Disclaimer: Los personajes pertenecen a S. Meyer, la historia es de mi autoría.

Importante: Lean la nota de autor al final de la página


Broken

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II

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"Personas a las que odio: Edward Cullen

Personas a las que amo: mis novias

Personas que me aman: mi mamá y mis novias"

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Nunca pensó que la noche de verdad o reto terminaría así. Nunca. Si él hubiese sabido que Alice no volvería a casa y que sería él la persona que reportase su desaparición jamás se le habría ocurrido enviar a su melliza a comprar cervezas de jengibre. Le habría ordenado quedarse en casa, cerrado las puertas y mantenido pegado a él en su habitación, con el arma de Carlisle firmemente agarrada para protegerla. Pero no lo vio venir… y Alice estaba desaparecida.

Secuestrada.

La palabra ardió en sus pensamientos y las nauseas que le habían acompañado desde que su padre le informó la declaración del testigo, le golpeó con fuerza. Sintió la bilis subir por su garganta y llenarle la boca. Escupió el piso.

Su hermana fue secuestrada y nadie lo supo sino hasta esa mañana. Durante dos días la policía hizo diligencias mediocres, tomándole declaraciones a la familia una y otra vez, tratando la ausencia de Alice como una escapada juvenil.

Edward recordaba claramente las preguntas que Charlie Swan y su equipo de incompetentes le hicieron: "¿Tu hermana se droga?" "¿Existe alguna posibilidad de que esté embarazada?" "¿Cómo se tomó el divorcio de tus padres?" "¿La definirías como una persona depresiva?" "¿Mostró señales de tristeza o desgano?" "¿Alguna vez habló de autolesionarse?". Preguntas que buscaban desentrañar una pista inicial sobre qué fue lo que ocurrió con Alice. Preguntas estúpidas cuyas respuestas no importaban porque la única respuesta que servía era aquella que la perra de Isabella Swan no quiso dar sino hasta esa mañana.

Vio que Alice pinchó su vehículo y no la ayudó. Vio que Alice intentó llamar por teléfono y no cruzó la maldita carretera para ofrecerle su teléfono celular. Divisó el coche que se estacionó frente a ella y no se acercó para ver de quien se trataba. Escuchó a Alice gritar y no fue en su ayuda…

Se escondió.

Edward volvió a escupir pensando en el rostro de Bella Swan. Perra egoísta. Perra cobarde. Si ella hubiese sido un ser humano decente… si hubiese sido cualquier otra chica de Forks entonces las cosas pudieron haber sido diferentes.

Edward lo sabía…

Si en vez de Bella Swan hubiese sido Jessica Stanley, ella habría pegado un chillido al ver a Alice con el neumático pinchado y le habría gritado que se subiese a su coche, hablarían de cualquier cosa y Alice habría llegado a casa sin las cervezas, pero con una divertida historia sobre Jessica y Mike Newton. Si hubiese sido Rosalie Hale, ésta hubiese cruzado la carretera y ayudado a cambiar el neumático. Si hubiera sido Ángela Weber tendrían fotografías del vehículo y el número de placa anotado. Todas habrían llamado a la policía. Pero fue Bella Swan…

Bella Swan vio todo y no hizo nada, caminó los dos kilómetros que la separaban de su casa, cerró su puerta y las ventanas y se acostó a dormir. Y al otro día fue a clases, levantó la mano y opinó sobre el cambio climático…

Y luego volvió a su casa…

Hizo todo mientras sabía que Alice estaba en manos de un extraño… y continuó su vida normalmente.

Edward la odiaba, la odiaba tanto que quería sujetar su cuello delgado y apretarlo, apretarlo hasta que su rostro se enrojeciera y sus venas se hinchasen, hasta aniquilar cualquier señal de vida de aquellos ojos chocolates.

Quería dañarla, gritarle y empujarla. Pero no podía. Era la hija del Jefe, la hija del hombre que investigaba el caso. Si mataba a su hija dudaba que hiciera algo por Alice. Esa era la única razón por la que Edward no se lanzaba sobre Bella Swan: su hermana.

Edward respiró profundo e intentó calmarse. Tenía que estar sereno o lo enviarían a casa. Y él no podía estar en casa, necesitaba saber que estaba pasando y la mejor manera de saberlo era estando allí, en la comisaría. Había estado adentro durante la tarde, en una sala que la secretaría del Jefe le había facilitado a su familia. Estaba allí cuando vio a Bella Swan en la oficina del Jefe. Tenía los hombros hundidos y parecía estar perdida en sus pensamientos. Él sabía que la habían sacado de clases, pero no entendía por qué. Nadie lo cuestionó mucho: A nadie le importaba que ocurría en la vida de Bella Swan. Edward había venido a la comisaria sin saber nada sobre su testimonio, solo la vio en la oficina y por un momento sintió que tenían algo en común. Se alegró de no ser el único chico aquí, pese a que de seguro eran motivos totalmente diferentes. Pero entonces Carlisle entró a la sala y le habló…

Carlisle tuvo que sujetarlo para evitar que cruzase el pasillo y se lanzara sobre la hija del Jefe.

Después que se calmó un tanto, decidió salir de la comisaria y tomar aire…

Había estado allí desde entonces, pensando en todo lo que implicaba confirmar lo que él había sabido desde el primer instante: Alice no había desaparecido por su voluntad. Era confuso, por una parte, estaba aterrado de saber que Alice estaba fuera con un extraño, aterrado en pensar las intenciones que tuvo ese sujeto al llevarse a su hermana, pero por el otro estaba aliviado por saber que ahora la policía pensaría el caso de manera correcta. Ahora podían llegar a alguna parte…

Edward se consoló pensando en eso.

