"Alguien podia haber calmado el terror del niño...Pero nadie llegó...porque nadie llega."
Jude el Oscuro, Thomas Hardy.
–Priscilla, ¿Tú crees que existen los monstruos?
La niña miró directamente a su cuidadora, quien le peinaba el cabello en trenzas, sin dar señal alguna de haber preguntado algo. Sin embargo, lucia triste y afligida y Priscilla dudaba a que se debiera por el funeral de su abuela.
-¿A que te refieres, Lola?
-Nada. Olvidalo.
Pero la niña no se dio cuenta cuando la mujer se llevó una mano a su adolorido hombro.
A esas alturas ya debería haberse acostumbrado ¿No? Ya debería saberse el programa al dedillo e imaginarse justo lo que venia. Cada vez que había un momento de iluminación en su vida, de gozo y satisfacción, algo que pudiera estarse acercando a la felicidad, se daba de bruces en el suelo y todo se iba lentamente al carajo. Una reverenda mierda, era a lo que estaba condenado. Le había sucedido tantas veces antes (No, no. Solo tres, para ser exacto) , el pequeño resquicio de casi-felicidad siempre se había presentado en forma de mujer a excepción de esta vez, pero por temor a que terminara igual, había decidido acabarlo él mismo.
Tal vez a Bugs no le había hecho mucha gracia, sin embargo, Daffy sabia que le estaba haciendo un favor. Después del incidente del closet, al menos una hora mas tarde, le había abierto la puerta y le había dejado (obligado a) marcharse. Bugs no abrió la boca para decir palabra, pero la mirada fulminante, cargada de profunda rabia que le había dedicado antes de irse valía mas que mil palabras. A Daffy le habría gustado una despedida mas amena o con mas madurez, aunque creía que así había sido mejor. Probablemente el chico de cabello plateado ya lo odiaba de nuevo, justo como al inicio.
No se negaría a sí mismo que iba a extrañarlo, a él y a su estupendo cuerpo que servia muy bien como desahogo sexual, sin embargo prefería quedarse con el recuerdo de la ira y los deseos homicidas que le había provocado al desobedecerlo al subir al segundo piso. Ahora la habitación de su madre se encontraba de nuevo cerrada y el libro que Melissa le regaló había regresado al piso de la que antes había sido su propia habitación. A todos esos recuerdos, se le habían sumado la bolsa negra que contenía algunas pertenencia de Bugs, incluido su perfume. Daffy no se había atrevido a tocarlos y ahora esas cosas se quedarían tiradas en el suelo junto a la cama de su madre, a lo mejor para siempre.
Ya todo estaba en orden y él no regresaría a esos lugares hasta el próximo milenio.
En ese momento se encontraba recargado a la sombra de un árbol, esperando que el padre terminara de recitar sus oraciones y bajaran la caja. Le había dado a Porky el dinero suficiente para un ataúd fino y algunas coronas de flores, así su amigo podía quedarse con el que habían juntado entre toda la pandilla para el entierro.
Decidió acercarse cuando comenzaron a llenar el agujero de tierra, Wile, Ralph y Sylvester se encargaron de ello. Le puso la mano en el hombro a Porky, mas para reconfortarse a sí mismo que a su compañero. Priscilla le sujeto de su chaqueta, él la cargó y ella enterró la cara en su hombro, sollozando.
Notó que la hermana de Bugs lo miraba con curiosidad, a la vez que tenia lagrimas en los azules ojos que, a pesar de ser hermosos, no eran como los de su hermano.
También se dio cuenta de que en el lugar, ademas de estar todos los de su pandilla, había alguien que no se esperaba ver. Del lado contrario a donde estaba él, parada junto a Taz, estaba una mujer negra que rondaba su misma edad. Tenia el ensortijado cabello oscuro amarrado en una apretada coleta, con un pañuelo rosa sirviendole de diadema; caderas anchas con algunos kilos de mas y su rostro de labios gruesos seguía mostrando la misma rudeza de cuando era una niña flacucha, lo que la hacia reconocible de inmediato. Daphne.
Una vez que hubieron terminado de poner la lapida, muchos mostraron sus condolencias y se fueron marchando en un silencio respetuoso. Solo quedaron allí los de siempre y Daphne.
–Vaya, miren a quien tenemos la dicha de que nos honre con su presencia- dijo Sylvester con media sonrisa, recargado en la lapida de alguien mas, pero aun así hablando con susurros.
–Tal vez deberíamos hacerle caravanas- mencionó Wile siguiendo la broma, también en voz baja.
Ambos rieron. Daphne solo rodó los ojos.
–Miren lo que trajo el viento- dijo Daffy, hablándole directamente a ella.
–Miren lo que trajo el gato- respondió, mirándole hacia arriba con altanería. Lejos había quedado la época donde ella era mas alta.
–Mu-mu-muchas gracias por venir, Daphne.
¿Que podía decir de Daphne Duke? Solía ser una niña egocéntrica, caprichosa y altiva que siempre estaba hablando de lo mucho que se quería largar del West Side y tener una mejor vida en los barrios altos y de que obviamente lo conseguiría porque ella era superior a todos. La verdad era que lo había conseguido. A los 20 años se había casado con un abogado que la había llevado a vivir al centro de Detroit y tras divorciarse después de dos hijos, ella se había quedado con la casa.
