Reseña:
Katsuki Bakugou sentía algo por Shouto Todoroki, y él sabía con certeza que era odio. Pero entonces, ¿por qué le molestaba tanto la nueva relación que Todoroki había desarrollado con todos sus compañeros, menos con él? No sabía por qué, y no le interesaba.
Shouto Todoroki se había dado cuenta que últimamente Bakugou lo observaba demasiado, probablemente era por odio, era lo más sencillo de pensar. Y así, él siguió con sus nuevas amistades ignorando completamente la atracción que ese chico explosivo estaba desarrollando.
Advertencia: Cambio constante de línea de pensamientos de un personaje a otro.
Posible OOC.
He modificado algunas cosas del manga para acomodar la trama de la historia. Esta historia comencé a escribirla a principios del 2018, así que es muy probable que algunas cosas sean distintas del manga.
Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Horikoshi Kohei. Excepto Yasujiro Reiichi, el cual es completamente mio.
La historia es completamente mía. No acepto que sea utilizada sin mi permiso por otras personas ni en otras páginas. Tampoco acepto adaptaciones ni plagio.
No sabía por qué
Capítulo 8
Pasaron un día alegre en el parque, se subieron a muchos juegos y ninguno de los dos puso objeción cuando decidieron subirse a la montaña rusa, o cuando entraron a la famosa casa embrujada. Bakugou golpeó a unos sujetos dentro de esta última y Todoroki simplemente se quedó observando, al final, los sacaron sin opción a volver. Se divirtieron demasiado y también comieron mucho.
—Es divertido tener un novio en vez de una novia —mencionó Todoroki mientras tomaban refrescos sentados en una banca a la sombra de un árbol y observando a toda la gente que pasaba en dirección a los juegos.
Bakugou volteó a verlo —Claro que es más divertido ¿pero por qué hasta ahora te das cuenta?
—Bueno, pensé que si fueras una chica entonces no querrías subirte a todos los juegos y algunos te darían miedo. Tampoco comerías de todo, te cansarías rápido y no querrías tomar refresco porque te haría engordar por todas las azucares que contiene.
—No conozco muy bien a las chicas, pero su vida suena demasiado aburrida —dijo Bakugou impresionado. Nunca había tenido ninguna amiga femenina, eran demasiado delicadas como para soportar sus explosiones. A su madre no la consideraba un personaje femenino, ella era más parecida a un ente poderoso.
—Lo es, por eso estoy feliz de que seas tú quién está conmigo —la única chica con la que Todoroki había tenido más contacto en toda su vida era su hermana, y todas sus experiencias eran acerca de ella; aun así, su comentario le sirvió para ganar un sonrojo en el rostro de Bakugou. Todoroki levantó la mano y acarició la mejilla de su novio.
Bakugou se había dado cuenta que Todoroki era demasiado cariñoso y físico, le gustaba estar siempre tocándolo y abrazándolo. Y cuando él no se daba cuenta, de pronto lo besaba. No le parecía algo malo, le gustaban esas acciones; antes había deseado poder estar así con él y ahora lo tenía por fin. Además, sabía que Todoroki había carecido de todos esos afectos que a él le sobraron, por esa razón no se los iba a negar; iba a hacer lo que fuera necesario para que el chico que le gustaba fuera feliz, incluso avergonzarse a sí mismo permitiendo ser abrazado frente a otras personas y dejando de lado la reputación que se había forjado con los años.
Bakugou miro la hora en el reloj de su móvil, era tarde y él tenía que ir a su casa el fin de semana, se lo había prometido a su madre.
—Ya me tengo que ir —anunció poniéndose de pie y, aunque el rostro de Todoroki se mostraba inexpresivo como siempre, pudo notar tristeza en sus ojos.
—Está bien, nos vemos el lunes —se despidió el chico levantándose también.
—El lunes… le diremos a todos sin importar que opinen al respecto.
Todoroki sonrió —Katsuki —dijo atrayendo al chico hacia él. Tenía tantas ganas de besarlo, pero estaban en un lugar demasiado público y no podía hacer esa clase de cosas.
—Nos vemos Shouto —dijo Bakugou provocando que la sonrisa de Todoroki se ampliara. Él le sonrió en respuesta y luego se dio la vuelta para dirigirse a la salida del parque.
Todoroki pensó que sus sentimientos por ese chico cada vez estaban más claros, le gustaba demasiado y sentía que no podría esperar a que fuera lunes para hacer lo que en el parque no pudieron.
Cuando llegó a su casa entró a su cuarto a bañarse y cambiarse. Una vez fresco se sentó en su cama a pensar.
