NOVIO DE RELLENO

CAPITULO 10

Era una bola de nervios. ¿Qué se suponía que debía usar para una fiesta de graduación, donde estaba representando a la novia falsa? Llamé a Ángela y Kate para que me ayudaran a escoger un atuendo, tratando de mantener la misma rutina pre-cita que siempre tenía.

Sosteniendo una soda, Ángela entró en mi habitación y se sentó en la silla en mi escritorio. Kate tomó la cama junto a la ropa que había extendido.

— ¿Éstas son las mejores opciones hasta ahora?

—Sí. —Agarré el primer atuendo, unos pantalones cortos y una blusa suelta, y fui a mi armario a cambiarme.

— ¿Dónde está Jessica? —preguntó Ángela.

—Dijo que no podía venir. —Le había dicho a Ángela que iba a intentarlo, y aunque realmente no había querido que viniera, había llamado e invitado a Jessica.

—Hablé con ella en el camino.

—Oh, Dios. ¿Cambió de opinión?

—Dijo que no la invitaste.

Salí del armario a medio vestir.

— ¿Ella dijo qué? La llamé y le dije que viniera. ¿Cómo es eso no invitarla?

Ángela suspiró como si no supiera a quién creerle.

—Chicas, tienen que acostumbrarse entre sí o nunca van a sobrevivir el próximo año.

Empecé a seguir discutiendo sobre invitarla pero luego me detuve.

—Espera, ¿qué?

—El próximo año… la universidad.

—Ella… —Ni siquiera quise terminar la frase.

—Sí, entró en la UCLA. ¿No te dijo?

Estaba demasiado ocupada saboteándome.

—No, no lo hizo. —Me escabullí de nuevo al armario para ponerme mi blusa. Esto no era una buena noticia. Hizo que mis entrañas ardan. Traté de alejar esa sensación y salí de nuevo, sosteniendo mis manos a los costados.

— ¿Sí?

—No —dijo Kate—. Demasiado casual. —Me arrojó el vestido veraniego amarillo.

—Dijo que te iba a decir —dijo Ángela.

—Esta es la primera que lo escucho. Pero es genial —dije desde el armario porque no estaba segura si mi rostro apoyaría mis palabras—. Debería ser divertido. —En serio tenía que arreglar esto, porque de ninguna manera quería seguir con este drama en la universidad—. Ahora en serio desearía que también vinieras, Kate.

—Lo sé. No me lo recuerdes. La universidad comunitaria suena peor y peor cada día.

—No es demasiado tarde para unirte a nosotras —dijo Ángela.

—En realidad, estoy cerca del valor de cuatro años de buenas calificaciones y miles de dólares demasiado tarde para UCLA.

— ¿Quién necesita dinero y buenas calificaciones cuando tienes la universidad comunitaria? —dijo Ángela.

—Exactamente lo que he estado diciendo durante los últimos cuatro años —dijo Kate. Podía escuchar la vergüenza en su voz y me sentí mal de que la escuela hubiera sido una lucha como tal para ella.

Pasé el vestido por mi cabeza, lo enderecé, y luego me uní a ellas en mi habitación.

—Te divertirás, Kate. Y estamos a solo tres horas de distancia. Nos veremos todo el tiempo.

Ella dobló el atuendo que ya me había probado y alisó una blusa una y otra vez.

—Difícilmente veías a Jacob y era tu novio.

—Exactamente. Sólo era mi novio. Has sido mi mejor amiga desde hace cinco años. Será totalmente diferente. Ángela se unió a Kate en la cama y la envolvió en un abrazo.

— ¿Quién necesita un sándwich de Kate?

Corrí a abrazarla desde el otro lado.

—Está bien, chicas. No se sientan mal por mí.

—No nos sentimos mal por ti. Sólo necesitábamos un abrazo. —La apreté con más fuerza.

Ella se rio.

—Voy a extrañarte.

Le di un último apretón y entonces me levanté.

—Creo que ese es el atuendo —dijo Kate.

La dejé cambiar de tema, sintiendo que lo necesitaba.

— ¿Tú crees? ¿Dice barbacoa en el patio trasero? —Di un giro—. Incluso tiene bolsillos para mi celular.

—Estoy muy confundida. ¿Quién es este chico nuevo? No puedo superar el hecho de que no nos ha dicho nada sobre él. —Ángela se estiró por su bebida todavía colocada en el escritorio y casi se cayó de la cama. Kate agarró su pierna, previniendo la caída.

—Sí, ¿no podemos saber?

—Es una cita a ciegas. No sé nada de él.

— ¿Quién te está armando una cita a ciegas y, ¿desde cuándo has accedido alguna vez a salir con alguien a ciegas?

Me estremecí. Nunca antes me habían organizado una cita a ciegas, pero supuse que habría dicho que sí, si confiaba en la persona organizándola.

—Esta chica en mi clase de Gobierno. Es de primer año. Es su hermano mayor.

— ¿Qué? ¿Una chica de tu clase te organizó una cita con su hermano y le dijiste que sí?

—En cierto modo, le debo un favor.

— ¿Por qué?

—No he sido muy amable con ella y sus amigos.

—Ah, ya entiendo. ¿Esto es como una cita de caridad? ¿Vas a estar a salvo?

—No. Quiero decir, sí, por supuesto que estaré a salvo. Y no, su hermano no necesita caridad. —Me volví y me miré en el espejo de cuerpo entero—. ¿Entonces sí? ¿No?

—Sí, es perfecto. Usa tu cabello suelto y ondulado y combínalo con tus sandalias de plataforma. A menos que sea bajo. ¿Es bajo?

