Como leerán a lo largo del capítulo, aquí no hay nada que sea parecido a ambos finales del Resident Evil 7 ¿Por qué? Porque prefiero darle otro giro, uno más "divertido" –si es posible llamarlo así- que el triste video del final que nos mostraron. Por el amor de Dios, ¿Acaso esa zorra jamás se va a morir? Desde el principio del juego que desee verla partir del mundo físico –dentro del universo del juego- porque me pareció el personaje más cutre que jamás hayan creado. Enserio, estos muchachos no fueron capaces a generar alguien a quien realmente den ganas de rescatar.
Aquí narrado está el final que es merecido de ver –a mis ojos, no tienen por qué estar de acuerdo con mis palabras y mucho menos con mi escritura- donde la maldita zorra se desenmascara para mostrarnos de la clase de calaña en la cual fue fabricada. Sin contar que puede que la mate si se me da la gana, pero lo dudo. Merece vivir en la otra punta del globo.
Por cierto, aquí se explican bastantes cosas que tienen que ver con el universo alternativo que comprende varios de los juegos de esta maravillosa –a veces horrenda- saga de videojuegos. Muchas de las referencias que voy a realizar tienen que ver con el mundo real, por lo cual me quiero desapegar totalmente de los derechos –ya que no son míos y por ende no reclamo nada acerca de ellos- de tales productos u organizaciones. Van a aparecer en cursiva por lo cual va a ser diferenciable entre la letra normal y los pensamientos de los protagonistas.
También, recalcar que la idea de que Umbrella vuelva a meter sus narices me pareció mucho más que ridícula como también patética. Recurso rápido para atraer a los mas hardcore de los fans –si por mencionar a Umbrella esta gente se emocionó, siento que estoy en el planeta equivocado por un trillón de razones validas para alguien que si sabe diferenciar entre estrategia de márquetin al truco más obvio como visto del planeta- como para tener la excusa de meter algo viejo en los nuevos juegos y poder decir sin rodeo alguno "Este juego es un Resident Evil solamente porque dice Umbrella en una de las partes. ¡Cómprelo ahora!" Estaban disueltos, ¿Por qué razón traerlos de vuelta? Se supone que desaparecieron de la faz de la tierra económica para luego aparecer de golpe con un ZAS en el cual se explica poco y nada de la misma. Inútil como a la vez innecesario por parte de Capcom... Pero si estos tipos pudieron crear cosas como RE6 y RE5 –juegos con los que si prefiero seguir la historia (a medias) los cuales no detesto tanto (a medias esto también)- ya no me extraña nada en lo más mínimo.
Por todo lo explicado anteriormente, mi personaje no mencionará el nombre Umbrella Azul bajo ningún término o cosa. Como dueña de ese personaje no deseo ni quiero que se manche algo creado desde el RE1 con la bazofia de ahora. Sean felices leyendo y que no les caiga mal lo escrito.
¡Disfruten!
Ethan se sentó frente a la esposa que creyó haber perdido después de tanto tiempo; la de cabellos negros miraba sus manos como si nunca las hubiese visto con rostro indescifrable. De golpe sentía que todo estaría bien nuevamente entre ellos, que serían capaces de sobreponerse a la pesadilla instalada por una corporación con afán de conseguir un poco más de dinero en sus ingresos mensuales. Ethan respiraba un aire renovado al haber vuelto de la primera observación realizada por la Umbrella Azul.
La mujer no lo observó al momento en que él se acomodó e intentó tomarle una mano cariñosamente. En cambio, se alejó un poco más de su alcance. ¿Era estúpido? ¿Acaso no se había dado cuenta que no quería saber más con él? Sus planes se arruinaron hacía mucho tiempo atrás cuando la maldita niña se había escapado del control seguro de ella y Alan. Pobre bastardo, fue asesinado por la mocosa... Fue un buen amante por un periodo breve de tiempo, después fue un buen colega. Se enderezó en su silla para luego mirarlo con ojos inexpresivos.
Casi se ablandó un poco cuando observó aquellos cálidos orbes verdes aunque al final no se lo permitió por unanimidad sentimental. No estaba dispuesta a volver al mundo del monótono Ethan Winters por ninguna clase de condición o pago. No, su tiempo al lado del muchacho rubio finalizó en el momento en que ella se marchó. De cualquier forma se puso a pensar que sus videos jugando el papel de víctima calaron profundo en su persona porque fue corriendo a rescatarla como si un caballero en armadura se tratase. Le sorprendió de manera grata como también lo sorprendió que se enfrentara a un millón de desafíos por parte de los infectados en la Finca Baker por su persona. Era admirable la tenacidad con la que protegía a los que más quería como también los dotes de combate que fue desarrollando a duras penas para sobrevivir; estaba impresionada pero nada más.
