En una carretera se vive el día a día, para un camionero es un trabajo, para un hombre de negocios es el medio para llegar a su destino.

Pero para un Motociclista es La Vida Misma.~

El Joven Lincoln Loud miraba la carretera con cierta empatía, el verano había llegado y a sus 18 años su mente estaba más allá fuera de su cuerpo.

Perdido entre pensamientos. Y la realidad, uno diría que con 18 años él ya tenía sus objetivos, los sueños y la vida que tanto anhelaba por delante.
Pero en lugar de eso solo veía a la carretera esperando por algo interesante. Pues de alguna manera su vida ruidosa se había vuelto monótona y predecible. Al igual que la mayoría de sus hermanas… Ya no era como que Lori, Leni, Luna, Luan, Lynn, lucy, Lana, Lola, Lisa y Lily siempre tuvieran los mismos problemas, sino que ya parecía rutina.
Y eso de alguna forma había dañado su percepción de lo que había sido un día a día. Lo que era una familia tan numerosa como problemática, se había vuelto otra familia monótona de los suburbios. Ya no le importaba siquiera en qué problemas se había metido una de ellas, sabía que al final del día todo se arreglaría a la forma Loud y para Lincoln eso ya era algo muy aburrido. Estaba contemplando la carretera, cuando a lo lejos, el brillo de un cristal le llamó su atención, y luego pudo ver algunos brillos más. Sonrío, era justo lo que quería ver, y casi podía oír La cabalgata de las Valquirias a medida que la línea se acercaba a él.

¿Quién hubiera dicho que él terminaría así? Si le hubieran dicho que estaría ávido por unirse a aquella fila de inadaptados sociales a los once años, se habría reído tan fuerte que su hermana Luan se habría sentido ofendida por no provocar semejante torrente de risa. Pero el destino es caprichoso, mucho más que su hermana Lola, y le gusta dar giros en direcciones que él mismo inventa. Cómo llevarlo a ese sitio. Conocer a aquella hermosa máquina. Conocer al que es su hermano y a sus camaradas.

Había costado, sí, pero lo que se consigue con mucho esfuerzo se disfruta mejor. Se disfruta al doble, o al triple. Y vaya que él, Lincoln Loud, lo disfrutaba. Ahí estaban poderosas, brillantes y aceitadas las yeguas de Mr. Mayhem, con sus poderosos rugidos hacían gala de un desfile de hombres que paseaban encima de sus motocicletas mejor conocidas como Harley Davidson. Cada una vistiendo de negro y con el tatuaje de la parca a un lado. Lincoln solo las veía como un niño, deseando, anhelando conducir una algún día. Pues esos poderosos rugidos, esa imponencia y ese cromado negro y plateado solo podía pertenecer a una máquina destinada para ser montada en la libertad de la Anarquía,.

Ese era el giro del destino que él esperaba un día, poder ser tomado bajo las alas de esos cuervos vestidos de cuero negro y portando a la muerte en sus espaldas. Estaba harto de la vida en control y al aburrimiento de la rutina, quería experimentar en carne propia el ser un Hijo de la Anarquía.

Entonces una de las motos se detuvo justo en frente de su casa. y encima de ella estaba algún con un parche de Prospect. Alguien que conocía a la perfección pues era el Novio de su primera hermana mayor.

— Hola Lincoln. ¿Qué honda pequeño hermanito? — Bobby lo llamó mientras se acercaba. Algo a lo que el joven interceptó con un fist pump.

— Muy bien en realidad. — Respondió el joven de cabello blanco. — ¿Y esa moto? No me digas que eres un Son.

— Pues… Digamos que sí, pero aún estoy en fase de pruebas Linc. — Respondió Bobby mostrándole su parche de Prospect. — ¿Ves esto? Es mi pase de pruebas, Es lo que le dan a los nuevos cuando apenas se unen al club.

Lincoln no lo podía creer. Bobby, su hermano y su posible cuñado, había sido aceptado dentro del club. Cierto, estaba en fase de pruebas, pero muchos ni siquiera llegaban a eso, y con algo de esfuerzo ya estaría dentro del club que más respetaba: los Sons of Anarchy, S.A.M.C.R.O., en su filial de Royal Woods. Fue un miembro del club quien le enseñó a andar en motocicleta, y cosas así nunca se olvidan en la vida.

Se sintió celoso, y no tardó en darse cuenta de que era porque Bobby estaba cumpliendo un sueño que no sabía aún que tenía: unirse a aquel club que tanto respetaba. Ser un motero, poder ser un Hijo de la Anarquía y la carretera.

Y se dio cuenta de que aquella era su meta, aquello explicaba el amor que había desarrollado por las motos, por las chaquetas negras. Por la Anarquía.

— ¡Hey, Bobby! — lo llamó uno de los moteros, uno con los parches completos, y verlo para Lincoln fue como estar mirando a un caballero de la carretera. — ¿Con quién hablas?

— Oh Papá. — Bobby sonrió al ver a su padre acercándose a ellos. Lincoln al escuchar la palabra Papá quedó confundido y asombrado, jamás había conocido al padre de Bobby y Ronnie. Y en ese momento vio a ese hombre de raza Latina, de cabello negro con ciertas canas a los lados de su cabello y con el full Patch en su pecho dirigiéndose a él y a Bobby. — Eh, este es Lincoln es el hermano menor de mi novia Lori, por lo que casi es un hermano para mí y es el novio de mi hermana. — Respondió presentando a ambos.

— Oh, Lincoln, como el nombre del ex presidente, Abraham Lincoln ¿no es así? — Miró con empatía al muchacho de cabello blanco frente a él. — Un gusto conocerte muchacho, mi nombre es Roberto, Roberto Alejandro. — Dijo dándole la mano al joven el cual no supo cómo reaccionar ante el saludo.

— Eh… S-s-sí... Yo eh… Mi No-no-nomb-b-bre es Lincoln Marie Loud. — Respondió el muchacho nervioso al tener al padre de su "Hermano" y su novia frente a él.

Vio como el mexicano se reía un poco con su comentario, y no supo si sentirse humillado o tranquilo. Antes había pensado en por qué nunca había visto al padre de Bobby y Ronnie Anne, y al verlo al fin comprendió por qué.

— ¿Marie? — Preguntó él. — Bueno, no importa. Así que eres novio de mi Ronnie, ¿eh? — dijo él, y Lincoln se sonrojó como nunca se había sonrojado.

— S-sí, d-digo n-no, n-no.— tartamudeó el joven de cabello blanco, ante la risa de Roberto Santiago.

— Bueno, ¿sí o no? — Preguntó riendo. — Porque no tengo problemas, si es que Bobby confía en ti, pues yo también.

— Eh… Yo, bueno eh. Gracias. — Respondió Lincoln sonriendo nerviosamente. — Eh… Usted es un Son...

—Así es muchacho. Presidente de esta alineación en Royal Woods. — Lincoln se quedó estático al escuchar eso. El presidente de S.A.M.C.R.O. En su pueblo estaba justo frente a él.

— Eh… ¿Usted es el presidente de Sons of Anarchy? — Cuestionó de forma asombrada al escuchar eso.

— Bueno. — Roberto miró a su pecho con el Patch de presidente. — Eso dice mi Parche, supongo que debe ser cierto, ¿no crees muchacho?

Lincoln jamás se había sentido tan avergonzado en su vida. Lo que decía él tenía mucho sentido, era obvio que no llevaba el parche de presidente porque sí. Debía pensar que era un tonto.

Sin embargo, el señor Santiago solo rio al verlo así de avergonzado.

— No te sientas mal por eso, Lincoln, hay gente que me hace preguntas más estúpidas. — dijo de buen humor. — Como algunos de los prospectos menos iluminados.

Lincoln sonrió un poco, aunque por dentro aún hervía de vergüenza.

— ¿Prospectos? Espere… ¿Se han unido más chicos al club de Sons? — Lincoln entonces hizo una pregunta que detonó algo dentro de él. Como si en un momento Roberto tuviera la llave de lo que su joven corazón ansiaba desde hace mucho tiempo.
El deseo de Libertad, de hermandad, de caballería respeto e igualdad. La hermandad que él tanto había deseado desde más niño al vivir rodeado de hermanas, un lugar donde todos eran iguales y nadie era más y nadie era menos.

— Sí, pero muchos no cumplen los requisitos, apenas y con esfuerzos tienen lo necesario para ser Parte del Club— Respondió Roberto rascándose la barbilla. — Y bueno… Los reclutamientos han bajado algo desde que esos Angels of Death iniciaron su sede en Riverside. Casi no tenemos prospectos que cumplan los requisitos mínimos. — Entonces colocó una mano en el hombro de su hijo. — Además, Bobby pidió unirse personalmente, así que me dio la oportunidad de pasar más tiempo con él y de paso quería que este mequetrefe aprendiera sobre lo que es la lealtad tanto a los hermanos como a la familia…

Bobby sonrió algo avergonzado sobre las palabras de su padre.
— Je je jeh… Sí. — Bobby rio nervioso por eso que había dicho.

Los Angels of Death. Había oído hablar de ellos, y no les agradaba en lo absoluto. Para él representaban todo el estereotipo negativo de los moteros y nada de lo positivo, además de que sus motos estaban pésimamente arregladas.

Lincoln miró la fabulosa moto de Bobby, y quiso tener una muy parecida a esa, una que le perteneciera. Sonrió, y sintió primero en su corazón las palabras que debía decir.

— Señor Santiago. — dijo Lincoln con solemnidad. — Quiero que me permita ser un Prospecto.

— ¿Quieres ser Prospecto? — El señor Santiago miró al chico Loud con cierta confusión. — Hmmm… Dime muchacho, ¿Qué edad tienes? — Preguntó serio mirando a los ojos al chico de cabello blanco.

— Eh… Yo tengo 18. -— Lincoln respondió con honestidad haciendo qué Roberto. Suspiró decepcionado por la respuesta.

— Rayos muchacho, con todo gusto te diría que sí, pero… La edad mínima para pedir una vacante en el club es de 20 en adelante. Aún estás algo chavo para esto Lincoln. — Roberto respondió decepcionando aún más al joven Loud. — Digo… Te podría poner el Lista de espera, pero nada más. No creo poder hacer más por ti. — Esas palabras habían lastimado al chico Loud más de lo que Roberto pudo imaginar.

Hasta qué Bobby intervino mirando a su padre.

— Pá, haz una excepción, digo sí, Linc está algo chico, pero en el tiempo qué lo he conocido ha demostrado una lealtad solemne con sus hermanas y mi Chica. — Bobby habló tratando de convencer a su padre. El cual lo rodeó con su brazo para alejarse unos momentos del peliblanco para hablar en privado.

— Mira Bobby. No puedo hacer eso, en las normas que aprendí en California me dejaron muy en claro que un joven de 18 años no puede ingresar al club, con esa edad aún no están preparados para lidiar con todo lo que el club es y representa. Tú sabes que en el club hay reglas que debemos seguir al pie de la letra, no es solo lealtad, es convicción y estar dispuesto a morir por el club. — Roberto susurró a su hijo para mirar al joven a sus espaldas por un momento. — Además… ¿Qué diría Chibs sí descubre qué metí a un joven como él a un mundo como este? Tendría que dialogar con mi mesa y no es factible qué voten a favor, todos podrían votar por no dejarlo entrar.

Bobby sintió ganas de seguir protestando, pero ya estaba mayor para hacer berrinches, y por otro lado estaba convencido de que jamás cambiaría la opinión de su padre respecto a eso. Entendía que el presidente debía ser el primero en obedecer las reglas del club.
Pero no quería apartar así a Lincoln, él se esforzaba cada vez que él o Lori necesitaban ayuda.

— Al menos permite que se acerque a nuestro mundo— Dijo Bobby. — En estos dos años puede aprender a andar en motocicleta mejor que nosotros dos.

— Hmmm…— Entonces Roberto se encontró con un dilema muy grande. Hacerlo o no, pues Bobby tenía razón, quizás en un par de años se volvería un gran hermano para el club y un gran motociclista, pero el riesgo seguía latente, ¿y si él no podía soportar la carga?

Había muchos riesgos que no podían correrse en un M.C. como Sons. Estaba mucho en juego y la posibilidad de que el muchacho Loud ni siquiera logrará pasar por las pruebas que se le encomendarán. Pero, aun así, la falta de Prospects y de vacantes hacía que el club que él había establecido en el pueblo perdiera su cantidad de hermanos…

— Vamos pá… Solo, solo enseñémosle el club, estoy seguro de que algo bueno saldrá de todo esto al final. — Bobby pidió a su padre el cual suspiró con algo de derrota, pero, era cierto, a veces para poder ganar se debía apostar todo a lo único que podía dar esperanzas.

— Oye muchacho. — Roberto llamó a Lincoln el cual volteó a ver a ambos Santiago. — ¿Te gustaría acompañarnos? Ya sabes, para conocer el club y esas cosas.

Las palabras del presidente de los Sons y padre de su hermano Bobby fueron como una puerta hacia aquel mundo que tanto deseaba, que necesitaba desesperadamente entrar.

— Cla-claro señor Santiago— dijo Lincoln sin poder apenas disimular su emoción. Realmente quería entrar al club, aun cuando tuviera que esperar dos largos años. Pasarían pronto.
Y en todo caso, durante ese tiempo podría aprender todo lo necesario para que su etapa de Prospect durará poco.

— ¡Genial! — Dijo feliz Bobby. — Ven, sube a la moto. No me sueltes o saldrás volando.

No estaba seguro si Bobby dijo eso en serio o en broma, pero Lincoln lo tomó muy en serio. Amaba las motos, pero nunca pudo subirse a una, una extraña disonancia que estaba decidido a corregir.

— Ahora, chico. — Dijo el señor Santiago. — Debes prometerme que cualquier cosa que te enseñemos y veas, debes mantenerlo en secreto.
Lincoln no tuvo ningún reparo, y el presidente de S.A.M.C.R.O. aún ni acababa de hablar cuando Lincoln respondió.

— Lo prometo, señor. No voy a decir nada.

— Pero en serio muchacho, cosa que aprendas es cosa que mantendrás en secreto hasta tu tumba— Roberto replicó serio al muchacho que se sujetaba con fuerza de Bobby, Ante ese último, no aviso ni mucho menos consejo, sino una advertencia la tomó como la primera de miles de las instrucciones que debía seguir sin chistar.

Lincoln entonces tragó saliva con pesadez y entonces asintió con la cabeza.

— S-Sí señor Roberto. — Lincoln replicó aceptando el destino.

— Muy bien. — Ambos entonces encendieron sus motos y comenzaron a avanzar al club.

— Ay rayos, ahora que recuerdo se suponía que había venido por Lori. — Bobby dijo recordando torpemente su razón principal por la visita a la casa Loud.

— Luego vendrás por ella hijo. Ahora hay algo igual de importante qué hacer. — Roberto respondió dándole toda marcha a su Harley.

El secretismo era un añadido con el que contaba, aunque le ponía nervioso pensar que quizás podría decir algo sin darse cuenta. Aunque..., ¿a quién le diría? Hace tiempo que no hablaba con Clyde, y de sus hermanas, la única que podría tener una remota opción de interés al universo motero era Luna, y el único punto en común que tenían ella y los clubes de motocicleta era la música que escuchaban.
Lincoln no se soltó de Bobby, pero apenas la moto comenzó a avanzar, sintió un cambio en su interior, como si hubiera ascendido a un nuevo nivel de existencia, como si andar en motocicleta fuera una experiencia espiritual de la que se estaba perdiendo.
Cerró los ojos, y el viento azotando su rostro parecía la sinfonía del infinito. Se sentía mejor que nunca, se sentía… extrañamente en paz.

This Life Curtis Stigers & The Forest Rangers.―

Riding through this world… All Alone.
God take your soul. You're on your own.
A Crow flight straight, a perfect line.
On the Devil's Path. Until you die.

Gotta look this life, In The Eye.

Gonna Live this Life.
Until You Die.

The Loud House: Sons Of Anarchy.

Capítulo 2: Tratos con el Diablo.

Ese día había empezado bien, relativamente hablando, Lincoln se miraba al espejo mirando el reflejo de su misma existencia… La barba que le había estado creciendo denotaba ciertos cabellos de color gris, lo que significaba que de alguna forma ya estaba envejeciendo.

Era extraño, en su vida como joven adulto y niño jamás había visto un cambio tan significativo como ese. Su cabello siempre había sido blanco y ahora mostraba signos diferentes de envejecimiento.

Seguramente su cuerpo funcionaba de diferente forma que a los demás y en vez de canas su cabello se volvía o Rubio o Castaño, dependería también de ver lo qué le ocurriría en el futuro.

— Oye Ronn… ¿Crees que estoy envejeciendo? — Lincoln le preguntó a su esposa llamando su atención.

— ¿Envejeciendo? Oye no lo sé, esas canas siempre te han hecho ver viejo, ja ja ja. — La esposa de Lincoln río al otro lado de la puerta del baño, en la recamara de ambos.

— Jeh, no, pero en serio siento que me estoy poniendo algo viejo.

Lincoln rio un poco mientras caminaba al baño para afeitarse. Había pensado en dejarse algo de barba, pero el verse esas canas prefirió abandonar esa idea. Si le iba a salir una barba gris iba a parecer realmente un anciano, algo así como un Papá Noel motero y violento. Mientras se afeitaba, su cabeza repasaba lo que había pasado y el gran vuelco que le había dado a su vida. Ya había regresado al club y esa decisión ya no tenía retorno. Una vez entraba ya era imposible salir, jamás se dio cuenta de lo cierta que era esa frase.

Johnny..., al pensar en el joven prospecto sintió un escalofrío que hizo que se cortara la mejilla. Maldiciendo entre dientes se limpió la sangre, y aquello le recordó la sangre que había visto tantas veces.

¿Acaso él tomaría la misma decisión que Johnny si amenazaban a Luz y a Ronnie Anne?

No, él mataría a quien lo amenazara así.

Aunque suponiendo que matar se había vuelto difícil… Maldición… Algo debía hacer. Incluso bajo amenazas debía pensar en ellas. Por esto lo hacía, por ellas dos.
las dos mujeres que más amaba en el mundo, después de a su madre y sus hermanas… Sus hermanas… Rayos hacía siglos desde que había hablado con ellas, ¿Cómo estarían todas? Estaba completamente seguro de que mucho había cambiado… Lori seguía cuidando a sus hijas e hijo, Leni estaría en su estudio de modelaje en el centro del pueblo, Luna estaría haciendo algo con una banda probablemente, Luan seguiría haciendo películas para adultos y Lynn seguiría buscando la fama en los deportes… Aunque aún se preguntaba ¿Qué habría sido de las demás? Esperaba que sus hermanas menores estuvieran haciendo algo más productivo con sus vidas Por Supuesto que Lisa ya era una científica reconocida, ¿Pero ¿qué pasaba con Lucy, Lana, Lola y Lily? Esa era la verdadera pregunta que rondaba su mente constantemente.

— Oye Ronn, tú crees… ¿Tú crees que este fin de semana pudiéramos ir a casa de mis padres? — Lincoln miró a la puerta del baño esperando respuesta.

— ¿A casa de tus padres? ¿Para qué? — Respondió curiosa del otro lado.

— Ya sabes, hace tiempo que no veo a mis hermanas. Supongo que sería genial qué Luz pase tiempo con sus tías, ya sabes. — Lincoln respondió, pensando en sus hermanas… Esperaba poder hablar con ellas en algún momento, volver a conocerse, de todas formas, desde que se mudó al apartamento de su en ese entonces novia ya no tuvo mucho tiempo para pasar con sus hermanas hasta que nuevamente se mudó a una casa cerca de la casa de L.

Ronnie Anne por su parte no tenía nada en contra de las hermanas de Lincoln, pero desde que crecieron tomaron rumbos..., raros. Sabía que ninguna familia es normal, pero los Loud llevaban eso al extremo, y en parte eso le daba encanto a Lincoln: ser capaz de mantener la cordura entre tanto caos era digno de respeto.

— Claro, no tengo problemas. — Dijo sonriéndole a su esposo. — Hace años que no vamos, y Luz debe extrañar a sus tías.

— Si ami. — Dijo la pequeña, mientras comía un pan tostado. — Quiero ver a la tía Lily.

Lincoln miró la hora. Bobby no le había comunicado los planes a seguir después del espectacular asalto a los Lambs.

Salió en las noticias del Estado, y eso ya era magnífico. Estaba seguro de que llegaran Lambs de otras ciudades para tratar de vengarse, seguramente Bobby ya había planeado eso. Tal vez se reunirían Sons de todo el país para.

Lincoln se rio. Aquello era demasiado fantasioso.

— Muy bien. — Lincoln salió del baño con la barba completamente rasurada. — Pues parece que ya está. ¿Como me veo? — Lincoln le preguntó a su familia quien nuevamente lo veían afeitado, hace un mes que tenía esa barba.

— Hummm Más joven en realidad. — Ronnie comentó acercándose a Lincoln. — ¿Sabes? Te ves como de 20 nuevamente, solo que con el cabello más arreglado y con un par de arrugas.

— ¿Arrugas? — Se preguntó tocándose el rostro.

— Síp, tienes arrugas. — Ronnie volvió a responder haciendo sentir a su esposo viejo. — Bueno ya era hora, hace años que tienes el cabello blanco, pero no parecías ja ja ja ja.

— Ja ja muy graciosa. ¡Ven acá! — Lincoln comenzó a cargarla haciendo qué se reirá por eso. La pequeña Luz igual comenzó a reír, y eso hacía tan feliz a Lincoln. De pronto, la violencia extrema de su modo de vida parecía un simple recuerdo o una anécdota, no algo que tuviera que hacer casi todos los días.

Deseaba que ni Luz ni Ronnie tuvieran que verlo en su trabajo por el club. No soportaría ver el terror en los ojos de ellas.