—No, no es bajo. —En realidad era de una muy buena altura para mí—. Entonces, ¿van a la fiesta de Logan esta noche?

Ángela, que había estado revolviendo la pajilla en su soda, levantó la mirada.

— ¿Logan va a tener una fiesta esta noche?

—Sí.

—No habíamos oído hablar de ello —dijo Kate.

—Oh, lo siento. Debería haberles dicho. Pensé que estaba invitando a todos. Deberían ir.

—No fuimos invitadas.

—Probablemente pensó que les diría. Lo siento.

Ángela y Kate encontraron sus ojos por un breve instante y luego Ángela volvió a su bebida.

—Sí, eso suena divertido. Tal vez deberíamos ir, Kate. Vamos a invitar a Jessica también.

No podría decir si estaban enojadas conmigo por no decirles o qué. Me sentí mal. Simplemente había imaginado que le estaba diciendo a todo el mundo.

—Voy a tratar de unirme a todos ustedes después de mi cita.

Mamá estaba tratando de ser amable; me di cuenta por la sonrisa en su rostro. El problema era que era la sonrisa más forzada que había visto y no había manera en que Alice no lo hubiera notado.

— ¿A dónde vas, otra vez? —preguntó mamá, mirándome sobre todo a mí, pero sus ojos seguían dirigiéndose a Alice, esta vez persistiendo en la fila de pendientes que bordeaban su oreja izquierda.

—Sólo a mi casa. Tenemos Gobierno juntas y Bella dijo que me ayudaría a estudiar. Aquí está la dirección. —Alice deslizó un trozo de papel sobre el mostrador hacia mamá—. Y el número de teléfono de mis padres también está allí, por si necesita hablar con ellos. —Ella sonrió y la sonrisa de mi madre se volvió un poco menos forzada.

Pero para mí, mamá dijo—: Tu hermano está en la ciudad. Quería que fuéramos a cenar esta noche en familia.

Justo cuando dijo esto, Emmet entró por la cocina sosteniendo las llaves de su auto.

—Voy a salir con unos amigos, mamá. ¿Podemos hacer la cena la próxima vez que esté en la ciudad?

— ¿Qué? —preguntó mamá.

Emmet se detuvo en medio de la cocina cuando vio a Alice, con una mirada de curiosidad adueñándose de su expresión. Él asimiló su atuendo y entonces el mío y no tuvo que decir nada en voz alta para que supiera que se estaba preguntando quién era Alice y por qué estaba allí.

—Esta es la amiga de Bella —dijo mamá—. Alice, ¿cierto?

— ¿Ustedes dos son amigas? —Su tono transmitía su incredulidad.

Alice dejó escapar una simple carcajada.

—Menos amigas más compañeras de estudio.

Esta explicación no cambió la expresión de Emmet. Me miró como si me estuviera viendo por primera vez.

—Jum —gruñó, luego terminó de avanzar por la cocina—. ¿Estamos bien, mamá? —Le dirigió la sonrisa que recordé que siempre lo sacaba del problema que había causado cuando vivía aquí. Ella lo echó con una sonrisa propia.

Señalé hacia la puerta principal.

—Ves, él ni siquiera se va a quedar. Así que puedo ir, ¿verdad?

— ¿Cómo es que estás tan arreglada para una sesión de estudio? —preguntó mamá, mirándome de arriba abajo.

La excusa vino fácil.

—Porque ella tiene un hermano muy lindo.

Mi madre puso los ojos en blanco como si ahora entendiera toda la razón por la que estaba pasando el rato con esta extraña criatura de pie en su cocina.

—Está bien, mantén tu teléfono celular encendido, Bella.

—Por supuesto. —Besé su mejilla y Alice y yo salimos de mi casa en silencio.

— ¿Por qué la necesidad de una historia elaborada? Pensé que tu hermano me recogería —le dije cuando llegamos afuera.

—Obviamente no.

—Es sólo que no preparé a mi mamá para…

— ¿Mí?

—Sí.

—Bueno, a los padres les encanta la cosa de "ella me está ayudando a estudiar". Les hace pensar que su hija es inteligente. Pero para que conste, mi calificación en Gobierno está dos puntos porcentuales por encima de la tuya. Así que si necesitas ayuda para estudiar…

Me reí.

— ¿Va a estar enojada porque saliste cuando ella estaba pensando en ir a cenar en familia?

—No creo que hubiera estado planeándolo necesariamente. — Sobre todo supuse que lo estaba usando como una excusa para no dejarme ir con Alice.

—Entonces, ¿siempre se ve así?

— ¿Así cómo? —Miré por encima de mi hombro esperando verla de pie en el porche, pero estaba vacío.

Alice abrió las puertas del auto y subió.

—Perfectamente arreglada.

Pensé en mamá, su cabello siempre arreglado, su maquillaje siempre perfecto. Rara vez la había visto de otra manera.

—Sí… supongo que sí.

Cuando Alice salió de la calzada mi madre apareció en el porche.

Sonrió y saludé.

—Así que cuando mi mamá llame a tus padres, porque muy probablemente lo hará, ¿van a estar bien?

—Le di mi número de teléfono.

—Oh. Claro. —Otros chicos probablemente engañaban a sus padres de esa forma todo el tiempo, pero yo nunca había tenido que hacerlo—. Entonces, espera, si puedes conducir, ¿por qué tu hermano tuvo que dejarte en el baile?

—Porque supuestamente necesitaba el auto esa noche, otra de las razones por la que estaba tan enojada al verlo en el baile contigo.

— ¿Y qué se suponía que iba a estar haciendo?

—No tengo ni idea. —Ella se alejó de mi casa. Era el momento de la verdad. Estaba a punto de ver al Jacob sustituto de nuevo.