Reseña:

Katsuki Bakugou sentía algo por Shouto Todoroki, y él sabía con certeza que era odio. Pero entonces, ¿por qué le molestaba tanto la nueva relación que Todoroki había desarrollado con todos sus compañeros, menos con él? No sabía por qué, y no le interesaba.

Shouto Todoroki se había dado cuenta que últimamente Bakugou lo observaba demasiado, probablemente era por odio, era lo más sencillo de pensar. Y así, él siguió con sus nuevas amistades ignorando completamente la atracción que ese chico explosivo estaba desarrollando.

Advertencia: Cambio constante de línea de pensamientos de un personaje a otro.

Posible OOC.

He modificado algunas cosas del manga para acomodar la trama de la historia. Esta historia comencé a escribirla a principios del 2018, así que es muy probable que algunas cosas sean distintas del manga.

Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Horikoshi Kohei. Excepto Yasujiro Reiichi, el cual es completamente mio.

La historia es completamente mía. No acepto que sea utilizada sin mi permiso por otras personas ni en otras páginas. Tampoco acepto adaptaciones ni plagio.


No sabía por qué

Capítulo 2

Bakugou caminaba tranquilamente por las calles; era un sábado agradable y él había salido a comprar el nuevo disco de su banda favorita que ahora llevaba envuelto en una bolsa. Ese era un buen día para él, porque no tenía que ver a ninguno de sus compañeros y podía evitarse todos los corajes que ellos le causaban.

Levantó la vista atraído por los diversos carteles que anunciaban el próximo concierto de otra de sus tantas bandas favoritas cuando de pronto sus ojos se vieron atraídos por una peculiar cabellera de doble color.

Todoroki se encontraba de pie observando las distintas revistas en la librería; pero no estaba solo. Bakugou frunció el ceño al ver a Midoriya a su lado con una sonrisa nerviosa.

—¿Qué rayos se traen esos dos? —masculló.

¿Por qué habrían de estar solos? ¿Acaso era una cita? Sintió un retortijón en el estómago que el definió como ira. La ira de ver a sus dos enemigos declarados juntos.

Con molestia y ganas de ir a hacerles una escena que los avergonzara, retuvo su ira y se alejó de allí. Lo mejor era olvidarse de ellos y terminar su día lo más feliz que se pudiera.

Sin embargo, en todo el fin de semana no pudo dejar de pensar en la imagen de verlos a los dos juntos.


Ese día al llegar al edificio de clases, como siempre, se dirigieron a los casilleros a cambiar de zapatos. Sin embargo, hubo algo diferente y que rompió la monotonía de todos los días: había una carta con corazones en el casillero de Todoroki.

Kaminari se acercó a darle una ojeada —¿Será que por fin una chica se animó a declararse? —comentó alegre.

—¿Será que Todoroki se convertirá en el primero en tener novia? —siguió el juego Zero.

—¡Abre la carta! ¡Queremos saber qué dice! —apuró Mineta.

—Será mejor que no hagas eso Todoroki —intervino Iida —, es de mala educación compartir los sentimientos que las chicas con tanto esmero se esfuerzan en escribir en una hoja.

—Será que tú la escribiste Iida —bromeo Kaminari. El presidente de clase negó con nerviosismo provocando las carcajadas de los demás.

Los chicos continuaron bromeando mientras Todoroki observaba con atención la carta que ahora sostenía en su mano. De pronto le fue arrebatada.

—Vaya, no sabía que al mitad-mitad le interesaran cosas como las cartitas de amor. ¿Planeas corresponderle a una niña mimada? —se burló Bakugou mirando la carta que le había arrebatado al chico.

—Kacchan, de-devuélvele esa carta a Todoroki —dijo Midoriya acercándose.

—¿No la habrás escrito tú nerd de mierda?

—Cla-cla- ¡claro que no! ¡Kacchan!

Bakugou aprovechó para romper la carta en pedazos y arrojarla al bote de basura que estaba cerca, luego se fue tranquilamente con la mochila al hombro.