De cualquier forma, no llegarían muy lejos porque ambos estaban infectados con la maldita bacteria.
Eso fue algo que se escapó enteramente de sus planes desde el principio del traslado. Nunca pensó que caería victima de la misma Evelyn ni que habría más de un caso de infección. Quiso proteger a los Baker para que nadie más supiera del asunto, pero no lo logró ya que el hombre llamado Jack la encontró por desgracia. Se sintió algo aliviada cuando vio que no cayó en manos de la BSAA o de otra compañía rival, pero si le dio lástima que la familia se infectara y comenzara a demostrar comportamientos por demás agresivos; capturar victimas fue algo que no podía creer aún en aquella sala monótona donde la tenían para desinfectarla, esa información era nueva hasta para la misma Tentsu. Cuando pudiera reincorporarse a la sociedad sin dudas que enviaría mucha información de cómo se desenvolvió el ahora muerto espécimen.
«Si Ethan no le hubiese dado muerte sería genial comprobar cómo su cuerpo envejeció y que habilidades pudo desarrollar en el transcurso del mismo».
Pero su trabajo terminó hacía mucho con esa cosa asique ahora quedaba una última fase antes de irse al demonio: separarse del insípido muchacho.
La científica que iba a curarlos con una especie de virus nuevo ingresó junto con una plantilla de médicos especializados en aquel agente infeccioso, llevaba varios papeles en mano y también un paso decidido a la hora de andar. Recordó vagamente que le comentaron que era una eminencia que trabajó antaño con Umbrella hasta que la despidieron pero nunca fueron capaces de quitarle la investigación. Ahora trabajaba dentro de la BSAA como agente de campo y científica a la vez; recordó que le comentó la primera vez que la visitó que ella llevaba la cura que los salvaría en la sangre, por lo cual no logró más que impresionarse por darse cuenta que los organismos biológicos si podían desarrollar una adaptación especial a los distintos cuerpos en los que se incubaran.
Los saludó cordialmente para luego indicarle a su equipo que hiciera lo mismo. Llevaba los pantalones, cosa que le agradaba de sobremanera. «Una mujer fuerte sin duda, aunque con mucho aire de estirada...» Parloteó sobre cómo sería el procedimiento y cuando podría llegar a tardar en eliminar la bacteria en su totalidad del cuerpo. También comentó sobre que podría haber una infección más profunda para luego generar una coexistencia pacífica entre portador/agente que no interferiría demasiado en la vida de ellos dos, inyectándose periódicamente una solución especial que mantenía a raya la infección para que no terminasen mutando descontroladamente. Ella preguntó sobre cuánto tiempo debería estar bajo tierra en aquel complejo extraordinario, a lo cual la doctora no supo responderle con certeza.
—Depende de cómo sus cuerpos reciban el agente infeccioso y como se adapten a él. Puede ser en menos de dos días como puede ser por una semana o más. Está sujeto enteramente en la composición de su sistema inmunológico y como el virus decida ocupar su lugar en ambos.
—Genial... —masculló entre dientes al tiempo que se cruzaba de brazos y la miraba.
Estaba ansiosa por irse a la mierda para nunca más volver.
Se volvió mucho más narcisista a medida que pasó toda la mierda en Luisiana. Ethan la estaba observando con gesto extrañado por su comportamiento como por el comentario que acababa de soltar.
— ¿No hay forma segura de conocer cómo serán los resultados? —inquirió al tiempo que se rascaba su barbilla que ya demostraba una pequeña barba.
—Desgraciadamente no. A mi hija le tomó dos meses en adaptarse al virus debido a que su sistema inmunológico era fuerte en el momento de la infección. En mi caso estuve tres años para que se produjese dicho nexo entre cuerpo/virus, asique cualquier número o resultado que les dé y plantee como que es el definitivo seria mentirles descaradamente.
El caballero se sorprendió al escuchar la cifra de tres años. ¡Hasta ella lo había hecho! Nadie podía llegar a creerlo del todo, pero así eran las cosas.
