Disclaimer: Los personajes pertenecen a S. Meyer, la historia es parte de mi imaginación.

Importante: Leer nota al final de página.


Broken: VI

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"Nunca he asistido a un baile, ¿Ese baile de la escuela donde las chicas invitan? Bueno, no he ido. Este año iré, una de mis chicas me invitará. Estoy tan emocionado, incluso compré una camisa nueva"

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Sentía que ya no tenía el control de su vida. En menos de un día perdió dos veces la compostura en presencia de Edward Cullen. Aquello no podía seguir ocurriendo. Tenía que pensar fríamente, tenía que ordenar sus pensamientos y ver la manera más racional y lógica para actuar. No podía seguir actuando a ciegas y a locas. Ella no era así. Ella siempre seguía un programa prestablecido, con metas y fechas. Hoy no tenía nada de eso y debía recuperarlo. Tenía que hacerlo si quería sobrevivir y mantener su lugar en la escuela. Había perdido dos días de clases, ya no tenía la asistencia perfecta. Aquello le fastidiaba, pero no tanto como esperó. Debía recuperar las tareas perdidas y centrarse en la escuela…

Si lograba mantener su mente ocupada con las tareas, quizás entonces el miedo paralizante que la obligaba a mirar cada pocos minutos por la ventana de su habitación se iría y ella podría seguir adelante.

Parecía un plan…

Pensó que aquello debió consolarla y alegrarla de cierta manera, pero no lo hizo. ¿Cómo podía estar pensando en la escuela y en mantener su vida tal como siempre sabiendo que habían secuestrado a Alice Cullen frente a sus ojos? ¿Qué clase de persona era ella? Se sentía como un monstruo frío y sin alma. Quizás sus compañeros tenían razón y ella era una perra egoísta.

¿Pero qué podía hacer? Se sentía atada de manos y sola, tan sola…

Las palabras que le gritó a Edward no eran mentiras sino verdades, verdades muy dolorosas para ella. Estaba aterrada, tenía miedo de que vinieran por ella, su miedo radicaba en que sabía que si desaparecía nadie la buscaría: Ella no era Alice Cullen con un hermano maravilloso y unos padres adinerados. Ella era Bella Swan, solo tenía a Charlie. Y tener a Charlie no es un beneficio en absoluto. Hubo una época en que Charlie fue un buen papá, y en que Bella añoraba que su padre llegase a casa y la alzase por los aires. Pero eso ocurrió hace tanto tiempo que incluso le parecían recuerdos inventados...

Charlie y ella vivían juntos, compartían un techo y algunas cenas durante la semana. Aquello era todo. Bella y su padre mantenían las apariencias de una familia integrada y completamente normal y funcional, pero las grietas estaban allí, a vista de quien quisiese acercarse un poco más.

Bella quería apoyarse en su papá, que él la protegiese de sus miedos e inseguridades, pero Charlie no estaba dispuesto a hacerlo. Su trabajo estaba involucrado. Y él antes que padre, era el Jefe.

Aun así, Bella mantenía la vana ilusión de que él actuase como ella añoraba y que entendiese y le preocupase como ella se sentía.

Sueños bobos…

La joven se levantó de su cama y decidió ordenar la casa. Recogió la ropa sucia que tenía en la habitación; calcetines, pantaletas, sudaderas. Tenía un buen montón de ropa sobre sus brazos, entonces vio una prenda sobre su tocador y caminó hasta ella. Estiró su brazo, y cuando tomó la prenda, divisó un sobre rosa.

Apretó la ropa contra su pecho y sostuvo la carta, examinándola.

"Para: Bella Swan

De: Tu admirador"

Soltó la ropa.

Sintió como el corazón golpeaba su pecho. Corrió hacia la puerta de su habitación y la cerró con llave. Observó su cuarto con pánico, avanzó hasta la puerta del armario y la abrió con fuerza: Solo estaba su ropa y libros.

Estaba sola…

Pero alguien había estado en su habitación, alguien había dejado esa carta allí.

