VI


— Vamos, díganos la verdad. — Decenas de risas resonaron en el interior de la habitación. Shiro y Allura intercambiaron un par de comentarios lejos de los oídos de los camarógrafos, captando la atención de más de uno por accidente. — Estamos seguros que están tratando de ocultarlo con ese final tan abrupto.

— Si, totalmente, es para confundirlos y comernos sus cerebros cuando no se den cuenta.

— Eso hacen los zombies, genio. — El rápido comentario de Pidge generó una ola de risas nuevamente. Ocasionando un leve sonrojo de vergüenza de parte de Lance. —

— Pues claramente el personaje de Shiro terminó siendo homosexual, sin embargo, se quedó con su jefe de comunicaciones en vez de Keith.

— Fue una sorpresa para todos los espectadores.

— Pero el Shiro real si se quedó con la chica. — Respondió Allura divertida mientras tomaba con determinación la mano de Shiro, generando fuertes aullidos y risas de felicidad que inundaron el ambiente por la pareja. —

— ¿Entonces oficialmente están saliendo?

— Comenzamos a salir desde el final de la tercera temporada, hace cinco años atrás. Felizmente, nos casaremos en un par de meses. — La sorpresa fue tomada de manera inesperada, dando como relevación una de las parejas hetero más queridas del elenco de Voltron. —

— Estamos muy felices por ustedes.

— Felicidades. — Shiro y Allura lo agradecieron con dulzura. Mientras tanto, Keith, quien observaba con atención a la feliz pareja, sintió una mano ajena acariciar el contorno de su palma, sonriendo por inercia sabiendo de quien se trataba. A su lado, Katie lo miraba con una habitual sonrisa socarrona, como si le estuviera sacando en cara las sospechas que ambos compañeros de equipo declararían su relación esa noche como supuso antes de comenzar, Keith se mordió el labio divertido. Sin embargo, aquel momento apenas duró cuando la pregunta de otro periodista resonó en el ambiente. —

— Pero ya en serio. Volviendo al tema más interesante. Si el Sheith no consiguió ser canon, el klance entonces es… — Esta vez fue parte de Keith responder, dado que el tema comenzaba a alargarse más de lo debido y la productora ya les había advertido dar respuestas concisas para que no sucediera nuevamente. —

— Nuestros personajes no terminaron juntos en el final de la serie, Lance se mantiene en la tierra protegiendo el legado de Allura, y Keith está ocupado en las misiones de Marmora, ayudando a los planetas que aún se encuentran vulnerables a causa del imperio. Pero eso no quiere decir, que en la posibilidad que los productores retomen nuevamente el proyecto Voltron, quede de esa manera.

— Al fin de cuentas, son ellos quienes lo deciden. — Agregó Hunk, quien estaba intentando dar por finalizado un tema ya tan repetitivo en todas las entrevistas que estaban dando durante varias semanas, que comenzaba a cansar al resto. —

— Los directores han mencionado no tener intenciones de retoman la serie en el futuro. ¿Qué los hacen sentir a ustedes, siendo que ya no se verán con frecuencia?

— ¿Estamos de acuerdo que es una mezcla entre felicidad y tristeza? — Preguntó Lance observando a sus colegas, todos asintieron con una leve sonrisa. — Estuvimos muy felices en terminar una serie que se mantuvo por ocho años, es como un proyecto de vida para nosotros que pudimos ver finalizado al fin.

— Pidge y yo, por ejemplo, empezamos teniendo catorce años en la primera temporada. — Confirmó Keith, llamando la atención de todo el elenco. —

— ¡Es verdad! Ellos eran los más jóvenes, creo que, por la misma razón siempre terminaban discutiendo por el guion.

— Era inevitable, a Keith Kogane le faltaba personalidad.

— ¡Hey!

— ¿No era con Lance con quien Keith más solía discutir durante las primeras temporadas?

Inquirió uno de los periodistas, ocasionando una nueva ovación que pensaban que habían dejado pasar. Keith gruñó por lo bajo ante la insistencia de volver al mismo tema que trataban de evitar todo el tiempo, tensando levemente a Shiro y a Pidge, quienes se encontraban cerca de él y pudieron oírlo con claridad.

Si bien Keith a través de los años había ganado algo de madurez y paciencia con las entrevistas, aun sostenía esa clara característica impulsiva de mandar todo a la mierda. La posibilidad de decir algo incorrecto o demasiado grosero hacia los entrevistadores o los fanáticos de la serie en cuestión, siempre era un peligro que tener en cuenta que podría enterrar su carrera en segundos.

