Tu vives, Caminas, Trabajas, Miras, Hablas y Cantas. Luego viene alguién.
Y te ata de manos y pies.
Y te cierra la boca.
Y te cierra los ojos.
Cuando eso suceda… Recuerda a Nicola y Bart. ~
El club estaba en silencio, la mesa miraba a un punto específico del taller, no porque hubiera habido un desastre o un atentado en contra del club. Sino que veían a un joven de cabello blanco tratando de encender un viejo pedazo de chatarra.
Le había conseguido un motor nuevo, (Por no decir qué lo había robado) una batería nueva, llantas y un nuevo depósito de combustible. Pero ahora su gran problema era hacer que la máquina respondiera a sus nuevas piezas y arrancará de una vez por todas.
Y ellos… Solo lo veían apostando que en cualquier momento o la motocicleta no reaccionaría, o se caería a pedazos, o le explotaría. Todas las apuestas valían, pero solo una era la que menos probable era. Si la moto arrancase.
― Bueno… Ya lleva 3 horas en eso, nadie puede negarle al mocoso qué es determinado. ― Joseph comentó fumándose un cigarro.
― Yo digo que ese pedazo de mierda no va a arrancar ni con la patada. ― Replicó Víctor tomándose una cerveza.
― ¿Por qué seguimos viendo esto? ― Preguntó Rick mirando a sus compañeros de la mesa.
― Por qué quiero ganarme 40 billetes por eso. ― Mike respondió mirando como el joven Loud trataba de conectar las bujías en el encendido rápido.
― Joder, es que esto ya es cruel. ― Dijo Rick. ― Ese Prospect es imbécil sin retorno si piensa que eso va a funcionar.
― Lo más probable es que ni lo haya montado bien. ― Dijo Víctor. ― ¿Que sabe ese albino de motos? ¿Sabía siquiera cómo instalar el motor?
― No sé cómo lo hizo. ― Dijo Joseph. ― Mira como sigue intentando hacerla funcionar. Está perdiendo su tiempo, tiene suerte si eso no estalla.
― Oye, ¿crees que salten hasta acá las piezas? ― Preguntó Mike. ― No quiero recibir una llanta en la cara.
― Que dicen, ¿voy a detenerlo? ― Preguntó Joseph, siendo contestado con una negación unánime.
Mientras tanto, Lincoln no se daba por vencido. Esa moto lo escogió a él, tarde o temprano funcionaria. Debía confiar en Lucille, porque si no confiaba en ella, jamás sería digno de poder subir a una moto.
― Por favor nena, enciende, haz un milagro por favor. ― Pidió casi de manera desesperada. No se iba a dar por vencido tan fácilmente, había trabajado por ella como un maldito negro durante semanas. Y no le iba a dar la espalda habiendo llegado tan lejos.
― Rayos es incluso penoso de ver. ― Rick comentó mirando con algo de lástima a Lincoln. ― ¿Qué hacemos Roberto? Esto no nos lleva a nada, mejor ya denme mis 40 dólares y vayamos a beber algo.
― Ustedes vayan si quieren, yo seguiré viendo su progreso. ― Comentó el presidente mirando con atención a Lincoln.
― Me quedaré. ― Dijo Joseph. ― Sabes, yo al principio admire la tenacidad de ese chico, pero ya me está comenzando a parecer un idiota. La moto no da ninguna señal, ni siquiera chirría. Me da vergüenza ajena.
― Comprendo que duden. ― Dijo Roberto. ― Pero no me iré hasta que él lo haga. Ustedes hagan lo que quieran.
― Tengo un día tan penoso que esto es lo mejor que puedo hacer. ― Dijo en broma Mark, y algunos hermanos se rieron.
Pero la risa se acabó al mirar a Lincoln. Ya no sentían ganas de hacer bromas.
― Vamos nena, vamos solo dame algo. ― Lincoln parecía rogar mientras oprimía el Bolso de mano, el botón de encendido rápido y giraba el acelerador para qué la moto arrancará. Entonces pensó en usar la palanca de acción rápida o como muchos le llamaban patada, para probar suerte con ella.
Lincoln la puso en neutral y dio un salto para intentar encenderla. El primer intento fue todo un fracaso. El segundo intento igual.
― Vamos… Vamos Lucille por favor. ― Pidió por última vez dando un salto para apoyar todo su cuerpo en la palanca…
*¡Broooooooommm!* Como si la misma Motocicleta hubiera escuchado sus súplicas finalmente encendió y el chico Loud sintió una satisfacción tan grande en su pecho qué por un momento creyó que iba a llorar de alegría.
