Un motociclista es alguien que se atrevió a hacer algo que todos sueñan con hacer: Enviar todo al demonio, pero pocos se atreven. ~

Apenas llevaba una semana como prospecto y sentía como si hubiera tenido que combatir toda una guerra. Lincoln se contempló en el reflejo de unas botas a las que estaba tratando de lustrar, sentía que ya estaba agarrando ritmo.

Pasó justo lo que imaginaba, aunque aumentado un poco. En realidad, aumentado bastante. Prácticamente lo trataban como a un esclavo, haciéndolo lustrar botas, trapear el piso, limpiar baños y prácticamente cualquier trabajo humillante o que nadie desea hacer.

Pero eso no lo iba a desanimar. Para nada. Si Bobby había pasado por eso, si el padre de Bobby lo había soportado, él también podría. Él sería un verdadero hijo de la anarquía.

— Hey, perra. — Le gritó uno de los Sons, caminando en dirección a la barra para pedir un trago. — Alguien hizo un desastre en el baño, ve a limpiar.

Lincoln sintió una punzada de ira, pero se fue rápido al ver los parches que adornaban su chaqueta. Miraba eso y ya podía imaginarse a él mismo, con sus propios parches, conduciendo por la carretera sobre su moto.

Su moto..., aún no la conseguía. Consiguió trabajo en Flip's: Comida y Combustible, pero el sueldo era tan miserable que había considerado seriamente robarla. O tal vez robar la propia tienda donde trabajaba.

— Eh, sí señor, ya voy. — Lincoln respondió tratando de no parecer tan molesto por lo que uno de los hombres de mayor rango del club le pidió hacer.

— Y cuando termines necesito que limpies las motos, y a la de ya, qué hoy mismo voy a salir por mi chica, puto blanquito de mierda. — Volvió a decir convocando un poco más la ira del joven Lincoln… Pero si quería ascender debía hacer todo lo qué le pedían sin chistar.

— Sí señor...— Lincoln respondió aguantándose de decirle. "Imbécil" Algo que no debía decirle en ese preciso instante. Lo tenía en la punta de la lengua, pero si lo decía lo más probable era que se ganará una paliza. Lincoln comenzó a ponerse sus guantes para lo que sabía era limpiar un cagadero.

Era peor de lo que había imaginado, superando por mucho a cualquier desastre que hubiera hecho Lily cuando era bebé.

Pensar eso hizo que involuntariamente se riera, y el aire apestoso hizo que casi se atragantara. Había un olor a putrefacción tal que ni Lana estaría tranquila ahí.

Comenzó a trapear rápidamente, no quería pasar demasiado tiempo ahí, y encima debía limpiar las motos. Eso era demasiado complicado para él pues debía tratarlas con el respeto que merecían. Su peor pesadilla es que alguna se le cayera mientras la lavaba, si pasaba eso podía darse por muerto. Pero valdría la pena cuando obtuviera sus parches, vaya que lo valdría. Había buscado modelos de motocicleta en revistas y páginas web, pero aún no había hallado una que lo convenciera. Debía buscar en tiendas, ahí encontraría la moto que sin duda robaría su corazón.

Una yegua de acero del que esperaba ser digno.

Lincoln se había imaginado montar una Motocicleta como los demás en el club. Sí le costaría uno y la mitad del otro, y quizás tendría que trabajar como un maldito esclavo para obtenerla. Pero soñar no costaba nada.

Igual él era el chico con un plan. Sabría qué hacer para conseguirla en algún momento de su vida.

Pero mientras pensaba en eso seguía tratando de destapar la cañería, y sí el olor a mierda ya era insoportable eso era inhumano. ¿Quién sería capaz de hacer tal monstruo de Mierda?

Poco después Lincoln Limpiaba las motos con una camisa de repuesto y con su chamarra colgada de una repisa, secándose después del asqueroso momento qué había tenido en el baño.

Se había vomitado un par de veces. Por lo que si quería comer de nuevo debía terminar de limpiar las motos…
Si es que el recuerdo del baño no le arruinaba el apetito.

— ¡Linc! — Alguien lo llamó a sus espaldas y al voltear a ver se dio cuenta que era Bobby el cual regresaba con el remolque y un auto con el frente completamente desbaratado.

— ¡Bobby! — Saludó feliz Lincoln, y su expresión fue cambiando mientras veía el estado de aquel auto. Daba la impresión de que chocó totalmente de frente contra un muro.

— Hola hermano. — saludó alegre el latino, mientras se estacionaba. — ¿Otra vez debes limpiar las motos?

— Créeme que es lo mejor que me tocó hacer hoy -— Dijo riendo mientras trataba de quitar el barro de una preciosa moto. — ¿Que le pasó a ese auto? Está hecho una ruina.

La expresión de Bobby reflejo dudas, y Lincoln entendía por qué.

— No se si pueda decírtelo, Linc. No es que desconfíe de ti, pero...

— Calma, Bobby, entiendo — respondió Lincoln, y sonrió un poco para hacerle entender que no le molestaba.

Aunque de hecho si le dolió un poco.

— Sí… Pero bueno, nos llamaron para ir a remolcarlo y mi pá me pidió ir personalmente ya sabes y... — Bobby se detuvo a media charla al oler algo en particular. — Espera… ¿Hueles eso? Huele como a… Como a cagada.

— ¿Rayos en serio? — Lincoln preguntó mirando a su ropa. — No jodas, si me acabo de cambiar la ropa.

— Espera. ¿Qué? — Bobby preguntó mirando con extrañeza a su hermano.

— No, nada… No quiero hablar de eso. — Lincoln respondió recordando lo qué había sucedido momentos antes en el baño del club.

Ese momento no solo había sido asqueroso, sino extremadamente humillante. Bueno, no podría decir cuál peor, si el asco o la sensación de ser menos que mierda para los miembros del club.

Pero no podía quejarse, después de todo así trataban a los novatos..., a menos que fueran más severos con él. quizás por su juventud o su color de piel o pelo. Agitó la cabeza, no podía pensar así de sus hermanos. Solo era la rabia la que lo hacía pensar así.

Eso sí, el comentario de Bobby lo hizo sentirse ridículo. ¿No podía estar oliendo a mierda, y si el aroma jamás se iba? Podía irse despidiendo de su vida social, aún más de lo que ya estaba deshecha.

— Bueno..., estabas diciendo que te dejaron remolcarlo. — Dijo Lincoln para tratar de olvidarse de aquello— ¿Cómo es que quedó tan destrozado?

— Bueno a un imbécil borracho se le hizo buena idea salir a pasear por el pueblo, hasta que se durmió sobre el volante y chocó con una pared de concreto sólido. — Bobby respondió rascándose el mentón. — Demás está decir qué sobrevivió apenas. Se hizo mierda el rostro, pero supongo que estar vivo es algo. Además, qué estaba obstruyendo el camino y me enviaron para remolcarlo. — Dijo para sacar una goma de mascar de su chaleco.

— Rayos. Supongo que tuviste un día ocupado. — Lincoln mencionó tomando una goma del paquete que Bobby había sacado.

— Sí… Pero bueno supongo qué son los gajes del oficio. — Replicó para comenzar a masticar su goma de mascar.

En ese momento a Lincoln no se le ocurría qué más decir o hacer, en realidad quería olvidarse de lo qué había sucedido en el baño.

Aunque cada vez que trataba de olvidarlo el recuerdo le volvía con las sobras de la mierda que aún se olía en su ropa.

Entonces Lincoln miró hacia el deshuesadero de partes y se dio cuenta de una moto completamente estropeada, sin motor, sin batería, con el asiento roído, con una llanta en el lado trasero y otra completamente desgarrada en el frente, lo único que parecía que seguía mínimamente intacto era el lomo y el faro delantero Lincoln por alguna razón se sintió atraído a esa moto. Algo le llamaba poderosamente la atención.

— Oye Bobby… ¿Cuánto tiempo ha estado ahí esa Harley? — Lincoln preguntó casi hipnotizado

— ¿Eh? — Bobby miró hacia la dirección que Lincoln miraba y dio un suspiró largo. — Uy hermano… Esa moto ha estado ahí desde que el Club inició sus operaciones en el pueblo, nadie la ha venido a reclamar o a reparar, es solo un pedazo viejo de chatarra.

Era un total desecho. Le daba la impresión de que apenas la tocaría y se rompería, y que no tenía ningún arreglo posible. Sin embargo, de inmediato se sintió atraído por aquella moto. Parecía ser tan fuerte y a la vez milenaria, como una montaña que ha visto pasar a miles de civilizaciones. Así esa misma moto vio pasar a incontables vehículos antes, y seguro compartía con él las ansias de salir a andar por la carretera.

No entendía como, pero sintió como si la moto lo mirara y le diera su aprobación. Quizás todos vieran simple chatarra inservible, pero él sintió al verla algo que no había sentido al ver ninguna moto.

Y fue como una revelación celestial.

— Bobby, ¿en cuánto venderías esa moto? — Preguntó Lincoln. Bobby la miró y se rio.

— Linc, hermano, no te desesperes, sé que las motos son algo caras, pero no debes ahorrar tanto...

— La repararé, quiero a esa moto. — Insistió Lincoln. Bobby negó con la cabeza.

— Hermano, no tiene arreglo posible, aunque le pusieras un motor, todo está dañado.

— Bobby, no te estoy pidiendo consejos, te estoy pidiendo un precio. — Lincoln respondió con una seguridad y determinación absoluta en tener esa moto en sus manos.

Bobby pensó durante un rato, cualquier otra persona habría dicho.

"No, sí tienes razón, es un pedazo de mierda." O quizás. "Sí… Tienes razón no va a valer la pena gastar dinero en repararla" Pero… en el primer momento en el que Lincoln la vio sintió un amor a primera vista.

— Pues… No vale mucho, solo es chatarra y partes… Unos 1.200 Dólares hermano. — Bobby dijo simplemente mientras Lincoln se acercaba a posar sus manos sobre el lomo de la Moto… Por alguna razón sentía que debía ser suya, repararla sería un desafío enorme… Pero en su mente sabía que cada segundo qué le dedicará, cada dólar, cada gota de sangre, sudor y lágrimas valdrían la pena de inicio a fin.

— ¡Hecho! — Lincoln respondió sin chistar. Mientras acariciaba el lomo de su nueva moto.

— ¿En serio la quieres? Digo… He visto en internet algunas que están a un precio algo bajo. — Bobby comentó completamente extrañado de la determinación de su hermano por esa Moto.

— Es tentador, pero te voy a ser sincero: si no me llevo esa moto, sé que me arrepentiré por el resto de mi vida. —

Hablaba con tal convicción que no podía negarse. Quién sabe, tal vez por esa moto sentía lo mismo que sintió él al ver la suya, un amor a primera vista que nada iba a separar.

— Esta bien, te la venderé, pero toma en cuenta que, en arreglarla, gastaras lo mismo que si te compraras una moto de lujo.

— No importa, sé que no voy a arrepentirme de esto. — Dijo animado Lincoln. No podía dejar de mirar esa moto. La imaginaba ya como nueva.

— Bueno. Pues entonces es tuya hermano. — Bobby dijo sonriendo con un poco de pena, por qué no sabía si le estaba haciendo un bien o si estaba condenando a su hermano a un trabajo más que imposible. — Y… ¿Como le vas a llamar? — Bobby le volvió a preguntar mirando como su hermano posaba sus manos en el manubrio y soñaba despierto con su Harley.

— Creo que le voy a llamar...— Lincoln pensó por unos momentos, hasta que recordó un nombre, un nombre, un nombre que había escuchado hace tiempo y qué sabía qué le quedaría perfecto a su nueva moto. — Lucille.

This Life Curtis Stigers & The Forest Rangers. ―
Riding through this world… All Alone.
God take your soul.
You're on your own.
A Crow flight straight, a perfect line.
On the Devil's Path. Until you die.
Gotta look this life, In The Eye.
Gonna Live this Life.
Until You Die.
The Loud House: Sons Of Anarchy.
Capítulo 4: Bandidos y Asesinos. Parte: 1.
Escrito y Dirigido por Eddy The Black Fire.
Co Dirigido y Escrito en colaboración con Osvaldo The Sleeping Voice.

Desde que las visitas se fueron y se cerró la noche en su ciudad, que comenzó a dar vueltas a todas las reflexiones a las que fue sometido durante el día.

Sobre todo, lo de Lothric. Aquello era una espina que aún no lograba quitarse, algo que lo desesperaba hasta casi hacerlo gritar. No lo odiaba, es más, amaba a ese chico, pero no podía comenzar a actuar como si fuera su padre.

A pesar de que ya lo sabía todo.

No podía entender por qué Leni lo hizo.

Admitía qué quizás los errores se habían cometido, había cometido muchos errores en su vida, demasiados para ser exactos, quizás todo había empezado desde que se unió a Sam Crow, quizás desde que le disparó a otro hombre en total y completa defensa personal, quizás cuando había golpeado a Lynn salvajemente…

Pero en un punto Lincoln realmente creyó que la noche en el que le dieron sus parches de la hermandad había sido el error más grande de su vida.

No debía de haber ido esa misma noche a qué su hermana le colocará los emblemas en su chamarra y no debió haber hecho lo que hizo esa noche.

Los errores más grandes de su vida habían empezado esa noche…. Pero, si tenía que ser sincero por una vez en su vida, consigo mismo, con su corazón y con Dios.

Debía admitir que Lothric, se viera desde el ángulo que se viera no había sido un error.

Nació como un niño normal, sin defectos de nacimiento, sin defectos en su mente o cuerpo, un niño completamente normal y sano.

Y mucho más ahora parecía un muchacho normal, que estudiaba algo qué le gustaba y qué vivía normalmente en la casa Loud.

Si Lincoln en el pasado hubiera tenido ese deseo de tener un hijo lo más probable es que Lothric fuera eso que siempre había soñado…

Pero, la horrible verdad detrás de su concepción y nacimiento mandaban al demonio todos esos pensamientos.

Lo que no podía ser, lo que jamás sería. Había dos líneas muy peligrosas qué Lincoln aún con la cruz de pecados que cargaba en su espalda no podía cruzar…
No quería atreverse a revelar algo infame por más que en esos 13 años anhelo con todo su corazón.

Debía tener mucho cuidado porque si no iba a arruinar demasiadas vidas, y sólo estaba autorizado a arruinar la suya propia. Pero daba igual lo que hiciera, de todas formas, afectaría a quienes eran importantes para él. Si no afectaba a Ronnie Anne, afectaba a Leni o a Bobby y viceversa. Su vida se había complicado demasiado y no entendía en qué momento se echó tanto a perder.

Sin embargo, había varias cosas de las que realmente no se arrepentía. Entrar al club era una de ellas. Podía lamentar todo, pero no entrar al club.

El club era su hermandad, su identidad, su vida, desde los 18 años qué quiso un cambio a lo que estaba acostumbrado, y si no hubiera sido por su mentor, segundo padre y amigo: Roberto Alejandro. Él jamás habría experimentado los mejores momentos de su paso por la vida joven adulta.

Sí, apreciaba a su propio padre, él le había enseñado muchas cosas a lo largo de su crecimiento, pero sinceramente, con Roberto realmente había dado ese paso tan importante en la vida de todo varón.
Qué era la transición de Niño a un verdadero Hombre. Cosas que no había aprendido con su padre, A como luchar, a como reparar motos y autos, a como ser más fuerte y afrontar las adversidades con la frente en alto.
Entre sus dos padres había grandes diferencias. Pero ambos habían sido ejemplos para él sin importar de qué familia vinieran.

Era por eso por lo que también pensaba mucho en Lothric, sí tenía a su abuelo para guiarlo como un padre… Pero… Aun, así como había dicho Lori, necesitaba a otro hombre qué le ayudará a guiarse por esta vida tan difícil y complicada qué se tragaba a los débiles sin dudarlo.

Era su deber hacer lo mismo que Roberto hizo por él, enseñarle a Lothric, más que a sobrevivir, a enfrentar la vida. Sólo que iba a ser sumamente incómodo y difícil acercarse a él y ganarse su confianza. No podía imaginar cómo se había tomado el hecho de que su padre era también su tío. Esperaba que saber eso no lo hubiera traumado demasiado.

Lo peor es que no podía estar seguro de que sus otras hermanas no se enteraran. Con tres personas conociendo un secreto, este fácilmente podía descubrirse.

Lincoln siguió pensando mientras su hija aún dormía en sus brazos… Su pequeña Luz…

Ella significaba eso para él, su nombre significaba muchas cosas para él y su familia. Por un Lado, significaba Algo qué traía esperanza. Por otro lado. "Luz de María" era un significado sobre la virgen María y su luz sobre la vida de las personas que buscaban la felicidad, el amor, la honestidad y la esperanza, o maso menos esa era la explicación que su esposa le había dado cuando ella nació.

Pero para Lincoln Luz fue… Una manera de redimirse. Sí la amaba y era todo lo que él había soñado de una hija… Pero por otro lado era su forma de buscar redención de su parte por todo lo que le había negado a Lothric desde el comienzo. Una forma de arrepentirse por no haber sido lo que su muchacho tanto necesito y en su lugar tomó a Luz para depositar todo ese cariño, afecto y años que no pudo darle a su primogénito.

Ella era algo así como su purgatorio, y sentía que no era justo para ella. No era culpa de Luz que su padre tuviera miles de problemas que sólo podía calmar tratando de ser un buen padre para ella.

Luz era lo que más amaba. Todos sus pecados los trataba de redimir siendo el mejor padre para ella. Y, sin embargo, no podía evitar ponerla en riesgo. Se desesperaba al imaginar que era su pobre hija quien resultaba herida de bala.

Se cubrió el rostro con las manos, no podía imaginar eso o si no, sería incapaz de dormir por el resto de la noche. Luz y Ronnie eran sus tesoros. Podía ser el tío genial de Lothric. Pero ahí estaba el problema, no podía ser su tío genial.

Podía desear ser como él.

Debía acercarse, pero ser lo suficientemente distante como para que no desarrollara cariño hacia él.

¿Qué se suponía que él iba a hacer? No era el hombre que en algún momento de niño se había imaginado qué sería. Y por supuesto que no era el hombre que sus hijos merecían.

Había cometido tantos errores en toda su vida y durante tanto tiempo…

Pero Lincoln sabía que si negaba lo que había sido y lo que era jamás lograría mejorar, solo descender más y más hondo.
Lothric merecía una oportunidad. Él más que nadie merecía que su padre estuviera ahí… Quizás ya era hora de empezar a actuar como lo que debía ser.

Lo que ya venía haciendo con Luz desde el día de su nacimiento.

Era hora de hacer otro cambió en su vida y…

— Linc… ¿Estás despierto? — Escuchó a su lado a su somnolienta esposa la cual lo miraba confundida.

— Eh… Sí, lo estoy Ronn. ¿Qué sucede? — Preguntó Lincoln mirando a su esposa la cual se tallaba los ojos.

— No, nada que ya está saliendo el sol. — Comentó haciendo que Lincoln abrirá aún más los ojos

— ¿Eh? — Respondió perplejo para luego mirar a su lado y darse cuenta de que en efecto ya era de mañana. Literalmente se había pasado toda la noche pensando. No podía perder el tiempo así. Debía recuperarse cuanto antes para poder comenzar a reparar todos los desastres que había hecho en toda su vida.

No era la primera vez que no conseguía dormir, pero si se molestó muchísimo. Sentía que volvía a ser aquel niño temeroso e inútil que fue cuando tenía once años.

Miró a su amada esposa, y sonrió. Ella nunca se cansó en su lucha por volverlo un buen hombre. Ella perseveró ahí donde todas sus hermanas se habían dado por vencidas.

Y así tenían cara de ir a reclamarle por ser un pésimo hermano.

Ellas habrían seguido buscándolo si de verdad lo hubieran querido.

— Sí. Mhm… Mira voy a ir con el doctor Ramírez, para que venga a revisarte. Veo que ya te estás aburriendo de este lugar. — Ronnie dijo mientras se estiraba, apenas comenzaba el día y ya debía ponerse a trabajar. Pero no importaba, mientras su esposo estuviera bien. — Voy a ver si… Ya te pueden dar de alta Linc.

— Sí Ronn. — Lincoln respondió asintiendo con la cabeza.

— Oye. — Ronnie se sentaba juntó a él nuevamente. — ¿Ya no te duele nada? ¿Ya no te sientes mal ni nada? — Preguntó para cerciorarse del estado de su esposo.

— No, digo ayer me dolía un poco el hombro y hoy aún me molesta un poco, pero ya no me siento mal… Supongo que está cicatrizando, ¿no crees? — Lincoln dijo mientras Ronnie le Sonreía.

— Sí, aunque primero debemos asegurarnos de que el metal no haya dejado ninguna infección. Solo así te podrían dar de alta. — Ronnie comentó acariciando una de las mejillas de su esposo. — Yo solo deseo que todo salga bien. — Ronnie dijo sonriendo y haciendo que su esposo sonriendo de igual manera.

— Sí… Yo también, estar acostado en cama todo el día no es mi estilo, ¿sabes?

Él era un hombre de acción. También el hombre con un plan. No podía seguir perdiendo el tiempo, debía comenzar desde ya a arreglar sus problemas.

— Imagino que descansaste más que en tus días de vacaciones. — Dijo ella riendo un poco.

— Ronnie, no es tiempo de descansar, tengo que volver a casa con Luz y contigo. — Respondió estirando su mano y ella la sostuvo.

— Mas tarde pasaré al aserradero para avisar por qué no has ido a trabajar. — Dijo ella. — Con todo el pánico olvidé hacerlo antes, espero que no te despidan por mi culpa.

Oír eso fue como un golpe en el estómago para Lincoln.

— Eh… No Ronn, creo que no será necesario. — Lincoln respondió tratando de actuar casualmente.

— ¿Ah no? ¿Y por qué? — Ronnie preguntó devuelta con interés.

— Greg… Es un imbécil, lo conozco y no me gustaría que te hiciera a tú una pendejada. — Lincoln dijo sonando casual como siempre.

— Oh, Linky, Linky, Linky. ¿En serio crees qué no sé lidiar con esa clase de personas? Además, debe entender que fuiste herido y no pudiste ir a trabajar. — Ronnie respondió confiada en sí misma como siempre.

— Ronn hablo en serio, no quiero que vallas al aserradero. — Lincoln respondió serio lo que causó que su esposa lo mirará con extrañeza, Lincoln reconoció esa mirada más pronto de lo que pensó en algo más qué decir para no quedar descubierto. — Digo… Es que… No me gustaría que él te dijera algo, sí yo sé que eres una mujer dura, pero no me gustaría que un ojete como él se pasará de la raya contigo. Y sabes qué si me enteró qué él se puso al tiro contigo yo voy y le rompo su chingada madre, y no queremos qué me despidan tan pronto ¿verdad?

