A la mañana siguiente, Maria se despertó mirando a Natasha, que todavía seguía durmiendo. Pensó que quizás se movió mientras dormía, pero lo que más le sorprendió fue que, su mano izquierda estaba posada sobre la cintura de Natasha. La apartó rápidamente y se levantó, con tan mala suerte que tropezó con la sabana y cayó de espaldas al suelo. Se puso de pie y se masajeó la zona dolorida. Miró de nuevo a su compañera, pero la pelirroja seguía durmiendo. Hill fue al baño a asearse y cambiarse de ropa, pero no dejaba de pensar en porque había colocado su mano en la cintura de Natasha. A los pocos minutos, salió del baño, ya vestida con unos vaqueros y una camisa a cuadros, y observó que la pelirroja ya se había levantado.

- Buenos días. – le dijo Natasha – ¿Has terminado con el baño?

- Buenos días. – le devolvió el saludo – Todo tuyo.

- Gracias. Por cierto, ¿qué tal espalda? Por el ruido pareció una caída fuerte.

- No es nada. – respondió Maria sorprendida – He tenido golpes peores.

Natasha también se aseó y puso otra ropa, un pantalón negro y un jersey rojo. Cuando ya se había cambiado le preguntó a Hill que iban a hacer. Esta le respondió que después de desayunar, irían a ver al contacto de Maria. Salieron de la habitación en busca de una cafetería. Cuando bajaron al hall descubrieron que había más gente alojada en el hotel. Un hombre y una mujer, que las dos agentes supusieron que eran pareja. Pero estos, en lugar de salir del hotel, se dirigieron a su habitación. Ya en la calle, Natasha respiró hondo.

- Por fin, aire puro. Y ahora, ¿dónde desayunamos?

- Anoche me pareció ver una cafetería por aquí cerca.

Después de caminar unos minutos encontraron una cafetería. Entraron y se sentaron en una mesa. Tardaron en atenderlas porque había bastante gente y ambas pidieron un café solo.

- ¿Ves? Tenemos algo en común. – le dijo Natasha – A las dos nos gusta el café solo.

- ¿Tu todo te lo tomas a broma? – le preguntó Hill.

- Solo lo gracioso. Sé que no te caigo bien y pensé que podíamos utilizar este viaje para conocernos mejor. – le respondió la pelirroja en el momento que sirvieron los cafés.

- No necesitamos conocernos mejor. Solo necesito que me cubras las espaldas y yo intentaré cubrírtelas a ti. Además, creo que nos conocemos lo suficiente. Me refiero, hemos compartido cama y baño. – dijo Maria antes de beber un poco de su taza.

- Has hecho un chiste. Voy por el buen camino. – bromeó Natasha.

Después de terminarse las cafés, las dos espías se dirigieron al lugar donde se suponía que estaba el contacto de Maria. Natasha intentó sonsacarle información sobre a quién iban a ver, pero Hill no cedía.

Una hora más tarde, llegaron a un edificio abandonado. Maria entró la primera y Natasha le siguió. Se quedaron en la planta baja y esperaron. Pasaron los minutos y, media hora más tarde, apareció una mujer con el pelo blanco, igual que su vestido.

- Perdón por el retraso, pero tenía que asegurarme que no había nadie. – dijo la mujer.

- Natasha te presento a… – iba a decir Hill hasta que la pelirroja la interrumpió.

- Silver Sablinova. – continuo Natasha totalmente seria – Creía que estabas en la embajada de Symkaria en Nueva York.

- Volví hace unos seis meses. – dijo Silver - ¿No vas a darme un abrazo?

Las dos mujeres se rieron y se abrazaron ante la sorprendida mirada de Maria. Silver le explicó que Natasha y ella habían trabajado juntas en el pasado.

- ¿Así que ahora trabajas para SHIELD? ¿Qué ha sido de Yelena?

- Es una larga historia. – le dijo Natasha intentando olvidar lo que pasó en Sao Paulo.

- ¿Tienes información sobre una venta que se va a producir próximamente? – le preguntó Hill.

- Eso es lo que me gusta de ti, Hill. Directa al grano. – le dijo Silver – Por lo que he oído lo que intentan vender es un arma alemana de la segunda guerra mundial. Muy probable de Hydra y está modificada, pero no se a que nivel. El nombre de la compradora es Lucia Von Bardas.

Las tres supusieron que la compra tenía que ser importante para ir un alto cargo de Latveria en persona. En cuanto al lugar de la venta, sería en el casino que estaba en el centro de la ciudad dentro de dos días. Después de haberles contado todo lo que sabía, Silver les comentó que de todas las personas que conocía a las únicas que no esperaba ver trabajando juntas eran a Natasha y Maria, pero que serían un equipo infalible.

- Ahora tengo que irme. – se despidió Silver – Mis jefes se preguntarán dónde estoy y la inmunidad diplomática no funciona dentro del propio país.

- Suerte. – le dijo Natasha.

- ¿Así que os conocíais? – le preguntó Maria a la pelirroja cuando ya estaban solas.