― Oh vamos tienes que estar de puta broma. ― Mike comentó al escuchar el motor de la moto.
― No mames qué esa puta mierda arrancó. ― Víctor dijo incrédulo de que fuera real lo que veían y escuchaban.
― Jeh ¿qué sucede chicos? ¿No se lo pueden creer en realidad? ― Preguntó Roberto mirando a sus compañeros,
― Pero eso es imposible ― Murmuró Rick, con unos ojos que parecían platos de tanto que los había abierto. ― ¿Como mierda lo hizo?
― Usó la cabeza. ― Dijo Roberto, sonriendo con un inmenso orgullo. ― Ahora ya tiene una moto, bastante deteriorada, pero funcional.
― Admito que es bastante bueno reparando motos. ― Se rio Joseph. ― Y tiene una voluntad de acero. Saben, si fuera tan bueno en lo demás como lo es en la mecánica, sería el Son perfecto.
― Créeme, ese niño chico tiene lo necesita para ser un Son, quizás uno de los mejores. ― Roberto dijo alzando su mano para recibir el dinero de sus hermanos. ― Ahora paguen zorras. ― Dijo de manera burlona mientras que los demás suspiraban tanto molestos, como con mucha decepción por qué de verdad hubieran perdido la apuesta.
― Maldita sea Roberto, ¿es que todas tus cartas las tienes apostadas para ese blanquito? ― Preguntó Rick sacando de su billetera 10 dólares para dárselos a su presidente.
― No todas. ― Respondió con una sonrisa. ― Pero… Sí la mayoría.
― Pues espero que sea una apuesta segura, sería una puta desgracia qué toda esa fe se valla a la basura. ― Comentó Joseph jocoso por las palabras de su presidente.
― Hasta ahora no me ha decepcionado. ― Dijo Roberto. ― Y por eso confío en él.
― Bueno, hay que decir que está trabajando bien. ― Dijo Joseph. ― Pero no basta con eso. A este chico le faltan aún varias cosas para ser un verdadero Son of Anarchy.
― ¿Cómo qué? ― Preguntó Roberto, en un tono neutral, sin reproche ni enojo.
― Todavía no sabemos si puede sostener un arma. Ni siquiera sabemos si sería capaz de apuñalar a alguien. Míralo, es delicado como algodón.
― Eso lo sé, pero yo confío en él. Será capaz de hacer lo necesario en el momento adecuado. ― Roberto comentó mirando al chico Loud el cual estaba aún emocionado por qué su moto hubiera arrancado. ― De todas formas. Él nunca me ha fallado y sé de buena fe qué no me va a fallar. Así que cierra el hocico y paga perra. ― Dijo extendiendo la mano a Joseph.
― Hm. ― Bufó mientras sacaba de su billetera su dinero. ― Bien solo porque fue un trato de honor. ― Dijo depositando el dinero en la mano de su presidente.
Poco Después…
Lincoln regresaba a casa junto a Roberto con Lucille siendo llevada por la grúa, si la moto había arrancado pero una cosa era encender una moto y otra muy diferente era manejarla todo el trayecto a casa sin qué se apagará.
― No te preocupes muchacho. Otro día será, por ahora siéntete orgulloso de que finalmente prendió. ― Dijo Roberto al distraído joven quien se veía algo decepcionado por no haberla podido conducir la primera vez que la encendió.
― Gracias, presidente. ― Dijo Lincoln tratando de sonreír un poco. ― Sí, fue un gran logro, me costó muchísimo, pero sabía que Lucille no me fallaría.
― ¿Lucille? ¿Así la nombraste? ― Preguntó Roberto. ― Es un gran nombre. Pero vamos, arriba ese ánimo. Que ella funcione ya es un gran logro, ya irás mejorándola hasta poder andar con ella por todo el Estado.
― Eso espero. La primera vez que la vi quise que fuera mía...― Lincoln comentó para su presidente. ― No lo sé… Sentí que necesitaba tenerla, repararla y montarla. Como si ella me hubiera llamado a mí para cabalgarla y esas cosas. Supongo que suena tonto. Pero de verdad siento que ella me eligió para ser su jinete y yo… ¿Tiene sentido lo que digo señor Roberto? ― Lincoln preguntó con pena.
A lo que Roberto lo miró con empatía.
