Reseña:
Katsuki Bakugou sentía algo por Shouto Todoroki, y él sabía con certeza que era odio. Pero entonces, ¿por qué le molestaba tanto la nueva relación que Todoroki había desarrollado con todos sus compañeros, menos con él? No sabía por qué, y no le interesaba.
Shouto Todoroki se había dado cuenta que últimamente Bakugou lo observaba demasiado, probablemente era por odio, era lo más sencillo de pensar. Y así, él siguió con sus nuevas amistades ignorando completamente la atracción que ese chico explosivo estaba desarrollando.
Advertencia: Cambio constante de línea de pensamientos de un personaje a otro.
Posible OOC.
He modificado algunas cosas del manga para acomodar la trama de la historia. Esta historia comencé a escribirla a principios del 2018, así que es muy probable que algunas cosas sean distintas del manga.
Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Horikoshi Kohei. Excepto Yasujiro Reiichi, el cual es completamente mio.
La historia es completamente mía. No acepto que sea utilizada sin mi permiso por otras personas ni en otras páginas. Tampoco acepto adaptaciones ni plagio.
No sabía por qué
Capítulo 6
—Entonces, ¿qué clase de chicas les gustan? ¿las de bubis grandes o las chicas de bubis pequeñas? —preguntaba Mineta una vez que todos estuvieron reunidos en los sillones alrededor platicando.
—¡¿Qué clase de pregunta es esa Mineta?! —se escandalizó el presidente de clase.
—Vamos, contesten. Yo también quiero saberlo —animó Kaminari —Sobre todo de Tokoyami, Todoroki y Bakugou. Nunca mencionan nada de chicas. ¡Quiero saberlo!
—¡CIERRA EL HOCICO CARA DE IDIOTA! —gritó Bakugou con la cara roja y a punto de saltar sobre Kaminari.
El chico eléctrico huyo y se escondió tras Kirishima que sonreía nerviosamente.
—Y-Yo también q-quiero saberlo —apoyó Mineta desde la seguridad que representaba la espalda de Sato.
—¡¿Ah?!—gruñó Bakugou en su dirección.
—Mi-Mineta-kun no creo que sea bueno seguir con eso —opino Midoriya.
—¿Qué pasa? ¿Al rubiecito le da vergüenza hablar de chicas? —pregunto Monoma con burla.
—Tú también eres rubio —observó Kaminari.
—¡Al niñito le da miedo decir que tamaño de bubis le gustan! ¿No será que…?
—Ya es suficiente Monoma, deja de estar molestando a los chicos. Si te golpean yo no voy a defenderte —advirtió Tetsu tetsu.
—Ugh, me largo de aquí, no voy a soportar esta mierda —gruñó Bakugou poniéndose de pie y caminando hacia el elevador.
—¡Espera Bakugou! ¡Ya no te van a molestar! ¡Quédate! —gritó Kirishima volteando a ver como se iba su amigo.
—¡Claro! ¡Cuando la princesa se ofende puede retirarse a sus aposentos! —se carcajeó Monoma de nuevo.
—Yo también tengo que irme —anuncio Todoroki poniéndose de pie.
—¡No! ¡Tú no Todoroki! Quédate un rato con nosotros ¿sí? —pidió Kaminari saliendo de su escondite.
—Pero…
—Si tienes cosas que hacer está bien Todoroki-kun —intervino Midoriya.
Todoroki lo pensó un poco, quería tranquilizar a Bakugou, pero quería ser un buen amigo y pasar tiempo con sus compañeros. Ya lo vería después, y entonces tendría todo el tiempo que quisiera para abrazarlo —Esta bien, me quedaré un poco más —informó haciendo que Sero y Kaminari festejaran.
—Oigan —llamó Tetsu tetsu preocupado —¿Dónde se habrá metido Yasujiro? Si causa problemas Kendo se enojará.
—Es cierto —se dio cuenta Iida —Si causa otra pelea con Bakugou no habrá nadie que intervenga. Tenemos que buscarlo o traer a Bakugou de vuelta para vigilarlo.