Ronnie Anne lo miró a los ojos, una mirada llena de dudas y sorpresa, y Lincoln entendía que ella estaba sospechando algo. No la culpaba, todo lo que estaba diciendo era muy sospechoso.

— Entiendo que tu jefe sea un imbécil, pero trato siempre con personas así en el hospital.

— Si conociera a esos tipos, los golpearías. — Dijo Lincoln riendo un poco, para intentar distraerla.

— Lo sé, por eso nunca pido que vengas a mi trabajo. — Dijo ella riendo. — Pero debo ir a avisarles que te dispararon, al menos. Así sabrán que no estás faltando porque quieres renunciar.

— Mira, hagamos esto. — Lincoln empezó pensando rápido. — Yo… Yo le llamaré esta tarde para avisarle sobre qué tuve un accidente, y sí probablemente no me crea, por lo que mejor me presento al lugar para mostrarle mi herida y así no va a creer que lo estamos queriendo engañan con qué me dispararon. — Lincoln dijo con total tranquilidad haciendo qué Ronnie lo mirará devuelta con aún más seriedad.

— Dios mío Linc, de verdad, ¿cuáles serían las probabilidades de…?

— Una vez Bernand se fracturó el brazo mientras estaba limpiando el tejado, Su esposa le llamó al trabajo y no le creyó, y entre eso y lo otro lo terminó despidiendo por no querer regresar a trabajar. — Dijo Lincoln inventando completamente esa anécdota. — Ya cuando regresó con el brazo vendado le creyó… Pero aun así lo despidió por qué dijo qué se excusó con su esposa y qué era un puto mandilón de mierda.

— ¿Qué? — Dijo sorprendida Ronnie Anne. — ¿De verdad hizo eso?

— Sí, y Bernard tuvo suerte de que no lo golpearan, pues el imbécil del jefe estaba furioso.

— Dios mío, Lincoln, sabía que tu jefe era un idiota, pero no me dijiste que era un monstruo así —dijo sorprendida Ronnie Anne por todo lo que su esposo contaba.

— Ya ves por qué no quiero que vayas sola a hablarle. — Dijo Lincoln. — Mejor deja que yo me encargue.

Ella lo miró durante un rato que a él se le hizo demasiado largo. Parecía saber que todo era una mentira, pero luego Ronnie Anne tomó su mano y lo miró a los ojos. Por alguna razón, su mirada lo calmó.

— ¿Estás seguro, Lincoln? —dijo ella, preocupada.

Rayos… Ella sí que era buena, Lincoln estaba en aprietos al ver nuevamente esos ojos. Donde ninguna mentira podía escapar, donde los secretos más escondidos se revelaban a la luz del día… Lincoln pensó… Pensó… Y entonces tomó del rostro a su esposa y le acomodó un pequeño beso en los labios.

— No te preocupes Ronn. Yo sé lo que hago. — Dijo el pequeño lapso qué había cerrado los ojos ante el beso.

Ronnie pensó por unos momentos, si lo decía así debía ser cierto… Su esposo no podía mentirle así, desde hace tiempo que él no podía engañarla así… Y simplemente dejó de pensar y asintió con la cabeza.

— Está bien Linc… Te amo...— Ronnie respondió uniendo su frente con la de él.

— Yo también Ronn...— Lincoln respondió añadiendo otra capa de culpa a su red de engaños y secretos. Le dolía mentirle, pero si mentirle ayudaba a protegerla y a proteger su sucio secreto, quizás aún tendría una oportunidad. No lo haría si tuviera otra opción, pero para su desgracia no la había. Debía mentirle o si no, Ronnie Anne se iría lejos, muy lejos, y jamás volvería a ver a Luz, su amada hija. Por eso debía seguir mintiendo, y tener buena memoria para recordar cada mentira dicha y así no contradecirse.

Era una total mierda, pero así debía hacerse.

— Te prometo que yo me haré cargo de esto. Yo sé cómo decirle las cosas sin enfurecerse, lo aprendí con todo el tiempo que llevo trabajando ahí.

— Bueno...— Ronnie respondió sonriéndole a su esposo. — Mejor voy a ver si ya llegó el Doctor Ramírez... — Comentó levantándose de su asiento para ver a su hija dormida junto a su esposo. — Cuídala bien mientras regreso. — Pidió mientras salía poco a poco del cuarto.

— Por Supuesto. — Lincoln respondió acomodando un beso en la frente a su hija.

— Oh Linky. — Ronnie habló con ternura al ver a su pequeña hija y a su Esposo de esa manera. — Como amo ver a nuestra pequeña Lucecita junto a tú.

Él sonrió enternecido, lo que ella le decía llegaba profundamente a sus sentimientos. Le parecía que, si Ronnie Anne sentía eso al verlos, no se atrevería a marcharse lejos con Luz.

Él no quería ser un mal padre. No tenía la culpa de amar tanto las motos, ni tenía la culpa de que Bobby y el club lo necesitaran pues estaban pasando por momentos muy graves. No era su culpa ser una bestia jodidamente buena en los tiroteos y peleas.

Y a pesar de todo eso, trataba de hacer lo mejor para su familia.

— Gracias, Ronn. — Dijo sonriendo, y pocas veces se sintió tan aliviado.

— Ahora vuelvo, no te pongas feliz sin mí. — Dijo mientras salía del cuarto para buscar al doctor qué ella había mencionado, mientras Lincoln solo suspiraba de alivio momentáneo por finalmente ser dejado solo con su hija.

Al menos en eso ya podía estar tranquilo, Pues con tantas preguntas y dudas solo conseguían ponerlo nervioso e intranquilo por no mantener una actitud tranquila, ante todo.

Más que nada por sus decisiones y las consecuencias de sus actos qué no hacían más que dejarlo pensando sin llegar a una conclusión. Y si solo les daba vueltas y vueltas a esos asuntos no llegaría a nada. Solo se volvería loco.

Lincoln vio hacia abajo para ver a su pequeña durmiendo plácidamente en su pecho…

Dios, la dicha de ser padre era tan tranquilizadora y al mismo tiempo tan gratificante.

Luz, ella era la prueba de que no todo lo que había hecho había sido un error. Ella era lo más bello que él en sus años como Hijo de la Anarquía pudo haber creado.
Con ella había descubierto la dicha de ser padre e intentar ser mejor persona día a día solo por ella…

Y lo hacía recapacitar de cómo pudo haber logrado lo mismo, pero con Lothric… Pero…. Como ya se había dicho…

Era mucho más fácil pensarlo que hacerlo. Iba a ser muy difícil lograr algo así con Lothric. Si el chico ya lo sabía todo, seguramente tenía la peor opinión posible acerca de él, un tipo que embarazó a su hermana y luego huyó. No podía imaginar si lo odiaba, le tenía asco o lo despreciaba. Decían que lo admiraba, pero eso pudo cambiar desde que Leni le contó quien era su padre.

Suspiró. La vida era tan complicada. De pequeño soñaba con ser Ace Savvy y la vida lo había convertido casi en el villano de Cosmic Wars. No se sentía para nada orgulloso.

Miró descansar a Luz junto a él. Se veía como un ángel. No podía creer que alguien tan dulce podía ser su hija.

En El Club…

Sons regresaba después de una larga noche de caza. Algunos integrantes estaban cansados, otros llegaban con las ropas y el rostro manchados de sangre. Algunos incluso aún no podían quitarse un rostro de satisfacción y alegría qué habían tenido esa noche. Víctor era el ejemplo de qué un hombre podía disfrutar matar a otro por diversión… O placer, hasta ese punto nadie sabía cómo es que después de esa larga noche él no sintiera ni la más mínima pizca de remordimientos por haber asesinado a tantos Lambs.

Y probablemente no querían saberlo… Pero él estaba complacido. Mucho más que haber tenido sexo salvaje una noche.

Y a diferencia de él otros se sentían vacíos por dentro, Richard era uno de ellos pues aún con el haber asesinado a una buena cantidad de Lambs, ese vacío dentro de su pecho no podía ser llenado solo con sangre, plomo y más sangre.

Perder a Johnny fue uno de los golpes más duros en la vida de Richard. Soñaba con correr por la carretera junto su hermano. Pensaban en llegar lejos en el club, estar siempre los dos. Y luego él los había traicionado. No quiso hacerlo, pero fue obligado a ser una rata. Y Richard tuvo que matarlo, porque si no Víctor y todo el club se habrían desquitado con el de un modo muy horrible. Le había ahorrado un sufrimiento atroz y cruel.

Pero eso no lo hacía sentir mejor.

Mike simplemente se sentó en la barra para beber, no tenía nada que celebrar y mucho menos tenía penas que compartir y olvidar… Simplemente quería beber para llenar el mismo Vacío qué Richard sentía, pero de diferente manera, desde hace tiempo que matar a otros hombres no era nada especial, mortificante o trágico, simplemente era… Otra vida qué arrebataba y ya, no había más ciencia en ello, solo era una muerte y un día más de vida. Había aprendido a no pensarse mucho las cosas, solo dejar ser lo que era y ya. Si solo se enfoca en que la muerte era algo sin importancia más fácil se le haría hacerlo después, y así hasta que alguien lo matará o muriera de manera natural… Lo que era muy improbable aquella última opción.

Mientras que Bobby, Joseph y Mark se sentaban en sus respectivos asientos de la sala de juntas evidentemente cansados, adoloridos y con muchas cosas qué decir. Y al mismo tiempo, mucho más por hacer para evitar el cagadero qué se les vendría encima con Lambs y la Policía… Sí qué no se habían medido en nada esa noche.
Solo fue violencia al azar y aunque se lo merecían, en realidad parecía qué no, nada había tenido el sentido adecuado. Solo había sido Violencia al azar, sin sentido y sin límites.

Era como si en el momento de pelear, hubiesen dejado de ser Sons para pasar a ser simples bestias sedientas de sangre, lo cual estaba perfecto para ganar una pelea de bandas, pero que podía dejarlos demasiado expuestos. La policía estaba alerta, si decidían ponerle ganas fácilmente podían atar cabos, en los últimos bares apenas si habían tenido cuidado en cubrir sus huellas.

Se rio. La policía jamás se pondría así de entusiasta. Miles de veces tenían las pistas ahí al frente y fueron tan idiotas que no las vieron. Las escasas veces que sí las podían ver, unos cuantos billetes las hacían desaparecer del almacén de pistas de la policía.

Así lo habían hecho desde los tiempos de Roberto, así seguirían. Cada vez más violentos, tal vez. En una de esas podrían acabar con los policías, como en aquella violenta película ochentera que solía ver cuando Prospecto. Volvió a reír y apuró un trago.

— Es muy pronto para decir que fue un éxito — Dijo Mark, a nadie en particular. — Pero hasta ahora marcha bien.

— Sí. Les hemos dado duro, si el mensaje ya no ha quedado claro entonces muchos más caerán para hacerlos entender qué con nosotros no se jode. — Joseph replicó mirando al centro de la mesa. — Una cosa es cierta, si nos golpean entonces los golpearemos devuelta, una y otra vez hasta que su número sea reducido a cenizas.

— Ese es el plan a largo plazo. — Mark Respondió mirando a su V.P. — Pero por lo que hicimos esta noche propongo que mantengamos un perfil Bajo, al menos por el momento. Si llamamos más la atención no solo seremos un blanco para Lambs, sino para la policía. —

— La policía no meterá sus narices en nuestros asuntos. Mientras más piensen qué fueron represalias por los Angels más oportunidades tendremos de salirnos con la nuestra. — Joseph respondió mirando al Sgt. on Arms. — Además… No pueden adjudicarnos este asalto a nosotros, no dejamos testigos y mucho menos evidencias de que fuimos nosotros. Estamos Limpios.

— Tenemos que agradecer eso, porque cuando nos quedamos sin municiones podíamos dejar muchos rastros.

— Lo dices como si los Lambs hubieran herido a alguno de los nuestros. — Se rio Joseph. — Los tomamos totalmente por sorpresa, perdieron a muchos, yo veo muy difícil que se recuperen de esta.

— Lo que me preocupa es que lleguen Lambs de otros Estados. — Dijo Mark. — No lo sé, quizás en vez de intimidarlos, sólo los enfurecemos.

— De cualquier forma, debíamos enfrentarnos así a esos hijos de puta o ellos nos habrían arrasado. — Dijo Joseph.

Mark asintió mientras reflexionaba. No sabía si sus hermanos serían capaces a enfrentarse a todos los Lambs del país, pero tenía claro que, si eso llegaba a pasar, cada uno se llevaría por lo menos a veinte. Después de verlos pelear, aquel día, no podía pensar otra cosa.

— Aun así, creo que deberíamos mantener un perfil bajo mientras todo esto pasa. — Comentó Mark mirando de reojo al presidente de Sam Crow el cual no había dicho una sola palabra desde qué habían llegado al M.C. — ¿Y tú qué opinas Bobby? ¿Crees que deberíamos mantener un perfil bajo o prepararnos para un ataque?

Bobby miró a Mark con extrañeza, no era que no le prestará atención, sino que necesitaba descansar. Estaba completamente exhausto.

— Disculpen chicos… Pero ahora no quiero pensar en nada más que en ir a casa con mi esposa e hijos. — Comentó mientras se levantaba de su asiento con pesadez. — Siento que… Deberíamos hablar de esto más tarde, pero por si las dudas te dejo a tú y a Joseph a cargo de las operaciones de S.A.M.C.R.O. Yo solo quiero ir a dormir...— Ultimó mientras se dirigía a la salida del club… Pero no evitó que por poco callera al piso por la debilidad.

Algo qué alertó a ambos Sons.

— ¿Bobby estás bien? — Mark preguntó ayudándolo a levantarse.

— Sí… Eso creo. — Dijo tocándose el abdomen con fuerza. Y al levantar su mano se dio cuenta de qué estaba sangrando. — ¿Que...? ¿Y esto cuando mierda pasó...?

Ambos al ver la sangre en la mano y sudadera de Bobby se alteraron por lo que rápidamente revisaron la herida de su presidente, dándose cuenta al instante qué tenía un tajo hecho por una navaja, un cuchillo o cualquier arma punzocortante que le había causado esa herida que estaba sangrando continuamente.

— Maldita sea… ¡Mark Traigan a Tyler! — Joseph dijo sujetando el abdomen de Bobby para detener la hemorragia.

— ¿Cómo mierda pasó? —gritó desesperado Mark, intentando apretar la herida de Bobby, quien apenas se podía mover, y cada vez parecía que se iba a desmayar..., o a partir.

Había pasado antes que un hermano había recibido una herida de la que no se percató cuando se la hicieron, solo cuando se quitó la chaqueta y vio fluir la sangre. Pero nunca lo había visto en una herida tan grave.

— ¡Bobby! ¡Bobby! ¡Quédate con nosotros! — Le gritaba Mark.

— Ah, mierda. — Susurró el presidente. — No creo que sea tan profunda.

— ¡Pues yo creo que sí! — Gritó Tyler nada más entrando a verla. — ¡Enciendan la camioneta, rápido!

— ¿A dónde demonios lo llevamos? — Mark preguntó desesperadamente a Joseph el cual no supo qué responder.

— Vamos a llevarlo a mi despacho. — Respondió Tyler colocando un trozo de tela encima de la herida de Bobby. — Muy bien Mark es muy importante que mantengas esto aquí y presiones.

— Bien. — Contestó el antes mencionado tomando el trapo en sus manos y presionando con fuerza.

— Mike, Richard necesito que me ayuden a levantar a Bobby y llevarlo a la camioneta, no tenemos tiempo que perder. — Dijo rápidamente mientras los demás acudían a su presidente para tratar de salvarle la vida.

— ¿Estás seguro de que sabes lo qué haces Tick? — Preguntó Joseph ayudando a los demás a cargar a Bobby.

— Créeme, fui médico por 2 años en Afganistán. No fue mi culpa que el puto gobierno me escupiera después de haber regresado a casa. — Dijo mientras ayudaba a los demás a llevar a Bobby a la camioneta.

Con gran cuidado lo subieron, y él tuvo que aguantarse varios quejidos de dolor. Mark no dejaba de apretar la herida, sabía que Tyler era un profesional, y que el Tío Sam era un completo imbécil por haberse deshecho de él.
El condujo con rapidez, escoltado por un par de hermanos, en dirección a un área bastante descuidada de Royal Woods. Una zona apenas poblada por inmigrantes, un sitio donde no se hacían preguntas ni se responden.
Como si Bobby fuera de cristal, lo bajaron con cuidado y rapidez. Perdía color a cada segundo, e incluso comenzaba a temblar de frío.

Mark no era experto, pero sabía que era la peor señal que podían ver.
— ¡Rápido, Tick! — gritó él.

— ¡No pierdan tiempo, recuéstenlo aquí! — Gritó él.
El lugar era estrecho, y señalaba una mesa cubierta con papel. Alrededor, en mesas, había varios implementos médicos en cajones convenientemente rotulados.

— Bien, Richard, lávate las manos y sostén esto. — Dijo preparando una sonda intravenosa.

Todo el equipo de Sam Crow se preparaban para una operación menos que dolorosa.

— No tengo anestesia por lo que tendrán que sostenerlo. — Avisó mientras colocaba instrumentos medico al lado de la mesa para agarrar un par de instrumentos y una botella de alcohol. — Esto va a apestar… Y Mucho. — Avisó mientras vertía cuidadosamente el líquido en un paño para entonces comenzar a Limpiar la herida de Bobby.

— ¡AHHHH!— El presidente de Sam Crow gritó al sentir el ardor en su piel, como si en lugar de repararlo le estuvieran sacando las entrañas y se las estuvieran devorando. Los demás ante eso no pudieron hacer más que sostener los brazos y las piernas de Bobby para que en su intento de evitar más dolor golpeará a Tyler, Además debían evitar que se moviera demasiado sino, toda la operación saldría mal.

— Manténganlo quieto, ¡Manténganlo Quieto! — Pidió mientras usaba otro de sus instrumentos para detener la sangre qué algunas venas siguen supurando.

— ¡Jesucristo! ¿¡Tick qué mierda le estás haciendo!?— Preguntó Mark alterado por los gritos y el forcejeo de Bobby.

— Le estoy salvando la vida. — Dijo él añadiendo un suero a la intravenosa. — Y será más difícil si ustedes no lo sujetan.

— ¡Ya, agárrenlo más fuerte! — Gritó Mark, tratando de sujetarlo por las piernas.

Mientras Tyler revisaba el corte, deseando que no hubiese llegado al intestino. No parecía haber dañado una arteria importante, y el que no vomitara sangre era una buena señal. Pero no podían confiarse.

Y mientras él intentaba sanar, Bobby sentía el dolor más intenso que habían sentido en su vida. Una vez lo habían chocado y se habían roto un brazo y las dos piernas. Y el dolor de aquel día no se comparaba a este, al horror de sentir los dedos de alguien dentro de su propia carne.

— Richard Necesito que me ayudes a suturar esto. — Pidió mientras comenzaba a apuntar a una parte en específico, — En ese recipiente tengo Aguja hilo y tijeras, necesito que me las traigas ahora. — Pidió mientras Richard asintió mientras buscaba aquellas cosas que le pedían.

Mientras que Bobby poco a poco comenzaba a perder la conciencia por el intenso dolor, no recordaba bien qué había sido lo qué le había causado aquella herida tan profunda, pero dolía. Dolía y mucho, y eso qué él sabía lo que era experimentar un intenso dolor en primera persona, una vez lo habían apuñalado en la pierna. le habían disparado en un brazo y se había fracturado muchos huesos a lo largo de su vida, pero si tenía que ser sincero en todas esas ocasiones pudo ser operado con ayuda de la anestesia y ante la falta de esta sentía que no podría aguantar mucho más tiempo.

— ¡Toma Tick! — Exclamó Richard dándole las cosas qué le había solicitado.

— Muy bien, Mark sigue Limpiando y los demás manténganlo agarrado. — Dijo mientras comenzaba a meter el hilo en la aguja. La siguiente parte de la operación de verdad iba a apestar mucho más que haber tenido que limpiar la herida y detener la hemorragia. Tenía que hacerlo rápido antes de que nuevamente comenzará a sangrar.

Bobby gritó cuando la aguja atravesó su carne y comenzó a cerrar toda la herida. Era como estar siendo atravesado por cuchillas, como si Tyler lo estuviera cosiendo con una navaja. No tardo en perder la conciencia.

— ¡Mierda! Bobby! — Gritó asustado Mark, al ver como la cabeza del presidente del club caía hacia atrás.

— ¡No Te Desesperes! — Le gritó Tyler, levantando la mano. — Tómale el pulso, creo que se desmayó por el dolor.

— Creo que sí respira aún. — Dijo Richard, aunque no entendía mucho, y se notaba que estaba asustado. No quería perder a su presidente, nadie quería eso.

— Sigue Vivo. — Joseph respondió tocándole el cuello con sus dedos índice y medio. — Mierda eso estuvo cerca. — Suspiró aliviado por qué Bobby seguía con vida. Mientras era suturado por Tyler.

— Mierda… Por poco perdíamos nuevamente a un presidente. — Comentó Mike dejando de sostener a Bobby. — ¿Estará bien Tick? — Preguntó mirando al médico de guerra retirado.

— Sí. O bueno, realmente no lo sé. No tengo idea de cuánta sangre perdió por lo que su estado en este momento es debatible. — Dijo cociendo con cuidado la herida de Bobby.

— ¿Como qué debatible? — Preguntó Joseph confundido por las palabras de Tyler.

— Sí, la pérdida de sangre y la falta de atención en el tiempo que estuvo herido le puede afectar mucho, por lo que va a necesitar tiempo para recuperarse. — Respondió aún enfocado en la operación, no podía distraerse en la sutura pues podía cometer un error y ahí sí estaría nuevamente en riesgo

— No creo entender lo qué me dices Tick, háblame en español por favor. — Joseph pidió sin haber entendido un carajo de lo que el Médico que había dicho.

— A ver...— Murmuró Tick pensando en cómo simplificar los tecnicismos médicos. — Hay un nivel de sangre que se puede perder y sobrevivir. Si pierdes más sangre que eso, no tienes lo suficiente para sobrevivir. Puede tardar meses en recuperarse. Quizás hasta un año.

Eso no le hizo nada de gracia a Mark. No quería perder a su presidente después de un ataque tan perfecto, era una cruel ironía del destino.

— Por la cresta. — Maldijo Mark. — ¿No tienes bolsas de sangre por aquí? No soy experto, pero eso quizás ayude.

