Disclaimer: Los personajes pertenecen a S. Meyer, la historia es de mi autoría.
Importante: Leer nota al final de la página.
Broken: VIII
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"Estoy practicando mis pasos de baile, para que cuando llegue el momento en el que nos balanceemos juntos no te decepciones de mí. Mamá dijo que era muy importante que un chico sepa bailar".
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La casa de los Cullen era impresionante. Bella nunca había estado dentro de ella, a pesar de que Alice era conocida por realizar fiestas temáticas durante el año. Ella jamás fue invitada. Alguna vez le importó, luego simplemente se acostumbró y decidió utilizar su tiempo mejorando su historial académico. No pensó que alguna vez fuese a estar observando la exquisita decoración, ni mucho menos que sería en circunstancias tan horrendas.
Los Cullen la odiaban y no dudaron en demostrar su desprecio. La culpaban por la desaparición de Alice y pensaban lo peor de ella. Esme Platt, quien retomó su apellido de soltera luego de divorciarse, incluso la amenazó cuando estaban en la comisaria. Bella tenía los nervios destrozados y estaba emocionalmente en el suelo. No quería verse arrastrada dentro de la investigación, ni tener que compartir su tiempo con los Cullen, pero no tenía otra opción. Prefería estar con ellos y sufrir sus constantes ataques verbales que estar en su casa, con temor a que el desconocido la atacase. Aquí estaba segura. A pesar de que le incomodaban las miradas de desdén que Carlisle y Esme enviaban en su dirección cuando por alguna casualidad ella estaba dentro de su campo de visión, sabía que eran inofensivos. Ellos no harían nada, y mucho menos delante de su padre.
Charlie era otro problema que no sabía cómo abordar. No sabía cómo sentirse frente a él. Su actitud en la comisaría la sorprendió. Por una parte, jamás pensó que él fuese a defender su decisión de traerla consigo frente a Carlisle Cullen, pero, por otro lado, se sintió tan humillada cuando él le pidió disculpas a la familia por su comportamiento. Fue evidente para todos que Charlie estaba avergonzado de ella y que el caso de Alice era algo personal para él porque sentía que estaba arreglando algo que su hija provocó.
Aquello le dolió más de lo que estaba dispuesta a admitir. Bella deseó que su padre la apoyase, y que la defendiese diciendo que no era su culpa…, pero sabía que eso no sucedería. Charlie jamás la defendería porque para hacerlo, tendría que hablar de la muerte de su esposa Renée y las consecuencias que sufrió Bella debido al accidente…
Y él no hablaba de Renée ni del accidente, nunca.
Así que Bella estaba sola.
Charlie le ordenó bajarse de la patrulla y no molestar mientras estuviese trabajando. Bella asintió, ella no estorbaría.
La casa de los Cullen era incluso más impresionante por dentro. A diferencia de la casa de Bella el interior era completamente iluminado y estaba excelentemente decorado, no había botellas de cerveza junto al televisor y el sillón no tenía manchas de aceite. Había fotografías en las paredes, Bella reconoció a los mellizos Cullen en la mayoría de ellas. El resto eran fotografías de Esme Platt, no había fotos de Carlisle ni de los cuatro. Bella concluyó que el divorcio fue difícil.
Lo supo por la forma en que Esme y Carlisle actuaban: apenas y se toleraban y no paraban de lanzarse comentarios sarcásticos y recriminaciones cuando creían que nadie les estaba prestando atención. Pero Bella sí les prestaba atención, porque era curiosa y quería ver si su familia era muy diferente a la de ellos…
—Quédate aquí— le ordenó Charlie cuando estaban a punto de subir al cuarto de Alice— No molestes a la familia.
—Está bien—dijo ella.
Bella vio como su padre y otro oficial seguían a Carlisle y Esme escaleras arriba. Se giró para seguir observando las fotografías. Vio a Edward aparecer a su lado, lucía pensativo. Bella se preguntó por qué no subió junto a su familia, quizás para mantenerla vigilada…
—¿Tienes hambre? — preguntó Edward — Iré a preparar algo para comer.