Incluso con la serie concluida hace ya un par de meses.

El era un actor, una persona entregada a quienes lo observaban en pantalla, sabía que todo su comportamiento tenía que ser bien pensado y en lo posible, neutral. Para no generar bandos de los cuales ya eran bastante violentos por si solos. La serie había tomado un fandom apasionado con sus preferencias personales y la insistencia de verlo románticamente con un hombre.

No le había molestado acercarse a Lance de manera jocosa y levemente atrevida una vez tuvo la confianza para hacerlo sobre los focos de las cámaras a través de los años, considerando que al principio apenas y conversaban fuera de grabación, pero ambos sabían que debían aprovechar ese espectáculo para su beneficio. Eso generaba mayor cantidad de ventas en la serie, votos positivos en su imagen y, asimismo, mayor relevancia en su futuro como actor.

Además, que era bastante divertido ver a Pidge nerviosa cada vez jugaba a una línea peligrosa junto con Lance. Quien, a su corta edad y plena adolescencia durante el rodaje de la serie, los roces peligrosos y la coquetería descarada era algo con lo que no sabía manejar en un principio.

Ella había sido su primera amiga, debido que al tener la misma edad e intereses a fines sobre los sucesos paranormales y las conspiraciones gubernamentales, consiguieron superar la barrera de la violencia los primeros meses de rodaje y volverse curiosamente inseparables mientras más pasaba el tiempo.

Claro está, siempre tuvieron cuidado que nadie los viese demasiado cerca uno del otro, o en su defecto agregar a Lance o Shiro a la ecuación. El publico siempre se desviaba a hablar de ver a Keith junto a alguno de sus amigos del elenco, sin preocuparse que la pequeña Katie también estuviese integrada.

Era como si no existiese para ellos, como si su presencia en un interés romántico estaba fuera de discusión. Ella era Katie Holt, el paladín verde que se emocionaba con robots y tecnología alienígena, no con los chicos, ni mucho menos con los de su propio staff.

Era un hecho que a Keith lo mantuvo feliz los primeros años, dado que su vida personal se mantenía alejada debido a la fantasía morbosa que sostenían los espectadores por sobre la realidad.

Sin embargo, su relación con Katie había cambiado hacia una diferente. Ya no eran dos niños asustados y emocionados por participar en la serie que les encantaba imitar durante su infancia, ni tampoco los dos adolescentes que se cuidaban las espaldas ante los peligros de la vida adulta y expositiva de lo que era ser un actor a tan corta edad.

Eran el apoyo del otro, el cable de tierra cuando uno fallaba, el confidente sobre sus miedos y objetivos de lo que acaparaba el futuro después de Voltron. Eran la persona que llenaba el puesto extra en cada una de las mesas de sus casas, y el ser amado con quien descubrieron sus primeras experiencias de un romance adolescente.

Es por eso que quizás, Keith ya estaba demasiado cansado de seguir alimentando a los seguidores de una pareja que jamás le vio ningún sentido, y no quería que afectase en el porvenir de su carrera.

Miró a Katie nuevamente cuando una de las preguntas fue dirigida hacia Hunk y Shiro, jugando con su cabello que había crecido lo suficiente para cubrirle los hombros, se acercó a ella cuidadosamente mientras llamaba su atención.

— Quiero decirlo. — Fue lo único que necesitó comentar para que ella entendiera a lo que se refería. Pidge simplemente sonrió interesada, sin apartar la vista del frente. —

— ¿Crees que se vuelvan locos? — Susurró mirando a los periodistas. — No te dejarán solo durante semanas, y le romperás el corazón a Lance.

— Se repondrá. — Carraspeó haciéndole soltar una breve risa, ella tenía la mala intención de molestarlo con su mejor amigo, una vez había superado la vergüenza ajena que le ocasionaba en sus primeros años. —

— ¿Y tus fans?

Preguntó más preocupada. No era la primera vez que Keith le comentaba que quería contarle al mundo su relación una vez se habían formalizado oficialmente, en una especie de demostración de amor hacia ella.

Todos quienes lo conocían y trabajaban junto a ellos, lo sabían, y les fascinaba el profesionalismo que tenían en separar su vida laboral con la personal cuando una de ellas interfería en sus encuentros de pareja. Estaban juntos mucho antes que Allura y Shiro incluso, por lo que estaban acostumbrados a manejarse dentro del mundo del espectáculo y mantenerse juntos a pesar de todo.