— No, y necesitamos saber el tipo de sangre de Bobby para que eso resulte. — Dijo Tyler, aunque se puso a reflexionar. — Podría conseguir un par de bolsas. Mi hermana trabaja en el hospital.

— ¿Cuál es su nombre? — Preguntó Joseph limpiándose las manos. Mientras los demás se preparaban para nuevas instrucciones por parte de su V.P y Tick.

— Es enfermera, su nombre es Alexia, pero su nombre de pila es Alex. — Dijo colocando una gasa con desinfectante en la herida de Bobby. — Díganle que su hermano quiere cobrar un favor. Y que revise los expedientes médicos de la familia Santiago y qué voy a necesitar bolsas de sangre del mismo tipo. — Aviso mientras colocaba una venda encima del cuerpo de Bobby. — Mike ayuda a levantar a Bobby. — Pidió mientras Mike levantaba poco a poco a su presidente. — Richard, sé útil y ayuda a Mike por favor. — Dijo mientras comenzaba a vendar a Bobby.

— Ok...— Respondió mientras ayudaba a Mike a Levantar con cuidado a Bobby.

— ¿Alex entonces? — Preguntó Joseph mientras él y Mark se preparaban para salir.

— Alex. — Recalcó él. — Por favor, chicos, no la presionen mucho.

Mientras el médico militar terminaba su tratamiento, los dos moteros subieron a sus yeguas de acero. Mark estaba con una expresión neutra, como si aun estuviera procesando todo lo que había pasado. Joseph tenía un rostro inescrutablemente sombrío.

— ¿Cómo mierda pasó? — Preguntó al fin Mark, preparándose para enfrentar el camino.

— No soy médico, pero oí que la adrenalina hace que no sientas dolor. — Dijo Joseph. —Bobby estaba tan lleno de adrenalina al pelear, que no se percató del cuchillazo. Lo habían visto antes.

— ¿Pero no se dio cuenta de algo tan grave?

— No lo sé… Pero quizás tengamos respuestas cuando volvamos. — Dijo encendido su moto para dirigirse al hospital del pueblo.

Mark asintió de igual manera mientras comenzaba a seguir a su VP Hasta ese punto Se había dado cuenta de que en el club sólo habían quedado un par de sus hermanos. Y aún menos refuerzos ante un ataque rival, o la policía. Solo esperaba que sus hermanos pudieran arreglárselas solos.
O por lo menos que cuando regresaran el club siguiera en una sola pieza.
Mientras que Joseph solo trataba de imaginar el cómo demonio o quien le había rajado el abdomen de esa manera a su presidente...

El trayecto al hospital fue sumamente eterno para Mark. No solo imaginaba a Bobby perdiendo la vida en el refugio de Tyler, sino que imaginaba a su club sufriendo el contrataque despiadado de los Lambs o el embate de la policía.
Debía dejar de pensar en eso, la policía de Royal Woods no era famosa por su habilidad o incorruptibilidad, más bien al contrario. O al menos solía ser así hasta que renovaron a la mayoría del plantel.
Cuando llegaron al hospital, caso sentía náuseas. Él, que no tenía problemas en tirotear a alguien. Odiaba que las cosas se salieran de su control.

— Dijo que su nombre era Alex. Así que supongo que no debería ser difícil de encontrar. — Mencionó Joseph mirando al hospital.

— Alexia… ¿Qué? ¿Cómo se llama Tick? — Preguntó Mark a Joseph el cual trató de recordar el apellido del médico de campo.

— Hmmm… No recuerdo bien… ¡Bah! No creo que encontrar a la hermana de Tick sea tan difícil. — Respondió mientras avanzaban al hospital.

Probablemente sólo sería cuestión de buscar a una chica de cabello rubio ojos azules, que fuera familiar de Tick y que fuera todo lo contrario a su hermano… Trabajo fácil. En cuanto entraron, el guardia de seguridad clavó su mirada en ellos. Iba a acercarse para impedirles el paso, cuando vio el símbolo en sus chaquetas de motociclista. Al reconocerlo, rápidamente retrocedió, pues la fama precedía a los Sons of Anarchy.
Sin embargo, a Mark se le ocurrió algo, y caminó hacia el guardia de seguridad.

— ¿Hey, sabes dónde está una tal Alex, Alexia? — preguntó él, riendo internamente al ver el pánico del guardia, prácticamente un niño con uniforme―. Sabemos que trabaja aquí.

— E-ella trabaja en Medicina, n-no puede pasar para allá.

— Bien, gracias. — Respondió Mark avanzando junto a Joseph a la sala del Hospital dejando al oficial con un sentimiento abrumador en la garganta, cuando ambos entraron finalmente pudo suspirar de alivio para entonces encender su radio.

— ¿Estación? ¿Me copian? Aquí el oficial Johnson vi a dos Sons entrar al hospital Cambio…

— Sí sabes lo qué te conviene hijo, dirás qué fue falsa alarma y apagaras tu radio. — Escuchó la voz de Joseph a sus espaldas el cual le causó un fuerte escalofrío.

El oficial volteó la cabeza solo para ver los ojos de la muerte posados en él.

— Eh… Eh… S-Sí… Sí señor. — Respondió con miedo, pero acatando a la orden del presidente del M.C.

— Y no te pases de listo. — Dijo Joseph. — Sabes, ¿por qué no llamas a Alex y nos ahorras tiempo y molestias a todos?

— N-Necesito el apellido. — Susurró nervioso el guardia.

Joseph gruñó, asustándolo, y luego miró la radio apagada del oficial.

— Al menos, dime en dónde queda Medicina. — Dijo molesto el vicepresidente. — Y recuerda que te pasará si se te ocurre hacer algo estúpido.

— Ti-Tiene que ir al tercer piso. — Dijo aterrado. — Ahí los letreros le indicarán todo, pero solo se admiten pacientes y enfermeros, no los dejaran pasar.

— Eso lo veremos. — Dijo Joseph quitándole la radio. — Te la devolveré cuando nos vayamos.

Mark y Joseph volvieron a entrar al Hospital dejando al oficial afuera como perro regañado.

— Sabes qué eso fue innecesario, ¿verdad? — Comentó Mark accediendo al Lugar.

— Sí, pero me gusta causar miedo. — Respondió Joseph quitándole las baterías a la radio para lanzarlas a la Basura.

Mientras que en otra parte del mismo Hospital el doctor Ramírez revisaba el hombro de Lincoln el cual evitaba decir algo pues tan solo mover el brazo le dolía como una patada en los huevos con una bota vaquera con las espuelas en el frente y sin piedad.

— Muy bien, los puntos que te pusimos ya están cerrando y está cicatrizando bien Lincoln. — Comentó el doctor revisando la herida del peliblanco. — Dime ¿Te duele?

— No tienes ni idea. — Respondió con la mirada desviada por el dolor que sentía en el brazo.

— No, me refiero a que si al mover el brazo ¿te duele aún más? — Replicó con la incógnita mientras Lincoln respiraba y suspiraba con pesadez por el dolor.

El dolor era insoportable, pero ya estaba harto de ese hospital y solo quería marcharse, así que trató de fingir lo mejor que podía, aunque apenas podía lograrlo.

El propio doctor parecía mirarlo con un rostro que quería decir "sé que te duele como una paliza, pero voy a fingir que te creo".

— Yo aconsejaría que se quede una noche más. — Dijo el doctor. — Pero teniendo a Ronnie como esposa, estoy seguro de que tendrá un mejor tratamiento en su casa que aquí.

Oír eso reanimó bastante a Lincoln, tanto que el dolor del brazo parecía disminuir. Aunque solo un poco, muy poco.

— Bien, eso sería genial. — Lincoln mencionó sonriendo brevemente. Entonces el Doctor comenzó a vendar el brazo. Mientras que Lincoln comenzó a desviar la mirada de aquello.
Le dolía y mucho en realidad, pero no podía quejarse, prefería estar en casa en lugar de un día más ahí.

— Muy bien, yo le sugiero 4 semanas de reposo un mes si es que la herida no mejora. Le recomiendo tomar analgésicos para el dolor, dos veces al día después de comer y cenar. Hacer ejercicios con ese brazo para estimular la circulación. Y una recuperación más rápida. — Mencionó el doctor terminando de vendar el brazo de Lincoln.

— Bien. — Lincoln respondió mientras colocaba su brazo en la reposadera. — Entonces eso sería todo, ¿no?

— Bueno, ven a control en una semana más. — Dijo el doctor. — Luego vienes a control a fin de mes, ahí sabremos que tal va la evolución de tu herida.

— Esta bien, doctor. —dijo Lincoln, moviendo otro poco el brazo para volver a sensibilizarlo.

Ronnie lo ayudó a incorporarse, y mientras preparaba sus cosas para irse, ella hablaba sobre los últimos detalles del tratamiento con el doctor. Esperaba no tardar demasiado en recuperarse, tenía que estar operativo en el club, tenía que ser útil en su hogar.

Y debía arreglar el asunto del aserradero. Tarde o temprano, Ronnie se enteraría de que ya no trabajaba ahí. Eso destruiría toda la red de engaños, y su furia seguramente bastaría para romperle los dos brazos.

No se le ocurría qué inventar, cualquier mentira podía ser fácilmente destrozada si Ronnie hacía las preguntas correctas. Ella era muy inteligente, nunca olvidaba eso. Era lo mejor de ella, y lo que nunca dejaría de acorralarlo.

Lincoln comenzó a pensar en un plan para seguir ocultando la verdad de Sons. Mientras que Ronnie y el Doctor Ramírez hablaban sobre el tratamiento que debía seguir para evitar infecciones o un problema más severo en el futuro.

Mientras que Mark y Joseph habían pasado al tercer nivel del hospital. Su presencia ahí sí era algo intimidante pero los trabajadores hacían como que no veían nada así no se meterían en problemas.

Mark entonces se dirigió a la recepcionista la cual se vio un poco intimidada por la presencia de los dos ahí.

— Disculpe, vinimos a buscar a una enfermera, se llama Alexia, pero su nombre de Pila es Alex. ¿Está por aquí? — Preguntó mirando a la recepcionista la cual se veía un poco nerviosa al tener a dos Sons Frente a ella.

— Eh… Sí tenemos a una enfermera llamada Alexia, pero está ocupada ahora. ¿Por qué no la esperan aquí mientras se…?

— No, no podemos esperar, díganos donde está. — Joseph ordenó mientras que la recepcionista se ponía aún más nerviosa.

— B-bueno, e-ella está en un procedimiento a-ahora. — Dijo ella. — E-en el box ocho. Si quiere..., puede esperar aquí.

— Vamos a esperar afuera del box, a menos que tenga problemas. — Dijo Joseph de modo amenazante, asustando aún más a la ya aterrada enfermera.

— N-no, no hay ningún problema, esperen donde gusten. — Dijo ella, deseando en su interior que los moteros se fueran pronto.

Joseph fue a reunirse con Mark, el ruido de las botas sonaba fuerte en el piso pulcramente limpio del hospital. No podían verse más fuera de lugar.

— Así que, box ocho. — Dijo Mark, mirando el número que identificaba la sala. Por el ruido, parecía que le estaban haciendo un examen a alguien.

— Sí… Supongo que así es. — Replicó Joseph cansado, estaba seguro de que encontraría a esa chica. — Estate al pendiente de qué no ocurra un cagadero Mark. — Mencionó mirando a su alrededor por precaución.

Y si no entonces robarían los expedientes y las bolsas de sangre para salvar a su presidente, Aunque eso sería si radicalmente algo se saliera de las manos de Tick o de Mike, o de Richard.

O la Policía viniera de imprevisto al Hospital para arrestarlos. Todo parecía una olla de presión que en cualquier segundo podía explotar. Y el cagadero qué Joseph y Mark se iban a meter por estar en ese momento.

Mientras tanto Lincoln salía de su habitación junto con su familia. Listo para volver a casa con su pequeña sujetándole de la mano del brazo bueno. Y con su esposa ayudándole a pasar por el pasillo con cuidado. Lincoln estaba feliz de finalmente salir de ahí junto a las dos mujeres que más amaba en su vida…

Hasta qué Joseph y Mark se encontraron frente a frente y cara a cara con Lincoln y su familia… Lincoln se paralizó en ese mismo instante… Ronnie miró a ambos motociclistas y Luz también. Y el silencio fue abrumador en ese punto.

Ese momento fue incómodo para ambos. Ningún grupo quería comenzar a hablar, y el silencio se prolongó por lo que parecían ser horas. Ni siquiera Luz se atrevía a decir algo, intimidada por esas inmensas figuras tan aterradoras.

— Bueno..., — Dijo finalmente Joseph. — Bobby nos dijo lo que te pasó. ¿Ya estás mejor?

— Eh..., sí. — Dijo nervioso Lincoln. — Ahora me voy a casa..., a seguir el tratamiento allí. Eh..., ¿cómo van las cosas en el club?

— Bueno..., digamos que hemos estado mejor. — Dijo Joseph, y Lincoln entendió de inmediato que le estaba ocultando algo. Una cosa muy grave.

— ¿Qué hacen aquí? — Preguntó Ronnie Anne. Joseph y Mark se miraron.

— Bueno..., buscábamos a la hermana de un Son. — Dijo finalmente Joseph.

"¿Sí? ¿para qué? ¿Ella sabe demasiado? ¿Es otra de las víctimas qué van a agregar a la Lista?" Pensó internamente Ronnie con toda la intención de lanzarle a ellos esas mismas palabras.

— Pues no creo que a la chica qué están buscando está aquí. ¿Por qué no van a buscarla en uno de sus bares o un club de Strippers? — Preguntó Ronnie de manera casi despreciativa.

— Por qué… Ella trabaja aquí. — Joseph respondió haciendo que Ronnie se enojara aún más.

— Pues díganle a Roberto qué sus problemas no son asunto mío ni de mi familia. — Respondió tajante mientras enfrentaba a Joseph sin miedo.

— No te veníamos a buscar a tú Ronalda… Aunque nos ayudarías mucho si nos dijeras qué tipo de sangre eres. — Respondió Joseph encarando a una leona, dispuesta a atacar y defender a su familia.

— ¿Y para qué quieren saber eso? — Preguntó seria, pues no tenía miedo a que él la amenazará con hacerle daño a ella o a su hija, primero muerta antes de darles la oportunidad.

Joseph desvío la mirada desde Ronnie Anne hacia Lincoln, y decidió ir con más tacto. Decir que Bobby estaba malherido por una puñalada era como tirarle una granada de fragmentación a Lincoln.

— Se me ocurrió hacer una ficha médica de cada uno de mis hermanos, para acelerar las cosas si hay problemas. — De hecho, no era una mala idea, debía memorizarla. — Pero quiero que sea una sorpresa para Bobby, está muy nervioso y quería alegrar un poco la semana.

— ¿Esperas que crea eso? — Dijo molesta Ronnie. — No soy una estúpida.

— Nadie te está llamando así. — Quería decir cosas más hirientes, pero eso significaba provocar la ira de Lincoln y una probable muerte segura

— ¿Entonces por qué están aquí? — Preguntó de nuevo haciendo qué Joseph se quedará callado, no podía decirle qué su hermano se estaba muriendo por qué Lincoln estaba justamente en ese lugar y tampoco podía hacer como que nada estaba pasando pues cada minuto que pasaba pensaban en el riesgo de muerte de Bobby. — ¿Y bien?

— Solo… Solo lo necesitamos, ¿De acuerdo? — Respondió de la manera más tranquila que pudo para la esposa de Lincoln. El cual comenzó a sospechar que algo malo había sucedido.

— ¿Y por qué no se lo preguntas a él directamente? — Replicó Ronnie haciendo que el ambiente se pusiera aún más tenso.

— Mire señorita Ronalda, solo queremos saberlo, ¿de acuerdo? No queremos molestarla a usted y a su querida, querida familia. — Mark Respondió tratando de evitar un conflicto entre ambos.

— El grupo sanguíneo de Bobby es A positivo. — Dijo ella con la seriedad de una roca. — Ahora pueden irse.

— Eh..., si, ya nos vamos. — Dijo Joseph. De ninguna forma se iban a ir, pero quería que Ronnie se alejara, y estaba convencido de que no iba a sugerir que bajaran juntos.

Le iba a hacer una llamada a Tyler, quizás si tenía sangre compatible con Bobby y no necesitaban seguir ahí.

— Espera. — Dijo Lincoln. — ¿Bobby está bien?

Era una pregunta muy cruel, que ninguno de los dos quería ni sabía cómo responder, pero Lincoln esperaba una respuesta.

Joseph y Mark se miraron el uno al otro, la hermandad entre Lincoln y Bobby era indestructible. Y si algo le pasaba a Bobby Lincoln se preocupaba poderosamente por él y viceversa. Mark suspiró ante la incertidumbre de la pregunta para entonces mirar a los ojos de Lincoln.

— Solo… Solo te puedo decir qué está vivo. — Susurró haciendo que Lincoln se preocupara por su hermano, qué demonios había pasado el día de ayer por necesitar sangre del mismo tipo qué Bobby.

Ambos Sons comenzaron a Alejarse de Lincoln y de su esposa e hija para dirigirse con Alex, quien les daría las bolsas de sangre.

Mientras que Lincoln veía con preocupación a la dirección que ambos habían ido… Debía ir al Club, debía ver qué las cosas estuvieran bien. Debía saberlo.

— Linc… ¿Ocurre algo? — Ronnie preguntó nerviosa por lo anterior acontecido con los Sons.

— Eh… Sí… Supongo...— Lincoln respondió rodando sus ojos de manera nerviosa a todas direcciones.

Eso no la convencía para nada, era muy obvio que ver a sus antiguos compañeros Sons lo había puesto nervioso. Pero ella lo entendía, él se había alejado del club, quien sabe, tal vez ellos lo habían amenazado de muerte.
Recordó la visita que Bobby le hizo a Lincoln, y se asustó aún más. Tal vez a él también recordó esa visita. Tal vez estaba considerando volver al club. O simplemente se perturbo al verlos, como ella misma. Quizás le estaba dando muchas vueltas.

— ¿Api, quienes eran esos hombres? — Preguntó con inocencia Luz.
Lincoln la miró sin saber muy bien cómo responderle.
Definitivamente les habían echado a perder el día.

— Son...— Lincoln trató de pensar algo qué responder aún con la presencia de su esposa ahí mismo. — Son… Ellos son viejos amigos Luz. Y también son compañeros de tu tío Bobby.

— Oh. ¿Y él está bien api? — Preguntó la pequeña con cierta angustia por su tío.

Algo que Lincoln también se preguntaba con mucha ansiedad.

Debía saber qué había sucedido con Bobby y el club, no podía estar tranquilo hasta saberlo. Pero con su familia ahí no podía ni siquiera imaginar un plan de cómo ir al club sin parecer tan sospechoso.

Y necesitaba pensar rápido.

— No te preocupes Luz, tu tío es como un toro. Mientras más lo derriben más fuerte se levanta. — Respondió tratando de meterse también esa idea a sí mismo en la cabeza.

Bobby, su hermano, puede no ser tan fuerte como un toro, pero definitivamente peleaba como uno. Si necesitan el grupo sanguíneo de Bobby, quería decir que había perdido sangre. Es decir, que lo habían herido gravemente, tal vez a bala, o con un cuchillo, y no estaba en el hospital. Tyler podría hacer un gran trabajo, pero no poseía todos los elementos necesarios de un hospital.

Miró a los ojos a Ronnie Anne, y entendió que ella había llegado a la misma conclusión.

— Vámonos a casa, Luz. — Dijo él, intentando sonreír.

No podía imaginar la reacción que tendría Lori cuando se enterara de que habían herido a su esposo.

Mientras que Lincoln, Ronnie y Luz salían del hospital Mark y Joseph finalmente llegaban al Box-8 mientras que aún tenían el recuerdo del encuentro de Ronnie. Joseph más qué Mark pues esa mirada firme y sin miedo, esa postura impenetrable y segura, y esa forma qué haberse enfrentado frente a frente a él.

Era digna de una Santiago.

— Bueno… Debo decir que tiene la actitud de su padre. — Mencionó Joseph recargándose cerca de las puertas de la sala.

— Sí… Ya veo por qué Lincoln se enamoró de ella, encontrar a una mujer así de fiera no es muy común que digamos. — Respondió Mark asintiendo con la cabeza.

— Por un momento me recordó a Roberto, ese perro nunca le tuvo miedo a nada. Ni siquiera a la muerte. — Volvió a mencionar mientras recordaba a su presidente.

— Si, Roberto era de hierro, peleaba sin miedo a morir. — La conversación estaba tomando un rumbo que a Mark no le gustaba para nada — Quizás ella habría sido un gran presidente de haber sido hombre.

— No empecemos con cosas raras. — Ordenó Joseph. — Joder, ¿por qué tardan tanto?

— Creo que están operando a alguien. — Dijo Mark intentando afinar el oído. Quiso mirar por la rendija de la puerta, pero no se veía nada.

— Disculpen, caballeros. — Dijo una voz a espaldas de Joseph, y vieron la calmada figura del doctor Ramírez. — Oí que buscan a Alex. ¿Para que necesitan verla?

— Eso no le incumbe. — Dijo secamente Joseph. — No vamos a atacarla si eso piensa.

— No, por supuesto que no. Incluso entre ustedes debe haber Límites. — Respondió de manera tranquila mientras ambos Sons lo miraban atentamente. — Y bueno… supongo que necesitan algo de ella, ¿cierto? No por nada la están buscando.

— Por qué no hace esto más fácil y le pide que venga. — Joseph pidió casi de manera amenazante.

El Doctor miró a ambos Sons, no sabían qué querían o tramaban, pero varías cosas podrían suceder si se negaba. Y a su vez sí accedía. No sabía si le harían daño o si le pedirán hacer algo. Y sí él o ella se rehusaban entonces las probabilidades de ser amenazados o golpeados serían muy grandes. Por no decir que ellos podrían asesinarlos.

— Esperen aquí por favor. — Pidió el Doctor mientras entraba a la sala de operaciones.

Tardó poco tiempo en salir, junto a una aterrada enfermera. Joseph bufó, no quería alargar aún más aquello.

— Disculpe, doctor, queremos hablar en privado con ella. — Dijo Mark.

El doctor dudó unos segundos, pero luego retrocedió hasta el pasillo.

— ¿Q-Qué quieren? — Preguntó ella asustada.

— Tyler nos envía. — Dijo rápidamente Joseph. — Necesita sangre del tipo A positivo.

— ¿Qué pasó? — Preguntó ella asustada.

— Es mucho mejor para usted si no pregunta.

— Escuchen, no quiero tener problemas, solo díganme ¿para qué necesitan la sangre? — Ella pidió tratando de mantener la calma ante ambos motociclistas.

