-Novio, doc. Recuerda que tengo un pene- bromeó Bugs acomodándose junto a Daffy.
A pesar de sus palabras, era evidente que al igual que los demás presentes no se esperaba que el moreno reconociera que tenían algo así como si nada. Después de todo, la actitud de macho del moreno había estado presente desde el día en que se conocieron, como para de pronto anunciar frente a todos sus amigos que estaba acostándose con un chico. Ni en el mes que pasaron juntos le había dado ningún tipo de muestra de afecto o alguna mínima señal que los calificara como pareja.
Había sido un acto impulsivo, motivado por nada mas que por celos. Ni siquiera sabia la razón de su molestia, pero no le agradaba para nada la mirada que Bugs -su Bugs- intercambiaba con uno de sus viejos amigos. Por eso había hablado, tratando de hacerle llegar a Wile un mensaje claro y amenazador: Él me pertenece. Incluso si eso significaba aceptar, más para sí mismo que para sus colegas, que estaba haciendo lo impensable, lo que un tiempo antes le habría repugnado.
-Joder...-susurro Syl, apartando la mirada, consiente de que su broma había acarreado más problemas.
-Amigo, no tienes idea de lo que estas haciendo- dijo Wile, cambiando su semblante duro por una mirada casi paternal. Daffy se asqueo.
Odiaba eso. Wile era uno de los mayores entre todos y solía tener ese tipo de gestos con ellos, como si tener mas edad lo volviera alguna clase de erudito. En realidad solo era un pobre idiota.
-¡¿A que demonios te refieres con eso?!- estalló. Bugs se separó un poco de él, sentándose con la espalda recta, atento a cualquier cosa que el otro estuviera por decir.
-Dejarte enredar por esta perra es lo peor que puedes hacer- contestó Coyote con calma. De nuevo esa estúpida manía de querer explicarle las cosas como si fuera un niño.
Antes de que pudiera decir algo -o tan siquiera pensar una respuesta- su pareja intervino.
-Vaya, así que ahora soy una perra.- dijo Bugs suspirando. Le había parecido divertida la palabra.- ¿Estas diciéndole todo esto solo porque te mandé al demonio? ¿Estas despechado, Willey?- había dicho esto ultimo con tono de puchero. Estaba tratando de provocarlo.
El nombrado tragó saliva y se irguió con dignidad. Eso era algo que Daffy siempre había admirado de él. Nunca se dejaba acobardar.
-Aprecio más a mi amigo de lo que jamas pude haberte querido a ti- dijo Wille con desdén.
Sylvester los miraba boquiabierto. Daffy había disimulado su sorpresa.
-Así que...-empezó a decir el otro moreno- hace medio año, cuando andabas colgado por una chica. ¿En realidad no era una chica?
-No, Syl- contestó Coyote, rascándose la cabeza y quitándose el largo cabello castaño de la cara- Bueno, al principio yo creía que si lo era. Iba al Cabaré de Pepe a verla.
-Pero cuando descubriste la verdad no te importó- mencionó Bugs con saña, enarcando su depilada ceja grisácea.
Toda esa situación le parecía muy familiar. Daffy también había quedado fascinado por la hermosa chica del Cabaré, quien resulto ser Bugs, e incluso, por un mínimo instante, no le había importado ese pequeño detalle. Eso hasta estallar y lastimar seriamente a alguien. Ahora su novio seguía trabajando en lo mismo y a Daffy ya le daba igual e incluso a veces iba a ver su actuación. Sin embargo, su cólera comenzó a ser dirigida hacia Bugs al descubrir que había seducido a su amigo de la misma forma que lo había intentado con él.
-Es cierto- continuó Wille- pero ahora me doy cuenta que desde el inicio no fuiste lo que parecías ser. Jamas has sido nada de lo que aparentas.
Ellos ya se conocían desde tiempo atrás. Ese pensamiento lo embriago y se le coló por cada poro. Wille y Bugs habían tenido algo. Porky también conocía a Bugs desde antes. Incluso Sylvester ya estaba enterado de su existencia desde antes que él. Se suponía que Daffy era el vigilante de los barrios bajos de Detroit, nadie respiraba, nacía o moría en ese maldito lugar sin que estuviera enterado y se le había pasado algo tan importante.
No, Bugs no era importante. Le estaba dando demasiado reconocimiento.
