NOVIO DE RELLENO
CAPITULO 06
Kate y Jessica se nos unieron en el auto.
—Bella —dijo Kate—. Desempata.
—Está bien. —Me puse la mochila en el hombro y cerré la puerta del auto.
— ¿Qué edificio crees que es más alto, el Holiday Inn o el Convention Center?
—Um… ¿qué?
—Los chicos estaban hablando sobre hacer rapel en uno de ellos. Hipotéticamente, por supuesto.
— ¿Qué Holiday Inn? ¿Beachfront o Downtown?
—Beachfront.
—El Convention Center. Indiscutiblemente. Pero en Beachfront sería más fácil hacer rapel sin ser atrapado.
— ¿Ves? —dijo Kate, señalando a Jessica.
—Actúas como si Bella fuese una autoridad en la altura de los edificios.
Genial. Pensé que era una discusión entre los chicos. No me había dado cuenta que iba contra Jessica. Era como si siempre estuviera en el lado opuesto tanto si lo sabía como si no.
—Pero podría equivocarme —dije—. Nunca los he medido. —Caminé hacia el campus, con las otras siguiéndome atrás.
—Lo buscaré en Google —dijo Jessica.
Constantemente estaba buscando cosas en Google para probar que tenía razón. El problema era que cuando no la tenía se molestaba, como si nosotras hubieras entrado personalmente en Google y cambiado todas las respuestas para ir contra ella.
Sacó su teléfono.
—Oh, y mientras estoy en línea, quería dejar mensajes malvados en la página de Facebook de Jacob, por lo que te hizo. ¿Cuál es su apellido?
Aquí estaba: su jugada. Me sorprendía que hubiera esperado tanto.
—No está en Facebook. De todas formas, ¿quién entra a Facebook hoy en día? —En realidad él estaba en Facebook, pero no había forma de que fuera a contarle eso.
—Entonces, ¿Instagram? ¿Twitter? Me lo has enseñado antes pero no recuerdo su alias —insistió.
—Terminamos, Jessica. No quiero que piense que todavía estoy colada por él.
—Pero los mensajes serán míos. —Mantenía su teléfono preparado como si fuera a darle su información de las redes sociales justo entonces de camino a clase. No estaba segura si pensaba que encontraría algo en esas páginas para incriminarme o si sabía que él no era quien yo decía—. ¿Has visto la foto del baile que publiqué? Ya tiene 40 me gustas.
—Sí, la vi.
De todos modos me entregó el teléfono y miré la foto de nosotros siete apilados alrededor de la mesa en el baile. La cabeza de mi cita estaba ocultada mayormente por la mía y me encontré deseando que no lo estuviera. Contuve un suspiro frustrado por ese pensamiento y le devolví el teléfono.
—He estado pensando —dijo Jessica.
Eso nunca es algo bueno, pensé.
—Es muy raro que Jacob conociera a alguien más de nuestra escuela. No solo conocerla sino que estaba teniendo una relación con ella a tus espaldas. ¿Cuáles son las posibilidades de eso? Mierda. Nuestra historia tenía agujeros. Grandes agujeros. Todas parecieron analizar esta declaración porque todos sus ojos estaban ahora en mí, esperando una explicación. Una mentira inofensiva. Pensé que eso era todo lo que tenía que contar aquella noche en el baile. Sólo estaba cambiando el orden de los eventos. Y ahora aquí estaba, todavía mintiendo. Me sentí construyendo la red y temí que la única que fuera a quedarse atrapada sería yo.
—Solía vivir aquí antes de que le conociera. Antes de que se fuera a la universidad. Debe haberla conocido entonces.
—De todos modos, ¿quién es ella? —preguntó Ángela esta vez—. Deberíamos encontrarla y hablar con ella. Decirle que se mantenga alejada de Jacob.
—No la reconocí. Tal vez ni siquiera vaya aquí. Tal vez fue al baile con un amigo. —Mi ansiedad iba en aumento, mi corazón acelerándose.
