Unos segundos después de haber abandonado a Bugs en los baños públicos, Daff "Duck" Dodger caminaba tranquilo, sin en realidad reparar en el lugar en donde estaba. El viejo parque del West Side había visto tiempos mejores, antes de que construyeran la carretera que separaba el West Side del centro de la ciudad y con ella un parque nuevo y mejor.

Daffy aun lo recordaba.

Lo recordaba con tal claridad, que incluso podía verse a si mismo corriendo a través del parque con desesperación y lagrimas en los ojos. Un niño de ocho años solo, pero no perdido, corriendo en el parque a las diez de la noche. Aun podía ver a una de las prostitutas lanzarle una mirada de preocupación sin moverse de su puesto, a un vagabundo ebrio dormir sobre una banca, a una niña menor que él drogándose con un grupo de indigentes. Recordaba que esa fue una de las primeras veces en que se dio cuenta del mundo en el que vivía, al que pertenecía. Y se asustó. Se asustó al reconocer que no era muy diferente a esas personas. Su madre estaba equivocada en pensar que Daffy podía llegar a ser mejor que ellos.

Entonces llegó a los baños públicos, que aun en ese tiempo se encontraban cerrados y fuera de servicio, forzó el candado y lloró.

Lloró todo lo que no había llorado en ese día o antes de él. Lloró todo lo que nunca volvería a llorar en su vida. Lloró porque no sabia que pasaría después y por supuesto que lloró porque ahora su madre estaba muerta. Fue la ultima vez que de sus ojos salieron lagrimas.

Los garabatos y los grafitis en las puertas y espejos de esos baños fueron los únicos testigos de su transformación. Daffy se quedo ahí toda la noche, viendo su reflejo en el agua estancada, apoyado en una esquina. La imagen de su madre colgada en su habitación se quedaría impresa en sus retina para lo que le quedaba de vida.

Esa fue también la primera vez que creyó ver fantasmas y creyó oír voces, al igual que fue la primera vez que dejó que la ira suplantara a otros sentimientos tales como el miedo, la vergüenza, la culpa y la desesperación. Dejó que la ira lo llenara, lo invadiera, hasta hacerle ver que la puta de Hannah no era mas que una cobarde egoísta y que podía pudrirse en el infierno y se odio por ser su hijo.

Hannah no quería que Daffy fuera como la demás basura del West Side, pero Daffy consideraba peor el llegar a convertirse en alguien como ella.

Para cuando el cuerpo de Hannah ya estaba lleno de gusanos, Daffy había comenzado a convertirse en Duck, peor eso era ya historia antigua.


Esta vez, cuando entró al bar de Speedy, nadie reparó en su llegada. La música estaba a un alto volumen y la iluminación era pobre. Todos los presentes estaban en sus propios asuntos, algunos ya cayéndose de borrachos, otros en el billar, otros apostando y unos pocos metiéndose lineas de coca en donde creían que nadie los vería. Daffy entró sin llamar la atención directo a la barra; Speedy estaba llenando platos con algunas botanas desconocidas.

-¿Qué es eso? ¿Nachos?- le preguntó.

-No, jefe. Son totopos.

Daffy enarcó la ceja donde tenia una gran perforación, tomando una de aquellas cosas triangulares para probarla. El sabor era agradable.

Le pidió a Speedy que le dejara un plato. Mientras el mexicano repartía las botanas entre las mesas, Daffy se quedo en la barra bebiendo solo una simple cerveza.

-Ah, creí que no vendrías- Escuchó detrás suyo después de un rato. Daphne tomó asiento a su lado y bebió de su cerveza. A Daffy no le importó.

-¿Por qué no lo haría?- dijo él.

-Bueno, oí que no estuviste en las ultimas palabras de la anciana y con suerte te apareciste en el funeral. No creo que tengas una razón especial para querer estar con nosotros ahora.- dijo Daphne. A pesar de usar un claro tono de reclamo sonaba comprensiva, algo poco usual en ella.