Comenzó a llorar. No podía controlar el llanto, sus manos temblaban y no podía pensar en nada más salvo que alguien había estado allí, alguien había tocado sus cosas, alguien sabía entrar a su casa… y ese alguien, podía estar oculto en alguna de las habitaciones.

Iba a morir, y nadie la ayudaría. Estaba sola. Miró la carta con miedo. ¿Quién dejó esa carta? ¿Sería una broma? ¿Tendría esto relación con el secuestro de Alice Cullen? ¿Qué estaba pasando? Las preguntas se atropellaban unas tras otras en su mente, sin darle tiempo a responder ninguna. Se sentó sobre su cama, mirando el sobre. ¿Debía abrirlo o llamar a la policía? ¿Qué es lo que debía hacer? No sabía qué hacer. Ninguno de los libros que leyó hasta ese momento la preparó para enfrentarse a esta situación.

Observó la letra cursiva que dibujaba su nombre y volvió a llorar…

De pronto escuchó el sonido de un motor estacionarse fuera de su casa. Corrió a la ventana suplicando para que no fuese el coche que vio la noche en que secuestraron a Alice. Era un volvo plateado.

Edward.

El sentimiento de alivio que sintió al verlo fue extraño. Se dijo que pensaría en eso más adelante, pero por ahora, iría con él. Mentalmente rogó para que Edward aceptase ayudarla y no la echase a un lado como había hecho hace poco. Necesitaba una mano, sin importar a quien perteneciera. Bella vio como Edward se bajaba del coche y miraba hacia su ventana. Se mostraba enfadado y su decisión de bajar a su encuentro flaqueó por breves instantes, pero luego vio la carta en sus manos.

No podía enfrentar esto sola.

Le hizo una seña a Edward para que la esperase, él asintió y Bella recogió rápidamente sus cosas, arrojando todo dentro de su mochila. No se quedaría aquí. Le diría a Edward que la llevase a cualquier parte, incluso si ese lugar fuese la escuela. Cuando estuvo frente a la puerta de su cuarto, lista para salir, se paralizó.

¿Qué haría si el extraño estaba al otro lado listo para atraparla? No tenía nada con que defenderse. ¿Edward la escucharía si gritaba? ¿Iría en su ayuda o la dejaría a su suerte? Bella inhalo y exhaló repetidas veces intentando reunir el coraje para salir de su habitación y acortar la distancia que la separaba del coche de Edward. Intentó tocar la manilla de la puerta, pero no pudo. No podía acercarse a la puerta, sus manos temblaban y sentía frío. El pensamiento de que no lo lograría y Edward se marcharía sin ella la golpeó duró en el estómago.

—¡Oh Dios! — gimió cubriéndose la cara con ambas manos, con la carta firmemente apretada— No puedo… no puedo—

Esta era su oportunidad, lo sabía, pero su mente y su cuerpo no estaban cooperando. ¿Así se sentía una crisis de pánico…?

—Abre la puerta—

Bella se dejó caer de rodillas en el piso.

—Bella, abre la puerta. Soy yo, Edward—

Edward, era Edward…

Bella se arrastró hacia la puerta y se levantó lo suficiente como para sostener la manilla y quitarle el seguro. La puerta de su cuarto se abrió y Bella vio como Edward entraba a su habitación. Ella lo dejó entrar y apenas el adolescente cruzó la puerta Bella se echó sobre ella y la cerró con un portazo, colocando el seguro de inmediato. Gateó hasta estar apoyada en la muralla contraría a la puerta y cerró los ojos intentando tranquilizarse.

Sabía que Edward la estaba mirando, él no decía nada, pero Bella podía imaginar sus pensamientos: "Está loca, perdió la razón".

—¿Qué ocurre? Bella, mírame— ordenó Edward. Bella mantuvo los ojos cerrados, respirando profundamente— Mírame, no puedo ayudarte si no me hablas.

Ayudarla…

Edward quería ayudarla.

Abrió los ojos y miró al joven. Edward estaba agachado, con su cabeza casi a la altura de la suya. Se veía preocupado. Bella quiso contarle todo, pero las palabras no salían de su boca.

