Capítulo 42: 1% - PRÓLOGO


La cámara se había abierto. Saliendo de ésta, bajaba un tambaleante Liuxus.
Al momento de poder voltear a ver a su alrededor, notó que estaba completamente solo. Pero él podía sentir que algo andaba mal…
Era como si algo faltara…
Titubeante, salió de aquella habitación por la única salida, dando a un lugar aún más blanco y brillante que donde él se hallaba.
Paredes blancas, pisos blancos con un detalle celeste recorriendo el centro del corredor, con esculturas de flores de piedras, y frente a él, unas escalinatas que daban a una puerta amarilla.
El lugar era reconocible. Era imposible que él no pudiera recordarlo: fue aquí donde lo habían secuestrado y llevado por primera vez.
Pero él no pudo evitarlo. Se le escapó un par de palabras que, hasta a él le extrañaron.

-¿Dónde…estoy?

Algo le daba mala espina. Sabía que ése lugar no era de fiar.
Dio media vuelta, y se dirigió a la salida.
…o eso creía él. Ya que la compuerta por donde él había entrado al recinto de aquél castillo había desaparecido.
Se hallaba atrapado.
Su confinamiento eran las paredes blancas de aquél lugar…excepto que poseían una puerta por la cual avanzar.

-No hay otra salida, al parecer. –dijo él con algo de convicción, acercándose lentamente a la puerta.

Al llegar a ésta, una luz salió de la misma, mientras que daba paso a la habitación de adentro.
Un cielo rosado, un castillo en ruinas, y toda una ciudad siendo reconstruida…

-Es…Bastión Hueco. –dijo Liuxus a sí mismo, mientras que veía atónito los edificios, paredes, y trozos de roca azul.
-Es el Bastión Hueco que habita en tus memorias. –dijo una voz muy conocida.

Apareciendo con un portal oscuro, aparecía un personaje memorable para Liuxus.
Cara afilada, cabellera rubia, y ojos verdes…además de una sonrisa y una risa peculiar.

-Tú de nuevo. –decía Liuxus, mientras se ponía en pose de combate.
-Me sorprende ver al ser que nació en éste mundo. O mejor dicho, me sorprende que dicho ente posea algo que me interesa…
-¿Qué será, me pregunto? –dijo él, mientras que invocaba su llave espada.
-Es exactamente eso. La llave espada. –mencionó, mientras que se cruzaba de brazos. –En éste castillo se libra una batalla dada por el elegido de la llave espada, el héroe de la luz…y por el héroe de la oscuridad. Y al mismo tiempo, tú lo habitas. Bueno…no de la misma forma que ellos, al menos.
-Déjate de acertijos. ¡Esto es Bastión Hueco! ¿Cómo sería posible que todo un mundo se halle dentro de un castillo?
-Ah… -dijo sonriente. –Pero si eso es simple. Busca a aquellos que habitan tu "corazón". Creo que ellos te darán "la respuesta".
-¡Dije basta de acertijos! –gritoneó Liuxus mientras se lanzó al ataque, el cual falló ya que su contrincante había desaparecido. -¡Rayos! –dijo, azotando la llave espada contra el suelo, haciéndola desaparecer.

Después de ése altercado, y de ir paseando por las calles desiertas de su pueblo, Liuxus llegó al castillo. Una edificación de colores rosa, lila y blanco, aparte del engranado de color óxido.
Corrió a través de los pasillos y se adentró en las profundidades del castillo, pero no logró hallar a nadie. Así fue hasta poder llegar al conocido estudio de Ansem. Caminó por éste mismo, y se adentró incluso donde se hallaba la computadora. Pero de nuevo, nadie.
Y fue así, hasta que al querer salir, miró a la distancia. Lejos de su alcance, abajo, se hallaba una figura encapuchada.
Exasperado, él se dedicó a ir al ascensor cercano a la sala, y bajar hasta la fábrica de sincorazón. Los segundos eran minutos para él, mientras que el ascensor descendía hasta la parte más baja del castillo.
Al salir, corrió a toda velocidad a la plataforma suspendida que se hallaba a pocos metros de él, doblando rápidamente a su derecha, y procediendo hacia delante. Ahí, frente a él, se hallaba ésa figura encapuchada. Gabardina negra, de estatura media, y con el rostro cubierto.

-¿Quién eres? –preguntó Liuxus: lento y con desafío, además de enojo.

