos.
- ¿Creéis que será algún miembro de la Orden? – preguntó otro.
- No sé, pero ahora lo descubriremos – dijo el que parecía estar al mando -. Vamos, separaos y no os detengáis hasta que encontréis al causante de esto.
Los chicos se miraron aterrados y, en silencio y con pasos cortos pero firmes, comenzaron a dirigirse hacia Cabeza de Puerco que, si su orientación se lo indicaba bien, debía encontrarse a unos escasos 50 metros de ese lugar.
Tras lo que pareció una caminata interminable, rodeados por mortífagos que seguían corriendo de lado a lado buscando al intruso, por fin alcanzaron la puerta del local y, con tanto sigilo como les fue posible, entraron al interior que permanecía totalmente a oscuras.
- ¿Quién anda ahí? – susurró una voz profunda y fiera mientras un hombre mayor salía de la puerta del fondo armado con su varita -. ¿Quién anda ahí? – volvió a repetir.
- ¿Señor Abeforth? – preguntó Harry sin atreverse a quitarse la capa -. ¿Abeforth Dumbledore?
El hombre parecía estar volviéndose loco buscando a quien acababa de hablar.
- Soy yo, sí – respondió este.
Hermione asintió con la cabeza y miró a sus amigos.
- Necesitamos que salga y les diga a los mortífagos que usted rompió el toque de queda. Que dejó salir a su gato o algo por el estilo.
- Eso me metería en problemas.
- Sí, pero sabe que no le harán nada – contestó Hermione y, tras unos segundos de reflexión, la curiosidad pareció vencer al hombre que se asomó a la puerta e intercambió unas palabras no muy agradables con los encapuchados del exterior. Cuando hubo terminado, giró la llave en la cerradura y se sentó en la mesa más cercana, a la espera de que sus acompañantes se mostraran por fin. Y así lo hicieron.
Ron retiró la capa de invisibilidad que los cubría y el anciano abrió los ojos como platos mientras miraba a su alrededor nervioso.
- ¿Potter? Vamos, no os quedéis ahí, pasar a la habitación del fondo. Si alguien os viera sí que estaría perdido.
Los chicos obedecieron y anduvieron hasta lo que parecía ser una despensa, solo que tenía una puerta oculta al final. Esta desembocaba en una pequeña sala que poseía algunas sillas y mesas viejas y, ocupando gran parte de la pared, un cuadro descomunal que mostraba a una chica de mirada apenada y sonrisa triste, que no superaría los 15 años.
- Su hermana Ariana – dijo Hermione mientras se volvía hacia el hombre -. ¿Es ella?
Abeforth se quedó mudo durante unos segundos y al final asintió con pesar.
- Era hermosa – prosiguió la castaña.
- Sí que lo era, era exactamente como mi madre. Pero la pobre no tuvo suerte en la vida. Ella… bueno, supongo que ya lo habréis oído. Era una squib. Mi hermano Albus siempre trataba de enseñarle magia mientras que era yo el que se encargaba de cuidarla. Era yo quien realmente la quería, pero uno de los experimentos de mi hermano salió mal y…
- Y Ariana murió. Y desde entonces usted no ha vuelto a llevarse bien con su hermano.
El hombre asintió.
- No es algo de lo que me guste mucho conversar.
Un silencio tenso se hizo durante unos instantes hasta que al final Ron se aclaró la garganta.
- Lo sentimos mucho, señor, pero estamos aquí porque necesitamos su ayuda para acceder a…
- ¿Fue quien nos mandó a Dobby? – lo interrumpió Harry, que ya no podía esperar más para hacer esa pregunta.
El hombre pareció reflexionar durante unos segundos.
- ¿El elfo doméstico? Sí, fui yo. Nunca entendí muy bien el funcionamiento del espejo que me legó mi hermano, pero entonces os vi y supe que tenía que hacer algo. ¿Qué tal está?
- Murió – respondió Harry quedamente.
- Oh, vaya, me caía bien ese elfo – contestó el hombre mientras se volvía hacia Ron -. ¿Qué decías, muchacho?