—De cualquier forma, señor Winters, puede que con usted tome un poco más de tiempo. Vera, el virus también se fija en zonas que recibieron importante trauma físico; en su caso son la pierna derecha como también lo es la muñeca izquierda. El agente está programado para hacer sanar zonas brutalmente dañadas y también dota a la persona de habilidades mejoradas en más de un doscientos por ciento. No podría vaticinarle del todo lo que puede resultar en usted, al fin y al cabo, pero puede que su fuerza se vea incrementada como a la vez su velocidad a la hora de correr... Por dar un ejemplo vago de todo el abanico de posibilidades que hay con el E.
— ¿Cómo una especie de súper poder?
—No me gusta el termino súper poder, porque esto no es algo que se le parezca señora Winters. Solamente son capacidades incrementadas que la persona a la que se le inoculará el agente tenía, pero usualmente viene con incremento en algunas aéreas de la corteza cerebral. Puede ser la habilidad de adquirir un idioma de manera más fácil o también una resistencia –a nivel tejido muscular- a los daños nuevos. En cualquier caso, todo eso dista de ser algo "mágico" ya que esto es puramente biológico y como persona de la ciencia detesto aquellos términos mundanos para referirnos a este tipo de cosas.
Quería salir corriendo con aquella explicación en la mente para comentársela a su jefe y ver que podían llegar a hacer con aquella clase de virus. ¡Era una locura! Todavía no daba crédito a lo que escuchaba salir de la boca de aquella mujer de cabellos oro, era simplemente una maravilla de la ingeniería vírica. Deseaba por igual tener esa mente prodigiosa como una muestra de aquel agente en sus manos... Sentía que se babeaba por tener aquello en su poder.
— ¿Tendremos que tener una especie de seguimiento médico una vez que volvamos a Texas?
« ¡WOOOOW, COMPAÑERO! ¡¿TENDREMOS?! ¡¿Volvamos?! »Era hora que interviniera por fin entre sus ilusiones patéticas. Interrumpió en el momento en que la mujer comenzara a hablar.
— ¿Tendremos? ¿Estás seguro que estás formulando bien la oración?-
Estupefacto, Ethan la miro sin entender un ápice de lo que decía.
—Si... Ya que ahora que volviste, retomaremos nuestra vida en conjunto ¿Verdad?
Tuvo que reprimir un ataque de risa antes que se hiciese peor la cosa.
—Ethan, no va a haber unos ambos nunca más entre tú y yo. Ahora seremos "Mia" y "Ethan" por separado. No más señor y señora Winters.
Quedó petrificado en su asiento al igual que el resto de los presentes en la sala; nadie decía nada por temor a que fueran reprendidos por alguno de los dos involucrados en aquella discusión por entrometimiento. Emily se acomodó las gafas de marco negro mientras intentaba revisar los papeles que llevaba para no sentirse más incomoda en el ambienta ya incomodo.
— ¿De qué hablas? ¿Estás loca? ¡Creí que volvimos para continuar lo que habíamos empezado por el dos mil trece!
Ahora si no pudo evitar soltar una risotada.
—Ethan, todo eso fue una mentira. Tu posición como también trabajo fue lo que necesité desde un principio para labrarme una posición creíble dentro de la compañía. Nada más; nunca hubo un cariño más allá de lo superficial por mi parte. Nunca me interesó del todo tus sentimientos profundísimos por mí. Creí advertírtelo desde el día uno en que te encontré.
Vio que se le hacía una película acuosa en los ojos, a lo cual pensó que era más patético de lo que ya era de por sí. Volvió a hablar para soltar la bomba más grande del mundo.
—Quiero el divorcio efectivo de ti apenas ponga un pie fuera de este lugar. No quiero más tu dinero o caridad, ya tengo bastante con lo que me aportó mi trabajo como también lo que me aportarán una vez que entre por esas puertas. Así de sencillo; cuando tenga tiempo, hablaré con mi abogado para que comiencen el trámite.
Ahora sí que le dio el golpe de gracia, porque lo vio comenzar a llorar de forma desconsolada.
La doctora Vickers suspendió el encuentro y ambos fueron conducidos de nuevo a sus habitaciones correspondientes para que continuasen bajo observación. Se sentía plena una vez que soltó aquello ya que francamente fue lo que quiso decir desde el momento cero de toda la supuesta relación idílica entre ellos dos. Su reacción fue esperable como a la vez totalmente hilarante... ¿Qué no se dio cuenta nunca? «Ah, el buen romántico empedernido de Ethan... Qué triste que seas tan patético». Ella quería curarse e irse de una buena vez lejos para poder continuar con su fuente de ingresos; no era extravagante, solamente quería un buen fajo de capital bajo su colchón y lugares bellos a los cuales disfrutar. Nada más.