Al voltearse, ésta persona solo invocó algo en su mano. Era de mango oscuro, con un guardamano semi-circular y de color violeta, de hoja gris, y con lo que parecía ser al final una especie de asterisco.
Eso era una llave espada…o asemejaba serlo, y más al ésta tener una apariencia errática, siendo pixeleada y con unos detalles verdes aquí y allá.

-¿Es…una llave espada? –decía Liuxus, aún algo confuso por lo que veía.

Pero el pensamiento fue fugaz, ya que aquella figura se lanzó al ataque contra él, haciendo que ambas llaves chocaran y junto con un sonido de metal chocando, liberasen chispas del impacto.
Impulsándose, aquél sujeto saltó al aire y preparó otro ataque con su llave espada.

-Eso no pasará. –se dijo él mismo, mientras que preparaba su golpe.

Al caer, las espadas de ambos chocaron de nuevo, haciendo que Liuxus impulsara a su enemigo de nuevo a aquella plataforma que tenía más delante. Después, él lanzó su llave espada, haciéndola girar contra el contrincante y propinando un ataque directo. Aprovechando la oportunidad, se lanzó contra el encapuchado y tomó de vuelta su llave espada, la cual volvía, para darle un golpe más.

-¡Fuera de mi camino! –dijo él, dando un Corte Superior, impulsándose hacia adelante y con un ataque ascendente, lanzándolo más allá del abismo que había. Liuxus le siguió, saltando el abismo y llegando al suelo de la fábrica.

El suelo oscuro y grisáceo brillaba de celeste con la luz que había en el diseño del suelo, haciendo que parte del rostro de aquél encapuchado se revelara…
Un rostro humano. De piel clara y muy joven. Tal vez más chico que él.

-¡Se acaba ya! –gritó él, a la par de empezar una serie de ataques.

Esquivó la tajada de su enemiga, y dio una Catarata, golpeando con fuerza el suelo y generando un campo de impacto. Tan pronto ella salió afectada, le conectó un Golpe Duro, dando una tajada ascendente hacia su rostro, mandándola a volar.
Tan pronto ella estaba por tocar el suelo, un Zantetsuken súbito la paró en medio del aire, para después recibir seis golpes por Aspavientos, dos por el lanzar la llave con el Tiro Mortífero, y acabar lanzándola una vez más, junto con dos réplicas de su llave. Las tres llaves, las réplicas mágicas y la real, impactaron en su contrincante, dejándola finalmente en el suelo, y deshaciendo la capucha.

Al terminar la corta pelea, Liuxus se acercó hacia su contrincante, la cual ahora estaba siendo cubierta por una extraña nube de lo que él podía describir como "ceniza". Al verla más de cerca, pudo finalmente ver el rostro de su enemigo: Era un chico cualquiera. De mirada tímida, cabello gris, ojos grises, pecas en su rostro, y una piel blanca, más no pálida.
Se miraban entre ellos. Él lo miraba con algo de miedo y enojo, mientras que la expresión de Liuxus seguía siendo la misma.

-Si esto termina…yo… –dijo él, poniéndose de pie muy lastimosamente.

Pero no tuvo suficiente tiempo para darle otro intercambio de palabras, ni de terminar de ponerse de pie. Él corrió hacia el a toda velocidad, empalándolo con su llave espada, mientras que un aura negra brotaba de ésta y de las manos de Liuxus.

-Rayos…esto no… -decía él entre dientes, mientras que se desvanecía en trozos, y al igual que la ceniza y con el viento, terminó deshaciéndose.

Él solo apretaba su puño con molestia, mientras se dirigía a la única salida que le quedaba: hacia el frente de la fábrica. Hacia la gran luz que había al final de aquélla fábrica.
En otro punto, Vexen aparecía en una habitación cerrada dentro del Castillo del Olvido. Era una habitación que poseía una enorme máquina similar a la que Liuxus se hallaba durmiendo. Era una la cápsula que era completamente transparente, y en su centro, siendo alanzado por un haz verde, había una especie de libro que continuamente rotaba en éste espacio, además de que iba pasando de página, a la par de que había palabras que aparecían en aquél libro. Lo interesante de esto, era que alrededor del libro; flotando y revoloteando libremente, había hojas volando y dando vueltas alrededor de ésta cápsula. Hojas con lo que parecían los dibujos de él y de sus compañeros…

-Es momento de que cumplas con tu cometido. ¡No más malgastar tu tiempo! Y aún más importante, ¡mí tiempo!