― Por supuesto que lo tiene muchacho, aún recuerdo el cómo conseguí mi hermosa María. Ya llevo algunos años con ella, pero cada minuto que pasé montado sobre ella valió la pena, de inicio a fin y de regreso.
Lincoln sonrió. Los comentarios de Roberto lo hacían sentirse más tranquilo. Sabía que la mayoría de los Sons pensaba que perdía el tiempo con Lucille, y eso lo entristecía un poco, pero contar con el apoyo de Roberto lo animaba.
― Espero no cometer errores con ella. ― Confesó Lincoln. ― No tengo ninguna experiencia reparando motos, ¿y si termina estallando?
― Puede pasar, puede que no.― Dijo Roberto. ― Puede ser que termines creando una moto grandiosa, y podrás decir con orgullo que la montaste prácticamente desde cero.
― Bueno, solo espero que pueda lograrlo algún día señor Roberto. ― Lincoln respondió sonriendo por las palabras de su mentor.
― Escucha hijo. ― Roberto se detuvo justo al frente de la casa Loud. ― Estos Meses me has demostrado que tienes lo necesario para ser uno de los nuestros, solo síguele echando ganas, sigue manteniendo una actitud firme ante los chicos y, sobre todo. No me decepciones chico. Tengo mucha fe que ya cuando tengas 20 años te daremos tus Parches del club.
― Eso sería genial. ― Lincoln respondió con una sonrisa por lo que le había dicho el presidente del M.C.
― Muy bien muchacho, ahora ayúdame a bajar tu moto.
― Claro, presidente. ― Dijo él, sintiendo que se hinchaba de orgullo. Roberto tenía fe en él, no iba a defraudarlo por nada en el mundo. Ya prácticamente se veía como un Son, ya casi podía verse a sí mismo andando sobre Lucille, hasta el final de la carretera.
La moto parecía mirarlo con sus focos, y sentía que le debía algo a ella por no haberle defraudado. Tenía que apurarse con su reparación, aunque no sabía bien con qué continuar.
― Nos vemos chico, mañana a la misma hora, no faltes. ― Roberto dijo encendiendo la camioneta remolque.
― Gracias señor Roberto, Lo veré pronto. ― Lincoln entonces subió su moto a la cochera y se quitó su chamarra para luego ponerlo encima del lomo de su moto. Y entonces cubrirlo todo con una manta.
No sabía si sus hermanas ya sabían su secreto de qué se estaba uniendo a Sons of Anarchy.
Se jugaba todas a qué aún no lo sabían y era por eso qué ocultaba la fachada diciendo que solo había encontrado un gusto por reparar motos.
Entonces Lincoln subió los escalones del pórtico, tomó sus llaves y abrió la puerta de su hogar…
Solo para ser recibido por sus hermanas. Las cuales algunas lo miraban con rabia, otras con curiosidad y solo Leni lo veía preocupada por lo que sus hermanas le habían dicho acerca de los clubes de motociclistas.
― Lincoln tienes Literalmente 10 segundos para decirme qué demonios has estado haciendo realmente con esa estúpida moto.
― Oigan, más respeto con mi moto― Dijo molesto Lincoln al oír como hablaba Lori de su amada motocicleta. ― ¿Y a qué viene esto?
― No te hagas el tonto, Lincoln. ― Dijo molesta Lola. ― No somos tontas, sabemos que estás metido en otras cosas.
― Quieres entrar a un club de motociclistas. ― Le reclamó Lynn. ― ¿Qué rayos te pasa, Lincoln?
― ¿Cálmense, quieren? ― Dijo el, alzando las manos para que dejaran de hablarle. ― Que les hace pensar que estoy dentro de un club?
― Ya lo dijo Lola, no somos tontas. ― Dijo molesta Luan. ― Ya dinos de verdad ¿Qué haces con esa moto? Ruegas que te dejen entrar a un club, ¿verdad?
― Oigan. ¿Y desde cuando les importa tanto lo que yo haga con mi vida? ― Lincoln preguntó con enojo por lo que sus hermanas le reclamaban.
― Desde que eras pequeño, y más ahora que no sé lo qué haces o lo que planeas. Literalmente todo esto se te va a salir de las manos hasta que vengas llorando, pidiéndonos ayuda. ― Lori respondió cruzándose de brazos.
― ¿Ah sí? Si siempre que yo quería algo para mí era juzgado por ustedes, quienes se suponían que debían apoyarme en todas mis decisiones. Si me uno a un club de motociclistas es mi decisión y aunque les guste o no sigue siendo mi decisión y si no van a apoyarme esta vez entonces no me estorben. ― Lincoln dijo sintiendo una pulsación en su mente y en su cuerpo.
