Capítulo 23

Tsunade Pov

Pronto se cumplirían 24 horas desde la desaparición de Sakura. Había intentado buscarla, de rastrear su paradero con el poco poder que le quedaba, pero había no dado sus frutos.

Ahora débil y con el pleno conocimiento de que su muerte se acercaba, lo único que deseaba era poder ver el rostro de su sobrina una vez más antes de partir.

—Por favor Tsunade, deberías de entrar—le pidió una débil voz femenina desde la ventana.

Dio un último vistazo al jardín, como si de alguna manera pudiese materializar a la joven y luego simplemente entro.

Cuando llego a la cocina pudo ver la tristeza y el dolor que desprendían de la rubia.

—Tú también necesitas descansar Mebuki—aconsejo a la madre de su sobrina.

—No voy a dejarte sola en tu última noche, además ella puede aparecer por esa ventana en cualquier momento—añadió no dispuesta a perder la esperanza.

Y así llevaban todo el día, desde su llegada del templo una pidiéndole a la otra que no debía preocuparse, que Sakura volvería.

Luego fijo su vista en la mesa. Normalmente Mebuki habría hecho un té para ambas, pero hoy, había sacado unas cuantas botellas de sake. Era la primera vez desde la muerte de su hermano que la veía beber.

—Entonces sírveme una copa más—le pidió.

La noche se acercaba y ella sabía que al alba ya no podría volver a beber.

.

.

.

Sakura Pov

Aunque creía en la historia del peli negro el recelo no desaparecía de sus ojos. Ella jamás debía de olvidar lo que significaba tratar con un Uchiha.

Pero lo que si era cierto es que, si él deseaba algo de ella, tendría que pagar precio justo.

— ¿Cómo? —le pregunto.

Le miro, su expresión seria no cambiaba, pero sus ojos parecían relucir de manera distinta.

—Aunque yo he sido confinado, lo que me mantiene aquí no es una maldición como la tuya, es un sello.

— ¿Y se supone que debo romperlo?

—Lo único que puede romper este sello es quien lo ha creado o que una sacerdotisa lo purifique.

—Por si lo has olvidado no puedo usar mi poder a mi antojo—replico— y mucho menos con esto en mi cuerpo—dijo apartando la tela de su piel y mostrándole el tatuaje.

—Yo puedo deshacer la maldición.

Esas palabras tocaron campanas de felicidad en su interior, pero se calmó nada era gratis ni tan fácil.

— ¿Y entonces porque no has roto tu propio sello? —interrogo.

—Durante todo este tiempo he acumulado el poder suficiente como para debilitar el sello y así poder trasladar una imagen mía a cualquier otro sitio, mi cuerpo real no está aquí contigo—le explico—pero puedo usar los restos de mi poder para anular tu maldición. Después de todo ha sido creada por un Uchiha y solo uno puede romperla.

— ¿Entontes como lograste curarme y moverme a la cama antes?

— No te cure, solo alivie los síntomas de tu dolor y luego te materialice a la cama, si has presenciado lo dones de Sasuke sabrás que no necesariamente necesitamos tocar a alguien para cambiar las cosas.

Recordó la noche en la que se conocieron en ese hotel con Sasuke, con solo un chasquido de dedos él había cambiado todo a su voluntad.

Pero entonces lo recordó, la noche que se había colado en su casa y hoy cuando la había curado, comprendió que solo la obligaba a mirarle para hacer alarde de su poder.

—Y si tú no estás aquí y la celda está cerrada, ¿cómo poder llegar hasta donde estas tu?

—Solo necesitas aceptar Sakura, de lo demás me encargo yo.

Sabía que no tenía nada que pensar, pero al mismo tiempo la desconfianza le impedía aceptar de inmediato.

— ¿Cómo sabes que no está Sasuke o Karin en la mansión?

— Él no está, su presencia se ha materializado al plano humano—le aseguro.

—Así que el riesgo está en que ella se me percate de mi ausencia en la celda.

—Y lo hará, pero para entonces tu y yo ya no estaremos aquí, así que toma una decisión, su amo no esta y querrá venir de nuevo a por ti.

—Maldición—mascullo—Acepto—dijo poniéndose de pie.

—Alguien vendrá para guiarte hasta a mí, no olvides que diste tu palabra.

Lo sabía había dado su palabra y eso era lo que más la angustiaba.

Lo segundos pasaron y empezó a desesperarse al no escuchar ningún sonido de alguien acercándose, por un m omento creyó que había caído en una trampa o que había sido un engaño hasta que vio a una figura femenina frente a las rejas.

—Sígueme—le pidió con una voz suave al abrirse la reja.