Midoriya volteó a ver con pena a Todoroki —Lo siento mucho Todoroki-kun, no pude hacer nada.

—No es tu culpa —contestó el chico observando el camino por el que Bakugou se había alejado.


Al día siguiente había otra carta.

Bakugou sintió como el ácido de su estómago subía hacia su garganta. Se alejó dispuesto a ignorarlo, no sabía por qué le molestaba tanto, tampoco quiso ponerle demasiada atención; eso era algo que para él no debía tener relevancia.

Sin embargo, durante todo el día mantuvo el ceño fruncido, algo que los demás consideraron normal en él; menos Kirishima que lo conocía lo suficiente como para saber que algo estaba molestando a su amigo, pero no se atrevió a preguntarle la razón.

Al finalizar las clases Bakugou vio como Todoroki salía del salón solo. Eso era algo anormal, ya que desde hace un tiempo siempre se acompañaba de algún compañero. Una mueca se formó en su rostro antes de seguirlo.

"¿Se cree ese mitad-mitad que puede andar tan feliz por la academia?" era su pensamiento "Mientras no pelee con todo su poder contra mí, no puede hacerlo" era su excusa para detener cualquier cosa que fuera a pasar a continuación. No podía permitir que se consiguiera una novia y dejara de entrenar, quería luchar con Todoroki a su máxima capacidad.

Llegó hasta el lugar tras la escuela a donde Todoroki se había dirigido y, oculto tras la pared, se asomó para observar que pasaba, así sabría en que momento intervenir.

Una chica vestida con el uniforme de la academia se encontraba frente al chico y este la miraba inexpresivamente.

—¡Me gustas Todoroki! —decía con las mejillas sonrojadas —Por esa razón insistí en que recibieras mi carta. Quería que vinieras a este lugar para poder confesarte mis sentimientos apropiadamente. Tú… ¿correspondes mis sentimientos? —termino con timidez.

Todoroki sacó una carta de su bolsillo y se la entregó a la chica. Bakugou sintió un dolor en su pecho que no supo identificar; estaba a punto de salir a gritar unas cuantas cosas cuando fue detenido por la voz del chico.

—Lo siento. Ahora mismo no puedo corresponder tus sentimientos —se disculpó Todoroki.

La chica apretó la carta en su mano y volteó a ver el chico con seriedad —¿Te gusta alguien más?

—No en estos momentos —contestó Todoroki sin pensarlo dos veces.

—Entonces ¿por qué?

—Simplemente no tengo planes de mantener una relación próxima, mi interés está puesto en otros asuntos y no tendría el tiempo suficiente para algo más.

Los ojos de la chica se pusieron un poco llorosos, pero no se permitió derramar las lágrimas, le sonrió a Todoroki antes de caminar hacia el lugar donde Bakugou se encontraba; cuando la chica dio la vuelta a la esquina y se encontró de frente con él dio un salto de sorpresa. Bakugou le regaló su mejor sonrisa burlona logrando que las lágrimas de la chica se derramaran al fin; sin contener los sollozos ella se alejó corriendo en dirección a la salida de la academia.

Bakugou sonrió. Extrañamente disfruto el rechazo de esa chica, aunque era algo normal en él, pensó, disfrutaba el sufrimiento de las demás personas; comúnmente le gustaba causarlo él mismo, pero en estos momentos, el observar a Todoroki causarlo, no era algo que le molestara para nada.


Estaban en el bosque donde las Pussycats los iban a dividir para que iniciaran con "la prueba de valor" o más bien entrenamiento. Cuando Bakugou fue colocado con Todoroki sintió algo extraño parecido al triunfo, pero lo reemplazo rápidamente por enojo y se quejó pidiendo que lo cambiaran. No fue escuchado.

Ahora ambos caminaban por el bosque, uno al lado del otro esperando ser asustados por la clase B. Lo habían intentado hace unos segundos, pero no les había funcionado.

Llevaban un rato caminando en silencio, Bakugou miraba de reojo a Todoroki de vez en cuando y luego regresaba la vista al frente con el ceño fruncido.