Eso, suponiendo que volviera a ser el mismo salvaje que antes, lo cual parecía muy improbable ahora. Incluso los Prospect parecían más violentos que él.

Unos momentos más tarde…

Ronnie descansaba del desayuno, quería ir a preparase para ir a trabajar, pero tenía unas cosas qué hablar con Lincoln.

Algunas cosas que ella pensaba.

— ¿Qué sucede Ronn? — Lincoln preguntó al verla estática en la mesa del comedor, y ella sutilmente pidió su mano para qué se sentará a su lado.

— Linc, me gustaría hablar contigo sobre algo importante. — Pidió mientras su esposo se sentaba.

— Eh, muy bien. ¿De qué necesitas hablar? — Lincoln preguntó sentándose a su lado. Esperaba que no le dijera algo sobre el club o cualquier otra cosa relacionada. Esperaba qué la fachada de padre ocupado siguiera en pie.

— Linc… Yo quería decirte esto antes pero no encontraba el tiempo o el momento apropiado, y si me lo sigo guardando lo más probable es que salga a la luz muy pronto y yo...— Ronnie Miró a los ojos de su marido el cual se veía confundido por instantes. — Estoy… Estudiando para ser Doctora, ya sabes tener el título ya no de enfermera sino de doctora.

— Ronn. ¡Eso es genial!, es genial de verdad. — Lincoln replicó con una sonrisa, algo a lo que ella también sonrió levemente. — ¿Pero, por qué no me lo dijiste antes?

— Bueno, a eso iba. Lo que pasa es que ambos sabemos que el dinero ya no nos alcanza. — Ronnie continuó con lo que tenía qué decir. — Apenas tenemos lo necesario y con tu sueldo de leñador… Simplemente no podemos seguir gastando, por eso me dije que la mejor forma sería si yo estudio para ser doctora y ganarme un puesto en el hospital, ya sabes. — Ronnie sonrió a su esposo el cual le regresaba la misma sonrisa. — Además, si tengo el puesto y ganó más dinero, podríamos… No sé, tú podrías ser amo de casa por así decirlo, así pasarías más tiempo con nuestra Lucecita.

— Ohm Tiene sentido. — Lincoln respondió asintiendo.

— Pero para esto, necesitaré pagar el curso de doctorado. ¿Sabes? Y necesito el dinero para seguir estudiando para doctora… Por eso me gustaría. — Ronnie respiró profundo para suspirar de igual manera. — Me gustaría que vendieras la moto.

Lincoln, por mientras hablaba su esposa, había estado bebiendo un vaso con agua, pero al oír esa última parte se atragantó y casi expulsa el agua por la nariz. Tosió varías veces para poder recuperar el habla.

¿Vender a Lucille? Ella había sido su fiel compañera durante los mejores momentos de su vida. La amaba casi tanto como a Ronnie Anne, y aun cuando abandonó el club, seguía pensando en ella. Incluso soñaba con que remontaba el sol a lomos de su fiel motocicleta.

Su compañera.

¿Cómo Ronnie pensaba en decir algo así? Tal vez la situación era más desesperada de lo que creía. Pero aun así..., vender a Lucille era demasiado.

— ¿Q-qué? — alcanzó a preguntar.

— Linc… Yo sé que lo que te estoy pidiendo es muy difícil… Pero piensa en esta posibilidad. Yo con un empleo como doctora nos daría el suficiente ingreso para… No sé, quizás para poder tener más beneficios económicos, reparar un poco la casa, y quizás con eso finalmente uno de los dos pueda dedicarle más tiempo a Luz. — Ronnie miró a los ojos de su esposo el cual pensaba en esa posibilidad que por supuesto no quería aceptar. — Linc yo sé que esa motocicleta significa mucho para ti, pero ya no hay más uso para ella. Esa etapa terminó, me has demostrado que eres otro y que ahora tus prioridades son más fuertes que volver a una vida criminal. Por favor apóyame en esto y te prometo que cuando tenga mi doctorado pasarás mucho más tiempo con nuestra pequeña, con tus hermanas y no te tendrás que desgastar más por un sueldo miserable.

Lincoln asintió con la cabeza, pero solo al entender lo que ella le decía.

— Sí, todo eso sería bueno… Pero no voy a vender a Lucille.

— Linc...

— No Ron. Simplemente no, es… Algo que yo quise por mucho tiempo, ella me acompañó en mis años como Prospect y Son. No voy a renunciar a ella por más bueno que el doctorado nos sienta a todos— Lincoln replicó con cierto nerviosismo.

— A ver. ¿Y para qué rayos la quieres ahí en el garaje? Ha estado parada ahí por 8 años, seguro y sus mecanismos están oxidados y las llantas están completamente estropeadas, quizás si la vendes por partes te den un buen precio para pagar mis estudios.

No podía decirle que de vez en cuando reparaba a Lucille y se aseguraba de que estuviera siempre a punto, por si debía usarla algún día, como finalmente pasó, pero no podía mentirle. Estando con los Sons, podría sacar algún dinero por las actividades no del todo legales que desarrollaban, pero Ronnie Anne sospecharía, jamás fue una chica tonta y mucho menos ahora. Tal vez..., quizás podría inventarle que encontró un trabajo mejor. No, desechó esa idea de inmediato. Ella era demasiado lista.
Aunque tal vez podría vender una moto de los Lambs haciéndola pasar por Lucille. Sería una deshonra para su moto, aunque mucho menos deshonrosa que simplemente venderla como si fuera cualquier trozo de chatarra. Esa moto era toda su historia.
En ella había hecho las más grandes transiciones de su vida. De niño a Prospect. De Prospect a Son. De Son a hombre de familia. No podía venderla, jamás podría.

— Aunque la vendiera, no creo que eso alcance para pagar todos tus estudios — trató de irse por la tangente. — Quizás deberíamos ver otra opción.

Las cuales eran sumamente escasas. Los asuntos económicos siempre eran un asco. Le daba la impresión de que sus padres ganaban mucho más dinero que él y Ronnie Anne.

— A ver Lincoln, ¿qué otras opciones tenemos? — Ronnie cruzó los brazos mirando a su esposo el cual intentaba decir algo, pero simplemente la idea no surgía pues el ser realista y ser optimista eran dos cosas muy diferentes. — ¿Y bien Lincoln?

— No lo sé… Estoy tratando de ver opciones. — El hombre de cabello blanco respondió pensando en las pocas opciones que tenía realmente a la mano, y ninguna se veía mejor que la anterior. — Podría… ¿Pedir un aumento?

— Ajá… ¿Te acuerdas de lo que me comentaste el mes pasado? Qué le dijiste eso a Greg ¿y qué pasó? — Ronnie preguntó seria a su esposo, el cual suspiró con decepción.

— Se rio en mi cara y me llamó imbécil...— Lincoln respondió apenado.

— ¡Exacto! No tenemos opciones ahora Lincoln, yo sé qué quieres mucho esa moto y yo sé lo mucho que significa para ti. Pero piensa en nosotras Lincoln, en lo que necesitamos. Por favor solo piénsalo. Lucille sí fue una buena compañera. — Ronnie levantó la mirada de su esposo para que la viera a los ojos. — Pero ahora te necesitamos nosotras, el club… Ya es una historia pasada y nuestra familia es ahora. Solo piénsalo, ¿Sí?

Aquello le dolía mucho. Si no hubiera entrado a S.A.M.C.R.O. otra vez, ¿habría vendido a Lucille? Estaba seguro de que ni entonces lo habría hecho.

Pero su esposa tenía muchísima razón, necesitaban el dinero, y debía velar por el interés de su familia.

Aunque..., Johnny no necesitaría otra vez su moto.

Pensar eso lo turbó, tan de repente que casi derramó el agua que se estaba bebiendo.

No era algo que estuviera en su poder. La llevaría al club, y la petición de Ronnie Anne era la excusa perfecta para sacarla sin sospechas.

Pero Johnny..., aún recordaba a Richard llorando en medio del suelo rojo. Soportaba más ver los cuerpos destrozados por los puños atómicos de Víctor.

Lincoln suspiró con cierta tristeza y aceptación, entonces la miró nuevamente a los ojos.

— Veré qué puedo hacer. — Lincoln respondió asintiendo con la cabeza, haciendo sonreír a su esposa la cual lo abrazó fuertemente.

— Gracias Lincoln, de verdad, aprecio todo lo que has hecho y haces por nuestra familia. — La mujer latina respondió con una voz llena de esperanzas, para luego separarse a verlo a los ojos. — Yo sé que esto será lo mejor para nosotros, ya lo verás, seré Doctora, tú cuidarás de la casa y de nuestra niña, y estoy completamente segura de que te conectarás nuevamente con tu familia, ya lo verás.

— Sí… Eso espero. — Lincoln entonces miró al suelo decepcionado, no por las palabras de Ronnie, sino de sí mismo por la red de mentiras que estaba creando.

— Oye...— Ronnie posó una de sus manos en la mejilla de su marido para darle consuelo. — Sé… Que no somos un bar lleno de motociclistas, pero… Te amamos Lincoln, de verdad te amamos, No sabes lo mucho de Luz te adora. Eres su héroe Lincoln. Y también el mío por todo el cambio que hiciste desde que ella nació. — Ronnie expresó esas palabras desde el amor más puro de su corazón.

Cada palabra era como una patada directa a su corazón. Apenas podía soportar engañar así a su esposa, y le decía todo aquello. Maldición, estaba hundiéndose. Apenas ella se enterará de todo, se marcharía con Luz y jamás las volvería a ver.

— Te amo, Ronnie. — dijo mirándola. Al menos aquello podía decirle sin mentir.

— Y yo a ti. — Respondió sonriéndole a su marido, el cual nuevamente la abrazó, sintiéndose como mierda por todo lo que ella le decía y sentía.

Ella era sincera con él completamente, y él sólo la engañaba con mentiras y más mentiras.
Hasta ese punto de verdad sentía que él era el malo y que ella era todo lo bueno.

Él arrebata vidas y ella las salvaba. Como si entre ambos siempre hubiera existido una dualidad parecida a la de un ángel y un demonio que conforme el tiempo pasaba los papeles se cambiaban y distorsionaban.

La vida era un total asco desde que accedió a volver a la espiral de destrucción que simbolizaba su club. Pero no podía culparse, realmente deseaba volver con su antiguo club, necesitaba el espacio y la libertad de la moto.

Pero no quería que costará su familia.

Poco después…

Ronnie y Luz se preparaban para ir a trabajar e ir a la escuela, mientras que Lincoln aún pensaba en lo que sucedería ese día, no quería tener esos augurios de que algo malo sucedería, pero por alguna razón parecía que así iba a ser.
Suponía que debía de ser por todo lo que su esposa le había dicho… Rayos, mantener una vida a expensas de su familia sí que se lo estaba comiendo vivo. Apenas tenía un par de secretos y ya sentía que iba a estallar. No necesitaba mucho para que el día se echara a perder. Bastaba con que uno de los prospectos dijera algo estúpido sobre lo que acababa de pasar en el club y perdería la cabeza.
No entendía como pudo llegar a sentirse tan desgastado. Tal vez fuera la edad, pero prefería no pensar en eso Suspiró y se levantó, para comenzar a prepararse. Aún debía hacerle creer a Ronnie que seguía trabajando. No llevaba ni una semana y ya estaba harto de aquella mentira.

¿Su esposa llegaría a aceptar alguna vez su retorno a S.A.M.C.R.O.? Lo más probable es que no. Incluso le sugería vender a Lucille. ¡A Lucille! Prefería vender un riñón a su querida motocicleta.

— Linc, ya me voy. Cuídate y no llegues tarde. — Ronnie avisó cargando su bolsa y sus llaves del auto para ir a su destino junto a su hija. — Vamos Lucecita ya se hace tarde.

— Sí ami espérame un momento. — Dijo la pequeña cargando su mochila para ir a despedirse de su papá. — Nos vemos Api. Te quiero. — Dijo abrazando a Lincoln el cual correspondió de igual manera.

— Tú también pequeña. — Lincoln respondió abrazando a su hija con algo de fuerza. Ese día debía salir todo bien, sino en realidad regresar a casa de verdad sería lo único que aliviaría su ser. — Cuídate mucho Luz. — Dijo para finalmente colocarle un beso en la frente a su hija.

La niña sonrió y luego corrió con su madre, hacia el automóvil. Lincoln suspiró y miró la casa vacía. Apenas soportaba verla así sabiendo que su familia volvería. No podía imaginarla sin ellas por el resto de sus vidas. O que Ronnie decidiera echarlo a él.
Debía tener el doble de cuidado. Evitar todo lo posible a Clyde y a cualquier policía. Tratar de no meterse en problemas. Incluso podría considerar usar su bandana de calavera y la capucha de su chamarra todo el tiempo para ocultar su identidad, pero desechó esa idea de inmediato. Iba a verse ridículo.

Lincoln salió de su casa para fumarse un cigarro, la primera bocanada le trajo alivio momentáneo, estaba más que dispuesto a iniciar su día de buena manera, y si algo más se lo arruinaba de verdad le patearía el culo al ojete que se atreviera a cargárselo.

Abrió la puerta de su camioneta y se introdujo para dar marcha al club.

Mientras tanto…

Bobby administraba el dinero que el club había obtenido por la transacción de las armas, los Hood Dogs siempre pagaban bien, esa alianza parecía que iba por buen camino, si los afros seguían junto a ellos, Angels of Death y Lambs se las verían duro contra Sons.

Además, que los Mayans habían estado teniendo buenas relaciones con Sons desde hace tiempo, lo mejor en ese entonces sería seguir colaborando con las bandas aliadas al club para seguir fortaleciéndose y sacar a los rivales del pueblo para siempre.

Bobby meditaba respecto a eso. La red de alianzas en Royal Woods se desequilibró con facilidad, sobre todo entre bandas moteras. Los Angels of Death llevaban planeando un ataque contra los Sons desde hace mucho tiempo, pero no se atrevían a hacerlo, al menos no al nivel de los Lambs: probablemente acabarían atacando a los Sons cuando estuvieran débiles, muy típico de ellos. La alianza con los afros servía para contrapesar cualquier intento de alianza entre Angels y Lambs, y si lograban la alianza con los Mayans MC tendrían la victoria asegurada. Aún meditaba sobre eso, cuando vio una camioneta acercarse al club, la vieja camioneta de Lincoln. Debía irle muy mal en el aserradero para tener que usar esa máquina aún.

— Hola Lincoln. —saludó Bobby, yendo a saludarlo. El hombre de pelo blanco se bajó de la camioneta y fue a saludarlo.

— Hola, presidente. — Dijo él, medio en broma, y ambos se rieron y se abrazaron. — ¿Qué debo hacer hoy?

— No mucho hermano, con nuestras armas recuperadas y con los Dogs complacidos, de lo único que debemos preocuparnos es que la policía no venga a interrogarnos. — Bobby respondió caminando junto a su hermano al club.

— Bien. — Lincoln respondió deteniéndose para hablar con su Hermano. — Bobby, necesito que me prestes dinero.

— ¿Y eso? ¿Ahora qué pasó Linc? — Bobby preguntó mirando de vuelta a su hermano.

— Bueno… Digamos que esta mañana, Ronn me pidió vender a Lucille, para pagar sus estudios para tener título de doctora. — Lincoln respondió mirando serio a su presidente, el cual suspiró.

— Bueno… Parece ser que mi hermana está siguiendo los pasos de mi madre. — Bobby rio por lo bajo mientras veía opciones. — Bueno. Sí podría prestártelo hermano, pero aun así necesito saber cuánto, sabes qué vender una moto no es algo muy barato que digamos.

Lincoln suspiró. Bobby no podía simplemente llegar y pasarle el dinero, Lincoln tenía en mente ganárselo en misiones por el club. Pero al ver que le costaba disparar, ese plan inicial comenzó a resquebrajarse, y dudaba de que tuviera futuro en primer lugar.

— No sé, creo que diez mil dólares. — Dijo Lincoln, y le avergonzaba decir esa cifra. — Los pagaré trabajando para el club.

Se sintió estúpido al proponer eso, tardaría años en pagar aquella cifra. Quizás realmente debería vender una moto. El recuerdo de la motocicleta de Johnny en su casa fue como un golpe en toda su cabeza.

— Hmmm… No es que quiera prestarlos Linc, es que seamos realistas, el dinero que ganamos en el club se reparte entre todos, ya sabes, desde reparar autos y motos, los asaltos, la venta de armas y eso. — Bobby respondió mirando con algo de pena a su hermano. — Mira, hagamos esto. Hoy tendremos una reunión con los RedHawks, ellos pagarán algo de dinero por nuestras armas y entonces tendremos un poco de entretenimiento. Por lo que necesitamos chicas para… Ya sabes, mantener a todos alegres.

— Uhuh… ¿Y qué necesitas que haga? — Lincoln preguntó confundido por las palabras de Bobby.

— Bueno… A ellos les gustan las chicas que actúan en las películas de tú hermana Luan, y pues me gustaría que hablaras con ella para hacer un "trato" que nos beneficie a todos. — Bobby respondió dejando pensativo a Lincoln.

Aquello hizo que se molestara. Aún no encajaba bien que los hombres admiraran a su hermana de esa forma, posiblemente jamás lo haría. Si solo querían a las demás chicas, ahí era más aceptable, pero no iba a llegar con Luan, después de años sin verla, para pedirle que las mujeres de sus películas vayan a un bar de moteros.

Ya veía a Luan riéndose de él o directamente echándolo.

— Veré que puedo hacer— Dijo serio. No había mucho que pudiera hacer, ninguna de las opciones que tenía era segura. Quizás debería vender su riñón y decir que tuvo un accidente. Se rio únicamente para no estallar de frustración.

¿Por qué Ronnie insistió tanto con vender a Lucille? Su moto era su vida, su eternidad. Su pasado, y recientemente, su presente.

— Bien, ah, por cierto. — Bobby entonces sacó un celular desechable de su chaleco. — Si suena, sabes qué somos nosotros, así nos mantendremos siempre en contacto.

Lincoln tomó el celular en sus manos y lo miró con detenimiento, era un celular algo viejo, se abría y aún tenía botones, actualmente serviría como pisapapeles o como un pedazo de utilería, pero en el mundo de un motociclista era la mejor opción para no ser rastreado fácilmente y poder atender a las llamadas del club.

— Muy bien. — Lincoln respondió suspirando, entonces ese parecía ser su día completo. Al menos no había nada que lo molestara demasiado además de ir al estudio de su hermana solo para pedir un favor. — Vamos entonces. — Lincoln dijo entrando al bar junto a Bobby.

Donde los demás estaban esperando a la llegada de sus hermanos.

Todos se veían tranquilos a excepción de Richard el cual se veía tan sombrío como el día anterior. La muerte de su hermano sí que lo había afectado y solo quería beber para tratar de olvidar lo que había hecho. O mínimamente para olvidar algo.

Hasta ese punto no sabía si iba a beber hasta olvidar que alguna vez tuvo un hermano menor.

— ¡Todos a la sala de juntas por favor! — Avisó Bobby mientras se dirigía a ese mismo lugar.

Los Sons se encaminaron hacia la sala de reuniones, ansiosos por lo que Bobby, su presidente, tuviera que decirles. El humor en el ambiente se desvaneció en cuanto entró Richard, su tristeza infinita para irradiar hacia sus cercanos como si fuera un vórtice.

Muchos preferían estar junto a Lincoln, la leyenda viviente, aunque él mismo prefería estar fuera. Debía salir a buscar dinero, y hallar una forma de ganarlo bastante rápido, lo suficiente como para que Ronnie Anne no sospechara o intentara vender por su cuenta a Lucille.

— Muy bien, antes de empezar me gustaría decir un par de cosas. — Bobby empezó mirando a los demás. — Dogs ya tiene las armas que les habíamos prometido, por lo que nuestra deuda está saldada. — Algunos suspiraron de alivio y otros felicitaron que finalmente estaban nuevamente en paz con los afros. — Ahora, RedHawks, todos sabemos que la alianza con ese club nos beneficiará a todos, Joseph mi V.P. Pudo lograr conseguir una reunión con ellos, por lo que parece ser que tendremos un nuevo aliado en las calles.

— Así es, no quisieron acceder cuando puse la propuesta, pero cuando cambiamos un tratado con un negocio parecieron más que dispuestos a ayudar a Sons. — Joseph replicó a los demás. — Parece ser que el trato por las armas les dio una perspectiva diferente a lo que íbamos a ser como alianza.

— Hmmm… No me convence en realidad. — Mark respondió mirando a sus hermanos. — RedHawks ni siquiera es un club como nosotros, no se podría considerar realmente un club, ni siquiera les gustan las motos, solo les gusta hacer carreras con sus autos deportivos. En sí solo serían un grupo de fanáticos que hace carreras callejeras.

— Sí, como qué vieron muchas películas de carreras y se creen sus iguales. — Replicó Víctor apoyando la idea de Mark.

—Sí, ¿en qué van a ayudarnos? —dijo Mike, sumándose a sus amigos. — ¿A perder el tiempo?

Los hermanos comenzaron a vociferar entre ellos, la mayoría en contra de la alianza con los Redhawks. Lincoln también tenía sus dudas. Aquella banda era apenas digna de respeto, y mucho menos por no ser un club de moteros. Sus carreras de automóviles eran una vergüenza ajena, tipos creyendo que en la vida real podían repetir lo que veían en el cine. Lincoln siempre tuvo ganas de ir y darles un buen par de golpes.

Pero en ese momento necesitaban más aliados.

— Chicos — Dijo Joseph. — Sí, pienso igual que ustedes, los RedHawks dan asco y dan pena, pero, aunque maten a tres Lambs, serán tres Lambs menos de los que preocuparnos — respondió mirándolos con calma. — ¿Les parece razonable o no?