Eran una buena pareja, pero a Katie le preocupaba el foco mediático. Mas cuando Keith era tan requerido en estar con personas que no eran ella.

Francamente, estaba asustada.

— Todo estará bien, creo que es un buen momento, Katie. Ya terminamos, ya hicimos nuestro trabajo. — Tomó su mano debajo de la mesa con fuerza, brindándole confianza. — ¿Y que mejor que comenzarlo oficialmente juntos?

— Eres un idiota. — Sonrió con ternura. Keith era muchas cosas, pero una de las que más le impresionaba a Pidge, era de lo ridículamente cursi que podía ser de vez en cuando. Devolvió su apretón, rosando levemente el anillo en su anular que los unía como una futura promesa, determinada. —

— ¿La señorita Katherine y Keith parecen un poco más cercanos que otras entrevistas? — Nuevamente, las preguntas fueron dirigidas a Keith, algo desconcertado. —

— ¿Están saliendo? — Preguntó una chica con inocencia hacia ambos. En un inesperado momento, tanto sus amigos como los periodistas, quedaron atentos a lo que responderían. Ellos dieron se dieron un último vistazo, y fue turno de Katie responder. —

— Por supuesto que no. — Un profundo alivio retumbó la habitación entera, para darle a Pidge el tiempo suficiente para levantar su mano junto a la de Keith. — Somos novios, nos casaremos el próximo año.

— Felicidades Pidge. — Lance le lanzó su celular para que observase la pantalla. — Has destruido twitter desde hace tres horas con el #givetokeithaboyfriend.

— ¿Te estás postulando? — Consultó curiosa, pero Lance solo hizo el gesto que parecía pensarlo seriamente. —

— Depende, ¿ronca por las noches?

— Bastante.

— Entonces prefiero a Shiro como segunda opción. Sin ofender mullet.

— ¿Sigo roncando? — Keith preguntó sorprendido, recibiendo una suave caricia en su mejilla por parte de Katie para calmarlo. Sabía que no le gustaba, pensando que interrumpía sus horas de sueño por el ruido. —

— Solo cuando estás exhausto, no es tan fuerte para despertarme. — Antes que pudiese revisar el teléfono de Lance, a causa de su carente cuenta propia para verlo, Shiro se lo quitó de las manos antes de desbloquearlo. —

— ¡Hey!

— Hay demasiados comentarios innecesarios todavía, no quiero que leas eso.

— Llegaré a leerlos de cualquier forma. — Respondió con simpleza, pero Shiro no estaba completamente convencido, devolviéndole el celular a Lance. — No puedes protegerme de las redes todo el tiempo…

— Solo, no esta noche. — Les brindó a ambos una copa de champagne que Coran había luchado por abrir hace unos minutos, ella aceptó rendida, estaba demasiado cansada para luchar con él. — Ahora nos toca celebrar, no los traje a mi hogar para seguir con el trabajo, ¿entendido?

— Si papá espacial.

Sonrió divertida cuando Shiro hizo una mueca de disgusto mientras se alejaba, lo que era una vil mentira. Le hacia muy feliz ese ridículo apodo suyo que Hunk le había dado.

Mirando hacia atrás, mientras observaba el líquido dorado brillar sobre sus dedos, pudo sentir el peso de ocho años de su vida junto a todos sus compañeros, quienes reían y conversaban sobre lo que les depararía la vida desde ese momento. Algo en sus entrañas se removió en amargura, recordando el último día de grabación, donde las lágrimas y gimoteos estuvieron durante todo el día. Nadie quería llegar a su casa esa noche.

Era el final de un ciclo que no estaba muy segura de querer terminar, Voltron era su vida, un proyecto que incluyó incluso a sus propias familias a ser parte del rodaje. Pero antes de seguir pensando en eso, sintió unas grandes manos rodear su cintura suavemente.

— Está bien, Pidge. Sabes que seguiremos viéndonos con frecuencia. — Ella rio levemente, era increíble lo fácil que era para Keith leerle el rostro y conocer sus pensamientos. —

— Lo sé.

— Además… — Besó sus labios con devoción, una que calentó con fuerza el corazón de Katie. — Siempre tendremos los buenos recuerdos, así que sonríe y disfruta esta noche.

— Si.

Caminaron de la mano para acercarse a sus cercanos, mientras ambas manos no dejaron de entrelazarse durante toda la velada.

Una nueva era daba inicio a sus vidas, juntos.