¿Entonces que era lo que le jodía tanto y no cuadraba en esa situación? ¿Que su amigo no le haya tenido la suficiente confianza para decirle "Hey, me gusta esta chica"? No, esas eran preocupaciones de colegiala. Sabia que, a pesar de llamarlos sus amigos, Daffy no inspiraba en ellos nada parecido a la confianza o el compañerismo. Él se había encargado de ello, de no crear lazos verdaderos con nadie. Ni aunque Wille acabara de decir que lo apreciaba. Ni siquiera Porky se fiaba totalmente de Daffy. Ese era el precio de ser líder y verdugo. Mantenerlos alejados de él, pero lo suficientemente cerca para controlarlos.
Tenia su yugo sobre ellos. Y Bugs solo era un eslabón más, el más valioso, con las cadenas de oro, pero un simple eslabón al final.
Era al único al que había dejado traspasar un poco su barrera y que se acercara a él. Dejaba que lo manipulara a su antojo y había terminado por tener celos estúpidos de él a la sola mención de que había tenido algo con Wille. Debía resolver eso de alguna forma.
-Que melodramático- mencionó Bugs ante la afirmación de Wille, pero se había callado una verdadera respuesta. Era inusual, Bugs nunca se quedaba sin respuesta para nada.
-¿A que viene todo esto,Coyote?- preguntó Daffy. Ya no estaba furioso, sino todo lo contrario.
-Ya te lo dije, hermano. Cuídate de esta zorra- El de cabello gris susurro algo que sonó como "crei que habias dicho que era una perra", pero Wille lo ignoró.
-No lo llames así- dijo el moreno aclarándose la garganta, luego añadió en tono sarcástico:- Agradezco que te preocupes, pero soy lo suficientemente mayor para saber lo que hago. Así que espero que no te vuelvas a meter con él ni trates de decirme que hacer a mí.- Terminó la frase un poco mas amenazador de lo que había querido sonar.- Por ahora, tienes suerte de ser mi amigo.
Se levantó, tomó el estuche de un bajo que estaba en un rincón, una lata de cerveza extra y comenzó a subir por las escaleras, haciéndole un ademan a Bugs para que lo siguiera. Este por su parte le mandó un beso a Wille de manera coqueta y corrió detrás de el moreno. Antes de que salieran totalmente de la habitación, Daffy alcanzó a oír hablar a Sylvester.
-Dejalo, bro. Sid al fin encontró a su Nancy.
-¿De que diablos hablas, Syl?- preguntó Wille.
-Nada, nada. Olvídalo, idiota inculto.
Salieron a la intemperie. La lluvia se había calmado y solo quedaba la humedad y la neblina, acompañada de pequeñas gotas. Eso sumado con la miseria de ese lado de la ciudad, daba un aspecto mas deprimente que de costumbre, en tonos azules y grises. Justo como el cabello y los ojos de Bugs. De hecho, a él le sentaba bien esa gama de colores, aunque por el frio su pálida piel había enrojecido de la nariz y las orejas. Daffy se quitó la pañoleta blanca que siempre llevaba alrededor del cuello y se la colocó.
-Cállate y pontelo- demandó el moreno al ver que su pareja estaba a punto de protestar.
Había tratado de ocultarlo, pero solo era cuestión de tiempo para que se diera cuenta, así que no se sorprendió de que la mirada vidriosa del pálido quedara clavada en torno a su cuello.
-¿Sabes? Iba a preguntarte por qué traías puesta ésta cosa todo el tiempo, incluso durante el sexo, pero ahora comprendo- dijo Bugs, aunque después ya no menciono nada. Así era mejor. Daffy no quería dar grandes explicaciones sobre por qué tenia una enorme y gruesa cicatriz rodeandole el cuello. Solo por eso ya no le preguntó al otro a él por qué siempre usaba guantes. Al igual que Daffy con su pañoleta, Bugs no se quitaba los guantes ni cuando follaban.
Siguieron caminando por un rato, sin ningún rumbo fijo. En todo el trayecto no se encontraron casi con nadie, a excepción de un grupo de niños que fumaban en una esquina volcando los botes de basura. El barrio lucia fantasmal y no solo por la neblina. Daffy ya lo había notado desde antes. La vida en ese lado de la ciudad iba decayendo a un ritmo alarmante. Las casas abandonadas aumentaban cada día.
Las ratas escapaban el barco que se hundía, para regar su decadencia al resto de Estado Unidos.
-Así que novios ¿Eh?- la suave voz del de cabello gris lo sacó de sus pensamientos.