—¿Qué pasa? — insistió Edward— Mierda. Me estás asustando—

—Alguien entró a la casa— dijo ella— Alguien estuvo aquí—

Las lágrimas cayeron y no las evitó. Dejó que fluyeran mientras vio como la compresión apareció en el rostro del joven. Apretó los dientes y se puso de pie. Bella lo vio recorrer su habitación, yendo hacia las ventanas y examinar las bisagras.

—¿Lo viste? —

—No…

—¿Entonces como sabes que alguien entró? —

En respuesta, Bella estiró su mano y le ofreció el sobre arrugado.

—No la he abierto. La encontré recién, estaba sobre mi tocador…—

Edward tomó el sobre con gesto dubitativo. Bella lo escuchó maldecir, aprovechó ese instante para limpiarse la cara, intentando borrar las lágrimas de su rostro.

—Deberías abrirlo— dijo Edward— Puede ser una broma, puede no ser nada. Quizás te dejaron esta nota en el casillero y la trajiste entre tus cosas sin darte cuenta…— sugirió él. Bella negó con la cabeza, rechazando la idea.

—No. Estaba allí, encima del tocador. Mis cosas de la escuela están por allá, les acabo de dar vuelta sobre la cama. No abrí mi mochila sino hasta hace cinco minutos y la carta ya estaba allí. La dejaron aquí, no estaba allí esta mañana. Me arreglo todos los días frente a ese espejo, la habría visto…—

—Mierda— masculló Edward— Uhm, deberíamos ver qué dice.

—¿Y si llamamos a la policía? —

—¿Y si no es nada y hacemos perder el tiempo a la policía? —

—Tienes razón— acordó Bella— Tengo miedo. Ábrela tú.

—Es para ti—dijo el joven.

—No la abriré—

—Bella…—

—No la abriré—

Edward dejó escapar el aire, frustrado. No sabía que Bella podía ser tan terca. Bella se mantuvo firme en su decisión.

—Entonces lo haré yo…— musitó Edward. Bella asintió energéticamente. Se puso de pie y avanzó hasta estar junto a Edward— ¿Lista? —

—Si…

Bella observó los largos dedos de Edward, eran blancos y bonitos. Tenía las uñas cortas, no mordidas y con tierra como las suyas. El cobrizo abrió el sobre y sacó una hoja de papel ahuesada doblada, la estiró y sus ojos escanearon rápidamente la carta. Bella intentó leer el contenido, pero sus lágrimas, sumado a su astigmatismo le dificultó la misión.

—Tenemos que ir a la policía— anunció Edward con voz tensa— No puedes quedarte aquí.

—¿Qué dice? No tengo mis lentes—

—Uhm, deberías buscarlo. No me siento cómodo leyéndola en voz alta.

Bella estuvo de acuerdo. Abrió su mochila y sacó sus lentes.

Edward le ofreció la carta y Bella la agarró titubeante.

La letra cursiva y desgarbada la saludó:

"Hola Bella: Te escribo para decirte que eres muy bonita y que me gustas mucho. Te he observado durante mucho tiempo y sé que tenemos tanto en común. Pronto estaremos juntos, no me extrañes. Te adoro y no quiero que estés celosa, para mí, tú siempre serás la más importante. Ten un lindo día, nos veremos pronto.

Tu admirador".

—¿Qué significa esto? —preguntó Bella desconcertada— ¿Es una broma? ¿A quién demonios se le ocurre enviar una carta de este estilo después de la semana de mierda que estamos teniendo? Odio este maldito pueblo y a los estúpidos que viven aquí…

Edward la observó sin decir nada, parecía estar sumido en sus propios pensamientos.

—¿Es necesario ir a la policía? Me parece una nota estúpida.

—¿Reconoces la letra? —inquirió él.

—No—respondió Bella de inmediato— ni idea de quien puede ser.

—¿No tienes algún novio secreto? — preguntó nuevamente Edward— Digo, yo creo que deberíamos ir a la policía, pero si es alguien que conoces…

—Es la primera vez que recibo algo como esto. No tengo interés romántico en nadie.