— Habría preferido a los Mayans para eso. — Dijo Víctor, y varios Sons expresaron su aprobación.

— Sí, ¿al final habrá alianza con los Mayans? —preguntó Mark.

— Esperen, eso ya se verá. — Dijo Joseph. — Lo más probable es que sí tengamos una alianza, están más cercanos a nosotros y después de lo que hicimos en ese almacén, pues no querrán tenernos de enemigos.

— No me termina de convencer. — Replicó nuevamente Mark.

— Lo sé, pero hasta que no tengamos aseguradas nuestras relaciones con los Mayans en Royal Woods, la mejor opción es confiar en RedHawks. — Bobby respondió mirando a su mesa. — Lambs of Satan se ha vuelto un verdadero dolor de huevos últimamente y necesitaremos toda la ayuda posible para contrarrestar sus represalias, más si deciden aliarse con Angels of Death. Por lo que sé, que, si en algún momento pasa, por qué sé qué pasará, necesitaremos a nuestros aliados para ese día. — Finalizó para entonces poner el Patch de Sgt. On Arms en la mesa. — Ahora… Debido a que nuestro Sargento en Armas ya está en manos de la parca, necesitamos a alguien que ocupe su manto. — Dijo dejando a todos en silencio. — No quise sugerir el nombre de uno de nuestros hermanos aún pues quería someterlo a votación. Ustedes saben que manejar el negocio de las armas es demasiado pesado, así que qué queda en ustedes decidir quién será nuestro Sgt. On Arms, Voten por el que ustedes crean sea el más indicado para el trabajo.

— Yo voto por Mark. — Dijo uno de los hermanos.

— Yo por Víctor. — Dijo otro. — Con ver cómo dejó a ese Lamb, pues es el indicado para manejar las armas.

— Esto no es tanto para pelear con puños— Dice Mike. —Debe ser alguien que pueda manejarse con las armas, alguien que sepa sobre ellas, cómo usarlas y todo eso.

— ¿Y por quién votarías tú? — Respondió interrogando el Son.

— Yo voto a Lincoln. — Respondió él. — si había algo que no supiera de armas, era porque no era necesario saberlo.

Los Sons comenzaron a murmurar. Había varios que lo recordaban, pues habían sido camaradas hace tiempo, otros que no lo conocieron, y los primeros comenzaban a explicar rápidamente sobre él a los segundos. La nominación sorprendió en gran parte a Lincoln, no se sentía capaz de ser el Sargento de Armas, mucho menos después de su horrorosa participación en el ataque al almacén Lamb.

— Muy bien, El que vote por Mark que lo diga. — Bobby dijo a su mesa, la cual comenzó a mirarse entre sí en silencio.

— Yay. — Joseph respondió alzando la mano.

— Yay. — Rasmus aportó también alzando su mano.

— Yay. — Aportó uno más de la mesa.

Entonces hubo silencio, Parecía que nadie más iba a votar por Mark, pero aun así Bobby esperó unos segundo más para dejar los 3 a favor de Mark. Y ante el silencio quedó claro que nadie más diría un nombre.

— Bien, Ahora ¿quién quiere va a votar por Vic? — Preguntó nuevamente para ver como el Son qué había postulado a Víctor levantaba la mano.

— Yay, un hombre que pueda destrozar a otro a puño limpio merece ser Sargento. — Dijo otro de los Sons.

Nuevamente el silencio se hizo presente en la sala, Entonces Bobby suspiró fuertemente.

Solo quedaban 4 chicos que no habían votado y solo un hombre a quién votar.

— Muy bien… Ahora Lincoln. — Bobby miró a su hermano a su lado y sonrió. — Yay.

Los hermanos sin vacilación levantaron sus manos, y votaron con sonoros "Yay" por Lincoln. Él mismo habría votado por alguien más, pero aquello le superaba. No quería ser el Sargento de Armas, mucho menos si había riesgo que descubrieran que ahora es incapaz de dispararle a los objetivos vivos, posiblemente ya había olvidado todo lo referente a las armas. No podrían culparlo, llevaba casi ocho años lejos de un rifle de asalto.

Pero los hermanos habían votado, para gracia o desgracia, y no tenía otra opción.

— Chicos, ¿Realmente están seguros de que yo sea el Sargento de Armas? —Preguntó Lincoln a quienes habían votado por él.

— Claro que sí. — Dijo Rasmus. — Tú eres el mejor con las armas. Demuéstrales a estos novatos cómo se manejan.

Durísimas palabras. Aquel Son difícilmente podría haber sido más hiriente, sin darse cuenta.

— Solo acéptalo Linc, eres el mejor para llevar este título. — Bobby sonrió dándole el parche a su hermano, el cual tomó entre sus manos y lo apreció, eso era algo que él jamás había llegado a imaginar, tener el parche De Sgt. on Arms en sus manos.

En algún momento de su vida él pudo haber dicho con tanta certeza y emoción. "Demonios, sí estoy listo para esto" Pero en esos Momentos no se creía ni por lejos aquello que su club necesitaba.

— Bueno… Es muy halagador que me consideren para ser el Sargento...— Lincoln miró a todos a su alrededor con algo de decepción. — Pero… Sí soy completamente honesto, no puedo aceptarlo. — Entonces dejó el parche en la mesa y lo deslizó en frente de Mark. — Las reglas indican, que si el que ha sido votado rechaza el Patch, puede pasarlo al segundo mejor votado. — Dijo mirando a Mark a los ojos. — Y creo que ahora, Mark es el más indicado para llevar esto.

Todos en la mesa estaban sorprendidos, no solo porque Lincoln no hubiera aceptado el Parche de Sgt. On Arms, sino que se lo pasaba a Mark con toda la confianza de que él sería lo mejor para el puesto.

Lincoln si quería portar ese título, pero no debía hacerlo aún, aún no estaba listo para esa responsabilidad.

Bobby miró con algo de pena a Lincoln.

— ¿Estás seguro de que no quieres ser nuestro sargento Linc? — Preguntó Bobby algo desilusionado por la decisión de su hermano.

— Hey, está bien Bobby. Ya habrá otra ocasión. — Lincoln respondió al ver que Mark tomaba el Parche en sus manos.

— Gracias Hermano. Trataré de honrar tu decisión. — Dijo asintiendo con la cabeza.

Mark recogió el parche, y lo contempló mientras Lincoln le devolvía la mirada. El sueño del motero siempre había sido tener algún parche de alto nivel en el club, y Lincoln había sido capaz de rechazarlo, no entendía por qué, pero no lo presionará por eso. De hecho, lo conservaría como signo de que debía esforzarse el doble o el triple en el puesto, no podía dejar mal a Lincoln.
Quien, por su parte, había regresado al mundo de las reflexiones. Hace varios años habría aceptado sin protestar, pero ahora se sentía..., agotado. Eso y además ahora era incapaz de matar por su club, algo totalmente impensable hasta para un Prospect. Quizás debió pasar nuevamente por la fase de pruebas. Pensar eso lo hizo sonreír un poco, y regresó a la reunión con la velocidad de alguien que no quiso ser descubierto meditando.
— ¿Qué otro asunto hay que tratar, presidente? — Preguntó Lincoln.

— Bueno. Ya que los RedHawks necesitan entretenimientos tendremos que sacar las armas pesadas. — Bobby respondió sonriendo nuevamente.

— Je jeh, no me digas que traeremos a la madre de Mike. — Víctor bromeó haciendo enojar al antes mencionado.

— Bueno, al menos ella no me violaba de chiquito. — Mike replicó haciendo que Víctor sonriera de manera enojada por la mención de eso.

— Chicos, chicos. Tranquilos. Después se pelean por sus traumas. — Joseph advirtió tratando de calmar el ambiente.

— Sí, hoy en la reunión tendremos un pequeño entretenimiento de medio tiempo, por lo que al finalizar la reunión Hawks tendrán una ligera fiesta, chicas, alcohol y mucho dinero. — Bobby dijo recargando sus codos en la mesa. — Así que, si concretamos el trato, el club recibirá una buena remuneración por ofrecerles entretenimiento.

— En pocas palabras, esos niños ricos invertirán dinero en alcohol y putas. — Joseph finalizó haciendo reír a los demás en la mesa.

Lincoln habría celebrado hace varios años atrás, cuando para empezar no estaba casado ni tampoco tenía una hija, y tampoco debía ir con una hermana a quién no veía hace años para pedir que le prestara algunas de sus actrices para llevarlas a una fiesta de moteros y unos intentos de corredores callejeros.
Antes era todo más fácil, podía darse cuenta.

— Lincoln nos dará una mano con eso. — Dijo Bobby, haciendo que los moteros aplaudieran. A él le pareció escuchar el nombre de "Luan" fugazmente.

— Bueno, es lo mínimo que puedo hacer por el club. — Lincoln respondió forzando una sonrisa tratando de imaginar qué Luan no sería tan mala, ella era una de sus hermanas qué le gustaba mantener el humor y la buena onda…

Hasta que por algún extraño motivo decidió entrar al negocio del Cine Triple X y con ello una de sus hermanas se sumaba a las malas decisiones de una carrera de vida de la familia Loud. Aún recordaba como cuando hace unos años recién iniciado en S.A.M.C.R.O., Fer le había llamado para ver un video porno, y al ver a la chica que participaba en él no supo si sentirse mal o sentir asco al ver a su hermana en él.
Ese había sido un día muy asqueroso para él.
Y no fue mucho mejor para la familia.

— Muy bien chicos, vamos a hacer esto, que el día promete y mucho. — Avisó Bobby dando el martillazo en la mesa, acción que causó que los demás se levantarán.

Su familia parecía tener talento o al menos una disposición a tomar decisiones horrendas, como si todos los Loud tuvieran una programación mental que los incitará a tomar la decisión más nefasta.

Apenas acabó la reunión, buscó a Lucille, y el aroma de su leal moto bastó para relajarlo, aunque fuera un poco. Andando en ella podría olvidarse un momento de todo, y efectivamente eso pasó en cuanto Lucille comenzó a andar por Royal Woods.

Mientras tanto...

Ronnie Anne revisaba los reportes del hospital, nada inusual además de lo típico. Además de otras cosas se percató de que nuevos pacientes habían ingresado al hospital la noche anterior. Y que se encontraban en cuidados intensivos por quemaduras de segundo y tercer grado.

— Hola Ronn. — Llamó una persona a espaldas de ella y al voltear se encontró con una de sus amigas del trabajo. — Se ve que hoy es un día ocupado, ¿No te parece?

— Sí, y qué lo digas Alex. — Respondió dejando los documentos en su bolsa.

— ¿Que pudo haber causado estas quemaduras? — Se preguntó Alex. — Pareciera que los hubieran arrojado al aceite hirviendo.

"Más bien parecía como si les hubieran echado gasolina y luego prendido fuego." Ronnie trató de no pensar en eso. Seguramente Lincoln en su juventud debió hacer cosas similares, y por eso prefería no pensar en cosas así, acababa sintiéndose horrible.
Y se sentía tonta al pensar eso, porque Lincoln jamás volvería al club...
Al menos quería pensar eso

— Bueno, están estables. Supongo que eso es importante. — Ronnie respondió caminando junto a ella.

— Sí… Supongo, Oye ¿y cómo está tu niña? Escuché que se sacó una A+ en español. — Alex comentó para sacarle una sonrisa a Ronnie.

— Bueno, ¿qué puedo decir? En la sangre viene incluido el vocabulario je jeh. — Ronnie respondió riendo un poco.

— Je jeh, sí, ¿y cómo está tu marido? ¿Ya le dijiste sobre lo de nuestro curso para ser doctoras? — Preguntó sin dejar de sonreír.

Ronnie Anne suspiró. Lincoln se lo había tomado bien, y eso la animaba bastante, porque peor sería si no la apoyara. Pero no quería vender a Lucille, y eso era para preocuparse: seguía anclado en el pasado. Mientras no se deshiciera de la motocicleta, seguiría con una espina en el costado que lo mantendría enlazado a S.A.M.C.R.O., el club que ella tanto odiaba. Debía conseguir que se deshiciera de Lucille o siempre estaría corriendo el riesgo de volver a aquel club.

— Se lo tomó muy bien. — Dijo ella, y era cierto. — Está agotado por su trabajo, por eso le sugerí vender algunas cosas para poder pagar el curso.

— ¿En serio? ¿Y qué dijo? —preguntó Alex.

— Digamos que es alguien que se apega mucho a sus recuerdos. — Dijo ella, y trató de bromear un poco.

— Je jeh sí, como cuando Max cuando no quiso vender sus cosas de cuando era jugador de fútbol americano en la preparatoria. — Comentó mientras ambos avanzaban a sus respectivas áreas de trabajo. — Pero llegó un punto en donde no pude culpar, digo para él significó una era donde se sentía en las estrellas y mucho más allá. Sería algo… Egoísta que yo intente quitarle algo que le gusta. — Ronnie al escuchar atentamente volteó su mirada a su amiga.

— Ah… ¿Ah sí? ¿Y cómo es? ¿Cómo es eso? — Preguntó denotando cierto nerviosismo.

— Bueno, Max siempre tuvo ese sueño de ser jugador profesional de Fútbol Americano, Pero por su lesión en la rodilla ya no pudo seguir ese sueño, pero siempre que puede me comenta de como hubiera sido el mejor jugador de los Vaqueros de Dallas. Pero los límites del cuerpo siempre lo mantuvieron con ese sueño. — Alex respondió tranquilamente. — En el inicio supe qué todos esos equipos y trofeos solo le recordaban lo que pudo haber sido y sentí que eso lo deprimía mucho, ¿Sabes? Preferí mejor que él los desechara, pero no podía hacerle eso a él Ronn, era su vida. Sería muy egoísta de mi parte negar lo que él fue incluso si era por su bien psicológico. — Finalizó dejando en silencio a Ronnie La cual había visto una perspectiva muy diferente pero igual a su situación con Lincoln.

Fue como un golpe en toda su cara. No había pensado en lo que sentía Lincoln por ver aquella moto, pero la historia que le contó Alex la hizo reflexionar, y se dio cuenta de que para su esposo fue muy duro dejar una vida donde se sentía cómodo para hacerse cargo de ellas. Seguramente le pasaba a Max, y al ver a Lucille recordaba la época donde era un motero libre y no debía preocuparse de nada. Quizás si seguía presionando para vender a Lucille, acabaría por volver con los Sons.

— Quizás debería hablar otra vez con Lincoln. — Dijo Ronnie Anne. — Quizás pueda conservar algunas cosas.

Alex tenía razón, no podía quitarse a Lincoln lo que fue su vida, sus recuerdos. No podía ser tan egoísta.

— Genial, te veo Luego Ronn. — Dijo mientras se iba a su estancia de trabajo, dejando a Ronnie pensando, quizás era cierto lo que Alex decía, ella se estaba volviendo algo egoísta y trataba de imponer a su esposo lo que debía ser, pero desde qué Luz había nacido así había sido.

Lincoln se había adaptado, pero jamás le había preguntado si él era feliz. Su trabajo lo explotaba como si fuera un esclavo.

Llegaba a casa solo para quejarse, y solo para dejar los estreses ahí, para dedicarle al menos algo de tiempo a su hija o a ella, lo había notado eso antes, pero no quería atribuirlo al haber abandonado al club, más bien trataba de engañarse a sí misma que así debía ser una vida en pareja…
Incluso ella podía equivocarse.

Mientras tanto en Lust Studios…

Lincoln suspiró al ver la puerta. Al ver los primeros vídeos de Luan, supo lo que era el asco, superando mucho de lo que le gustaba hacer a Lana. Él aún no podía explicarse qué había llevado a su hermana comediante a dar semejante giro a su vida, la imaginaba en la televisión o en películas de comedia..., no en esa clase de películas. Sentía ganas de golpear hasta reventar a quienes veían sus vídeos.

Suspiró, él no era el mejor ejemplo de vida. Sus decisiones habían sido un asco, una tras otra. Y aún era bueno tomando decisiones de mierda.

— Vamos a ver qué me dice Luan. — Se dijo para sí mismo, abriendo la puerta.

Lincoln entró junto a Richard y Bobby, el lugar no se veía elegante, pero sí se veía acomodado para una celebridad en el ámbito de las películas para adultos.
Y al frente estaba la recepcionista. Una chica rubia joven y la que no se veía nada mal en realidad. Y al lado un hombre de complexión grande, que parecía ser un guardia de seguridad o al menos eso quería creer Lincoln.

— Oh hola, bienvenidos. — Dijo la recepcionista recibiendo a los motociclistas. — ¿Vienen a hacer audiciones o a ofrecernos material?

— Eh, no para nada. Me gustaría hablar con Luan. — Lincoln respondió yendo directo a lo que había venido.

— Oh Disculpe, pero la señora Luan Lust no acepta a nadie, a menos que venga por una audición. — La recepcionista respondió de manera amable haciendo que Lincoln se acercara a ella para susurrar.

— Dígale que es algo importante. — Lincoln susurró para ella. — Dígale… Que su hermano Lincoln vino a pedirle un favor.

— Oh… ¿Su hermano? Espere un momento por favor. — Pidió mientras pulsa un botón de su escritorio y se acercó a hablar por el micrófono. — Señora Luan Tiene visitas, dice que es su hermano Lincoln.

¿Luan Lust? Quería creer que lo hizo para evitar que el apellido Loud se asociara con la pornografía y así evitar que se rieran de sus otras hermanas, o las acosaran. O tal vez usar aquella palabra con "L" era demasiado preciso para dejarlo salir, y aprovechó la ocasión de usarlo. Sea como sea, no importaba ahora. Aunque le sorprendía no saber nada de su hermana siendo relativamente tan conocida.

— Sólo puede pasar Lincoln. — Dijo la recepcionista.

— Está bien, esperen aquí. — Dijo él. Richard aún estaba con un ánimo sombrío, seguramente estaría así el resto de su vida.

— No te preocupes. — Dijo Bobby. — Por favor, convence a tu hermana.

— Haré lo que pueda, no se metan en problemas. — Dijo Lincoln.

Podía confiar en Bobby, pero no tanto en Richard. Bastaba una palabra mal dicha para causar un problema.

— La oficina de la señora Luan está por ese pasillo. — Le informó la recepcionista señalando a sus espaldas.

— Bien...— Lincoln respondió caminando justo a esa dirección, por alguna razón podía escuchar el latido de su corazón en sus oídos. Podía sentirse un aura llena de inseguridad al estar nuevamente yendo con una de sus hermanas qué no había visto en mucho tiempo. Y entonces al ver La puerta frente a él respiró fuertemente solo para suspirar. Estaba ahí… Estaba en esa misma habitación…

Y entonces…

— Te veo por el cristal Lincoln. Ya pasa de una vez. — Dijo Una mujer del otro lado de la puerta. Entonces Lincoln mandó a la mierda los pensamientos y finalmente se dignó a entrar.

— Disculpa por no haber avisado que vendría. — Lincoln dijo al entrar, ahí estaba ella, Una de sus hermanas favoritas cuyo camino se había torcido al igual que el de él. Con unos lentes de Señora rica de pasta roja, posados en sus ojos, el cabello arreglado en cola de caballo con algunos mechones y rizos saliendo de manera casi cautivadora y un escote que sobresalía. — Te ves… Bien, por cierto.

— Heh, esa es la cuestión Lincoln, Yo siempre debo verme FabuLusta. — Bromeó mirando a su hermano entrar a su estudio. — ¿A qué se debe está visita hermanito, placer o negocios? je jeh ¿entendiste ese?

Por desgracia, sí lo entendía. Sólo por inercia se rio, aunque realmente no quería hacerlo. En cierta forma le dolía ver el camino que había tomado Luan, la que había sido una de sus hermanas favoritas. Quería ser el único en la familia que había arrojado su vida al drenaje.

— Negocios, creo yo. — Dijo Lincoln, y Luan cruzó sus manos con interés.

— Vaya, eso me interesa. — Respondió riendo su hermana. — ¿En qué puedo ayudarte? ¿Quieres serle infiel a Ronnie?

— ¡Por supuesto que no! — Replicó molesto Lincoln. — Es para unos amigos.

— Je je jeh ja ja ja ja. Oh ¿entonces el señor Santiago se aburrió de montar a la misma vieja yegua? — Luan volvió a reír por esas referencias.

— Luan esto es en serio. — Lincoln dijo sentándose en la silla frente al escritorio. — Yo… Bueno, tengo problemas de dinero, ¿sabes?

— Como todo el mundo actualmente hermanito. — Luan respondió cruzando los dedos de ambas manos.

— Pero… Bueno digamos que Ronn me ha puesto en una posición algo…

— ¿Baja? Lo entiendo, ser el que lame no siempre es divertido. ¿Verdad? Ja ja ja ja— Luan volvió a bromear haciendo que Lincoln comenzaba a molestarse, pero debía mantener la cordura en esos momentos.

— No me refería a eso, me refiero a que estoy en una situación crítica, hoy me pidió vender mi moto para pagar un curso de doctorado que ella estará tomando. — Lincoln respondió mirando a su hermana serio. — No voy a Vender a Lucille, pero debo seguirla apoyando y mis únicas opciones válidas se han visto reducidas. ¿Entiendes?

— Uhuh, ¿Y qué tengo que ver yo en esto? Si es dinero lo que necesitas podría dártelo, solo si aceptas hacer un par de audiciones para mí. — Luan respondió sin apartar su sonrisa.

— Lo que no voy a hacer...— Lincoln respondió apartando la mirada. — A lo que voy es… Que necesito que me prestes un par de tus chicas para… Ya sabes, satisfacer a un "Club" De niños ricos.

— Ohhh ya veo a dónde vas Linc, pero lo siento nene, este es un estudio serio, no un prostíbulo donde mis muñequitas se venden al mejor postor. — Luan dijo girando su silla para darle la espalda a su hermano.