—Uh, en realidad sí— dijo recordando que no había comido nada desde la cena de la noche anterior.
—Ven, vamos a la cocina— Edward caminó por un pasillo, alejándose de la sala. Bella no dudó en seguirlo.
La cocina era tan grandiosa como el resto de la casa y Bella no pudo evitar acercarse a examinarla. Le gustaba cocinar, y aquella cocina era majestuosa. Bella observó con verdadero deleite el inmobiliario y se permitió fantasear durante breves instantes que aquella era su cocina y que tenía que ponerse a trabajar de inmediato porque tenía una importante cena con su numerosa familia. Acarició el mesón con la punta de los dedos y una sonrisa se posó en sus labios al imaginarse trabajar allí, pero su sonrisa murió al encontrarse con el ceño fruncido de Edward.
—¿Estás disfrutando del paseo? — escupió él con enojo.
Bella tragó la saliva que se había acumulado en su boca y negó con la cabeza, angustiada porque Edward la hubiese sorprendido en mitad de su fantasía.
—Pues a mí me parece que sí. Te recuerdo que no es una visita de cortesía, ni siquiera estás invitada porque queremos sino porque tu padre no dejó otra opción—
—Perdón, no volverá a pasar—dijo ella hundiéndose— Es solo que la cocina es muy bonita y nunca había estado aquí…—
Edward dejó de prestarle atención y caminó hacia el refrigerador.
—¿Eres alérgica a algo?
—A las nueces— murmuró ella.
—¿Te gusta la mantequilla de maní?
—Sí
Edward trabajó en los emparedados mientras Bella lo observaba de cerca. Había algo relajante en ver a Edward esparcir la mantequilla de maní sobre los panes, relajante e íntimo. Era extraño para ella estar compartiendo una escena así con un chico. No estaba acostumbrada a eso, y mucho menos si se trataba de Edward Cullen de quien tuvo un ligero enamoramiento hace un tiempo…
—Aquí está— dijo Edward ofreciéndole el emparedado. Bella lo recibió musitando un gracias y mascó el pan, disfrutando de la textura de la mantequilla— Prepararé varios, tengo mucha hambre…—murmuró él continuando con su trabajo— Puedes sacar algo para beber en la nevera.
Bella aceptó el ofrecimiento y abrió el refrigerador: había agua, unas latas de gaseosa y una solitaria cerveza de jengibre. Se decidió por esta última. La cerveza de jengibre era una de sus bebidas favoritas, era dulce y no tenía alcohol. Ella abrió la cerveza y le dio un sorbo, disfrutando de su sabor. Volvió junto a Edward, observándolo masticar su emparedado…
De pronto Edward dejó de comer y sus ojos se enfocaron en ella.
Bella se sintió incomoda ante su mirada y se preguntó qué cosa hizo mal.
—¿Qué hice? —preguntó nerviosa
Edward pareció salir de su ensoñación y negó con la cabeza.
—Nada, no hiciste nada es solo que esa cerveza…—dijo él en voz baja y cargada de dolor.
—¿Es tuya? Perdón, toma, no pensé que te fuese a molestar— Bella intentó entregársela, pero Edward negó. La mano de Bella quedó alzada, sin saber cómo proceder.
—No es eso—dijo Edward con gesto frustrado, dejando el emparedado sobre la encimera— Alice estaba fuera de casa porque yo la envié a comprar más de esa cerveza…
—Oh…
El rostro de Edward se contrajo en una mueca dolorosa y Bella vio como lágrimas silenciosas cayeron por su rostro.
—Lo siento— musitó ella— De verdad lo siento.