-¿Y tú?- preguntó, con el codo sobre la barra y la mejilla apoyada en la mano.- Nos ignoras como la peste durante años hasta que de repente decides hacer acto de presencia. Al menos yo siempre he estado aquí.

Daphne hizo un leve gesto de furia, preparándose para dar una respuesta soez y afilada como solo ella sabía, hasta que pareció pensárselo mejor.

Miró a Daffy con ojos escrutadores.

-Oe, ¿Te ocurre algo?

Él parpadeo con cierta sorpresa.

-¿De qué hablas?

-Es que...estas muy serio, callado y pareces cansado. Joder, Daff, no creí que de verdad estuvieras de luto.

Sin poder evitarlo, volteó a ver al fondo del bar, donde estaba la única ventana del local. Esperaba ver a Bugs allí, como el día que lo conoció, leyendo un libro y siendo iluminado por la luz de la luna...pero él no estaba. En cambio, alguien se había quedado dormido en ese lugar, sosteniendo una botella y roncando estrepitosamente.

Daffy soltó un suspiro que logró disimular bajo un bostezo.

-Ha sido un día largo y difícil.

Ella lo miró fijamente por unos segundos mas, hasta decidirse en responderle.

-Y que lo digas...

-Eh, aun no me has dicho porqué regresaste. ¿Nos extrañabas, Daph?- A pesar de querer bromear, la voz le salio igual de seca y desprovista de sentimiento.

-¿Y qué si digo que sí? La verdad ya tiene tiempo que quería venir, pero no encontraba oportunidad y simplemente llegar y decir hola no es mi estilo. Luego me enteré de la muerte de la abuela de Porky y lamento que eso haya sido la oportunidad perfecta, pero al menos ya estoy aquí. ¿No? Ademas, quería

hablar contigo.

-¿A que debo ese honor?- preguntó, llevándose la cerveza a los labios. Le supo extrañamente amarga.

-Veras, Daffy, últimamente con mis hijos y la vida que llevo, me he dado tiempo de madurar y pensar ciertas cosas. Pensar en...en Melissa y Tina...

Él clavó la vista en la mujer, saliendo de su letargo.

-¿Ah? ¿Vienes a echarme la culpa de lo que pasó con ellas como todos los demás?- dijo a la defensiva.

-No, pendejo.- contestó ella molesta, luego regresó a su tono serio- No actúes como si esto solo te hubiera afectado a ti. Tal vez ellas eran tus novias, pero recuerda que también eran mis mejores amigas.

Daffy rodó los ojos. Daphne continuo hablando.

-He pensado...que tú y yo siempre nos hemos detestado...pero ellas eran muy cercanas a nosotros y pues ahora que no están, hay algo que nos une en común. Su recuerdo o una mierda así...

-Espera- interrumpió Daffy con tono jocoso- ¿Te me estás declarando?

-¡Cierra la boca. imbécil!... Lo que trató de decir es que ya no hay ninguna razón para que tú y yo estemos peleando todo el tiempo, de hecho, nunca la hubo. Así que, en honor a ellas, que nos querían mucho a ambos, podríamos tener...algo como una tregua. Ser amigos, como adultos maduros que somos.

Él lo considero un instante.

-Vaya, me habría sorprendido menos que te me declaras, considerando que dos de las tres únicas chicas de la pandilla pasaron por mi cama. Pero con una pequeña tregua me conformo.

-Por favor, seré tonta, pero no soy estúpida. Y por lo que ha pasado, considero que amarte a ti es como ponerse una pistola en la frente, ademas de que creo que eres feo como la mierda

Daffy soltó una risotada.

-Tal vez por eso todos creían que eramos gemelos.

Daphne le arrojó cacahuates de un bol que estaba del otro lado de la barra, riendo de igual forma. Sus carcajadas se juntaron, hasta que después de unos segundos la mujer, aun con una sonrisa, comenzó a hablar de nuevo, viendo a la nada.

-¿Sabes? Antes del funeral, fui a dejar flores a la tumba de Mel.

Él se puso tenso. No le agradaba el rumbo que estaba tomando la conversación, pero también sabia que si con alguien podía hablar de ello (aunque no le gustara) era con Daphne.