— Eso lo sé, por eso quería llegar a un acuerdo contigo-— Dijo él, y su hermana se rio.

— ¿Qué clase de acuerdo, Lincoln? — Preguntó ella, riendo. — No te acabo de decir que no te arrendare a mis chicas?

Lo tenía claro. Maldición, siempre había sido el hombre con un plan, no podía quedarse así, debía reaccionar otra vez y llegar a algún acuerdo con Luan.

— Quizás podrías aprovechar para filmar algo. — Sugirió él. No era inteligente, pero fue lo único que se le ocurrió.

— ¿Es una broma, Linc? — Preguntó nuevamente, riendo. — Porque si lo es, es muy buena.

— Entonces no sé qué quieras Luan, estoy tratando de darte opciones para llegar a un acuerdo que nos beneficie a todos. — Lincoln volvió a responder. — De verdad Luan, he venido a hacer un trato contigo. — Esas últimas palabras hicieron que Luan se volteara a verlo con esa misma sonrisa que lo alteraba.

— Uhuh. ¿Qué clase de trato Linky? — Preguntó para verlo de pies a cabeza. — Te digo que aquí no producimos Tabús sexuales y la verdad no estoy interesada. Pero si quieres podríamos...— Lincoln entonces se asombró de que de verdad ella estuviera sugiriendo eso. El miedo se intensificó dentro de él hasta escucharla carcajeándose. — Noooo. ¿cómo crees? Jamás haría eso contigo Lincoln. Pero incesto en que trates de convencerme, ¡Ja ja ja ja ja!

Lincoln estaba contra la espalda y la pared, no sabía cómo convencer a Luan de prestarle a un par de sus chicas, y además él no estaba tan loco para tener sexo con ella. No estaba tan desesperado para tener sexo con una de sus hermanas por dinero…

(Además de que no volvería a hacerlo.)

— Bueno… Es que no sé qué quieras Luan, te digo que mis opciones son muy Limitadas, apenas y podría llegar a pagar la deuda si llegáramos a tener un trato monetario. — Lincoln respondió recargándose en la silla.

Unos minutos pasaron en el que Lincoln la veía y ella le regresaba la mirada expectante. Hasta qué ella decidió romper el silencio.

— ¿Sabes? La silla donde estás sentado usualmente la uso para mis audiciones. Y como no estoy interesada en practicar nada contigo y por lo visto tu menos. — Luan señaló a sus espaldas señalando justamente a Richard. — ¿Por qué no me dejas Jugar un poco con ese muñeco de ahí? Si lo haces, quizás consideraré prestarte a unas de mis muñecas.

— ¿Quién Richard? — Preguntó mirando a sus espaldas. — Oye no lo sé... Él no ha estado muy bien últimamente, digamos qué se siente algo decaído.

— No importa Linky, Nada que un poco de Sexo no pueda arreglar. Ya sabes lo que dicen. Un rapidín para aliviar las penas ¡Ja ja ja ja! — Ya desde niña Luan parecía oscilar entre alguien simplemente cómica y alguien lunática, cosa que a Lincoln le incomodaba y aún más ahora.

— Deja que hable un momento con él.

— Está bien, pero no tardes demasiado. — Respondió Luan riendo un poco.

Lincoln bufó para controlar su frustración. No podía obligar a Richard a trabajar para Luan. y realmente no quería imaginarlo con su hermana. Lo más probable es que solo estaría con una de sus chicas, o al menos eso deseaba creer con todas sus fuerzas.

— Hey Richard. — Gritó él. — Ven un momento, Luan quiere hablar contigo.

Richard miró confundido, pero simplemente se levantó para ver qué era lo que necesitaba.

— ¿Qué sucede Lincoln? — Preguntó mirando de frente al peliblanco.

— Luan este es Richard. Richard esta es mi hermana Luan. — Dijo haciéndose a un lado para que ambos se conocieron.

— Uh… Eh, encantado de conocerte. — Richard dijo dándole la mano a Luan la cual sonrió al verlo.

— Oh no querido, el placer es todo mío. — Luan respondió jalándolo de la mano. — Linky, ¿Por qué Bobby y tú no van al set de filmación? Ahí checan lo que más les agrade. Nosotros estaremos… Charlando un rato. — Finalizó guiñándole un ojo al motero que lentamente entraba a su oficina y cerraban la puerta tras de sí.

Lincoln suspiró al escuchar qué Luan encendía su cámara. Entonces se dirigió a la recepción donde Bobby lo miró acercándose a él.
— Y… ¿Qué te dijo? — Preguntó levantándose de su asiento.

— Bueno… Digamos que Luan y Richard están "arreglando" el acuerdo...— Respondió asintiendo incómodamente con la cabeza.

Aquello lo dejaba intranquilo por varias razones. Le costaba aún imaginarse a Luan haciendo..., este negocio suyo. Al menos..., era honesto, la mayor parte de las veces. Pero eso no calmaba a Lincoln. Rayos, ni siquiera pensaba que soportaría ver a Richard al volver.

— Mejor vamos a ver a las chicas. — Dijo con acidez Lincoln.

— Si, mejor. — dijo Bobby, caminando con él. — Con dos bastará.

— Muy bien, si me permiten guiar los caballeros, por aquí. — Dijo la recepcionista para que la acompañarán.

Lincoln y Bobby caminaron por un pasillo algo corto, hasta toparse con las puertas del estudio, donde se encontraron con varias actrices y actores los cuales, tanto maquillaban como practicaban sus poses y en el centro había algunas personas filmando una escena sexual.

— ¿Alguna vez te imaginaste venir a un lugar así? — Bobby le preguntó a Lincoln mientras se paseaban por el estudio.

— Sí… Un par de veces, cuando tenía 15 años. — Lincoln respondió mirando a su alrededor para ver a las chicas de ahí.

Eran algo más que hermosas. Más buenas que el pan con carne, diría alguno, y estaría en lo cierto, pero aun así Lincoln sentía una lejanía al verlas. No era que no le gustaran, pero también pensaba en cómo reaccionaría Ronnie al verlo, y eso lo asustaba y entristecía a partes iguales.

Prefería no pensar en eso.

— Más le vale a Richard llegar a un acuerdo. — Dijo Bobby, y no fue mejor para Lincoln. Realmente era una de sus misiones más difíciles.

— Sí… Esperemos. — Lincoln dijo mirando a su alrededor, trataba de no pensar en aquellas cosas que realmente le incomodaban. Como por ejemplo su hermana o su Esposa.

Prefería mejor ayudar a elegir a las chicas que requirieron para esa reunión.

— Hola guapo. — Lincoln escuchó a sus espaldas a una chica que le tocaba suavemente el hombro. — No sabía que Luan había contratado a un par de chicos rudos, dime ¿has venido para una escena de sexo en motocicletas o algo?

— No en realidad. — Lincoln respondió mirándola de frente, en realidad era una chica de belleza y atributos bastante buenos, quizás la elegirían a ella. — Hemos… Venido a ver si alguna de ustedes quiere apuntarse a una "fiesta" que íbamos a hacer.

— Hmmm. ¿Y en esa fiesta estarás tú guapo? — Preguntó acercándose frente a frente a Lincoln. — Por qué sí es así yo me apunto.

— Tal vez. — Dijo Lincoln, mirándola a los ojos. No tenía ni la menor intención de serle infiel a Ronnie Anne, pero debía engañar a esa chica cuanto pudiera para que fuera a esa fiesta. Ya al menos tendrían a una lista.

— Me gusta que te hagas el misterioso. — Dijo ella riendo de un modo que pretendía ser seductor, y Lincoln por un momento casi cede, pero se contuvo a tiempo.

— Uhuh. — Dijo simplemente mientras apartaba la mirada, de verdad que jamás había esperado tener que apartarle la mirada a una chica de esa forma. — ¿Y cuál es tu nombre para empezar? — Preguntó para tener una idea poco más concreta de quién era quién iba a trabajar para su club esa noche.

— Elise Foxxxy. — Respondió tratando de rodearlo con sus brazos. — Pero tú puedes decirme como quieras.

Entonces Lincoln se apartó antes de que ella intentará algo, en otro tiempo estaba completamente seguro de qué habría accedido sin chistar.

Pero estaba casado, no podía tan si quiera imaginarse volver a coquetear con chicas de esa manera, en el pasado podía hacerlo cuando quisiera y como se le viniera en gana… Pero Ahora era padre de familia y ya no estaba ahí para darse un gusto, estaba ahí por qué necesitaba el dinero.

Ya había roto su promesa de no volver al club, no podía tan siquiera imaginarse engañar a su Esposa ni ahí ni en ese preciso momento.

— Oye Linc ¿qué tal esa de ahí? — Bobby sugirió señalando a otra de las chicas del set se se preparaba para actuar con un traje provocativo de sirvienta.

— Hmmm… No tengo una opinión concreta, ¿sabes? Podrías preguntarle. — Lincoln respondió mirando hacia esa dirección, hasta sentir que los brazos de la chica se deslizaban por su cuerpo hasta su pecho.

— ¿Sabes? No tienes por qué ser tan serio aquí, es solo cuestión de qué te dejes llevar. — Dijo tratando de convencer a Lincoln el cual tomó los brazos para apartarlos.

— Oye, espera al menos un poco ¿sí? — Lincoln respondió tratando de mantener la calma dentro de ese estudio. Esa chica parecía que mientras más renuente se ponía él más la atraía.

Lo más probable es que fuera así, había conocida a chicas así antes, mientras más tratara de alejarla, más insistiría. Bobby había ido a hablar con la otra chica, y esperaba que la convenciera de ir, o si no todo aquello sería inútil. Lincoln gruñó molesto y trató de alejarse de la chica, pero ella, como un insecto a la luz, lo siguió, y aquello ya comenzaba a enfurecerse. Que gravísima ironía que terminara en ese lugar precisamente por pagar los estudios de su esposa, casi parecía una broma cruel y enfermiza.

— Tenemos tiempo. — Dijo ella, intentando tomar su mano, pero él la alcanzó a evadir.

— Hablo en serio, ya cálmate. — Dijo molesto. No sabía si estaba en su personaje de ninfómana hambrienta de sexo, o si realmente quería revolcarse con él. Rayos, el Lincoln de hace doce años habría estado muy feliz.

— Je jeh, o valla. Yo solo quería calentar motores antes de que empezara la dichosa fiesta. — Ella respondió con picardía mientras se volvía a apegarse a él. — Oye solo quiero que pasemos un buen rato, ¿Qué tiene eso de malo?

— Escucha, yo...— Lincoln trató de decir algo referente a su esposa, pero sabía que, si decía algo sobre eso o sobre su familia arruinaría la asistencia de aquella chica, y si por ella pagaban en grande no podía arriesgarse. — Yo solo no puedo, ¿Entiendes? Estoy…

— Oh… Ya veo, eres de esos hombres. — Dijo alzando las cejas de manera insinuante. — Bueno, si quieres puedo usar uno de mis juguetitos si así lo prefieres. — Lincoln quedó mudo ante ese comentario, ¿ahora ella lo creía gay? ¿Qué más faltaba en ese día? ¿Que una llanta de su moto se ponchara?

— ¡No! — Lincoln respondió molesto, pero tratando de contenerse lo más posible en no gritar. — Escucha, ahora mismo estamos trabajando mi compañero y yo, Qui-qui-quizás en la fiesta tendremos tiempo libre y eso, ¿Entiendes? Pero por favor solo ahora no. ¿Ok?

—Está bien, está bien, abuelo —Bromeó la chica. — No sé si estás juntando ganas o qué.

Sonaba más mordaz, pero estaba seguro de que sólo quería provocar su ira. Lincoln suspiró, tendría que correr kilómetros en Lucille para relajarse, y más valía que resultara todo a la perfección. No quería pensar en eso porque seguramente atraería la mala suerte, y eso era lo último que necesitaba. Vio que Bobby conversaba con la otra chica, y una mujer pelirroja se acercaba a ambos. Sí, parecía que todo estaba saliendo bien.

— Ya verás, esa fiesta no te decepcionará. — Dijo él, y esperaba que los Red Hawks no intentarán hacer nada estúpido como matar a una de las chicas. Luan de seguro lo delataría, si no con la policía, sí con Ronnie Anne.

— Mas te vale que lo pase como nunca, abuelo. — Bromeó otra vez la chica.

— Sí por supuesto. — Lincoln respondió sin saber si suspirar aliviado o enojado. De verdad que sí hubiera tenido otra opción no habría ido al estudio de su hermana para pasar uno de los momentos más incómodos y largos de su vida.

Esperaba que por lo menos para antes de la noche Bobby le diera la paga de los RedHawks sino de verdad todo el día tendría un humor de la verga. Literalmente hablando.

Mientras Tanto en la Comisaría…

Clyde revisaba los reportes de sus compañeros con algo de seriedad, las marcas de los Angels of Death en ambos establecimientos, los reportes tanto forenses como del hospital, la destrucción que dejó la explosión en toda la calle, un cubo de basura con cadáveres incinerados.
Y como cereza en el pastel ese mismo día Lincoln había montado de nuevo su Motocicleta, como oficial de policía del pueblo no podía creer que todo eso hubiera sido pura casualidad. Eso era pura mierda.

Lincoln había vuelto a ser el criminal que en más de una vez había atrapado.

—¿Un café, Clyde? —dijo uno de sus compañeros, el teniente Sullivan, a quien le faltaban pocos kilos para ser el clásico oficial gordo de la televisión.

—No, gracias. —Respondió él, concentrado en los expedientes. Había cuerpos con más de treinta disparos, hechos con saña. No parecía ser obra de cualquier motero, eso era claramente obra de un rival enconado, alguien que no dejaba de disparar hasta acabar el cargador. Y se le ocurría perfectamente qué club podría odiar tanto a otro como para descargar semejante ira.

— Moteros otra vez. — Dijo Sullivan, abriendo una caja de rosquillas. A Clyde le parecía increíble que un hombre así tuviera una puntería tan buena. — En otros pueblos así de pequeños, los policías sólo nos ocupamos de multas de tránsito.

— Vivimos en Royal Woods. — Le recordó Clyde. — Desde hace años que es un campo de batalla.

— Sí, pero ve el lado positivo. — Dijo Sullivan comiéndose una dona. — Mientras se maten los unos a los otros y no a nosotros, se terminarán extinguiéndose mutuamente, así nos ahorrarán el trabajo. — Dijo tratando de Sonar chistoso, pero Clyde no podía reír al igual que él.

— No es que se maten los unos a los otros Sully, es que ya se están volviendo un problema. — Clyde respondió mirando a su compañero. — Cada día parece ir peor, como si entre estos clubes haya más que odio, como si no fuera una guerra en sí, más bien parece como si un grupo de animales hubiera querido fastidiar al otro y estos respondieron como la naturaleza les da a entender. — finalizó para ver una de las fotos forenses donde salían las alas de Angels of Death pintadas con sangre. — Incluso se podría decir que hay un arte en todo esto…

— ¿Un Arte? — Sullivan preguntó arqueando una ceja.

— Sí… Como sí en realidad, entre ellos hubiera algo más que odio y violencia, como si en algún punto dejarán de lado su humanidad para volverse animales salvajes.

— Son salvajes. — Dijo una voz entrando a la comisaría, el jefe de policía George con su semblante serio. — Y estoy seguro de que debajo de esos chalecos de piel y motocicletas no serían tan diferentes a un perro o un Lobo.

Sullivan no se atrevió a hacer otro chiste, sabía lo mucho que su jefe odiaba a los delincuentes moteros. Si Clyde los despreciaba, el jefe estaba a nada de declararles la guerra total.

Y en cierta forma..., Clyde lo deseaba. El crimen le había arrebatado al amor de su vida y a su mejor amigo, no tendría piedad con ellos. Cuando empuñaba esa arma y disparaba, imaginaba que disparaba contra Bobby Santiago. Su eterno rival. Lo mataría algún día, apenas pudiera.

— Estoy convencido de que esto empeorará. — Dijo Clyde, y Sullivan se quejó.

— La idea es decir que no va a empeorar. — Dijo él.

— Sí empeora entonces se la verán con nosotros. — Respondió George serio como siempre. — Esos Lambs, Sons y Angels ya se han vuelto un verdadero dolor en el culo. Y si no los sacamos a la fuerza juro que los sacaré a punta de plomo. — Dijo mientras tomaba una de las rosquillas de Sullivan. — Una de las cosas que aprendí en Afganistán es que si el enemigo no retrocede deben obligarlos a retroceder.

Y entonces una oficial de policía entró por la puerta haciendo que todos voltearon.

— Nuevas noticias. — Dijo la oficial de Policía Jenny. — Josh y Wally atraparon a uno de los Angels, me avisaron por radio, sí sabe algo de lo ocurrido el día anterior nos dirá todo al respecto.

— ¿En serio? — Clyde preguntó asombrado.

— Y síp, aunque lo más sorprendente de todo esto es qué es una chica. No sabía qué Angels ya aceptaba chicas en sus filas. — Jenny comentó con cierta curiosidad.

— No me lo creo. — Rio Sullivan. — Es decir, sabía que las pandillas evolucionan, pero jamás las creí tan avanzadas en temas de integración.

— Nada de eso. — Dijo Clyde. — Necesitan más manos con armas, por eso dejaron entrar a mujeres.

— Es muy probable que sea por eso. — Dijo el jefe. — No se sorprendan si después ven a niños armados con estas pandillas.

— Rayos jefe… Usar niños para esto, ¿no cree que eso sería ir demasiado lejos? — Preguntó Sullivan algo anonadado por ese pensamiento.

Clyde bufó, recordando cuando habían aceptado a Lincoln en S.A.M.C.R.O., por esa época ya estaban distanciados, pero supuso el quiebre definitivo. Lincoln por esa época apenas si había cumplido la mayoría de edad, no le sorprendería si usaran a chicos así en sus enfrentamientos.

— A este paso realmente no Sullivan. — Respondió recordando algo en sus tiempos en la marina.

— Bueno, intentemos no pensar en eso. — Respondió Jenny. — Esperemos qué Josh y Wally regresen con la chica para poder interrogarla sobre lo sucedido en los clubes de los Lambs

— ¿Creen que sepa algo sobre la explosión de hace dos días? — Preguntó de nuevo Sullivan.

— No lo sé, pero si sabe algo, no tendrá un pie fuera de la comisaría hasta que nos diga algo. — Respondió el jefe con determinación.

— Bien. — Dijo Clyde recargándose en la silla donde estaba sentado, imaginando a la pobre chica que había tomado la misma decisión que su viejo amigo hace varios años atrás. Lincoln él había sido su hermano, y ahora no eran ni conocidos.

A él no le había dolido la distancia, ni el cómo el destino retorció el camino de ambos… Le dolía más que nada que en el momento de la verdad, cuando él finalmente iba a arrestar finalmente a Bobby por un crimen al azar, Lincoln le dio la espalda dejándolo escapar.

— Oye Clyde, una pregunta. — Jenny dijo al acercarse a su compañero policía. — Sé que no me concierne, pero… ¿Es cierto que tú fuiste amigo de un integrante del club de Sons en Royal Woods?

Aquella pregunta tuvo el efecto de una paliza en Clyde. De golpe recordaba a Lincoln tratando de superar al director Huggins para enviarle su comic a Bill Buck. De golpe lo veía escapar junto a Bobby en sus odiosas motos negras. Un día estaban cuidado con muchos problemas a Lily, y al otro persiguiéndose como gato y ratón.

— Lo fuimos hace demasiado tiempo, Jenny. — Respondió él. — Pero desde antes que se uniera a ese maldito club se había distanciado de mí. Sólo busco una excusa para poder arrestarlo.

— Oh… Bueno, siento haber preguntado. — Respondió la oficial con algo de pena.

— No, no te preocupes. — Clyde respondió sonriéndole para tranquilizarla. — Está bien, de todas formas, somos policías, ¿No? Y los policías hacemos nuestro trabajo para mantener a la gente segura de los forajidos como ellos. — Clyde sonrió de forma casi melancólica. — De todas formas, yo no me avergüenzo de mi pasado, pero temo que él sí lo haga.

— ¿Cómo? — Preguntó ella sentándose junto a Clyde.

— Ya sabes, qué él no pueda tener un solo día sin poder dormir con la conciencia limpia. — Dijo simplemente mientras asentía con la cabeza.

Mucho se había dicho desde el día que Lincoln y él habían tomado caminos diferentes, pero muy poco se opinaba de lo que ambos podían pensar del otro.
Quizás ambos solo habían tenido la mala fortuna de conocerse, quizás ambos habían tenido la culpa de forjar un lazo de hermandad.

Y quizás ambos culpaban al otro de sus mismas desgracias. Pero suponiendo que así hubiera sido, e incluso en ese momento Clyde no se arrepentía de haber conocido a Lincoln. Su hermano perdido.

Regresando a Lust Studios.

Bobby Y Lincoln veían una de las escenas que se filmaban en el set de Luan. Ambos en silencio viendo el entretenimiento que se estaba dando ahí mismo, ya habían asegurado a 3 chicas para ir a la reunión así que no les quedaba nada más que sentarse a esperar que los "Negocios" Salieran bien con Luan y Richard.

— Me sigo preguntando ¿cómo son tan flexibles? — Mencionó Bobby viendo la escena.

— No lo sé hermano… Quizás hacen yoga, ¿qué voy a saber yo? — Lincoln respondió pensando en lo que había sucedido momentos atrás con la actriz que había tratado de seducirlo.

Posiblemente estaría preparándose para grabar, quizás lo estaría haciendo en otro lugar. De todas formas, no quería buscarla y comprobarlo, ella se pondría aún más pesada.

— ¿Con tres es suficiente? — Preguntó Lincoln.

— Tiene que ser suficiente. — Dijo Bobby.

