Por: Junkzi

Gracias por leer mi fanfic, cualquier falla ortográfica, agradecería mucho que me lo comentaras.

No soy autor de la novela "Overlord (オーバーロードŌbārōdo?)" creado por Kugane Maruyama.

La traducción del ENG-ESP que uso es la de ESPANIPON, favor de ir a su página a agradecerles por su trabajo.

Disfruta la historia.


Capítulo 3: Iniciando el contraataque

Parte 7:

"… ¿Qué pasa? ¿Por qué no hablas?"

"Ah, ¿tal vez sea porque Momon les pidió que guardaran silencio hace un momento?"

"Ah, ya veo, aunque simplemente era un favor, parece que ellos se lo tomaron bastante enserio. Ehm, orco, tu que te has acercado, te permito hablar. ¿Puedes decirme tu nombre?"

"Soy Dyel, de la tribu Gan Zu, Dyel Gan Zu."

"Dyel, entonces. Esta es mi primera pregunta. ¿Hay gente aquí que no conoces o cuyas personalidades han cambiado drásticamente?"

"No, no hay nadie asi."

"Siguiente, dime por que fuiste encarcelado aquí."

"… ¿Conoces a ese demonio llamado Jaldabaoth, ¿verdad?"

"Por supuesto que sí. Él es mi—nuestro enemigo en este momento. Más bien, podrían decir que vine aquí, al Reino Santo, para matarlo."

Sus caras seguían diciendo que no le creían, como se esperaba. De hecho, Neia pudo haber pensado lo mismo antes de conocer al Rey Hechicero, y mucho antes de entender a su héroe Momon. Sin embargo, Neia era diferente ahora. Esas dos existencias cambiaron por completo su manera de pensar.

Neia miró el perfil del hombre que ella admiraba y luego habló.

"Es como dice Momon. Soy una persona de este país. En ese caso, deberían ser capaces de entender, ¿no? Jaldabaoth lideró un ejército aliado de demihumanos para invadir el Reino Santo."

La cara de Dyel cambió ligeramente.

"Espera, humana… ¿mujer?"

¿Qué querían decir con eso? Pensó, pero para Neia, juzgar el sexo de un orco sería muy difícil. Probablemente sería lo mismo para ellos también.

"No atacamos este país. Nadie de las tribus orcas debería haber ayudado a Jaldabaoth. Por eso nos trajo, quienes lo desafiaron, a este lugar."

"¿Y que hizo Jaldabaoth después de traerlos aquí?"

La pregunta de Momon parecía suscitar una poderosa reacción de Dyel y los otros Orcos. Los orcos que parecían madres agarraban con fuerza a sus hijos. Después de eso, hubo sonidos de gemidos y vómitos.

"… En serio… ¿Qué demonios hizo aquí?"

Momon parecía no pudo evitar decir esas palabras.

"Ah, parece que hice una pregunta que no debí haber hecho. ¿Necesitan agua? O ¿Algo más?"

La actitud de Momon parecía haber cambiado nuevamente. De amabilidad parece haber cambiado a un poco de nerviosismo, por alguna razón. Tal vez se sintió culpable por preguntar a los orcos sobre una pregunta que había desenterrado malos recuerdos. Aunque podría ser un poco grosero pensar en él de esa manera, Momon parecía un padre tratando de consolar a otro niño que, por su propia culpa, había llevado a las lágrimas.

Esto es algo que solo un héroe. Que consideraba humanos y demihumanos por igual, podía hacer.

Para el pueblo del Reino Santo, los demihumanos eran el enemigo. Por lo tanto, bajo circunstancias idénticas, no dirían nada amable o reconfortante.

"No queremos nada más. Pero te rogamos que no nos preguntes qué pasó. Te disgustaría oírlo y fue un infierno para nosotros. Si nos ordena que hablemos de ello, lo haremos, pero ruego que lo haga lejos de los demás. Por favor."

Después de escuchar los sollozos y el llanto de las orcas femeninas, Neia comenzó a sentir un poco de miedo por lo que les había pasado.

Momon murmuró para sí mismo, pero había pasado tanto de ello, que Neia no sabía a qué se refería.