Ella tenia razón. A Daffy le había afectado mucho la muerte de la joven rubia y los demás miembros de la pandilla también lo habían sentido, sin embargo, nunca se detuvo a pensar en las otras personas mas cercanas a Melissa. Tina y Daphne debieron sufrir tanto como él.

-Yo no la he visitado en años- dijo

La mujer le pasó un brazo por los hombros.

-Recuerdo que, cada vez que yo le hablaba de mis sueños de irme de aquí para tener una vida mejor, ella decía que seria feliz en cualquier parte siempre y cuando estuvieras tú a su lado. Nunca dejó de ser una niñita cursi.- dijo Daphne con voz ahogada. Daffy sonrió.

-Lástima que Tina no pensaba lo mismo.- No era el momento para reprochar eso, pero no pudo evitar que saliera de su boca.

-¿Eh? Bueno, no puedes culparla de que saliera huyendo de este cuchitril. Mataron a su hermano, después de todo.

-Eso no fue culpa mía- dijo Daffy, apretando los puños.

-Yo no dije eso- Daphne sonaba paciente y cálida- y ella tampoco lo creía así. De hecho, quería que te fueras con ella. Dejó de insistir en cuanto cayó en cuenta de que no abandonarías el West Side. ¿Qué fue lo que dijo? Ah, si. Te llamó "Rey de tu propia montaña de mierda"

-Pues vale, tenia razón- Se dio cuenta de que su cerveza estaba vacía y frunció el ceño. Speedy no andaba cerca, así que él mismo fue al otro lado de la barra para servirse.

-Si me preguntas, fuiste un idiota al no aceptar. Insistes en quedarte en este muladar, como si fueras a recibir algo a cambio de ser niñero y árbitro de un montón de patéticos inútiles.

Él estaba a punto de protestar, sin embargo, Daphne se dio cuenta y le hizo un gesto que indicaba que aun no había terminado su perorata.

-Vale, vale, ya se que vas a decir. Si, lo admito, fuiste de gran ayuda cuando los barrios y las pandillas estaban en caos. Impusiste orden y te volviste el puto Al Capone. Si, vale. Pero ¿Y ahora qué? Ya te habrás dado cuenta de que esto se esta volviendo un pueblo fantasma. ¿Que vas a hacer? ¿Poner a trabajar a los chicos como gorilas en las puerta de un bar gay toda la vida?

-No es un bar gay...

-Lo que sea. Debes seguir con tu vida y ellos también- Hizo un movimiento de mano, señalando a todos los que estaban en el local.- Perdóname que te lo diga, pero ya no eres lo que el West Side necesita. No puedes quedarte aquí estancado, esperando morir como el maldito Dillinger.

-¿Y a ti que mas te da lo que ocurra aquí? ¿Lo que hagamos? Tú te largaste- le recrimino enfadado, aunque en el fondo de verdad estaba considerando lo que ella le decía.

-¡Claro que me fui! ¿Que habría conseguido si me quedaba? ¿El salario mínimo? ¿Una colchoneta en el suelo de una habitación donde duermen diez? ¿Terminar muerta?- Suspiró. Hasta ella sabia que eso ultimo había sido demasiado.- Daff...la montaña de la que eras rey se esta desmoronando. No puedes aferrarte a un pedazo de tierra.

Él dio un largo trago a su nueva botella antes de responder.

-Bien, ¿Y entonces que? ¿Que se supone que haré? ¿A donde iré? Lo poco que aun tengo aquí lo conseguí rompiéndome la espalda. ¿Como podría empezar de nuevo en otro lado?

-Pues cuando empezaste aquí tampoco tenias gran cosa. Solamente con mucho mal genio, un gran ego y un pequeño numero de seguidores conseguiste tu imperio. ¿O a caso solo fanfarroneabas? Y tú mismo lo dijiste hace años: "Quien logra salir vivo de aquí, se convierte en una rata que se desatora de cualquier trampa"

Daffy sonrió, con la cerveza a centímetros de los labios.