No se los pudo dar de niña porque todo fue a su universidad, aunque cambiaria eso de forma total.
Caminó un rato por el interior de la pequeña habitación donde solamente había una cama, una mesa con dos sillas, una televisión y varios equipos médicos. El baño no contaba para ella como objeto de la habitación, por lo que nunca lo contaba como mueble de la misma; por las noticias pasaban los informes diarios, las notas conducidas por periodistas volubles a gente desagradable y nada más. No tenía acceso a internet ni mucho menos a su teléfono celular: todo eso estaba restringido a los pacientes de los niveles biológicos más altos. Según los tipos de la seguridad todo eso era para que no se informara sobre su localización o que mediante la interceptación de los datos provenientes del teléfono móvil pudiese encontrarlos fácilmente. «Se supone que es útil... Pero me encantaría perder tiempo hurgando mis redes sociales ».
Se sentó sobre la dura cama buscando perderse en sus propios pensamientos después de sentirse satisfecha consigo misma.
Al otro lado y al fondo del pasillo, la doctora Vickers intentaba calmar el destrozado corazón de Ethan. El pobre tipo se sentía fatal porque su propia puta esposa le dijo que quería el divorcio... «Sin rodeos ni inhibiciones... Que hija de puta». Si eso le hubiese pasado a ella sin dudas que hubiesen saltado varios dientes de la otra persona, ya que prácticamente le escupió que era un bueno para nada como también que un iluso por haberle creído tan ciegamente. Emily sabia que por amor la gente hacía cosas increíbles como impensadas; sin ir más lejos, ella abandonó Raccoon City por orden expresa de Brad, con sus cosas en el maletero, los perros en el asiento de atrás custodiando a la recién nacida Chelsea y ella al volante. Obedeció porque entendía que era lo mejor para todos como también que era lo que su esposo –quien amó profundamente a la mujer- quería.
«Pero si de la nada y con el mismo tipo de historia que tuvo este pobre muchacho me dice que quiere divorciarse DE ESA MANERA, yo salto por encima de la mesa y le destrozo la cara. De eso que no quede dudas»
Frotó el brazo del muchacho mientras le tendía un pañuelo descartable. Le aseguró que le enviarían los mejores psicólogos del país para que pudiese sacar toda la angustia del pecho sin problemas como también los mejores profesionales. Los demás en la habitación llevaban trajes de riesgo biológico que eran desinfectados al salir y luego destruidos. No había que quedarse con ninguna posibilidad de que esa bacteria apestosa saliera del tercer subsuelo del hospital ni mucho menos.
Ella, por su parte, no levaba nada encima. Solamente la desinfectaban al salir y escaneaban su ropa y objetos con la nueva tecnología de punta de la adorable BSAA; Como era infectada del virus E, era inmune a lo que sea que estuviese en el cuerpo de Ethan. Lo descubrió casi por casualidad al examinar unas muestras de sangre del muchacho, en donde descubrió que una gotita de su sangre –con los virones dentro obviamente- era inmune al mecanismo fagocitador de la bacteria; sin contar con que podía destruir las células bacterianas para tomar el control de la muestra. Por eso no sentía ningún tipo de tapujo o traba para hablar con el desdichado rubio.
Ethan aceptó el pañuelo desechable y lo utilizó aun llorando. Su rostro estaba carmesí al igual que sus ojos; su frente estaba arrugada como pálida; su corazón destrozado vilmente. ¿Era todo una broma de mal gusto? ¿Era simplemente eso?
Todavía no daba crédito a las palabras que escuchó salir de la boca de Mia, no podía creerlo sencillamente. Tanto tiempo buscándola, llorando su pérdida... Habiéndola encontrado y superado todos los obstáculos habidos y por haber para ¿Eso? Casi que no quería creerlo. Le pidió a la señora Vickers si podía averiguar más sobre las intenciones de ella, como también si podía confirmarle al ciento por ciento si eso era verdad. Necesitaba respuestas, confirmaciones serias, no cosas dichas en frente de extraños... No sabía por qué pero sentía que podía confiar en aquella mujer de cabellos rubios. Algo le decía que era de confianza como también de intenciones nobles.