- Sabemos que hay un pasadizo que comunica Cabeza de Puerco con la Sala de los Menesteres y nos gustaría utilizarlo para entrar al castillo.
- ¿Y puedo saber por qué? – preguntó Abeforth, a lo que los chicos se miraron nerviosos.
- Se acerca el final de todo, señor Dumbledore. Más gente le pedirá hoy también entrar o salir de Hogwarts por aquí y esperábamos que pudiera ayudarnos.
- ¿Y en qué situación me deja eso a mí? – respondió el hombre.
- Nos ayudaría mucho en lo que está por venir. Es el único que puede hacerlo en estos momentos – respondió Ron.
- ¿El único?
- Bueno, estoy segura de que usted es consciente de que actualmente solo hay un pasadizo que comunique Hogwarts con el exterior, y es este. No tenemos otra forma de entrar y, si no lo conseguimos, todos estamos perdidos.
- Su hermano nos mandó una misión… - siguió Harry.
- ¿Una misión? ¿Y de qué trata?
- Bueno, tenemos que buscar objetos y…
- ¿Os dijo al menos cuales eran esos objetos? – los tres chicos permanecieron en silencio -. Típico de Albus. Y seguro que vosotros estáis enfadados con él ahora mismo por ello.
- Ahora mismo lo único que queremos es entrar a Hogwarts – dijo Harry con firmeza.
- Como quieras, Potter, pero creo que quizás no conocieras a mi hermano tan bien como tú creías.
- Bueno, es ya tarde para lamentarse por ello. No hay nada que podamos hacer para solucionarlo.
- O quizás sí. Esta noche… ocurrirán muchas cosas. Cosas que quizás nunca podáis explicaros – tras estas confusas palabras, se volvió hacia el retrato de la joven y le pidió, con una voz mucho más dulce -. "Por favor, ve a avisar a alguien y que venga a por ellos."
Ariadna asintió, se dio la vuelta y comenzó a alejarse del retrato hasta que, al final, desapareció.
Ginny y Neville se miraron y asintieron en silencio, mientras un elfo doméstico tomaba la mano derecha del muchacho y la izquierda de la chica. Con solemnidad y sin hacer el más mínimo ruido, los tres cruzaron el umbral de la puerta y desaparecieron, notando docenas de miradas clavadas a sus espaldas.
La tensión se vio interrumpida cuando unos golpes rítmicos y seguros llamaron su atención. Todos conocían esa secuencia y, por tanto, sabían que quien la emitía era la joven chica que aparecía en el retrato central de la sala. Era ella quien los comunicaba con Cabeza de Puerco y quien se encargaba de transmitir todos los mensajes necesarios de lado a lado, si bien ninguno de los alumnos conocía su identidad.
Alice Bramson se adelantó con una sonrisa amable y preguntó:
- ¿Ocurre algo?
Como toda respuesta, la niña del retrato hizo un gesto que claramente llamaba a la Hufflepuff a acompañarla. Alice se volvió hacia sus compañeros y dijo:
- Bien, supongo que no tardaré en volver más que unos pocos minutos, así que mientras podéis relajaros o empezar a distribuir las diferentes tareas dentro de cada grupo – y dicho esto, entró en el retrato y despareció, rumbo al encuentro de las últimas tres personas que habría esperado ver ese día.
Harry no pudo evitar poner una mueca de decepción cuando vio que no era Ginny quien acudía en su búsqueda, sino una chica vestida con los colores amarillos de Hufflepuff cuya cara le resultaba muy familiar.
- Es Alice Bramson – susurró Hermione cuando la chica todavía no podía oírles -. Es la Hufflepuff de sexto cuyos padres y hermano muggles fueron asesinados hace un par de meses.
Ron y Harry observaron de nuevo a la muchacha y asintieron en silencio. Ahora comprendían por qué su cara les resultaba tan familiar.
Cuando Alice llegó al final del retrato abrió los ojos como platos y, durante unos segundos, se quedó observando al Trío de Oro en silencio.
