NOVIO DE RELLENO
CAPITULO 07
¿Alice? —pregunté.
Ella sólo me sonrió satisfecha y luego se dio la vuelta, recuperando un lápiz de su mochila.
—Eso es tan injusto —dije—. No te veías para nada como ahora en el baile. —Hice un gesto hacia su atuendo, el cual era negro, adornado con más negro, y entonces hacia su cara, que estaba cubierta con casi tanto maquillaje como el que mi abuela entusiasta del maquillaje usaba para las noches de bingo.
—Fue un experimento social. Fallaste. —Alice hizo una pausa—. O tuviste éxito al probar que teníamos razón. De cualquier manera.
—Entonces estás enojada conmigo por no reconocerte cuando hiciste que eso fuera imposible a propósito.
—Si esa fuera tu peor ofensa, me consideraría afortunada. ¿Le he hecho algo más? ¿Algo peor?
La Sra. Rios se aclaró la garganta.
—Chicas, no hablen. Es hora de hacer el examen.
Esta mañana no había empezado nada bien. El Jacob sustituto pudo haberme dicho que su hermana normalmente se vestía como miembro de una banda de heavy metal. Entonces podría haberla recordado. Ella solo había estado por aquí durante algunos meses… era una transferida de mitad de año. Hasta donde podía recordar, nunca le había dicho más de dos palabras, así que no estaba segura de cuáles podrían haber sido mis otras ofensas.
Estuve distraída durante todo el examen, mi mente a duras penas registrando las preguntas, mucho menos siendo capaz de responderlas de manera inteligente. Hice mi mejor esfuerzo para entonces quedarme mirando fijamente a la parte trasera de la cabeza de Alice por el resto de la clase, esperando mi oportunidad para hablar con ella. Cuando sonó la campana, agarré mi mochila tan rápidamente como ella agarró la suya, e igualé su paso mientras se dirigía hacia la puerta.
— ¿Qué? —gruñó cuando estábamos en el pasillo.
Quería preguntarle cuál era el verdadero nombre de su hermano, pero no podía admitir que él no me lo había dicho.
—Necesito el número de teléfono de tu hermano.
— ¿Por qué?
—Solamente quería mandarle un mensaje de agradecimiento. — Claro. Un mensaje de agradecimiento. Sería algo como: Querido Jacob sustituto, gracias por mentir por mí y engañar a mis amigos al fingir ser mi novio. Ahora, ¿podrías decirme por qué decidiste ir al baile conmigo? ¿Por qué quisiste ayudarme? ¿Por qué me diste una mirada súper intensa mientras bailábamos, como si pudieras ver algo en mí de lo cual ni siquiera tenía idea de que existiera? Así podré sacarte de mi cabeza. Gracias.
—Si él hubiera querido que tuvieras su número, te lo hubiera dado. —Parecía complacida por estar diciéndome esto.
—Lo hubiera hecho, pero tenía que irse abruptamente con toda la cosa de estar fingiendo pelear conmigo.
Ella gimió como si otra vez estuviera recordando la manera en la que lo usé.
—Si yo te diera mi número, ¿se lo darías?
— ¿Si me tiro por las escaleras, me dejarías en paz?
Habíamos salido del edificio y estábamos paradas en la parte superior de las escaleras de cemento. Un chico vestido de la misma manera punk que ella estaba parado en la parte inferior de las escaleras, mirando hacia nosotras. Ella no esperó a que yo respondiera, lo que técnicamente se podría interpretar tanto como un sí como un no, y simplemente bajó para reunirse con él.
—Hola, Bella —dijo él cuando ella se encontró con él en la parte baja de las escaleras.
Miré dos veces y me di cuenta que era el chico que había sido la cita de Alice para el baile.
—Hola. Lo siento. No sé cómo te llamas.
Él se encogió de hombros.
—Solamente he estado contigo en cuatro de tus clases durante los últimos tres años. ¿Por qué deberías?
Mis mejillas enrojecieron. ¿De verdad? Lo miré de nuevo, más de cerca. Él honestamente no se veía para nada familiar, excepto por el baile la otra noche. Íbamos a una escuela pública. Las clases tenían muchos alumnos.
—Cuidado —dijo Alice —, tus amigos populares podrían verte hablando con nosotros.