Kirishima asintió de acuerdo; le había advertido a ese chico que no se acercara a su amigo, pero era obvio que no lo iba a obedecer —Yo voy a buscar a Bakugou —informó poniéndose de pie —Me quedaré con él así que no se preocupen, yo me encargaré de que no cause problemas.
—¿Estás seguro Kirishima-kun? No es justo que te tengas que dejar la reunión. Soy el presidente, puedo ir yo mismo si quieres —dijo Iida.
—No te preocupes Iida, si fueras tú no estoy seguro de que Bakugou te dejara entrar, lo mejor es que yo vaya —negó Kirishima poniéndose de pie.
—Que aburrido, esos no eran los planes que teníamos —se quejó Mineta.
—Todo esto lo hacen para proteger a la princesita —dijo Monoma burlón.
Todoroki observó como Kirishima caminaba en dirección al elevador. Quería ir él mismo a quedarse con Bakugou, porque ahora estaban manteniendo una relación y era su deber protegerlo, pero por otro lado, tal vez Bakugou estuviera feliz de hablar con su amigo. Sacudió la cabeza y se acomodó en su asiento esperando que apareciera Yasujiro para poder irse a su habitación tranquilo.
Kirishima llegó a la puerta de la habitación de Bakugou y tocó levemente; a su mejor amigo le molestaba que las personas fueran ruidosas, el ruido lo hacía enojarse en sobre manera; por esa razón Kirishima procuraba no ser tan ruidoso cuando estaba cerca de él.
A los pocos segundos Bakugou abrió la puerta, con el ceño fruncido, pero mostrando que ya no estaba tan enojado.
—¿Qué es lo que quieres? —preguntó tranquilamente.
Con Kirishima siempre mostraba más paciencia que con los demás, por esa razón el chico se sentía feliz y agradecido por ser uno de los pocos a los que Bakugou trataba de esa manera.
—Vine a visitarte un rato antes de irnos a dormir. ¿Puedo pasar? —preguntó mirando hacia dentro.
Bakugou chasqueo la lengua y se hizo a un lado.
—¿Entonces qué es lo que quieres? —preguntó Bakugou sentándose en la cama.
—Ya te dije que solo vine a visitarte.
—Sé que no viniste a eso, estabas muy alegre con los otros chicos. ¿Qué te obligo a dejarlos para venir hasta aquí? —preguntó Bakugou sin creerle.
—Um… —Kirishima se dejó caer en el piso frente a la cama —…en realidad vine a visitarte porque Yasujiro no aparecía.
—¡¿Y eso que mierda tiene que ver conmigo?!
—¡No queremos que provoque otra pelea, así que vine a asegurarme de que no aparezca por aquí! Eso es todo —contesto Kirishima un poco frustrado. Tal vez Yasujiro lo escuchó y por fin iba a dejar tranquilo a su amigo, pero si no era así no sabía que iba a hacer.
Bakugou se lanzó hacia atrás en su cama —Algún día van a tener que dejar que le destroce la cara, solo de esa manera me dejará tranquilo. Este no es su problema, yo sé cómo voy a arreglarlo.
Ambos se quedaron varios minutos en silencio perdidos en sus propios pensamientos, hasta que Kirishima habló de nuevo:
—Oye hermano, en verdad nunca me has dicho que clase de chicas te gustan.
Bakugou se sentó en la cama como impulsado por un resorte y le lanzó una mirada iracunda con el rostro completamente rojo.
Kirishima se arrastró hacia atrás sobre el piso —¡Esta bien! ¡Está bien! ¡Pregunta idiota!
Bakugou bajó la vista.
—Es solo… —continuó el pelirrojo —… que como somos amigos, creí que sería el único que pudiera conocer esa información.
Bakugou tomó una de sus almohadas, la colocó sobre su cara y se lanzó hacia atrás de nuevo —Hay alguien que me gusta —susurró.
Kirishima levantó la vista emocionado, se puso de pie y se sentó en una orilla de la cama —¡¿De verdad?! ¡¿Quién es?!