Tenía que decirle a su madre acerca de su relación con Todoroki, pero no sabía cómo y le daba demasiada vergüenza. Él era una persona que no acostumbraba a expresar sus sentimientos, por esa razón nunca había logrado tener amigos cercanos. Pero ahora tenía a Todoroki, el cual era igual de novato en eso de expresar sus sentimientos, pero que sin embargo se había adaptado demasiado rápido.
Se puso de pie, salió de su cuarto y se dirigió a la sala en la que su madre miraba la televisión. Se sentó en el sofá que se encontraba junto al de ella, la cual ni siquiera volteó a verlo más concentrada en no perderse nada de su programa favorito.
—Mamá —llamó Bakugou a su madre.
—¿Qué pasa Katsuki? —preguntó la mujer mostrando que estaba escuchando.
Bakugou dudó antes de decirlo, pero tenía que hacerlo —Hay… un chico que me gusta.
Su madre volteó a verlo con tranquilidad, él la miraba con temor, esperando que ella le gritara.
—No me lo esperaba, debo admitirlo. Pero me parecía que nunca encontrarías a una chica que cumpliera con tus expectativas —comentó ella mirándolo con seriedad.
Bakugou le mostró una sonrisa temblorosa.
—Y siendo sinceros —continuó Mitsuki —, eres demasiado rudo y bruto como para que una chica te soporte.
—¡Oye!
Mitsuki se burló y fue a darle un abrazo a su hijo. Luego le desordenó el cabello con una mano y le sonrió ampliamente —¿Y? —preguntó —¿Quién es el chico? ¿Cuándo te le vas a declarar?
—En realidad ya estoy saliendo con él.
—¡Vaya! ¿Cómo es? Quiero conocerlo. ¿Es guapo?
—¡Oye Mamá!
—¡¿Qué?! Es el novio de mi hijo. Quiero conocerlo. Tráelo a la casa —ordenó.
—¡Claro que no! —gritó con las mejillas un poco rojas.
—Si no lo haces iré a tu escuela a preguntar por él — decidió con las manos en la cintura.
—¡Mamá! ¡Nadie sabe que estamos saliendo!
—¿Por qué no? No deberías avergonzarte de ello. A mí no me avergüenzas para nada.
Las mejillas de Bakugou se pusieron rojas y se paró a abrazar fuertemente a su madre.
Ella palmeo su espalda —Ya, ya. No te pongas como niñita... —pero Bakugou no la soltó y permaneció escondido en su pecho —Sabes que eres mi bebito llorón, si no me he avergonzado por todo lo que has hecho hasta ahora ¿por qué me avergonzaría de que te enamores?
—Se llama Shouto Todoroki —susurro de pronto.
—Vaya, tiene un nombre bonito.
—Después lo traigo a casa.
—Ahora, hay que pensar cómo se lo vamos a decir a tu padre —dijo Mitsuki pensativa.
—¿Crees que se enoje? —preguntó Bakugou aún abrazado de su madre.
—No creo que lo haga. Se sentirá un poco anonadado, pero lo va a aceptar. Y se sentirá feliz de que en vez de tener una chica de nuera con la que no podría hablar, tendrá un chico que bromee con él.
Bakugou se separó de su madre y le sonrió con alegría. Se sentía feliz de ser aceptado por sus padres, tal y como era. Ellos nunca lo defraudaban.
El fin de semana había sido productivo, pero era hora de volver. Quería ver a Todoroki, quería contarle todo lo que había hablado con su madre. Tenía muchas ganas de que su familia lo conociera, estaba seguro de que a su mamá le agradaría. Y sobre todo, quería abrazarlo y besarlo; harían lo que no pudieron hacer en el parque.
Se detuvo de golpe, Reiichi Yasujiro estaba de pie a unos pocos metros de él. La manera en que lo miraba le causó un escalofrió a Bakugou.
—¡¿Qué mierda haces aquí imbécil?! —gritó intentando asustarlo.
Pero Yasujiro no se inmutó, permaneció en el mismo lugar observándolo con tanta atención que Bakugou comenzó a creer que se había vuelto loco.
—Oye…
—Katsuki Bakugou. Sé que estas saliendo con Shouto Todoroki —interrumpió Yasujiro.
Bakugou abrió los ojos impresionado. ¿Cómo era posible que él lo supiera? —¿Eso que tiene que ver contigo? —gruñó.
—¿Por qué? —Yasujiro tenía el ceño fruncido en preocupación y su voz estaba cargada de desesperación —¿Por qué me haces esto Bakugou? —preguntó acercándose a él.