No me gustaba mentir. Por suerte, Daniel Carlson se metió en nuestro grupo, envolviendo su brazo alrededor de mi hombro. Estaba feliz por la interrupción, sabiendo que cambiaría el tema a cosas del consejo estudiantil en las que habíamos estado trabajado durante las últimas semanas. O al menos es por eso que pensé que estaba aquí. Era todo sobre lo que hablábamos ahora.
—Así que, ahora que estás soltera…
O tal vez no iba a cambiar de tema.
—Yo no repito, Daniel.
Se rio.
—Tú te lo pierdes.
—Sí, me destroza por dentro.
—Bueno —dijo—. Tenemos una emergencia con el rally. El sistema de sonido del gimnasio se dañó. El Sr. Green no sabe si estará arreglado para el viernes.
—Está bien, lo discutiremos en la reunión de hoy.
—Como vicepresidente, sentí que era importante reportar esto inmediatamente ya que solo soy un siervo de tu autoridad.
Le di un empujón con la cadera.
—Lo que sea. Te veré después de la escuela.
— ¿Me despachas, jefa?
Sonreí.
—Vete.
Corrió, uniéndose a otro grupo de chicas delante de nosotras. Ángela y Kate se habían quedado a unos pasos por detrás, hablando sobre los deberes de cálculo, pero Jessica todavía estaba a mi lado.
—Pensé que había dicho que no conocía muy bien nuestra ciudad. Preguntó si teníamos una sala de juegos —dijo Jessica.
Parpadeé, confusa.
— ¿Qué?
—Jacob. Dijiste que vivió aquí antes, pero él dijo que no conocía muy bien nuestra ciudad.
Algo en mí saltó. No iba a aguantar más esto. Había estado intentando ser amable por meses, pensando que si no lo hacía ellas podrían elegirla sobre mí. Pero ahora mismo, tenía que arriesgarme porque estaba cansada de sentirme como si tuviera que defenderme cada vez que pasaba el rato con mis amigas. Así que con una voz tan baja y firme como pude manejar dije:
—He terminado con esto. Conociste a Jacob. Obviamente es real. Si continúas jugando cualquiera que sea el juego que estás jugando, me llevaré a mis amigas y tú desaparecerás.
Mis manos temblaban, así que las metí en mis bolsillos para que no pudiera ver lo molesta que me había puesto decir eso. Asumía que lo que le dije a Jacob sustituto la otra noche era verdad; que ella pensaba que yo era la líder de este grupo. Si pensaba eso, este juego de poder funcionaría.
Ella entrecerró los ojos y su cabeza se inclinó solo un poco a un lado, como una leona evaluando su próxima comida.
—No estoy segura de qué estás hablando —dijo su boca aunque su mirada decía: "Que empiece el juego".
—Bien. Entonces sólo ha sido mi imaginación. —Subí las escaleras al edificio C rápidamente, adelantando al grupo—. Las veo en el almuerzo.
Una despedida grupal se pronunció de las tres y me metí en el edificio mientras ellas continuaban al siguiente. Presioné mi espalda contra la pared, conté diez respiraciones profundas hasta que el temblor se había ido, luego continué a clase.
Me hundí en mi asiento y la chica delante de mí, una chica que normalmente se sentaba al otro lado del salón, se volvió para pasarme el examen que la Sra. Rios ya estaba repartiendo.
—Gracias —dije, molesta porque la Sra. Rios hubiera elegido darnos un examen sorpresa el lunes después del baile. Saqué mi teléfono y rápidamente mandé un tweet: Anuncio de Servicio Público: examen sorpresa en Gobierno.
Eso debería ganarme unos pocos puntos con mis seguidores. Hizo que me sintiera mejor hacer algo amable después de lo que le acababa de decir a Jessica. Suspiré y guardé mi teléfono.
— ¿Mal día? —me preguntó la chica de delante.
Me encontré con sus ojos delineados con una gruesa línea negra, como siempre, y jadeé. Era la hermana de Jacob sustituto.