"Ah, erm, bueno. Ya que parecen ser enemigos de Jaldabaoth, ¿por qué no discuten el asunto de unir fuerzas con nosotros, ya que tenemos un enemigo común?"

Dyel movió su mirada hacia abajo.

"Una vez habíamos pensado en pelear, pero ahora ya no pensamos en esas cosas. Nos han quebrado las cosas desalmadas que pasaron aquí. Ya no tenemos la voluntad de luchar."

"Entonces si te libero, ¿Qué harás?"

"Si es posible, nos gustaría volver a nuestros pueblos. Si todavía hay gente que está a salvo allí, nos gustaría llevarlos con nosotros y correr lejos, hasta que encontremos un lugar donde Jaldabaoth no pueda alcanzarnos."

Momon asintió.

"Entonces, vengan al país al que resido."

"¿Acaba de decir que usted no es de este Reino, ¿verdad? Sin embargo, ¿Cómo podemos asegurarnos que Jaldabaoth no puede alcanzarnos?"

"En mi país quien gobierna es un no muerto, al mando de numerosas razas y con un poder- erm… bastante grande al que todos ustedes puedan llegar a imaginar, incluso más grande que Jaldabaoth.

Neia ignoro el hecho de que Momon se había trabado un poco al hablar y espero la reacción del orco llamado Dyel.

Pasaron los segundos, los cuales cada vez se hicieron más largos, sin embargo, Neia podía entender, en este corto tiempo, que la cara de Dyel se distorsiono en una de miedo y antes de que Neia pudiera hablar para testificar que el Rey Hechicero y su reino no eran tan malos… no pudo hacerlo.

"-Por favor, permítanos negarnos. Soy muy consiente que esto puede molestarle, pero, aunque estemos de acuerdo en esto, seguramente huiremos una vez que lleguemos a un lugar donde podamos escapar. Sin embargo, la traición es un acto bajo y vil. Entonces, debemos negarnos aquí, ya que lo que nos espera es una muerte que no será tan agonizante."

"… ¿Qué?"

Momon probablemente estaba un poco desconcertado, el ogro además de tardar varios segundos en contestar, lo hizo con poca coherencia, rechazando rotundamente la oferta de Momon. Sin embargo, Neia entendió muy bien lo que Dyel estaba pensando. Eso fue porque hasta que conoció al Rey Hechicero mismo, Neia había sentido que los no muertos eran el enemigo de todos los que vivían.

"No es un lugar tan temible ¿sabes? Hay muchos demihumanos que viven allí."

"Eso… ¡estamos hablando de un no muerto! Seguramente los demihumanos son no muertos también ¡¿me equivoco?!"

Dyel parecía haberse vuelto loco, pero él era como ella en el pasado. Entonces, como alguien que tenía alguna experiencia en estos asuntos, debería tomar sus pensamientos anteriores y materializarlos en palabras.

"Momon-sama, está diciendo la verdad- El Rey Hechicero, es un gran hombre que, siendo no-muerto, posee también un corazón lleno de compasión por todos los seres vivos. Él ama a los niños, gobierna a los demihumanos justamente y recibe el respeto de sus subordinados. Como prueba de eso, Momon, quien los salvo, les está ofreciendo ir a ese maravilloso país para que vivan sin ninguna preocupación, para que admiren las enormes estatuas que han construido, que asombran a todos los que la—"

"—Baraja-san! En serio, eso es suficiente."

"¡Pero, Momon!"

"Por favor… no digas más…"

Como él había dicho "por favor", ella no tenía más remedio que callarse, y empezó a pensar por qué Momon no quería que hablara sobre lo maravilloso que era su país y su rey. Y antes de poder llegar a una conclusión, el orco, como si supiera el momento exacto, nuevamente interrumpió sus pensamientos.

"¡Humana! ¿te han lavado el cerebro? Al igual que tú, humano con armadura, ¿se volvieron locos?"

"Ah, mmm… No me lavaron el cerebro. He visto el Reino de Su Majestad, El Rey Hechicero, con mis propios ojos. El primer demihumano que vi fue un Naga."

Los demihumanos se miraban el uno al otro en medio de un alboroto. Hubo voces preguntando, ¿Qué es un Naga? Pero fueron maravillosamente ignoradas.