— Oye tranquila, no te vamos a hacer daño. — Mark dijo tratando de calmarla. — Tyler nos dijo que le debían un favor y quiere cobrarlo. — Dijo haciendo qué ella se tranquilizará por unos momentos. Aunque eso no impidió que le pusiera demasiado nerviosa estar junto a dos Sons.

— Ok… Ok, solo… Solo déjenme terminar la operación y les daré lo que quieren. — Alex le respondió a Mark

— Es que ese es el problema, no tenemos mucho tiempo. — Joseph recalcó mientras la enfermera comenzaba a sentirse cada vez más incómoda.

— Escuchen, apenas y pude ayudar a mi hermana Ashley con una de sus amigas de su club, sí ella se entera que estuve ayudando a Sons seguro y me van a Matar. — Respondió insegura a lo que ambos Se miraron extrañados.

— Espera… ¿Tick no es tu único hermano? — Preguntó Joseph primero.

— ¿Tiene otra hermana? — Mark replicó con curiosidad.

— ¿De qué club hablas? — Ambos asediaban a la pobre enfermera con preguntas qué ella no podía ni quería responder.

— Okey, okey. — Dijo ella, retrocediendo. — Les daré la sangre, pero por favor, por favor, no le digan a nadie, ni a Tick, donde la consiguieron. Ni una palabra. Nada.

Ambos se miraron, y luego asintieron. Ya podrían hablar con Tyler y enterarse de todo lo demás. Ahora la prioridad era Bobby, y sin preguntas sería mejor.

— Bien, ve, pero ningún truco. — Dijo Joseph. — Ya sabes que no tenemos piedad.

— S-Sí, lo sé. — Dijo asustada, y prácticamente corrió a buscar las bolsas de sangre.

Mark miró a su V.P con algo de seriedad por lo anterior acontecido.

— ¿Recuerdas lo qué Tick nos dijo sobre no presionarla? — Dijo sin quitar esa misma expresión de su rostro.

— Hey, cada segundo que perdemos es un segundo qué cuenta para Bobby. — Respondió con el ceño fruncido. — Además ella comentó de un club y si mal no me equivoco dijo el nombre de una mujer. Si eso es cierto es que hay un club en Royal Woods que integra hombres y mujeres por igual.

— No cambies el tema Joseph. Yo sé que Bobby está en peligro, pero aun así no nos da derecho a presionar a Alex de esa manera. — Mark respondió mirando de frente a su VP

— No voy a ponerme a discutir eso contigo Mark. — Replicó el V.P sin darle leña al fuego de Mark, no era momento para pelear y menos en ese momento. — Dijo que su nombre era Ashley… Pero aun así no sabemos qué club es el que está aceptando mujeres.

— Bueno, cuando vemos a una motera en la calle, fijémonos en su chaqueta y listo. — Dijo Mark, riendo un poco, pero su vicepresidente no veía motivos para reír.

— Mark, esto no es un chiste. — Dijo Joseph, cruzándose de brazos.

— Está bien, está bien. — Dijo Mark. — Pero no asustes más a la hermana de Tick. Piensa que él está salvando a Bobby.

— El, no su hermana. — Respondió Joseph, riendo un poco. — No tengo para que tenerle paciencia, sobre todo después de esperar y perder el tiempo todo el rato que estaba operando quizás, pero qué idiota.

— Bueno, solo digo, es que no se ve nada mal. — Mar comentó recordando cómo se veía la enfermera. — Digo. Para ser hermana de Tick se ve que ella fue quién heredó todos los genes buenos.

— No jodas qué te gusta esa mujer. — Joseph Respondió arqueando una ceja a Mark.

— Digo. Es una mujer joven, es algo más pura y mucho más limpia qué las mujeres qué luego están en el club. — Mark volvió a comentar mirando de reojo a Joseph. — Además viejo, uno nunca sabe cuándo puedes encontrar a alguien así, parece un buen partido a pesar de ser la hermana de Tick.

— Mark déjate de cosas raras, cuando te pones a hablar así me dan ganas de zurrarte la cara a golpes. — Joseph respondió mirando fastidiado a su compañero.

— Bueno, solo decía.

— Hoy no has hecho nada más que decir cosas bien raras. — Dijo Joseph. — A veces me cagas, Mark, de verdad que a veces me dan ganas de evitarte hablar para que la cagues.

— Oye, yo solo estaba hablando bien de la hermana de Tick. — Dijo Mark, riendo un poco al ver la molestia de Joseph. — ¿O acaso tú no la encuentras bonita?

— Lo es ahora. — Respondió Joseph. — Pero que no se te olvide que es la hermana de Tick. En un par de años o en diez va a terminar siendo igual que él, está en sus genes.

El personal médico los observaba con temor, y bastante inquietos, esperando que se marcharan pronto. Varios se vieron tentados a llamar a los guardias, pero temían que eso acabara en un tiroteo.

Para fortuna de todos, Alex casi corría cargando con las bolsas que habían pedido los Sons. Estaban en un contenedor plástico para evitar su daño.

— Aquí está la sangre, no la sometan a altas temperaturas. — Dijo ella, temblando de miedo.

— Hey tranquila. — Mark le respondió sonriéndole a la enfermera. — Sé qué somos Sons, pero no te vamos a hacer daño. — Comentó tomando el contenedor.

— Ya era Hora. — Joseph comentó tomando el contenedor de las manos de Mark y escondiéndolo bajo su chaqueta. — Vámonos Mark, no hay tiempo que perder. — Dijo dirigiéndose al fondo del pasillo evitando contacto con todos a su alrededor.

Aunque Mark se quedó unos momentos con la enfermera.

— Oye, tranquila Alex, solo vinimos por esto, no pretendíamos presionarte o hacerte daño. ¿De acuerdo? Solo… Necesitábamos tu ayuda. — Dijo posando una mano en el hombro de la enfermera algo que ella no supo cómo tomar pues se le hacía incomodo qué ese hombre le hablará así. — Solo… Solo quédate tranquila. ¿Está bien? No vamos a lastimarte. — Dijo tratando de sonar amable y dedicándole una sonrisa.

— ¡Hey, vamos! — Gritó Joseph, y todos en el pasillo se sorprendieron. — ¡Rápido! ¡No pierdas más el puto tiempo!

Alex y Mark lo miraron, ella estaba confundida, y muy asustada, pues si se enteraban de que ayudó a los Sons, o que un Son estaba interesado en ella, podría ser su fin. Mark solo estaba algo molesto, por estar impedido de seguir avanzando con Alex. Esa mujer le había gustado, y bastante.

— Ya voy. — Gritó él. — Esta bien, Alex, nos vemos más adelante.

Aquello intentó sonar como un avance romántico, incluso como algo tierno, pero Alex lo sintió como una amenaza, y comenzó a temblar, como si el lugar fuera aún más frío.

Rápidamente, sin contestar, entró al box.

— Eso fue lo peor que he visto. — Dijo Joseph. — ¿Intentabas coquetearle o amenazarla?

— No creo que sea Importante Jo. — Mark respondió con sinceridad y con un poco de decepción. Estar en su posición como Son era algo que solía darles respeto a todos a su alrededor. Pero para una mujer que no era adepta a ese mundo y además vivía aplastada por los estilos de vida de dos de sus hermanos, le causaba miedo.

Y eso de alguna manera le decepcionó pues sabía que no encontraría a alguien que realmente lo quisiera.

Ambos finalmente salieron haciendo que el Policía volverá a ponerse nervioso por la presencia de ambos Sons.

— Toma, aquí está tu radio. — Joseph dijo dejando caer el aparato sin baterías en la mano del policía. — No nos causen problemas, ¿de acuerdo? — Como respuesta tuvo un asentimiento nervioso por parte del policía. — Bien, vamos Mark.

Ambos subieron a sus motos, y partieron a toda velocidad en dirección a la casa de Tyler. Tenían la sangre, del tipo correcto, lo que significaba que podrían salvar a Bobby. Mark incluso sonreía por la felicidad.

Tan concentrados estaban que tardaron en darse cuenta de que la policía los estaba siguiendo.

En cuanto se dieron cuenta, aceleraron, y el coche patrulla encendió su sirena, dejando claro que iba de persecución. Seguramente alguien en el hospital los llamó.

No era la primera vez que un policía los seguía, de hecho, ya estaban acostumbrados, y la costumbre les había indicado cuál era la mejor forma de perderlos.

Mark y Joseph aceleraron para tratar de perder a la policía en el camino, por lo que al encontrar una doble vía ambos se separaron. Por suerte la policía al ver a ambos separándose decidió seguir a Mark. Pues el V.P. era quien tenía las bolsas de sangre en su chaleco. Si lo detenían a él entonces no llegarían a tiempo para ayudar a Bobby, y aún más arrestarían a Joseph por robar suplementos médicos del hospital
Por lo que Joseph tomó un atajo al despacho de Tick, pues con la ventaja que Mark le había dado al separarse debía aprovecharla para llevar lo que su presidente necesitaba a tiempo.

Y mientras Mark conducía por las carreteras para desviar la atención, los policías pedían refuerzos por la moto que se les había escapado de las manos.

Joseph oía las sirenas venir por todas las direcciones, algunas muy lejanas, otras bastante cercanas, pero aún no lograba ver ningún vehículo policial. Eso era una gran señal, significaba que aún no lo veían ni trataban de darle alcance. Tomó la ruta hacia el barrio de Tick, y mientras más se acercaba, más lejanas se oían las sirenas de la policía.

Mark no lo tuvo tan fácil. La patrulla jamás lo perdió de vista, por lo que se mantenían tras él como sabuesos. Y venían dos patrullas más, no necesitaban nada para derribarlo, bastaba un ligero empujón y lo destrozarían, o peor, destrozarían su moto. Así que pensó rápidamente, y trató de perderlos entrando a una plaza.

Ahí Mark se encontró con otra dificultad, pues en la plaza había civiles, los cuales trató de esquivar, mientras que aún escuchaba a la policía detrás suyo.

No lo atraparían con vida eso era seguro, pero aun así no le era fácil perder a la policía.

Mark entonces se encontró con una vía de escape, un callejón que llevaba a una calle menos transitada y que fácilmente podía escapar, por lo que apretó el Clutch y el Freno lo más fuerte que pudo para dar una vuelta muy brusca y entonces soltó para ir directo al callejón. En donde aceleró a toda marcha para salir lo antes posible.

Entonces los policías se detuvieron al ver como el Son se escapaba por el callejón. Uno de ellos desenfundó su pistola para dispararle a las llantas de la moto o para herir al motociclista para llevarlo directo a un hospital donde lo interrogarían sin piedad.

Pero entonces y antes de que el Policía pudiera disparar, Mark salió de ahí cagando leches.

Joseph tocó la puerta, y previniendo de que sus hermanos no se confiarían y posiblemente tuvieran sus armas preparadas, decidió anunciarse.

— Chicos, soy yo, Joseph. — Dijo él. — Abran pronto, tengo la sangre para Bobby, es del grupo correcto.

Aún no acababa de hablar, cuando Mike abrió la puerta y le permitió pasar.

— ¡Joseph! — Exclamó aliviado, pero confundido de verlo solo. — ¿Y Mark?

— Nos vio la policía, así que nos separamos y lo siguieron a él. — Dijo sacando el contenedor con sangre de debajo de su chaqueta.

En otra época le habría molestado que la policía pensara que él era menos importante o peligroso que Mark, pero en ese momento había sido perfecto que pensaran así.

— ¡Maldición! — Se dijo Richard al escuchar eso. — ¿Entonces atraparán a Mark?

— No sí es que él es lo suficientemente astuto como para escapar… O si es que tiene tanta suerte. — Joseph respondió dándole la sangre a Tick. — Ten, ahora ayúdalo.

— Bien. — Dijo mientras tomaba el recipiente y sacaba una de las bolsas para ponerla en un sujetador improvisado. — Espero que no hayan presionado mucho a Alexia. Ella se pone algo nerviosa a veces. — Comentó mientras tomaba una de las intravenosas que tenía entre sus herramientas.

— No, para nada, de hecho, fue muy cooperativa en ese aspecto. — Joseph mintió recordando por unos instantes el cómo había tratado a la hermana de Tick.

— Eso espero, después de todo es mi hermana. — Dijo Tick revisando los signos vitales de Bobby y comenzaba a pasar la sangre. Al ver como absorbía la sangre, decidió acelerar un poco para que no tardara en recibir el litro que necesitaba.

Joseph entonces recordó lo que Alex le había hablado sobre una hermana, una tal Ashley, y aquel club que dejaba entrar a mujeres.

— Oye Tick. — Preguntó él, tratando de ir con calma. — ¿Cuantas hermanas tienes?

— ¿Por qué me preguntas eso? — Preguntó el médico, alzando apenas la vista.

— No, por nada, solo curiosidad.

— Pues… Solo 2 en realidad, Son Alexia y Ashley. — Respondió enfocado completamente en Bobby. — Pero yo les digo Alex y Ash, Alex es dos años menor que yo y Ash es la más pequeña. — Comentó aliviando un poco por el pulso de Bobby el cual estaba correspondiendo correctamente. — Ahhh bien. Bobby estará bien. Su pulso se está normalizando.

— Oye y esa tal Ash… ¿Pertenece a un club de motociclistas? — Joseph volvió a interrogar clavando sus ojos en el médico.

— Hasta donde yo sé no.…— Tick respondió con total sinceridad para limpiarse las manos. — De hecho… ¿Hay M.C's en los que aceptan mujeres?

— Créeme, dije lo mismo cuando lo oí. — Dijo Joseph. — No se me ocurre ningún club que pueda hacer eso, tendré que investigarlo.

— ¿Y si es un club nuevo, fundado por mujeres? — Sugirió Mike.

— No creo, aunque tendría mucho sentido. — Dijo Joseph. — No sé qué club llegaría a aceptar mujeres.

Mike simplemente se acercó a ver como goteaba la sangre hacia Bobby. Les había costado un poco llevarla, pero estaba valiendo la pena. Al menos Bobby respiraba con normalidad.

— ¿Crees que Ash se metería a algún club o algo así? — Preguntó Mike de repente.

— Es impulsiva pero no es tonta. — Dijo el médico militar revisando los implementos sobrantes. — Aunque..., no, no podría ser.

— Hmmm… Si tienes tiempo me gustaría que la contactes. — Joseph dijo sentándose al lado del médico del club.

— Eh… ¿Para qué? — Tick preguntó con extrañeza por lo que su V.P. le pedía.

— Sí hay un nuevo club en Royal Woods debemos saber cuál es y si podemos juntar nuestros lazos. — Joseph respondió mirando a Tick a los ojos. — Pero si es un club de los que ya se han establecido aquí… Entonces necesitaremos tomar medidas ante ello.

— Oye. No estarás hablando de matar chicas. ¿Verdad? — Preguntó el Médico sintiendo un extraño hormigueo en el cuerpo.

— No, claro que no.— Dijo Joseph. — Hablamos de matar moteros rivales.

— Joder, hablamos de matar niñas que se creen malas. — Respondió Mike. — No es como si tuviéramos que enfrentar a sujetos de dos metros.

— Un Lamb es un Lamb tenga o no tetas. — Dijo Joseph. — No digo que busquemos un grupo de niñitas y las matemos. Hablamos de destruir Lambs y Angels of Death, no de sus géneros. Solo fíjense en sus chaquetas.

— Si hay un club aceptando mujeres. — Dijo Mike, y luego se rio un poco. — ¿Quieres decir que haremos lo mismo?

— No imagino a una mujer peleando por entrar a los Sons. — Dijo Tyler.

— Hmmm… Este club ha sido estrictamente de hombres desde qué J.T y los First 9 lo iniciaron en California. — Joseph comentó pensando detenidamente esa posibilidad. — Digo… Un cambio de reglas a estas alturas no nos vendría mal. — Dijo haciendo que todos a su alrededor lo miraron con curiosidad.

— Oye… No estarás hablando de integrar mujeres a Sons… ¿O sí? — Tyler preguntó aun mirando con extrañeza a su V.P.

— No, pero recuerden que en California ya tenemos Sons de raza afroamericana. — Joseph respondió mirando de reojo a Tick. — Y más aún tenemos hombres de ascendencia Latina en nuestras filas. — Comentó mirando a Bobby y a Richard. — Solo digo que sí ahora las chicas se están uniendo a los M.C. No se sorprendan qué Sons también comience a integrarlas.

— Bueno, no sé. — Dijo Mike. — No creo que una mujer pueda manejar una metralleta, seguro sale volando hacia atrás. Ni siquiera las he visto manejando en motocicleta.

— Piensa que ya las permiten en el ejército. — Dijo Tyler. — Sí, en el puto ejército. Pueden manejar una metralleta.

— Es cosa de números. — Dijo Joseph. — Piensa que todas las mujeres que se irán a otros clubes pueden acabar viniendo a Sons. Si no las aceptamos, acabarán llegando con los otros clubes que sí las aceptan.

— Creo que entiendo tu punto. — Dijo Mike. — Igual no me convence. Pero si Bobby lo aprueba, no me voy a quejar.

— Supongo que Los tiempos cambian...— Richard se dijo mientras se acomodaba en uno de los asientos del despacho. — Pero aun así… No siento qué integrar chicas al club sea lo mejor. Pero… ¿Quién soy yo para opinar? Aunque no me podría acostumbrar al nombre de Daughters of Anarchy. Eso sí sonaría tonto.

— No digas estupideces, no vamos a cambiar el nombre del club solo por qué las señoritas quieren su lugar. — Respondió Joseph mirando a Richard con cierta incomodidad. Más que con Mark.

— Mejor ve a ver si Mark ya está llegando. — Replicó Mike mientras Richard se cruzaba de brazos.

— Ok… Pero no por qué yo quiera.

— No sé quién es más raro, si tú o Mark. — Dijo Joseph, acercándose a Bobby. La sangre seguía pasando desde la bolsa hacia su presidente, no era algo agradable de ver.

-— Oye, sólo daba mi opinión. — Respondió Richard. — Si te molesta, ya es culpa tuya.

— Mejor ve si viene Mark. — Dijo Joseph, ya algo fastidiado por lo que estaba diciendo Richard. Hasta cierto punto lo entendía, había sido forzado a su hermano y eso le había dejado traumas difícilmente superables.

— No viene todavía. — Respondió Richard. — Espero que no lo hayan atrapado..., espera, creo que ahí viene.

En efecto era él, el cual llegaba con su moto a pocos litros de quedarse sin gasolina. A ver el escondite de sus hermanos no dudó en ir a esconder su moto en el garaje y entrar a verlos a todos.

— Mark, qué bien qué llegas. ¿Qué fue lo qué pasó? — Joseph preguntó para ver a su hermano cansado pero positivo de lo qué había sucedido ese día.

— Mierda. Esos putos policías son como perros. — Dijo dejando caer su casco al suelo. — Estuve como 1 hora intentando perderlos. Y aun así otra puta patrulla me estuvo persiguiendo, no me había sentido así desde esa vez qué Angels of Death nos estuvo persiguiendo en camino a Set Antonio.

— ¿Estás herido? — Tyler preguntó levantándose a ver a Mark.

— No… Solo cansado. — Respondió Mark desplomándose en el sillón del lugar. — Mierda… Por poco y otra vez…

— Esos putos policías. — Maldijo Mike. — Antes era mucho más fácil tratar con ellos y perderlos.

— Los de antes o eran maricas, o eran sobornables. — Dijo Richard.

— Por eso mismo los quitaron, apenas servían para dejar a la ciudad sin donas. — Bromeó Joseph, y se rio un poco antes de ponerse serio otra vez. — Y los reemplazaron con los mejores del Estado. Incluso con policías de otros Estados.

— Eso debería ser ilegal. — Murmuró molesto Mike, mirando por la ventana, por si veía algún policía.

— Solo uno es de Royal Woods, uno afroamericano. — Dijo Joseph. — De los otros, el más cercano es de Hazeltucky.

— Sí… Y escuché decir de Rasmus qué les habían llegado una policía desde New York. — Comentó Richard. — Dice que, aunque sea una azul, se ve buena y qué tiene buen culo. — Dijo haciendo reír a Mike.

— Rasmus tiene un gusto raro por las mujeres que lo someten, así que no le hagas caso. — Joseph respondió mirando al crew que tenía en esos momentos. — Esos policías nuevos ya nos están tocando los huevos. Ojalá y Stan hubiera seguido al mando de la comisaría.

— Sí… Qué mal qué decidió jubilarse tan pronto. Ese viejo cabrón nos habría hecho muchos favores. — Comentó Mark ante sus hermanos mesa.

— Ahora ya no podemos sobornar a nadie. — Dijo Joseph. — Todos deberían tenerlo claro. Ni siquiera podemos sobornar a los patrulleros, le temen más a su nuevo jefe que a nosotros.

— Vaya mierda. — Dijo Mark, bastante molesto por aquella persecución. — Con un par de azules en el bolsillo, toda la campaña contra los Lambs habría sido mucho más fácil.

— La única ventaja es que al menos ellos tampoco tienen apoyo de la policía. — Dijo Joseph.

— No es malo, pero es mejor contar con más ventajas. — Dijo Mark. — ¿No podríamos sobornar a un federal o a algún policía de mayor rango?

— En Michigan deben abundar federales corruptos, pero no.— Dijo Joseph. — Esas autoridades no vienen a Royal Woods.

— Están mejor acomodados en otros pueblos y ciudades. — Richard comentó mirando a los demás. — De seguro tragando donas y valiendo verga como siempre.

— Sí… Pero por suerte no nos han incriminado a nosotros por la explosión de aquel bar. — Mark dijo casi en un susurro.

— Eso me recuerda que...— Joseph se levantó de su asiento para tomar su casco. — Mike, Mark, vengan conmigo, necesitamos volver al club. — Ordenó mientras los demás comenzaban a levantarse a excepción de Mark.

— No creo que sea buena idea Jo. Apenas pude escapar de esos polizontes, sí me ven de vuelta en las calles voy a ser objeto de persecución… Otra vez. — Comentó con un aire de cansancio. — Además mi vieja Dyna ya se quedó sin gasolina. No podría ir, aunque quisiera.

— Mierda… Entonces ven con nosotros Richard. — Joseph ordenó haciendo qué este mismo se levantará.

— En seguida. — Richard respondió asintiendo con la cabeza.

— Tick, tú y Mark quédense cuidando a Bobby, Si no volvemos, quiere decir qué ocurrió un cagadero en el club. — Joseph dijo mientras comenzaba a salir con los demás por sus motos mientras qué Mark y Tick se quedaban para seguir cuidando de su presidente.

