Capítulo 2: Tu entrega

Estaba nerviosa y el ruido de sus zapatos golpeando el suelo de forma continuada la delataba. Había vuelo a la cafetería, solía ir cada día, antes de volver al trabajo. Al acercarse a la barra uno de los camareros la había sorprendió con la noticia, de que un hombre esa misma mañana, había pagado por su café y que además le había dejado una carta. Cuando la sujeto en sus manos, enseguida pudo notar el logotipo del abanico. Era el mismo que había visto en la carta anterior, solo que esta vez, parecía ser dirigida exclusivamente para ella. Miro su reloj, solo le quedaban 15 minutos para que volviera a entrar y ella había desperdiciado diez en observar la carta sobre la mesa.

-Es imposible-susurro.

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Tic tac, tic, tac, tic tac

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El tiempo pasaba, el sonido de las manecillas girando se volvía más audible casi insoportable.

Ábrela se ordenó a sí misma y la sujeto en sus manos. No lo hagas se retractó y volvió a dejarla.

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Tic tac, tic, tac, tic tac

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Habían pasado otros cinco minutos.

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Si realmente había leído su mente, entonces, el pacto estaba hecho. Había renunciado a algo de ella, a cambio del amor de su vida. ¿Que importaba ya leerla?

La volvió a coger, acaricio con la yema de los dedos el terciopelo del símbolo y esta vez la abrió. Lentamente saco el papel y pudo ver aquella hermosa caligrafía.

"Hola Sakura"

Su cuerpo entero tembló, pero le fue imposible parar, era como si esas simples y directas palabras tuvieran la magia suficiente como para atraparla por completo.

"Como bien sabrás me has aceptado como tu dueño. Siempre es un placer conocer a una mujer tan exótica. Me pregunto tantas cosas, ¿cómo será tener tu bello y lacio pelo, rosando mi piel? ¿cómo será escuchar tus gemidos? ¿serán altos o bajos? ¿Cuál será tu expresión al correrte? Tú olor, ¿me agradara hasta tal punto de no querer dejarte ir? Hay tanto por descubrir. Lo sabremos pronto"

Apurada de que no anunciara su encuentro, miro en el interior del sobre y encontró una pequeña tarjeta.

"Nos veremos mañana a las 16:00 punto y recuerda. Mantén tus piernas cerradas, la espalda erguida y no te corras sin que te lo ordene."

Guardo la carta en su bolso y lo aferro a ella como si de un tesoro se tratara. Mañana sin duda volvería y seria puntual.

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Por una vez en su vida, dejaría de ser Sakura la correcta y sedería ante los placeres.


Buenas aquí estoy de nuevo con la continuación. Espero que sigan leyendo, mañana mismo subiré el ultimo capitulo.

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Sayo.