—Ella estaba afuera por mí, era de noche y no pensé que algo malo pudiese ocurrir. Es Forks, ¿no? ¿Cuál es el crimen más emocionante que ha perseguido tu padre? ¿Un choque de un borracho? ¿Envenenamiento de mascotas? —dijo él en tono brusco y cargado de ironía— Fui estúpido y mi hermana pagó por eso…
—No fue tu culpa— dijo ella en un intento por alejar las lágrimas de Edward— No es tu culpa…
—¿Y de quién es? Dices que no es tu culpa, dices que no es mi culpa, pero Alice está allá afuera por nosotros: Yo la envié afuera de noche y tú… tú maldita sea no la ayudaste y dejaste que se la llevaran como si nada. Ni siquiera puedo creer que estemos aquí comiendo tranquilamente mientras no sabemos qué ocurrió con ella. Me doy asco, me das asco— escupió Edward empujando el pan con fuerza sobre los pies de Bella quien dejó escapar un chillido de espanto.
Ambos se observaron, midiéndose y sintiéndose completamente destrozados.
La culpa bailaba sobre ellos, acariciándoles las mejillas y susurrándoles palabras al oído. Bella inhaló profundamente y recogió los restos de emparedado del piso. Arrojó las sobras sobre el basurero y dejó la cerveza a medio beber sobre el lavaplatos. Necesitaba pensar, necesitaba tiempo a solas para organizarse, ordenar su mente y meditar…
—Tu hermana estuvo allí de casualidad— musitó Bella mirando por la ventana de la cocina hacia el bosque que rodeaba la casa de los Cullen— No tenía que estar allí.
—Claro que no tenía que estar allí— dijo Edward— Solo salió porque yo le dije…
—Ella no tenía que estar allí, pero yo si— dijo ella de golpe, sintiendo por primera vez en días una claridad repentina—
—¿Qué estás tratando de decir? —
—¿No lo ves? Estar allí es parte de mi rutina—dijo ella con brusquedad, tomando la cerveza de jengibre en sus manos otra vez y dando un largo sobro— Pero claro, no me conoces, no tienes idea de lo que hago fuera de clases.
—¿Por qué estarías en la carretera a esa hora? Era muy tarde…—
—Fotos— dijo Bella— Saco fotografías y a veces se me hace muy tarde y como no tengo vehículo no me queda otra que andar en bicicleta, pero ese día salí sin bicicleta porque estaría cerca de casa y en realidad lo estaba. A Alice la secuestraron a dos kilómetros de mi casa, casi en mi patio trasero—
—¿Crees que se llevaron a mi hermana en vez de a ti? ¿No crees que la persona se habría dado cuenta?
—¡No lo sé! — gritó Bella— No lo sé, maldita sea. Pero es lo que se me ocurre. Tu hermana no tenía razón para estar allí, pero yo sí. Siempre estoy allí, es mi maldita zona— dijo ella derrotada.
—Si alguien te observase sabría esto… ¿cierto?
—Si…—confirmó ella— Soy un animal de costumbres, siempre hago las mismas rutas. Quizás me buscaban a mí por ser un blanco fácil, pero Alice se atravesó y lució más accesible, no lo sé. Solo es una teoría—dijo Bella bebiendo otra vez— Es solo que no creo lo que dijo papá— murmuró— No creo que las notas y el secuestro de tu hermana sean cosas apartes.
—Tampoco lo creo—admitió Edward— Maldita sea. Tengo mucha rabia contigo, Bella—confesó— Pero no soy tonto, lo de hoy fue jodidamente escalofriante. Esa persona estaba allí cuando tú estabas sola…
—Lo sé— dijo Bella.
—Joder. Lo que no entiendo es por qué tu padre actúa como si fuesen dos cosas separadas.
—Teoría del caso—respondió Bella— Estoy segura de que está tomando el secuestro de tu hermana de otra forma a la que nosotros creemos.
—¿De qué forma?
—No sé si sea bueno que comente esto… quizás solo estoy hablando desde el prejuicio hacia mi padre.
—Respóndeme— ordenó Edward— Creo que ya pasamos las formalidades aquí, escúpelo.
—Edward, mi padre no me quiere mucho— admitió Bella con cierto pesar— Y tu hermana es lesbiana, tú lo dijiste.
—Lo sé, ¿Qué importancia tiene esto?