— Oigan. ¿En serio creen que esa oficial de la que habló Rasmus tenga buen culo? — Richard interrogó curioso mientras se montaba en su moto.

— Joder, ¿Richard, tienes que preguntar eso ahora? — Dijo Joseph, preparándose para partir. — Estas igual que Mark, yo diría que peor. No sé qué rayos les pasa.

— Relájate, Joseph. — Se rio Mike. — Le estas dando mucha importancia a lo que estos dos dicen.

— Escuchen, estamos en un momento delicado. — Dijo el vicepresidente. — Nuestro presidente está malherido, estamos en plena guerra de bandas y la policía ya nos echó el ojo. No quiero que sean héroes, pero al menos déjenme trabajar en paz.

— Okey, Joseph, ya entendimos. — Dijo Mike. — Vamos al club. Oye, se me olvidaba, ya que estuvieron en el hospital, ¿supiste algo de Lincoln?

— Ya está mejor. — Respondió encendiendo su moto. — Pero tuve un encuentro algo incomodo con su esposa. — Dijo arrancando de lleno hacia el club. Mientras que los dos también comenzaron a seguirlo. Joseph solo esperaba que el club siguiera igual que como se habían ido.

Mientras que Joseph pensaba en lo acontecido con Lincoln, los demás solo trataban de mantenerse tranquilos ante lo que sea que fuera qué encontrarán en el club. Incluso Richard parecía impaciente de llegar al club.

Mientras tanto con Lincoln…

El hombre de cabello blanco había logrado reposar su cuerpo en asiento del auto de su esposa. Se le había hecho incomodo al inicio, pero logró encontrar una forma de acomodarse mientras era llevado a su hogar.

Suerte que su mente se había encontrado tranquila y los pensamientos no le acosaban tan fuertemente como antes.

— Linc, ¿cómo te sientes? — Ronnie preguntó al ver a su marido tan callado desde hace algunas horas.

— ¿Eh? — Balbuceó de manera casi torpe, pues con la mente más tranquila recordaba el sueño que había perdido esa noche en específico.

— ¿Cómo te sientes? — Preguntó nuevamente ella. Le preocupaba ver a Lincoln así de pensativo, no quería que llegara a casa lleno de preocupaciones.

— Bien, amor. — Dijo él, aunque era mentira, una respuesta prefabricada que Ronnie conocía bien.

— Lincoln, no tienes que mentirme. — Dijo ella alzando una ceja.

— Está bien, Ronn, no estoy bien. — Su esposa jamás sería engañada con una frase tan poco original. — Ver a los muchachos..., me dejó mal.

— Lo imaginé. — Dijo ella, y su voz comenzó a temblar. — Te recordaron el club y todo eso.

Y encima le habían dicho, indirectamente, que Bobby estaba malherido.

— Solo trato de no pensar mucho en ello ¿sabes? — Mencionó Lincoln mirando por la ventana del carro.

— Te entiendo. — Ronnie respondió deteniéndose ante el semáforo. — Linc… Yo, quiero que sepas, que te amo… Y qué sé qué muchas cosas aún te duelen. Yo sé que esa transición de Son a papá… Te sigue doliendo mucho, por no estar ahí con esos hombres en todo momento. — Su esposa comentó para verlo a los ojos. — Y yo… Sé que aprecias mucho a mi hermano. Y aunque no lo creas él también me preocupa, pero, es su culpa también… Por estar rodeado de todo eso de lo que te pedí que te alejarás. — Comentó tomando el rostro de su esposo en su mano para verlo a los ojos.

— Sí… Supongo. — Lincoln desvió la mirada con pena, por no poderle decir que la verdad había vuelto a ese mundo a escondidas de su esposa e hija.

— ¿Pasa algo? — Ronnie volvió a preguntar con preocupación al ver como Lincoln le desviaba la mirada de manera melancólica.

— No.…— Ladeó la cabeza en señal de negación. — Solo… Solo no quiero que te preocupes tanto por mí. ¿Ok? Te amo y eso es lo más importante.

Ella se conmovió al oír la voz de su esposo. Efectivamente, en la amaba. La amaba tanto, que había cambiado todo su modo de vida, todo lo que disfrutaba, por ella.

No podía amarla más que eso.

— Yo sé todo lo que tuviste que sacrificar por nosotras. — Contestó ella. — Y por eso confío en ti, sé que eres el mejor padre, el mejor esposo. Jamás olvido que me amas.

Lincoln sonrió, su esposa sí que sabía cómo levantarle el ánimo.

— No le hagas caso a esos tipos. — Dijo Lincoln. — Aunque..., me preocupó Bobby.

— Sí… A mí también. — Ronnie respondió con completa sinceridad. — Me preguntó ¿qué habrá sucedido? — Pensó mientras comenzaba a avanzar ante la luz verde del semáforo.

— Api. — Lincoln sintió como su hija comenzaba a jalarle de la playera para llamar su atención.

— ¿Qué pasó pequeña? — Preguntó Lincoln acomodándose en su asiento para ver a su hija.

— Yo también te quiero. — Dijo simplemente para darle un pequeño beso en la mejilla a su padre.

— Je Jeh. Yo igual pequeña Luz. — Lincoln respondió acariciando la mejilla de su hija.

Jamás era más sincero que cuando le decía a Luz que la amaba. Recordar el llanto de su hija, pensando que era por su culpa el estado grave de su padre, hacía que se sintiera como una basura. A él no le importaría soportar torturas con tal de proteger a su hija.

— Api, ¿en casa te pondrás bien? — Le pregunto la pequeña.

— Eso espero, Lucecita. — Dijo él. — En casa me cuidaré mejor, y no tendrán que ir al hospital para verme.

El odiaba a los hospitales, apenas si pudo tolerarlos cuando nació Luz, no soportaba estar tanto tiempo dentro de uno. Solo lo tolero cuando su esposa finalmente iba tener a su bebé. Fueron las 2 horas más largas, angustiantes, estresantes y duras de su vida. Pero había valido la pena completamente, tener a su bebé en brazos había valido la pena de inicio a fin.

Sostenerla, verla tan pequeña y frágil, la criatura más hermosa que él había visto solo le recordaba por qué debía protegerla. Y porqué debía cambiar para ser el mejor padre para ella. Aunque también mentía en esa parte, pues la primera vez que pudo ver a una criatura tan hermosa y frágil no pudo hacerlo de cerca y mucho menos pudo cargarlo, ni poder tener la dicha de ser padre… Simplemente mirarlo desde lejos, imaginando una vida donde no había arrepentimientos ni penas, solo él cargando a su hijo.

La familia Loud Santiago finalmente llegaba a casa, Lincoln bajó del auto aún con la insistencia de su esposa por ayudarlo. Él apreciaba el gesto, pero no era como qué por una herida de bala estuviera completamente incapacitado. Le habían pasado cosas peores a eso.

Al abrir la puerta Lincoln se encontró con la sorpresa de que Lily estaba ahí haciendo de desayunar.

— Oh, Ronnie, Luz. Qué bien qué llegan, estaba a punto de iniciar con mi desayuno. — Lily dijo colocando otros platos en la mesa. — ¿Oh Lincoln, como sigues hermano?

— ¿Lily? ¿Qué haces aquí? — Lincoln preguntó confundido de ver a su hermana ahí en su casa.

— Bueno, Ronnie me dijo que iría con Luz al hospital a ver como estabas. — Respondió sirviendo la mesa. — Y me quedé para ordenar un poco, lavar los platos y cuidar de la casa. — Dijo para acercarse a su hermano. — Ya sabes, para qué Ronnie no estuviera tan apurada con esas cosas.

— ¿Mamá y papá saben qué estás aquí? — Preguntó sin estar tan convencido de que su hermana hubiera estado ahí sola toda la noche… A menos que Leni estuviera ahí también con ella…

— Sí, les llamé en la noche y les dije que me quedaría aquí hasta qué ustedes llegarán. — Respondió sin quitar su sonrisa.

— No tenías que hacerlo, Lily. — Dijo Lincoln preocupado. Era peligroso que se quedara ahí, podría llegar alguno de sus hermanos y lo delatarían sin darse cuenta. O peor, intentarían hacerle algo horrible. Y por el bien de todos era mejor que nunca lo hicieran.

— Claro que debía hacerlo, eres mi hermano y Ronnie Anne no podía hacer todo sola.

Su hermana era tan dulce y atenta. Incluso cuando era una bebé, era extremadamente tierna. Al crecer siempre temió que se convirtiera en una joven pesada como Lynn, otra más que lo maltratara. Al final no pasó nada de eso, incluso pareció quererlo aún más.

— Entiendo, Lily. — Dijo él, sonriendo un poco. — ¿Te..., quedaste sola aquí?

— No, Leni estuvo aquí conmigo. — Lily comentó sentándose en el sillón de la sala. — Pero, se tuvo que ir, dijo que tenía que ir a ver algo sobre su boutique y con Lothric. — Dijo mientras Ronnie y Luz miraban a su alrededor.

— Oye pues muchas gracias Linda. — Ronnie comentó colocando una mano en el hombro como muestra de confianza. — Y dile también a Leni qué muchas gracias.

— No fue nada Ronnie, ya sabes, siempre hay que apoyarnos como familia. — Lily respondió sonriéndole a su cuñada.

Lincoln suspiró con pesadez, le ponía nervioso saber que Leni estuvo ahí. Quizás qué pensaría sobre Ronnie, tal vez ella estuviera molesta porque nunca le contó sobre Lothric. Nunca se podía estar seguro con Leni. Una sola cosa podía darse por hecha: nada de lo que ella hiciera estaría motivado por el odio. Un corazón tan puro no tiene esos sentimientos negativos.

— ¿Dijo si volvería? — Preguntó Lincoln, intentando que no se notara el nerviosismo en su voz.

— Si va a venir, hay que ordenar todo. — Dijo riendo Ronnie Anne. — Hay que cocinar algo delicioso para celebrar la llegada de Lincoln.

— ¿Vendrá el primo Lothric? — Preguntó, con inocencia, Luz.

— Eso espero pequeña je Jeh. — Lily respondió acariciando la cabecita de su sobrina. — Digo, sí puede que esté dedicado a sus dibujos y todo eso, pero no veo por qué no pueda venir. Incluso un chico tan ocupado como él debería tener tiempo para la familia. ¿No lo crees hermano? — Preguntó mirando a Lincoln el cual solo miraba al suelo pensando en cómo sería ese reencuentro con él… — Linc, ¿estás ahí? — Lily preguntó curiosa tratando de llamar la atención de su hermano.

— Ehhh… ¿Qué? — Preguntó de manera torpe mirando a su hermana y a su hija.

— Qué Lothric venga a cenar, ¿no crees que un chico tan ocupado como como él también debe dedicarle tiempo a su familia? — Lily volvió a pregunta arqueando una ceja, pero sin apartar esa sonrisita.

— Eh… No… En lo absoluto. — Lincoln respondió suspirando pesadamente

Lily lo miró de una forma que él no soportaba: como si supiera que mentía, pero prefería fingir que no lo sabía. Había visto esa misma mirada en tantas hermanas, y había llegado a detestar esa mirada. Se preguntó si tal vez, por algún experimento de Lisa, todas ellas tendrían la capacidad de leer mentes. Ahí si estuviese jodido.

Pero debía calmarse, ante él estaba Lily, no era Lynn o Lisa como para desconfiar de ella.

— Digo, entiendo que tenga muchas responsabilidades, pero no creo que el estudio y el dibujo le quiten todo el tiempo. Es que se apasiona mucho dibujando. — Dijo Lily. — Deberías verlo, jamás había visto a alguien emocionarse tanto.

Lily no quería decir que mentía. En realidad, cuando veía a Lothric dibujar era como cuando veía a Lincoln reparando su vieja moto.

Sólo veía felicidad.

— Sí… Espero verlo. — Lincoln respondió en un tono parte emocionado y parte incómodo. No por lo que significaba que Lothric viniera, sino que esperaba que Lily no le reprochara como Lynn o Lori el no haber estado todo ese tiempo con él. Y no haber estado junto a Leni cuando más lo necesitó.

— Oh vamos hermanito, no te pongas triste. Cuando lo conozcas quizás también te agrade. Digo yo crecí con él, se podría decir que es casi como mi hermanito menor je jeh. — Lily dijo dándole un suave codazo en el abdomen. No le molestó en lo absoluto, solo no le gustaba pensar qué sucedería en el momento de la verdad.

— No estoy triste. — Lincoln respondió desganado.

— ¿Seguro? Usualmente cuando Loni está así, se ve igual de desganado qué tú hermano. — Lily comentó tomándole de una mejilla. — A decir verdad… Tú y Loni, Lon se parecen Linc, qué curioso ¿no lo crees? — Lincoln tragó saliva ante tal comentario de su hermana.

— Ehhh… No, ¿Po-Po-Por qué lo dices? — Lincoln preguntó esperando ansiosamente la respuesta de su hermana.

— Hmmm. No lo sé, supongo que por qué los dos son los únicos hombres en una familia mayormente de mujeres je jeh. — Lily respondió en completa sinceridad.

Debía relajarse, estaba hablando con Lily, una de sus hermanas más alegres y tranquilas. No era Lynn, ni siquiera era como Lori, tenía una dulzura comparable con la de Leni y Lana. Debía relajarse. Ella no era manipuladora como otras de sus hermanas. Tendría que haber cambiado demasiado en todo ese tiempo.

— Creo que tienes razón. — Dijo él. — Digo, parece que la familia está predispuesta a tener mujeres, es casi un milagro que nazcan varones.

— Lothric fue un milagro. — Dijo Lily. — El parto fue muy difícil, nos dijeron que tal vez sólo uno iba a sobrevivir, pero mira, ambos lograron resistir. — Dijo ella alegre, y para él se sintió como un velado reproche, cosa que ella pareció notar. — Pero..., no te preocupes por eso.

— Sí… Supongo. — Lincoln dijo con cierto rastro de nostalgia en su voz.

— Oye. — Lily coloco su mano en la espalda de su hermano como muestra de apoyo. — Yo sé que no te fuiste por qué no la quisieras hermano, sé qué hubo una buena razón para ello, fuera lo que fuera. — Lily comentó mirándolo a los ojos. — Sea lo qué Lynn, Lori o Lola digan. Yo sé que tú tuviste una buena razón para ello, jamás he dudado en ti.

— Gracias...— Lincoln respondió con la voz entrecortada. — Eres… La primera de todas qué me dice esto...— Lincoln dijo abrazando a su hermana, tenía ganas de llorar, pero no quería hacerlo frente a ella. Lily al igual que Leni fue la única de todas sus hermanas qué jamás se rindió por él.

— Ya, ya. Está bien si quieres llorar hermano. — Lily dijo abrazando de vuelta a su hermano.

— No quiero llorar… Es que… Me entró una cosa en el ojo. — Lincoln respondió con cierta gracia, pero sí con mucha pena de por medio.

— Entiendo, hermano. — Dijo ella, igualmente al borde de las lágrimas. — Entonces no llores. Solo bota agua por los ojos.

Era un chiste que hasta Luan encontraría malo, pero a él le hizo mucha gracia. Se rio, y con esa risa sincera salieron también las lágrimas. Lily lo abrazó con fuerza, y el no pudo contener más su llanto.

De hecho, ambos lloraron. Lily oyó cosas horribles sobre Lincoln, contadas por sus propias hermanas. Ella misma había visto la paliza que le dio a Lynn, la deportista pasó meses sin poder hacer nada más que jugar al ajedrez. Pero una parte de ella entendía la reacción de Lincoln.

Él había sido llevado a su límite por varios factores, y tuvo que estallar en algún momento. Admitía que sí fue horrible, y que como un Son of Anarchy habría hecho cosas iguales o peores.

Pero ella sabía que él no despreciaba a su familia.

Ronnie y Luz se quedaron viendo esa escena entre Lily y su hermano, Luz no lo entendía, pero Su mamá también quería ponerse a llorar por esa conmovedora escena entre él y su hermana.

— Ami. ¿Por qué Tía Lily y Api están llorando? ¿Pasó algo malo? — Preguntó inocentemente, pero preocupada por velos a ambos así.

Algo a lo que su madre respondió limpiándose los ojos y cargando a su niña.

— Ah, no te preocupes Lucecita. Solo déjalos ser. — Pidió Ronnie mientras se dirigía con su niña a la cocina. — Ven dejémoslos solos por un momento, vamos a desayunar.

Y mientras Lincoln aún seguía abrazando a su hermana con los ojos llorosos aun así era algo reservado tanto a sus sentimientos. Sí Lily lloraba abiertamente y sin pena, pero Lincoln había crecido como un hombre duro por el club. Y aunque sus lágrimas caían en el hombro de su pequeña hermana lo hacía sentir bien. Ella creía en él y eso le fue suficiente para saber qué al menos ella no lo veía como un monstruo. Por el que Lori, Lynn y Lola siguieran despreciándolo, mientras tuviera el apoyo y el perdón de Lily y de Leni. Se preguntaba cuántas hermanas más confiaban aún en él. Quería creer que Lana, Lucy y Luna aun lo querían.

La primera era tosca, pero de buen corazón, capaz de ver la belleza dentro de un anfibio. La segunda amaba la noche y el misterio, aunque no habían hablado mucho, era normal en ella, así que existía esa posibilidad. Con la última se había sentido varias veces en confianza, pero le avergonzaba pensar que llevaba años sin saber nada de ella. Esperaba que no le tuviera rencor por eso.

Solo esperaba que sus hermanas no le tuvieran el rencor, o al menos aquellas que aún no le habían reclamado nada en su vida… O por lo menos qué si lo hacían no lo hicieran como Lori y Lynn lo habían hecho. Y no quería imaginar qué Pestes decía Lola a sus espaldas, pero imaginarlo no era tan difícil… Pero si al menos Lily y Leni aún lo seguían estimando y queriendo mucho, con eso se conformaba, era grato tener a hermanas así de desinteresadas y leales qué seguían creyendo en él después de su turbio pasado como Son.

— Vamos a Desayunar Linky. ¿Está bien? — Preguntó separándose por unos momentos de su hermano. — Créeme que tengo mucha hambre y mi pancita requiere la comida más importante del día.

— Yo también pequeña Lily. — Lincoln respondió sin rechistar.

— Je jeh, Las chicas ya no me dicen así Linc. — Lily respondió curiosa por aquel apodo tan cariñoso que él y sus hermanas le habían puesto.

— Puede que ellas no, pero tú sigues siendo mi bebé.

Eso enterneció bastante a Lily. Sabía que el antiguo Lincoln no se había ido, aquel Lincoln que había tenido la paciencia de cuidarla cuando era una bebé. Ella misma no podría creer las cosas que decía, solo las creyó cuando Lincoln se lo confirmó. Aunque aun así su memoria traía a veces retazos de recuerdos, más bien imágenes que momentos claramente definidos, y la mayoría eran alegres.

Quería que sus hermanas perdonaran a Lincoln. Que volvieran a ser una familia.

Entonces ambos se dirigieron a la cocina, para poder pasar otro momento junto a las personas que más apreciaban en el mundo.

Con Ronnie, Luz y ambos Loud. Para comenzar con esa mañana con un desayuno en familia.

Regresando con Sons…

Joseph entró y pidió una lata de cerveza para intentar aclarar lo que estaba pasando. Todo sucedía demasiado rápido, Bobby estaba al borde de la muerte, habían tenido un tenso encuentro con Lincoln, y sufrido una persecución, bastante intensa para Mark.
Quería detenerse y pensar en todo aquello, especialmente el asunto de un club aceptando mujeres. Pero sus hermanos comenzaron a acercarse a preguntar cosas:

— ¿Como está Bobby?

— ¿Va a sobrevivir?

— ¿Se enfrentaron a la policía?

— ¿Bobby volverá pronto?

— ¿Viste lo que hizo Tick con él?

— Cállense la puta boca por un momento. — Joseph dijo mientras Buscaba con la mirada a alguien. — ¿Dónde mierda está Víctor? — Preguntó mirando a todos sus hermanos. Hasta que el antes mencionado se levantó ante el llamado de su V.P.

— Aquí estoy. — Respondió acercándose a Joseph.

— Bien, necesito que vengas conmigo. — Dijo entrando a la sala de Juntas. — Y para los demás… Bobby sigue vivo. Lo están cuidando. — Mencionó mientras él, Mike y Víctor entraban a la sala de juntas para hablar de lo sucedido con su presidente y lo qué debían hacer para evadir a la policía de ahora en más.

Los tres tomaron asiento, y Joseph bebió un largo trago antes de sentarse y reflexionar un momento más. Debía ordenar bien sus ideas.

Víctor no tenía tanta paciencia.

— Joseph, ¿de verdad se salvará Bobby? — Preguntó con un temor genuino en la voz.

— Tranquilo, lo cuida Tick. Debería tener una suerte de mierda si le pasa algo. Pero en primer lugar me sorprendió esa herida. ¿No viste nada raro, Víctor?

— Joder, quisiera haber visto al hijo de puta que lo hirió así para haberlo matado. — Dijo él. — Yo estaba concentrado en mis propias víctimas, no me fijé en Bobby.

— Yo tampoco. — Dijo Mike. — A ver, no es la primera pelea de Bobby, estuvo en varias otras, pero tal vez pelear tantas veces seguidas lo agotó y por eso se le pasó por alto la puñalada.

— Al menos sabemos que quien lo apuñaló, no sobrevivió. — Dijo Víctor.

— Pero aun así lo dejó cerca de las puertas de la muerte. — Comentó Joseph mirando al centro de la mesa. — Tick logró salvarlo, por poco.

— Maldición. — Víctor comentó al escuchar eso.

— Pero aun así Tick necesitó de bolsas de sangre para ayudar a Bobby a recuperarse. — Joseph dijo como respuesta. — Aunque, cuando logramos conseguirlo la policía comenzó a perseguirnos. Mark se separó de mí cuando para qué la patrulla lo siguiera a él en lugar de a mí.

— ¿Y él está bien? — Víctor preguntó recibiendo como respuesta un asentimiento por parte de Joseph.

— A lo que voy es… Que La policía nos tiene un ojo en la mira. Y debemos mantener un perfil bajo ante las amenazas que esta y Lambs representen en un futuro. Si nos empiezan a investigar, todos los negocios se verán comprometidos. — Dijo mirando seriamente a la mesa. — Por lo que la idea de Mark de mantener un perfil Bajo es una prioridad ahora, no podemos permitir que nos encierren a todos. Y mucho menos a los que sabemos demasiado sobre el club.

— Entonces… ¿Qué haremos cuando los Lambs nos quieran atacar de nuevo? — Víctor replicó intentando ocultar su nerviosismo.

— Simplemente defendernos. — Dijo Joseph, y le costaba decir aquello tanto como le costaba a Víctor procesarlo.