Todos se marcharon dejándolo a solas en aquel horrible espacio blanco; sintió el vacío aún más fuerte que nunca. Quería ir a su pueblo natal –Taylor- para abrazar a su familia y que estos lo consolasen. Su psiquis lo demandaba fuertemente como también su autoestima. «Qué vergüenza romper un matrimonio frente a completos desconocidos... Me siento sucio». Se recostó en la fría cama de la habitación para quedarse dormido en un sueño intranquilo como al mismo tiempo repleto de pesadillas.
Chelsea caminaba a la par de su jefe por los pasillos de la segunda planta, papeles en mano y el habla apurado. Kirkmann oía todo mientras miraba hacia el frente; su rostro demacrado por el estrés sumado la falta de sueño le infería un semblante extenuado como también blanquecino. Luisiana era un dolor de cabeza para varios allí dentro, todos los involucrados en la investigación pedían no hablar más del asunto por el hastío que este provocaba en sus mentes. La muchacha le repasaba de nuevo los datos –con información corregida aquella misma mañana- al tiempo que esquivaba a las demás personas que pasaban por el amplio lugar. Saludó rápidamente a algunos de sus compañeros con una sonrisa al tiempo que continuaba parloteando sobre lo explayado en los papeles; el hombre de cabellos blancos le pidió amablemente que se lo dejase a él para darles un repaso profundo, felicitó la dedicación que le estaba dando al trabajo como también le aconsejó que se tomara –por más breve que fuese- un descanso.
Haciendo caso omiso a lo último expresado por el hombre, la jovencita sonrió de oreja a oreja mientras daba unos saltitos de alegría. Kirkmann, algo sorprendido por aquel comportamiento no tan usual, le palmeó el hombro con facciones extrañadas para luego marcharse al ascensor. Subiría a su despacho para leer todo, controlarlo hasta la saciedad y finalmente entregarlo al primer edificio. Sus jefes estaban más que encantados con los progresos obtenidos, aconsejando que incitara a su gente a cargo a continuar realizando la labor. El hombre sabia a la perfección que eso era exprimir demasiado a las pobres personas, asique obviaba aquella parte. Simplemente les recomendaba que continuasen. Solo eso...
Exultante, la chica continuó por el pasillo hasta el final, donde al entornar hacia la derecha, se encontraba su "caja de zapatos". Su lugar de trabajo no era exactamente grande después del ascenso, apenas si media cuatro metros por otros cuatro. Así de minúscula era su área donde desarrollar las tareas laborales, pero no se quejaba. Tenía una para ella sola y no se encontraba en las oficinas compartidas; fue la envidia de muchos de los demás ejecutivos de menor rango, recibiendo rumores que decían "su puesto no puede ser más asignado por sus familiares porque no alcanza el día" o "la niña mimada de Redfield siempre obtiene lo mejor"
Acalló todo un buen día en donde se juntó a almorzar con los generadores de aquellas cosas hirientes para comunicarles que ella lo había ganado todo por merito propio como así por dedicación absoluta. De la cría que entregaba papeles con dieciséis ahora era una trabajadora exhaustiva de diecinueve –al borde de los veinte-. Atrás quedó los momentos en donde "mágicamente" le daban papeles importantes para llevar a gente aun más importante, igualmente detrás quedo los momentos en los que Chris le concedía algunas tareas que no eran para ella. Su madre simplemente le comentó a Kirkmann –quien antaño necesitó alguien que fuese como un secretario- que su hija quería ganarse algo de dinero para la universidad, el buen hombre le abrió las puertas al trabajo duro que luego ella se encargó de mejorar.
Era ya un adulto, no necesitaba favores de las personas que prácticamente la habían criado... A veces.
Ingresó con el corazón contento al tiempo que su estomago comenzaba a crujir desesperado por una fuente de energía. Se sentó detrás del escritorio –que estaba correctamente posicionado frente a un amplio ventanal- para revolver su bolso. Sacó el empaquetado de Double Chocolate Nantucket Dark Chocolate y se dispuso a desayunar; no solía hacerlo en su casa porque era de elegir quedarse un rato más en la cama antes que levantarse a deglutir algo que siempre le caía fatal, sin contar con que le gustaba perder tiempo antes de comenzar a arreglarse para salir de la casa. Su cuerpo ya estaba tan habituado que recién pasadas las nueve treinta comenzaba a sentir el llamado de su estomago.