Era de las pocas chicas de la pandilla, a pesar de renegar mucho sobre pertenecer a ésta, por lo que también había sido amiga muy cercana de Melissa y Tina y por consiguiente, del mismo Daffy.
-Ni lo menciones, Porkster. En cuanto me enteré, vine lo mas rápido que pude. Claro, después de dejar a mis hijos en una guardería decente.
-¿Y como te enteraste? Pensé que ya habías cortado todo vinculo con nosotros- preguntó Daffy
-Pues aunque no te guste, patito, seguimos viviendo en la misma ciudad y las cosas se saben
–Pues vaya...
–Tambien quería charlar contigo, aunque estaba esperando que ya estuvieras muerto- dijo con una sonrisa.
–¿Eso te gustaría, no? ¿Daphie?
Daphne le dio un codazo por el apodo que detestaba, ya que cuando eran niños la gente solía creer que era hermana gemela de Daffy y la llamaban así. Sobra decir que ellos consideraban muy ofensiva esta confusión.
-¿Y bien? ¿Que vamos a hacer ahora?- preguntó Ralph en voz alta después de un breve silencio, para que todos lo oyeran.
–¿Que hacen cada vez que un miembro de la banda cuelga los tenis?- dijo Daphne.
–Festejamos. Justo como al fallecido le gustaría. Ya sabes, con su bebida favorita- respondió Sylvester. Todos voltearon a ver a Porky.
-Pu-pu-pu-pues...a ella le-le-le gustaba el whisky...
–¡No se diga mas!- dijo Speedy, quien estaba parado justo al lado de Wile y Syl- Esta noche va por cuenta de la casa.
-Hace tanto que no bebo... Que planeo perder la maldita conciencia esta noche- dijo Ralph- Willy, desde ahorita te aviso que tendrás que arrastrarme a casa.
-Seguro, todos pueden embriagarse lo que quieran, siempre y cuando Syl no empiece a gritar canciones de Queen- bromeó Wile
-¿Sigues haciendo ese numerito, gato?
-¡Claro que no! !Es Taz quien cuando se emborracha canta temas de programas de televisión! ¡Ya no puedo ver Los Locos Addams por tú culpa!
Todos empezaron a reír, incluso Daffy. Ese tipo de conversaciones era tan típica de los amigos, tan de los viejos días, que de pronto se sintió un tanto incomodo. Esa sensación constante de no encajar lo invadía de nuevo y solo podía atinar a apartarse, como solía hacer.
–¡Eh! ¡¿A donde vas, Duck?!
–Tengo que ir al centro a encargarme de unos asuntos de la mudanza, pero iré en la noche, así que apartenme un lugar ¡¿Entendido?!- les mostró el dedo medio en su antigua señal de despedida, que los demás le respondieron de la misma forma algo sorprendidos.
–¡Carajo! Yo también tengo que irme para recoger a mis hijos- dijo Daphne mirando su reloj de pulsera- Nos veremos en el bar de la rata en la noche ¿Vale?
Muchos se levantaron para igual irse, no sin antes arrojar ramos de flores a la reciente tumba. Lola tomó a Priscilla de la mano y caminó junto a Porky.
-Por cierto, Coyote ¿Quien es la blanquita?- preguntó Daph al reparar en la presencia de la rubia, acercándose a Wile
-Ella...- hubo un intercambio de miradas entre él y Syl antes de contestar- pues...es la hermana del novio de Daffy
–¡Ja! ¿Es broma, no?
Ambos negaron con la cabeza.
–No jodas...¡¿Es en serio?!
No había cambiado nada por dentro en los últimos años. La típica biblioteca de barrio, que en ese momento se encontraba casi vacía.
Se había decidido pasar por ella después de llamar por teléfono para mover la fecha de la renta del camión. Esta vez si que había podido entrar, deteniéndose en la entrada; quedándose paralizado un instante, cuando el «¿Que diablos estas haciendo?»y el «¿Por qué estas aquí?» le atacaron, tan importunos como solían ser. Algunas cabezas se giraron hacia él. Podía imaginar lo que estaban pensando, los juicios que estaban emitiendo de manera casi mecánica en sus cabezas, pero no podía culparlos por ello. No lucia como la clase de persona que frecuentara una biblioteca y no podía evitar que su aspecto fuera...bueno, no podía evitar lucir como lo que era.
–¿Te puedo ayudar en algo, jovencito?-
La bibliotecaria, una mujer blanca mayor, que Daffy reconoció como la que había estado en la fila del teléfono el día anterior, lo miraba acomodándose unas grandes gafas redondas. Algo en ella le sonaba familiar, recordando que esa mujer era exactamente la misma bibliotecaria de cuando iba ahí de niño; entonces también reparó en que la mirada que ella le había dedicado en la cabina de teléfono y que Daffy había confundido con desdén y desconfianza, no era más que la mujer intentando reconocerlo.
–Señora, dudo que a mis veintiséis años siga siendo un jovencito.
La bibliotecaria sonrió.
–Pero si es Daff Dodgers, hace años que no pasabas por aquí- exclamó tratando de mantener el tono de voz bajo que se exige en las bibliotecas, pero aun así con emoción- ¡Cuanto has crecido! Y que apuesto estas. Parece que fue ayer cuando eras un niñito desnutrido y enano con la nariz sucia.