— ¿Es todo? — Preguntó él. — ¿Recibir los balazos y ya?

— Hablo de devolver los balazos solo cuando los lancen. — Dijo él. — Si hacemos otra explosión, lo sabrán. De hecho, no van a tardar en descubrir que los Angels of Death no tuvieron nada que ver.

— Pienso que les dan mucho mérito a los nuevos policías. — Dijo Víctor de modo despectivo. — Entiendo que no sean corruptos, pero tampoco son Terminator.

— Disculpa Vic, pero no los estás tomando por lo que son, una amenaza. — Dijo Joseph. — Ellos no aceptaran nuestro dinero, solo quieren que nosotros vayamos tras las rejas. Para ellos eso es su pago.

— Entiendo. — Dijo Víctor, aunque se notaba su molestia. — Bueno, si esa su decisión...

— Yo sé que no será por mucho tiempo. — Mike dedujo mientras miraba a su V.P y a Víctor. — Cuando las cosas se tranquilicen con la policía y los Lambs podremos volver al estatus quo.

— Eso es lo que dices, desde que ese cabrón de George tomó el cargo de la policía, ya no podemos confiar en que nuestros asaltos o negocios más delicados no se vean comprometidos. — Dijo Joseph mientras que Víctor se reclinaba en su silla pensando.

— ¿Es que acaso todos los policías a los que pagamos para cubrirnos fueron reemplazados? — Preguntó buscando una opción con la cual sujetarse por un tiempo.

— Sí… Al parecer cuando George entró, todos salieron, casi ninguno de los policías que están en esta ciudad le pertenecen a Royal Woods. — Comentó Joseph respondiendo a la duda de Víctor.

― Estoy seguro de que eso debería ser ilegal ― Dijo molesto Víctor. ― ¿Acaso ese tipo los persiguió?

― Tiene fama de implacable ― Dijo Mike. ― Todo el equipo nuevo es así, cada uno peor que el otro, y el policía afroamericano es el peor, ese nos odia.

― ¿Y si sacamos a George del camino? ― Sugirió Víctor.
Se hizo silencio por unos segundos en la sala. En realidad, Joseph había pensado varias veces en eso. Eliminando al jefe de policía cortaban el problema de raíz.
Pero había un problema a su vez con eso. Y es que precisamente se trataba de matar al jefe de policía. Estaba más protegido que el mismo alcalde.

— Eso tendremos que planear meticulosamente y paso a paso Vic. — Joseph respondió casi en un susurro.

— Un error y pondremos a todo el club, y a nuestros hermanos en peligro. — Mike replicó mirando al centro de la mesa. — Aún si es por venganza poética… No podemos permitirnos arriesgar las vidas de nuestros hermanos. Y me gustaría hablar por todos. Qué cuando hablamos de matar Lambs todos no dudamos, pero cuando se trata de sacrificar la vida de nuestros hermanos no podemos ni imaginarlo. — Dijo convocando un silencio abrumador en la mesa… Algo a lo qué Joseph también respondió con un silencio menos qué pesadumbres y reflexivo.

— Bueno… Ahí tienes un punto Mike. — Víctor replicó silenciosamente.

— Hay otra cosa qué quería comentarles y qué descubrí a penas hoy cuando fuimos a pedirle ayuda a la hermana de Tick. — Joseph retomó la palabra llamando la atención de ambos en la mesa. — Parece ser que las chicas se están uniendo a nuestro juego.

La risa de Víctor se oyó incluso fuera del club. Fue tan fuerte que casi hizo temblar las botellas y latas de cerveza.

— ¿Hablas en serio, Joseph? — Dijo él, tratando de aguantar la risa. — ¿Mujeres motociclistas? ¿En qué puta galaxia viven esos maricones?

— Varios clubes las aceptan. — Informó Mike. — El problema es que no sabemos si es un club nuevo o es uno que ya existe.

— No estarán pensando en incluir mujeres en el club, ¿o sí? — Pregunto él, mirándolos.

— Bueno, si hay un club aceptando mujeres podría aumentar sus filas. — Dijo Joseph.

— Vamos, lo dices como si hubiera filas de mujeres queriendo entrar a un club de moteros.

— Mira Vic, yo sé que suena ridículo. Pero a estas alturas del Juego necesitamos toda la ayuda posible. — Joseph dijo pensando en las palabras exactas que debía decirle a su hermano. — Sí, quizás una chica en el club con el Patch de Sons sea ridículo de pensar… Pero lo pensé detenidamente, y recordé algo que ocurrió en esta mesa hace casi 14 años. Cuando un niño de cabello blanco vino pidiendo una vacante a Sons. Y aunque nos negamos y burlamos de él al final se terminó convirtiendo en el hermano más leal y fuerte que hemos tenido. — Joseph dijo haciendo que Víctor recapacitara aquellas palabras. — Si les negamos la entrada a esas chicas… Quizás encuentren lo que no les dimo en Angels o Lambs.

Víctor lo pensaba, y aunque no lo convencía del todo, la comparación con Lincoln hizo imposible que pudiera seguir negándose.

Joseph siempre sabía cómo convencer a alguien.

— Okey, ya lo entendí. — Dijo él intentando tomar en serio esa opción. — Bueno, si es por quitarle ventaja a las otras bandas, creo que no hay problema. Pero si hay que pelear espero que al menos puedan usar una pistola.

— Quizás tú puedas enseñarles a disparar. — Bromeó Mike, y Víctor se rio.

Joseph tenía claro que iba a ser muy difícil integrar las mujeres en el club. Sería necesario un esfuerzo mayor al de una pelea entre bandas.

— Je jeh sí, les voy a enseñar a cómo usar este riflote. — Víctor dijo en tono de gracia mientras que Joseph pensaba en lo que debían hacer.

Una mujer era muy diferente a un hombre en varias cosas, principalmente por qué no eran igual de fuertes qué los hombres y no tenían habilidades muy notables a la hora de un combate…
Aunque eran fieras, y siempre pensaban antes de actuar, no eran tan impulsivas como los hombres y eso en una pelea entre bandas sería una ventaja estratégica enorme. Quizás si encontrarán a una Leona como lo era la hermana de Bobby quizás lograrían tener a alguien igual de fuera lista y con una mente mucho más ingeniosa qué otras.
Pero para tener a esa Leona deberían hacer mucho, no solo entrenarla bajo el ala de Sons. Sino enseñarle todo acerca del club, la lealtad, la hermandad, el compañerismo y el legado de J.T. Y en eso último Joseph no parecía convencido.

— Por ahora solo necesitamos enfocarnos y empezar a buscar ese club de mujeres, para forjar nuestra alianza y quizás anexarlo. — Comentó haciendo que los dos le pusieran completa atención. — Y si es un club ya existente… Como le dije a Tick, habrá que hacer lo necesario para mantenerlas a raya.

— Hey espera un segundo. — Víctor detuvo a Joseph ante esa última frase. — No estarás hablando de matar Mujeres, ¿Cierto? Digo… Entiendo todo eso de matar Lambs y eso… Pero una chica sería un poco extremista, ¿no? Digo… Nunca he considerado hacerlo en mi vida. Incluso para mí eso parece ir demasiado lejos.

— No hablamos de matar mujeres. — Dijo Joseph, algo hastiado. Le causaba gracia que sujetos capaces de triturar huesos como Víctor se mostraran tan reticentes a la idea de matar mujeres. Es como si fuera un límite que nunca habían pensado en cruzar, un acto que los cambiaría totalmente de lo que eran.

Se preguntaba si los policías tendrían conversaciones así respecto a las mujeres moteras.

— A ver, ¿de qué hablamos entonces? — Preguntó Víctor.

— Vas a matar Lambs, solo que de sexo femenino. — Dijo Joseph. — No es tan difícil. Si lo prefieres, sólo mira la chaqueta.

— Aun así, eso es ir un poco lejos, incluso para mí. Digo matar a un grupito de niñas que se creen rudas no es lo que me gustaría hacer, incluso si tienen un chaleco con el logo de Lambs. — Víctor mencionó pensando en las palabras de Joseph.

— ¿Y si una de esas chicas llega a amenazar la vida de tus hermanos vas a dudar? — Preguntó de manera casi convencida. — Cuando la vida de nuestros hermanos peligra no estamos hablando de si es una chica o no, un Lamb es un Lamb. La muerte no discrimina edad o géneros. Si amenazas a Sons Amenazas a Mr. Mayhem.

— Entiendo ese punto, pero… Sons no mata mujeres. — Víctor respondió serio. — Incluso si es por proteger a los demás… No creo que eso nos haga mucho mejores.

— Víctor, sé que es muy difícil de aceptar, pero si una mujer Lamb mata a Bobby o a Lincoln, y tu tuviste la oportunidad de dispararle, pero no lo hiciste, ¿podrías vivir con eso en tu mente?

Víctor trato de mirar hacia otro lado. Hablar eso lo incomodaba muchísimo, y aunque comprendía lo que decía Joseph, no le gustaba para nada.

— Mira, creo que hay que pensarlo un poco mejor. — Dijo él. — No creo poder acostumbrarme a matar mujeres. No creo que Lincoln lo aceptaría.

— ¿Y por qué no? — Preguntó arqueando una ceja ante esa última frase.

— La familia de Lincoln se compone mayormente de mujeres. — Víctor respondió mirando de frente a su V.P. — Tiene 10 hermanas y una madre, él convivió con mujeres toda su vida. Y ahora mismo tiene una esposa y una hija.

— ¿Y cuál es tu punto? —Joseph preguntó extrañado por las palabras de Víctor.

— ¿Te imaginas a él matando a una mujer? No estamos hablando de un Lamb o un Ángel. A una mujer. — Víctor respondió mirando seriamente a su V.P. — Imagínate por un momento lo qué pasaría por su cabeza. Él no es como yo, yo podría llegar a soportarlo en algún punto, pero yo sé qué Lincoln por todos esos años qué pasó con tantas chicas en su vida dudará. Por qué al momento de apuntarles pueda ver a una de sus hermanas al otro lado del arma.

Tenía razón. Lincoln estuvo rodeado de demasiadas mujeres a lo largo de toda su vida. Tuvo que amar a diez hermanas, Joseph aún no entendía cómo era posible tener tantas hijas. Víctor tenía razón, Lincoln jamás podría dispararle a una mujer, muchísimo menos apuñalarla o golpearla.

— Comprendo. — Dijo Joseph. — Tienes razón, Lincoln nunca sería capaz de enfrentarse a una mujer, aunque sea Lamb. El problema es que ellas no se van a andar con temores, ellas les van a disparar hasta con gusto.

— Supongo que es un riesgo. — Dijo Víctor. — Pero ya lo dije, yo no podría dispararle a una mujer, Lincoln no lo podría hacer, creo que nadie en el club podría

— ¿Entonces qué haremos cuando ellas vengan a querer matarnos? — Preguntó Joseph Serio.

— No lo sé… Supongo que tener la piel mucho más fría para hacerlo a Voluntad. — Mike respondió. — O… Tener a chicas que hagan el trabajo sucio por nosotros, digo. Si no podemos dispararles, por lo menos deberíamos tener un respaldo que lo haga sin dudarlo. ¿No lo creen?

Joseph se rio. Al menos estaban aceptando la idea de permitir al club el reclutamiento de mujeres. No iba a decir lo absurdo que sería, en plena pelea, separar los grupos para que las mujeres pelearan solo con otras mujeres, para que así los hombres pudieran matar solo a hombres.

Pensar en Mike pidiendo eso lo hizo reír otro poco, cosa que molestó un poco al Son.

— Oye, Joseph, ¿cuándo dije un chiste? — Preguntó él.

— No me rio de ti. — Dijo él. — Nunca me reiría de un hermano. Es solo que me da risa ver como al principio te negabas a la idea de reclutar mujeres, y ahora te parece una buena idea.

— Bueno… En parte eso es cierto. — Víctor respondió asintiendo. — Pero si ellas me aligeran la carga entonces ¿por qué no? Digo así no me sentiré como un misógino de mierda. — Dijo haciendo reír a Mike.

— Vic, mejor cállate. Qué tú hablando de misoginia eres igual que una puta hablando de virginidad. — Rio mientras que Víctor se molestaba por aquel comentario.

— Ajá. Como la puta de tu madre, ¿no? — Víctor respondió molesto por la risa de Mike.

— Al menos ella no me violaba cuando tenía 13 años. — Mike respondió rampante al comentario de Víctor.

— Eres un Hijo de Pu… Oh cierto, literalmente lo eres.

Joseph se rio nuevamente al oír la discusión amistosa entre Víctor y Mike. Si ellos apoyaban la iniciativa, no habría problemas para implementarla, los demás Sons los respetaban demasiado, y si conseguía que Lincoln apoyara la idea, sería mejor aún.

Para eso debía poder regresar al club, y con la esposa que tenía, no iba a ser nada de fácil. Quizás no lo verían por meses.

Bobby también era muy respetado pero su estado era muy delicado, quien sabía, tal vez tardaría más que Lincoln en recuperarse. Mejor no se aventuraban a contar con él.

Y mientras tanto con Lincoln.

Él era ayudado por su Esposa y hermana a subir a su cuarto.
Solo había dicho qué se sentía cansado y quería tomar una ligera siesta.
Pero con solo decirlo activó las alarmas que se activaban en su hogar cuando se cortaba un dedo con una hoja de papel.

Como el de una emergencia meteorológica o la explosión de un volcán como Krakatoa.

— Chicas de verdad no tiene por qué preocuparse tanto. — Lincoln dijo apoyándose de su esposa, más en contra de su voluntad qué porque él lo necesitará.

— Por supuesto que sí, Lincoln Una herida de bala no es cualquier cosa, recuerda que aún estás delicado. — Ronnie comentó subiendo las escaleras junto a su marido

— Aunque si lo contextualizamos un poco hay muchos soldados a los que les gustaría tener los cuidados que te damos hermanito. — Lily comentó atenta de su hermano y su cuñada. — Solo unos escalones más Linc, sigue así.

— Lily, no me hirieron en las piernas. — Bromeó Lincoln, le hacía mucha gracia que lo trataran como un veterano de Vietnam. Varios recuerdos se agolpaban en su cabeza, referentes a su infancia. Sí, puede que se llevó muchas decepciones con la mayoría de sus hermanas, pero no podía negar que, llegado el momento, sí que se preocupaban por él.

— Pero puedes estar mareado. — Dijo ella. — Prefiero no arriesgarme. —

Dicho y hecho, no se separaron de él hasta que llegaron a su cuarto, y ni ahí querían dejarlo solo. Lincoln volvió a reírse.

— En serio, creo que exageran. Ya me siento mejor.

— Te dispararon, Linc. — Dijo Ronnie Anne. — No actúes como si eso no fuera nada.

En realidad, en su tiempo como Son Abiertamente hablando le habían pasado varias heridas de bala, uno en el brazo derecho, otra vez en una pierna. Una vez una bala le rozó la cara y otra por pocos centímetros lo dejaban sin descendencia. Pero se guardaba eso para sí mismo solo para no preocupar a su esposa.

— Bueno, bueno. Está bien Ronn. — Lincoln respondió recostando su cabeza sobre su almohada.

— ¿Ya ves? Tú mantente tranquilo y... — Ronnie fue interrumpida por el sonido de su teléfono celular. — Eh… Espera un segundo Linc debo contestar. — Dijo mientras se levantaba

Por el pasillo Lincoln y Lily escucharon a la enfermera quien respondió sin muchos ánimos y mientras la conversación avanzaba más desanimada y molesta se ponía. Al poco rato regresó al cuarto con una cara de molestia y tristeza incomparables.

— ¿Qué pasó Ronn? — Preguntó Lincoln mirando la expresión con la que entraba su esposa.

— Tengo que volver al hospital… Una de las enfermeras me dijo que el doctor Ramírez me solicitaba y me dijo que hubo una emergencia y que necesitan todo el apoyo posible. — Comentó sentándose junto a su esposo. — No quiero ir Linc… Tengo que estar aquí contigo...— Comentó recargando suavemente su cabeza en el pecho de su marido.

— Oye Ronnie, si es una emergencia, ve. Yo estaré aquí cuidando a mi hermano. No te preocupes por nada. Si es una emergencia, ve. — Lily comentó sonriéndole a su cuñada.

— Pero...— Susurró ella, aún reticente. No es que no confiara en Lily, pero ella no era enfermera o doctora, y Lincoln podría tener cualquier complicación ahí que Lily podría no saber reaccionar.

— Ronnie, tranquila. — Dijo Lincoln. — Estaré bien. Necesitan a la mejor enfermera de toda Royal Woods en el hospital.

— ¿Están seguros? — Reiteró ella. — Esa herida es muy delicada...

— Yo soy de acero. — Bromeó Lincoln. — Además debe ser muy grave si te necesitan, quizás hubo un accidente con varios heridos.

No quería pensar en un tiroteo entre Lambs y Sons, pero era eso o un accidente de autos, y Royal Woods no tenía tanto tráfico. Aquello le hizo pensar en Bobby, y se preocupó de inmediato. Algo grave había pasado.

— Muy bien… Cuídalo bien mientras regreso Lily. — Ronnie pidió apartando un mechón de pelo de su frente. — Ah y también a Luz, cuídalos mucho por favor.

— No necesitas pedirlo Ronnie. Sabes qué cuidar de mi hermano y mi sobrinita es un gusto. — Respondió la joven enérgica.

Al escuchar eso la mujer sonrió. Y entonces se volteó a ver a su marido.

— Volveré amor. — Ronnie dijo mirándolo a los ojos. — Descansa bien mientras no estoy. ¿Ok? — Preguntó para sentir la mano de su marido acariciándole la mejilla.

— Tranquila. Estaré esperando por ti. — Lincoln respondió con una sonrisa tranquila. Ese momento fue cerrado por un beso entre los dos. Esos labios..., valía la pena quemar el mundo por esos labios. Valía la pena hacer cualquier cosa por ella.

— Ve tranquila, Ronnie— Dijo Lincoln feliz. Seguramente tendría buenos sueños en su siesta.

Sueños donde Ronnie Anne estaría involucrada, y esos serían los mejores.

Su esposa le sonrió una vez más antes de salir. Pudo oír cómo se despedía de Luz. Él estaba seguro de que toda la ternura de Luz provenía de Ronnie Anne, esa ternura que ella trataba de ocultar pero que él pudo ver claramente cuando eran niños.

Oyó cómo ella partía hacia él hospital. No quería reflexionar sobre qué habría pasado.

Lincoln entonces comenzó a cerrar los ojos. Después de esa larga noche sin sueño lo único que pedía era descansar. Y si podía hacerlo junto a su esposa sería lo mejor, pero la necesitaban a ella en esos momentos.
Y lo mejor para él sería soñar con ella. Soñar en otro mundo, en otra vida. Con estrellas sobre el mar.

Lincoln respiraba y suspiraba tranquilamente, hasta quedar profundamente dormido. Lo único qué más necesitaba de todo ese día.

Soñó que estaba sobre Lucille recorriendo las calles de Royal Woods, pero no la moderna Royal Woods, sino la antigua ciudad de su niñez. Soñó que recorría la avenida Franklin, y que, en vez de temerle, sus amigos lo contemplaban con alegría desde la calle. Aunque ahí no veía a Clyde. No tenía idea de qué había sido de los demás, seguramente se habían marchado de la ciudad cuando vieron que no tendrían futuro ahí, la ciudad más olvidada del Estado más olvidado. Ojalá estuvieran lejos de clubes de moteros.

Se acerco a su casa Loud, y vio al señor Grouse salir de la casa con una caña de pescar.

— Loud, vas por el sentido contrario! — le gritó el anciano, y el no pudo hacer menos que reírse

— ¡La calle es Libre Viejo! Deja que la libertad corra como debe de ser, puto comunista de mierda. — Lincoln respondió feroz mientras que el Señor Grose no pudo hacer nada más que mirar con enfado al motociclista el cual se había vuelto todo un punk. Apagó su motor y la dejo en neutral pues nuevamente saldría ese mismo día para una encomienda del club, entonces Lincoln subió por el pórtico de su hogar y abrió la puerta.

— ¡Ya vine!— Gritó para dejar su casco y sus gantes en la mesa que estaba junto a la puerta.

— Oh hermano. — Una pequeña niña se asomó por las escaleras para recibirlo. — Qué bueno que llegaste, te estábamos esperando.

— ¿Ah sí? ¿Y por qué pequeña Lyl? — Lincoln preguntó acariciando la cabecita de su pequeña hermanita.

— ¿Ya no te acuerdas? — Preguntó ella riéndose. — Vamos a ir a ver al abuelo.

Su abuelo era increíble. Cerraba los ojos y lo veía derrotando un pelotón entero en el paintball.

— ¿Íbamos a ir hoy? — Preguntó con bastante tristeza, pues recordaba que debía volver al club.

— Claro, ¿no te acuerdas? — Preguntó ella, confundida. — Tu mismo marcaste la fecha en el calendario.

Era cierto. Con todo el ajetreo en la semana, se le había olvidado completamente.

— ¿Vamos a ir ahora mismo? — Preguntó él. Tal vez así alcanzaría a verlo y a llegar al club a tiempo.

— Hay que esperar que regresen Lola y Lana. — Dijo ella. — El abuelo dijo por teléfono que ya quiere verte en tu moto.

— Je jeh… Eh… Sí...— Lincoln dijo pasándose la mano por la barbilla mientras acariciaba los cabellos de su barba pensando en opciones de qué hacer. Hace tiempo que no había visto a su Abuelo… Desde hacía ya un par de años, y más aún cuando había ingresado al club. Ese día quería ir, pero Rick necesitaba su ayuda para cargar las armas y llevarlas al almacén del centro de la ciudad.

— ¿Qué pasa hermano? — Lily preguntó mirando curiosa la actitud de su hermano mayor.

— Eh… No- no es nada. — Lincoln entonces se arrodilló para verla a los ojos. — Mira pequeña, voy a… Voy a revisar algunas cosas en mi cuarto y voy a volver a salir, pero no te preocupes, antes que ellas estén aquí yo estaré de regreso. ¿Ok? — Lincoln preguntó mirando con una sonrisa a su hermana.

— Pero… ¿Te vas a tardar mucho hermanito? — Lily preguntó con cierto tono de tristeza en su voz.

— No, no, no, para nada pequeña Lily, tan solo voy a tardar como unos minutos, no te preocupes por nada.

— Está bien. — Susurró Lily, aunque notaba que ella no estaba muy convencida.

Rápidamente, el subió los escalones y entró a su cuarto. Buscó entre sus cosas y sacó su teléfono celular, para marcar a Rick.