Mientras masticaba y sentía una explosión culinaria en sus papilas gustativas, comenzó a hurgar en su bolso. Debía encontrar la credencial que le permitía entrar al subsuelo especial -donde ella estuvo por mucho tiempo- para poder comprobar a las dos víctimas que eran recién llegados de los testeos preliminares de la otra compañía que los ayudaba. No diría jamás el nombre porque era la peor blasfemia del mundo para su corazón, siendo ellos mismos los que causaron el mayor mal al mundo. Sacó del interior todas las carpetas como al mismo tiempo sus objetos personales para recordar que torpemente la había dejado junto al florero en la mesilla de las llaves. Casi suelta un grito cargado de rabia cuando recibió un mensaje de su madre.
"Se canceló la reunión con los dos sujetos, ni sueñes en alistarte" Sentenció su madrecita. Extrañada, le preguntó el por qué. Emily prefirió ahorrarse la tortura de escribir demasiado dentro del dispositivo móvil y la llamó, su hija contestó con confusión.
— ¿Qué demonios paso? —inquirió antes de siquiera dejarle decir "Hola" a la mujer. Emily suspiró y reprendió a su hija por ser tan... Chelsea.
—Hola, ¿Qué tal corazón? Mi día comenzó fantástico ¿Y el tuyo? Funciona ser cortes y decir buen día, hija. –la castaña la cortó por raíz—. Resulta que la sujeto número dos, quien estaba frente al sujeto número uno, le soltó básicamente que era un pusilánime bueno para nada y que quería divorciarse cuando pudiese pisar fuera del hospital.
La joven sintió un escalofrío mientras tragaba. « ¿Qué persona haría algo así? Una verdadera putada».
— ¡Que mierda de persona!
—Concuerdo contigo pese a que deteste que insultes, pero así es. Ahora el pobre tipo está llorando a mares en su propia habitación con el corazón destrozado, mientras ella probablemente estará viendo la pared con cara de satisfacción. –Emily salió a la calle y el ruido del tránsito pudo llegar a los oídos de la joven. La mujer tuvo que levantar un poco el tono de voz al igual que su hija—. No la conozco y detesto prejuzgar a las personas, pero esta tipa tiene pinta de ser un demonio. ¡Hasta tiene cara de mala persona!
—No puedo asegurar lo contrario, pero verla en la foto me da la idea que es una terrible persona. –Chelsea comenzó a guardar todo el contenido de nuevo dentro de su bolso—. Me siento mal por el hombre ese, se lo que se siente que te rompan así el corazón.
Su madre sabía que efectivamente así era todo. Joe le destrozó el corazón a su hija en más de una ocasión por lo que era candidata ideal para entender a Ethan Winters.
—Lo sé. Escucha Chels, dejé a mis ayudantes que hablasen con ellos dos y les preguntasen si ya querrían comenzar con el tratamiento. Si obtengo dos confirmaciones mañana a la mañana estaría inoculando los virus. Me encantaría que estuvieses por lo menos en una de las inoculaciones así puedes hablar con ellos y tranquilizarlos... Tú pasaste por esto al igual que yo por lo que sabes lo horrible que puede ser el procedimiento.
La joven se recostó en su asiento con una sonrisa en el rostro.
– ¡Claro! Siempre me gustó participar en tus actividades ilegales... —pudo escuchar un suspiro al otro lado de la línea que fue capaz de provocarle risa—. De acuerdo, pero no esperes que esté besándole el culo a esa mujer. No se merece que alguien a quien también le rompieron el corazón le visite.
—No faltas a la verdad allí, querida. Agradezco que hayas aceptado por lo que te veo a las diez treinta como máximo si es que obtengo los dos permisos.
— ¡De acuerdo! Dale recuerdos a Parker cuando llegues a casa. —Como no se verían en el resto del día, la saludó cálidamente para luego colgar.
«La putada más grande... ¿Cómo es que hay personas que tienen el estomago para hacer eso? ¿Cómo es que alguien puede vivir consigo mismo después de haber lastimado a alguien?»
Sintió exactamente lo que sentía en aquel momento el muchacho: desolación, desesperanza como también deseos de una explicación. Oh, sí lo sabía con exactitud... El sentimiento de aturdimiento después de una ruptura -en ese caso el pedido de una- era tremendo, tanto que dejaba una huella imborrable en la vida de las personas. Deseó que el pobre tipo no se torturase exactamente demasiado con el tema como también rezó por él. «Todos merecen ser felices...»
Durante la tarde, el mismo día.