-Porky me dijo que el bar gay para el que trabajan se pasa a Nueva York. Es la perfecta oportunidad, casi una señal divina. Anda, Daff, no tienes ya nada que perder.

-Vaya, Daphie- contestó él llevándose una botana a la boca- Acabamos de hacernos amigos y ya quieres que me largue . ¿Que se supone que significa eso?

-Duck, acá entre nos, mientras más lejos estés mas feliz soy

Volvieron a reír, pero Daffy lo pensó mejor. Tal vez Daphne tenia razón, el West Side estaba desapareciendo. A lo mejor podía dejar ya muchas cosas atrás, muchos recuerdos...

¿Conque Nueva York, eh?


Lola estaba esperando que algo ocurriera. Lo habia estado esperando desde hacia una semana, cuando fue la primera vez que pasó. Debió haberlo imaginado en cuanto ella llegó a casa y vio el florero de la entrada hecho añicos en el suelo. Era una señal. Las cosas rotas siempre eran una señal. Entonces su hermano llegó del trabajo horas mas tarde y todo se volvió un caos, pero al día siguiente de eso Bugs se había puesto extrañamente calmado y era aun peor.

Ahora él seguía en profunda tranquilidad y apatía tal y como cada día desde la semana pasada. Estaba sentado al revés en el sofá, con las piernas en donde debía ir la cabeza. No estaba mirando ningún punto fijo y tal vez ni siquiera se había percatado de que ella estaba allí también. Su aparente calma la ponía nerviosa, porque Lola sabia que todo era falso, una mascara, un contenedor, aunque no sabia la causa y eso la hacia estar tensa todo el tiempo, esperando una reacción que nunca sabia cuando sucedería. Era horrible vivir así. Con una bomba de tiempo.

Su silencio y apatía la estaban volviendo loca. Quería hablar con Bugs para preguntarle directamente que era lo que lo molestaba y hallar una solución o al menos hacerlo sentir escuchado, sin embargo, con su hermano jamas seria posible. Él era del tipo de persona con las que todo estaba bien, excepto cuando no lo estaba. Nunca lo haría aceptar que tenia un problema o necesitaba ayuda. Él mismo se engañaba, se auto convencía de ello, pero Lola lo conocía demasiado bien como para saber que poco a poco iba llegando al punto de quiebre, y entonces... ¿Entonces qué? La asustaba pensar en lo que pasaría.

Pero había otra cosa ¿No? Su hermano por fin había aceptado abrirse a alguien... atarse a alguien. Ese hombre, el amigo de Porky. Ese que parecía tan salvaje, que hacia sus propias reglas, que no parecía dispuesto a dejarse dirigir por nadie, que era todo lo opuesto a lo que Bugs valoraba en una persona (la lealtad, la sumisión...la esclavitud).

Se preguntaba porqué Bugs lo había escogido a él.

No podía quedarse mas tiempo callada. Estaba enloqueciendo.

-E-entonces...-comenzó, con voz temblorosa. Bugs no la miró.- Ese...Daff Dodgers...¿Era t-tú amigo?

Él dejó de mirar a la nada para posar sus gélidos ojos en ella y de pronto se rió. Eso la hizo estremecer. Era una risita burlona y Lola sabia que era era porque habia dicho "amigo". A esas alturas ella sabia que Daff Dodger era mas que un "amigo" de su hermano, pero no había querido usar la palabra correcta y Bugs se dio cuenta.

Dejó de reir, dándose cuenta de algo más.

-¿"Era"?- sonaba desafiante, aunque se expresión volvía a ser igual de vacía que antes.

-¿Es tú...-se corrigió rapidamente-..novio?

Él la miro, como diciendo "¿Tú que crees?"

Lola suspiró. De alguna manera le alegraba el que su hermano hubiera encontrado una pareja (vaya, el simple hecho de que él conviviera con alguien la ponía feliz) pero nunca se hubiera esperado que fuera con otro hombre. Ademas del simple hecho de ser algo antinatural y hasta un poco desagradable, Lola creía que después de lo que había ocurrido hace 8 años su hermano no querría volver a tener contacto físico con nadie del genero masculino.