Bakugou retrocedió unos pasos; cuando se dio cuenta se quedó quieto y apretó los puños. No podía ser que ese tipo le estuviera causando escalofríos y temor. Él: Katsuki Bakugou, no le tenía miedo a nadie. —Es la última vez que te lo advierto —gruñó bajo —; ¡Aléjate de mí si no quieres que te destroce! —amenazó creando explosiones con sus manos.
Yasujiro lo miro con expresión completamente calmada —Tú no lo entiendes ¿verdad?
—¡¿QUÉ?!
—Tú me perteneces. Eres mío y no voy a permitir que otro te tenga. No me importa lo que tenga que hacer… Espero que me perdones. —entonces se lanzó con velocidad hacia él.
Bakugou lo esquivó creando una explosión a sus pies que lo ayudara a elevarse por los aires, entonces apuntó sus palmas en la dirección de Yasujiro y lanzó una fuerte explosión. Si el tipo quería jugar rudo, él sabía cómo hacerlo.
Cuando sus pies tocaron el suelo la explosión ya se había disipado, pero no había ni rastro de Yasujiro. No creía haberlo despedazado porque de ser así habría rastros de eso, pero por el contrario, todo estaba intacto.
Observó a su alrededor en busca de alguna seña que le indicara en dónde se había escondido su presente enemigo, pero no pudo ver nada. Todo el tiempo manteniendo su posición de pelea para evitar sorpresas.
Un ruido a su espalda lo hizo voltearse rápidamente, pero no había nada.
—Lo siento —escuchó un sollozo junto a su oído, intentó voltear, pero estaba paralizado —, yo quería que me quisieras por mí mismo, quería que me amaras realmente y que me aceptaras como soy... Pero, si no puede ser de esa manera entonces no hay más remedio que obligarte a estar conmigo.
Bakugou sintió un fuerte golpe en la cabeza y sintió como la conciencia escapaba de sus manos. Antes de que cayera al suelo unos brazos lo atraparon. La sensación que ellos le brindaban era desagradable.
"Es asqueroso" fue lo último que pensó antes de que todo se pusiera negro.
Era lunes por la mañana y todos se encontraban en el salón de clases.
Kirishima miraba hacia la puerta extrañado. Se puso de pie y se acercó a Todoroki —Oye, ¿has visto a Bakugou? Anoche no estaba en su habitación —preguntó con preocupación.
Todoroki también lo había notado, su presencia era lo primero que había buscado la noche anterior, pero después de tocar varias veces en su cuarto se dio cuenta que estaba vacío. Pensó que probablemente se le había hecho tarde y en la mañana tendría oportunidad de verlo, pero seguía ausente.
—¿Kacchan no llegó anoche? —preguntó Midoriya que estaba junto a Todoroki platicando a su alrededor con Uraraka e Iida.
—No, fui a buscarlo esta mañana —comentó Kirishima —; incluso me atreví a abrir la puerta de su cuarto, pero la cama estaba intacta, como si nadie hubiera dormido en ella.
—Probablemente porque es así —intervino Iida —, tal vez Bakugou no durmió en su cuarto. Tal vez sigue en su casa y ustedes se están creando problemas.
—¿Qué tal si le pasó algo? —preguntó Kirishima preocupado.
—Antes de pensar esas cosas debemos preguntarle al profesor Eraserhead para que él nos diga qué está pasando y se haga cargo —regaño Iida.
El profesor entró al salón y todos se dirigieron a sus lugares. Kirishima por el contrario se dirigió al escritorio.
—Profesor, Bakugou no llegó anoche y hoy no vino a clases —dijo llamando la atención de todos en el salón.
Eraserhead volteó a verlo, suspiró y luego se dispuso a hablar: —Bien, iré a llamar a su madre, esperen aquí. Seguro que solamente se quedó dormido. Cuando llegue a la academia lo castigare. —salió gruñendo del salón rumbo a su habitación para buscar el número de la casa de los Bakugou.
Los encargados de cada grupo tenían información de todos los alumnos para cualquier circunstancia. Así que, entró a su habitación y del librero tomó los archivos, sacó el de Bakugou y se dirigió hacia el teléfono.
Sonó tres veces antes de que alguien contestara. —#¿Quién habla?#
—Buenos días señora Bakugou, soy el profesor Shota Aizawa, encargado de la clase A de la academia U.A. Solo llamo para preguntar la razón por la que el joven Bakugou no ha llegado a la academia.
—#¿Katsuki no llegó? Pero si salió ayer en la tarde hacia la academia, tenía prisa por llegar. ¿Por qué me dice que no ha llegado?# —preguntó la señora Bakugou.