Lincoln bufó para sí mismo. El trato con los RedHawks debía valer la pena, pues estaban pasando momentos muy difíciles, especialmente Lincoln.

Una parte de él deseaba ir y unirse. Entonces escucharon la puerta principal abrirse y de ahí salió Luan con una sonrisa y una bata. Ambos se levantaron al verla entrar y acercarse a ellos.

— Está hecho, pueden llevarse a las chicas que más les gusten. — Luan dijo haciendo sonreír a Bobby de alivio momentáneo al escuchar eso y Lincoln solo lo hizo suspirar por qué al menos el trato se hubiera concretado.

— Muy bien, ya elegimos a tres de tus chicas, vendremos por ellas cuando termine la reunión, más tardar en la tarde. — Bobby respondió sonriéndole a la hermana de Lincoln.

— ¿Tres? Oh querido con lo que tu muchacho me hizo pasar deberías llevarte un par más. — Dijo mirando al set donde sus chicas estaban filmando. — Tasha, Marilyn si pudieran ser tan amables para prepararse para esta noche sería encantador, irán a una fiesta y quiero que vayan bien vestidas.

— Por Supuesto Jefa. — Respondió jadeante una de ellas.

— Oye, no necesitamos más Luan, con estas tres chicas estará bien. — Bobby respondió algo confundido.

— Oh Bobby, Bobby, Bobby, en otra situación te diría que eso es verdad. — Luan dijo sin apartar su sonrisa. — Pero ese tigre que tenías ahí me convenció de ser más generosa con ustedes, además No seas Boby y acepta mi humilde oferta, ¿De Acuerdo?

Lincoln trató de ignorar que su hermana había tenido quizás qué tipo de sexo con uno de sus camaradas, aun sabiendo que Luan debía hacer eso todos los días y quizás de que formas. Sencillamente no era fácil ni sano para él pensar en eso.

— Está bien, nos llevaremos a cinco. — Dijo Bobby. — Tendremos que traer una camioneta más grande.

— Deben estar preparando una fiesta muy grande para traerme a ese chico. — Dijo Luan, y miró a Lincoln. — ¿Qué están tramando ahora?

— Nada, Luan. — respondió él. — Solo organizamos una fiesta, ¿qué hay de malo en eso?

— En realidad nada. — respondió ella. — Es solo por curiosidad. Pensé que ya habías colgado esa chaqueta.

Lincoln se quedó en silenció por unos momentos mientras buscaba qué responder, por su lado él aún pensaba sobre su decisión de haber vuelto y haber engañado a su esposa diciéndole que no volvería al club.
Decisión en la que él ya había roto su promesa.

— Sí… Pero en tiempos de necesidad Luan, a veces hay que tomar decisiones drásticas. — Lincoln respondió mirándola de frente. Algo a lo que ella en toda esa historia dejó de sonreír.

— Bueno… Ahí concordamos bien hermanito...— Luan respondió con algo de seriedad. Pero entonces volvió a sonreír. — Pero eso no importa ahora, espero que su fiesta salga muy bien, de todas formas, en esta clase de negocios a ambos nos beneficia la publicidad. — Luan respondió relevando uno de sus intereses. — Bueno chicos, espero que se diviertan, pero no tanto, no queremos que luego haya actas de divorcio por engaños. Ja ja ¿entendieron ese?

— Sí Luan...— Lincoln respondió tratando de Ignorar lo último dicho por su hermana.

Había pensado en visitar a su familia, y pensaba que con eso podría sentirse mejor, pero hablar con Luan le demostraba que nada podría estar más lejos. Sentía que no podría aguantar más, que estar ahí un rato más lo volvería loco.

— Está bien, nos vemos Luan. — Dijo él tratando de relajarse. — Bobby, ve tú a buscar a Richard. No creo que sea bueno que vaya yo.

— Lincoln. — Dijo Luan antes de alejarse de ahí. — Aconsejo que tengas cuidado con tus fiestas y negocios. Clyde anduvo por aquí después de esa explosión gigante. ¿La viste? Todo el pueblo la vio.

— Estaba trabajando, Luan. — dijo Lincoln. — Me enteré al regresar a casa.

— Intenta no trabajar de noche, hermanito. — Dijo ella de un modo que no le gustó para nada.

Bobby iba a salir por la puerta principal hasta que Richard apareció ahí acomodado el cierre del pantalón

— Oh Ahí estás Richard. — Bobby comentó al verlo frente a él. — Y… ¿Como te fue?

— No jodas hermano… Eso fue… Wow… Necesitaba eso. — Richard respondió suspirando de satisfacción.

— Oh ¿así que también te gustó muchacho? — Luan preguntó acercándose a Richard para rodearlo con sus brazos.

— Oh sí. — Respondió mirándola a los ojos y agarrándole de la cintura. — Gracias por todo Luan. De verdad, necesitaba eso. — Dijo Sonriendo de nuevo.

— Muy bien muchacho, regresa pronto por favor, aún hay mucha Luan para disfrutar. ¿Sí muñeco? — Mencionó acomodándole un beso en la mejilla.

— Por supuesto Señora Luan. — Respondió regresándole la sonrisa.

— Oh querido, solo dime Luan, puedes dejar las formalidades de lado. — Bobby se sintió incomodo al ver semejantes muestras de afecto, y entendía por qué Lincoln no había querido ir a buscarlos. Rayos, apenas sí era familiar político de Luan y ya le parecía raro verla así de cariñosa con un compañero suyo.

— No perdamos tiempo, Richard. — Dijo Bobby. — Lincoln nos está esperando afuera.

— Voy, presidente. — Dijo él. — Nos vemos, Luan.

— Nos vemos. — Dijo ella riendo de modo coqueto, a lo que Richard sonrió, y Bobby por poco tuvo que arrastrarlo para salir de ahí. Lincoln ya estaba sobre Lucille, esperándolos.

— Se tomaron su tiempo. — Dijo él, medio en serio y medio en broma.

— Lo siento, Linc. — Dijo Richard, recordando de golpe que estuvo con la hermana del hombre de confianza de su presidente.

— ¿Y ahora qué Bobby? — Lincoln preguntó colocándose su casco y sus Lentes.

— Bueno… Ya que hemos arreglado el trato con Luan… Ahora nos toca arreglar el contrato con RedHawks. — Bobby respondió subiéndose a su moto junto a Richard.

— Bien. — Respondió Lincoln encendiendo su moto. — Entonces hablaremos con los niños ricos y les daremos armas… Bueno al menos esto ya no se pondrá peor.— Dijo Lincoln girando el acelerador.

Los tres comenzaron a avanzar en moto mientras el viento comenzaba a mover el cabello blanco de Lincoln.
Él estaba completamente estresado, molesto y realmente no quería que nada más lo jodierá ese día, solo el movimiento de su moto, el rugido y el viento rozando su cuerpo lo relajaba por lo menos un poco.
Necesitaba relajarse, la visita al estudio de su hermana lo había puesto de mal humor en realidad.
Y aunque Richard estuviera a su lado no podía verlo. Estaba incomodado más que nada con la decisión que él había tomado.

El viento golpeando y remeciéndolo junto con el vaivén del motor de Lucille bastaban para relajarlo, al menos por el momento. Tenía que relajarse, debía dejar atrás toda la tensión y la ira que estaba sintiendo, o si no reaccionaría mal a cualquier mínimo comentario de los RedHawks, y eso echaría abajo todo el esfuerzo, toda la tensión que había sentido con Luan. Y no estaba dispuesto a que tanto esfuerzo haya sido vacío.

Debía confiar en que Bobby llevara el peso de la negociación, y deseaba que los RedHawks no dijeran nada estúpido. Era mejor que no provocaran su ira, o todo saldría extremadamente mal, y con varios muertos.

Miró a los lados, y vio a sus compañeros. También estaban dentro de sus pensamientos, y quería pensar que no estaban tan furiosos como él, o si no habría el triple de posibilidades de que todo se fuera al quinto infierno.

De vuelta en el Club Los tres miraron a su alrededor y se dieron cuenta de Una cosa, Había un enorme camión de Licor estacionada ahí. Joseph había llamado a los chicos para hacer la fiesta de los Hawks algo grande.
Aunque Bobby y Joseph no eran idiotas. Ellos no perderían de vista ni por un segundo nada qué ocurrirá, Habían comprobado que celebrar la victoria mucho antes de haber ganado era una decisión más qué estúpida. Estarían atentos a cualquier cosa que ocurrirá esa noche, Cargaron la mayoría de las armas en el camión y el dinero lo repartirían entre todos. Aunque Bobby iba a salvar una mitad al pedido de su hermano.

— Jo, mira eso. — Lincoln dijo estacionando su moto. — Cuando Joseph dijo que tendrían bebidas pesadas no decía mamadas.

— Sí eso es cierto. Él siempre ha sabido como hacer una buena fiesta. — Respondió Bobby bajando de su moto. — ¡Tony! Ven para acá pequeño pedazo de caca.

— ¡Voy! — Respondió corriendo hacia el grupo de 3 en el estacionamiento.

— Quiero que saques la camioneta grande y acompañes a Linc a la calle 2 23 en New Lazarus. Ahí recogerás a unas señoritas que nos harán un favor. — Bobby dijo quitándose los guantes.

— ¿Unas señoritas? — Preguntó Tony confundido.

— Sí, por eso te mando junto a Lincoln, están algo grandecitas para ti y no quiero que te rompan antes de llegar a la reunión. — Respondió Bobby caminando hacia el bar.

Lincoln entró a camioneta y Tony, con un gran ánimo, lo acompañó como copiloto. El buen humor que manifestaba le hacía recordar con dolor a sus hermanas más alegres, entre ellas Luan antes de que se perdiera en sus negocios. De hecho, Lincoln apenas sabía si alguna de sus hermanas seguía siendo tal cual las recordaba de pequeñas.

— Así que unas señoritas. — dijo Tony para cortar el hielo. — Imagino que son profesionales, ¿no?

— ¿Podemos hablar de otra cosa? — Murmuró Lincoln.

— Eh… Claro, pero ¿Por qué señor Lincoln? — Tony respondió curioso mientras Lincoln lo volteaba a ver.

— Tony, ayúdame chico hoy he tenido un día muy largo, de verdad muy largo, primero mi esposa me pidió vender mi moto, luego tuve que visitar a mi hermana Luan… Qué es. Es una mujer de negocios. — Dijo confundiendo al joven Prospect.

— Eh… ella es pros…

— No, ella es una mujer que trabaja en la industria de películas para adultos. — Lincoln interrumpió antes de que terminara de hablar.

— Oh...— Tony replicó con algo de pena.

— Sí. Y hoy fue… Un día muy mierdero, demasiado mierdero y no parece que termine pronto. — Lincoln dijo suspirando pesadamente. — Mira Tony… Yo iré a recoger a las chicas, pero quiero que me hagas el favor de traer la moto de Johnny al club, te llevaré a mi casa para que la traigas. Y cuando hagas eso quiero que me alcances en la calle donde Bobby nos pidió recoger a las chicas. — Lincoln terminó de explicar mientras encendía la camioneta. — Solo… Solo has lo que te pido muchacho, de verdad que este puto día de mierda me tiene con los nervios hasta el suelo. Solo ayúdame para que este día no vaya mucho peor de lo que ya es.

— Claro señor. — dijo el, sobándose las manos, e iba a añadir un comentario, pero prefirió contenerse.

Lincoln no deseaba desquitarse con el Prospect, pero realmente era una olla a presión, y mejor si Tony lo ayudaba en vez de ponerlo más nervioso con sus comentarios.

— Trata de no tardar demasiado, y que no te siga la policía.

— Claro, señor. — Dijo él. — Si necesita algo más, dígalo con confianza.

— Por ahora solo eso. — Dijo Lincoln. — Te prometo que, si lo haces bien, te podrás reventar en la fiesta con los RedHawks.

— ¿En serio? ¡Gracias, señor! — Dijo animado.

Lincoln suspiró, debía hablar con Bobby para ver si autorizaba a Tony a quedarse, lo último que faltaba era que un Prospect ebrio echara a perder todo.

Pero alguna recompensa debía tener si lograba evadir a Clyde.

— Muy bien, vamos entonces. — Lincoln comentó encendiendo la camioneta del club para dirigirse a casa, ahí Tony tomaría la moto y Ronnie estaría satisfecha sabiendo que él había hecho algo con la moto, pagaría sus estudios y finalmente se relajaría al volver a casa.

Ese día debía salir bien, debía salir todo finalmente bien, o dele contrario perdería los estribos.

Mientras tanto en la primaria oficial de Royal Woods...

Ronnie esperaba en su auto a que su hija saliera de la escuela, ella siempre llegaba puntualmente a la hora de la salida de su pequeña, y trataba de seguir llegando puntual, pero su trabajo como enfermera le quitaba mucho tiempo para atender a su hija.

Y quizás cuando fuera doctora aún más, pero le aliviaba pensar que, si obtenía el puesto, Lincoln tendría todo el tiempo del mundo para dedicarle nuevamente a su familia. Al volver debía hablar con Lincoln. Sentía que había sido demasiado dura con él, prácticamente le había obligado a deshacerse de su moto. A escoger entre su pasado o a ella. Le sorprendía que Lincoln se mantuviera emocionalmente sano y no cayera en la depresión al estar constantemente viendo su moto cubierta por una lona cada día.

Había sacrificado todo por ella y por Luz, debía recordarlo. Entonces levantó la vista y miró a la puerta de la escuela, ahí estaba su pequeña la que la saludaba con una sonrisa y alegría. Ronnie entonces abrió la puerta de su auto para qué ella entrará.

— Hola Lucecita. ¿Como te fue? — Ronnie le preguntó a su hija la cual al entrar al auto la abrazó.

— Bien ami, saqué otra A en español. — Luz comentó alegremente, algo a los que su madre la vio a los ojos.

— ¿En serio? Eso es genial. — Ronnie respondió mirando a los ojos de su hija. — Esa es mi nena.

— Je jeh, ¿voy a ir con mi abuela María o con mis Abuelitos de mi papá? — Preguntó sin dejar su sonrisa de lado.

— Hmmm. ¿Sabes? Hace mucho que no te dejo con tus abuelos Loud, ¿qué te parece si hoy te dejo con ellos?

— ¡Sí! — gritó feliz la pequeña. Ronnie Anne sonrió, Luz no pasaba mucho tiempo con sus abuelos paternos, pero aun así los quería mucho, y ella sabía que era valiosa para ellos.

Si Luz veía poco a los señores Loud, Lincoln los veía aún menos, y de alguna ellos veían a su hijo en su dulce nieta.

Ronnie Anne no sabía qué pensarían ellos de su hijo, después de la vida criminal que tuvo, y en ese momento se dio cuenta de que era necesario para Lincoln reunirse con su familia otra vez.

Reflexionaba sobre eso cuando se dirigió hacia la antigua Casa Loud.

Y mientras ella llevaba a su hija a la casa de sus abuelos. Lincoln llegaba a su casa junto a Tony. Al menos ese chico no había empeorado la situación de su día.
de alguna forma había sido una buena compañía durante su viaje.

Solo esperaba que él tampoco fuera amenazado por un club rival y revelará cosas que lo comprometieran y lo convirtieran en una rata. Eso sí sería una puta desgracia viera por donde se viera.

— Muy bien señor Loud, espero alcanzarlo en el estudio ese. — Tony mencionó mientras sacaba la moto.

— Sí… Solo recuerda chico el camino es algo confuso, así que no olvides donde nos debemos encontrar, ¿De Acuerdo? Los chicos están negociando con los Hawks y nosotros iremos a recoger el entretenimiento de medio tiempo. — Lincoln dijo viendo al joven que encendía la moto de su difunto amigo.

— Oiga señor Lincoln, No es por nada… Pero si lo ayudo ¿cree que podría considerarme para ser ascendido en la mesa? — Tony preguntó con cierto aire de esperanza, algo que hizo suspirar a Lincoln.

— Ya veré Tony… Por ahora solo ten en mente que esta noche quizás tengas sexo con una chica que viste en algún video sucio de internet.

El Prospect se rio al escuchar eso, mientras se preparaba para conducir.

— Joder, señor Lincoln, eso sería..., perfecto. — Dijo pensando que decir otra cosa molestaría a su compañero de mayor jerarquía.

— Si no te metes en problemas, puede que considere sugerir tu ascenso, pero es muy importante que no hagas nada estúpido. — Le dijo Lincoln.

— Como se le ocurre, señor. — Respondió él. — Ni siquiera romperé un vaso.

— Bien, ahora ve Tony. — Lincoln respondió mientras encendía la camioneta, aunque Tony aún seguía preparándose, para salir. — ¡Pero ya estás ahí, ¡qué es para ayer! — Regañó mientras el Prospect terminaba de colocarse el casco rápidamente.

— Oh, disculpe señor. — Respondió mientras giraba el acelerador mientras se dirigía a toda prisa al club, Lincoln suspiró mientras veía a Tony Partir.

Necesitaba fumarse un cigarro, así que no se lo pensó mucho al sacar su cajetilla de cigarros y su zippo de su chamarra, aún faltaban unos minutos para que las chicas se prepararán. Así que no importaba si se relajaba un poco.
de todas formas si Llegaba antes que Tony al estudio y las chicas entraban a la Van, entonces dejaría solo al pobre Prospect en el camino.

Lincoln entonces prendió la radio para ver si había algo bueno para escuchar mientras partía.

Orion (Instrumental) MetallicA. ―

Lincoln escuchó atentamente, le había tocado la suerte de tener la radio en el canal donde transmitían Metal, y justo ahí estaba una de las canciones favoritas de Luna de la banda MetallicA, Luna… Rayos su hermana podría pasar todo el día escuchando música a todo volumen y no se cansaría.

Era una de esas cosas que él extrañaba de su hermana, ese amor tan profundo que le tenía a la música. Más específicamente el Rock And Roll y el Heavy Metal.

Luna era otra de sus hermanas favoritas, pero le había perdido totalmente la pista desde hace varios años. No tenía ni la menor idea de donde estaba o en que grupo tocaba, pero estaba convencido de que no estaban reconociendo su talento o si no estaría siendo bombardeado por su música. Aunque también podría ser que estaba usando un seudónimo, como Luan. Quería creer que no era un seudónimo como el de Luan.

Realmente deseaba ver a alguna de sus otras hermanas, al menos una que no elevara su estrés al máximo.

Y pensaba en eso cuando el vio el estudio de la antigua compañera de cuarto de Luna, dibujándose en plena cuadra. Nunca se sintió menos feliz de llegar a una parte que no fuera la comisaría.

Lincoln miró al lado a ver la carretera, por lo menos el atardecer se veía precioso desde esa vista, eso le había traído un buen recuerdo de cuando era más joven y conducía su motocicleta por el desierto al atardecer.
Oh rayos, como recordaba ese sentimiento, el sentir su motor con la fuerza de un caballo que cabalgaba libremente por el desierto, el suave viento que lo refrescaba, el rugido del motor en sus oídos, y la vista de cómo poco a poco el sol se apartaba para dar paso a la noche llena de miles y millones de estrellas en la infinidad.

En esos momentos dejaba de ser un hombre y trascendía como un jinete. De aquellos que estaban por encima de la ley. Y la luna... Oh la luna, la única testigo de su paso por el mundo mortal. Su fiel compañera en la noche y la luz que lo guiaba nuevamente a su querido, querido hogar. Sólo al andar en motocicleta era realmente libre. No le importaría partir con Mr. Mayhem si era en plena carrera nocturna, cosa de no darse cuenta hasta que viera al Segador corriendo a su lado. Vaya, eso sería genial..., e irresponsable. Ni Ronnie Anne, ni mucho menos Luz merecían que él tuviera un final así y las dejara solas. Aquel pensamiento nuevamente lo trajo a la sucia realidad, hacia un estudio pornográfico para recoger a unas chicas para una fiesta, todo eso sin que su esposa se enterara, mientras un Prospect se llevaba la moto de un Prospect muerto por traidor, y así su esposa creyera que iba a vender su propia moto.

La vida era más fácil cuando él mismo era un Prospect.

Se estacionó casi en la entrada, y se bajó. Se detuvo un segundo en la puerta, realmente no quería volver a ese lugar, esperaba no tener que hablar mucho con Luan, y si no la veía, mucho mejor aún.

— Señor Loud. — Saludó la recepcionista, con una alegría que parecía más falsa que un billete de madera. — Las chicas lo están esperando.

— Gracias. — Lincoln respondió asintiendo con la cabeza mientras se sentaba en la recepción. Lincoln estaba enfocado, enfocado en que nadie ni nada más le arruinaría el día, solo llevaría a las chicas a la fiesta y él ya no tendría nada más de qué preocuparse.

Solo esperaba que Tony llegará pronto.

— Oh ahí está el abuelo. — Dijo la misma chica que lo había estado acosando. — ¿Ya es hora de la fiesta? — Lincoln volteó a verla y en realidad estaba bien vestida para el evento, con un vestido provocativo para llamar la atención.

— Ya casi...— Respondió Lincoln desviando la mirada, pero eso no evitó que ella se le juntará más.

— Oye, ya deja de actuar como si no estuvieras interesado en mí, sabes que me deseas. — Dijo de manera provocativa mientras trataba de arrimarse a Lincoln.

— ¿Y qué quieres qué haga? ¿Qué te agarre justo aquí en el sillón o qué? — Lincoln respondió tratando de no darle tanta importancia.

— Hmmm. Eso sería excitante. — La actriz respondió colocando su mano en la pierna de Lincoln el cual apenas y pudo reaccionar al tacto. — Anda, uno rapidito, así te quitarás esa cara de serio qué siempre te cargas.

La apartó de un modo tan repentino que parecía ser un reflejo que en otra época usó varias veces. Miró a la chica directamente a los ojos, ya con evidente molestia.

— Escucha, mejor ten un poco más de paciencia, y lo pasarás mejor que conmigo. — Dijo él. — No quiero perder tiempo.