― Esa no es excusa. Detén lo que haces ahora Lincoln o nos obligarás a tomar decisiones drásticas. ― Lori respondió seria. ― No sé cómo le vallas a hacer, pero te vas a deshacer de esa moto, de esa chamarra y te alejarás de esos criminales.
― Le diré a papá. ― Lola dijo sonriendo triunfantemente pensando que así lograría intimidar a su hermano.
Lincoln estaba harto, su día había ido mucho mejor de lo esperado, Lucille finalmente había reaccionado y se sentía bien por tener el respaldo de Roberto. No iba a permitirles a ellas qué le arruinarán ese, ese mismo día.
Estaba cansado de que ellas siempre lo ascendieran y lo tratarán de amenazar y controlar. Y algo muy dentro de él se rompió como un cristal impactado con un martillo a toda velocidad.
Ellas… Esas hipócritas que jamás hicieron nada más que tratarlo como un esclavo.
― Pues hazlo. ― Lincoln la retó sin miedo y mucho menos sin cederle la victoria. ― Vamos pequeña zorra, tú qué le dices un carajo a nuestros padres y yo qué te rompo ese estúpido vestido de mierda. Pequeña zorra mimada, que sin papá o mamá tu eres igual de útil que una estúpida piedra.
Todas se quedaron de piedra al oír a Lincoln decir eso. Podía haberse oído caer a un alfiler. Lola al principio se quedó de piedra, y luego comenzó a llorar.
― ¡Eres muy malo, Lincoln! ― Gritó ella.
― Uy lo siento. ¿Te dolió pequeña bebé? ― Lincoln preguntó haciendo una voz de tonto solo para burlarse de ella. ― ¿Quieres que te mime? ¿Qué te diga que eres hermosa y especial? ¡PUDRETE!― Lincoln gritó más que con rabia con Odio puro. ― No he hecho más que soportar tu mierda día a día solo por qué no recibes la atención necesaria que siempre le robas a mamá y papá como si fueras el estúpido centro del maldito universo.
― ¡Lincoln, ya basta! ― Gritó Lori mientras Lola rompía en llantos cada vez más amargos.
― ¡Cállate tú también! ― Gritó él. ― Te crees con el derecho de darnos órdenes por ser la mayor. ¡Pues déjame decirte que eres desesperante!
― Yo tengo mis derechos, puedo hacerlo por qué la casa se cae a pedazos nadie la va a levantar más que yo. ― Lori respondió en un tono enojado y serio a la vez.
― Ohhh ¿en serio? Pues gracias Salvadora de la Humanidad Lori Loud, tus acciones son mucho más grandes que la de Jesús, hagámosle un altar a la señorita perfección, sin ella nos volveríamos caníbales, y nos comeremos unos a otros por qué sin ella no sabremos para qué mierda sirve la puta comida. ― Lincoln respondió con la misma ira de antes.
Nada de eso tenía sentido para ellas, más de una deseaba poder pausar la situación para respirar y entender lo que estaba pasando. Ninguna creía lo que estaba oyendo, carecía de sentido hasta para Lisa. Era totalmente irreal, ni en sus peores pesadillas se imaginaban a Lincoln hablando así.
― Esto confirma mi teoría de que Lincoln está dentro de un club criminal de moteros, ― Dijo Lisa, arreglando sus lentes.
― Lisa, haznos un favor a todos y cierra tu puta boca. ― Dijo Lincoln alzando la voz. ― Nadie quiere conocer tu puta opinión.
― Técnicamente por tu forma de hablar llena de palabras insultantes y altisonantes, el hecho que respondas casi con una conducta casi animal y tu forma de hablarnos nos dice qué te has internado a un club de motociclistas donde falta la educación, los modales y el respeto mutuo son la conversación de día a día. ― Lisa respondió inmutada por el comportamiento de su hermano.
― Ahhh ¿en serio? Pues te diré una cosa cerebrito, ¿por qué no le dices tus códigos y frases indescifrables a quien le importe un carajo? Tú y tu mierda científica solo me hacen resaltar qué te crees por encima que los demás, creyendo que puedes pisotear y hacer lo que te dé la gana, solo por ser lista, qué solo tú tienes razón y el resto del puto mundo está equivocado. ¡Pues felicidades Lisa! ¡Toma Tu Puto Premio Nobel! ― Gritó sacándole el dedo medio a su hermana Menor la cual quería responder, pero eso sería cederle la victoria a Lincoln por hacer qué ella respondiera en su mismo tono y rebajase a su nivel. Lo qué aun así le cedía una discreta victoria a Lincoln por qué al creerse superior mentalmente solo probaba qué las palabras de Lincoln eran totalmente ciertas.