-No te hagas muchas ilusiones, conejo. No te enviaré flores- dijo con brusquedad. A pesar de eso Bugs sonrió y eso hizo que Daffy también sonriera. Pero de repente recordó que era lo que lo había llevado a aceptar su relación con el pálido y muy a su pesar, formuló la tomentosa pregunta.- ¿Que pasó entre tú y Wille?
Bugs arqueo las cejas, como si hubiera estado esperando eso todo el camino. Se quedó mirando hacia el pavimento mientras pensaba su respuesta.
-Bueno, se enamoro de mi pensando que yo era una chica.- comenzó- Iba a verme actuar cada noche, tratando de llamar mi atención. Hasta que una vez fue directamente a verme a camerinos, no se como convenció a Pepe y trató de propasarse. Claro que lo rechacé y entonces empezó a acosarme. Se volvió cada vez más molesto y atemorizante, hasta que al fin conseguí que me dejara en paz. No sabia que era amigo tuyo, pero como viste no me ha superado.- acabó el relato restandole importancia.
Ahora Daffy se sentía como un idiota al haber pensado que era Bugs quien se le había insinuado a Wille, aunque le costaba creer que uno de sus colegas de toda la vida pudiera ser un acosador. Pensándolo mejor, en realidad si era posible, puesto que Bugs poseía una personalidad magnética y atrapante. Él mismo se había mantenido enfermizamente obsesionado los primeros días. Obsesión que disminuyo cuando empezó a acostarse con Bugs. Tal vez debía dejar que Coyote también se acostara con él para que lo superara.
No, Wille era un imbécil.
Caminado detrás del de cabello gris, notó lo inmensamente grande que le quedaba el abrigo que le había prestado. Bugs era más alto que él, pero la prenda lo hacia lucir diminuto y con la pañoleta blanca cubriéndole la boca y dándole protagonismo a sus bellos ojos violetas, tenia un aspecto de inocencia difícil de ignorar, sobre todo para un depredador sexual. Aún se preguntaba como era que alguien así había ido a parar a un lugar como aquel.
-Eres de Brooklyn, ¿No?- preguntó.
Bugs se paró en seco y sin voltearse para mirarlo, dijo con voz grave.
-¿Como sabes eso?
A Daffy le extrañó el tono casi alarmado que el otro había empleado, como si fuera algo de lo que no debía enterarse.
-Es obvio que por tu acento, idiota- contestó a la defensiva. A lo mejor Bugs pensaba que estaba siendo un acosador igual que Wille.
-¡Ah, si!- dijo el de cabello gris, dándose la vuelta y riendo, salpicando a Daffy con un charco- Nueva York, viejo.
-¿Y como alguien de la gran manzana viene a parar al inodoro de América? Claramente no perteneces a un sitio como este- La frase resultó apropiada, puesto que estaban pasando por un callejón con las paredes grafiteadas y lleno de basura que apestaba a suciedad.
-¿De verdad lo crees?- preguntó Bugs levantando la ceja con una media sonrisa picara.
-Pues antes lo creía, pero ahora veo que Detroit te sienta de maravilla. El lugar ideal para una mierda de persona como tú- dijo bromeando, pero era mentira. Igual que cuando conoció a Bugs, seguía pensando que el de cabello gris calzaba tanto allí como un delfín en un tanque lleno de tiburones.
-Es posible- dijo Bugs sin inmutarse- pero aunque no lo creas, es igual que Brooklyn, solo que menos bulliciosa. Una ciudad ruinosa y desmembrada, sin nombre.
De alguna manera, Daffy captó la referencia y, decidió seguirle el juego.
-Enterrada bajo arena de incontables años- dijo el moreno saltando en el agua, con las manos en los bolsillos.
Bugs se quedó parado, observándolo con interés. Como si no creyera que aquellas palabras hubiera salido de su boca-
-No hay leyendas tan antiguas que recojan su nombre o la recuerden con vida- mencionó al fin, dándose por entendido.
Daffy soltó una risa y poniéndose una mano en el pecho, comenzó a declamar con voz teatral:
-Perdida en las junglas urbanas se halla la Ciudad sin nombre, ruinosa y desmembrada, con sus bajos muros semienterrados en las arenas de incontables años. Así debía de encontrarse ya, antes de que pusieran las primeras piedras de Mexicantown, y cuando aún no se habían cocido los ladrillos de Florida. No hay leyendas tan antiguas que recojan su nombre o la recuerden con vida; pero se habla de ella temerosamente alrededor de las fogatas en botes de basura, y las abuelas cuchichean sobre ella también en las tiendas de descuento, de forma que todas las pandillas la evitan sin saber muy bien la razón.