- Trabajamos juntas un par de veces. – le contó Natasha – Y también nos intentamos matar otro par de veces, pero nos llevamos bien.

Las dos espías salieron del edificio y volvieron a la habitación del hotel. Allí, Maria sacó de su bolsa un ordenador portátil para buscar un plano del casino y planificar el asalto.

- ¿Tenías eso ahí todo el rato? – le preguntó Natasha.

Hill le respondió que a todos los agentes se les da uno cuando tienen misiones de este estilo.

- ¿A ti nunca te han dado uno? – le dijo Maria con una media sonrisa.

Por lo que observaron en la pantalla, el casino tenía múltiples puntos de entrada, pero ningún punto ciego en las cámaras, por lo que decidieron asegurar primero la sala de seguridad. Lo peor era que el casino era amplio y no tenían ni idea de en que parte del casino se llevaría a cabo la venta. Sin embargo, Natasha le sugirió a Maria ir al casino esta noche.

- ¿Para poder delatarnos? Lo siento, pero no.

- Sabemos dónde están cámaras, podemos evitarlas y, además, sabremos cuanta gente puede haber aproximadamente. Que mejor forma de reconocer el terreno que pisando el terreno. – Tras decir esto Maria la miró desconcertada – Eso no tiene sentido, pero me has entendido.

- ¿Y como sabemos que a los latverianos no se les ha ocurrido la misma idea? – preguntó Maria – Querrán asegurarse de que el casino es un lugar seguro. Seguramente lo lleven vigilando desde hace varios días.

- No te estoy diciendo de volar el casino. – le explicó Natasha – Solo vamos, reconocemos el edificio, perdemos un poco de dinero y volvemos. Una hora. Dos como mucho.

- Entiendo tu plan y no esta mal. Pero no podemos arriesgarnos.

Natasha le indicó que ninguna de las dos parecía una agente secreta y que podían camuflarse bien.

- Estas desperdiciando una oportunidad perfecta y, en el fondo, lo sabes. – le respondió Natasha elevando la voz. – Yo voy a ir. Si tu no quieres acompañarme, lo entenderé. Ya te contaré lo que averigüe.

- Si sales por esa puerta, te detendré por traición. – le dijo Hill mientras la pelirroja se dirigía a la puerta. – Una vez traidora, siempre traidora, ¿no?

- No te atreverías. – dijo la pelirroja volviéndose hacia Maria con mirada amenazante.

- Ponme a prueba. – respondió Hill devolviendo la mirada.

Mantuvieron esa mirada durante casi un minuto hasta que Natasha dijo que lo harían de la forma que quisiese Hill, pero seguía pensando que era una estupidez.

- ¿Puedo salir a tomar un poco el aire, o me vas a mantener encerrada? – preguntó la pelirroja con un tono entre sarcasmo e ira.

- No eres mi prisionera. Puedes salir cuando quieras. – fue lo último que dijo Hill antes de escuchar un portazo.

Cuando por fin estaba en la calle, Natasha intentó calmarse respirando hondo, pero casi no hacía efecto por lo que decidió dar un paseo. "¿Por qué no quiere arriesgarse? Solo es infiltrarse y salir. Hasta un novato podría hacerlo." Pensaba Natasha mientras caminaba. "Quizás es porque puede que la reconozcan a ella. Puede que, de algún trabajo anterior, pero podía decirlo. No le caigo bien, pero es algo que puede desmontar la operación."

Una hora más tarde, la pelirroja, ya calmada, volvió al hotel. Al entrar en la habitación, observó que Hill la estaba esperando sentada en la cama.

- Hace tres años Lucia Von Bardas era nuestra informadora en Latveria. – le contó Maria – Y, nos proporcionó suficientes datos como para poder derrocar al gobierno de Von Muerte. Así que, reuní a un grupo de los mejores agentes que teníamos, nos infiltrarnos en el país y causar una especie de "guerra secreta" y detener a Von Muerte. Después Bardas se convertiría en líder provisional hasta que convocaran elecciones.

- No tienes porque contármelo. – le dijo Natasha mientras se sentaba a su lado.

- Te debo una explicación y te la voy a dar. Entramos en Latveria, pero al avanzar unos pocos kilómetros aparecieron soldados comandados por Von Bardas. Nos traicionó e hizo que nos disparasen en ese mismo bosque. Yo conseguí escapar no sin antes recibir un par de balas. – le decía mientras le enseñaba las cicatrices de su espalda – Gente buena murió ese día. Además, era una misión extraoficial, si nos capturaban SHIELD no vendría por nosotros. Esta gente tiene conexiones, y ya sepan que estamos aquí. La razón por la que no quería ir no es porque, muy posiblemente, me reconozcan y no voy a permitir que la misión se vea comprometida. Aunque a ti no te conozcan

- Creo que por eso Furia te ordeno que viniese contigo. No para que tu hicieses de niñera, más bien para que fuese yo.

- Creía que lo había superado, pero a veces me digo a mí misma que debería haber muerto ese día. Al contarte esto no significa que confié en ti. Solo para que tengas información adicional de la misión.

- Es un comienzo. – le respondió Natasha.