Reseña:

Katsuki Bakugou sentía algo por Shouto Todoroki, y él sabía con certeza que era odio. Pero entonces, ¿por qué le molestaba tanto la nueva relación que Todoroki había desarrollado con todos sus compañeros, menos con él? No sabía por qué, y no le interesaba.

Shouto Todoroki se había dado cuenta que últimamente Bakugou lo observaba demasiado, probablemente era por odio, era lo más sencillo de pensar. Y así, él siguió con sus nuevas amistades ignorando completamente la atracción que ese chico explosivo estaba desarrollando.

Advertencia: Cambio constante de línea de pensamientos de un personaje a otro.

Posible OOC.

He modificado algunas cosas del manga para acomodar la trama de la historia. Esta historia comencé a escribirla a principios del 2018, así que es muy probable que algunas cosas sean distintas del manga.

Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Horikoshi Kohei. Excepto Yasujiro Reiichi, el cual es completamente mio.

La historia es completamente mía. No acepto que sea utilizada sin mi permiso por otras personas ni en otras páginas. Tampoco acepto adaptaciones ni plagio.


No sabía por qué

Capítulo 3

Un par semanas habían pasado desde su secuestro. Bakugou compraba un jugo en la máquina expendedora. Lo necesitaba para refrescarse después de un arduo entrenamiento.

Se alejó con el jugo en la mano en dirección al elevador, al dar vuelta a la esquina chocó con alguien.

Levantó la vista dispuesto a gritarle a quien sea que se haya atrevido a chocar con él, pero guardó silencio al ver que era Todoroki. No se había atrevido a preguntarle la razón por la que fue a su rescate, seguramente solo lo hizo por Deku. Pasó a su lado ignorándolo. Ya no tenía ganas de gritarle a nadie.

—Bakugou —se detuvo ante el llamado del chico —, me alegra que hayas vuelto.

Sintió como su corazón palpitaba más rápido, entonces se preguntó porque estaba sucediendo eso. Era algo que no entendía, ninguna otra persona le provocaba eso.

Se dio la vuelta y caminó hacia él, estiró una mano y sujetó la de Todoroki. Inmediatamente sintió como sus mejillas se calentaban. Soltó la mano y se alejó veloz pensando en refugiarse de nuevo en los campos de entrenamiento.

Todoroki se quedó en ese lugar observando como Bakugou se alejaba. Con tranquilidad levantó la mano que anteriormente había sido tocada por el chico gruñón y observó ese lugar en el que aún podía sentir el calor que el contacto había dejado. Cerró la mano en un puño, luego se dio la vuelta dispuesto a buscar algo para comer.


Bakugou se encontraba en su casa, ese fin de semana llegó con la mente hecha un caos. Tenía el sentimiento de culpa por haber sido el causante del retiro de All might, y también quería conocer la respuesta a su reacción cerca de Todoroki, pero tenía miedo de saberlo. Quería preguntarle a su madre acerca de lo que sentía, pero no se atrevía. Entonces recordó como había sido el día en que regresó después del secuestro.

La policía lo llevó a su casa con la condición de no salir a menos que fuera acompañado de algún héroe que se quedaría cerca del lugar para prestar vigilancia; no podían permitirse descuidos ahora que sabían que él era un objetivo de los villanos, pero sobre todo porque el secuestro aún estaba muy fresco en sus mentes.

A él no le importó la vigilancia y por una vez no puso quejas, tenía demasiadas ganas de alejarse del ambiente de la academia.

Cuando llegó acompañado del héroe vigilante su madre salió a recibirlo inmediatamente; lo regañó y luego lo abrazó diciéndole que no volviera a permitir que lo secuestraran o ella misma iría por él solo para darle una golpiza.

Salió de sus pensamientos al escuchar el ruido de las cacerolas. Su madre le preparaba una de esas comidas que tanto le gustaban, lo hacía desde que había sucedido lo de secuestro; mientras la observaba moverse de un lado al otro sentado en la mesa, se armó de valor y decidió resolver sus dudas disfrazando la pregunta para no ser descubierto.

—Oye Mamá, ¿cómo fue que... te diste cuenta... —inició, pero se detuvo dubitativo.

—¿Qué pasa Katsuki?

