~En El Capítulo Anterior~

"Hachi… estoy mal… tengo miedo… está mal, es mi tío..." — Las palabras de su hermana resonaban en su cabeza, no sabía cómo ayudarla, y siendo honesto aquello le asustaba de igual forma aquellos sentimientos que nacían en su hermana.

~New Life~

Las clases iban con total normalidad, nuevamente el profesor había solicitado que hicieran equipos.

— ¿Kunihiro? — Llamaron a un pelinegro de ojos azules.

— ¿Eh?

— ¿Quieres hacer el trabajo con nosotras? — Preguntó una de las chicas, el joven aceptó apenado.

Aquel año se habían mudado a aquella ciudad, sabía que aquello era doloroso para sus hermanos mayores, él por su parte no poseía muchos recuerdos por lo que de cierta forma, era ajeno a aquellos sentimientos.

—Esto… — El chico se unió al grupo, no era la primera vez que trabajaba con ellas, pero aún así le era penoso.

—Bien son autores, no deberíamos tener problemas. — Dijo una de ellas.

—Mei, Kunihiro. — Llamó a los pelinegros. —Vayan por estos libros. — Dijo entregándoles una notita con diversos títulos.

—De acuerdo. — Respondió Mei, tomando aquel papelito y mirando a su compañero. —Vamos, Kunihiro. — El chico asintió y salió del aula con la chica.

—A mi me da la impresión de que a Kunihiro le gusta Mei. — Comentó una de las chicas.

Mientras el par de pelinegro iban camino a la biblioteca.

—Esto… Mei…

— ¿Mmm?

—Bueno… creo que no le agrado…

— ¿Eh?

—A tu hermana… — Sus mejillas estaban completamente rojas.

— ¿Hermana? — Repitió la última palabra. —Kunihiro… te estas equivocando. — Dijo con una sonrisa. —Yo no tengo hermanas. — El chico abrió los ojos con sorpresa. —Hachi y Shima son mis únicos hermanos, Yagen es mi primo.

— ¡¿Eh?!

Mei rió por el sobre salto del chico. —Hachi tiene las facciones muy finas y por ello suelen confundirlo a menudo con una chica. — Comentó divertida. —Pero es todo un varón.

— ¡Perdón, yo creí que…!

Mei soltó la carcajada. —Calma, ya te dije, le pasa seguido. Y también es un poco estricto, así que también suelen tacharlo de insufrible. — Dijo mirando al frente. —Pero nada de eso es verdad, Hachi es muy dulce y cuida muchísimo de Shima, Yagen y de mi, en varias ocasiones de vuelve sobre protector y eso hace que la gente quiera huir, pero es una buena persona y un magnífico hermano.

—Bueno… Manba y Yama también suelen ser sobreprotectores conmigo, de hecho, desde que mi melliza y yo estábamos en el vientre de Mamá, ellos le tenían demasiados cuidados. — Dijo avergonzado.

— ¿Tienes una hermana? — Preguntó con curiosidad.

—A-algo así…

— ¿A qué te refieres con "algo así"? — Cuestionó alzando una ceja.

Kunihiro miró al piso. —Durante el parto… mi madre y mi hermana fallecieron.

Mei sintió pena por el chico. —Lo siento.

—No te preocupes, bueno, quienes fueron más afectados fueron mis hermanos, no digo que no sintiese la ausencia de mi madre, pero ellos suelen tener conmigo los cuidados que Mamá hubiera tenido. — Explicó tranquilo. Mei sólo bajó la mirada, sin decir nada más, siguieron su camino hasta la biblioteca. — ¡Ah! — Kunihiro rompió el silencio. —La vez pasada… dijiste que tu hermano tendría un hijo…

Mei cambió su expresión de desánimo a una más alegre. — ¡Así es! — Afirmó contenta. —Hachi y Naga han estado asistiendo a los llamados del orfanatorio así como al juzgado para poder recibir la resolución que les dé la oportunidad de adoptar. — Explicó la pelinegra.

—Debe tenerle muy ansioso. — Comentó Kunihiro.

—Algo así. — Confesó ella. —Hachi a estado informándose de todo, el pobre se ha desvelado investigando todos los argumentos posibles que pudiese tomar el juez para poder negar su petición. — Su risa fue leve, pero audible.

—Bueno, si tengo que juzgar por como veo que cuida de ustedes, yo diría que el juez cometería un terrible error al negárselo. — Comentó con honestidad.

—Es lo que le decimos, pero Hachi aun así se presiona.

— ¿Cuándo le darán la resolu…? — Hizo una pauta. —Esto… Mei, dijiste ¿Naga?, perdona, pero… ¿quien es? —Sabía que su hermano a quien inicialmente creía que era una chica, estaba casado, pero de ahí en fuera, no sabía más.