—No sé por qué quieres esperar tanto tiempo — Dijo ella, acercándose otra vez a él. — ¿Estás seguro de que no eres...?

—¡No! — Respondió tajante. — No lo soy, tampoco quiero revolcarme contigo por ahora. ¿Está claro?

Ya lo tenía harto, pero no podía tratarla mal al menos hasta llegar con ella a la fiesta con los

RedHawks. Si había problemas con ella ahí, posiblemente no podría llevar a ninguna chica y todo el plan se habría arruinado por su culpa. Si tan sólo llegar Tony.

Y como si el Prospect le leyera la mente, una motocicleta se estacionó justo al lado de la camioneta, y encima venía Tony, sin ningún apuro. Señal de no tuvo problemas con la policía.

— Ya estoy aquí. — Dijo Tony entrando al estudio. — Wow… Es más grande de lo que esperaba. — Mencionó mirando a su alrededor.

— Tony. — Lincoln dijo al ver al chico entrando. — Qué bien qué llegas. ¿Todo fue bien? — Lincoln preguntó viendo de frente al joven Prospect.

— Sí, aunque hubo un pequeño problema, pero eso fue más por un error mío. — Tony respondió al mirar a espaldas de Lincoln solo para ver a la joven actriz. — Oh Wow… ¿Ella es una de las chicas? — Preguntó algo emocionado y nervioso.

Lincoln disimuló mirar a esa dirección, aunque en realidad no quería hacerlo.

— Sí… Y hay más de dónde vino esta. — Lincoln alzó una mano a Tony. — Dame las llaves de tu moto, tú conducirás la camioneta.

— ¿Qué? —dijo sorprendido el prospecto— ¿Yo voy a llevar a estas..., bellezas a la fiesta?

Era una palabra bastante contenida para lo que en realidad Tony quería decir, pero Lincoln entendía, y asintió.

— Sí, te ganaste conducir la camioneta con ellas. — Respondió Lincoln. — Sólo no llegues tarde, y que ni se te ocurra partir hacia otro lado, o todo el club saldrá a cazarte. —

No dijo eso último de un modo excesivamente agresivo, pero de todas formas Tony se asustó. Lincoln rio un poco, no había sido su intención, pero servía si así se concentraba.

— N-no se preocupe, señor. — Dijo él, pasando su mano por su cabello en un evidente gesto de nerviosismo. — Las llevaré directo a la fiesta.

— Bien. — Lincoln respondió al escuchar que la puerta del estudio se abría y de ahí salían las demás actrices, dando a relucir sus atributos y belleza. Tony por un momento se quedó solo mirándolas y por un momento se creyó el chico más afortunado de la historia.

— Bueno… Parece ser qué te sacaste el premio gordo Tony. — Lincoln mencionó dándole un suave codazo al Prospect.

— Uh-Uh… S-s-sí. — Tony Respondió tragando saliva al reconocer que él iba a pasar tiempo con esas señoritas.

Aunque Lincoln más que nada lo hacía para que la actriz que lo había estado acosando. No quería que lo estuviera molestando durante el viaje y menos con lo que ella le insinuaba tanto y con tantas ganas.

Pero si así se la sacaba de encima, entonces no tendría nada que perder. Además, disfrutaba más un paseo en una moto que en una camioneta vieja con olor a gasolina y Sexo.

— Oh, ¿quién es este niño? — Una de las actrices pelirroja se acercó a ver a Tony de pies a cabeza. — ¿Va a ser nuestro chofer señor Lincoln?

El peliblanco sonrió por aquel comentario.

— Sí, está algo joven así que no se pasen con él. No queremos que se rompa antes de llegar a la fiesta, ¿verdad?

— Oh, no, para nada señor Lincoln. — Respondió la actriz riendo un poco. — No le haremos daño, se lo cuidaremos muy bien.

Tony se sonrojó bastante, y Lincoln se rio, ya con mejor humor. Aquel chico estaba en el paraíso, debía disfrutar la noche, se lo había ganado.

— No tardes. — Dijo Lincoln, saliendo del estudio hacia la moto, y se colocó el casco.

— Señor Lincoln, le prometo que no demorare nada. — Escuchó decir a Tony desde adentro, mientras una mujer rubia y otra pelirroja lo abrazaban, cada una por un brazo. Esta vez Tony no se sonrojó, sino que hasta se rio.

Lincoln se sintió algo mejor, no había tenido que hablar con Luan y eso ya era muy bueno.

Finalmente, sólo, Lincoln suspiró. Al menos Tony se iba a divertir con las chicas. Lincoln encendió nuevamente un cigarro mientras esperaba a Tony para guiarlos al punto de encuentro.
Pero mientras eso pasaba trató de familiarizarse con la moto del Prospect.
Era una Harley Davidson de un modelo algo viejo, pero se sentía como nueva, quizás la había mandado a reparar un par de veces en el club y probablemente la había conseguido como un regalo de cumpleaños o como herencia pues el depósito de gasolina sobresalía y tenía además unos manubrios con los frenos cromados y en el frente una Calavera sobresalía del Faro. Quizás la moto le había pertenecido a un familiar. ¿Quién sabía? Tony quizás luego le diría quién le había dado su moto, y como le había llamado.
Aunque imaginando que él era algo torpe, atrevido y un poco tonto. Seguramente le habría puesto el nombre de alguna exnovia.

El Prospect era torpe, pero le caía bien. Al menos se esforzaba por cumplir y llegar a ser un miembro con todos los parches, él mismo había sido como él, quizás incluso era aún más torpe que Tony, pero todo aquello después se olvidó cuando finalmente le dieron sus parches.

Sí, posiblemente le hablaría a los demás de que lo dejaran ascender..., cuando perdiera su torpeza. Hasta entonces seguiría siendo un Prospect. Y no había nada deshonroso en eso. Al Cabo de unos minutos Tony salió con las chicas aún sin apartar su sonrisa de oreja a oreja, le parecía un sueño qué no muchos lograban cumplir, y si esa noche era mucho mejor se la jugaba por todas a qué haría lo posible para llevarse al menos a una a la cama.

Sobre todo, la Pelirroja que le había hincado primero el ojo.

— Listo señor Lincoln. — Tony Avisó abriendo la puerta a las chicas para que subieran a la camioneta.

— Bien Tony. — Lincoln respondió encendiendo la moto del mismo, aunque sintió una mano sobre su hombro y al voltear era otra vez la actriz.

— Oye abuelo, ¿No me darás un paseo en moto? — Preguntó insinuante, esa chica parecía que no sabía lo que era rendirse.

— Te vas a despeinar. — Dijo él. — Sube a la camioneta, preciosa.

— Está bien, pero más te vale que todo este misterio valga la pena. — Dijo ella.

Estaba seguro de que al final le daría lo mismo quien esté sobre ella, si hacía un buen trabajo, y aunque los RedHawks eran idiotas, alguno debía haber que pudiera satisfacerla.

Bufó, ya estaba harto de esa chica.

Lincoln comenzó a avanzar y Tony comenzó a seguirle con la camioneta, Si Lincoln no hubiera necesitado el dinero lo más probable es que ni siquiera hubiera ido al estudio de su hermana Luan, Así no habría tenido que conocer a esa chica y así las cosas hubieran sido más fáciles… Rayos, incluso pensaba en qué haber vendido un riñón para empezar no hubiera sido tan malo, aún le quedaba otro y con uno podía vivir perfectamente por años.

Lincoln recapacitar sus decisiones mientras conducía por la autopista para ir al punto de encuentro donde los Hawks siempre hacían sus carreras, ósea un estacionamiento algo abandonado que no habían terminado de construir.
Ahí esos niños ricos solían ir para hacer sus dichosas carreras hollywoodenses. Algo que a él le molestaba, pero mientras no lo jodieran a él y a sus hermanos todo estaba bien…

O al menos quería pensarlo así porque de verdad le cagaban la madre esos putos niños ricos de mierda.

Aunque suponiendo como su humor había empeorado desde la mañana… Todo le cagaba la madre en sí. Solo quería que le dieran su parte del trato de ese día para largarse a su casa a ver televisión o quizás pasear en su bella Lucille. Qué más qué nada era lo que necesitaba ese día.

— Puto Mierda de Día. — Dijo completamente fastidiado. No sabía cuánto tiempo podría aguantar con los RedHawks, posiblemente muy poco. realmente sólo oírlos nombrar ya lo ponía antipático, eran odiosos como pocos, no había nada más patético que un puñado de niños ricos jugando a ser tipos duros. En el pasado incluso había golpeado a uno en una ocasión. Y estaba convencido que tendrían una actitud arrogante, maldita sea, creyéndose invencibles. En el fondo deseaba que se dispararán a sí mismo con las armas que obtuvieran.

Por el momento, el día parecía mejorar. No mucho, pero al menos no tenía que conducir la camioneta, y eso ya era bastante para como estaba yendo el día.

Una parte de él estaba molesta con Ronnie por pedirle vender su moto y forzarlo a hacer todos esos odiosos malabares, sólo para conservar a Lucille. Él nunca le habría pedido algo así..., pero ella no tenía ningún pasado oscuro que debió abandonar al ser madre.

Bufó furioso consigo mismo por haberse molestado con Ronnie Anne. Ella tenía todo el derecho de mandarlo a la mierda y no lo hacía. Ella lo haría de saber en dónde estuvo metido.

Al poco tiempo Lincoln ya había llegado al estacionamiento, Y ahí mismo Bobby y sus demás hermanos negociaban con los Redhawks, no era demás

— Ahí estás. — Mark dijo acercándose a Lincoln — Creí que no iban a llegar chicos. Hace casi media hora que empezó la reunión.

— Disculpa Mark, no queríamos retrasarnos mucho. — Lincoln respondió quitándose el casco. — Tuve una ligera complicación, pero ya lo arreglamos. ¿Cómo va todo? — Preguntó viendo a la dirección donde los autos Lujosos, el camión y las motocicletas estaban estacionadas uno frente a otro.

— Pues en realidad, todo ha ido bien. — Mark respondió mirando a la dirección donde se llevaba a cabo el trato. — Pero… Ya sabes querían probar las armas y apenas saben cómo disparar. — mencionó cruzando los brazos. — Aun no entiendo cómo si quiera saben conducir esas cosas.

— Meh supongo que para gastar gasolina a lo imbécil son lo único en lo que son buenos. Pero para el gatillo apestan peor que un pedazo de mierda. — Lincoln respondió mientras ambos avanzaban a las negociaciones.

— Je jeh, valga la pinche redundancia. — Mark respondió riendo por lo bajo. — Yo digo qué qué ellos dejan el pie en el acelerador y con eso ya se sienten corredores profesionales, ¡ja ja ja!

— Creo que tienes razón, sólo deben pisar el acelerador y esa mierda. — Dijo Lincoln. — Espero que alguno se disparé a sí mismo y me ahorré tener que soportarlos.

— Hombre, que yo también los desprecio— Se rio Mark. — Pero a falta de cerebro, tienen dinero y bastante. Si hasta pudimos sobrevender las armas y ni se dieron cuenta.

Lincoln se rio por eso, y por un momento se sintió aliviado. Eso ya era muy buena noticia, con un poco de suerte ya no necesitaría hacer más malabares por el dinero que necesitaba Ronnie Anne. Contempló a los RedHawks, parecían totalmente marcianos comparados con la austeridad y disciplina de las chaquetas negras con parches ganados por esfuerzo y lealtad solemne con sus demás hermanos. Anillos que representan su valía y coraje. Y sus motocicletas que eran un estandarte de sus personalidades y de su pasado en el club.

Mientras que ellos tenían ropa de marca, peinados adaptados a lo que fuera que fuera su moda, anillos caros, relojes caros, todo lo que el dinero de papi pudiera pagarles. No se habían tenido que ganar nada de lo que tenían en realidad, ya habían nacido entre el privilegio y una cartera atiborrada de billetes.

Incluso las chicas tenían ese estilo caro y promiscuo qué más qué nada era para complacer a sus novios con sus atuendos extravagantes. Y quizá con algo más.

Eran prácticamente de mundos diferentes, de un mundo que Lincoln no quería conocer.

— Me gustan sus armas compañero. Están muy cool, podría pasearme con esto por las calles y ningún pobre idiota se me acercara. — Dijo uno de los chicos qué pretendía sonar rudo, pero se le notaba el acento de niño con capital en los bolsillos que solo pretendía ser rudo frente a Sons.

— Sí, Es una Colt 1911 Calibre 9mm, la mirilla está ajustada y el cilindro bien acomodado, así no tendrán problemas con que se atasque y tendrán más puntería al disparar. — Bobby respondió con tranquilidad, pero con notable incomodidad con quién estaba hablando.

— Oye papaloid, ¿no tienes de esas armas que usan los gánsteres? Ya sabes de las que disparan super rápido. — Preguntó otro de los Hawks sosteniendo una Glock en sus manos.

— Si se refieren a una Uzi 22, pues no solo tenemos ahora entre escopetas y Rifles de Asalto M4. — Joseph respondió dentro del contenedor del camión. Mostrando las armas que tenían ahí.

— Me encantan estas we, son como las que usaba Toretto. — Otro de los niños dijo sosteniendo una escopeta SPAS-12

Bobby estaba seguro de que, si oía otra referencia a esa estúpida película de carreras de autos, iba a estallar. Por suerte sabía controlarse, además sabía fingir que no estaba furioso, asustado o preocupado, es lo primero que se aprende siendo un líder de un club de moteros.

— Te aconsejo no dispararla. — Intervino rápidamente Mark. — Tienen un retroceso bestial si disparas en ráfagas.

—En verdad eres aburrido. — Dijo sin hacerle caso. — No creo que sea tan…

No alcanzó a terminar. Disparó al aire, pero fue como la explosión de un volcán, como un cañonazo. El arma salió despedida hacia atrás, y rebotó en el suelo espantando a RedHawks y a Sons por igual, temiendo un disparo accidental que afortunadamente no ocurrió.

El joven que había disparado cayó al suelo, arrastrado por la escopeta, y se quejaba de dolor. Los Sons trataban de no reír.

— Cresta, te dije que no dispararás. — Dijo Mark al Hawks caído.

— Jo-der ¿chaval viste eso? — Uno de los Hawks dijo ante el disparo de la escopeta. — Vamos a ser los putos amos de la carretera con esto tío, nadie nos va a joder, ni siquiera esos putos policías.

— Sí, pero recuerden que si los atrapan será bajo su propio riesgo. — Joseph dijo ayudando al chico que se había caído.

— Bien, les daremos 3 cajas de Colts, M4 y por supuesto Spas. Cuando tengamos Las Uzi les avisaremos, pero… ¿Tenemos un trato por las armas? — Bobby levantó una mano al Líder de los chicos para cerrar el trato, algo a lo que todos quedaron en silencio para saber la decisión de ambos.

Tanto del presidente de Sam Crow como de RedHawks se miraron a los ojos esperando una reacción del otro… Pero al final el chico quedó convencido por las armas y por su potencia.

— Bueno Paps, me convenciste Bobby un trato es un trato. — Respondió cerrando el negocio dándole la mano al presidente del Club de Sons.

Ambos líderes apretaron sus manos, y para Lincoln eso fue lo mejor de todo el día. Cada maldito esfuerzo había valido la pena, cada maldito segundo de tensión con Luan, todo había dado frutos. Ahora ya no tendría problemas con Ronnie Anne..., al menos por lo que quedaba del día. Seguramente mañana sería la misma mierda, el destino hallaría la forma de torturarlo, siempre la hallaban.

Pero ese día, había resuelto sus problemas, y no le haría daño una cerveza o dos.

— Señor Lincoln. — Oyó la voz de Tony, a sus espaldas. — ¿De verdad puedo quedarme a la fiesta?

¡La fiesta!

Otro momento que puede salir mal. Toda la alegría que había sentido antes se desvaneció de golpe, como una patada en el estómago. Maldito Prospect por sacarlo de su momentáneo estado de alegría.

— Hablaré con Bobby. — Dijo él, agrio. — Espera aquí.

Lincoln entonces se acercó a Bobby mientras él junto a sus demás hermanos bajaban las armas del camión. Con la transacción completada y con ambos bandos complacidos por igual no quedaba más que entregar la mercancía y recibir el dinero.

Dinero que por supuesto no era poco.

Y la fiesta en la que Tony ya tenía tantas ganas de participar.

— Hey Bobby. — Lincoln avisó mientras veía como bajaban las armas.

— ¡Linc! Disculpa por no saludarte, pero es qué ya sabes, Negocios son negocios. — Bobby dijo volteando a ver a su hermano.

— No te preocupes. — Lincoln respondió ayudando a bajar las cajas. — Oye te quería pedir un favor.

— ¿Qué pasa? Si es lo del dinero ya está en proceso hermano, ya sabes primero hay que intercambiarlo. — Bobby respondió bajando de la carga del camión

— No es eso… Eh… Tony pregunta qué sí puede quedarse para la fiesta. — Lincoln respondió yendo directo al tema principal.

— Oh… Eh… Sí, supongo, Digo nosotros les estamos compartiendo de nuestras Bebidas y armas. ¿Por qué ellos no compartirían la fiesta? — Bobby respondió razonando también sobre las cosas. — De hecho… ¿Por qué no nos tomamos unas cervezas aquí y después nos vamos al club? ¿Te parece Linc?

— Claro Bobby, es una gran idea. — Respondió él. — Solo quiero relajarme, el día ha sido una mierda hasta ahora.

— ¿Negociar con Luan fue difícil? — Preguntó Bobby.

— Al revés, corrió por cuenta de Richard, por desgracia. — Respondió Lincoln cansado. — Pero hablar con Luan me dejó mal.

—Mierda, entiendo Linc. — Dijo Bobby. — ¿Vas a olvidarte de ir a la casa Loud?

— Claro que no.— Respondió Lincoln. — Tengo diez hermanas, alguna de ellas debe saber cómo no hacerme sentir mal.

Había una de ellas que jamás lo haría sentirse así. Ella había sido como un faro para él, alguien con quién confiar cualquier secreto y cosa, alguien que él quería demasiado, que mientras siguió viviendo en la casa Loud siempre tuvo una relación de mutua confianza que no podía ser quebrantado. Ese día había empezado mal desde el inicio, todo parecía que se había acomodado para que ese día saliera mal, los signos de su vejez, el pedido de su esposa, el trato que le pidió hacer Bobby a Luan y sobre todo la constante insistencia de la Actriz a tener sexo con ella, estaba cansado. Pero al final de todo podría regresar con su familia, ese día había ido mal por una razón que había empezado una mañana sin importancia qué se volvió tan importante.
Tenía razón, cuando un día salía mal realmente iba a salir mal, Lincoln en ese punto solo esperaba que la fiesta hubiera sido lo más relajante del día. Todos los Hawks estarían borrachos, Sons estaría alerta y atentos a cualquier cosa o emboscada y volvería a casa con el dinero que su esposa requería para sus estudios. Hasta ese punto todo iba bien y debía seguir así. Ese día no quería enloquecer o perder los estribos por qué si así era de verdad se iba a enojar. Y nadie que estuviera presente a él quería ver al demonio en persona.

No parecía que fuera a empeorar la cosa, pero sabía por experiencia que cuando no parecía que las cosas iban a salir mal, era cuando estallaba algo terriblemente malo o irónico. No estaba dispuesto a que pasara hoy, así que decidió extremar las precauciones: se mantuvo alejado todo lo posible de los RedHawks y de las chicas de Luan, vigilando constantemente que su acosadora no estuviera cerca. También vigilaba los alrededores, por si la policía o un club rival iba al ataque.

Sólo quería recibir el dinero, irse a casa, ducharse, ver un poco la tele y hacerle el amor a su esposa, y si no era mucho pedir, que ella no hablara sobre lo bien que le hizo dejar S.A.M.C.R.O. y dedicarse a un trabajo honesto. Escupió furioso, si le decía que había vendido a Lucille, obviamente Ronnie Anne diría algo así. Hace tiempo que no tenía días así de malos.

Pasó un par de horas en el que Lincoln miraba todo a su alrededor con cierta calma y aburrimiento, la música no le gustaba para nada, era como una rara combinación de dubstep, electro, combinado con pedos pregrabados y un ritmo que cambiaba cada 5 segundos.

Sí qué extrañaba la música tocada con dedicación y fuerza de las bandas de los 90 y 80. Esas que no eran tocadas por niños pretenciosos que se creían músicos solo por hacer remixes… Y dios sí sonaba como un Abuelo, pero él había crecido junto a una hermana Rockera. Era obvio que en algún punto de su vida sus gustos se le pegarían como una mosca a la miel.

Pero al menos Tony estaba disfrutando mucho el estar borracho y teniendo la cabeza entre los pechos de la pelirroja, suspiró al ver eso, al menos alguien se la estaba pasando bien esa noche.

— Hey Linc. — Bobby lo llamó a sus espaldas. — ¿Qué pasa hermano, no te gusta la fiesta?

— No es eso… Ya sabes qué hay que estar atentos. — Lincoln respondió sin mostrar mucho interés.

— Sí… Yo también lo estoy, pero eso no me evita tomarme un par de frías con ustedes, mira el lado amable, esto fortalecerá nuestros lazos con los demás clubes de Royal Woods. En este punto ya podríamos tener más ventaja territorial con Lambs. — Bobby replicó dándole un suave golpe en el hombro. — Y Sí, yo sé que los Hawks apestan… Pero como bien me dijo Joseph hace rato, si ellos matan a 3 Lambs serán 3 de los que no deberemos preocuparnos.

— Hm… Claro, por qué tienen una puntería de puta Madre— Lincoln respondió sarcásticamente fastidiado.

Bobby no pudo evitar reírse con el comentario de Lincoln, y lo golpeó en el hombro mientras trataba de dejar de reírse.