Cuando acabó, Bugs lo miraba con disimulado asombro y luego se hecho a reir. Daffy rio con él.
-Vaya, Daff, eso es muy Lovecraftniano- dijo entre risas. En el callejón tampoco había nadie, así que el moreno pudo darse el lujo de empujar a Bugs hasta que su espalda tocó la pared y luego metió su mano bajo el abrigo, acariciando su pálida piel.
-Nunca había conocido a nadie que usara la palabra Lovecraftniano. Eres un gran nerd- Bajó la pañoleta y depositó un beso en la comisura de los labios del otro.
-Al menos yo no me sé "La cuidad sin nombre" de memoria- dijo Bugs abrazando a Daffy por el cuello, pero después de un instante la lluvia comenzó a soltarse y el pálido lo empujo lejos de sí.- Aunque creo que ese relato es un poco drástico. No sé por qué crees que este lugar esta tan mal.
Daffy suspiró con pesadez y siguió caminando. Habló solo al cerciorarse de que el de cabello ceniza lo seguía.
-Es fácil para ti decirlo. Tú no has vivido aquí desde el inicio. Incluso ahora no vives "aqui", propiamente.
-¿A que te refieres?
-Tú vives en el edificio Acme, justo en donde la buena vida comienza a apagarse y la mierda se expande. Cuando entras aquí, solo lo haces para ir a trabajar y cuando no, siempre estas conmigo.- hizo una pausa, sin dejar de caminar. Luego habló de nuevo, sonando más para sí mismo.- Aun no me explico como es que no te ha pasado nada...
-Viejo, no me tomes por idiota, pero no te estoy entendiendo un carajo...
Al parecer, el moreno no lo había escuchado, porque continuo diciendo:
-Es la ciudad. Te absorbe. Te cambia ¿Entiendes? Está podrida y la putrefacción atrae a las pestes. Se alimentan el uno al otro: la fealdad de este lado de la ciudad combina con la gente y la depravación de la gente combina con la ciudad. Siempre ha sido así. Por eso tú no encajas.
-¿Eso es un cumplido?- preguntó Bugs tomando a Daffy del brazo. Su chamarra estaba empapada.
Él suspiro, dándose por vencido.
-En fin, no puedo esperar a que un niño caprichoso entienda algo así.
-Oh, claro que lo entiendo, viejo. Lo que no comprendo es que si odias tanto este lugar ¿Por qué sigues aquí? Aun cuando todo el mundo se está yendo...
-Los capitanes deben morir con su nave- dijo Daffy, al fin mirándolo. Ladeando una sonrisa, que sin embargo, parecía forzada.
Bugs se pasó un mecho mojado de cabello tras la oreja y recargó su mejilla en el cuello de Daffy.
-No- dijo, depositando un beso en la cicatriz del moreno- No tiene que ser así, Daff. Vayámonos. Larguémonos de aquí nada más tú y yo.
-No me iría contigo. La verdad es que no te soporto- La casa del moreno se iba haciendo visible a lo lejos. Tan fantasmal como siempre.- Te odio. Te he odiado desde el primer momento en que te vi. Si tú plan es una huida romántica como dos amantes, no participaré, porque yo no te amo.
El de cabellos grises entrelazó su mano con la suya. A pesar de estar totalmente mojados, no aceleraron el paso. Cualquiera que los viera pensaría que eran una pareja de enamorados cualquiera. Un cliché. El chico malo y el chico bueno. Pero no podría ser mas erróneo. No estaban enamorados. No eran una pareja cualquiera. Y hasta donde llegaba la moral convencional, ambos eran malas personas.
Malas personas. Con la variación de que uno lo era más que el otro.
El bar lucia tan oscuro como de costumbre. Aunque no era como si afuera estuviera muy iluminado; a pesar de ser medio día, las nubes y la lluvia hacían parecer que era más tarde. Pero al menos, el bar González era acogedor. Gracias al clima se encontraba casi vació, solamente con los bancos de la barra siendo ocupados por los clientes mas frecuentes y cercanos al dueño.
Sylvester se tomó su vaso de ron en un solo trago. El licor le escoció la garganta.