-¿Eso quiere decir que tú eres...?- No quería terminar la frase, era embarazoso.

Sin embargo, su hermano captó lo que ella iba a decir, ya que llevó su mirada al frente, sin ver un punto fijo.

-Algunas veces- respondió con indiferencia.

-P-pero...tuviste una novia u-una vez...

-Lola, recuerda que ella esta muerta. Cayó por las escaleras. Y no era mi novia.

Frialdad y completa apatía. ¿Como podía él ser así? ¿Como podía vivir así?

Se preguntó...por un mínimo instante imaginó...¿Que diría Bugs si ella muriera?

"Lola murió, cayó por la ventana de nuestro piso. Era mi hermana" Todo dicho con la voz monótona y aburrida con la que acababa de hablar.

Se levantó del sillón de lectura sobre el que estaba, tocándose el hombro que aun le dolía un poco, producto del arrebato psicótico que había tenido su hermano la semana pasada en donde la había empujado. Pero no podía ocurrir ¿Verdad? Si él tuviera intenciones de hacerle daño, habría intentado algo ya en los ocho años que llevaban viviendo juntos después de que él había ases-...

Él hizo...

...¿Qué fue lo que hizo?...

...¿Pasó en verdad?

Se dejó caer con pesadez sobre el sillón. Bugs ni se molestó en mirarla ni preguntarle nada. Estaba muy callado.

-¿Sabes?- dijo ella, por el simple hecho de iniciar una conversación- Es una pena que la abuela del Señor Pigg muriera, era una anciana tan jovial y llena de vida. Es una lastima, ya que ellos posiblemente se mudarán pronto. Porky mencionó algo de Nueva York y dijo que al principio seria temporal, pero que ahora está considerando quedarse a vivir allá. Su amigo, Daffy, ni siquiera tuvo que considerarlo y creo que los demás...

Estaba hablando por hablar. Ni ella misma estaba poniendo demasiada atención, concentrándose unicamente en llenar el insoportable silencio. Bugs tampoco la estaba escuchando.

Hasta que mencionó esa ultima frase.

-¿Qué?- la interrumpió.

-¿Ah?- dijo Lola confundida, saliendo de su trance.

-¿Qué dijiste de Daffy?

-Oh...Que también se va a ir. Porky me dijo que de pronto hizo preparativos para mudarse a Nueva York en una semana.

Él se incorporó en el sofá, sentándose de manera normal.

-Eso es imposible- dijo con firmeza, pero no parecía estárselo diciendo a ella.

-¿Por qué?

-Es que...él... Él no pude irse así como así...No puede dejarme

-¿Entonces tú si lo amas?

-Es una pregunta un poco estúpida ¿No crees?

-Yo...estoy feliz por eso. Por ti y él. Es lo que necesitas.

-Y vaya que si- Él se levantó. Lola retrocedió por puro instinto.- Lo necesito, por eso no puede largarse sin mas. ¡No puede!

Luego la miró. Se vio reflejada en esos profundos ojos violetas, con incomodidad. Ella lo veía como un ser divino, como una deidad protectora, que tanto podía ser benévola y protegerla bajo su manto, como desatar su ira de un segundo a otro. Se preguntaba como era que él la veía a ella en realidad, pero en parte no quería saber la respuesta.

-Lola...-se inclino frente a ella, sonriendo con calidez y tomando su mano entre las suyas.- ¿Vas a ayudarme, verdad?

No podía negarse a una petición de su ángel de la guarda.


Los últimos días habían sido agotadores. Tras hacer los preparativos para la mudanza se procedió a hacer la carga de la mayoría de los objetos de valor a los camiones. Ademas de ayudar en eso, Daffy también había tenido que hacer muchas llamadas y moverse por la cuidad para asegurarse que todo saliera según lo acordado. Hacia mucho tiempo que no tenia tanto trabajo y de algún modo era gratificante, pero también pesado. Esa noche era en la que el cabaré tenia su "función especial de despedida", así que podía aprovecharlo para por fin descansar.