—¿Por qué siempre me estás observando? —preguntó de pronto Todoroki rompiendo el silencio pesado entre ellos.

Bakugou se tensó y reaccionó con agresividad —¡¿Qué?! ¡¿Quién querría mirarte a ti mitad-mitad?!

—Al parecer tú.

—¡¿Qué?!

—Olvídalo.

Después de eso siguieron caminando. Bakugou estaba más tenso que antes, se sentía acorralado; ya no le gustaba caminar al lado de Todoroki. En ningún momento le gustó, se decía a sí mismo.

—No es como si me gustara observarte —comentó Bakugou con tranquilidad. De pronto se dio cuenta de lo que había dicho y su rostro se puso rojo de furia. Casi se quiebra el cuello al voltear a ver a Todoroki, encontró su rostro inexpresivo y normal observándolo calmadamente.

Bakugou se alejó caminando a grandes pasos, no quería estar cerca de ese tipo que no hacía más que irritarlo.

—Espera, tenemos que permanecer cerca —escuchó la voz de Todoroki tras él.

—¡No me des ordenes!

De pronto un humo negro comenzó a aparecer de entre los árboles.


Escuchaba los lamentos de Midoriya, podía escuchar a los demás intentando tranquilizarlo, pero él en lo único que podía pensar era en lo cerca que estuvo de sujetarlo en su palma. No había podido.

Recordó la seriedad de su rostro mientras se lo llevaban. Recordó la mirada que le dirigió después de decirle algo a Midoriya que no escuchó. Su mirada firme que prometía que todo estaría bien, que decía que por supuesto no podrían contra él.

¿Qué irían a hacerle?

Todoroki pensó en todas esas veces en que se encontró con la mirada de Bakugou sobre él. ¿Por qué lo miraba? Tenía mucha curiosidad. ¿Qué buscaría Bakugou de él?

Salió de sus pensamientos cuando escuchó a los demás organizándose para buscar a los otros.


Tenían que rescatarlo. Aunque no se lo dijera a nadie, extrañaba sus constantes gritos y su presencia. Por esa razón organizó todo junto con Kirishima, sabía que Bakugou era muy importante para el chico debido a su cercanía, comprendía que lo consideraba un amigo cercano, y utilizó esa información para conseguir un aliado. Después solo hacía falta agregar a Midoriya para completar el grupo, luego se unieron Iida y Yaoyorozu.

Una vez que el equipo estuvo reunido y fueron hasta el lugar indicado no le importó lo peligroso que fuera aparecer frente a la liga de villanos. Quería que Bakugou volviera, quería escucharlo gritar con rabia nuevamente, aún tenían una batalla pendiente, le debía la victoria que anteriormente le había arrebatado. Sin embargo, no pudo hacer nada y no le quedó de otra más que observar como los otros lo rescataban.

Por esa razón se sintió más tranquilo cuando supo que Bakugou estaba a salvo.

Una vez que estuvieron en los dormitorios de la UA decidió irse a descansar a su habitación. Durmió tranquilo, sabiendo que Bakugou se encontraba seguro por fin en su casa y no en las manos de los villanos.


All Might y Aizawa se presentaron en su casa para decirle a sus padres que implementarían dormitorios en U.A. donde todos los alumnos de la clase A del departamento de héroes podrían vivir para evitar el peligro que actualmente corrían.

Su madre aceptó inmediatamente, su padre estuvo de acuerdo y pronto Bakugou se encontró haciendo las maletas para, una semana después, ir a vivir a U.A. hasta que terminara sus estudios de héroe.

La llegada a la academia fue difícil; reencontrarse con sus compañeros, ver como los castigaban por haber ido a salvarlo, ver sus rostros tristes. Tuvo que hacer algo para alegrarlos.

No tuvo contacto con Todoroki durante ese tiempo. A veces, cuando sus ojos se encontraban parecía que el otro quería acercarse a él, pero Bakugou se alejaba rápidamente. Se sentía muy avergonzado por haber sido secuestrado y no quería escuchar nada que Todoroki tuviera que decir.