— Es cierto que tienen una puntería de mierda, pero con que maten a uno ya es algo.

— No confío en que logren matar ni a uno. — Respondió Lincoln, contemplando a los RedHawks. De pronto pensó que quizás sería para peor, quizás los Lambs matarían fácilmente a los corredores callejeros y se quedarían con sus armas, usándolas contra los Sons.

Trató de espantar ese pensamiento apenas llegó. No era sano que le viera el peor futuro a todo.

— Vamos, Linc, relájate y tómate una cerveza. — Le dijo Bobby. — Tu parte del trabajo está asegurada, no tienes por qué preocuparte de Ronnie Anne.

La risa que soltó Lincoln hizo que Bobby se confundiera, por unos momentos.

— El problema es que sí tengo que preocuparme con ella. Va a descubrirme en cualquier momento. — A veces, la amargura era peor que el alcohol.

— Linc… Yo sé que estás en una dualidad interna, sé qué volver a esta vida… No es fácil. — Bobby dijo apoyando su mano en el hombro de su hermano. — Supongo que… No debí pedirte volver al club de manera tan pronta, creí que sería como montar la motocicleta. Nunca se olvida.

— No es eso Bobby... — Lincoln mintió mirando su cerveza. — Es que… No quiero perderla hermano… Cuando volví estaba seguro de qué podía vivir de nuevo con esto, pero la verdad es que no, Si pierdo a Ronn pierdo a mi hija… Y te juro que la muerte sería un castigo menos doloroso que eso. — Lincoln respondió con tristeza. — No quiero perderlas hermano… Ellas son mi todo, aun no entiendo cómo tú puedes hacer esto con Lori y ella no te pida abandonar a tus hermanos, vender tu moto… O Mínimo hacer todo eso sin el temor de que se lleve a tus hijos.

Bobby miró a su hermano con pena, de verdad que no se había puesto en su situación antes de pedirle volver a S.A.M.C.R.O.

— Bueno… Es que mi situación es algo más relajada de lo que crees hermano...— Bobby se sentó junto a él. — Lori… Ha aceptado lo que hago, lo ha aceptado porque sabe que no tengo otras opciones, además porque sabe que aún con lo que hago no le soy infiel, trato de darle atención a ella, a mis niñas y a Robbie. Ella me ha pedido muchas veces abandonar el club, pero sabe que, sin esto, sin todo esto me muero, no recibimos ingresos de ningún tipo si no fuera por lo que yo hago en el club y por eso ella lo ha aceptado. Pero en tu caso, Ronnie quiere que seas un hombre que se adapte de nuevo a toda esta sociedad. Donde todo se controla como si todos fueran marionetas.

— Te envidio. — Dijo él, riendo un poco. — Ronnie nunca se sintió cómoda con esta vida. A veces sueño con que ella me acompaña en Lucille hasta donde llegue la carretera.

— Sí, eso sería genial hermano. — Respondió Bobby. — Pero Ronnie no lo hace por fastidiarte, ella de verdad te ama.

— Lo sé. — Respondió Lincoln, y eso lo entristecía más que nada. — Nunca quiso que me pusiera en riesgo. En el fondo..., lo hace por mí.

Pensar eso le dolía. Ronnie Anne sólo quería que estuviera bien, y él la recompensaba poniéndose en riesgo, mintiéndole y volviendo al modo de vida autodestructivo que tanto extrañaba. Si tan solo le permitiera montar a Lucille, no sería tan malo.

Pero tenía algo claro: él era terriblemente egoísta.

Bobby suspiró pesadamente. Entonces metió su mano al bolsillo interior de su chaleco y sacó un papel ligeramente doblado.

— ¿Sabes? Guardaba esto para una ocasión especial... Pero... Supongo que tú lo necesitas más que yo. — Lincoln al tomarlo en sus manos lo abrió. Y para su sorpresa era un cheque por 10,000. dólares.

— Espero que con eso puedas pagar los estudios de mi hermana. — Bobby dijo volteando a verlo con una sonrisa. — Yo espero que te sirva mucho de ayuda, yo pensaba en comprarle algo lindo a mis niñas y a Robbie con eso… ¿Pero qué demonios? Sí es por una buena causa, ¿porque no? — Terminó de decir dándole unas palmadas en el hombro a su hermano.

— ¿Seguro qué… Quieres darme esto? — Lincoln preguntó al ver el dinero en sus manos.

— Hey. Paga los estudios de mi hermana y mantente tranquilo. — Bobby respondió de buena manera. — De todas formas… Ayudaste a forjar una alianza e hiciste mucho por nosotros hoy, mereces relajarte un rato.

— Te lo devolveré, Bobby, lo juro. — Dijo Lincoln, pero el mexicano alzó la mano para interrumpirlo.

— Nada de devolver, Linc, es un regalo. — Le dijo mirándolo a los ojos.

— Bobby, sabes que me gusta ganarme las cosas —respondió Lincoln, su mano temblando al sostener el cheque.

—Te lo ganaste, Linc, — Le dijo Bobby. — Vamos, acéptalo y ya. Con todo lo que hiciste por el club en el pasado, debería darte tres cheques así.

Lincoln miró el cheque. Realmente era el dinero que necesitaba, pero le dolía tener que aceptarlo así. No era lo mismo ganar diez mil dólares vendiendo armas, que obtener diez mil como regalo de un amigo.

Su paso como Prospect le enseñó que las cosas debían ganarse, y a pesar de había sufrido todo el día por ese dinero, no esperaba obtenerlo así.

— Bobby...

— Lincoln. — Interrumpió el presidente del club. — Te ordeno guardar ese cheque, cambiarlo y pagarle los estudios a Ronnie Anne.

Lincoln quiso replicar algo… Pero en realidad si lo hacía Bobby quizás se molestaría con él y eso terminaría mal, quizás Bobby le obligaría a meterse ese cheque por el culo si seguía renuente a aceptarlo.

— Gracias Bobby...— Lincoln dijo simplemente para abrazar a su hermano.

— Hey, ¿recuerdas lo que te dije siempre? Carnales de Toda la Vida. ¿Recuerdas? — Bobby respondió haciendo sonreír a su hermano.

— Por supuesto… Carnales de Toda la Vida. — Lincoln soltó una ligera risa al escuchar eso de nuevo.

— Anda, ve a casa Linc. Dile a mi hermana qué está hecho y qué ya no debe preocuparse. — Bobby replicó para verlo a los ojos. — Cuida muy bien de ellas, ¿Sí?

— Por supuesto. — Lincoln respondió asintiendo con la cabeza.

En realidad, no podía decirle nada a Ronnie Anne sobre Bobby o si no comenzaría a sospechar, pero algo inventaría para hacerle llegar el mensaje que ella le enviaba.

— Ten cuidado con estos ebrios, hermano. — Le dijo Lincoln, Bobby solo se rio.

— Linc, he tenido que vigilar a los Sons ebrios, ahí hay peligro real. — Dijo divertido. — Regresa a casa y ya no te preocupes más.

— Muy bien. — Lincoln respondió dirigiéndose a su moto. — Ah y dile a Tony qué no se atragante o si no se va a ahogar. — Lincoln rio viendo al Prospect que ya tenía la cabeza metida entre las piernas de la pelirroja.

— Ja ja ja. Ok suerte Linc. — Dijo regresando a la fiesta de los Hawks con sus demás hermanos.

Lincoln asintió y montó la moto del Prospect para ir al club por Lucille no tardó mucho en llegar pues conocía las carreteras del pueblo como la palma de su mano, incluso los atajos menos esperados. Llegó en menos de media hora y dejó la Moto de Tony solo para montar a su bella yegua cromada de negro, y como por arte de magia, el universo pasó a estar conformado sólo por él y su moto, recorriendo la carretera fantástica hacia su club. Ahí la magia se rompería y volvería a ser el Lincoln que Ronnie Anne ama. Igual había magia en eso, pero no era nada comparado con lo fabuloso que sentía recorrer el camino sobre Lucille. Era literalmente otro universo.

Por un momento un hombre y una máquina, para fusionarse en un solo ser que recorría las calles libremente, fuera de las leyes y las reglas de una vida estrictamente controlada por una sociedad que se regía por izquierda a derecha. Él ahora se sentía en paz, como si el mundo nuevamente tuviera sentido una vez más.

La vida se vivía sólo una vez, para un hombre de negocios se vivía viajando solo para hacer negocios, para un camionero se vivía por trabajo.

Pero la de él se vivía sobre una motocicleta. En una carretera con el sonido del motor resonando en las calles y avenidas. Donde él único y verdadero ser qué podía juzgarlo era el segador.

Eso sí era la libertad. Los demás no sabían lo que era estar vivo. Nada se comparaba a lo que vivía él encima de su moto, remontando la carretera y esperando nunca llegar al final de la misma. No era un hombre sobre una moto, eran un único ser, mucho más que un simple jinete, él era la moto y la moto también era él en un todo inseparable.

Lincoln entonces miró al frente solo para ver una hermosa puesta de Sol, sonrió al ver el cielo anaranjado y rojizo, por un momento parecía que esa era la salida de su vida, el final qué tarde como temprano le llegaría sin ninguna duda.

Pero no ese día, siguió conduciendo hasta que el sol se ocultó, lo que le dio marcha nuevamente al Club donde debía recoger su camioneta.
Pero esos momentos donde Lincoln pudo tocar nuevamente la dulce ala de la Libertad, se sintió… Completamente en Paz.

Deseaba que esos momentos pudieran durar para siempre, o al menos una semana en vez de minutos. No llevaba ni un mes en su nueva vida y ya se sentía ahogado, como si sobre él hubieran pasado miles de años, como si un grupo de Lambs le hubiera dado una paliza o como si lo hubieran arrastrado en la moto. No se imaginaba engañando a Ronnie Anne, no lo resistiría..., aunque a veces pensaba que ella preferiría una infidelidad a que regresara con los Sons.

Lincoln volvió a sentirse terrible, ojalá Ronnie Anne pudiera ser como Lori y entender el amor que él sentía por su moto, por aquel estilo de vida. Ya se imaginaba a su amor en su espalda, atravesando un atardecer en llamas...

Se valía soñar. Amaba a Ronnie Anne tal como era, pero eso no quitaba que algunas conductas de ella pudieran mejorarse.

Lincoln comenzó a avanzar con su Moto a su querido Club, mientras aún imaginaba pasar el tiempo con su esposa en esa moto que amaba al igual que su familia. Por un momento él sintió correcto en algún día darle a su esposa un paseo en moto.
Sentía que si ella sentía ese deseo de libertad que él sentía por la moto quizás su parecer cambiaría… Pero desechó esa idea por completo.
Aunque amaba a su esposa él sabía que ella no podía amar a la moto, la moto le había arrebatado a su padre, la moto había alejado a su hermano. Y Por poco la moto lo alejaba a él. Quizás su madre tenía razón una una cosa, cuando un hombre pone su deseo de libertad por sobre su familia, el amor se pierde.

Pero Lincoln no era así, él había demostrado que su amor por la moto y por su familia podían ser equilibrados cuando era más joven. Aunque ahora siendo algo más viejo… Esas líneas no podían balancearse tan fácil como antes.

¿Desde cuándo todo se había vuelto tan difícil? A sus 20 años él ya era un Motociclista forjado por el club de Sons, él podía ir y venir a cuántas ciudades se lo requiriera, matar a los rivales sin ninguna carga moral y acostarse con cualquier chica que se le cruzará en el camino. Quizás todo eso cambió cuando Finalmente decidió mudarse con su novia… O Cuando se casó, pero de algo estaba seguro, cuando su hija nació cambió el panorama, dio un giro turbio y como si hubiera sido cosa del mismo destino la libertad del joven Lincoln fue cambiada por la responsabilidad del Adulto.
Una niña fue todo un desafío aun habiendo vivido tantos años con sus hermanas. Pero Lincoln en lugar de sentirse mal, se sentía muy bien, pocas cosas en su vida le habían hecho tanto bien como el haber tenido la oportunidad de ser padre. Su pequeña Luz era eso, su luz, y eso no lo cambiaría por nada en el mundo… O quizás sí… Pero eso era algo de lo que él se arrepentía. Pobre muchacho… Ojalá y en su momento pudiera haberle dicho… Lo mucho que lo sentía.

Había cometido miles de errores en su vida, cada uno peor que el otro, pero a él no lo consideraba un error, claro que no. Realmente siempre lo amó. No, el error fue alejarse tanto, tanto de él. No le sorprendería si al final lo odiaba, lo merecía, pero tampoco habría podido ser el padre que merecía. Seguramente lo habría arruinado, su madre no era Ronnie Anne, era muy..., diferente, posiblemente la angustia la habría convertido en todo lo contrario a lo que era.

Y ahí estaba su gran error: jamás contarle a Ronnie que Luz no era la única descendiente que él tenía. Ella no estaba sola..., y merecía saberlo. Quién sabe, tal vez Luz y él se llevarían muy bien...

¿Qué rayos le estaba pasando? ¡Claro que no podían verse! Si lo hacían, descubrirían el que quizás era el mayor de todos sus errores.

Sería el fin. El maldito final de todo. La policía intervendría, sus propios camaradas Sons lo despreciarían, y es muy probable que acabara en la cárcel, finalmente siendo asesinado por algún miembro de una pandilla que también cumplía condena con él

Tal vez en ese momento se habían acabado sus días de paz.

— Jesucristo...— Lincoln se dijo al detener su moto unas calles del club, pensar en ello le había dejado como una patada directo al corazón. Él como padre jamás esperaba enfrentarse a esos pensamientos sobre sus hijos. Pero la verdad no podía negarse que él como humano había cometido errores. Pero si de algo estaba seguro era de que ninguno de ellos había sido un error. No planificados quizá, pero errores jamás… Aunque si era sincero consigo mismo el error más grande de sí, era no ser el padre que ellos se merecían. Entonces metió su mano al bolsillo de su chamarra donde tenía su celular.
1 Mensaje de Ronnie. Tal como lo esperaba.

"Linc fui a dejar a Luz a casa de tus padres, no regreses tarde. ¡Te amo!" Sonrió un poco, al menos Luz se llevaba mejor con su familia que él mismo, eso ya era algo. aquel día sí podría llegar temprano a su casa, no tendría problemas como el día anterior. Pero la reflexión anterior seguía resonando en su mente. ¿Ronnie seguiría amándolo si supiera lo que hizo? Una infidelidad sería la gota que colmaría ese vaso lleno de masacres y arrestos, estaba seguro de que lo dejaría y se llevaría a Luz para siempre.

En momentos así se daba cuenta de lo acertado que era el nombre de su hija. Realmente era la luz en su vida oscura.

Pensaba en eso cuando se acercó al club. Lo mejor sería mimarlas todo lo posible.

Llegó únicamente para dejar su amada moto en el garaje de reparaciones, era el mejor sitio donde dejarla, pero no para siempre, luego volvería por ella.

— Te veré pronto Nena. — Lincoln le dijo a su moto mientras salía del garaje solo a fumarse un cigarrillo. Era hora de volver a casa, así qué simplemente agarró su camioneta y como llegó se fue.

Ese día lo había llenado de estrés y de ira, lo único que quería era llegar a casa para darle la buena nueva a su esposa sobre el dinero, ya se inventaría algo para decirle después. Solo quería llegar a casa, abrazar a su hija y quizás al rato le haría el amor a Ronnie solo para calmar las tensiones que había acumulado. Y si tenía suerte quizás nada malo saldría de eso, de todas formas, ya había cumplido con "Vender" La moto, solo le quedaba llegar a casa y esperar la reacción de Ronnie.

Al llegar se dio cuenta que el auto de su esposa no estaba estacionado en ninguna parte, ni en la entrada del hogar ni en la cochera, así que lo primero que hizo fue sacar el cheque de su chamarra para guardarlo en el bolsillo trasero de su pantalón, acto siguiente se quitó su chamarra y la escondió en el piso del asiento de pasajero. Y entonces salió de su camioneta solo para terminar su cigarro.
El humo del tabaco era otra de las cosas que lo relajaban, el simple hecho de llenar sus pulmones de humo era suficiente como para relajarlo. El único vicio que podía permitirse como hombre casado, no por eso menos malo. Se rio un poco al recordar cuánto había tosido cuando encendió por primera vez un cigarrillo y le había dado una fumada. ¿Cuánto tiempo había pasado desde entonces? Toda una vida. ¿Así se habría sentido su abuelo o el señor Quejón cuando rememoraba su vida?

Pensar en su abuelo y su vecino trajo nuevas punzadas de dolor. Realmente extrañaba a su abuelo, sus consejos le habrían servido muchísimo. Maldijo, su mente parecía obsesionada con la idea de tener un mal día, tanto que se saboteaba a sí misma trayendo un pensamiento triste por uno peor.

Sólo esperaba que llegara pronto Ronnie Anne y Luz, para poder ser feliz de una vez y que el día mejorará al fin.

Al cabo de un rato ya estaba completamente relajado, simplemente veía la televisión sintonizando un programa para niños. ¿Porqué? Ni él mismo lo sabía, simplemente le gustaba ver algo que no le amargara más el día. Además, qué le gustaba ver a esa esponja parlanchina de pantalones cuadrados haciendo una y mil locuras, Le gustaba desde que era niño y aunque había bajado un poco su calidad seguía siendo divertido de ver.
Hasta qué entonces escuchó un auto estacionado afuera de su casa. Lincoln sonrió por unos momentos al saber que su familia había llegado.

Entonces al escuchar las llaves que desbloqueaban la puerta se levantó para ir a saludarlas.

— ¿Linc? ¿Ya llegaste? — Ronnie preguntó algo confundida, su esposo raramente llegaba temprano a casa… O antes que ellas.

— Y sí. — Respondió dirigiéndose a su esposa para acomodarle un beso en la mejilla. Aunque algo muy extraño para él era que su hija no estaba a su lado. — ¿Y Luz? — Preguntó extrañado de no ver a su pequeña al lado de su esposa.

— Ah… Sí, es que llamé a tu casa y tus padres me dijeron que la dejara un rato más, qué ella y Lily estaban jugando videojuegos. — Ronnie respondió dejando su bolso en la mesa cerca de la puerta. — Además… ¿Por qué no? Digo la están cuidando, está pasando un buen rato y siento que eso es importante. — Entonces suspiró cansada para abrazar a su marido. — Rayos Linc… Hoy vine tan, tan cansada…

— Jeh… Me imagino. — Lincoln respondió casi cargándola. — Oye, parece ser que tenemos la casa sola, ¿Te gustaría hacer algo? Ya sabes algo que empieza con S y termina exo. — Preguntó con algo de risa, lo que causó que ella también será por eso.

— Adelante Lincoln. — Dijo robándole un beso, y así sin más demora subieron a su cuarto y no tardaron en desvestirse.

El cuerpo de su esposa no era tan anguloso como el de las modelos de Luan, pero era únicamente de él, y le parecía perfecto como perfecta moto era Lucille. Y al pensar en ambos amores termino besando a Ronnie Anne con una pasión que llevaba tiempo guardada, con la desesperación de un día horrendo dentro de él que debía disipar, y el mejor modo era con el amor de Ronnie Anne.

Lincoln nunca apreció el arte, pero estaba seguro de que ni toda la poesía, pinturas y demás cosas alcanzarían a igualar la belleza de su esposa.

Y se dejó llevar, vaya que sí lo hizo. Entre ambos el amor se disfrutaba inmensamente en la cama, ahí solo se demostraba el amor, la pasión y todo tipo de afecto que ellos sintieran por el otro, entre jadeos, embestidas y besos dados con pasión pura.

Como si aún fueran jóvenes desenfrenados que habían encontrado una nueva forma de entretenerse en el sillón de un pequeño apartamento. Algo que solo ellos dos podían disfrutar de una manera cercana y personal, pues de esa misma pasión solo podía pertenecer sólo para ellos dos. Dos adultos que habían unido sus vidas por ese amor que había dado como resultado a una pequeña que ambos amaban.

Pero mientras ella no estaba en casa debían disfrutar del momento. Y para Lincoln hacer el Amor en la cama y en la carretera eran la mejor forma de relajarse.
Y dios, como amaba los rugidos y gemidos de sus amores eternos. Solo Ellas podían sanar su alma afligida ofreciendo un consuelo que muy pocos entenderían.

Pero ahí estaba ella encima suyo ofreciéndole el alivio que tanto había requerido durante el día. Pidiéndole más y más de su amor incondicional. Él le entregaba todo lo que existía en él, no solo su amor, sino todos los sentimientos que se agolpaban en su corazón. Cuando la tocaba, la piel de Ronnie era como agua viva, que temblaba de arriba a abajo con el tacto, y cada movimiento era como un relámpago recorriendo ambos cuerpos. Eran el Yin y el Yang, oscuridad y luz, no por sus cuerpos sino por sus almas. Y al final nada importaba, porque eran uno solo, dos cuerpos fundiéndose, dos almas en sintonía. Le parecía estar en el paraíso, trascendiendo la realidad junto a ella, y finalmente sentía como iba a derramarse como los ríos que se aman dentro de su amada Ronnie Anne. Un clímax estremecedor que terminó en un beso, por un momento, tan solo por un momento todo el mundo parecía desaparecer a su alrededor. Y lo demás.
Lo demás ya no importaba en realidad, solo ellos dos y el cosmos.

Después de eso ambos se miraban el uno al otro, todo lo que podía hacerse o sentirse ya estaba hecho. Simplemente estaban ahí en silencio con el único sonido latente de respiraciones cansadas pero satisfechas.

— Jeh...— Lincoln rio por lo bajo mientras su esposa arqueaba una ceja.

— ¿Qué es tan gracioso Linc? — Preguntó sonriendo al ver a su esposo.

— No, nada. Solo qué me recordaste a ese verano de hace 10 años. Cuando hicimos esto en la playa ja ja ja.— Lincoln mencionó al recordar ese momento exacto.