Por otro lado, también quería darse tiempo para sí mismo. Para pensar en lo que haría una vez en Nueva York. No le gustaba admitirlo, sin embargo, le costaba desprenderse de esa casa en donde había pasado toda su vida. Esa que su madre tanto había adorado. Daba igual lo malos o pésimos momentos que habían ocurrido en ella, seguía siendo su hogar. Ya había empacado lo necesario, que eran unicamente sus ropas, su bajo y unos cuantos objetos de higiene personal (su madre estaría muy contenta) pero todo lo demás se quedaba allí. ¿Qué era lo que tenia que hacer?

Estaba recostado en su sofá. Había caído rendido nada mas llegar y le había dado pereza moverse a su habitación, así que quedo allí a comer la mitad de pizza que había comprado y escuchar unos cuantos casetes en su walkman. La tv de la sala quedaba descartada, ya que se había descompuesto por un accidente que incluía a Bugs y a él forcejeando por ver quien le quitaba la ropa a quien.

Estaba a punto de quedarse dormido, con los cascos del walkman puestos, escuchando cualquier canción de The Clash, hasta que mas allá del sonido de la música escuchó a alguien tocar la puerta. Lo ignoró por un rato, hasta que los toquidos se volvieron mas insistentes y frenéticos. Se levantó para ir a gritarle a quien fuera el hijo de puta que estaba afuera.

Pero al abrir la puerta, la persona que estaba del otro lado se desmorono frente a él, de modo que tuvo que sostenerla para que no cayera. Le habría gustado decir que no se sorprendía de que esa persona fuera Bugs.

Él se aferró a Daffy, ocultando el rostro en su cuello.

-Te-tenias razón, Daff... Me lo había dicho ya, pero no te escuché...

Se oía extraño, no solo por el hecho de que le estaba dando la razón en algo (aunque no supiera que), sino porque tenia la voz temblorosa y arrastraba las silabas.

Daffy lo tomó de los hombros para alejarlo de sí y mirarlo de frente. No le gustó para nada lo que vio.

Benjamin "Bugs" Banney estaba hecho un desastre. Traía la ropa rasgada y desalineada, con algo de suciedad sobre todo en las rodillas. Su delicada piel estaba cubierta por manchas rojas que se iban tornando purpuras, sobre todo en la zona del cuello, al igual que uno de sus ojos que comenzaba a hincharse. Su boca también estaba roja, con una marca que solo podía ser una mordida.

No podía mantenerse en pie por si mismo y Daffy se imagino lo peor.

Ambos entraron a la casa. Hizo que Bugs se recostara en el sofá, ya que por obvias razones no podía sentarse. Esperó un par de minutos a que el otro se tranquilizara y después dijo con brusquedad.

-Exijo una puta explicación.

Estaba regresando a su antiguo ser insensible de antes. Bien, bien.

No debía estar enojado con Bugs, quien era la víctima después de todo, sin embargo estaba tan encabronado que le importaba una mierda.

Se sentía raro en pensar en Bugs como una víctima. Ahí había algo extraño.

-Yo...e-estaba saliendo del trabajo...iba pasando por un callejón cu-cuando...-contestó él con voz entrecortada como de estar llorando, pero no lo estaba.- Tenías razón, ¿De acuerdo? En algo momento tenia que ocurrirme algo, fui muy descuidado.

-¡No puedo creer que hayas sido tan imbécil!- Daffy dio un puñetazo a la pared detrás de el sofá, que se cuarteo un poco. El otro se sobresalto por su gesto.- ¡Regresar solo a media noche! ¡¿Es que eres idiota?! ¡¿Estúpido?! ¡¿Estas mal de la cabeza?!

Bugs solo escuchaba sus reclamos con la cabeza baja.

-Llevo un par de años yendo por el mismo camino, a la misma hora. Nada había pasado hasta hoy.-dijo con dignidad- Y lo siento si por ahora no me siento con ganas de que me grites, Daff.

El moreno iba a empezar con sus regaños otra vez, hasta que vio una mancha de sangre en su pantalón que bajaba por la entrepierna. Tenia los dientes apretados de la ira.