"Además, vi un demihumano parecido a un conejo. No soy ciudadana del Reino Hechicero (aún). Por lo tanto, mi tiempo allí fue corto. Aun así, be bastó para entender lo que estaba pasando. La gente que vivía allí no tenía en sus rostros miradas doloridas y asustadas como tú. Y por supuesto, ninguno de ellos estaba cubierto de cortes y moretones como tú."

Los demihumanos miraron a sus cuerpos delgados como palos. Sus músculos se habían marchitado y eran poco más que piel y hueso.

Esta vez, en vez de silenciarla, Momon añadió:

"Es como dice Baraja-san. Sin embargo, aunque diga eso, probablemente no lo creerán. Sin embargo, una vez que se conviertan en vasallos, no se permitirá que vuelvan a sufrir tanta crueldad. Se los juro, como enviado del rey hechicero, mis palabras son sus palabras, por lo que lo juro en nombre de Ainz Ooal Gown. La razón de eso es porque todo lo que él gobierna, está destinado a la prosperidad. Si se daña, es lo mismo que dañarlo a él. Y puede estar tranquilos. Esto es solo una petición egoísta de mi parte, si no quieren aceptarlo, no les obligare a hacerlo. Vivan como quieran. En cualquier caso, me prepararé para enviarlos de vuelta a sus casas."

Nuevamente, un silencio que duro unos segundos.

"… ¿Por qué estás siendo tan amable con nosotros?"

Era la primera vez que Dyel había dejado de lado sus ideas preconcebidas, mirando a Momon por primera vez, con cierta determinación.

"Se me ordeno derrotar a Jaldabaoth, pero también es mi deseo. Por lo tanto, si los demihumanos están bajo su mando, sería bastante más problemático. Tenerlos de regreso a sus pueblos, también erosiona su poder."

"¿Qué quieres decir?"

"A diferencia de Jaldabaoth, no soy un demonio. Si corres la voz por mí, eso seguramente esparcirá el descontento entre sus fuerzas e incluso podría haber quienes decidan volverse contra él y apoyarnos, ¿no crees?"

"Ya veo, así que así es como es."

Era difícil para la gente poner su fe en los beneficios que se les ofrecían sin condiciones, pero una transacción mutuamente beneficiosa era más digna de confianza. Parecería que la misma lógica es aplicada a los demihumanos.

Sin entender la verdadera intención de momon, Dyel siguió hablando.

"Sin embargo, ¿no crees que eso será difícil? Muchos de los vasallos de Jaldabaoth son maníacos sedientos de sangre. Aunque propagáramos la palabra en nuestros pueblos, no tendría mucho efecto."

"Eso también está bien. Tengo la intención de usar todo lo que pueda usar. Y si Jaldabaoth lleva a cabo un reino de terror, podría haber demihumanos que también lo traicionen. Hablando de eso, ¿no me ayudarás a luchar contra Jaldabaoth?"

"… no podemos. Te lo hemos dicho antes, ¿verdad? No tenemos voluntad para eso."

"Huh. Es una pena, entonces, aún asi, ¿no desean venir al Reino Hechicero?"

"De hecho, si o que dijiste es verdad, sería bueno vivir bajo la protección de un ser poderoso como tú y ese Rey Hechicero. Sin embargo, esta no es una decisión que pueda tomar solo. Dependiendo del resultado de mi discusión con los demás, podríamos acabar confiando en ti.

"¡Dyel!"

"Donbass. Sé lo que quieres decir. Sin embargo, con la aparición de Jaldabaoth, un demonio contra el que estamos indefensos, no podemos proteger nuestros pueblos por nosotros mismos. Al final, esto es lo que será de nosotros."

El orco llamado Donbass se mordió el labio y miró hacia abajo. También entendió ese punto.

"Es cierto. Si vienen a mi país, entonces me encargare de apoyarles personalmente. Muchas especies viven en esa tierra. En ese momento, espero que trabajen con ellos, que vivan con ellos como gente de mi país."

El tono de Momon nuevamente se suavizo, dando de nuevo el aspecto de un padre hablándole a un niño sollozante.