—Es… fuerte. Es amable. Intenta con todas sus fuerzas ser más amigable. Creo que si tuviéramos una verdadera lucha podría llegar a derrotarme. Y… no es ruidoso como los demás.
Los ojos de Kirishima brillaban, por fin escuchaba algo que los demás no sabían. Por fin podía sentir que en verdad Bakugou y él eran mejores amigos. De pronto su sonrisa se paralizó un poco —Espera… ¿dijiste ruidoso?
Bakugou aplastó más la almohada contra su cara pensando que tal vez no había sido tan buena idea confesarle a Kirishima sus sentimientos. Pero era su mejor amigo y quería tener su apoyo, aunque eso sonara tan poco Bakugou. Asintió sin apartar la almohada.
Kirishima lo pensó un poco —¿Eso significa… que es un chico?
Bakugou volvió a asentir.
—Oh —Kirishima se quedó quieto en su lugar durante varios minutos.
Bakugou no se atrevió a moverse. Tal vez, definitivamente había sido mala idea confesarle todo a Kirishima. Ahora iba a tener que correrlo de su cuarto después de gritarle un par de cosas, y no podría volver a hablar con él. En realidad… no quería perder su amistad.
—¿Es Todoroki? —preguntó Kirishima de pronto. Bakugou se tensó. Kirishima se puso de pie —Contesta, ¿es Todoroki? —arrancó con fuerza la almohada de la cara de su amigo para obligarlo a que le contestara, pero entonces encontró el rostro completamente rojo de un chico cuyo único rojo diario era el de la ira, pero este rojo era distinto: era un rojo de vergüenza.
Los ojos de Bakugou brillaban levemente llorosos y sus labios estaban apretados. Kirishima también se avergonzó y se alejó hacia el final de la cama con la almohada entre las manos.
Nuevamente reinó el silencio en la habitación.
—No me molesta ¿sabes? El que te guste Todoroki. Creo que incluso lo sospechaba. Me parece bien que tengas a alguien que alcance tus expectativas en cuanto a una pareja se refiere.
—¿No te molesta que me guste un chico y no una chica? —preguntó Bakugou en voz baja.
Kirishima se carcajeó un poco —¡Claro que no! Para empezar, ese no es mi problema. Te guste quien te guste, yo no puedo hacer más que aceptarlo porque eres mi amigo y mi deber es apoyarte y darte consejos, no criticar con quien decidas salir. Además, si te gusta un chico es mejor para mí, así no tendré que pensar de qué platicar con una chica cuando salgamos juntos. ¡Y los tres podemos ser amigos, y podemos jugar video-juegos juntos (aunque Todoroki no sea mucho de video-juegos, tal vez tengamos que enseñarlo a jugar), y entrenar juntos!
Bakugou se sentó mirando a su amigo sonreír feliz y eso provocó que su propia sonrisa se extendiera un poco.
—¿Entonces qué? ¿Te le vas a declarar? —preguntó de pronto Kirishima.
—¡¿Q-Qué?! —gritó Bakugou avergonzado.
—Bueno, yo no puedo obligarte a hacerlo si no quieres.
—Yo no… ya somos… algo… —contestó Bakugou con timidez.
—¡¿Qué?! ¡¿Cuándo?! ¡Tienes que contarme! —gritó Kirishima subiéndose a la cama y sentándose frente a Bakugou.
—En la mañana, nosotros hablamos. Y hace un rato… —Bakugou volteó a ver a Kirishima que lo miraba seriamente, entonces se dio cuenta de lo que estaban hablando. Esa era, a toda vista, una conversación que un grupo de chicas solían tener acerca de que chico les gustaba, todo eso mientras reían como tontas entre ellas. Sus mejillas se colorearon nuevamente —¡No voy a hablar de esas tonterías! —gritó.
—¡Tienes razón!
—¡Lo importante es que tenemos algo! ¡Eso es todo!
—¡Eso es todo! —asintió Kirishima con la cabeza.
—De acuerdo — finalizó Bakugou.
—De acuerdo.