—¿Cómo te diste cuenta que papá te gustaba?

La mujer se empezó a reír como loca. Bakugou frunció el ceño.

—¡Bien, no me importa!—gritó levantándose listo para huir.

—¡Espera, espera! —la mujer tomó aire —Es estúpido, de pronto sentí que lo odiaba. Pero luego me di cuenta que no era eso; después de golpearlo, un día entendí que lo que sentía no era odio, en realidad él me gustaba.

Bakugou permaneció viendo a su madre. ¿Esa era la forma de enamorarse de los Bakugou?

Se puso de pie y se fue a su habitación.

—¡Oye! ¡¿No te vas a comer la comida que estoy preparando?! —gritó su madre molesta.

—¡Dime eso cuando la termines de hacer! ¡Que molesta! —respondió cerrando con un portazo.

Eso no podía ser, no había manera de que fuera cierto, pensaba.

Levantó esa mano con la que había sostenido la de Todoroki hace varios días, gruñó molesto y la alejó de él. No quería pensar en Todoroki, porque cuando lo hacía sentimientos extraños y contradictorios aparecían; quería alejar todo eso y simplemente volver al pasado, cuando era tan fácil odiar y gritar a todos.

—No me gusta Todoroki —se dijo a sí mismo y cerró los ojos dispuesto a olvidar sus preocupaciones por lo menos mientras soñaba.

Pero no pudo. Soñó con Todoroki. Con ellos dos juntos y ese sueño lo hizo sufrir.


Procuró mantenerse alejado de Todoroki. Había decidido que iba a alejar esos sentimientos de él y, por lo tanto, tenía que alejarse de la fuente que los provocaba. Cuando se encontraban en algún lado Bakugou lo ignoraba y se alejaba rápidamente, de esa manera pasó su primera semana en los nuevos dormitorios. Pero, aunque lo había intentado no podía evitarlo, su vista seguía desviándose hacia la única persona a la cual no quería ver.

No sabía porque ni desde cuándo había comenzado a prestarle atención a lo que Todoroki hacía. Cada uno de sus comentarios llegaba a sus oídos, cada una de sus acciones era observada por él y eso lo irritaba. Bakugou creía que su presencia solo servía para molestarlo, quería dejar de ponerle tanta atención, pero no podía y lo peor es que sabía por qué.

Anteriormente pensaba que la razón por la que lo veía tanto era porque quería derrotarlo, e hizo ese pensamiento su meta. Entonces sucedió el enfrentamiento entre Deku y Todoroki, eso lo hizo sentir enojo, él era el único que iba a derrotarlos a ambos. En esa pelea Deku logro que Todoroki usara su lado izquierdo. Cuando fue el turno de Bakugou, además de que Todoroki se dejó ganar, no pudo lograr que usara su lado de fuego. Sintió ira.

¿Por qué con Deku sí? ¿Qué tenía Deku que lo hiciera diferente a él?

"¡Voy a derrotar a ese maldito Nerd de mierda, y voy a lograr que el bastardo mitad-mitad use su lado izquierdo contra mí!" pensó con decisión. Pero los sentimientos que tenía por ambos eran diferentes: quería derrotar a Deku para demostrar que era más fuerte que él, pero quería obligar a Todoroki a usar su lado izquierdo porque no quería que Deku se sintiera especial por ser el único con el que Todoroki uso su poder completo.

Después de ese suceso Bakugou comenzó a enojarse cada vez más, siguió prestando atención a Todoroki; pero ahora ya no lo veía solo, siempre estaba con alguien, la mayor parte del tiempo con Deku.

Ahora, en la actualidad, Bakugou sabía el por qué siempre le prestaba atención a Todoroki.

Levantó la vista desde el sofá en donde estaba sentado, como siempre, alejado de los demás. Observó a Todoroki mostrando una pequeña sonrisa a sus compañeros que seguramente comentaban algo que le había causado gracia. Y Bakugou sintió algo extraño, algo relajante; pero luego, al pensar que no era a él a quien sonreía, comenzó a sentir una extraña opresión. Se dijo a si mismo que era odio dirigido a Todoroki, porque a él era al único a quien no le prestaba atención.