— Vamos, contesta luego. — Murmuró impaciente mientras conectaba la llamada.

— ¿Lorian? — Oyó a alguien detrás de la puerta, tocando con suavidad. La inconfundible voz de su hermana Leni. Era totalmente incapaz de enojarse con ella por cosas tan mínimas como olvidarse algunas veces de su nombre.

— Soy Lincoln. — Dijo el, riéndose mientras cortaba la llamada. — ¿Necesitas algo, Leni?

— No en realidad, escuché que habías llegado y quise venir a verte. — Leni respondió entrando al cuarto de su hermano.

— Oh, genial Len Gracias. — Lincoln respondió esperando a que el hermano de alto rango en el club respondiera. — Vamos contesta cabrón...— Lincoln susurró mientras sentía que su hermana se sentaba a su lado.

— Oye Linky, ¿estás listo para ir con nuestro abuelo? — Preguntó con una sonrisa mientras Lincoln esperaba respuesta del otro lado.

— Ehhh sí, sí Len, sí. — Respondió Lincoln tomando unas llaves de su cajonera mientras que del otro lado Rick respondía.

— ¿Hola? ¿Lincoln? ¿Ya tienes las llaves de la camioneta? — Preguntó con cierto rastro de enfado en su voz.

— Sí ya las tengo, discúlpame por eso, se me había olvidado qué las había dejado aquí. — Lincoln respondió algo apenado.

— ¿Eres tonto Loud? Esas llaves no te las debías llevar, debías dejárselas a Roberto estúpido pedazo de mierda.

Odiaba que lo trataban así, pero debía aceptar que en esa ocasión tenían razón en enojarse con él. Aunque el pensar eso no le hacía aceptar los gritos con alegría.

— Esta bien, voy volando al club. — Dijo Lincoln. — No tardaré.

— Mas te vale, imbécil. — Contestó él, cortando de golpe. Lincoln tuvo que respirar para relajarse.

— ¿Vas al club? — Preguntó Leni. — ¿No vas a ir a ver al abuelo?

— Claro que iré, Leni, pero debo entregar algunas cosas en el club. — Dijo rápidamente mientras salía de su habitación. — Prometo que volveré a tiempo para ir a ver al abuelo.

— Espera Linky. — Pidió ella tomándole de la mano antes de que pisará las escaleras. — Lori me dijo que si esta vez le fallabas a la familia estarían en serios problemas. — Dijo Leni haciendo que Lincoln se volteara a verla. — Dijo que de verdad espera verte con el abuelo hoy y qué sí no… Tú y ella iban a tener problemas.

Lincoln al escuchar nuevamente sobre Lori cambió su semblante a uno de enojo, pero de inmediato lo volvió a un estado neutral.

— Tranquila Len, trataré de no fallar esta vez. — Lincoln asintió con la cabeza mientras asentía. — Y dile a la perra estúpida de Lori qué si iré y qué no me joda más.

— ¡Te Escuché Lincoln!— Lori gritó molesta asomándose por la puerta de su cuarto.

— ¿Y Qué Mierda Quieres Que Haga? ¡¿Qué Celebre Tu Capacidad Auditiva O Qué Chingados?! ¡PERRA ESTÚPIDA!— Gritó haciendo un eco en toda la casa.

— ¡LINCOLN!— Gritó ella saliendo de su cuarto, llena de ira, pero él le hizo un corte de manga y bajo por las escaleras.

— Volveré a tiempo, quizás pase directo al asilo. — Murmuró Lincoln a Leni preparándose para enfrentar el camino. — No se desesperen.

— ¡ESPERA! — Gritó Lori, desde la entrada, totalmente llena de la ira que sufren las hermanas mayores cuando son insultadas.

— ¡Chúpame La Verga Puta! — Lincoln le gritó desde Lucille arrancando de lleno al bar de Sons, él no estaba dispuesto a soportar esa mierda ese día, debía llegar al club y no tenía tiempo para gritos y regaños de lo que él consideraba una perra loca controladora y manipuladora.

Mientras aceleraba el sonido del viento golpeando sus orejas junto al hermoso sonido del ronroneo de su yegua le traían un sentimiento de Paz interna.

Tan solo eso había sido suficiente para pasar el mal trago que había tenido con Lori momentos antes.
Por eso amaba tanto su moto, ella sabía cómo tranquilizarlo de la mierda qué ocurría en su hogar. Lucille jamás le reclamaría por nada, no como Lori y varias de sus hermanas, que se habían ido volviendo más fastidiosas con el tiempo. Su moto era leal a él, sintió su llamada apenas la vio y no descansó hasta reconstruirla. Valió la pena hasta el último centavo que invirtió en ella, hasta la última gota de sudor que gastó en repararla. Y aún tenía en mente añadirle algunas cosas más.

Partió hacia el club, acelerando rápidamente. Su moto pareció tomarlo como un desafío y se deslizó sobre el asfalto sin ninguna dificultad. Trabajar para el club era muy duro, pero todo valía la pena por haber conseguido a Lucille. La mejor moto del mundo.

Esperaba acabar pronto, quería ver a su abuelo. Era de los pocos familiares que no lo habían rechazado o juzgado por su nuevo estilo de vida. Incluso parecía ansioso por ver su moto.

Pasaron pocos minutos hasta que finalmente pudo llegar al club. Y ahí Rick lo esperaba con el ceño fruncido y con un rostro de. querer hacerlo papilla en el suelo.

Lincoln se detuvo para estacionar su motocicleta y rápidamente se quitó el casco.

— Disculpa, por llegar tarde hubo una situación en mi casa y me retuvieron más tiempo del esperado. — Dijo para buscar las llaves en su chamarra.

— ¿Y por eso te llevaste las llaves de la camioneta Loud? — Rick preguntó enojado por la tardanza del joven Loud.

— Hey, el otro día Bobby y yo estábamos en otra encomienda y yo tuve que conducir, además él me pidió que me la llevara. — Lincoln respondió sacando las llaves de su chamarra.

— ¿Y si él te pide aventarte de un acantilado también lo haces? — Preguntó como respuesta con rabia. — Te recuerdo que Bobby al igual que tú es un Prospect, así que las únicas órdenes que sigues son las de quienes tenemos el Patch. ¿De acuerdo Blanquito de Mierda?

Le gritaría como le había gritado a Lori, pero aquello sería el peor error de su vida. Ya se ganaría el respeto de Rick, y de cada uno de los Sons. Aunque eso estaba tardando aún más que reparar a Lucille.

— Tienes razón. — Dijo él, con respeto. — Sólo le haré caso a miembros con el parche.

— Más te vale, idiota. — Dijo él, molesto. — Ven, necesitamos que nos ayudes. ¿Crees poder cargar cajas? No me digas que eres débil como una niña.

— Puedo hacerlo. — Dijo él confiado, no es como si fuera la primera vez que debía cargar pesos. — Usted dígame donde están y adonde las llevo.

Si se esforzaba, podría visitar a su abuelo. Realmente quería verlo, había mucho en él que admiraba. Tenía la sospecha de que estuvo en el ejército, pero no era nada claro porque jamás le había hablado de eso.

— Están dentro de la cochera y que sea rápido. — Exigió mientras procedía a encenderse un cigarro. Lincoln asintió mientras comenzaba a cargar las cajas de armas y sí qué estaban pesados tan solo una parecía que estaba cargando un cerdo gordo y rechoncho.

Pero en vez de dejarse llevar por el peso hizo lo posible para cargar las armas a la van. Aunque el desafío estaba en acomodar una caja encima de otra esa era la verdadera mierda de todo el asunto, pero no importaba, él sabía que el dolor del cuerpo solo estaba en la mente… Aunque dolía mucho.

— Oye Rick, una pregunta, ¿de qué tipo son estas armas? — Preguntó colocando la caja en la camioneta.

— Son Escopetas SPAS-12, si sabes dispararlas sin que el retroceso te empuje como un puto toro te vuelves una puta máquina de matar. — Respondió mirando al chico Loud y la caja qué colocaba en la camioneta. — Son semi automáticas y si no eres un imbécil al apuntar entonces tienes muchas más probabilidades de dar en el blanco qué una pistola… Aunque es relativo pues como son balas expansivas es mucho más de distancia qué de puntería.

— Wow, son increíbles. — dijo maravillado, imaginando que arrasaba un club rival con una de esas armas. — ¿Las has visto en acción?

— Joder, blanquito, yo he disparado de esas. — Dijo riendo Rick mientras fumaba. — Casi me volé el pie a mí mismo.

Lincoln agradeció estar acomodando otra caja, para que Rick no viera como intentaba ahogar la risa. Si él lo veía, seguro le daría una paliza tal que no podría andar en moto.

Pero no quería reírse de Rick. Ya lo imaginaba disparando un torrente de fuego contra un club enemigo.

Algún día, él haría lo mismo. El defendería al club, pero en ese momento, se esforzaba por subir una caja sobre otra.

— Solo hazme un favor y apúrate que esta mierda es para hoy. — Rick respondió mirando de reojo al chico de cabello blanco. — Y no más preguntas. — Ordenó mientras Lincoln subía otra caja de armas a la camioneta.

El chico Loud al menos Podía imaginarse un día teniendo los Parches de Hermano del club, luciéndolos con honor y poder en las calles de Royal Woods.
Bobby le había contado del enorme respeto qué causaba el símbolo de la parca a donde fuera que se viera. Imaginarlo no costaba nada… Pero cargar armas a una camioneta costaba y bastante, no podía imaginar lo mucho qué harían con todo eso… O sí, pero imaginarlo y hacerlo eran dos cosas completamente diferentes.

Cuando terminó de cargar y apilar las armas Rick tiró lo último de su cigarro al suelo y lo pisó para apagarlo.

— Listo Rick. ¿Algo más? — Preguntó Lincoln ansiosamente mirando a su compañero.

— Sí. — Respondió caminando al asiento de pasajero. — Conduce hasta el almacén Blanquito. A la de ya. — Chasqueó los dedos en señal de que Lincoln se apresurara. — Órale cabrón qué no tengo todo el puto día.

Lincoln subió y encendió el motor. Si se apuraba, lograría llegar a tiempo para ver a su abuelo en el asilo.

— ¿Rick, también tendré que bajar las cajas? — Preguntó él, sintiendo súbitamente el miedo de tener que trabajar el resto del día y así perder la visita con su abuelo. Eso sería demasiado terrible, no solo le fallaría a él, sino que también a sus hermanas.

— Pues claro, blanquito, no las voy a bajar yo.

— Rayos es qué tenía un compromiso hoy y…

— ¿Ah sí? — Rick preguntó curioso.

— Sí, tenía qué ir con mi abuelo para pasar un tiempo en familia y esas cosas. — Lincoln respondió mirando a Rick el cual ladeó la cabeza en señal de negación.

— Y dime, ¿Quién chingados te preguntó? — Preguntó de manera casi rara por lo que Lincoln le había dicho, haciendo que este suspiró en parte cansado y en parte decepcionado, parecía que ese día también tendría qué trabajar rápido si quería irse rápido.

— Cierto… Vamos entonces. — Dijo Simplemente para acelerar.

Odiaba cuando sus planes no salían a la perfección, pero era el primero en decir que sus operaciones y planes solían salir mal. Ese día se pondría hiper pesado, seguramente le dolería la espalda y los brazos por varios días. No importaba mientras se juntará con su familia, al menos lo haría por la familia que aún amaba.

Sobre todo, por su abuelo. Sentía que no merecía el trato que le estaba dando, de jamás ir a verlo. Él lo apoyaba tanto como Leni.

El joven Lincoln conducía por una autopista no muy transitada, Imaginando a sí mismo como ese motociclista qué se había imaginado en varias ocasiones qué sería.

Se imaginaba a sí mismo con los parches de Sons en su chamarra como un símbolo de su honor, lealtad y su determinación por llegar a ser uno con el club que amaba y ser respetado por aquellos que lo trataban como una Perra.
Cuando él tuviera el respeto de todos ellos finalmente sentiría qué todo aquello qué había vivido durante todo un año había valido la pena de inicio a fin.

Debía Valerlo. Sino todo lo qué habría hecho no significa nada… O quizás sí… Pero prefería pensar positivamente antes de que un cagadero pasará y él quedará como un pringado frente a todos. Esa era una pesadilla que comenzaba a atacarlo cada vez con más frecuencia, hacer algo que lo volviera un chiste para todo el club. Sabía que no lo tomaban muy en serio, pero si hacía algo demasiado estúpido jamás lo aceptarían como un hermano.

Por eso se esforzaba en ser lo más útil posible.

Condujo rápidamente, pero cuidando de no llamar demasiado la atención. Vanzilla había sido un gran maestro para un momento así. Poder conducir con diez hermanas ruidosas atrás era una prueba digna de los Boinas Verdes.

Cuando pensaba en llegar al almacén, sin embargo, sus músculos parecían temblar, como si ya temieran sufrir otra vez el esfuerzo de cargar cajas de armas.

Y dicho y hecho el proceso fue difícil, tardado y muy doloroso. Pero el joven Loud ya sabía que las cosas cuando son fáciles no son las mejores.

si no dolía no servía. Así qué debía hacer su mejor esfuerzo. Por su club y por él mismo… Además de que, si eso era un paso extra en su larga travesía por volverse un Son, Lo aceptaría con fuerza y determinación y mucho. Pero mucho dolor físico y mental.

Aunque esa última parte no lo convencía del todo. Pero si era necesario lo soportaría.

Al acomodar la última caja, sentía tal dolor que le parecía que sus brazos sangraban. Pero nada que le impidiera ir a visitar a su abuelo.

Mierda, había perdido más tiempo del que esperaba, las chicas seguramente se habían ido ya al asilo. Podía alcanzarlas allá, así no le gritarían como en la mañana.

— L-Listo. — Susurró intentando aparentar que no le había tomado ningún esfuerzo cargue y descargar las armas. — Ahora al club, ¿cierto?

— Hmmm. — Rick miró a su alrededor viendo que las cajas estuvieran bien acomodadas. — Bueno, para ser un puto blanquito de mierda no eres tan inútil después de todo. — Comentó para mirar de frente a Lincoln. — Bien. llévame al club y después lárgate a tu mierda familiar o como sea. — Dijo haciendo suspirar de satisfacción a Lincoln el cual finalmente sintió una enorme sensación de felicidad en el pecho por haber logrado su cometido, hasta qué miró a Rick el cual le lanzaba unas llaves. — Cierra bien antes de salir, si se roban o descubren lo que hay aquí te voy a romper el culo. ¿Entendido Loud?

— E-Entendido. — Dijo Lincoln, corriendo a cerrar el almacén. Debía tener mucho cuidado, Rick estaba mejorando su opinión sobre él, y cualquier error lo echaría a perder todo. No podía cometerlo.

En cuanto se aseguró que todo estaba en orden, corrió a subirse a la camioneta y la encendió.

— Cerré todo muy bien. — Dijo Lincoln.

— ¿Estás seguro, blanquito? Si se roban esas cajas, ten por seguro que el club puede irse a la mierda, y a ti te va a ir peor.

— Eh… Espere un segundo. — Lincoln respondió bajándose de la camioneta para revisar todos los candados todos estaban bien colocados y cerrados, incluso jaló un par de ellos para asegurarse de que ninguno estuviera flojo por alguna puñetera razón. Todos estaban bien y colocados. Solo debía asegurarse de que así fuera y en cuando terminó de revisar el último candado qué había puesto suspiró aliviado nuevamente por qué todo estuviera sellado y asegurado.

— S-Sí… Cerré todo bien. — Lincoln respondió cansado por tantas idas y vueltas que había dado.

— Bien, vámonos ahora. — Rick respondió dándole su última orden del día, Lincoln acató la orden asintiendo y se montó en la van. Esperando a que todo saliera bien en el camino de regreso al club.

Por el momento todo parecía ir bien. No había señales de la policía ni de un club rival, y eso siempre era muy bueno. Pero no podía confiarse, y menos en una operación así.

— ¿Es verdad que tienes diez hermanas? — Preguntó Rick de pronto.

No sabía cómo reaccionar si él comenzaba a hacer comentarios obscenos de sus hermanas. No podía gritarle, pero tampoco podía dejarlo hablar así.

— Si, es verdad. — Contestó con cautela, y vio a Rick reírse.

— Vaya suerte de mierda.

— No es tan malo en realidad. — Lincoln respondió simplemente. — Digamos que Solo en ocasiones las chicas no son un dolor de huevos. — Dijo mientras se detenía frente a una luz roja en el semáforo.

— Y dime al haber vivido con tantas chicas. ¿No te hace a ti también una señorita? — Rick volvió a preguntar Burlonamente mientras que Lincoln reprimió un insulto para él.

— Bueno, aún tengo mis huevos. Supongo qué no.— Lincoln respondió haciendo reír de igual manera a su compañero.

— Je jeh, dios mío. Oye y aquí entre nos.— Rick se acercó al oído de Lincoln para susurrar. — ¿Has tenido algún tipo de fantasía con ellas?

— ¿Q-Qu-Qué? — Lincoln replicó nervioso por aquella pregunta. — ¿Po-Por-Por qué mierda yo tendría algo así? Son mis hermanas.

— Oye no lo sé Blanquito, solo digo que al vivir rodeado de mujeres no es la cosa más común sin tener ciertas… ¿Como decirlo? Curiosidades. — Comentó recargándose en su asiento. — A menos que además de todo esto seas un pervertido de mierda ¡Ja ja ja ja ja!

No sabía si sentirse molesto, incómodo o extremadamente avergonzado por lo que estaba hablando con Rick. No es como si fuera la primera vez que se lo dijeran, pero siempre lo avergonzaba.

— E-Eso sería asqueroso. — Murmuró Lincoln, rojo como un tomate. — Nunca voy a mirar así a una de mis hermanas.

— ¿Y te crees eso? — Preguntó Rick antes de una gran risotada. — Vamos chico, sé sincero contigo mismo.

— Mira, yo amo a mis hermanas, pero no de esa forma. — Lincoln respondió lo más tranquilo que pudo. — Son mi familia. Ósea… No entiendo por qué algunas personas piensan que al vivir rodeado por chicas me hace inmediatamente desearlas.

— A ver. — Rick entonces se sentó seriamente para verlo detenidamente. — Aparentemente eres un hombre, y ellas son mujeres, a lo largo de tu vida estuviste rodeado por ellas si no me equivoco. Y si no eres un marica puedo deducir qué te gustan las mujeres ¿Estoy en lo correcto? — Preguntó haciendo que Lincoln no pudiera ver el punto de todo eso.

— Sí, pero no veo como eso…

— Entonces dime, en algún momento de tu vida, ¿de verdad, ¿De verdad, ¿De Verdad no te imaginaste por lo menos asomarte a verlas mientras se cambiaban de ropa o se bañaban? ¿O por lo menos robar uno de sus pantis? — Preguntó haciendo que Lincoln desviará la mirada avergonzado.

— No… ¿Maldición y porqué te interesa saber tanto eso? — Preguntó arqueando una ceja.

— Puro interés académico. — Bromeó Rick. — Es solo que me parece antinatural. ¿Eres un marciano acaso?

— Con todo respeto, creo que es suficiente. — Dijo comenzando a andar al ver el verde. — No creo que le preguntes a una mujer con diez hermanos si se mete a ver como se bañan.

— Eso a mí no me interesa. — Respondió con sinceridad. — Bueno, blanquito, solo quería conocer más de ti, deja de ser un amargado de mierda.

Lincoln no sabía si reírse o qué hacer ante esa situación. Prefirió reírse y acelerar.

Aunque..., si era sincero consigo mismo, mentía un poco. No había tenido fantasías así de ninguna manera, desde niño siempre creyó que sus hermanas eran una cosa muy distinta a las chicas de su escuela, secundaria o preparatoria, jamás las había visto con otros ojos además de solo eso. "Hermanas" Que pertenecían a otro planeta completamente diferente o una realidad completamente alejada de la suya.

Y qué meterse de esa forma con su familia jamás estaría en sus planes… Pero… Aun así, aunque lo negará debía admitir solo en su mente qué a veces las consideraba algo atractivas, desde la perra insufrible de Lori, la dulce y cariñosa Leni, la alocada y rockera Luna, la bromista sin límites de Luan, la fuerte Lynn y la Gótica Lucy, todas tenían algo qué le llamaban la atención quizás de una manera sana y quizás no… Pero… Leni. Dios, desde que ella se volvió su soporte incondicional había algo que le llamaba poderosamente la atención.
No solo por sus atenciones y palabras de aliento para seguir siendo el mejor hombre posible.
Había algo en ella, quizás en su forma de ser tan inocente y despistada, su carisma, o simplemente su figura. Lincoln se negaba esos pensamientos, pero aun así cada vez que intentaba evitar el tema este regresaba con una potencia que le daba miedo e interés por igual.
Él no estaba loco para cometer una estupidez… ¿O sí?

Debía serenar su mente, no llegar a conclusiones locas y mucho menos a decisiones locas. Aunque antes estaba seguro de que del pensamiento al hecho hay un largo trecho, después de casi un año con los Sons, eso no le parecía tan seguro.

Por ahora solo debía llevar el vehículo y a Rick al club, luego partir y relajarse con su abuelo. Él jamás le haría preguntas así de pendejas.

— Está bien, no te preguntaré más, imbécil. — Murmuró Rick. Y eso por alguna razón, lo tranquilizó.

— Gracias. — "Capullo" Lincoln respondió con una sonrisa a medias haciendo que su copiloto desviará su mirada al camino.

Al Poco Tiempo Después…

Lincoln finalmente era Libre en su Motocicleta Harley conduciendo directamente al Asilo donde habían internado a su Abuelo. Estaba ansioso de saber qué tanto hablarían, de las cosas que él le diría y como esperaba mostrarle a su bella Lucille.

Claro aún parecía un pedazo de chatarra que necesitaba un nuevo cromado y un repintado nuevo, pero ya tenía un 60% del trabajo terminado. Solo necesitaba piezas, pintura negra, un botón de encendido rápido para evitar encenderla todo el tiempo con la Patada y un freno adecuado para la llanta trasera. Se sentía un poco mal cada vez que debía poner todo su peso en la palanca de encendido para hacerla funcionar, pero se sentía mejor y tranquilo cuando la oía bufar, dando un fuerte respingo, y encendía su motor, lista para correr por el asfalto.

Un motero no es más ni es menos que su motocicleta, pero no se sentía tan grande como Lucille. Ella lo llamó, y desde que pudo tocarla, sintió la fuerza que se escondía en ella. No importaba cuántas modificaciones le pusiera, en el momento de correr, no podría sentirse más libre y feliz de lo que ya se sentía andando en ella. Y estaba seguro de que ninguna moto podría igualar aquello.