― Lo ves, Lisa, te crees mejor que todos en esta puta casa. Pero déjame decirte algo. Eres solo una niña pequeña que juega a ser inteligente. No eres una puta genio, ¡Eres igual a todos aquí!
― Lincoln, entiendo que tu coeficiente intelectual se dañó severamente con tu estadía en ese club, pero hasta para ti debería ser obvio que no es así.
― Mejor ve a tu laboratorio a jugar con nuestra mierda. ― Murmuró repitiendo ese ofensivo. Lisa seguía impertérrita.
― ¡Ya basta, Lincoln! ― Gritó Lynn.
― Tú no tienes ningún derecho a callarme Lynn. ― Lincoln Exclamó de regreso con un odio tremendo. ― Tú de todas ustedes eres la única que no tiene ningún puto derecho de callarme, Así que cierra ese culo que tienes por boca antes que yo te lo cierre. ― Lincoln amenazó haciendo que ella respondiera acercándose como una fiera a él.
― Tu eres un hijo de...― Lynn comenzó a arremangarse las mangas mientras que otra de sus hermanas la detenía de hacer una pelea.
― ¿Un Hijo de qué? ― Lincoln preguntó con rabia. ― Vamos Perra, dímelo en la cara, Dímelo en la puta cara si tienes los Ovarios. ¡Hipócrita De Mierda!
― Hey tranquila ahí vaquera. ― Luna dijo sujetando a su hermana menor Mientras que su hermano aún seguía bravo. ― Lincoln hermano, en serio creo que estás llegando muy lejos.
― No te metas en esto Luna, qué tú no tienes qué nada qué ver con estas perras habladoras que solo buscan controlarme como una puta marioneta. ― Lincoln respondió aún con el humor lleno de Ira. ― Pero si quieres ser la siguiente entonces habla. El que nada debe nada teme ¿verdad?
Le dolía mucho ver así a Lincoln. No se parecía en nada al chico dulce que siempre había sido, ahora las estaba insultando peor que un metalero, no entendía como pudo cambiar así. Temía que ella tuviese la culpa, por querer acercarlo al rock pudo contagiarse por lo peor de este.
― Hermano, no entiendo nada. ― Dijo ella, los sentimientos se agolpaban y no sabía si quería llorar de tristeza, culpa o rabia. ― ¿Que te pasó? Acaso..., ¿nos odias?
El mundo se acabaría para ella si contestaba que sí.
― ¡Dinos, Lincoln! ― Gritó furiosa Lynn. ― Habla!
― Maldición, Lynn, ¡Cállate! ― Gritó Luna, casi al límite.
Lincoln pensó bien las palabras de Luna, y aunque estuviera enojado y la razón en sus palabras se hubiera ido mucho a la chingada debía admitir una cosa. No las odiaba, las amaba. Y en una parte de él le dolía decirles tantas cosas tan hirientes y devastadoras.
Pero si esta vez no lo iban a apoyar en esta decisión tan importante en su vida. Entonces mejor que no metieran sus narices donde nada les importaba.
― ¿Qué si las odio? No, no las odio. ― Lincoln respondió secamente. ― Pero ustedes… Ustedes se han vuelto un dolor en el culo durante mucho tiempo, yo jamás me metí en sus cosas, no fui entrometido o las detuve en los proyectos o decisiones que tomaban. Pero ustedes vienen ahora gritándome, regañándome y diciéndome que no quieren que siga con Sons. Y esta vez no les daré la oportunidad de cambiarme a ninguna de ustedes. ― Lincoln dijo apartando con brusquedad a Lucy y Luan de su camino a las escaleras. ― Si no me van a ayudar entonces no me jodan, si no me van a apoyar entonces no me pidan ayuda y si no están conmigo entonces no me estorben.
― Lincoln. Ven aquí, no hemos terminado de hablar. ― Lori Respondió seria, pero casi en el mismo tono preocupado de Luna. ― Debes abandonar ese club, no quiero que ellos te conviertan en un criminal… ¿Me estás escuchando? ― Lori preguntó fastidiada por qué su hermano le diera la espalda. ― Lincoln. ¡Lincoln Mírame Cuando Te Hablo!