- Por las barbas de Merlín… ¿Sois vosotros de verdad? – preguntó, no muy segura de si estar contenta o preocupada. ¿Qué significaba la vuelta de Harry, Ron y Hermione a Hogwarts?
Hermione sonrió.
- Ya veo que no hacen falta presentaciones. Verás, supimos que algunos alumnos estabais resistiendo a la invasión de los Carrow y nos comunicaron que podríamos reunirnos con vosotros a través de Cabeza de Puerco. Hemos venido porque necesitamos buscar algo en Hogwarts y encontrarlo lo antes posible, y además deberíamos comenzar a ayudar con la evacuación de estudiantes.
- ¿A qué te refieres? - la rubia frunció el ceño, extrañada.
- La batalla final está a punto de comenzar, Alice. Y debemos estar todos preparados para cuando llegue ese momento.
Los cuatro caminaban en silencio por el largo corredor que unía la taberna con la Sala de los Menesteres, cada uno recluido en sus pensamientos. Entonces, Ron se aclaró la garganta y preguntó:
- No es por ofenderte, pero creíamos que eran Neville y Ginny los que se encargaban de la coordinación de esto.
La chica sonrió.
- Y estabais en lo cierto. Neville y Ginny se pusieron al mando y lograron organizarnos a todos y transformar nuestra estancia aquí en algo llevadero e incluso instructivo. Los mayores enseñaban a los pequeños y todos nos encargábamos de que la convivencia fuera lo más sencilla posible. Pero hoy no han podido venir ellos a recibiros porque justo acaban de irse a buscar a dos niños que quieren unirse a nuestra resistencia aunque… bueno, supongo que si vamos a tener que ser todos evacuados poco puede importar ya eso.
- ¿Entonces Ginny no está? – preguntó Harry, sin poder evitar que su voz sonara triste.
- No, pero no os preocupéis. Si todo va según los planes regresarán enseguida.
- ¿Y si no? – se atrevió a preguntar Hermione.
Alice Bramson guardó silencio durante unos segundos.
- Neville y Ginny son listos, y van acompañados de un elfo doméstico. No les pasará nada, os lo puedo asegurar.
En realidad no estaba tan segura de sus palabras, pero lo único que podía ofrecerle al Trío de Oro en esos momentos era esperanza. Y siendo una Hufflepuff, sabía lo importante que podía ser eso.
- Supongo que al llegar todo el mundo querrá haceros un montón de preguntas. Hemos oído muchos rumores acerca de vuestro paradero, pero confiábamos en que consiguierais salir airosos de la situación. Todos los mortífagos estaban detrás de vosotros, aunque supongo que eso ya lo sabíais.
- En realidad no tenemos mucho tiempo para charlar con la gente, Alice. Estamos buscando a alguien con quien necesitamos hablar – dijo Harry tratando de no sonar cortante.
- ¿Alguno de los alumnos de la Sala de los Menesteres?
Ron se aclaró la garganta.
- En realidad, estamos buscando a la Dama Gris.
La rubia frunció el ceño.
- ¿El fantasma de Ravenclaw? ¿Ella tiene información valiosa para vosotros?
- Eso es lo que queremos comprobar – afirmó Harry -. Te lo contamos ahora porque preferimos que no se entere todo el mundo. Quizás tú sepas dónde podríamos encontrarla.
La Hufflepuff reflexionó durante unos segundos.
- La verdad es que no se le suele ver por los pasillos, pero tampoco creo que esté en la torre de Ravenclaw. Yo probaría con la torre de Astronomía, alguna vez la he encontrado allí. Le gusta estar sola, y ese lugar está siempre muy calmado.
Hermione asintió.
- Tienes razón, es una buena idea. Ron y Harry irán a buscarla y mientras yo me quedaré en la Sala de los Menesteres a esperar al resto de quienes luchan a nuestro lado – la castaña no había olvidado que debía evitar a toda costa ponerse en peligro, y por mucho que le molestara, no podía formar parte de la misión. Por eso lo que dijo Alice a continuación la dejó helada.