–¿De verdad la tenia sucia?- preguntó tallándose la nariz instintivamente.
–¿Y bien? ¿Viniste para llenarte de cultura un rato? Porque nos acaban de llegar algunas novelas de terror, de esas que tanto te gustaban.
–Hoy no, señora. De hecho,necesito buscar algo en los periódicos, algo que incluya "Oprienko" y "asesinato" en la nota.- dijo Daffy llevándose las manos los bolsillo.
–¿De nuevo con asesinatos, Daffy? Todavía recuerdo cuando me hiciste buscarte la biografía de Ed Gein...pero bien, veré que puedo hacer.
–Gracias
Tras un rato de búsqueda en aquellos aparatos que lucían como una pequeña televisión con perillas a un lado y de los cuales Daffy nunca había aprendido su nombre, encontró algo que, si bien no era exactamente lo que buscaba, aparecía el apellido Oprienko y le daba algunas pistas.
Reportes de muertes en un periódico local de Brooklyn con fecha del 74. La primera decia:
Oprienko, Laura, 29, esposa de Nicholas Ivan Oprienko. La sobreviven su ex-marido Joel Banney y sus hijos Benjamin y Dolores Oprienko. El funeral se llevará a cabo en la funeraria Sta. Monica, East Road 34, el domingo a las 12:00-
La segunda era mas breve.
Oprienko, Nicholas Ivan, 47, esposo de Laura Oprienko. Lo sobreviven sus hijastros Benjamin y Dolores. El funeral se llevará a cabo en la funeraria Greendale, avenida Harmon 72, el sabado a las 15.00.
Benjamín y Dolores. Bugs y Lola.
Vale, eso solo probaba que sus padres habían muerto, cosa que ya sabia.
Después de eso, había encontrado un articulo, con fecha muy anterior a la de los funerales, sobre un hombre que había intentado sin éxito asaltar una licorería. Nick Oprienko. Por un rato, lo único que encontró fueron artículos casuales de pequeños crímenes cometidos por el tal Nick Oprienko -su padrastro, pensó-, desde su adolescencia hasta su adultez, sin ninguno llegar a ser algo grave. Daffy comenzó a pensar desistir en su búsqueda, hasta que halló lo que estaba buscando. Un articulo con el titulo grande, que probablemente había estado en primera plana. La fecha era del 12 de Agosto de 1974.
JOVEN PAREJA MUERE BRUTALMENTE ASESINADA. Una tragedia enlutó esta mañana el distrito de Brooklyn, Nueva York, al hallarse los cuerpos sin vida y bestialmente desfigurados de Laura y Nicholas Oprienko
Los hechos ocurrieron en la calle Watch Hill cuando las primeras horas del domingo, un empleado del servicio de leche local fue a hacer sus entregas a la casa de la familia Oprienko, encontrándose con el cuerpo de Nicholas en la entrada.
"Fue una autentica masacre" Nos cuenta. "De esas que solo se ven en las películas ¿Sabe a lo que me refiero? Allí estaba yo, haciendo mi trabajo como siempre, cuando noté que la puerta estaba abierta y pude ver al Sr Oprienko tirado en su sala. Al principio no le di importancia, pues el señor tiene fama de alcohólico y pensé ¡Vaya juerga que tuvo que ponerse anoche para llegar así!, hasta que me di cuenta que todo estaba manchado de sangre y la cabeza del señor estaba totalmente destrozada. Nunca olvidaré esa escena, ¿Sabe? Sangre por todas partes, el sofá, las paredes, salpicaduras por aquí y allá. Su pecho estaba lleno de puñaladas y su cabeza, ¡dios santo! Quien quiera que lo haya echo, se ensañó de verdad. Ya no había nada allí que pudiera seguirse llamando cráneo. Naturalmente llamé a la policía, pero haber visto eso me va a perseguir toda la vida".
Tras la llegada de las autoridades, fue encontrado también en la habitación matrimonial el cuerpo de su esposa Laura en igualdad de condiciones y ocultos en un rincón de su propia habitación, fueron hallados sanos y salvos los hijos de la pareja, quienes ya fueron puestos en custodia del estado.
Se sospecha que el autor del crimen fue el ex-marido de Laura, Joel Banney, quien ya había irrumpido violentamente en la residencia, aunque el asunto no pasó a mayores. Sigue abierta la investigación.
El pulso le latía con rapidez y se pasó la manga de la sudadera por la frente para quitarse el sudor, sin saber como reaccionar. Bugs no le había mentido con respecto al asesinato. Se lo imaginó, pequeño y fragil, enfrentando el miedo y la realidad al ver a sus dos progenitores ser masacrados con la impotencia de no poder hacer nada. Pero de pronto recordó lo que Wile había dicho y se dio cuenta de que solo se estaba reflejando a si mismo en la situación de Bugs.
Continuo pasando las paginas de los periódicos, cada vez mas próximo a la verdad y a la vez tan lejos de en realidad saber.
Lo ultimo que encontró le hizo tragar saliva con pesadez antes de decidirse a leer.
NUEVO SOSPECHOSO EN EL CASO OPRIENKO. Tras descartar la semana pasada a Joel Banney como responsable de la masacre perpetrada contra el matrimonio Oprienko, los resultados de las pruebas de ADN señalan a un nuevo sospechoso en este crimen sin resolver.