Unos ojos heterocromáticos se encontraron con los suyos, Todoroki había volteado a verlo; Bakugou le hizo una mueca con la cara y se levantó para irse a su cuarto.

—Ya tuve suficiente de estúpidos el día de hoy —gruñó mientras metía las manos en las bolsas de su pantalón.


Ashido había observado toda la escena desde su sitio junto a las chicas. Había visto como Bakugou observaba a Todoroki, tal vez él no se dio cuenta, pero eso que había visto en sus ojos era anhelo, ella sabía acerca de eso. Había observado a sus amigas cuando veían al chico que les gustaba de esa manera; a ella nunca le había gustado nadie, pero sabía que debía ser horrible querer acercarte a alguien y no poder por culpa de la timidez.

Todos pensaban que si algo le faltaba a Bakugou era timidez, pero ella había comprobado que sí existía, oculta muy en el fondo y solo salía en momentos especiales, pero ahí estaba.

También había visto la curiosidad en la cara de Todoroki al ver a Bakugou marcharse, sin embargo, se dio cuenta Ashido, el chico no compartía los mismos sentimientos. ¿Por qué razón a Bakugou le gustaba Todoroki?

Sabía que no era por su atractivo, razón por la cual muchas chicas lo rondaban. Era probablemente una de esas dudas que nunca iban a ser respondidas, como la existencia de otros seres vivos en el universo; y la razón de la no respuesta era simplemente que le temía lo suficiente a Bakugou como para preguntarle.


Luchaban con desesperación, un nuevo grupo de villanos se había propuesto derrotar a todos los héroes que se pudiera de una vez por todas, y habían sacado todo su arsenal. Lo peor de todo es que la liga de villanos había pensado que los tipos necesitaban un poco de ayuda y habían mandado a sus propios refuerzos.

Demasiados Nomus atacaban, todos con distintas habilidades. Los héroes no se daban abasto para detenerlos y proteger a los civiles.

Bakugou luchaba junto con Kirishima contra uno de esos monstruos Quimera, esa cosa era poderosa y resistía todos los ataques de Bakugou, los golpes que Kirishima le daba no le causaban el menor daño.

—¡Maldito monstruo! ¡MUERETE DE UNA VEZ! —con ese grito de odio Bakugou se lanzó hacia el Nomu. Usaría su ataque más poderoso, tenía que derrotar a esa cosa de una vez para poder ir a ayudar a… soltó un grito de furia dispuesto a convertir en pedazos a esa cosa.

—¡Todoroki-kun! ¡Cuidado! —escuchó a lo lejos.

Su atención fue a parar a ese lugar y el monstruo aprovechó para lanzarlo lejos, inmediatamente se puso de pie y, con el poder de sus explosiones llegó hasta donde estaba Todoroki en pocos segundos; el chico estaba a punto de ser aplastado por un enorme Nomu.

Subió hasta la cabeza del monstruo y con su ataque final se la voló. Pedazos de Nomu salieron volando por todos lados y, sin poderlo evitar, Bakugou salió despedido junto con ellos.

—¡Kacchan! —después de ese grito sintió como era atrapado en el aire.

La explosión lo había dejado desorientado y no podía enfocar nada con claridad. Después de varios segundos comenzó a ser consciente de nuevo; pudo sentir el pavimento en su espalda y escuchar las voces a su alrededor.

—¡Kacchan! ¡¿Estás bien?!

Levantó su brazo y empujó a Deku lejos de él. Se sentó y volteó a ver hacia donde estaba Todoroki; Yaoyorosu lo ayudaba a levantarse.

—Voy a seguir luchando Kacchan, ten cuidado —advirtió Deku antes de saltar, alejándose de él.

Bakugou chasqueo la lengua e intentó ponerse de pie, pero sus pies no lo aguantaron y volvió a caer al piso. Una mano apareció frente a él, Bakugou levantó la vista y se encontró a Todoroki ofreciéndole su ayuda.

—No necesito tu lastima —gruñó lanzando su mano a un lado, pero Todoroki lo ignoró y se agachó a levantarlo; puso la mano de Bakugou sobre sus hombros y pasó la propia tras la espalda del otro chico —¡Te dije que no necesito tu ayuda! —se quejó de nuevo.