— ¿Qué tal, Chris? —le saludó cordialmente, todavía con restos de una dona en su boca pastosa. El hombre supo que estaba comiendo al escucharle atragantarse un par de veces.
—Excelente, ¿Está rica la merienda?
—De muerte. Oye, si mamá pregunta no me saltee el almuerzo saludable de todos los martes. No quiero que vuelva a reñirme por no ingerir nada que no tenga vitaminas o nutrientes.
—Técnicamente lo hace por tu bien, pero de acuerdo. —el castaño se echó hacia atrás en su silla, mirando a la pared marfilada de su despacho. Jugueteaba con un bolígrafo entre sus dedos, haciéndolo girar. Desde su computador de escritorio se reproducía el segundo álbum de estudio de Nirvana–. Escuché por ahí que sigues dando en el clavo con los últimos datos de Luisiana. ¡Felicitaciones!
La chica rio, se limpió con el dorso las pocas migajas que le quedaban.
—Toda la semana sentada en mi oficinita sirvió con creces, te lo aseguro. ¡Y Gracias! ¡No puedo creer que todo esto esté yendo fenomenalmente bien! Si todavía puedo escuchar a mi jefe amenazarme en cuanto a esto...
—"Si lo arruinas volverás a repartir papeles, Chelsea. Luego no digas que no te lo advertí."—recitó el hombre con barba. Los años se reflejaban en su rostro, el cual comenzaba a exhibir arrugas en varias partes del mismo—. Como olvidar la mejor amenaza en la historia...
—Papá le hubiese roto la cara.
—No, le hubiese dado tercamente la razón como cuando tú me la das a mí cada vez que reprendo a alguno de tus ex amigos.
Rió divertida al otro lado de la línea.
—Pero usualmente la tienes... Así que yo gano. ¿Alguna novedad?
— ¿Picaste el anzuelo Redfiliano? ¡Vaya, eso sí que fue rápido!
—Chris, no me obligues a mandarte al demonio de nuevo... No soporto que Jill me regañe después porque "solamente ella puede hacerlo". Ya sabes que me siguen importando como seres humanos, aunque algunos son más parecidos a los animales que a otra cosa, pero la casa se reserva las palabras.
—No sé hasta qué punto puedo poner eso como verdad... Pero bueno. Pasaron a la hora del almuerzo buscándote, pero como te fuiste con los de tu sector se fueron cada uno a sus casas. Liam te deja un recado de felicitación por tu trabajo como igualmente Sammy y Joe. Están contentos de que te esté resultando todo tan bien aquí dentro.
—No sabría decirte si eso es sincero o si simplemente lo hicieron porque Jovi o Sandy les ordenaron que lo hiciesen. Eso te lo aseguro.
El castaño suspiró al tiempo que meneaba lentamente la cabeza. Se rascó la barbilla al tiempo que bajaba el volumen de la música un poco más.
—Sonaban auténticos, cariño. No seas tan dura con ellos.
La escuchó bufar; ella se incorporó al tiempo que tomaba un buen trago de gaseosa Coca-Cola.
—Chris, seamos simplemente honestos. No les creo nada porque cada vez que vuelvo a creerles todo vuelve a pasar. Vuelvo a escuchar la misma mierda de que yo "soy una persona desagradable que no merece existir en la faz de la Tierra" o que "siempre las cosas malas pasan alrededor mío"; "sin dudas que estando lejos de ella no nos metemos en problemas" fue prácticamente el mejor que se pudieron inventar. Sin contar con que anoche me destrozaron por todas las redes sociales habidas y por haber en el puto planeta... -Suspiró irritada- Simplemente no les voy a volver a creer nunca más nada en lo que reste de mi existencia.
El hombre de orbes azulados vio como los ojos de los presentes se entristecían y algunos se cubrían con una película acuosa.
—El asunto del internet pasó hace más de un mes, Chels. Vamos, que la gente a veces realmente cambia.
— ¿Wesker cambió la segunda vez que me raptó? ¿La grandiosa Meredith se sintió mal después de haberme golpeado repetidas veces en el estomago? No, ninguno lo hizo como ellos tampoco. La gente no cambia, Chris. No te respondí la jodida llamada para que terminásemos mal...
Levantó las manos frustrado. Tenía razón en todo lo que estaba diciendo pero no iba a aceptarlo abiertamente todo. Se quedaría pensativo acerca del la situación para después llamarla con tranquilidad. Se despidieron con un saludo rápido debido a que ya era la hora en que Chelsea volviese a su casa y él presionó el botón que finalizaba la llamada. Observó como los tres chicos se miraban entre ellos con rostros tristes para después dirigirle una a él que le rompió el corazón. Trató de decir algo, pero nada se le ocurría en aquellos momentos que fuese lo suficientemente bueno como para no apesadumbrar más a aquellos pobres chicos.