Las huellas de Benjamin Oprienko, hijo de 14 años de la pareja, fueron halladas tanto en los cuerpos de las victimas como en las armas utilizadas en el crimen. A saber, un cuchillo de cocina, un jarrón de cerámica que se rompió en el acto y un martillo.
Los detectives encargados del caso se han negado en brindar declaraciones. En caso de que Oprienko fuera declarado culpable, se le encerrara en un tutelar hasta poder juzgarle como adulto.
Se desconoce si su hermana, Dolores Oprienko de 12 años, también esta implicada en el asesinato.
Daffy saltó de su asiento, haciendo chirriar la silla y llamando la atención de todos los presentes. Joder, joder, joder...
–Daff, ¿Ocurre algo?-preguntó la bibliotecaria, quien desde hacia unos minutos había comenzado a acomodar los libros que se encontraban en un carrito.
–Yo...yo- ¿Ocurría algo? Si, todo.- Agradezco mucho su ayuda, p-pero tengo que irme.
Salió del lugar a toda velocidad, sin detenerse para mirar atrás.
¿Por qué lo hiciste?
Eso fue lo único que escuché durante aquellas semanas en las que estuve bajo el cuidado e investigación de la policía. ¿Por qué lo hiciste? ¿Como lo hiciste? ¿Como te sientes al respecto? ¿Lo lamentas? ¿Te arrepientes?
Yo me limitaba a mirarlos, sin pronunciar palabra. Allí sentado, en esa sala de intensa luz blanca, escuchándolos parlotear sobre nuevas pruebas que me señalaban como el único responsable, no había nada que hacer, salvo limitarme a rascarme el brazo hasta casi hacerme sangrar, aburrirme hasta el hartazgo y pensar que "Invierno" era de lejos la mejor de las "Cuatro Estaciones" de Vivaldi. (Aunque "Verano" se le acercaba bastante)
¿Que por qué lo hice? Porque era lo justo, era poner orden. Porque nadie mas que yo hizo algo. (Y me encargue de que ellos lo supieran). Porque ellos ya me habían matado, espiritualmente al menos, me mutilaron durante todos estos años hasta que no quedo más que la carcasa de lo que alguna vez fui. Porque gracias a ellos soy esto. Porque del "yo" ya no quedó nada. Porque ella lo vio, ella pudo hacer algo por mí, ella pudo hacer que parara, ella solo apartó la mirada, ella nos arrojó a la boca del lobo, ella fue débil, ella no tuvo el valor de dejarlo cuando todo comenzó a ponerse mal. Ella prefería que fuéramos nosotros los que sufrieran el tormento. Porqué para él yo no era mas que un estorbo. Un inútil, un bueno para nada. Él estaba enfermo y ya no era mas que un desperdicio de ser humano sin nada que aportar. Fue un acto de clemencia el haberlo matado. Fue un acto justiciero. Porque él me hizo pasar el peor tipo de miedo y la mas profunda humillación. Porque él se atrevió a desgarrar lo ultimo que quedaba de mi ego.
Pero algo debió haber pasado, porque aunque yo no dije nada, los policías me llevaron a un hospital para que me hicieran una serie de pruebas. Me tocaron. De nuevo sentí repugnancia, asco, miedo y una rabia inmensa que hizo que tuvieran que sedarme para que no los lastimara a ellos y no me lastimara a mí mismo. Lola, tuvo que ser ella. Ella debió haber hablado y entonces, no contenta con tampoco haber hecho nada por mí en ese momento, hizo que yo volviera a pasar por todo el horror una vez mas. Los doctores no dejaban de decir que era por mi bien. Yo no dejaba de pensar en que iba a matar a Lola cuando la viera. La odiaba como a ellos.
Yo le hice un favor. Nos ayudé a ambos, pero cuando ella me vio, en lugar de recibirme como a un héroe, me rechazó. Me gritó «Monstruo» a la cara y me dijo que no me le acercará. Mi sorpresa y confusión fue lo que me impidió hacerle daño en ese mismo momento, solo atiné a pensar en lo malagradecida que era. Me desmoroné y después de un rato, ella estaba a mi lado, dormida y tomándome de la mano. Ahora que lo pienso, eso fue lo que la salvó.
No solo fue ella. Tras darse a conocer todos los detalles del caso de forma ilegal, una ola de odio público contra mí se desató y entonces fui un monstruo, no solo para mi hermana, sino para la mitad de Estados Unidos. En realidad no me hubiera importado, de no ser que para entonces la única opinión que me valía era la de mi hermana y si ella creía que yo era un monstruo, debía ser cierto ¿No?
Incluso mi padre biológico, el que había estado en la misma silla del interrogatorio antes que yo, el que había tratado por muchos años de quitarle nuestra custodia a mi madre,de un momento a otro dejó de pelear por nosotros, puesto que no quería «tener a ese niño monstruoso metido en su casa».
La prensa no se refería a mí así, aunque daban a entender que lo creían; la gente en las calles me lo gritaba y me señalaban; mi padre biológico y mi hermana tenían miedo de mí. Pero la verdad es que nadie entendía. Ni lo hacían antes de que ocurriera, ni lo harían ahora ni lo harán nunca.