—Tú me ayudaste ¿no es cierto?, por eso terminaste de esta manera —contestó Todoroki.

—¡No me importa! ¡Suéltame! —continuó quejándose mientras Todoroki caminaba con él.

—Voy a llevarte a un sitio seguro para que puedas descansar. Yo también lo necesito.

Bakugou ya no dijo nada y se dejó llevar. Se sentía cansado, pero no quería aceptarlo; llevaban horas luchando, ellos eran los únicos que podían derrotar a los Nomus, los otros héroes tenían sus propios problemas con los nuevos villanos, por lo tanto, ellos tuvieron que encargarse de los enormes monstruos.

Todoroki sentó a Bakugou contra la pared de un callejón y luego se sentó junto a él —Ya no quedan muchos Nomus, podemos descansar. Los demás pueden encargarse de los otros enemigos —comentó.

—Ya me siento bien —dijo Bakugou, sin embargo no se levantó. Sentía a Todoroki tan cerca de él, tan solo un movimiento y terminaría recostado contra su hombro. Sacudió la cabeza para sacarse esas ideas de la cabeza, no quería pensar en tonterías en estos momentos.

—Oye —habló de pronto Todoroki —¿qué fue lo que sucedió el otro día?

Bakugou se tensó, intentó ponerse de pie rápidamente pero su mano se resbaló y cayó sobre el otro chico provocando que ambos terminaran tendidos en el suelo.

—Mierda —gruñó e intentó ponerse de pie nuevamente pero su mano había quedado lastimada por el ataque final y no lo ayudaba. Su cabeza terminó en el pecho de Todoroki, pero no hizo nada para alejarla, sentía sus mejillas calientes por lo tanto, significaba que estaba sonrojado, y no quería que Todoroki lo viera.

—¿Está bien? Bakugou —llamó Todoroki.

—Solo… no puedo levantarme —su voz se escuchó amortiguada.

Todoroki sujetó a Bakugou por la cintura y se sentó haciendo que el chico quedara sentado en sus piernas —Sujétate de mí —le pidió.

Bakugou gruñó, pero se agarró de sus hombros como se lo había pedido.

Todoroki apretó con fuerza la cintura de Bakugou y, apoyándose de la pared, se puso de pie. Bakugou inmediatamente lo empujó y se alejó con prisa. Todoroki lo alcanzó, lo sujetó del hombro y lo volteó. Se encontró con el rostro de Bakugou completamente sonrojado, eso lo hizo quedarse quieto, ni siquiera movió un dedo cuando el chico se soltó y por fin escapó.


Bakugou corrió velozmente por las calles hasta que chocó con Kirishima.

—¿Estás bien hermano? —le preguntó su amigo pelirrojo.

—Si —contestó con el ceño fruncido.

—Derrotamos a todos los Nomus y a los villanos —contó Kirishima —, hay una estación medica en la que están sanando a todos los héroes.

—Vamos —pidió Bakugou sintiendo de nueva cuenta los dolores de todo su cuerpo.

Al notar la leve cojera de su amigo, Kirishima se apresuró a ayudarlo; Bakugou no puso objeción esta vez y juntos llegaron hasta la pequeña estación médica, en donde los muy pocos héroes con habilidad de sanación se encontraban atareados con demasiados héroes heridos.

—¡Los que no estén heridos mortalmente pueden sentarse y esperar a que atendamos a los que tienen heridas más graves! —gritaba una enfermera organizando a los héroes que llegaban.

—Ya que, hay que esperar —se resignó Kirishima yendo a sentarse en la banqueta con Bakugou.

Mientras esperaba, las mejillas de Bakugou se colorearon nuevamente mientras recordaba que había estado tan cerca de Todoroki. Pudo escuchar los latidos de su corazón y oler su aroma, el cual le recordó al verano con sus fuertes llamaradas de sol.

Fue una situación reconfortante y cuando Todoroki lo abrazó para levantarlo se sintió pertenecer a ese lugar entre sus brazos. Agitó la cabeza, sus pensamientos solo eran una tontería. Jamás se permitiría confesar sus sentimientos a Todoroki; y, de cualquier manera, si lo hiciera solo terminaría siendo rechazado y eso era algo que él no iba a permitir que pasara.