Los demihumanos eran vistos como enemigos en el Reino Santo, pero en el Reino Hechicero eran vistos como seres con los que se podía coexistir. ¿De dónde surgió esta enorme diferencia? Cuando Neia lo pensó, inmediatamente encontró la respuesta.

Es por su Majestad, ¿eh? Porque su majestad posee un poder increíble puede hacer ese tipo de cosas, poner de su lado a un héroe como Momon, hacer que seres que antes se pensaba era imposible que convivieran, ahora mismo, reían juntos. Como pensaba… el poder es lo que importa, ¿eh?

"De acuerdo, entonces después de esto, les daré las raciones que necesitarán hasta que regresen a sus aldeas. Además, yo les daré soldados para que los defiendan. Regresar a casa con esos cuerpos suyos requerirá mucho tiempo y esfuerzo.

"¿Irías tan lejos por nosotros?"

"Claro que lo haría. Uno no se responsabiliza si no puede hacerlo hasta el final, lloren y giman, con gran llanto, por la generosidad y magnanimidad del Reino Hechicero y difundan su nombre. Después de esto, Baraja-san, ¿podría molestarte en pedir que salgas de la habitación? Estoy a punto de usar un secreto nacional del Reino Hechicero, que, aunque seas tú, no puedo dejar que vea alguien de otro país."

"Entendido."

Neia salió de la habitación después de contestar y se sintió un poco sola. Las palabras de Momon tenían sentido, y aunque podía entenderlas, no podía aceptarlas, sin embargo, las palabras de Momon "aunque seas tú" fueron dichas más o menos como "en algún punto podrás saberlo" esto es lo que Neia creía fervientemente y se sostuvo ante esas palabras. Que, por alguna razón, la emocionaban y sentía que ciertas partes se calentaban, pero desafortunadamente no podía hacer nada, por la situación en la que se encontraba, el lugar, y el hecho de que aún estaba en servicio.

Mientras ella estaba fuera de la puerta, los ruidos respiratorios de los orcos desde dentro de la habitación comenzaron a disminuir. Era como si se estuvieran desvaneciendo de la habitación, pero en realidad, ese era probablemente el caso, Neia recordó algo que habían dicho hace algún tiempo, cuando hablaron de revivir a la Reina Santa.

Momon dijo una vez que mientras sostuviera algo, podría tele transportarse a eso… o algo asi, debe haber usado un hechizo asi.

Pronto, la habitación estaba en silencio. Un momento después, el sonido de los pasos se acercó a Neia. Mientras su mente registraba ese hecho, vio que la única persona al otro lado de la puerta era Momon.

"Perdón, te mantuve esperando."

"No, no pasó mucho tiempo."

La habitación estaba vacía. Debe haber usado algo más fuerte de lo que Neia podía imaginar para tele transportar a todos los orcos. Eso impresiono a Neia, por el Reino Hechicero, pero también por Momon, que era capaz de hacer o manejar lo que sea que hiciera.

"Entonces, vamos a reunirnos con la capitana Custodio y escuchar sobre nuestros futuros planes."

"¡Si! ¡Su escudera lo entiende!"

Aunque ella sentía un pesar en su corazón por dejar que su Momon se reuniera con la capitana, al final ella era una escudera y siguió la petición de Momon al pie de la letra.


Hola, nos vemos de nuevo, estoy escribiendo esto desde un Starbucks lol. Desde que aún no tengo internet en mi nueva cueva.

Ahora mismo, Neia no se define a si misma. Ella despertó sentimientos de admiración por el Rey Hechicero y Momon, sin embargo ah pasado mucho tiempo con Momon, dando lugar a nuevos sentimientos, sin embargo, ella no se decide por qué inconcientemente sabe que se irá... Dirigiendo sus sentimientos a algo mas prohibido como un Rey... el cual sabemos quien es LOL.

Lo tiene difícil.

Yo también, por escribirlo, que hermoso sería poder terminar esto con un felices para siempre, pero no ty.

Bueno, tengo muchas ideas en mi cabeza ahora mismo, así que iniciaré a escribir.

El siguiente capitulo no tardara mucho (espero).

Por favor dejen una review diciendo que les pareció.

Si se comparte mejor, entre mas mensajes, mas me apresurare en terminar o.o/

Gracias por leer.