Volteé a mirar para encontrar a Ángela y Kate caminando en línea recta hacia mí. Probablemente no la reconocerían, pero Alice tenía razón, si la veían y se daban cuenta que era la misma chica del baile, todo estaría arruinado. Cambié mi dirección, dejando a Alice y a su novio detrás.
—Cobarde —dijo Alice cuando ya estaba a diez pasos de distancia.
Tropecé un poco, pero no me detuve.
— ¿La conoces? —preguntó Kate cuando me reuní con ella y Ángela.
—Está en mi clase de Gobierno. Tuvimos un examen sorpresa. ¿Quién da un examen sorpresa el lunes después del baile? Nuestro maestro es Satanás, ya lo decidí.
No parecieron darse cuenta que había ignorado completamente su pregunta, cambiando de tema.
—Sí, vi tu tweet. La gente estaba retweetiándolo por todas partes.
— ¡Bella! —gritó un chico mientras pasaba por allí—. Gracias por tu ASP1. Eres mi héroe.
Kate se rio.
Ángela tiró de mi brazo, atrayendo mi atención a ella.
— ¿Jessica y tú están peleadas de nuevo?
Otra pregunta que quería ignorar.
—Ha estado sobre mí con lo de Jacob durante dos meses y todavía no lo deja ir.
—Pero todos lo conocimos. ¿Qué podría tener que decir ahora?
Mi lengua se sintió dos tallas más grandes en mi boca. Ahora era el momento en debía confesar, decirles lo que podía desenterrar y lo estúpida que era por mentir. De esa manera no tendría nada contra mí.
Kate agarró mi mano.
—Sólo trata de ser amable con ella. Ha pasado por mucho.
—Claro, es sólo… —Mi teléfono sonó e instintivamente miré la pantalla.
Ángela debe haber estado mirando por encima del hombro porque dijo—: No te atrevas a llamarlo.
Mis ojos seguían completamente abiertos en shock. Era un mensaje de Jacob: He estado pensando en la noche del baile… llámame cuando llegues a casa.
Estaba en casa, mirando mi teléfono, sin llamar a Jacob. Lo que le había dicho a Daniel era cierto: no hacía repeticiones. Pero Ángela también estaba en lo cierto: había sido siempre la que rompía con un chico. La ruptura con Jacob fue repentina y no me había preparado. Tal vez era prematuro. Mi mente trató de recordarme que me había dejado en medio del estacionamiento del baile. No lo quería de vuelta. Pero no haría daño que le devolviera la llamada, conseguir un cierre mejor. Quizás si le dijera cómo se sintió que me dejara en el estacionamiento en el baile, por mí misma, me sentiría mejor. Tal vez me ayudaría a superar esto más rápido porque todavía sentía un estúpido nudo en mi garganta cada vez que pensaba en él.
Necesitaba pulsar "Llamar". Todos los números estaban en la pantalla esperando ese simple acto. ¿Qué me estaba deteniendo? Nada.
Toqué el icono "Llamar". Mi corazón acelerándose cuando el teléfono repicó. Iba a hacer esto. Terminarlo para siempre. Entonces, ¿por qué me sentí aliviada cuando la llamada fue al buzón de voz?
—Hooola —dijo su mensaje pregrabado—. No me encontraste. Pero tengo tu nombre y número en el identificador de llamadas así que a menos que no quiera hablar contigo, te devolveré la llamada. Me reí un poco. Jacob era divertido. Sentí como si no hubiera oído su voz en años a pesar de que sólo habían sido un par de días. Presioné "Finalizar" sin dejar un mensaje y luego arrojé mi teléfono en la cama y lo dejé allí mientras pasaba las próximas horas haciendo tarea.
Cuando volví a mi habitación, mi teléfono mostró varios textos perdidos de Ángela y una llamada perdida de Jacob. Respondí los mensajes pero había tomado una decisión importante en cuanto a Jacob. Tenía que esperar para hablar con él, darme un poco de tiempo para calmarme. No quería que mis emociones contaran una historia diferente a mi mente. Mientras tanto, necesitaba ver al Jacob sustituto una vez más. Tenía que responder a una simple pregunta: ¿por qué lo había hecho? Respondería esa pregunta lejos de la noche del baile, en circunstancias normales. Estaría usando su camiseta nerd, con su cabello desgreñado. Y entonces podría terminar con ambos Jacob y seguir adelante con mi vida.
Este era mi plan y estaba decidida a hacer que funcionara. Empecé abriendo mi armario y recuperando mis anuarios del estante superior.