- En realidad, creo que deberías ir tú.
Los chicos también se extrañaron.
- ¿A qué te refieres? – preguntó Ron.
- La Dama Gris no suele hablar con hombres… de hecho, creo que solo os dirá lo que necesitáis saber si vais con alguna mujer.
Sus amigos se volvieron para mirar a Hermione, que permanecía enfrascada en sus pensamientos. Si era cierto que la Dama Gris solo hablaría con ella, entonces debería ir. Pero había tantas cosas que podían salir mal…
- Ya casi hemos llegado – Alice la sacó de su ensimismamiento. Una tenue luz comenzaba a iluminar el pasillo, y docenas de voces discurrían con fluidez y alegría, casi como si hubieran olvidado los peligros del exterior -. No os preocupéis, chicos, no diré nada de vuestra búsqueda. Pero cuando salgáis de la Sala de los Menesteres tenéis que ser lo más cuidadosos posibles. Si los Carrow os pillan antes de que lleguen los demás a luchar, las cosas se pondrán feas.
A continuación, Alice se adelantó y atravesó el umbral. Todavía desde el interior, los chicos pudieron oírle decir:
- ¡Prestadme atención un momento, por favor! No os vais a creer a quienes os traigo.
Cuando Harry, Ron y Hermione atravesaron el retrato, todos los alumnos presentes se quedaron en silencio sin saber muy bien cómo reaccionar. Instantes después, todos sus amigos se apresuraron a saludarlos. Lavender dio un abrazo a Ron quizás demasiado largo, Dean y Seamus acudieron junto a Harry para ponerse al día y las gemelas Patil corrieron hacia Hermione con sendas sonrisas radiantes. Y muchos, muchos más alumnos hicieron fila para saludar a los miembros del Trío de Oro, para felicitarlos por haber sobrevivido, para informarse sobre sus planes… Cuando por fin todos estuvieron más calmados, Harry se volvió hacia el denso grupo y se aclaró la voz.
- Antes de nada, gracias por recibirnos así. Me alegra mucho ver cómo habéis logrado organizar la resistencia, y habéis de saber que ya no tendréis que estar confinados en esta sala por más tiempo. El final de esta guerra se acerca, y en seguida vamos a comenzar con la evacuación de los alumnos más pequeños. Los únicos que podréis quedaros a luchar seréis aquellos mayores de edad, siempre y cuando estéis de acuerdo con ello.
- Pero hemos estado preparándonos para la batalla. Hemos aprendido muchos hechizos y nos hemos entrenado – dijo una voz desde lo lejos.
- Lo sabemos, pero no podemos haceros que permanezcáis aquí a luchar. Además, esos conocimientos que habéis adquirido os servirán en un futuro, y os hubieran servido si Hogwarts hubiera sufrido un ataque repentino. Así que no penséis que habéis desperdiciado tiempo y esfuerzo porque no es así.
- Queremos luchar – dijo otra voz.
- Lo sabemos, pero no va a ser posible. Los profesores comenzarán la evacuación pronto, así que por favor estad preparados y ayudadnos a que todo salga bien – Harry sabía que si las cosas fueran al revés el tampoco querría irse, pero en aquel momento no tenía ni tiempo ni ánimo para discutir con nadie.
Alice decidió tomar la palabra en un intento por convencer a los alumnos.
- Chicos, sabéis que Harry tiene razón. Tenemos que hacer lo que nos manden, porque hoy es un día muy importante. Hoy venceremos o seremos vencidos, y las acciones de todos y cada uno de nosotros pueden repercutir en el resultado.
Una de las chicas de Slytherin se adelantó.
- Alice está en lo cierto. Escuchad, sé que al principio cuando me mirabais muchos solo podíais ver el color verde de mi bufanda, pero ahora sabéis que soy más que eso. Estar aquí todos juntos ha traído un crecimiento personal muy grande para todos, y eso es con lo que deberíamos quedarnos. Pero ha llegado la hora de volver a la realidad y aceptar que, por muy preparados que nos creemos, estamos en guerra. Y debemos saber cuándo retirarnos y qué batallas no estamos preparados para librar.