— Jeh, sí. ¿Pero sabes algo? No lo hiciste mal para ser un viejo. — Ronnie rio haciendo que Lincoln también lo hiciera.

— Awww. Cosa, como si de verdad aún no fuera igual de bueno que cuando éramos jóvenes.

— Pues tengo que decir que tú sigues siendo igual de bueno. — Dijo Ronnie riendo, y acarició su pecho.

— Ya sabes, somos como el vino, mientras más edad, mejor. — Dijo riendo. — Deberíamos volver a la playa y repetir lo mismo.

— Para hacer eso sí que estamos viejos, Lincoln. — Respondió Ronnie riéndose.

Él beso su frente y por unos segundos quedaron en silencio. Lincoln sentía los latidos de Ronnie y eso por alguna razón lo tranquilizaba.

— Tengo que contarte algo. — Dijo Lincoln.

— ¿Qué cosa? — preguntó Ronnie.

— Nada grave. — Dijo él.

— Oh… ¿Y de qué se trata? — Preguntó Ronnie recargándose en el pecho de su esposo. Lincoln en ese momento pensó bien lo que le iba a decir a su esposa.

— Es… Sobre Lucille. — Lincoln respondió tallándose la cara con la palma de su mano.

— Oh sí… Eh Linc quería decirte algo con respecto a eso. — Ronnie desvió la mirada con algo de pena y arrepentimiento.

— Ya sé, ya sé Ronn… Mira yo…

— No espera déjame terminar. — Ronnie interrumpió para mirarlo a los ojos y suspirar pesadamente. — Yo… Yo cambié de parecer. — Dijo en un tono bajo confundiendo a Lincoln. — Hoy… Me di cuenta de qué obligarte a vender a Lucille es una decisión… Muy egoísta de mi parte Linc. — Lincoln se sorprendió al escuchar eso. — Yo, creí tontamente qué si vendías la moto eso te haría bien, nos haría bien a todos, más yo por temor que regresarás a S.A.M.C.R.O. Pero la verdad es que no… No puedo hacerte eso, Lucille es muy importante para ti y yo sé que esa moto representa mucho para ti… Y sería muy egoísta de mi parte obligarte a vender algo de lo que tú tienes tanto aprecio, no sería justo negar lo que fuiste solo por querer imponer lo que yo creo que es mejor para nosotros. — Terminó de decir para voltear a ver a su marido. — La puedes seguir conservando Linc. Espero… Que puedas perdonarme por querer hacer que la vendieras. y qué… Y qué si aún no está tan dañada… No sé, quizás algún día llevar a repararla y pasear en ella como siempre quisiste.

Aquello lo animaba, confundía y en parte igual molestaba, pero principalmente lo confundía.

Había pasado uno de los peores días de su vida buscando una forma de conseguir dinero y fingir que había vendido a Lucille, todo para que ahora Ronnie le dijera que podía conservarla y repararla.

Pero ahí estaba lo maravilloso: Ronnie quería permitirle usarla. Tal vez al fin podrían andar en motocicleta juntos, como tanto había soñado.

— Ahora sí, dime tú ¿qué me ibas a decir? — Ronnie preguntó de regreso para ver a Lincoln.

— Eh… Yo, es que. — Lincoln quería decir que en efecto ya había vendido a Lucille y que ya tenía el dinero, pero en parte tenía una oportunidad dorada frente a él. Comenzar de nuevo desde cero y mostrarle la vida que él tanto anhelaba. — Rayos Ronn… Es que ya la mandé con una persona que la iba a desmontar. — Lincoln mintió haciendo que su esposa suspiró con pena.

— Dios Linc… Lo siento, yo no esperaba eso. — Ronnie dijo con cierto hilo de pena en su voz.

— Pe… pero no te preocupes, aún no la han desmontado. — Lincoln mintió de nuevo tratando de hacer que su Ronnie creyera esa historia.

— ¿De verdad? ¿Aún no es tarde para recuperarla? — Preguntó sonriendo de nuevo

— No… De-Hecho aún no me han pagado nada por ella… Aún no es tarde. — Lincoln sonrió torpemente a Ronnie la cual suspiro de alivio momentáneo.

— Qué bien Linc. — Ronnie dijo acariciando la mejilla de su esposo en su palma.

— Pero… ¿Y qué ocurrirá con tus estudios? — Lincoln preguntó devuelta tragando saliva pesadamente, le estaba mintiendo a su esposa de la peor forma posible.

— Ya pensaré en algo Linc… Lo que más me importa ahora es tu felicidad, quiero que seas feliz Linc… De verdad, te amo tanto… Y quiero lo mejor para ti… Quiero ser lo mejor para ti, ya no quiero obligarte a nada que te haga sentir mal, o qué trato de imponer mis deseos sobre los tuyos… Yo quiero que seas feliz Lincoln, por eso te amo. — Ronnie terminó sellando sus penas con un beso en los labios de su esposo.

Él le dio un beso, y sintió que era el mejor beso que le había dado en años. Ella era su mayor tesoro, lo que iluminaba sus días, junto con su hija. Ronnie era su compañera, era comprensiva como ninguna, nadie lo soportaría como lo hacía ella. Sólo la podía describir como perfecta, era maravillosa, era mil veces mejor que él.

¿Cómo se había enamorado de un perdedor como él? Sentía que la estaba bajando, que le había impedido ser todo lo que ella podría haber sido. Quién sabe, tal vez hace años habría sido doctora de no haberlo conocido.
Pero mala suerte, lo había amado, y tenían una preciosa hija. Eso valía muchísimo para él. en ese momento sintió que, si Ronnie le había pedido renunciar al club, él la había obligado a renunciar a cualquier futuro que tenía planeado.
Sin embargo, podía jurar que a ella no le importaba. No, después de todo lo que acababan de tener, era imposible que no estuviera feliz con él.

— Ahora. ¿Quién va por nuestra pequeña? — Ronnie preguntó de nuevo con una sonrisa haciendo que Lincoln le sonreirá igual.

— Déjame esto a mí, igual… Tenía ganas de ir con mis padres. — Lincoln respondió mirándola a los ojos. — Espera aquí. — Lincoln respondió levantándose de la cama para comenzar a ponerse su ropa.

Ronnie lo miró nuevamente. Como le encantaba ver a su esposo que desde hace algunos años tenía una musculatura prominente, además de los tatuajes que adornaban su piel, se veía rudo sin importar cuanto lo viera le enamoraba ver a Lincoln como él era... Aunque le incomodaba un poco ver el Símbolo de la parca en su espalda.
Ver a los ojos del Grimm Reaper era como… Ver a una bestia, una bestia que estaba ahí fría y silenciosa, una bestia que se mofaba de ella.
Que, aunque su marido hubiera salido del club, jamás podría sacar a esa bestia de Lincoln.

Puede que él ya no estuviera con Sons. Pero ella había aprendido qué podía sacar al hombre del club, pero jamás podría sacar al club del hombre.

Ni, aunque cubriera ese tatuaje con toda la tinta del mundo

Sentía una cruel tristeza en cuanto veía aquel tatuaje en la espalda de su esposo. Le recordaba algo que no quería recordar: Lincoln siempre sería un Son, aunque perdiera su chaqueta, incluso si perdía a Lucille, su moto. Su corazón siempre estaría en la carretera, incluso lo notaba cuando salía a trabajar, notaba el ansia que sentía él por tomar su moto y marcharse por la carretera.

—Volveré pronto. —dijo él, sonriéndole. Menos mal había cubierto ese tatuaje con su ropa, no soportaba verlo.

— Ten cuidado. — Respondió Ronnie devolviéndole la sonrisa. — Y no te preocupes, encontraremos una forma.

— Creo que ya tengo algo en mente. — Dijo él — Pero espera a que vaya a buscar a Luz y te explico.

Nothing Else Matters MetallicA.―

Lo contempló mientras salía, y oyó cómo encendía la camioneta. Por alguna razón, Ronnie Anne se sintió triste, aunque sólo era por unos segundos. Triste y preocupada.

Y mientras tanto Lincoln pensaba en lo que su esposa le había dicho, en lo de su cambió de opinión, pensaba en su maldito día y el cómo tuvo que sufrir por conseguir un dinero que él había negado tener. Le enojaba que todo hubiera sido un cambio de planes innecesario del inicio al fin. ahora nuevamente tenía uno de sus eternos dilemas sobre qué hacer. Pero tenía un plan. Un plan que debía funcionar, o si no quizás todo había sido en vano.
Pero trataba de no pensar en ello Mientras escuchaba la radio

Mientras Regresaba a la casa de L.
Mientras regresaba a una vida en la que él había creído abandonada por su mente y corazón.

No esperaba volver a la Casa Loud de esa forma. Llevaba muchos años sin entrar, sin ver a sus padres y hermanas, pero con dolor pensaba que no era del todo porque no tenía ánimos de verlos. Su familia no tomó muy bien su entrada a S.A.M.C.R.O., y algunos peor que otros. Incluso Lucy suspiró más de la cuenta aquel día, y eso era muy mala señal. Esperaba que sus padres no siguieran molestos con él.

Oía la radio, pero en realidad no escuchaba la música. No sabía cómo iba a reaccionar al ver la mágica casa de su niñez, donde pasó tantos buenos momentos y otros no tan buenos. Cada centímetro del lugar tenía una historia, recuerdos de su intensa niñez.

— Joder. — Fue lo que pudo murmurar entre la nube de tormenta que era su cabeza en esos momentos.

Ahí estaba, siendo sincero se sentía un poco incómodo al estar nuevamente ahí. La última vez que estuvo ahí había sido obligado por el destino mismo a abandonar a su familia, pero no por qué él quisiera, sino porque había sido necesario.
Puso el freno de Mano y se bajó de su camioneta, entonces caminó a los escalones del porche y ahí fue cuando comenzó a buscar sus llaves, hace miles de años que no usaba esa misma llave. De alguna forma se sentía como un niño de nuevo, regresando a casa como miles de veces en el pasado lo hizo.

Al encontrar la vieja llave de su casa la metió en el cerrojo. Y al encajar a la perfección le dio vuelta y entró.

— ¿Papá, Mamá? — Lincoln preguntó para ver si ellos estaban ahí. — Soy yo, Lincoln. — Dijo mientras cerraba la puerta tras de sí. Y en ese momento una chica rubia apareció en la sala.

— Oh… ¡Lincoln! — Dijo con cierta alegría en su voz. — Había olvidado que tenía llaves hermano. — Lincoln miró a esa dirección para ver a Lily la cual fue a abrazarlo. — Qué alegría verte de nuevo Linc.

Aún la recordaba como el bebé que había tenido que cuidar tantas veces. La chica que era ahora aún conservaba cierto aire de inocencia o ternura que tenía desde ese entonces.

— Lily...— Dijo el, y su voz sonó más quebrada de lo que quería. — Lily..., es una alegría.

No se pudo contenerse y soltó un par de lágrimas en cuanto la abrazó, y la apretó deseando internamente que no le guardaba ningún rencor.

— Lincoln, no llores. — Dijo ella, aunque su voz igual sonaba quebrada.

— No estaba llorando, algo entró a mis ojos. — Rio él, ya más animado.

El día había mejorado, definitivamente

— ¿Cómo estás hermano? Hace años que no te veo. — Lily dijo limpiándose los ojos.

— Bueno. Estoy viejo, supongo que eso es algo. — Lincoln respondió mirando a su pequeña hermana de vuelta. — Rayos, creciste tanto. ¿Cuantos años tienes? ¿Veinte, Treinta, ¿Ochenta? — Ese comentario hizo que Lily riera por tal ocurrencia.

— Je je no, para nada hermano, apenas tengo 20

— ¿20? Rayos el tiempo vuela en esta casa ¡ja ja! — Lincoln respondió suspirando, de alegría. — Oye Lyl… Supongo que sabes a lo que Vine.

— Oh, ¿tu pequeña? Sí, lo que pasa es que ya se durmió. — Lily respondió mirando hacia la sala, — Se quedó dormida mientras veíamos una película, estuvimos jugando videojuegos toda la tarde y creo que eso la cansó je jeh.

— Me alegra saber que lo hayan pasado bien. — Dijo él feliz. — ¿Y qué tal jugaba?

— Con un poco de práctica sería igual que tú cuando niño. — Se rio Lily.

— Si que pasó el tiempo...— Dijo mirando su vieja casa. Se veía extrañamente igual, como si no corriera el tiempo ahí. — ¿Dónde están mamá y papá? ¿Qué es de nuestras hermanas?

Se arrepintió un poco de esa última pregunta, pero era casi inevitable hacerla.

— Bueno, papá y mamá salieron, ya sabes qué les gusta pasear juntos. — Lily respondió mirando a la puerta principal. — Las demás… ¡Están bien! Sí, pero andan ocupadas. Aunque Leni está allá arriba en su cuarto. ¿Quieres pasar a saludarla?

Lincoln escuchó nuevamente el nombre de su hermana una vez más y así, casi el alma se le llenaba de penas y arrepentimientos.

— No, no… Para nada...— Lincoln respondió rápidamente. — Eh… Solo vine por mi Luz, No me gustaría causar alborotos.

— ¿Alborotos? — Preguntó confundida por lo que su hermano había dicho.

— Sí...— Lincoln respondió con un suspiro abrumador. — Eh… Solo dile que pasé a saludarla, pero me tuve que ir rápido. Y también qué… Qué espero qué Lothric también se haya divertido con su prima.

— Oh Lothric. A decir verdad, no, él estuvo fuera todo el día, pero si lo veo le avisó, ¿Sí?

— Claro, dile eso..., no hay problemas. — Dijo Lincoln cargando a Luz con cuidado, para no despertarla. No quería ver a Leni..., eso iba a ser muy complicado y muy incómodo. De pronto el lugar parecía una trampa peligrosa, debía salir cuanto antes o todo se iría extremadamente a la mierda. — Lily, diles a nuestros padres que quiero visitarlos. — Dijo él dirigiéndose a la puerta de salida junto a su hermana. — Llegaré un fin de semana, tal vez el que viene.

— Claro, espero que vengas a visitarnos más seguido— Respondió Lily feliz. — Todas te extrañamos mucho.

Eso era lo que le dolía y preocupaba a la vez. Al menos para una, lo mejor sería olvidarse totalmente de él.

— Bien. — Lincoln respondió dándole un pequeño beso en la frente a su hermana menor. — Espero… Volver a vernos muy pronto Lyl. — Dijo serio mientras abría la puerta de su antiguo hogar.

Salió al portón con cierta pena, aunque por un momento sintió que alguien más lo veía a sus espaldas, y al ver hacia la dirección de las escaleras se encontró con una mirada algo triste y angustiada de una de sus hermanas mayores.

No se dijeron nada, y mucho menos tenían algo para hacerlo, Lincoln simplemente desvió su mirada a su camioneta y cerró la puerta tras de sí.

Entonces abrió la puerta del pasajero para acomodar a su pequeña en el asiento, acomodando bien su pequeño cuerpecito y su cabeza para que descansara bien, y entonces se decidió por entrar en su camioneta, había sido un día largo, pero por lo menos había terminado, entonces encendió su camioneta para finalmente irse a su casa… Pero en esos instantes vio una silueta encapuchada caminando hacia la casa Loud, una Silueta Joven en realidad. Lincoln la miró en silencio por unos instantes hasta que ambas miradas chocaron, el chico miró al hombre y el hombre miró al muchacho, ninguno de los dos dijo nada, ni siquiera un suspiro, entonces el joven rubio se des encapuchó para ver bien al hombre de la camioneta.

Y Lincoln le regresaba la mirada también, sí que había crecido mucho… Demasiado rápido, más de lo que alguna vez pudo haberse sentido cómodo. ¿Cuándo lo vio por última vez? Apenas sí podía caminar. Ahora lo veía llegar a pocos años de ser un hombre, no podía creer que el tiempo había pasado tan rápido. En vez de ser golpeado por recuerdos, fue azotado por la falta de estos. No recordaba nada de él, pero no porque quisiera, sino porque no tenía otra opción. Era lo mejor para él y para su madre, aunque le había dolido mucho a Lincoln.

Se miraron por lo que parecieron ser siglos, y ninguno de los dos se veía capaz de moverse o de decir algo. posiblemente estarían así hasta que fuera el amanecer, o hasta que llegara alguien más...

— ¿Api? —escuchó la dulce voz de Luz, somnolienta y confundida de verse repentinamente en la camioneta.

Y eso hizo que la quietud se rompiera, como si nunca hubiera existido.

— Uh… Sí. — Lincoln respondió mirando a su hija. — Vamos a casa pequeña. — Lincoln quitó el freno de mano para dar marcha atrás su camioneta y nuevamente dar marcha a la carretera.

Mientras que el joven miraba hacia la niña dentro de la camioneta con algo de envidia, mientras la misma camioneta vieja comenzaba a irse por esa misma dirección, en silencio…

En realidad, no podía pensar nada, solo que nuevamente ahí estaba ese hombre que no significaba nada para él o sus recuerdos… Pero, aun así. Sentía la necesidad de que lo fuera.
De ser un Orgullo para él.

Y no un fracaso Viviente.

Su madre le había contado cosas maravillosas de su ausente padre, cosas que lo hacían ver como un hombre magnífico, y en comparación, él no valía nada.

¿Cómo una leyenda así iba a quererlo? Había sido un miserable accidente, algo que jamás quiso tener.

Sin embargo, había planeado tener otros hijos, y eso lo torturaba por dentro.

Debía ser digno de él.

Y mientras el joven sufría aquellos pensamientos, Lincoln conducía su camioneta de regreso a su casa. No había sido un encuentro grave, pero era doloroso. Muy doloroso. No estaba listo para llegar a la Casa Loud, aún no. Sus hermanas lo juzgarían, Lisa era un genio, ella se habría dado cuenta el primer día y seguro calló por algún enfermizo experimento o interés científico. Quién sabe, tal vez todas lo sabían y fingían que nada pasaba. El encuentro con Luan pasó a ser terrorífico si aquello era cierto.

Redujo la velocidad, no quería tener un accidente por llevar la mente en otra galaxia. Lo único que faltaba era arriesgar la vida de una de las cosas que más valoraba. Volvió a encender la radio solo para comprobar si había una buena canción en la estación de música más cercana que pudiera sintonizar… Aunque…

— Interrumpimos la transmisión habitual para traerles un informe de última hora, Ocurrió un tiroteo en el estacionamiento a las afueras de la ciudad, un altercado entre bandas. — Lincoln escuchó atentamente a la locutora mientras avanzaba. — No sabemos cuántos muertos hay hasta ahora, los locales avisaron sobre los balazos que habían empezado desde la tarde, informaron sobre… E-Esperen nuestro contacto aéreo nos está informando más sobre lo qué está ocurriendo en el área, vamos contigo Kirk

— Así es Vicky, lo qué está ocurriendo en estos momentos es un tiroteo entre bandas, desde aquí me parece ver el logo de Lambs, Sons y quienes parecen ser corredores callejeros.

Frenó de un modo tan repentino que Luz, quien ya se había dormido, despertó asustada y lo miró como si necesitara que él la consolara.

— ¡Api! — Dijo con una voz que parecía querer volverse llanto. — ¡Qué pasó!

— N-nada, Lucecita. — Dijo él, apretando otra vez el acelerador. — Solo oí una pésima noticia.

¡Los Lambs! ¡Malditos hijos de perra! ¿Cómo se atrevían? ¿Acaso el mensaje no era claro?

Debían preparar otro golpe.

Mierda, de no haber estado con Luz, habría ido a ayudar.

O tal vez podría ir..., primero dejaría a Luz en casa. Pero no tenía coartada. Lincoln nuevamente se encontró con una decisión muy difícil… Su Familia. O su Club.

Y en ese momento parecía que la decisión que tomará sería la que definiría su destino de ahora en más.

The Loud House: Sons Of Anarchy.

Joseph: 52 Años.

Mark: 40 Años.

Mike: 39 Años.

Víctor: 37 Años.

Richard: 26 años.

Tony: 22 Años.

Aquí Otro capítulo de Loud House Sons of Anarchy.
Espero que les haya gustado mucho

En lo personal esta serie se volverá una serie regular al trabajar sin muchas restricciones. Por lo que espero postear capítulos más a menudo de esta serie. Más que nada porque siento que la producción es mucho más rápida y no está completamente sujeta a restricciones de auto censura o de presentación profesional.

Así que… ¡Más Loud House S.A.M.C.R.O. Para el Rato chicos!

Aún más drama, aún más muerte y las dos historias que cautivaron mi corazón y que espero que también a ustedes lo haga.

(Visiten a FHix en sus páginas de Facebook, Deviantart y Fanfiction Hace mucho contenido lindo e interesante, además de historias muy Lindas.)

Les agradezco tanto a todas sus visitas, comentarios y Favs. De verdad chicos y chicas, los amo a todos, no haría esto sin toda la ayuda y soporte que me dan, aprecio bastante sus aportes por lo que en el siguiente capítulo de Homecoming haré un anuncio especial para todos ustedes. De verdad.

Chicos, chicas gracias a todos. Aquí los verdaderos artistas son ustedes. Sin ustedes yo seguiría publicando historias sin constancia ni relevancia. Muchas gracias.

De su Amigable Vecino.

El Sorprendente Eddy Araña.

Y un agradecimiento Enorme a Osvaldo Sandoval, mi codirector y escritor en esta historia. Hermano gracias por todo.

SAM CROW Forever and Ever.

Let the Freedom Ride Alway's.

(English Version Soon… Or Dunno ask me if you want a English Version Guys and Gals.)

Síganme en Deviant, No subo mucho, pero… Últimamente estaré subiendo Ilustraciones de LH Sons y Homecoming… ¡It's Something!

ArrobaObscurum-Draco