-Quítate la ropa- dijo muy serio. Dio media vuelta, dirigiéndose escaleras arriba.

Bugs se quedo sorprendido por esa acción, mas aun cuando oyó el sonido de agua cayendo. Cuando Daffy volvió a bajar, él ya se había sacado todas sus ropas, abrazándose a si mismo sin mirarle por la vergüenza.

-¿Por qué esa cara?- preguntó Daffy- Si no hay ninguna zona en tu cuerpo que no haya visto ya.

-Lo sé- contestó el pálido mirando el suelo- Pero no me gusta que me veas en este estado.

Daffy se pasó la mano por el pelo.

-Las cicatrices y los moretones no son nada malo- Acto seguido, se sacó su propia playera, dejando al descubierto su bien trabajado torso, lleno de cicatrices de diferentes tamaños y formas. Algunas parecían de quemaduras, otras mas de puntos de sutura.

Bugs ya conocía de sobra todas y cada una de ellas. Se forzó a sonreír.

-Es diferente...

-Si. Las mías me las merezco.

Se acercó al pálido y lo tomó en brazos, llevándolo al baño de arriba. En la planta baja también había un baño, pero era pequeño y contaba con regadera. El de arriba tenia una bañera.

Lo metió en ella, asegurándose que el agua estaba a buena temperatura.

-Debería revisarte un medico- dijo. Bugs negó con la cabeza.-Entonces ¿Qué es lo que quieres?

-Justicia.

El moreno asintió. Sin importar lo incomoda que podía ser la situación (nunca antes había tenido que lidiar con algo semejante), el Ojo por Ojo era algo con lo que estaba muy familiarizado. Era la Ley de la calle, que él se había encargado de aplicar cuando era su trabajo. Tú le haces algo a uno de los nuestros, nosotros te quebramos las piernas. Si te metes con mi novia te quedas sin los pulgares. Aunque nunca nadie había cometido una infracción tan grande como para merecer la muerte.

Pero justo en ese momento Daffy estaba tan furioso, tan iracundo que no le habría importado tener que hacerse cargo él mismo. De hecho, lo ideal era que él se encargara. Nadie tocaba sus cosas.

Sin embargo, por ese instante su rabia estaba congelada. Siendo domada por la visión de su ex en aquella bañera.

Una lágrima resbalo por la mejilla del pálido hasta caer al agua. Bugs se la limpio de inmediato. Daffy apretó el puño.

-No quería venir a molestarte, es solo que no se me ocurrió nadie más.

-Eso no importa, pero dime ¿Quien te hizo esto?

-Eh...pues cerca de Le Chat Noir hay un callejón donde se reúnen un grupo de drogadictos, yo no los vi bien, p-pero creo que eran...

-Ya,ya. Yo me encargo.

Daffy sujeto su mano. Bugs le miró con sus centelleantes ojos violetas.

-Gracias, Daff.

Luego lo abrazó. Al moreno no le importó mojarse. Estrechó el cuerpo del menor entre sus brazos, con cuidado de no hacerle mas daño.

Estuvieron así largo rato, en el que Daffy pudo pensar en que los bastardos que se atrevieron a dañar su propiedad no volverían a ver la luz del día.


Hey, aquí el autor. Lamento lo pobremente escrito (mas de lo normal) que pueda estar el capitulo. He estado muy ocupado últimamente y no he tenido tiempo de leer como antes y eso se refleja en mi escritura, así que se aceptan criticas de todo tipo. También vengo a anunciar que no continuare ninguna de mis otras historias hasta que D&B este terminada, no es por flojera o algo así, sino porque ahora que empiezo a trabajar tendré tiempo solo para ocuparme de una historia (ademas de que mi humor actual es perfecto para Duck & Bunny). De todas formas, den por hecho que NO abandonare ninguna de mis demás historias.

Seguiré dando lo mejor de mi para cualquiera que a estas alturas me siga leyendo. Muchas gracias, gente, cada uno de sus reviews me llenan de vida y de fuerza. Y aunque no lo he hecho, juro que les contestare a cada uno personalmente. De nuevo muchas gracias.

Daffodille fuera.