—Nagasone Minamoto, y no, no pertenece a la empresarial familia Minamoto, pero Naga es una buena persona, es el único que ha logrado sacar su lado super dulce, sin contar a Shima y a mi.

— ¿Naga es hombre? — Preguntó asombrado.

—Sí. — Respondió Mei. —Es por ello que Naga y Hachi han hecho de todo para que el juez no niegue su petición. A las parejas homoparentales les ponen muchas trabas a la hora de adoptar, me parece una idiotez, pero bueno, Hachi trata de tumbar cualquier argumento que puedan usar para negárselo.

—Ya veo. — Comentó Kunihiro.

Aquella pequeña conversación sobre su hermano, algunos recuerdos azotaron su cabeza.

~Flashback~

Habían pasado unos meses después de que su tío Mitsutada se empezará hacer cargo de ellos, pese a ser familia, los pequeños Kotetsu, se sentían completamente ajenos al par de pelinegros.

Por algunas pláticas de Shokudaikiri, se habían enterado de que Yagen había quedado huérfano apenas cumpliendo algunos meses de nacido, por ello el de ojos amatistas, estaba más familiarizado con el mayor, pues aún sabiendo que era su tío, este le había criado como si fuese su padre. Por otro lado, ellos apenas y sabían de su tío, Shokudaikiri vivía en el extranjero y las pocas veces que Hachisuka le había visto, Mei tenía meses de nacida, era natural que la pequeña no le reconociera y ni hablar de Shima, quien sólo tenía tres añitos, aunque quizás y por ser tan pequeño, el cambio no le afectaría como a Hachisuka y a Mei.

—Bueno, entonces deberíamos comenzar a con el cambio de escuela. — Comentó Shokudaikiri.

—No, no es necesario. — Comentó apenado Hachisuka, mientras arrullaba a Shima.

—Hachisuka… recorrer el camino a sus escuelas actuales… va a hacer todo más doloroso para ustedes. — Comentó con honestidad.

—Lo sé… pero un cambio a mitad de curso, sería todo un lío. — No quería causarle problemas a su tío.

—Es cierto que sería todo un caos, pero la escuela que tengo en mente no es tan exigente, les ayudarán acoplarse con las materias, ¿verdad, Yagen? — El niño de ojos amatistas asintió mientras se llevaba un trozo de sandía a la boca.

¿Por qué le preguntó a Yagen? — Analizó un poco y sólo una respuesta parecía ser lógica ante él, inmediatamente miró a su tío. —T-tío… — No sabía si completar la frase o guardarla, pero como si le leyese la mente, Shokudaikiri sonrió.

—El colegio en el que está Yagen tiene preescolar, primaria y secundaria, tengo entendido que planean expandir un poco más para incluir la prepa, pero aun así habrá exámenes de admisión. — Explicó.

—Pero es demasiado caro, no debe molestarse de esa manera. — De verdad no quería causarle molestias a su tío.

Shokudaikiri rió. —No es como que no pueda pagarlo, ¿sabes? — Bromeó, sabía que esa no era la queja de Hachisuka. —Tranquilízate, sé que este es un cambio muy brusco para ustedes, y es por ello que quiero que se acoplen lo más que se pueda. — Hachisuka bajó la mirada apenado, y miró al rubio que se acurrucaba en sus brazos, miró a su hermana, misma que estaba comiendo algunos trozos de manzana con más o igual pena que él.

Al ver aquello Shokudaikiri se levantó. —Permitemelo. — Le dijo a Hashisuka, refiriéndose a Urashima, con algo de pena, el pelilila accedió. —Mei… — La pequeña volteó a verlo. —Si quieres más puedes servirte. — Dejó de forma amorosa.

Mei negó con la cabeza. —Estoy bien. — Dijo escondiéndose atrás de Hachisuka.

—Sigue siendo muy penosa, ¿verdad? — Comentó el mayor, regresando a su asiento con el rubio en brazos. Hachisuka sonrió, su tío tenía razón, Mei desde pequeña siempre había sido bastante penosa y con la reciente situación, se había vuelto más. —Entonces, mañana comienzo con el papeleo para la transferencia. — Dijo tranquilo Shokudaikiri.

Mei, bajó la mirada, un cambio de escuela implicaría que ya no vería a sus amigos, y eso le ponía triste. Yagen notó aquello. —Mei… — La pequeña volteó a ver a su primo. —No te preocupes, podemos invitar a tus amigos los fines de semana, además de que harás aun más amigos, ¿verdad, tío? — Shokudaikiri asintió.

~En La Actualidad~

Habían llegado a la biblioteca, Kunihiro tenía cierta fobia a los lugares encerrados, y eso era cosa desde su infancia, seguía sin saber que lo ocasionaba.

—Kunihiro, ¿estás bien? — Preguntó Mei al ver lo pálido del chico.

—Ah… s-s-sí. — Respondió avergonzado.

Ambos entraron y comenzaron a buscar los libros que les ayudarían con el trabajo.