Hermione sonrió. Reconocía a esa chica. Como Harry, era sangre mestiza, y pasaba la mayor parte de sus horas libres en la biblioteca dedicándose al estudio. Siempre había sido diferente al resto de sus compañeros de Casa, y ahora mismo acababa de demostrarlo.
Poco a poco, como si al fin estuvieran convencidos, los alumnos comenzaron a organizarse por cursos, de la forma que más efectiva parecía para un desalojo urgente. Se empezaría por los más pequeños y se trasladaría a todos al despacho de McGonagall donde, si el mensaje había llegado correctamente, la profesora ya estaría disponiendo todos los trasaldores. Por el momento Snape quedaría fuera del plan, pues su doble identidad debía permanecer en secreto tanto tiempo como fuera posible.
Harry, Ron y Hermione se alejaron un poco del barullo y juntaron cabezas para discutir su plan.
- ¿Creéis que Alice tiene razón cuando dice que la Dama Gris no hablará con ninguno de vosotros? – preguntó Hermione, visiblemente preocupada.
Harry suspiró.
- Podría ser verdad, pero no podemos arriesgarnos a que vengas con nosotros. Podrían pasar muchas cosas en el camino.
- Sí, quizás Alice podría venir. O si buscamos a Ginny…
- No, ninguna de las dos tiene nada que ver con este plan, y además están ocupadas con otros asuntos; Alice se encargará de organizarlos a todos y Ginny está fuera con Neville.
- ¿Entonces qué propones? - preguntó Ron.
Hermione tomó aire.
- Tendré que ir yo.
- Pero…
- Harry, a mí tampoco me hace gracia la idea, pero no podemos negar que es la única opción que nos queda. Si la Dama Gris no os da la información necesaria, habremos perdido la guerra. Y será debido a que yo no quise sacrificarme - Hermione suspiró -. Prefiero poner en peligro al bebé para intentar construirle un futuro mejor, antes que quedarme aquí a salvo y destruir cualquier esperanza de ganar la guerra.
Ron asintió. Hermione, como siempre, tenía toda la razón del mundo.
- Está bien, iremos los tres. Y estate tranquila porque si pasa algo, Harry y yo nos encargaremos de defenderte.
Como para reafirmar sus palabras, el moreno asintió. Los tres sonrieron nerviosos y se dispusieron a abandonar la Sala de los Menesteres. Muchas cosas se decidirían aquel día, y ellos, quisieran o no, eran la clave decisiva para asegurar la victoria, o la derrota.
❤ ¡Y fin del capítulo! ❤
Siento de nueva haber tardado tanto, pero es que estoy de vacaciones. Y si pensaba que tendría más tiempo libre, estaba equivocada. No solo porque estoy enganchada a ciertas series o porque me gusta pasar la mayor parte del día fuera de casa, sino porque entre las vacaciones, los recados que tengo que hacer, etc. no me queda casi nada de tiempo para sentarme. Pero yo también tengo muchas ganas de terminar la historia (quiero por fin alcanzar esa satisfacción, además me muero de ganas de publicar el final, que ya tengo pensado desde hace MUUUCHO tiempo), y voy a intentar meter tantas horas como sea necesario para evitar que los estudios empiecen a interferir también :)
Antes de nada, espero que hayáis disfrutado el capítulo que va con algo más de acción. Draco no ha salido ninguna vez aunque todos nos pese, pero no os preocupéis porque en los próximos capítulos ya vamos a poder volver a verle y... se acerca el reencuentro ;) Todavía no sabemos si será bueno o malo, y que decisión tomará el rubio acerca de su paternidad, pero cada vez queda menos para descubrirlo :)
En este capítulo hemos visto cómo Harry, Ron y Hermione elaboraban el plan, lo comunicaban a la Orden que al final ha aceptado, y se infiltraban en Hogwarts. No he querido alargar mucho la conversación con Abeforth, y creo que me ha quedado la largura exacta. Y lo siento por los amantes de Hinny, pero es que tengo pensado un reencuentro... diferente, digamos, entre los dos enamorados. Y no os preocupéis, que Lavender no va a volver a pegarse al culo de Ron, pero se ha alegrado mucho de verlo lo que, al fin y al cabo, es normal :)
Hemos visto también que Hermione ha acabado aceptando que tenía que formar parte de la misión aunque eso supusiera ponerse en peligro, y en el próximo capítulo veremos como de provechosa resulta la charla con la Dama Gris... si es que consiguen encontrarla sin ningún altercado en el camino ;P
Empieza la acción, empieza la batalla de Hogwarts... ¿Estáis preparados?