De pronto, la puerta de la comisaria se abrió con fuerza y Edward vio como una figura delgada salía dando grandes zancadas seguidas por un oficinal de policía.

Bella Swan.

—¡No puedes marcharte! — dijo la voz gruesa del oficial que Edward reconoció como el Jefe Swan— ¡Tienes que quedarte para seguir interrogándote!

—¡Ya te dije todo lo que sé!— gritó de vuelta Bella apretando los puños— No tengo nada más que decir. Me has tenido todo el maldito día en este lugar y ya estoy harta, me voy a casa.

—No puedes irte hasta que terminemos con las interrogaciones. Tu testimonio nos da pistas importantes para el caso—

—Maldita sea papá— dijo la joven llevando sus manos a sus ojos y limpiándose las lágrimas. Edward se quedó quieto en su lugar, sintiéndose irritado por la escena: Perra egoísta— ¿Te das cuenta lo que has hecho, no? — inquirió Bella con dureza— Me dijiste que nadie sabría que declaré, lo juraste—

—Y nadie lo sabe…

—Claro— respondió ella sarcásticamente— Es por eso por lo que mi teléfono no para de vibrar, ¿cierto? —preguntó en el mismo tono y Edward fue consciente que el aparato que ella sostenía en su mano izquierda no dejaba de producir un pequeño zumbido. Edward sabía que la gente estaba enterada de todo, sus amigos también le enviaron mensajes. Y todos concordaban en una cosa: Bella era una zorra. —Resulta que ahora soy popular, pero no de la buena manera porque todos han decidido que soy una autentica puta por no haber ayudado a Alice Cullen cuando pinchó la maldita rueda.

—Bella… bueno, quizás las personas saben, pero no tienes de qué preocuparte, todo estará bien.

—¿Eres estúpido? — preguntó Bella—

—No te permitiré que me hables así. Soy tu papá.

—¿Lo eres? — contraatacó ella y Edward se sintió incomodo por ser testigo del intercambio.

Nunca había visto a Bella hablar de esa manera. En la escuela ella siempre era muy correcta. Hablaba solo en clases cuando algún maestro quería que participaran, sus opiniones siempre eran académicamente buenas. Pero fuera de clases ella desaparecía. Edward no recordaba haberla visto en alguna fiesta o cumpleaños. Ni siquiera Alice la invitaba a sus eventos y eso que su hermana invitaba a todos… con ciertas excepciones. La Bella que estaba frente a él era una desconocida…

—Confié en ti, maldita sea— escupió ella— Y me fallaste.

—Bella, no pasará nada. Tendrás unos días difíciles en la escuela y nada más…

—¿Estás pensando, papá? ¿Crees que el único peligro al que me expuso tu pésimo trabajo es a la furia de mis compañeros?

Fue entonces que Edward entendió a lo que ella se refería. Y vio la comprensión en el rostro del Jefe Swan: Si todos en la escuela sabían, significa que todos en el pueblo saben…, lo que aumenta las probabilidades de que el secuestrador de Alice tenga noticias sobre el testigo de su atraco.

Bella Swan estaba en peligro y ella lo sabía.

—Gracias papá— dijo ella manteniendo su tono sarcástico— Ni se te ocurra ir a dejarme flores al cementerio—

—Bella…—murmuró el Jefe intentando avanzar hacia su hija, pero ella retrocedió con rapidez— Bella…

—Vete a la mierda— escupió alejándose y caminando a paso rápido por el piso de ripio.

Edward vio que el Jefe suspiraba rendido y retrocedía hasta estar apoyado en la puerta de la comisaria. Edward se preguntó cuanto se demoraría en ir tras su hija. Contó hasta diez mentalmente, pero el Jefe no se movió.

—¿No irá por ella? — preguntó Edward, haciéndose notar.

El Jefe Swan dio un pequeño respingo sorprendido, siendo consciente por primera vez de la presencia de Edward.

—No puedo ir tras ella, estoy en horario de servicio y tengo que trabajar en el caso de tu hermana— respondió tranquilamente— No puedo alejarme de aquí por un berrinche de mi hija, no se vería correcto para el resto de oficiales— dijo en voz baja y mecánicamente, como si leyese una especie de instructivo.

Edward no dijo nada, pero no pudo evitar la formación de un pensamientos crudo e inquieto: A Charlie Swan no le preocupaba el bienestar de su hija. No encontró otra explicación para su comportamiento.

—Tengo que entrar— dijo el Jefe, despidiéndose. Edward asintió con la cabeza. Charlie Swan desapareció tras la puerta de la comisaria.

Los pensamientos de Edward eran erráticos. La escena se repetía en su mente una y otra vez. Veía los ojos asustados y enojados de Bella al darse cuenta de que estaba en peligro, pensó en las palabras de Charlie, su fría actuación, pensó en Alice quizás en qué estado. Bella Swan, Alice, Bella caminando sola por la carretera con un criminal siguiendo sus pasos…

No, no…

Edward se echó a correr hacia su auto sin pensarlo otra vez.


Hola, estoy contenta por los reviews que dejaron y sus teorías. La verdad es que Bella va a sufrir un poquito, como todos en esta historia. Los juicios de Charlie, sus preguntas, son reales: La policía pregunta eso cada vez que una chica desaparece. En fin, quiero leer sus impresiones sobre Bella y Edward, ya sabemos cómo desapareció Alice y por qué estaba en la calle... ¿Es culpa de Edward por enviar a su hermana a la calle de noche o de Bella por no haberla ayudado?

Muchas gracias por el recibimiento y nos vemos el próximo fin de semana.

LadyStarlight.95