Bella se acercó a Edward, inclinándose hacia él, con miedo a que alguien más escuchase lo que tenía para decir.
—Creo que papá no me cree lo que vi— murmuró Bella en voz baja. Los ojos de Edward se abrieron y su respiración se detuvo. Bella continuó— Pienso que él cree que inventé todo esto… y que tu hermana se fugó del pueblo.
—Pero eso no es cierto, Alice no se fue por voluntad propia…
—Yo lo sé—dijo Bella en tono bajo— Pero ¿Por qué crees que estamos aquí? Papá solo está buscando algo que justifique su teoría.
—Cree que Alice se fugó y tu mentiste, ¿Por qué demonios mentirías? ¿Y tú acosador? Él te trajo aquí, es obvio que se preocupa por ti—dijo Edward sin poder darle crédito a las palabras dichas por la joven— Estás equivocada…
—Estoy segura de que él piensa que también lo inventé y que es una forma de llamar su atención. Por eso me trajo aquí, para poder mantenerme cerca y que yo deje de "fabricar evidencia". Y por eso nos envió a los dos a clases, de seguro piensa que te estoy ayudando a mantener la fachada de tu hermana, que nos confabulamos o algo así.
—No puede ser tan estúpido.
—No es estúpido—dijo Bella— Es muy inteligente, por eso piensa lo peor de mí.
Edward hizo ademán de comentar algo más, pero en ese momento se escucharon los pasos y voces acercándose en el pasillo y ambos se alejaron. Bella volvió a su lugar frente al fregadero y Edward a su sitio en la encimera.
Fue Carlisle Cullen el primero en entrar a la cocina.
Tenía los ojos enrojecidos y su cara estaba transformada en una horrorosa mueca de disgusto. Bella lo vio antes que Edward puesto que él estaba de espaldas a la puerta. Lo que sucedió después fue una pesadilla: Carlisle se arrojó sobre Edward, tomándolo por la sudadera y empujándolo contra la pared.
—¡¿Lo sabías?!— gritó Carlisle sosteniendo a su hijo por el pecho y presionando su cuello con sus manos— ¡Dímelo! —ordenó.
El rostro de Edward comenzó a enrojecerse y sus ojos estaban lagrimosos por la falta de oxígeno.
—¡Habla! — gritó Carlisle— ¡Habla hijo de puta desviado!
—Papá…—masculló Edward sin aliento.
Bella observaba la escena sin saber qué hacer. Gritó el nombre de su padre al ver como Carlisle apretaba la garganta de Edward con más fuerza. Lo iba a matar. Iba a matar a Edward frente a ella. Bella no pensó, simplemente se movió por inercia. Vio la cabeza de Carlisle desfigurada sobre su indefenso hijo y lo próximo que vio fue la mueca sorprendida de Carlisle, mirándola fijamente mientras sus manos soltaban el cuello de Edward y caía lentamente hacia el costado. Bella soltó el resto de la botella de cerveza que goteaba sobre su mano y miró a Edward con pánico. Él estaba tosiendo y jadeando en busca de aire mientras se sobaba la garganta.
—¡Bella! — la voz gruesa de Charlie Swan irrumpió en la cocina.
El jefe Swan observó la figura desvanecida de Carlisle Cullen contra la encimera y a Bella de pie junto a él. Hubo confusión en su rostro y Bella desvió la mirada hacia Edward.
—¿Qué pasó? — inquirió Esme entrando a la cocina segundos después. Vio a Carlisle en el piso y a Edward luchando por respirar y corrió hacia su hijo, ayudándolo— Edward, amor. ¿Cómo pudiste hacerle esto a tu hijo, Carlisle? —gritó Esme abrazando a Edward contra sí— Tranquilo cielo, aquí estoy. Inhala, exhala.
Bella vio a Carlisle removerse en el piso y automáticamente bloqueó con su cuerpo a Edward.
En su mente era claro que Carlisle era un agresor y Edward una víctima. Ella iba a defenderlo.
