La canción mencionada aquí es "Yo te diré" de Miranda. Este es el último capítulo y, sí, admito que ha quedado algo corto, pero es lo que hay. Por cierto, el baile de Emma y Regina es el del video de Yo te diré.


—He llegado a la conclusión de que tienes un novio secreto.

Emma levantó la mirada, su ceño fruncido mientras intentaba darle sentido a lo que Elsa acabó de decir. Entonces, rió.

—Estás viendo muchas películas— ella respondió, completamente consciente de que Elsa no sería atrapada muerta en un cine.

—Cómo se te ocurre— Elsa dijo de inmediato con una mueca. —¡Yo sé que tengo razón! Mira a todas las pruebas: siempre tienes reuniones que no puedes explicar de qué son, no sé nada de tu vida privada excepto que tienes muchas citas para alguien que todavía sigue soltera, y, por último, siempre estás haciendo ojitos de enamorada a tu teléfono.

—Yo no hago ojitos— negó Emma. —Y ¿no es ese el punto de salir? ¿Conseguir pareja?

—Por eso no entiendo por qué sigues saliendo. Ya tienes pareja.

Emma suspiró, preguntándose por qué su amiga tenía que ser tan chusma. Sacudió la cabeza para sí y regresó a corregir los últimos exámenes de la pila. Esta era la parte que detestaba de su trabajo: evaluar. Era necesario, sí. Pero también pesado cuando tenía más de un curso.

—Por cierto, ¿has oído que Locksley y Mills están saliendo? Él ha estado hablando de una cita en la sala de profesores.

Eso la hizo pararse en seco, ojos como platos y mandíbula apretada con fuerza. —¡¿Qué?!

—¿No te lo dijo Regina? Pensé que eran "maps".

—¿Maps?

—Mejores amigas por siempre —Elsa explicó, pero Emma estaba muy ocupada parpadeando al vacío.

—Si me disculpas, tengo que matar a alguien— dijo ella, y empezó a alejarse de su amiga.


Emma Swan había tenido muchas experiencias desagradables en su vida. Había sido traicionada por su primer novio con su mejor amiga; acosada por un compañero de trabajo, quién lo llamó "cortejar";pero yo que se llevaba el premio a lo desagradable era sin duda alguna haber descubierto por alguien "de afuera" que un desgraciado estaba inventado rumores sobre su esposa.

Iba a matarlo. Si por algo ella era reconocida era por su temperamento. Apenas sus ojos divisen al hombre, Emma lo mataría a golpes. Pero antes, debía hablar con Regina. Entró al teatro, encontrándola parada sobre el escenario. Regina tenía el ceño fruncido mientras leía una carpeta, cuando escuchó los pasos de alguien aproximándose levantó la vista y sonrió a Emma.

—¡Emma!— dijo, y la sonrisa despareció cuando notó su expresión. —¿Está todo bien?

—No, no realmente— Emma respondió cortante. —¿Sabías que el aromatizante de bosque está esparciendo rumores sobre ustedes dos?

Regina presionó sus labios y desvió la mirada.

—¡¿Y no me lo dijiste?!— Emma jadeó. —¿Por qué?

Regina arqueó una ceja. —¿Por qué crees, genia? Porque sabía que reaccionarías así.

—Voy a matarlo —Emma dijo con tranquilidad.

—Emma...— la voz de la morena era una advertencia.

—¿Qué?— ella espetó. —Él va y esparce mentiras, diciendo que tiene una conexión contigo, que es almas gemelas con mi esposa y ¿yo no puedo darle ni un golpecito?

—Él no dijo que somos almas gemelas —Regina le dió una mirada de reproche.

—Regina.

—Emma.

Emma reforzó su mirada, pero la mujer no tuvo reparos en mantener el contacto visual. Entonces, ella sonrió. Emma bufó, llevándose las manos a la cabeza y cerrando los ojos.

—¡Dios, ¿por qué tienes que ser tan exasperante?!

La música retumbó por el salón de teatro, y ella frunció el ceño mientras abría los ojos. Regina sonrió traviesamente mientras empezaba a chasquear sus dedos, danzando en el lugar, enfrentada a Emma. Emma la miró confundida. ¿Quería bailar ahora? ¿En medio de una discusión? Entonces notó el brillo en los ojos de Regina, desafiándola.

Emma casi rió. Si eso era lo que quería, ¿quién era Emma para negárselo? Además, ella iba a ganar, así que la mala fortuna la iba a tener Regina. Contraria a Regina, en su equipo invisible, Emma chasqueó los dedos también.

