Una vez en su casa, George creyó que sería más fácil usar el pensadero, pero le estaba costando un poco, Ron ya le había dicho como funcionaba, cuando le contó como fue que Harry lo usó, pero seguía teniendo dudas, no sabía si había hecho lo correcto y se preguntaba si era mejor devolverlo, así que, pensó que lo mejor sería guardarlo y meditarlo un poco. Habían pasado tres días y aún no decidía que hacer, cuando en el desayuno, tuvo una conversación con Ron.
-Oye, ¿ya viste este artículo del Profeta? - George tomó el periódico, y se dispuso a leer con poco interés, pero cuando vio el encabezado no pudo ocultar su expresión de asombro.
'ROBO EN HOGWARTS'
"Cuando parecía que todo estaba en paz, Hogwarts vuelve a ser parte de un escándalo, ya que, de acuerdo a nuestras fuentes, hace tres días un objeto fue sustraído de ahí, y según la propia directora, Minerva McGonagall, este es un objeto de gran valor para el colegio, no dio muchos detalles, pero se especula sea un objeto que le perteneció al antiguo director, Albus Dumbledore..."
Ya no pudo leer más, no podía creer que la noticia hubiera llegado hasta el periódico, no se imaginaba que las cosas irían tan lejos.
-¡Increíble! Cuando uno cree que las cosas no pueden estar mejor - dijo de pronto Ron - y entonces sucede esto.
-¿Qué? Oh si, tienes razón, pero no hay que preocuparnos todavía, no sabemos que está pasando, probablemente están exagerando, ya sabes como son en ese periódico.
-Si, puede que tengas razón, pero tienes que admitir que es algo para estar alertas.
-Si, claro, bueno, tengo que abrir la tienda ¿vas a trabajar hoy?
-¡Oh si! Se me hace tarde, debo irme, gracias por el desayuno, ¡nos vemos! - respondió Ron mientras se apresuraba a salir, George agradecía que aún hubiera averías en el Ministerio y su hermano tuviera que hacer escala en el mundo muggle para llegar, porque así tenía que irse más temprano, y una vez que lo hizo corrió a su habitación, olvidándose de abrir la tienda.
Cuando tuvo el pensadero frente a él no lo dudo, ya no tenía más tiempo, en cualquier momento tendría que devolverlo, y no podía hacerlo sin haberlo usado antes, lo sacó de su caja, le devolvió su tamaño original y lo puso sobre una silla, se hinco frente al objeto, tomó su varita, y tal como Ron le había contado, la usó para extraer un pensamiento y lo introdujo, luego se acercó.