Ambos voltearon a verse, y entonces comenzaron a reír a carcajadas.
—¡Jamás en mi vida imaginé que tendríamos esta conversación! —gritó Kirishima aun riendo, Bakugou asintió —¡Ahora juguemos video-juegos!
Rápidamente ambos se pusieron a jugar.
Kirishima sonrió alegre. Esa noche sintió que su amistad con Bakugou se hizo más grande.
Al día siguiente todos amanecieron adormilados, se habían quedado platicando hasta muy tarde y eso los mantuvo despiertos. Yasujiro había aparecido muy tarde en la madrugada, el chico se encontraba entrenando en uno de los campos alejados de los dormitorios y por eso no apareció por el edificio. Ahora, en el camino a la cafetería, todos caminaban como zombis.
Todoroki se dio cuenta que también Bakugou se había desvelado, podía ver las ojeras bajó sus ojos y se veía cansado. El chico explosivo levantó la vista hacia él y sus ojos se encontraron, Todoroki le sonrió y pudo ver como las mejillas de Bakugou se coloreaban de rojo antes de que volteara el rostro.
Sintió ganas de ignorar a todos e ir a abrazarlo. Cuando el día anterior lo abrazó se dio cuenta de que le gustaba la sensación de abrazar a otra persona, por eso quería abrazar a Bakugou: su primer y nueva pareja. Las clases aún no iban a iniciar hasta un poco más tarde, así que decidió que podía aprovechar el tiempo.
Dirigió sus pies hacia Bakugou para interceptarlo antes de que entrara al comedor tras los otros chicos; cuando llegó junto a él Kirishima, que caminaba con Bakugou, volteó en su dirección y con un asentimiento le dio una palmada en la espalda. Todoroki volteó a verlo extrañado por la acción del chico, Kirishima le sonrió radiantemente mostrando sus afilados dientes y entró dejando a Bakugou paralizado a un lado de él.
—¿Qué fue eso? —pregunto Todoroki a Bakugou, al voltear a verlo se dio cuenta que su cara estaba demasiado roja.
—¡¿Y yo que sé?! —gruñó intentando entrar al comedor, pero Todoroki sujetó su brazo y Bakugou volteó a mirarlo mostrándole su rostro sonrojado con los labios apretados.
—Ven, vamos a otro lado.
Bakugou asintió y comenzó a caminar alejándose de ese lugar, Todoroki se dio cuenta que estaba comportándose demasiado amable, y se le hizo extraño.
Caminó tras él observándolo por la espalda. No le gustaban los chicos, pero Bakugou se le hacía un chico atractivo; era al único al que veía de esa forma, una forma distinta a la forma en que veía a sus otros compañeros. Todo había iniciado al darse cuenta de que era observado constantemente por él. Al principio había creído que lo observaba por odio, luego fue dándose cuenta que no eran ese tipo de miradas las que recibía, y cuando Bakugou sujetó su mano ese día sintió algo extraño que lo hizo querer volver a tocar esa mano. Entonces comenzó a ponerle atención y a observarlo más. Fue cuando se dio cuenta que tal vez, Bakugou le atraía de una forma distinta a lo normal con un compañero de clase.
¿Qué pensaría Endeavor si supiera que estaba saliendo con un chico?
Se acercó a Bakugou y sujetó su mano. Era cálida, al igual que la mano con la que lo sujetaba. Bakugou volteó a verlo, al parecer cuando él se acercaba le provocaba toneladas de sonrojos. Todoroki sintió algo extraño en su pecho, nunca antes nadie le había demostrado alguna clase de afecto, y ahí estaba Bakugou: sonrojándose constantemente por su cercanía, mostrándole que él le atraía de una forma romántica, permitiendo ser abrazado a pesar de su carácter y las reservas que siempre mostraba con el resto. Era alguien que se permitía dejar de lado la personalidad que mostraba frente a los demás para permitirle a él, a Todoroki, disfrutar de su compañía.
Bakugou era alguien a quien quería tener a su lado.