En la vieja radio de Speedy sonaba People are strange de Los Doors. Aunque nunca habían terminado de gustarle Los Doors (él era más de rock psicodelico y grunge), encontraba la canción muy apropiada para todo lo que estaba sucediendo. La gente era extraña. Cuando crees conocer a alguien de toda la vida, un día te sale con que es marica. No le habría importado mucho si solo hubiera sido Coyote de quien hablaba, pero el hecho de que a Daffy -Duck. El jodido rey del barrio- también le tronara la reversa, lo había dejado conmocionado.
Algo tenia que hacer muy bien ese tal Bugs como para que sus amigos perdieran la cabeza de esa manera.
-Ese idiota. Ser repulsivo. Imbécil- oyó recitar a su lado a Coyote. Sabia que no estaba ebrio, pero sonaba como si lo estuviera. También sabia que no estaba hablando de Daffy, pues ni en los peores momentos lo había insultado. Ni a él ni a ninguno de ellos.- Esa maldita perra.
Así que se refería a él.
-Oye, no es que esté sentido por esto ni nada, bro- comenzó a decir. Mierda, la emotividad no era lo suyo- Pero debiste decirnos antes que la persona que tanto te perseguía era un chico. Pudimos habernos echo cargo.
Porky, sentado del otro lado de Coyote, asintió.
-Para nada. Ya sé la manera en la que se "harían cargo"- Coyote ladeó una sonrisa e hizo un gesto como de machacar algo con los puños.
-¿Y eso qué? Habría sido mejor. Esa pequeña alimaña no habría podido ni caminar después. A menos que tú ya te hubieras encargado de eso- comentó Syl con lascivia.
-Si estas preguntando si me lo cogí...- Wille bebió un trago ante de responder- Pues sí, varias veces. Y es mejor que cualquier puta que haya probado.
Speedy hizo un gesto de asco, sin intervenir en la conversación. Estaba más ocupado limpiando vasos.
-Aunque nunca les habría pedido que hicieran nada.- continuó- Ademas de que no quería que se enteraran de lo que soy, tampoco quería que lastimaran al niño.
-E-e-el niño- repitíó Porky- To-to-todo lo que él hizo n-n-no lo ha-ha-haria un niño.
-Bueno, yo lo considero un niño todavía. ¿Que edad tiene? ¿Veintidós?
-Y tú estas cerca de la treintena, hermano. Maldito pedofilo.- bromeó Syl.
Todos allí eran mayores de veinticinco. Sylvester y Daffy tenían la misma edad, mientras que Porky era el mayor, con 31.
-Tal vez por eso, cuando inicio todo, creí que eran juegos de un chiquillo inmaduro- Coyote sacó una cigarrera de su chaqueta junto a un encendedor.- Pero a pesar de ser joven, Bugs no es un chiquillo. zñ.Sabia exactamente lo que hacia. Lo supo desde el inicio y yo como idiota caí en su trampa. Aunque por un lado me siento un poco halagado. Ni siquiera me habría mirado si no me hubiera encontrado interesante.
-Es que es usted muy inteligente, señor Coyote- dijo Speedy con ánimos.
-No más que Daffy- cortó Wille
-Ah, pero él lo arruina con su actitud de imbécil todo el tiempo. Tú eres un caballero- Sylvester le dio un codazo, diciéndolo medio en broma y medio en serio.
-Como sea, no fui lo suficientemente brillante para ver en realidad a quien tenia en frente. Le gusté a ese niño, le gusté demasiado. Al principio todo fue de perlas. No podía creerme que estuviera saliendo con la chica más linda de Cabaré de Pepe, aunque para esas alturas ya sabia la verdad. Creo que por eso al principio no pasó nada, solo era yo alabando su belleza. Ese tipo es un narcisista, así que eso estaba bien para él.
-Eso es lo que no entiendo- interrumpió el moreno- Daffy no es la clase de personas que van tirando cumplidos a diestra y siniestra. Si no alimenta su ego ¿Por qué esta con él?
-Yo también me lo pregunto, Syl.- Wille encendió un cigarrillo y se lo llevó a los labios.- Pero recuerda que Daffy también es un maldito egolatra
-E-e-eso solo daría pa-pa-paso a un choque de e-e-egos- mencionó Porky. Si alguien ahí sabia de esas mierdas psicológicas, era él. Era el único que había estado a punto de ingresar a la universidad. Aunque la llegada de cierta mujer con cierta niña había cambiado todos los planes. Secretamente todos le guardaban un poco de rencor por eso. Daffy era el único que lo había expresado sin tapujos.
-Es verdad, ninguno de los dos es del tipo de persona que de su brazo a torcer
-A-a-al principio, estaban co-co-como el perro y el gato.- A Sylvester no le agradó la comparación, pero no dijo nada.
