~En El Capítulo Anterior~

—Aparte…

—Era natural que Shokudaikiri se percatara del distanciamiento de Mei, fue de forma abrupta.

Mei…

— ¿Por qué no se lo dijiste?

— ¡¿Estás loco?! — Replicó el de cabellos lilas. —Para Mei fue difícil contármelo, jamás podría decírselo a mi tío… no es algo fácil… lo sabés.

Nagasone no dijo nada, entendía el punto del otro y lo delicado que podía llegar a ser el tema de no ser tratado de forma adecuada.

~Mei's Secret~

¿Cómo podría hablar de ello con mi tío? ¿Cómo podría delatar de tal forma a mi hermana?

~Hace 8 Meses~

— ¿Entendiste? — La pelinegra miraba una y otra vez aquel cuaderno con ecuaciones y demás, la cabeza comenzaba a punzarle y lo que lo hacía peor era que seguía sin entender aquello.

—No. — Dijo con honestidad.

Su tío sonrió y comenzó a alborotarle un poco el cabello. — ¿Qué es lo que te distrae tanto? — Preguntó sentándose al lado de la chica.

Mei no dijo nada, pero su rostro se coloro por completo.

~Flashback~

Era hora del almuerzo y los alumnos habían movido los pupitres para poder reunirse con sus amigos y así degustar de aquellos alimentos.

— ¡Kuro es tan…!

—Oh, deja de cortarte y cuenta todo.

— ¿Kuro? ¿Hablas del emo del salón?

— ¡No es emo! Sólo es un poco reservado.

— ¡Dije que cuentes, ignora a Naomi!

— ¡Oye!

Esa era la animada conversación que mantenía un grupo de chicas, entre ellas estaba Mei, quien únicamente veía a sus amigas y reía ante los comentarios de las demás.

— ¿Y tú, Mei? — Le preguntó una de sus amigas.

— ¿Eh? — No fingía, de verdad no entendía la pregunta, en un punto la mente se le había ido a otro lado.

—Ya, deja de hacerte la loca, y dinos quién es el chico que te gusta.

— ¿El chico que me gusta? — Repitió ella. — ¿A qué te refieres?

— ¡No finjas! — Reprochó Naomi. —Es claro que alguien te gusta.

Mei lo meditó un poco, pero realmente no había nadie así en su vida.

—Mei, no salgas con eso. — Dijo otra de las chicas.

—Es que no hay nadie así. — Dijo ella.

— ¿Cómo no? Andas muy distraída, de la nada sonríes, cuando te preguntamos sueles sonrojarte… es claro que estás enamorada. — Mei torció un poco la boca, ¿de verdad hacía todo eso?

Pero… no lo hago, ¿o si?

—Analizalo detenidamente… es alguien que con una sola palabra puede darte ánimo…

Ánimo… "¡Vamos, no dejes que eso afecte quién eres!" — Aquella frase solía decírsela su tío todo el tiempo, sobre todo cuando ella se veía afligida.

—Alguien que con una sonrisa haga que tu corazón se acelere…

¿Acelerarse?... — En ese momento vino a su mente el rostro de su tío, aquellas sonrisas sutiles y también las que dejaban ver su blanca dentadura.

—Alguien que te haga sentir que incluso todo lo anterior es insuficiente para determinar qué es lo que te cautivó de él…

Mei abrió los ojos asustada, el simple hecho de recordar a su tío le había acelerado el pulso y podía sentir su cara arder.

¡De ninguna manera! — Sin decir nada, se puso de pie y salió corriendo del aula, necesitaba echarse agua en la cara y poner sus ideas en orden. —Debo estar perdiendo la cabeza.

~Fin Del Flashback~

— ¿Mei?

Estoy mal…

— ¡¿Mei?!

¡Estoy muy mal!

— ¡Mei! — La chica salió de su trance al sentir algo en su frente, pero no fue hasta que elevó la mirada que noto que aquello en su frente era la frente de su tío. — ¿Te sientes bien? — Preguntó Shokudaikiri al mirar que la chica tenía el rostro completamente rojo.

Ella se separó de forma abrupta. —S-s-si, sólo me duele la cabeza. — Dijo saliendo de la oficina de su tío.

Mei… — Shokudaikiri comenzaba a preocuparse por la chica, tenía días que estaba ida, y cada que él le hablaba ella parecía quedarse congelada.