Se sorprendió por el pensamiento. Apenas llevaba un día de interactuar directamente con él y ya sentía que no quería apartarlo.
Pensó que... ojalá su madre hubiera encontrado a alguien como Bakugou.
—Ven —dijo tirando de la mano del chico.
—¿A-A dónde? —intentó gruñir Bakugou, pero en esos momentos su chico malo interior estaba rendido a la sensación que la mano de Todoroki sujetando la suya le dejaba.
El chico no le contestó, solo tiro de él hasta llegar a un lugar apartado de la vista de los curiosos. Cuando llegaron soltó su mano, dejándole a Bakugou una sensación de anhelo que ocultó de su rostro. Bakugou sintió como fue jalado y de pronto se encontró entre los brazos de Todoroki.
—O-Oye… —dijo Bakugou con sorpresa.
—Abrázame también… ¿no quieres hacerlo? —susurro Todoroki en su oído.
Bakugou sintió un escalofrío e inmediatamente subió sus brazos y apretó fuertemente la espalda del chico frente a él sujetando en sus manos el chaleco del uniforme que siempre llevaba tan bien colocado. Enterró su cara en el cuello del chico más alto y sintió como si no necesitara nada más para ser feliz. Su estómago ardía con un fuego que lo quemaba intensamente, pero que provocaba sensaciones agradables. Eso era Todoroki para él, era ese fuego.
Sentía la respiración de Todoroki contra su oído.
—Katsuki —susurro de una manera que lo hizo estremecerse.
Todoroki lo alejó un poco de su cuerpo, sus ojos se encontraron. Y entonces lo besó. Solo labios contra labios, un beso tierno pero hermoso para ellos. El primer beso de cada uno.
Permanecieron de esa forma unos minutos y luego se separaron.
—Maldición —gruñó Bakugou al sentir su rostro demasiado caliente, seguramente estaba sonrojado hasta las orejas. Levantó un brazo y se cubrió el rostro demasiado avergonzado como para ver de frente al chico que le gustaba.
Todoroki sentía sus mejillas arder, jamás había sentido esa sensación. Era algo nuevo para él, algo que le había agradado y lo había hecho sentir algo cálido en su interior. Quería sentir más de eso, y ahora sabía a quién necesitaba para sentirlo.
Necesitaba al chico avergonzado frente a él.
Sujetó el brazo con el que se cubría para intentar retirarlo del rostro que quería observar, pero Bakugou se hecho hacia atrás para soltarse.
—Déjame... Maldito mitad-mitad —gruñó intentando evitar que alejaran la única protección que tenía para su rostro.
—Katsuki, llámame Shouto —Todoroki sujetó la mano con la que Bakugou se cubría, asomo su cara por un lado de esa mano y beso una de las rojas mejillas.
Bakugou se descuidó, bajó la mano observándolo con sorpresa. Todoroki quito por fin el brazo intrusivo y aprovecho para unir sus labios en un nuevo beso. La mano que no sujetaba la de Bakugou subió para acariciar una de esas extrañamente suaves mejillas.
Mientras tanto Bakugou pensaba que no habría mejor sensación que pudiera descubrir, se sentía en el mismo cielo. Todos los pensamientos que llegaban a su mente eran parecidos a algodón de azúcar, solo cosas felices y sentimentales. Odiaba convertirse en ese ser extraño que era cuando Todoroki lo miraba siquiera, perdía todo su odio contra el mundo y solo quedaba ese ser al que le gustaba ser abrazado y besado por el chico al que antes no soportaba.
—Maldito —susurro cuando se separó de él.
—¿Te da vergüenza que te bese? —preguntó Todoroki mirándolo extrañado.
—¡No lo digas! —se quejó Bakugou alejándose más.
—¿Por qué no? Es algo normal.
—Cállate —dijo con el rostro rojo —Me voy a comer. Tengo hambre.
—Bien, voy contigo —dijo Todoroki caminando con tras él.
Bakugou volteó a verlo de reojo y Todoroki le sonrió haciendo que el chico explosivo se sonroje nuevamente.