Podía ver el brillo de los vidrios de Vanzilla a lo lejos. Como lo supuso, ya habían llegado. Esperaba que no se pusieran pesados con él, pues no se contendría. Estaba seguro de que su abuelo podría entenderlo.

En el estacionamiento aparcó su motocicleta al lado de Vanzilla, la cual se caía a pedazos casi igual que su moto, pero la aplastante diferencia era que al menos Lincoln le daba una parte de su alma al reparar su Moto.

Y su padre se había dado por vencido al intentar dejar como nueva la vieja Van.

Polvo al polvo quizás, pero un par de años más y ese cacharro no sería más que chatarra y su bella Lucille sería una belleza en 2 ruedas.

Lincoln miró a su alrededor y pudo reconocer una silueta en la entrada del asilo, era Luna quien desde hacía tiempo había adoptado el mal habito de fumar.

— ¡Luna! — Lincoln la llamó haciendo que esta volteara a verlo para de inmediato saludarlo.

— ¡Hermano! — Exclamó como respuesta. — Por un momento creí que no vendrías y tendríamos de nuevo un show de pelea entre tú y Lori. — Mencionó recibiendo a su hermano en brazos.

— Tranquila, esa pendeja ya no tiene control sobre mi. — Lincoln dijo señalando al cigarro de su hermana. — Y veo que nuevamente agarraste el vicio.

— Sí, pero es qué ya no lo puedo controlar como antes. — Dijo dando una calada de humo. — ¿Dónde estabas por cierto?

— Haciendo encargos. — Respondió él. Como si fuera un conjuro, mencionar eso hizo que regresara todo el dolor, y sintió como si se desarmara ahí mismo. Luna pareció notarlo.

— Hermano, en ese club te están explotando. — Dijo con preocupación genuina en el rostro.

— Luna, soy Prospect. — Dijo él, en voz baja, como si explicar aquello ya fuera delito. — Estoy en período de prueba.

— Llevas un año en período de pruebas. — Dijo ella. — No crees que, si quisieran añadirte al club, ya lo habrían hecho.

— Hay otros que llevan más de un año ahí. — Dijo él, sintiendo que Luna de todas formas no entendería.

— Hmmm… Bueno aun así creo que deberían darte ya el pase. — Comentó Luna mirando de reojo a su hermano.

— Lo que me gustaría… Pero aun así debo trabajar duro por ello. — Lincoln respondió asintiendo con la cabeza haciendo que su hermana lo viera raro. — No creo que lo entiendas ahora Lun. Quizás cuando entres a una hermandad lo descubras por tu cuenta. — Dijo entrando al asilo.

— Supongo que tienes razón… Por cierto, evita a Lori si sabes lo qué te conviene hermano. — Dijo antes de que las puertas comenzarán a cerrarse.

— Considéralo Hecho. — Asintió Lincoln entrando a la recepción.

El lugar era sumamente aburrido, pero no tanto como cuando tenía once años. Al menos, podía oír las risas de los abuelos.

Eso sí, aún soñaba con llegar un día, armar un desmadre con su abuelo y luego escapar ambos sobre Lucille, hacia cualquier parte lejos de ahí. Quizás a jugar paintball, o llevarlo al arcade.

O simplemente a sentir el viento, al recorrer el camino sobre la moto.

Pudo ver pasar a Lola, y en cuanto sus ojos se toparon, ella hizo un teatral signo de desprecio y se marchó.

El simplemente se rio, ella no dejaría de ser princesa.

Lincoln entonces llegó al cuarto de su abuelo, abrió la puerta y se encontró a la mayoría de sus hermanas platicando y conversando con él. Lincoln lo apreció bien, la edad no había sido buena con él. Su cabello canoso había sido casi completamente eliminado de su cabeza. solo le quedaban unos cuantos cabellos y lo que le faltaba en la cabeza se completaba con una espesa barba blanca. En sus ojos azules se notaba un tono grisáceo algo que a simple vista podía verse incluso con unos lentes sobre ellos. Su cuerpo estaba en una silla de ruedas y sus piernas tapadas por una manta, denotando que de cintura para abajo ya no tenía movilidad.

¿Tanto así le había afectado la edad?

Las chicas se quedaron en silencio ante la presencia de Lincoln, y su abuelo al verlo dio una enorme sonrisa arrugando aún más su viejo rostro.

— ¿Lincoln? ¿Eres tú mi muchacho? — Preguntó mirando a su nieto el cual sonreía de alegría al verlo de nuevo.

— Sí abuelo. — Lincoln respondió acercándose y arrodillándose frente a él. — Estoy aquí.

— Hey, Hey, my, my.— Dijo de manera cansada, pero sin dudar alegre. — Te ves muy bien hijo, te pareces mucho a mí cuando yo tenía tu edad. Y esa barba te hace ver como todo un galán.

Le dolía muchísimo ver a su abuelo así. El tiempo no había tenido ninguna piedad con él, por otro lado, agradecía que su mente siguiera intacta. Podía reconocerlo, al menos. No sabía si podía reconocer a sus hermanas, esperaba que al menos reconociera a Leni.

Sus hermanas lo miraron con rabia, con desconfianza y unas pocas con alegría. No le importaba mucho, el solo quería hablar con su abuelo.

— Gracias, abuelo. — Dijo con genuina alegría. ― Tu barba es aún más cool.

— ¿Lincoln, que horas son estas de llegar? — Murmuró molesta Lori.

Lincoln escuchó a su hermana, pero en vez de responderle siguió mirando a su abuelo con alegría.

— Se ve muy bien, me gustaría tenerla como tú, a mí no me crece así abuelo. — Lincoln dijo ignorando completamente a Lori.

— Je jeh, algún día muchacho. — Respondió el señor con felicidad en sus palabras.

— Lincoln te estoy hablando. — Lori volvió a decir con molestia por ser ignorada por su hermano.

— Oye, ven conmigo quiero presentarte a Lucille. — Lincoln dijo empezando a levantarse y a empujar la silla de su abuelo para que viera su motocicleta.

— Lincoln No me Ignores te hice una pregunta. — Lori dijo enfadada por la falta de interés de Lincoln en ella.

— Lorraine, mujer, deja de molestar a mi nieto Lincoln. — El abuelo regaño a su nieta, confundiendo nuevamente su nombre con el de su difunta esposa.

Lori se calló, aunque la mirada que le lanzó prometía un regaño al volver a casa. A él no le importaba, si quería podía mandarla a la mierda todas las veces que quisiera, pero al volver a casa, no hay frente a su abuelo.

— Ten cuidado, Linkinton. — Le dijo Lola, con mucha molestia en su rostro. — No vayas a lesionar al abuelo.

— No soy tan torpe como tú. — Dijo él, riendo un poco. Pensar que cuando era un niño le temía a la rabia de Lola, y ahora le parecía tan patético ese temor.

Ella se cruzó de brazos, molesta, pero no dijo nada.

— ¿En dónde tienes esa moto de la que tanto hablan? — Preguntó su abuelo. — ¿Es verdad que la construiste tú mismo?

— Je jeh es eso y más Abuelo. — Lincoln respondió llevando a su abuelo por los pasillos del asilo. — Digamos qué ella me encontró a mí y me eligió, sí suena un poco tonto, pero así fue como pasó. — Dijo mientras pasaba por otro de los pasillos del asilo.

— Ohhh. ¿Y es una Harley Davidson hijo? — Preguntó curioso su abuelo con una sonrisa de par en par.

— Je je así, ¿cómo adivinaste? — Preguntó con una sonrisa en su rostro.

— Je jeh, hijo esas motos y yo tenemos una láaarga historia juntos je jeh. — Comentó llamando aún más la curiosidad del joven Loud.

— ¿Hablas en serio, abuelo? — Preguntó sorprendido Lincoln. De la nada, se dio cuenta de lo poco que conocía a su abuelo.

El anciano asintió, y pareció rejuvenecer varios años a medida que recordaba.

— Sí, yo estuve ahí cuando nació la leyenda del motoquero. — Dijo estirando la mano, como si esperase tocar la moto, y el aire del pasillo escurrió por sus dedos. — Antes de que Marlon Brando sacara esa película que hizo que cualquier idiota se subiera a una moto.

Todo eso lo asombraba, parecía golpearlo directo al rostro.

— Por favor, abuelo, cuéntamelo todo. — Pidió Lincoln, y volvió a sentirse como un niño que escucha a su abuelo.

El anciano sonrió. No podía ver mucho, pero lograba ver aquellos días con perfecta claridad.

— Todo comenzó con la segunda guerra mundial. — Empezó a narrar él. — ¿Conoces una forma más genial de empezar la leyenda de las Harleys? Tampoco la conozco yo.

— Hmmm supongo que el jinete del apocalipsis que representa la guerra al ver tanta muerte y destrucción decidió descender a la tierra pensando que ya era el día del juicio final y bajó en su caballo en llamas qué en realidad era una Harley Davidson Ja ja. — Lincoln dijo siguiéndole el juego a su abuelo.

— Sí je jeh, supongo, pero yo manejé una de esas preciosidades cuando tenía maso menos tu edad. — Comentó mirando de reojo a su nieto. — En Francia cuando los Nazis habían invadido el país debías ser muy rápido y Letal. — Dijo recordando esos tiempos. — Y qué mejor forma de atravesar el campo de batalla qué en una moto, yo estaba en un escuadrón de combate qué usaban esos modelos para misiones de alto riesgo, no teníamos un nombre oficial. Pero nos gustaba llamarnos los Hell Riders. Quienes atravesamos el campo de tiro sin temerle a nada ni nadie.

Solos con nuestras motos y nuestros acompañantes como artilleros qué nos cubrían cuando la situación se volvía muy turbia, hijo.

— Joder, abuelo, ¿qué cosas hacías en esa moto? — Preguntó asombrado. Si lo que su abuelo estaba contado era cierto, entonces estaba oyendo la historia del origen de los clubes de motociclistas.

— La mayoría de las veces, debíamos asegurar una posición. — Explicó su abuelo. — Llegábamos, nos bajábamos de las motos y les disparábamos a los nazis que se acercaran. — En ese punto, fingió que recargaba un fusil. — Éramos mejor que marines, Lincoln.

— Lo sé. — Dijo impresionado, imaginando a su abuelo como en una de las películas de la segunda guerra mundial, sobre una motocicleta y con varias explosiones alrededor.

— Sí hijo, yo era uno de los mejores motociclistas de mi escuadrón, me llamaban el demonio blanco, pues cuando yo estaba en mi moto, nadie podía abatirme. Además, adivina de quién heredaste el tejado blanco je jeh. — Comentó haciendo sonreír a Lincoln.

— De mi viejo. — Respondió con una sonrisa de oreja oreja mientras salían al estacionamiento. — Muy bien abuelo aquí está. — comentó deteniéndose justo en frente de su moto. — Esta, es Lucille.

— Oh Dios. — El anciano dijo mirando la moto de su nieto. — Qué hermosa. Me recuerda a mi vieja Ana María. — Comentó acercándose para verla mejor.

— Aún debo trabajar mucho en ella. — Dijo Lincoln. — Necesita varias cosas, pero lo principal ya está.

— ¿Puedo tocarla? — Pidió él, y por supuesto que Lincoln no se negó. Acercó un poco la silla de ruedas, y cuando su abuelo sintió el metal, casi pareció transportarse con él a Francia, en un campamento del ejército, junto a una hermosa moto de guerra. A su alrededor comenzaban a oírse sirenas, al parecer era hora de cumplir con una misión, era hora de que hombre y maquina fueran uno solo.

El ladrido de un perro les sacó del pasado de una forma absolutamente brusca.

— El Ejército no quería dejar que me quedara con Ana María. — Dijo su abuelo. ― Tuve que desarmarla para hacerla pasar por chatarra y luego rearmarla en casa. Casi todo el escuadrón hizo eso. Si quieres puedo darte un par de consejos.

— Eso sería genial Abuelo. — Lincoln respondió sonriendo por lo que él había dicho.

— Muy bien muchacho, lo primero y esencial es…

— ¿Linky? — Lincoln escuchó una voz muy diferente a la de su abuelo. Algo muy extraño pues sonaba como una mujer, al ver a sus espaldas no pudo visualizar a nadie.

— Eh… Disculpa abuelo creo que no te escuché bien. — Comentó volteándolo a ver de nuevo.

— Muy bien muchacho. lo que tú necesitas hacer con Lucille es...— Sintió una mano sobre su hombro y nuevamente se sintió confundido. Miró atrás para ver quién estaba ahí. Pero al no ver nada dirigió su mirada a su abuelo. Solo para toparse con los ojos azules de Leni.

— Linky...— Entonces sintió la mano de su hermana tomándolo de su mejilla haciendo que se despertará de golpe.

Abrió los ojos… Y como si por un momento el recuerdo de su sueño le hubiera avisado ahí estaba ella. Sentada al borde de su cama tomándolo de la mejilla.

— Hola. — Dijo con una sonrisa ante el hombre qué confundido y con nervios crecientes en su interior despertaba confundido y sumamente nervioso.

No sabía cómo reaccionar ni que decir. Ninguna palabra podía articularse porque sabía que ninguna tendría sentido. Tampoco Leni había dicho algo, pero su rostro solo transmitía paz, estaba muy lejos de la confusión que sentía él.

— ¿Cómo dormiste? — Preguntó finalmente ella, como si no llevaran años sin verse, como si aun fueran hermanos, como si nada hubiera pasado.

— B-Bien. — Susurró él, y sintió que su rostro se sonrojaba. Ella sonrió un poco, y fue aún peor.

Realmente no sabía que decir o qué hacer. La aparición de Leni lo tomó por sorpresa.

Lincoln se quedó en silencio por un largo rato, solo para apreciarla. Seguía siendo hermosa. La edad en vez de afectarla había duplicado y triplicado lo que había sido. Su conjunto de ropa era algo no tan extravagante pero sí algo que le quedaba bien. y su cabello rubio era recogido por una diadema blanca con negro.

Parecía que el tiempo no había hecho nada más que perfeccionar lo que de por sí ya era.

— ¿Fue una linda siesta? ¿Soñaste algo bonito Linky? — Preguntó inocentemente dejando a Lincoln aún más confundido por la actitud de ella.

— S-Sí, Leni. — Susurró él, sin entender por qué estaba tan tranquila, o por qué había ido a verlo hasta ahí. — Soñé con el abuelo. ¿En dónde está Lily?

— En la cocina. — Dijo ella, con una tranquilidad que lo asombraba. — Me dijo que podía pasar a verte.

Quizás cuanto tiempo había dormido, esperaba que no fuera de noche. El recuerdo de Joseph y Mark buscando sangre para Bobby en el hospital lo golpeó, y quiso buscar un teléfono.

Pero ahí estaba ella, la miraba y ya no podía pensar en nada más. Solo en ella y en los años que llevaba sin verla, en los años que Lothric creció sin que él pudiera verlo.

— No quería dormir tanto. — Dijo él, tratando de romper la incómoda tensión. — ¿Qué hora es?

— Ya deben ser casi las 8 si no me equivoco. — Leni respondió mirando su reloj en el celular. — Son las 7:35.

— Rayos… Me extendí más de la cuenta. — Lincoln respondió mirando al suelo, para sentir nuevamente la mano de su hermana en su mejilla.

— Te extrañé mucho Linky. — Dijo finalmente Leni sonriéndole solo para verlo directamente a los ojos. Lincoln la miró a esos ojos azules tan bellos de ella, casi podía sentir la tranquilidad que producían si no fuera por qué lo hacían sentir en una extraña combinación de tranquilo, nervioso y sumamente incomodo por la manera en la que ella lo miraba, sin rencores, sin odio, como ella siempre lo vio desde el inicio hasta el fin.

Casi no lo soportaba. Ella debería odiarlo tanto o más que sus otras hermanas, ella era la única que tenía derecho a acusarlo por abandono, la única que tenía razones de peso para tratarlo como a un insecto.

Y ella sentía por él el mismo amor de antes. No lo entendía. Su bondad parecía herirlo como si fuera un vampiro recibiendo la luz del sol.

— Yo también te extrañe, Leni. — Dijo él, sintiéndose como una basura. Al menos pudo haberla llamado, hacer alguna cosa para hacerle entender que se marchó por el bien de los tres. — No he dejado de pensar en ti, ningún día.

Se sentía bien decir la verdad.

— Lo sé...— Leni respondió sonriendo con tanto cariño y ternura por su hermano. — Tengo tantas cosas qué decirte Linky… Tengo muchas cosas que contarte y siento que no tendremos el suficiente tiempo. — Ella comentó con cierto aire de tristeza, pero aun así tranquilo por tener a su hermano con ella.

— Yo también tengo muchas cosas qué decir Len. — Lincoln respondió apoyándose en el colchón para sentarse. — Yo… Me gustaría decirte, me gustaría decirte qué lo...— Lincoln fue silenciado por su hermana sintiendo que uno de sus dedos detenía sus labios para seguir hablando y contarle lo mucho que lo sentía.

— No. Ahora no es el momento de decirlo. — Leni dijo tranquilamente mientras que Lincoln no entendía las acciones de su hermana. — Solo quiero que sepas qué es un gusto volver a verte hermanito. Ha pasado mucho tiempo desde la última vez… Quiero decirte tantas cosas, pero sé que ahora no es el momento… Pero, sí te sirve de consuelo. — Leni miró a su hermano a los ojos. — Él fue… La bendición más grande que pudiste darme, un regalo que me ayudó a crecer y madurar fue un niño muy inteligente, muy tierno. Desde bebé lo amé tanto y cuando creció me demostró que heredó todo lo bueno de ti. Tu inteligencia, tu nobleza, tu amor incondicional. Lon fue… Un milagro en todos los sentidos. Él es tan inteligente, estoy tan agradecida que no heredó mi torpeza.

— Tú no eres torpe. — Dijo él, apretando con fuerza su mano. — ¿Quién te dijo eso? ¿Lisa?

— Me doy cuenta sola. — Dijo ella, aunque no había tristeza en su voz. — Se que soy distraída, a veces se me olvidan palabras y no soy muy inteligente.

— Eres el ser humano más dulce, atento y amable en este planeta. — Dijo él, sin alejar sus ojos de ella. — Y Lothric es la prueba de que no eres para nada torpe. Es un muchacho increíble según me cuentan todas.

Sintió una punzada de dolor al pensar que pudo ver a Lothric con sus propios ojos.

— Lo es. Es un muchacho muy dulce, muy tierno. — Leni respondió recostando su cabeza en el hombro bueno de su hermano. — Es todo lo que pude haber deseado y más, aun no entiendo como una persona así pudo ser mi hijo, yo que nací siendo una tonta y crecí de igual forma.

— No digas eso. — Lincoln dijo posando su barbilla en el cabello de su hermana. — No eres tonta, tú eres una persona muy especial Len. Yo lo sé.

— Gracias hermanito, pero ambos sabemos qué yo no era la mujer más lista. — Leni dijo sin apartar esa tranquilidad de su ser. — Era muy torpe, muy distraída, y sí era tonta. Se me olvidaban las cosas, solía confundirme mucho y no sabía hacer ni las cosas más simples. — Ella dijo de manera alegre en vez de triste. — Y entonces mi bebé llegó y con él comencé a madurar, a aprender. A ser mamá. Yo aprendí mucho de mi bebé y a su vez él aprendió de mí. Me ayudó a entenderme y a entender el mundo. Fue un niño muy inteligente. —

Lincoln escuchó eso sintiendo que su pecho oprimía con una fuerza descomunal por la tristeza de no haber podido estar ahí para ver eso.

— Y veo… Que su hermanita también es muy lista, muy noble y cariñosa, muy dulce, ambos heredaron eso de su papá.

Él lo sintió como un reproche, aunque ella lo dijo con toda la bondad que pudo sentir.

Él escogió criar a Luz, pero no porque la amara más que a Lothric. De haber podido, habría criado a Lothric junto con Luz. Pero eso jamás habría podido pasar.

— Yo siempre quise criar a Lothric, quería ser un padre para él, pero si lo hacía, iban a descubrirnos. Y habría sido horrible para ti y para él.

— No te culpo de nada. — Dijo ella. — Sé que solo buscabas lo mejor para ambos, y lo hiciste. — Dijo ella sin nada de reproche o tristeza. — Y cuidaste muy bien de Luz, eso vale muchísimo. Pudiste ser el mejor padre para ella.

— Pero quise ser mejor. — Lincoln dijo acurrucando su cabeza en los brazos de Leni. — No soy un buen padre… No soy lo que ellos necesitan. No pude…

— Shushhh. — Leni lo tranquilizó acariciando su cabello blanco entre sus manos. — Está bien. Yo te entiendo. — Dijo de manera tranquila mientras Lincoln abrazaba a su hermana fuertemente. Ella había estado ahí en sus momentos de duda y necesidad, ella había estado ahí cuando las demás le dieron la espalda. Ella estuvo ahí cuando le dieron sus parches.

Y ahora ella estaba ahí para recordarle que por más que se equivocó siempre podía volver a empezar y redimirse.

Ella estaba ahí, la única hermana que jamás dejó de creer en él. Cuando caía al piso, cuando estaban dándole una paliza, cuando estaba a una puñalada de perder la vida, sólo debía pensar en Leni y eso le daba el ánimo para sobrevivir, para levantarse. Era como si solo pensar en ella bastaba para aclarar su mente y tomar la decisión necesaria.

Sentía que apenas había hecho algo para agradecerle por todo su apoyo, todo su amor. Leni era capaz de amarlo de un modo infinito, y jamás le había pedido ni exigido nada, pero aun así se sentía como un criminal por no haberle dado una mano con Lothric. O al menos, haberla apoyado de otro modo.

Pero todo eso cambiaría. Ya era hora de arreglar todo lo que estaba haciendo mal, y el error de alejarse tanto de Lothric y de Leni era uno de los primeros. Aunque..., no tenía idea de cómo arreglar las cosas. No era como cuando arregló a Lucille, eso fue muy fácil en comparación.

Ahora debía reparar el pasado para vivir con su familia en ese futuro no muy lejano…

The Loud House: Sons Of Anarchy.

Aquí Otro capítulo de Loud House S.A.M.C.R.O.
Agradecimientos especiales a:
J. Nagera y Chiara Polairix Edelstein Por seguir comentando y apoyando la serie, de verdad chicos los amo, Sigan mandandome sus opiniones que me ayudan un chingo para seguir escribiendo.
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De su Amigable Vecino.
El Sorprendente Eddy Araña.

Y un agradecimiento Enorme a Osvaldo Sandoval, mi codirector y escritor en esta historia. Hermano gracias por todo.
SAM CROW Forever and Ever.
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ArrobaObscurum-Draco