Bésame— empezó a cantar. —Tan extraño es. Tienes el sabor, de lo equivocado.

La sonrisa de la morena creció y danzó más cerca de Emma. Ella lo tomó como una señal para que siga.

Debe ser, que desde hace un mes, todo entre los dos, se nos ha mezclado.

Y ahora es como si recién te conociera— se unió Regina. — Eres fresca y en el viento, te haces brisa cuando llegas.

Emma tomó aire y la mano de Regina, empezando a cantar a coro con ella: —Yo te diré lo que podemos hacer. Amémonos a escondidas, nena, estemos dónde nadie esté— se movieron juntas hasta el borde del escenario y se sentaron, cantando para la otra. —Hagámos de nuestro amor, el secreto más profundo, aunque lo cante todo el mundo. Y qué!

Dramáticamente, ambas miraron para el otro lado. Emma se puso de pie, y Regina bajó del escenario, chasqueando sus dedos otra vez y moviendo al lado contrario de la otra sin romper el contacto visual.

Como ves, lo que nos pasó, aunque haga que no, me está preocupando— Emma cantó con pasión, una mano en el pecho. Regina sonrió con ternura. —Y a la vez, verte sonreir, tu sonrisa en mil, siempre te distingue.

El placer de hacer exacto lo incorrecto— Regina cantó. —La paródica alegría de oponernos ante el resto.

Emma corrió hasta agacharse al borde del escenario y Regina se acercó con un paso a ella para poner sus manos sobre las de la rubia a la vez que el estribillo empezó:

Yo te diré lo que podemos hacer. Amémonos a escondidas, nena. Estemos dónde nadie esté. Hagámos de nuestro amor, el secreto más profundo, aunque lo cante todo el mundo. Y qué!— Cantaron a unisono.

Regina tomó las mejillas de Emma en sus manos y ella juntó sus frentes antes de empujarse lejos de la morena.

Nunca lo podrán saber. Pongamos mucho cuidado en lo que hacemos y delante de quién.

Emma agarró su mano y la ayudó a subir al escenario. Regina no dudó en rodear su cuello con sus brazos. Bien, tal vez se olvidó un poco de lo que pretendía hacer pero cómo no olvidarse cuando tenía a tal belleza frente a ella sonriéndole tan radiante.

Es solo cuestión de ver. Y hablando como si nada, que nos escapemos te propondré.

Regina empezó a alejarse otra vez, y ella dejó que su mano caiga sobre su brazo hasta que las puntas de su dedos se separaron. La morena se dió la vuelta, dando la espalda a Emma, antes de girar abruptamente y correr a los brazos de la mujer.

Yo te diré lo que podemos hacer. Amémonos a escondidas, dónde nadie esté.Hagamos de nuestro amor, el secreto más profundo, aunque lo cante todo el mundo. Y qué!

Emma le dió un giro a Regina antes de pegarla a ella otra vez.

Nunca lo podrán saber. Pongamos mucho cuidado en lo que hacemos y delante de quié solo cuestión de ver. Y hablando como si nada, que nos escapemos te propondré.

La música terminó y Emma dejó abrazar la cintura de su compañera mientras ella rió libremente. Estaba a punto de hacer un comentario sobre estar satisfecha por distraerla del punto que intentaba hacer, cuando aplausos sonaron como un estruendo por el salón. Los ojos de Regina se desorbitaron a la vez que los de Emma y se giraron para ver a sus alumnos observándolas.

Emma se encogió de hombros. —En algún momento tenían que descubrirlo, ¿o no?

Regina rodó los ojos, pero asintió, dando un paso atrás. —Dos años es mucho tiempo.

—Pero fue divertido— Emma sonrió.

Su mujer rió entre dientes, sólo para detenerse cuando divisó a alguien en el público que no era uno de sus alumnos. Emma siguió su punto de vista, poniéndose roja cuando se dió cuenta quién era. Apretó sus puños.

—Emma...— Regina le advirtió por lo bajo. —No te atrevas.

—¡Cómo te atreves a decir que te acuestas con mi esposa, bastardo!— Emma gritó y bajó del escenario de un salto.

Regina desorbitó los ojos, sólo para rodarlos con un suspiro y cubrirse la cara con las manos a la vez que su esposa corría tras Robin.

—¿Dijo esposa?— se escuchó un cuchicheo entre los chicos.

—Dios querido— Regina murmuró. —¡Cariño, deja eso antes que te lastimes! No necesito que defiendas mi honor.

Emma, siendo Emma, no la escuchó.