—Bella, apártate. Yo me haré cargo—dijo el jefe Swan—
—Él trató de matarlo— dijo Bella con voz temblorosa— Lo estaba matando.
—Carlisle…—lloró Esme— ¡Es tu hijo! —abrazando a Edward.
Carlisle Cullen se levantó del piso, sosteniéndose la cabeza con ambas manos. Tenía una herida en el sitio en el que Bella lo golpeó con la botella de cerveza y sangraba bastante.
—Tenemos que llevarlo al hospital— dijo el jefe Swan—
—Tu pequeña puta me lastimó—escupió Carlisle Cullen— Deberías estar presa, eres un peligro público.
—Ella te golpeó porque tú me atacaste—dijo Edward con voz ronca y herida— Y yo no te había hecho nada, me atacaste por la espalda como un cobarde.
—¿No me hiciste nada? ¿Y lo que le hiciste a tu hermana?
—No le hice nada a Alice, no sé de qué estás hablando.
—¡En su diario dice que sabías que alguien había abusado de ella! ¡Lo dice!
—¡No sé de qué estás hablando! —dijo Edward perdiendo la calma— No lo sé, maldita sea.
—Señor Cullen, tiene que acompañarme—dijo el jefe Swan tomando a Carlisle del brazo— Iremos al hospital y luego a la comisaria.
—¿A la comisaría? ¿Por qué tengo que ir a la comisaria?
—¡Atacaste a tu hijo! ¡Es violencia intrafamiliar! — gritó Esme— Maldita sea Carlisle, ¿No puedes ser un papá normal por lo menos una vez en tu vida?
—Abusaron de mi pequeña y tú estás defendiendo al estúpido de tu hijo.
—Estoy defendiendo a mi hijo porque tú que eres su padre has decidido lastimarlo sin hablar con él, dando crédito a las palabras que Alice escribía en su diario, que ni siquiera sabemos si es su diario o una novela adolescente en la que trabajaba…—dijo Esme— No te quiero ver más en esta casa. Pensé que podrías comportarte por el bien de Alice, pero veo que me equivoqué. No entrarás más a esta casa. No te quiero cerca de Edward.
—No puedes alejarme de aquí, estoy aquí por Alice.
—Alice no está aquí—dijo Esme con voz fiera— Y todo lo referente a ella lo veremos en la comisaría. Pondré una orden de alejamiento si es necesario, sabes que no es la primera vez que tocas a Edward y los tribunales lo saben, así que piensa bien lo que harás sino quieres terminar enterándote del caso de tu hija por la radio como el resto de las personas de este pueblo.
Aquellas palabras fueron como una ducha de agua fría para Carlisle Cullen, miró a Edward con enojo, pero dejó que el jefe Swan lo arrastrara fuera de la cocina mientras le comentaba el procedimiento estándar al que sería sometido.
Esme, Edward y Bella se quedaron solos en la cocina.
—Limpiaré esto—dijo Esme apartándose de Edward y caminando en busca de los productos de limpieza. Cuando pasó al lado de Bella le dio una mirada larga, que incomodó a la joven— Gracias—dijo ella sin expresión alguna en su rostro— Gracias por ayudarlo.
—No fue nada—murmuró Bella.
—Sabes que no es cierto. Actuaste bien, él lo estaba dañando.
—No pensé…—dijo ella
—Haces muchas cosas sin pensar, Bella Swan— dijo Esme tomando un trapeador y la escoba— Para ser alguien tan racional, eres muy pasional en tus decisiones…
Bella no dijo nada, solo miró el piso, rogando para que el día terminase ya mismo.
Hola hola, leí sus reviews y estoy muy contenta por el recibimiento que ha tenido la historia. En este capitulo dejo muchas aristas sueltas, que se van a desarrollar más adelante. Recuerden que en la historia Bella y Edward son adolescentes, por lo que viven de manera muy intensa sus sentimientos. Aquí pudimos ver un poco más el contexto del divorcio y la realidad de la familia Cullen, ¿que tal?
Espero sus comentarios.
LadyStarlight.95