Después de esta pausa dramática, voy a responder a las reviews de todos aquellos a los que no puedo contestar por privado:
- Meg: Hola de nuevo amor 😘❤ Supongo que este capítulo no ha aclarado muchas dudas sobre las ideas de Draco, pero es que ya habíamos tenido suficiente diálogos internos suyos en los que se quejaba de que iba a ser padre y al final íbamos a acabar odiándole todos XD Ginny y Neville son perfectos, en serio, es que son los dos un amor, y encima son fuertes, independientes, y han sabido superar todo lo que la gente ha dicho de ellos a lo largo de los años :) Lo que puse de que solo quedaban tres capítulos es una forma de hablar, porque supongo que quedará alguno más, pero a lo que me refiero es a que estamos muy cerca del final, y aunque no queramos que se acabe también nos morimos todos de ganas de ver qué pasa (menos yo, que ya lo sé ;P) Espero que hayas disfrutado muchísimo del capítulo, miles de besos cielo ❤
- Guest: Hola amor 😘❤ Creo que nos gusta Dramione porque son como una pareja prohibida... y lo prohibido gusta mucho más 😏 Son pura pasión y deseo, y eso nos encanta :) Muchísimas gracias por leerme y me alegra leer que te gusta tanto la historia, ojalá hayas disfrutado este capítulo :D Muchísimos besos amor ❤
- Daira Malfoy: Hola una vez más reina 😘❤ Sí, a todos nos apena que se acabe pero también sé que os morís de ganas de conocer el desenlace... y cada vez estamos más cerca de ello :) Sé que muchos queríais gemelos pero no te preocupes, en su debido momento entenderás el por qué de mi decisión :) No hemos visto a Draco en este capítulo pero pronto vamos a tenerlo otra vez tanto como antes... a ver si cambia ya de idea respecto al bebé o, al final, le vamos a coger asco 😂 Aunque quién sabe, muchas cosas pueden pasar todavía durante la batalla de Hogwarts... ;P Voldemort si que siente algo cuando destruyen un horrocrux, pero él no sabe qué es lo que está sintiendo. Confía tanto en Bellatrix que cree imposible que le esté ocultando algo tan grande para él, que significa prácticamente la diferencia entre la inmortalidad y la mortalidad para él. Espero que hayas disfrutado mucho el capítulo y, por favor, que hayas comenzado a ver Juego de Tronos :) Muchísimos besos amor ❤
- Guest 2: Hola cielo ❤ (No sé si eres la misma persona que antes 😅). Siento la espera, ojalá el capítulo te haya gustado tanto como para compensarla :) Muchos besos 😘😘
Y esto es todo, amigos 😊 Por ahora no tengo nada más que decir, sino que muchísimas gracias por leerme y que por favor no olvidéis mandarme review con vuestra opinión, con lo que creéis que va a pasar, etc., porque sabéis que me encanta estar en contacto con vosotros :) Seguidme en el instagram que pone en mi biografía para estar al tanto de todas las noticias de esta historia y otras que puede que escriba en un futuro ❤
No olvidéis dejarme review, darle al Go y recomendar la historia a vuestros amigos, para que esta pequeña familia siga creciendo y la historia pueda llegar a muchísimos más amantes de Dramione :)
Con todo el cariño del mundo, un capítulo más;
- Daphnea ❤