Se me dejó en libertad condicional tras concluir de que fue en defensa propia. Mi cuerpo contaba más cosas de las que yo pudiera decirles con palabras, sin embargo, me obligaron a decirles todo con lujo de detalle para finalizar el reporte. No me quedo de otra, les dije que fui por un cuchillo a la cocina mientras todos dormían, fui al ático a sacar un martillo de la caja de herramientas y entonces fui a por la puta de Laura. Quería escribirle en el pecho con el cuchillo "No hiciste nada", pero en ese tiempo yo no sabia escribir y ademas lo consideré una perdida de tiempo (quería hacerlo mientras estuviera viva, pero sus gritos alertarían al vecindario), así que me limité a partirle el cráneo con el martillo mientras le gritaba lo mierda de madre que había sido. Fue difícil, pero después de unos cuantos golpes su cabeza se abrió como una sandia, dejando salir, ademas de sangre a montones, una sustancia gelatinosa y gris. Con Nick fue mas largo y me llevó mas de la mitad de la noche, puesto que estaba muy borracho y no sufriría, lo que consideré injusto y tuve que hacer que regresara a estar consciente. Lo llené de agua y le quemé los dedos de las manos. El dolor le hizo salir mas o menos de la borrachera, lo que pudo haber resultado mal para mí porque entonces él...
…-vitar mancharme también. Para Lola igual tenia algo planeado, sin embargo eso no lo consideré justo (eso hasta que ella se porto como una maldita desagradecida).
Mi abogado me aconsejó no hablar mas de la cuenta, así que no pude mencionar lo mucho que disfruté hacerlo y tuve que mantener una imagen de chiquillo desvalido en todo momento. Yo ya no podía ser ese niño, pero si podía fingirlo, aunque ciertamente es difícil relatar un asesinato que fue con toda la intención y hacer parecer como si solo me hubiera defendido.
La corte decidió cambiarnos el nombre a mi hermana y a mí, para que pudiéramos llevar una vida normal fuera del caso. Adios Oprienko (que por cierto, nunca habíamos sido) y Hola, Banney (lo menos que nuestro padre podía hacer por nosotros era darnos el apellido que en realidad nos correspondía). Aunque antes de "reintegrarnos" a la sociedad (curioso termino, puesto que nunca lo habíamos estado), la corte había insistido en que fuéramos cada semana con un psiquiatra. No sé porqué, pero yo estaba seguro de que le gustaba al mio, así que...
...-traron muerta y tuvimos que mudarnos del estado. Para ese entonces yo ya tenia 16 años, mi vida anterior al cambio de nombre había sido borrada, no tenia ningún tipo de expediente que demostrará mi existencia en realidad, pero Lola quería seguir estudiando, entonces tuve que...
...-bia dicho que me amaba, aunque yo en el fondo sabia que era una mentira. Sin embargo, necesitaba esos papeles, así que, a pesar de que me repugnaba...
...-idad no era tan malo, de hecho, hasta era placentero y él hacia todo lo que yo quisiera si accedía a...
...-staba muy enojado. Me había engañado y no me quedó mas opción que...
...-ije a la policía que fue un accidente, que se había caído por las escaleras. No quise hacerlo, pero nadie se enteraría...
...-o recuerdo exactamente cuando llegué a Detroit, aunque por alguna razón si me acuerdo con lujo de detalle cuando conocí a Wile, él estaba en el publico de...
...-omenzé a ser aburrido para él? ¿Estaba evitándome? ¿Qué fue lo que hice? Creo que ya no me quería tener cerca...
...-odia terminar así. Independientemente de que yo fui quien lo mandó al diablo, sentía que todavía me debía algo, así que comencé a frecuentar los lugares a los que él iba sin que se diera cuenta e incluso si me notaba, hacia como que no. Una noche, en uno de esos lugares, un idiota me reclamó por estar leyendo en el bar. Mi primera impresión de él fue que era el típico tipo que va de duro y se cree el dueño del lugar, un simple imbécil con aires de grandeza. Según recordaba, su nombre era Daff Dodgers y aunque me parecía a penas un espécimen semi-evolucionado, algo en él llamó mi atención, sobre todo después de...
...-asamos todo ese día juntos. La verdad, todavía me parece una sorpresa lo inteligente que aveces demuestra ser, pero sin duda, lo que mas me sorprendió esa vez fue que me reconociera como su novio frente a sus amigos y sobre todo frente a Wile. Ja-ja, sin siquiera pretenderlo, maté varios pájaros de un tiro: hice que Daffy dejará su ego de lado por un momento y gracias a eso destrocé un poco el orgullo de Wile, ademas de que ahora oficialmente estoy con Daffy. No es que yo esté obsesionado con ganar siempre, aunque a veces...
...-O, NO, NO, NO! ¡NO PUEDE DEJARME ASÍ COMO ASÍ! ¡ME NIEGO! ¿F-fu-fue mi culpa otra vez? No creo que haya sido solo por entrar en su estúpida habitación sin permiso (¡¿O si?!), sea como sea, debo remediarlo. No puedo permitirme perder a Daffy. Me moriría. Al fin encontré lo que estaba buscando, él es todo lo que necesito. Tengo que hacer que vuelva a quererme, a como de lugar...