Ella asintió y se apresuró. Era la primera vez caminando hacia el otro lado de las celdas, cuando salió de ella cargada en brazos de Sasuke había sido dirección contraria. Al menos confirmaba por ahora que no sería llevada ante ese demonio.

—Mas rápido—le pidió la mujer.

Se fijo en ella, era alta, delgada, de piel muy clara y con un curioso pelo de color azul. Daba la sensación de que era menos pesada que el papel ya que no lograba escuchar sus pasos.

Continuaron corriendo por el pasillo, parecía casi interminable. Para entonces ya no había más celdas, pero si diferentes puertas.

La mujer parecía mirar cada una con desinterés a medida que las rebasaban, pero hubo una en concreto en la que se detuvo.

—Hasta aquí puedo llevarte, él te espera tras esa puerta.

Miro la puerta con atención, era distinta a las otras, sus grabados parecían estar hecho con más detalle.

Se giro para preguntarle a la mujer porque no entraba, pero para entonces esta ya se estaba alejando con suma rapidez.

No importa, se dijo así misma y coloco su mano sobre el pomo de la puerta. Por alguna extraña razón cerro los ojos esperando algún tipo de ataque o descarga eléctrica, pero nada, solo se abrió la puerta sin más al girarlo.

Pero para cuando entro para lo que no estaba preparada era para ver a un hombre un aspecto no tan mejorado como había proyectado en la celda.

—Veo que vosotros también podéis usar photoshop—comento con burla.

—Como veras no tengo ningún ordenador conmigo—dijo de forma perspicaz.

—Creía que llevabas siglos encerrado y que no podrías entender mi referencia.

—Puedo mantenerme informado—comento con cierto hastió en su voz.

—Discúlpame por olvidar tu magnificencia—respondió con sarcasmo.

—Acércate y cierra la puerta, no la necesitaremos para salir de aquí—dijo dando por cerrado el tema.

Se acerco tal y como le pidió y se quedó frente a él.

—Aparta la tela y ladea la cabeza—le ordeno— y recuerda en cuanto lo rompa tendrás solo unos segundos para tocarme, si lo haces ambos saldremos de aquí con vida.

— ¿Y si no lo hago?

—Ambos moriremos en manos de mi hermano, yo por intentar huir y tú por traicionarlo.

Genial, no estaba del lado de nadie y tendría que morir por traición si esto no salía bien.

—Tu si sabes cómo no presionar a una simple mortal—añadió con nerviosismo.

—Si fueras tan simple no podrías romper mi sello—recalco—prepárate—le anuncio.

Trago saliva y se mentalizo, solo tenía que tocarle, nada más y podría salir de allí, solo eso.

Y entonces lo sintió el toque de su mano sobre su piel y todo sucedió a cama lenta para ella.

Primero fue la quemazón, algo que rugía en su interior, como si acabara de despertar e incendiado cada rincón de cuerpo.

Lo segundo fue la liberación, alzo una mano y se preparó para usar todo aquello que la inundaba.

Y lo tercero y último la imagen de Sasuke apareciendo justo en el instante que su mano recayó en el hombro del Uchiha mayor.

.

.

.

Sasuke Pov

Sucedió en un segundo, había notado que alguien había alterado su maldición sobre Sakura y solo había una persona en el mundo que pudiera atreverse a provocarlo.

La furia se acrecentó en él y para cuando apareció frente a los traidores estos se esfumaron ante de sus ojos, no sin antes ver la cara de satisfacción de su hermano al mirarle.

—Naruto—le convoco y este se materializo frente a él.

—Joder, esa mujer tiene el don de dar con los seres más malvados del Yomi, sin ofender—añadió el rubio, pero él respondió con una mirada gélida.

—Soluciones, lo sé, buscare a quien haya podido ayudarles y tal vez sepa a donde fueron—dijo antes de desaparecer.

Sería mejor que Itachi supiera esconderse muy bien, porque esta vez no se contendría.

Se materializo en la habitación de la peli roja y esta se sobresaltó al verle y se inclinó.

— ¿Qué le ha traído a mi…?

—Te permití tocarla porque me eras útil Karin—la corto—no hagas que me arrepienta, ahora encuéntrala—le ordeno— y la quiero ilesa—recalco como última advertencia.

Si alguien tenía que vengarse de Sakura por su osadía, seria él.


Buenos días/tardes/noches, estoy aquí de nuevo con otra actualización, espero que lo estén disfrutando. Este seria el cuarto capitulo que subo en pocos días a modo de recompensa por tardar tanto.

¿Les esta esta gustando?, dejen me saber que opinan o como se sienten.

-¿Llegara a tiempo Sakura para ver a Tsunade?

-¿Realmente Itachi solo desea la libertad?

¿Encontrara Sasuke a Sakura?

Sayo