-¿Y que mierda pasó entonces?- dijo Syl- Ya lo vieron en casa de Porky. Daffy estaba hecho una fiera en cuanto echaste bronca a su noviecito. Creí que en cualquier momento saltaría a morderte la yugular.
-Baaah, eso no es nuevo. Siempre fue jodidamente posesivo. Cuando eramos mas jóvenes me golpeo con un bate por haberle tomado la bicicleta sin permiso- contó Wille riéndose y quitandole importancia.- Sin embargo, Bugs es un cabrón manipulador. Sabe que decir y como actuar para tenerte comiendo de su mano. Y Daffy no es precisamente muy brillante en cuanto a relaciones se trata.
-Bueno, nos subestima a nosotros creyendo que somos unos retrasados, así que no me sorprendería que ni siquiera se de cuenta la clase de zorra que tiene al lado.
La radio cambio de programación, poniendo un bloque de canciones de los Sex Pistols. Si, muy apropiado.
-Pero, mijos, ¿No creen que le están dando demasiadas vueltas al asunto?
Todos miraron a Speedy, quien en general no daba su opinión en asuntos de ellos.
-¿Eh?
-Si, digo, si ya advirtieron al Señor Duck y aun así no quiere hacer caso. Pues ¿Que mas da? Ya se dará cuenta cuando el Señor Bugs le haga un mal juego como al Señor Coyote. Una persona tan necia y sonsa como él solo puede aprender las cosas así.
-Vaya, es lo más razonable que he escuchado en todo el maldito día- comentó Syl destapando otra botella.
-Es verdad, pero aun así Daffy es nuestro amigo- habló Coyote con voz suave, poniéndose de pie. Era intimidantemente alto, tal vez por ser dieciseisavo cherokee o algo así. Su aspecto contrastaba con su personalidad tranquila.
-Y también un completo y rematado idiota.- sentenció Sylvester.
Sabia de lo que hablaba. Él y Daffy habían sido muy cercanos en su infancia, ya que eran primos después de todo. Sin embargo un día su amigo había cambiado y nada había vuelto a ser igual. No lo culpaba, pues su madre había desaparecido, pero aun así no era una razón muy fuerte para actuar como si estuviera enojado con el puto mundo todo el tiempo. En ese entonces él había creído que era algo pasajero, ya que la muerte no era nada nuevo por allí (Syl había perdido a su propia madre muy pequeño) pero Daffy nunca lo superó. Su primo, el chico entusiasmado por los libros con aspiraciones de poeta había sido destruido para dar paso a Duck, el amo y señor del West Side de Detroit.
Incluso el muy pendejo se las dió de rudo para alistarse en Vietnam. Era un milagro que hubiera regresado vivo y entero. Nadie nunca entendió que quería probar con eso.
Hacia mucho que Sylvester había dejado de tenerle lastima o preocuparse por él. Casi no se veían o hablaban, así que Wille pasó a ser numero uno en su lista de amistades más cercanas. Había sido él quien le había enseñado a tocar la guitarra y le había conseguido trabajo en los barrios altos.
Si Daffy quería meterse con Wille por culpa de su noviecito, tendría que pasar por encima de Sylvester también. Era un estúpido si creía que los intimidaba.
Bueno, si. Si le tenían terror.
-A lo mejor- rió Coyote por su comentario- En fin, creo que es hora de irnos...
-Vale, dijiste que me enseñarías a tocar canciones de Joan Jett
-Demonios, estoy cansado. Ya basta con tu jodida Joan Jett. Si tanto te gusta ¿Por qué no mejor te casas con ella?
-Lo haría, hombre. Maldita sea que lo haría.
Wille pisó lo que quedaba de su cigarrillo y lanzó por los aires el gorro gris que llevaba Syl con un manotazo. Este fue a levantarlo, para después perseguir a su amigo bajo la lluvia.
Tenia la esperanza de que le enseñara Bad reputation.
Según el orden de publicación, todavía no tocaba actualizar este fanfic :v pero al demonio. Tengo muchas ideas xD
Lo lamento si quedo un poco largo.
Tambien quiero agradecer a las dos personitas que se tomaron la molestia de comentar el capitulo anterior. Gracias, de verdad me animan mucho :3
Si el cap les gusto por favor denle pulgar arriba y compartanlo con sus amigos. Le ha hablado Daffodille y le deseo... buenas noches :vvv
