Capítulo 46: Sin Hilos
Una vez más, las paredes del Castillo del Olvido le daban la bienvenida a Liuxus, quien seguía adelante decidido a hallar las respuestas a todas sus preguntas. Pero fue no uno, sino dos encapuchados los que lo esperaban en la siguiente puerta que daba a un nuevo mundo. Ahí, uno de ellos veía en su dirección con ambos brazos cruzados, mientras que su compañero lo veía con tranquilidad, sin ninguna posición.
-¿Tengo que eliminar a todos ustedes? ¿O puedo saltarme algunos? –preguntó Liuxus con algo de sarcasmo.
El sujeto de brazos cruzados solo dejó escapar un bufido, para después retirarse con un portal negro. Pero su compañero, por otro lado, abrió la puerta que se hallaba frente a Liuxus, y atravesó la brillante luz que ésta ofrecía.
-¡Ey! ¡Espera! –dijo Liuxus, mientras empezó a correr hacia la misma puerta.
Con un potente salto, llegó y atravesó el umbral de aquélla puerta, aterrizando en un nuevo mundo.
Paredes moradas, con membranas de colores morado, amarillo, naranja y turquesa…
-¿Dentro de Mostro? –preguntó Liuxus con algo de confusión. –Ya había venido aquí antes…pero ¿por qué aquí?
Una lanza platinada y azul salió de la nada, incrustándose en el suelo, cerca de Liuxus. Él logró esquivarla, mirando a todos lados por la parte de arriba, buscando de donde venía, mientras que la lanza desaparecía con una explosión de una nube color crema, junto a imágenes y sonidos de ovejas.
-¡¿Dónde estás?! –gritó enfadado él. -¡Muéstrate!
-Ey, no te enfades. –dijo una voz relajada, proveniente de la parte superior de la sala.
Inmediatamente, éste se descubrió su rostro, revelando ser Zulex…
-Apenas jugaremos. Así que no te pongas agrio. –dijo él, mientras que invocaba más de aquellas lanzas, propias de Zulex. –Además, tal vez te diga la razón de por qué te tocó éste mundo…
-¿Eh? ¿Éste mundo?
-¿No te extraña el hecho de que…?
Pero no tuvo que terminar la pregunta para que se diera cuenta.
-No usaste tu llave espada. –respondió Liuxus con confusión.
-Bin-go. ¿Por qué no averiguas el motivo?
Con una sonrisa, Zulex desapareció por un portal oscuro, dejando a Liuxus completamente frustrado. Volteando a ver a distintos lados, llenos de frustración, logró hallar un agujero que le podría llevar a la siguiente sala.
Sin dudar, se dirigió a éste, solo para caer en una trampa más de su contrincante.
A sus pies, la sala comenzó a dar un giro extraño, comenzando a alterar la realidad y la gravedad de aquél túnel.
El túnel ahora era un pozo por el que él caía a gran velocidad, mientras que notaba que las paredes de la ballena se mezclaban con trozos de tela colorida, luces que parpadeaban y tubos de metal que formaban una torcida montaña rusa, la cual llevaba una serie de carros corriendo a toda velocidad, girando en distintas direcciones.
Por poco, terminaba chocando contra una de ésas vías, logrando esquivar por un pelo el intrincado set de obstáculos que aquél pozo le había puesto a Liuxus, dejando ver lo que el final aguardaba para él:
Un parque de diversiones. Era un parque en un set nocturno, con sus luces encendidas, y con sus juegos mecánicos funcionando. Lo que le daba un toque tétrico al lugar, era las pareces y el techo tenían ése toque de cielo nocturno…pero en el fondo, se podía ver la pared estomacal de la ballena.
Poco le tomó a Liuxus llegar a la plaza principal, y lograr aterrizar en aquél lugar…
-¿No es fascinante? –habló la única voz que se hallaba cerca de ahí.
Zulex se mostraba de nuevo, con su lanza en mano, y apuntando a Liuxus.
-Un parque de diversiones dentro de una ballena. No es algo que se ve todos los días. –contestó él.
-No, no hablo de eso. –interrumpió Zulex. –Hablo de esto.
Tomó su lanza, y la apuntó cerca de Liuxus, haciendo que ésta terminase incrustada en el suelo.
-Sé bien cuál es tu situación. Y las condiciones de todos… ¿pero yo? Sigo con mis poderes sobre el sueño. Incluyendo…
Con una simple mano, en un punto lejano a él, se creó una esfera rosada con múltiples diamantes pequeños rodeándola.
-Allá está la verdadera salida. –dijo él, mientras que se hacía a un lado.
-¿Y me la muestras de buena gana porque…?
Zulex lanzó un bufido, mientras que hacía desaparecer su lanza.
-Porque conozco la verdad. Un día, cuando terminaste inconsciente en una de tus peleas, yo entré a tu sueño, y vi lo que había.
Por un momento, Liuxus se sintió extraño: al desnudo, expuesto: como si los pensamientos de él ya no fueran suyos solamente.
-Y de cierta forma, logré crear un atajo para mí, en caso de que algo como ésto llegase a pasar.
-¿Algo como ésto? –preguntó él.
-Liuxus…lo que estás viviendo en éste castillo, junto con lo que estás reviviendo, es completamente real. No es una ilusión del todo…
-¿De qué rayos hablas? –preguntó ahora con enojo, mientras que su paciencia se agotaba.
-Es como en una computadora. En algún momento, el espacio disponible se llena, y para añadir cosas nuevas, debes de borrar algunas otras. Es…
-Problemático. –dijo otra voz.
De forma veloz e implacable, una energía oscura salió de la nada, e impactó contra Zulex, dejándolo en el suelo.
A la distancia, se podía ver a un encapuchado. Éste, con un simple gesto de su brazo, se hizo a un lado, para revelar el portal hecho por Zulex.
-¡A partir! –dijo él. –Es mejor que sigas adelante. Te esperan más pruebas.
-¿Y tú quién eres? –lanzó la pregunta al aire.
Con dos tajadas potentes, y el chasquido de sus dedos, dos ventiscas potentes de Aeroga y varias explosiones consecuentes de Aeroras, Zulex apareció de nuevo en escena, solo que ésta vez portando la misma llave espada que los demás habían usado.
-Disculpa. –dijo Zulex, quien se había teletransportado detrás de Liuxus.
Con una patada, y el chasquido de sus dedos, mandó volando a Liuxus hacia el portal, el cuál instantáneamente se cerró tan pronto su excompañero pasó por él.
-Un intruso…servirás como saco de arena. –dijo ése encapuchado, mientras invocaba lo que parecía ser una espada corta…una extraña y oscura espada, la cual tenía en la unión de su mango rojizo y su hoja demoníaca un ojo de aspecto felino…