Un trago. Necesitaba un trago con urgencia como nunca antes había necesitado nada. A lo mejor un porro, un gramo de coca, algo, por el amor de Dios, lo que sea. Incluso una buena follada le caería bien. En todo el tiempo que llevaba consumiendo ese tipo de sustancias jamas había sentido la abstinencia como la sentía ahora.
Salió de la estación del subterráneo, poniéndose la capucha de su chaqueta ya que había comenzado a lloviznar. Apenas veía a donde se dirigía debido a la neblina, pero no importaba, ya que sabia el camino de memoria. Bastaba pasar un par de edificios más para llegar al West Side y estar en casa, donde podría hundirse en la demencia sin molestar a nadie.
Caminaba encorvado, con las manos dentro de los bolsillos de la chaqueta y mirando el suelo, distraído de todo cuanto lo rodeaba. No sabia que pensar, no sabia como sentirse y por supuesto no sabia que hacer. Había estado muy equivocado al pensar que él, Bugs, pudiera parecerse a ellas.
Ellas. Tan hermosas, inocentes y puras en su manera de amar y él...él...¿Quien era él? ¿Que era él?
¿Que conclusiones podía sacar de lo que acababa de descubrir? Bugs había sido sospechoso en el asesinato de sus padres, pero lo habían dejado libre ¿No? Debía ser inocente.
Sin embargo, algo dentro de Daffy, algo que estaba muy ligado al tiempo que había pasado junto a Bugs y a lo que había observado sobre él, hizo que perfectamente pudiera imaginarlo cometiendo ese crimen atroz. Se lo imaginaba, sentado en el estrado, como un niño de catorce años pero con la misma expresión que tenia hoy en día de tedio, relatando al juez, al abogado y al jurado sus actos como si se trataran de un capitulo especialmente aburrido de una tele-serie, mientras todos los demás lo miraban con horror sin él darse cuenta.
¿En serio había estado casi dos meses con alguien así?
Por supuesto que sí. Y Daffy lo sabia.
Habría podido imaginar hasta con los ojos vendados que el chico con el que salia estaba loco, solo basándose en las cosas que decía y claro que ahora lograba imaginar a ese mismo chico asesinando. De forma mas extraña todavía, Daffy logró sentir cierta empatía por él.
Luego, casi como una ilusión (o peor, una alucinacion) creyó verlo. Su cara pálida y sus ojos centelleantes en medio de la humedad y la neblina, con la expresión de poco interes que solía poner a todos menos a Daffy, quien poco tardó en darse cuenta de que no era una jugada de su mente y que Bugs estaba realmente allí, al otro lado de la calle, charlando con un tipo desconocido. Daffy levantó un poco la mirada, viendo que frente a él se alzaba el imponente edificio Acme y volviéndola a bajar para ver al chico que rondaba sus pensamientos, quien a su vez también reparó en su presencia.
–¡Daff!–le llamó, pasando completamente del hombre con el que estaba hablando segundos antes.
Daffy se detuvo un instante y dando media vuelta, empezó a andar mas rápido.
–Daffy, necesitamos hablar...–Su dulce voz sonaba justo detrás de él.
–No hay nada que discutir. Creí haberte dejado claro que no quiero volver a verte.- dijo sin emoción alguna.
–Pero, doc, no podemos dejar las cosas así.– Sonaba suplicante, lastimero, el tono de voz que usaba cada vez que quería conseguir algo.
Podía escuchar a Bugs correr, tratando de seguirle el paso.
–No la hay, simplemente comenzaste a hartarme. Ahora vete.
–No es verdad – insistió el pálido– Todo iba la mar de bien. Algo debió pasarte y no me creo que haya sido solo por lo de tu casa. En todo caso, lo lamento.
¿Que era lo que había pasado? La muerte de la abuela de Porky, recordandole lo efímera que era la vida. Lo cercanos que estaban todos de convertirse en cadáveres putrefactos.
De pronto sintió arcadas.
–Mira, ahora mismo eres la persona con la que menos quiero hablar. Así que te recomiendo que te calles y te vayas, o sino...
–¡Solo hasta que me hagas caso!– le interrumpió Bugs.
Oh, había olvidado lo mucho que Bunny odiaba ser ignorado.
–Deja de insistir– Estaba perdiendo la paciencia. Esa paciencia que solo tenia reservada para Bugs y para nadie mas.
–¡Solo dime algo!
–Bugs...
–¡¿Que demonios fue lo que hice?!
–¡Bien!– gritó Daffy, dándose la vuelta y por fin encarando al otro.– ¡¿Quieres una puta razón?! ¡Te odio! ¡Te odio porque te pareces y me recuerdas mucho a ellas! ¡A mi madre, a mi novia muerta y a mi ex-novia viva! Y eso me jode, ¿Sabes? No tienes derecho a parecerte a ellas, porque tú...
De inmediato recordó todo lo que había descubierto esa tarde. De inmediato recordó quien era la persona que tenia en frente.
–Porque tú...No eres Banney, ¿Cierto?
Bugs retrocedió, con los ojos abiertos de la incredulidad.
–¿Como sabes eso?– preguntó con un tono de voz muy bajo y casi para sí mismo. A Daffy le pareció que en realidad había dicho «¿Como sabe eso?»
–Eres Oprienko– terminó de decir.