—¿Su hijo salió ayer hacia la escuela? —preguntó preocupado Aizawa.
—#¡Por supuesto! Su meta es ser héroe, ¡jamás faltaría a sus clases!#
Aizawa tuvo un mal presentimiento —De acuerdo señora, muchas gracias. La mantendré informada. —se despidió.
—#¡Espere! ¿Otra vez… secuestraron a mi hijo?#
—…No lo sé con certeza, pero si así hubiera sido… le prometo que le traeremos a su hijo de vuelta. —prometió Aizawa.
—#Bien, eso espero. Mi hijo tiene planes para esta semana, así que no se tarden# —dijo la mujer antes de colgar.
Eraserhead se puso de pie rápidamente y salió de su cuarto en busca del director. Si Bakugou había sido secuestrado de nuevo se crearía un gran, gran problema.
Todoroki no podía creerlo. Todos en la sala estaban anonadados. Bakugou había sido secuestrado nuevamente, pero esta vez no sabían en dónde se encontraba; tampoco había héroes suficientes para ir a rescatarlo.
Había pasado un día desde su desaparición, fue el día que se tardaron en descubrirlo: Que nuevamente habían secuestrado a Katsuki Bakugou frente a sus narices.
—No puede ser —hablaba Kirishima con incredulidad —¿cómo pudo haber sido secuestrado de nuevo? ¡Tenía héroes que lo vigilaban! ¡¿cómo permitieron que se lo llevaran?! —sus últimas palabras fueron de desesperación.
—Al parecer el héroe que lo custodiaba desapareció también —dijo Midoriya —; ese villano que atrapó a Kacchan y a Tokoyami-kun fue capturado, así que él no pudo haberlo hecho. Si fue la liga del mal, entonces deben tener a alguien que sea capaz de secuestrar fácilmente a un héroe profesional y un alumno entrenado, ya que la vez anterior usaron a muchos villanos para lograrlo.
Todos se encontraban sentados en los sofás que creaban un circulo. Pensaban entre todos sin poder creer que una vez más se lo hubieran llevado.
—Debió haber sido Shigaraki quien planeara todo. Para algo debe querer a Bakugou —pensó Iida en voz alta.
—Por esa razón tenemos que ir a rescatarlo —decidió Kirishima.
—¡Claro que no Kirishima-kun! ¡Eso no está permitido! —regaño Iida haciendo ademanes con sus manos para profundizar la gravedad del asunto.
—¡¿Y qué si no está permitido?! ¡No voy a permitir que algo le pase a mi amigo!
—Eso es demasiado egoísta —opinó Yaoyorozu —. Nuestras acciones en el pasado no solo nos afectaron a nosotros, también a ellos —dijo señalando a los demás de la clase entre los que solo se encontraban algunos del anterior grupo B —, es injusto que los pongamos nuevamente en medio de este problema.
—¡No los estoy poniendo en medio de un problema! ¡El problema lo crearon los villanos al secuestrar a mi amigo!
—Cálmate Kirishima —dijo Shoji al verlo tan desesperado.
—Tenemos que rescatar a Kacchan. La última vez que lo secuestraron paso solo un día para que lo rescatáramos, esta vez ya pasaron más de dos días —dijo Midoriya preocupado —desde el Domingo en la tarde, y hoy es martes. Debe estar desesperado.
—Esto… me recuerda mucho a la vez anterior —comentó Kaminari con repentina timidez —, solo faltaría que Todoroki se uniera al rescate.
Todoroki apretó los puños hasta que se le pusieron blancos, su ceño estaba fruncido; mordió su labio inferior hasta hacerlo sangrar y se puso de pie dirigiéndose rápidamente hacia la puerta de salida. No podía seguir más tiempo ahí sentado, sabiendo que su novio había sido secuestrado por los villanos y probablemente estaba sufriendo.
Kirishima y Ashido lo vieron levantarse y fueron tras él.
—¡¿A dónde van?! —preguntó Iida poniéndose de pie, logrando que Todoroki se detuviera en la puerta junto con los otros dos —¡Este asunto no es de nuestra incumbencia! ¡Nosotros solo somos estudiantes! ¡Deben dejarle esto a los héroes!
—Eso es lo que voy a hacer —gruñó Todoroki continuando con su camino. Ashido y Kirishima corrieron tras él nuevamente.
—¿Por qué Todoroki-kun se puso así? —preguntó Yaoyorozu extrañada del comportamiento del chico al que había estado observando.
—Probablemente… Todoroki-kun tiene sus razones —dijo Midoriya levantándose también para ir a buscar sus propias respuestas.