—Bien, vamos a la policía—dijo Edward haciendo ademán de acercarse a la puerta

—Uh… ¿Seguro? No quiero que se distraigan de la investigación…—

—Vamos— dijo Edward con fastidio— Quizás distraiga la investigación o sea una pista: este sujeto se metió a tu casa, a tu cuarto, dejó esta horrible carta y dice que eres bonita y que te quiere: tiene claros problemas.

Bella frunció el ceño.

—¿Qué quieres decir con lo último?

—No voy a repetirlo— respondió Edward levantando las manos— Entendiste.

—Te odio— masculló Bella, indignada ante la insinuación—

—Lo que digas, vámonos—

Edward quitó el seguro de la puerta y la abrió, dio un paso adelante, haciendo ademan de salir, pero vio que Bella seguía de pie, mirando con terror la puerta. Edward suspiró. Se devolvió y la agarró por la muñeca.

—Cuenta hasta veinte— ordenó— Vamos a salir antes de que termines, ¿Lista? —

—Lista…— musitó ella

Edward salió del dormitorio y avanzó por la casa con una rapidez y fuerza que obligó a Bella a avanzar a tropiezos. Bajaron las escaleras rápidamente y para cuando Bella iba en el número doce ya estaban fueran de su casa.

Pensó que no lo iban a lograr.

—Gracias— dijo ella — Gracias por todo, no sé por qué viniste, pero en serio, gracias.

Bella intentó bajar los escalones para dirigirse al coche de Edward, pero éste aún la mantenía agarrada por la muñeca y no se movía de su lugar. Bella estuvo a punto de caer por el movimiento y miró a Edward preguntándose porque no avanzaba.

Edward estaba mirando algo.

Bella siguió su mirada. Observó la maceta donde ocultaba las llaves, pero no fue la maceta lo que había llamado la atención de Edward sino el oso de peluche sobre ella.

El aire escapó de sus pulmones.

—¿Tú pusiste eso ahí? — preguntó Bella sintiendo el miedo golpear su corazón—

Edward negó con la cabeza. De pronto Bella sintió como Edward la tiraba hacia el auto. Bella avanzó apenas, dando tumbos, saltando los escalones de su casa de dos en dos. Edward abrió la puerta del copiloto y la empujó dentro. Luego dio un vistazo a la casa, Bella vio la indecisión en su rostro. Él quería examinar la zona. Bella negó con la cabeza y lo llamó, quería que entrara en el coche igual que ella y se largaran de aquí.

—¡Entra en el carro! — pidió ella viendo como Edward avanzaba hacia su casa— ¡No me dejes aquí, maldita sea!

Edward dio unos cuantos pasos mientras Bella miraba hacia todos lados, con temor a ver al intruso, pero no veía nada. Solo estaban los árboles. Fue entonces que vio a Edward recoger el oso de peluche y correr nuevamente hacia el coche. Bella respiró aliviada cuando lo vio abrir la puerta del conductor y entrar en el auto.

—No vuelvas a hacer eso— pidió Bella con la voz rota— Casi me muero del susto.

—Tenemos que largarnos— dijo Edward enciendo el coche— Llama a la policía y di que vamos en camino para allá.

—¿Qué? —

—Hazlo, di que alguien estaba en tu casa—

—Uh… está bien—dijo Bella sacando su teléfono de sus pantalones y marcando el 911.

Edward apretó el acelerador y Bella se apretó nuevamente contra el asiento, pero por primera vez, no tuvo miedo del auto que se movía, sino que se sintió protegida, porque mientras el auto estuviese en movimiento, quien quiera que estuviese afuera, no podría tocarla.


Hola a todas, lamento la tardanza en el capitulo. Estos últimos meses han sido muy asquerosos para mi, estoy viviendo momentos complicados y he dejado de lado muchas cosas, incluyendo fanfiction. Espero disfruten de este capitulo y me dejen sus comentarios. Debo confesar que cuando escribí este capitulo sentí bastante nerviosismo, espero haber transmitido esa sensación.

Nos vemos.

LadyStarlight.95