Una ola de sentimientos fugaces aparecieron en el bello rostro de Bunny, reflejados en sus ojos violetas. Tantos y tan rápido, que juntos formaron una sola expresión facial que apenas podía reflejar algo de lo que probablemente estaba sintiendo Sorpresa, miedo, ira, odio, tristeza, todo eso sumado comenzaba a resquebrajar su mascara de normalidad. Se desmoronaba. Se hacia trizas. Como una televisión rota que alterna la estática con la imagen. Ahora mismo Bunny era pura estática.
Pero no dijo nada. Daffy tampoco lo hizo y no pudo ni pensar en lo que seguía. ¿Que le dices a alguien cuando sabes que es un asesino? ¿Que dice un asesino al verse descubierto?
Antes que nada, habría que estar seguros.
–¿Los mataste?– preguntó.
Continuaba lloviendo, con mas intensidad que minutos antes. A ninguno de ellos le importó.
Bunny no le apartaba la mirada, serio. Como si temiera que al hacer un movimiento en falso, el mundo se caería a pedazos.
–Si.
–Vale, vale...–dijo Daffy por inercia, sin ocurrirsele algo mejor.
–¿Me odias ahora?
Sin saber porqué, esa pregunta le causo gracia al mismo tiempo que le parecía molesta.
–Llevo repitiéndote eso miles de veces desde que nos conocemos. – contestó con tono cansino– ¿Cuantas mas debo decírtelo para que lo captes?
Bugs sonrió, tal vez pensando que si algún día el mundo se caía a pedazos, no seria ese. Daffy creyó que también lloraba, pero solo era la lluvia.
El cielo crujió arriba de ellos trayendo consigo una mega tormenta que les impidió que siguieran discutiendo allí parados, incluso aunque ya estuvieran empapados hasta la ropa interior. Daffy quien hasta entonces no se había dado cuenta de donde estaban, lo reconoció de inmediato como el parque al que solía ir cuando era niño. Tomó a Bugs del brazo, sabiendo donde cubrirse de la lluvia.
Lo baños públicos del lugar, tan maltratados y fuera de uso como el mismo parque, al menos brindaban un espacio donde refugiarse. Se quedaron frente a la puerta del baño de hombres, que tenia un candado oxidado, viendo como el parque se inundaba y algunos juegos ya muy dañados desaparecían bajo el agua. Al menos allí ya no se mojarían mas.
Hubo silencio largo rato, que no podía llamarsele como tal puesto que la lluvia producía un gran escándalo, pero aun así Bugs decidió romperlo.
–Daff...no sé como te hayas enterado, pero te juro que yo...
Daffy, mas concentrado en leer las maldiciones y los graffitis que estaban pintarrajeados en la puerta del baño, le hizo callar poniéndole un dedo en la boca.
–No me cuentes nada. No quiero saberlo.– dijo con rapidez.
–¿En serio?
–Es en serio. Tú a mi no me debes ninguna explicación, ademas...– Se quedó pensando, analizando la situación y reparando en lo que verdaderamente significaba aquello. – Esto...en realidad no me incumbe ni me importa.
Se sorprendió al darse cuenta de que era cierto. Si bien el secreto de Bugs era impactante y daba para reflexionar, Daffy llegó a la conclusión de que a él no le afectaba, no era su asunto, ni le importaba. Bugs no tenia por que justificarse ante él, ni explicarle nada, como si Daffy fuera el juez al que alguna vez se enfrentó en un tribunal. Suponía que Bugs llegaría a pensar lo mismo si algún día se le ocurría preguntarle de Vietnam.
«Hey, participaste voluntariamente en una guerra donde nuestro gobierno mató millones. ¡Genial! Yo maté a mis padres. En comparación no suena tan malo, ¿Verdad?»
Comenzó a reírse, orgulloso de su capacidad para trivializar el asunto.
–¿De que te ríes, doc?
–Nada, nada. Creo que yo gano en este juego de ser una mierda.
–¿Eh?
–Olvidalo.
Entonces, mirando el candado oxidado y en pobres condiciones, se le ocurrió que podría romperlo para tener un mejor refugio. Lo forzó un poco con ayuda de un clavo que llevaba en el bolsillo de sus pantalones. Él candado dio lo mejor de si, hasta que al fin cedió y se rompió, dejando motas de oxido en las manos de Daffy.
Abrió la puerta, encontrándose con el baño a oscuras, a excepción de una ventana por la que apenas pasaba luz, debido a lo gris de dia.
–Recuerdo este lugar– dijo, mas para sí que para Bugs.
–A mi me parece repugnante, viejo.
–No seas quisquilloso, Benjamin "Bugsy" Oprienko-y-no-Banney. Si quieres puedes quedarte afuera.
Daffy ya estaba adentro, recargado en los lavamanos. Bugs hizo mala cara ante el apodo, pero entrando muy a su pesar.
–Es un asqueroso baño publico. Debe estar lleno de alimañas y enfermedades...
Sin poder contenerse, Daffy se rió de las exageraciones de Bugs.
–¡Deja de burlarte!
–Oye, he tenido muy poco de lo que reírme los últimos días. Dame un respiro, Bugsy.
Le pasó un brazo por los hombros al pálido, que temblaba debido al frio y a lo mojado de su ropa.
–Quítate eso. Te vas a enfermar.
–¿Eso es una insinuación, doc? Creí que ese era mi trabajo– dijo Bugs con lascivia.