—Lo intenté, de veras que lo hice... Pero es tan terca...
—Déjalo ya, Chris. Lo entendemos. –Respondió Liam, el chico alto y de cabello azabache con tono molesto.
—Es verdad, por fin nos damos cuenta que no quiere volver a vernos u hablarnos—Secundó Samantha mientras Chris se levantaba y abrazaba a cada uno de ellos. Negó rotundamente al tiempo que los tres lo rodearon con un abrazo.
—Solamente está molesta, saben que se le pasa después de un tiempo...
— ¿Cuánto? ¿Tres meses? ¿Un año? —Joe se separó de ellos para mirarlo con el gesto fruncido. «Este chico tiene razón de tal manera que hasta me está dejando sin argumentos como para defenderla...»—Estoy cansado de esperar a que se le pase, Chris. Lo sabemos bien: la cagamos de una manera extraordinaria en el pasado pero realmente lo sentimos. Ella no lo ve porque no quiere hacerlo.
Nadie soltó nada para afirmarlo o contradecirlo. Los despidió con una palmada en la espalda a cada uno mientras repasaba todas las maneras posibles de hacer que Chelsea fuera capaz de responder de manera adecuada ante una información traída de sus viejos amigos. Entendía su frustración como desengaño ante ellos, pero también estaba de parte de los demás involucrados. Toda la situación era una completa porquería que parecía nunca acabar. Se sentó nuevamente en su escritorio para terminar su trabajo mientras sonaba On a Plain de fondo.
«La vida con cuatro jóvenes adultos nunca es fácil... Que Alice y Malcolm nunca crezcan por el amor de Dios».
Solo un valiente podría hacer cambiar de opinión a la muchacha de cabellos achocolatados... O él, nadie más.
22:50 PM
Chelsea estaba por irse a su habitación cuando sonó el teléfono de su sala de estar. Fue corriendo como pudo –debido a que sus medias le hacían resbalar en el suelo lustrado de madera- evitando caerse. Lo cogió rápidamente al tercer llamado y descubrió para su sorpresa que era Parker al otro lado. Lo saludó amorosamente, charlando un rato de cómo les había ido aquel día.
—Como siempre, pero hoy el trabajo recayó en mí. —El castaño ponía voz acongojada al hablar. Su acento lo volvía todo más creíble—. Así que estoy deshecho. Solo llamaba para informarte que tu querida madre comunica que mañana oficialmente tendrás que presentarte en el hospital antes de las diez treinta. Te gusten los hospitales o no como también te guste la hora o no.
— ¿Por ende voy directo allí en vez de ir a la oficina? —Se sentó en el apoya brazos de su sofá—. Porque a nivel trafico sería más conveniente hacer eso mismo.
—No especificó nada en absoluto contra ello, asique puedes tomarlo si quieres. Solamente dijo que vayas como que también hagas lo que te resulte más cómodo.
—Siempre tan especifica... Bueno, entonces dile que la veré allí. Hasta mañana, Parker.
Se despidieron con mucho cariño para que finalmente ella colgara.
Buscó su bolso, lo preparó en el mismo sofá donde se había sentado y dejó la credencial sobre el mismo. Esta vez no se perdería nada de eso ya que estaba muy emocionada. Su teléfono notificó un mensaje entrante al cual ignoró por haber visto el emisor del mismo. «No me apetece hablar con traidores en este momento... Mejor lo dejo recuperando la carga y me voy a dormir». Lo apagó y lo conectó a la fuente de corriente. Se preparó antes de dormir –lavó sus dientes hasta el hartazgo, llenó un vaso de agua para las píldoras de la mañana siguiente y orinó- apagó todas las luces de la casa y se llevó a sus adorables caniches a dormir con ella. Dallas y Rosie estaban felices de volver a acompañarla en una noche de sueño. Polly- Sue, perra bóxer de cabeza maciza al igual que gigante, roncaba fuera.
Se recostó y tapó con sus sabanas; fuera hacía calor, por lo que el aire acondicionado central funcionaba a unos agradables veinte grados. Los perritos se le echaron sobre la espalda y en cuestión de minutos se sumió en un sueño profundo.