El tiempo siguió transcurriendo y aquel distanciamiento comenzaba a hacerse notorio para todos, pero nadie decía nada, debido a que era la única chica en aquella familia, creían que ella mantenía ciertos datos privados, ya que no podían ser tratados con un hombre.

Aunque había uno de ellos que no estaba para nada tranquilo con las acciones de la chica, entendía y aprobaba la privacidad pero últimamente notaba decaída a la chica, incluso parecía recluirse más en su habitación, las salidas familiares comenzaban a disminuir de forma drástica.

Aquel día, Shokudaikiri tenía una junta importante, por lo cual había regresado a casa para darse un baño, sus clientes eran personas difíciles y muy quisquillosos con respecto a la apariencia, por ello trataba siempre de dar una buena impresión tanto personal como profesional.

— ¡Mei! — Llamó Hachisuka desde el cuarto de lavado.

— ¿Si? — Llamó la chica llegando al umbral.

— ¿Podrías llevarle esta camisa a nuestro tío? — Dijo entregándole una camisa blanca recién planchada.

Mei lo dudo por unos instantes, se sentía "rara" estando cerca de su tío y aquello le hacía sentir culpable.

— ¿Mei? — La voz de Hachisuka le hizo reaccionar. — ¿Pasa algo?

—Ah, no, no es nada. — Dijo tomando aquella camisa y saliendo rumbo a la habitación de su tío.

Llamó a la puerta pero nadie atendió, motivo por el cual decidió entrar. —Con permiso. — Dijo entrando y notando como aquel adulto que se la pasaba diciéndoles sobre la importancia del orden, tenía su cuarto patas arriba.

En la cama de su tío estaba un traje azul marino, junto a este diversas corbatas, por lo que Mei asumió que Shokudaikiri aún no se decida por una. Dejó la camisa al lado de aquel traje, y se dispuso a salir de la habitación.

—Olvide la camisa. — Escuchó la voz de su tío y volteó a verle, encontrándose así con el hombre recién bañado, algunas gotas de agua recorrían su trabajado cuerpo, sobre todo el pecho y abdomen, perdiéndose en el interior de la toalla blanca que estaba amarrada en la cadera del mayor.

Por su parte Shokudaikiri miró a detalle a su sobrina, sabía que la chica había crecido, que ya no era la bebecita que un día tuvo entre sus brazos. Aquella bebé que lloraba si no le arrullaban se había convertido en una señorita, no era sólo su edad sino su cuerpo en sí, fue en ese momento que Shokudaikiri se abofeteó mentalmente, estaba analizando a su sobrina de una forma que no debía ser, pero en medio de ese regaño, se percató de que su sobrina también le analizaba de una forma distinta, cosa que extrañamente, le agradó.

Mei notó la mirada de su tío y volteó a otro lado. —Pe-perdón, Hachi me pidió que le trajese aquella camisa, llamé a la puerta pero nadie atendió, así que entré, pero ya me iba. — Dijo sintiendo como su rostro se iba acalorando y como su corazón amenazaba con salir de su pecho.

—Ya veo…. — Respondió Shokudaikiri. —Lamento no haber contestado, en la ducha… no se escucha el ruido de afuera. — Dijo caminando hasta su cama, sin embargo aquel tono que había empleado para decir aquello le erizó la piel a Mei.

—Tampoco… se escucha el sonido de la ducha acá afuera… — Tan pronto como dijo aquello se sintió mal, no por la frase en sí, después de todo era verdad, ella no había oído la regadera, fue la imagen, la sucia imagen que se había posado en su mente.

Sin decir nada más salió de la habitación y corrió a esconderse a la suya.

~En La Actualidad~

Acababa de dejar a sus sobrinos en la escuela, y aquella pausa en su trayecto le había traído en mente aquel suceso, mismo que había marcado aún más distanciamiento con la chica.

Después de las tonterías que dije… era natural que Mei se asustara. — El semáforo cambió su luz, permitiendo al pelinegro seguir su camino hasta su trabajo.

~En La Casona~

Hachisuka había terminado de arreglarse, y ahora era él quien esperaba a Nagasone, su marido tenía razón, era natural que el cambio drástico en Mei fuese notorio, pero aún así, él no podía decirle a su tío que el motivo por el cual ella se había alejado de esa forma era por…

"Hachi… estoy mal… tengo miedo… está mal, es mi tío..." — Las palabras de su hermana resonaban en su cabeza, no sabía cómo ayudarla, y siendo honesto aquello le asustaba de igual forma aquellos sentimientos que nacían en su hermana.