–No es eso, idiota. Cogeremos una puta pulmonía si nos quedamos así.
–Creo que quiero quedarme solo en la parte de coger
–Al menos yo tendré razón en eso de "Coger una puta".
Bugs le dio un golpe con la manga mojada de su chaqueta. Estaba a punto de sacársela completamente junto con la ropa que llevaba debajo, hasta que Daffy se aproximo a la puerta y la cerró.
–¿Qué haces?
–¿Que qué hago? Cierro la maldita puerta. El punto de que te quites la ropa mojada es que te calientes y no servirá de nada si de todas formas entra el aire frio.
–Ademas de hacer que me meta en esta porquería de sitio, todavía me encierras ¡Abre la jodida puerta, Daff Dodgers!
–Pfff, Bugsy, sé que eres una diva, pero no actúes como tal. No sabias que fueras un exhibicionista.
–¿Y ahora de que hablas?
–¿Es que quieres dejar la puerta abierta para que puedan ver lo que vamos a hacer? Muy mal, Bugsy, muy mal.
Antes de poder seguir desvistiéndose Daffy lo abrazó por detrás. El contacto de sus ropas mojadas no era muy agradable, pero sentir el aliento del moreno y su boca mordiendo su oreja lo hizo entrar lentamente en calor. Una de su manos se coló debajo de la camisa de Bugs, acariciando sus pectorales.
–C-creo que tienes un... fetiche c-con mi pecho... –dijo el pálido, hablando con dificultad debido a los leves gemidos que escapaban de su boca.
–Antes de ti yo solo follaba chicas. No me molestes.
–¡Ahh!– Bugs gritó y dio un respingo al sentir las callosas manos de Daffy apretar sus pezones, pero se llevó las manos enguantadas a la boca para hacerse callar.
–No era en serio eso de que nos descubran y con esta tormenta nadie va a oírte. Podría matarte aquí y nadie se daría cuenta.
Bugs se dio la vuelta con el ceño fruncido por las palabras seleccionadas.
–¡Oye, no me mires así! En todo caso, yo debería ser el que tema por su vida.– dijo Daffy.
Sujetó al otro por la cintura, cargándolo y haciendo que se sentara en los lavabos.
–¿Podemos no volver a mencionar eso? Por favor, no hagas bromas al respecto.
Daffy supo que Bugs hablaba muy enserio al haber usado las palabras "Por favor". Ya no dijo nada y en vez de eso, se acomodó entre las piernas del pálido y comenzó a besarle en la boca; al principio Bugs se dejó hacer pero después se removió, tratando de quitarse a Daffy de encima.
–Esto no me gusta...
–¡Ja, claro! Si ambos sabemos que eres un adicto sexual– el moreno le besaba el cuello, dejando manchitas rojas a su paso.
–No, me refiero al lugar... Este sitio es una cochinada, podemos contraer una infección o algo...
–Ya te lo dije, deja de ser tan quisquilloso, Bunny.
Daffy le desabrochó el pantalón, bajándoselo hasta la mitad de los muslos. Bugs trató de detenerlo, sin embargo, sus movimientos eran torpes debido a la excitación.
–Es suficiente, quiero irme.
–¿Ahora? Estas desnudo y afuera llueve a cantaros, genio.
–No me importa, quiero irme, no me gusta este sitio... Daff, llévame a casa...
Sus manos temblaban y él le miraba suplicante. Un segundo le tomó comprender la situación, viendo que la "fobia" a los germenes que tenia el pálido era real y no exageraciones.
–No puedo
–¡Daffy!
–No podemos irnos, pero te tengo un solución.
Ahora Bugs lo veía con interés.
–¿Que?
–Solo...no pienses que estas aquí. Concéntrate en mí, solo tú y yo ¿Okey?- le tomó de las muñecas y puso los brazos de Bugs alrededor de su cuello.– Solo fíjate en mí, no toques nada que no sea yo.
Bugs, quien estaba sentado en los lavabos, comprendió a lo que iba Daffy y entonces se colgó de él no solo por el cuello, sino también le pasó las piernas alrededor de la cintura.
–Creo que ya entendiste.
–Me siento como un bebé o un koala- dijo el pálido enfurruñado.
–Pues hagamos cosas que no sean infantiles, pero si animales.
Se lo termino follando así, recargado contra la pared y cargándolo. Veinte minutos después de que terminaron y se vistieron la tormenta paró, lo suficiente para que pudieran irse.
–Odio los lugares pequeños y oscuros y tú me metiste aquí. Odio la suciedad y me hiciste tener sexo en este sitio mugroso. De verdad eres extraordinario, Daff. –dijo Bugs cuando iban saliendo.
–Son algunos de mis dones –contestó con arrogancia– ¿Al menos fue una buena despedida, no?
El palido le miró con la ceja levantada, pidiéndole una explicación.
–Lo que te dije, de que no te quiero volver a ver. Es cierto, sería lo mejor separarnos, pero al menos ya tenemos una mejor despedida que la de ayer. ¿No?
–Supongo que...sí
–Bueno, este es el adiós. Que te vaya bien, Bunny.
Se fue del parque, haciendosele agua a la boca cada vez que pensaba en los tragos que habría en el bar de Speedy, donde por cierto, le estarían esperando.