― Lori. ― El joven de cabello blanco miró sobre su hombro a su hermana Mayor. ― Cierra tu estúpida Boca...― Dijo con una enorme pizca de odio para entonces subir las escaleras sin mirar atrás.
―This Life Curtis Stigers & The Forest Rangers. ―
Riding through this world… All Alone.
God take your soul. You're on your own.
A Crow flight straight, a perfect line.
On the Devil's Path. Until you die.
Gotta look this life, In The Eye.
Gonna Live this Life.
Until You Die.
The Loud House: Sons Of Anarchy.
Capítulo 5: Policías y Justicieros Parte: 2.
Escrito y Dirigido por Eddy The Black Fire.
Co Dirigido y Escrito en colaboración con Osvaldo The Sleeping Voice.
El día anterior había avanzado muy lento y de pronto pegó un salto bastante interesante.
Había visto a la chica de los Angels of Death besarse con otra chica en el estacionamiento. Él debía ser muy neutral y profesional en esos temas, ignorar lo mucho que extrañamente le encantaba ver a dos mujeres besarse.
Luego cada uno se fue a hacer lo suyo, después de ese día debía admitir que el siguiente casi todos tenían un humor pésimo. Él mismo solo quería acabar el papeleo e irse a casa esperaba que fuese un día aburrido, y pensaba en eso cuando recibió un llamado de su hijo, guardia de seguridad en el hospital de Royal Woods.
Y lo que le contó sí que puso en funcionamiento la estación.
― Maldita sea. ― Sullivan dijo entrando a la patrulla junto a Clyde. ― Esos cabrones se atrevieron a amenazar a mi muchacho. ― Dijo en el tono más furioso que pudo mientras Clyde se introducía en la patrulla policiaca.
― Tranquilo Sully, cuando los atrapemos podrás descargar tu ira. ― Comentó Clyde colocándose el cinturón de seguridad para tomar la Radio. ― A todas las unidades, aquí el oficial Mc Bride, necesitamos apoyo en el Hospital Central de Royal Woods, el que esté más cerca de la 58 comience a seguir a los prófugos, ambos tienen los logos de Sons of Anarchy y se les vio por última vez en la calle Washington. Inicien persecución.
— Copiado McBride, aquí A-15 haciendo contacto visual, iniciamos persecución.
— Esto no tiene mucho sentido. — Dijo Sullivan dentro del auto de patrulla. Buscó la escopeta y comenzó a cargarla. — ¿Que hacen los Sons dentro del hospital? ¿Roban medicamentos?
— Lo más probable es que buscaran algo así. — Dijo Clyde. — Quizás buscaban salvar a algún compañero herido.
— Si estaba herido, entonces debió participar en alguna de las peleas que hemos estado investigando ahora. — Dijo Sully. — Están dejándonos migajas de pan.
― O quizás nos están guiando a algo más grande. ― Clyde respondió avanzando hacia esa misma calle para darle refuerzos a sus compañeros. ― Lo descubriremos cuando los atrapemos.
― Y qué lo digas ya tengo todas las ganas de saber quiénes fueron los que amenazaron a mi muchacho. ― Sullivan respondió con la escopeta cerrada y cargada para cualquier situación turbia que se presentará en el momento de atraparlos.
― Aquí A-15 solicito refuerzos, ambos motociclistas se acaban de separar, estamos siguiendo a uno que se dirige a la plaza Patterson, el otro fue por la avenida St. Thomas, el qué esté cerca favor de seguirlo.
Clyde giró en dirección a la Avenida, intentando entender todo lo que estaban haciendo los Son. Entrar a un hospital era nuevo totalmente, para cualquier club de Royal Woods. No es como si el hospital fuera territorio neutral, varias veces habían entrado de todas las bandas para matar a algún miembro rival que estaba herido, pero jamás habían robado suministros médicos. Y no podía dejar de pensar que Lincoln estaba metido, de una forma u otra. Quizás los suministros fueran para él.
— Aquí, A-7, vamos cerca de la plaza Patterson, hacemos contacto visual con el motociclista. — Anunció otra patrulla por la radio.
— Clyde. — Dijo Sullivan, sujetando la escopeta como si fueran a ser emboscados en cualquier momento. — Tengo el mal presentimiento de que ambos se nos escaparan.
— Eso no pasará, Sully. — Dijo él. — Las motos son ágiles para plazas y callejones, pero tarde o temprano siempre deben pasar por la calle.
— No nos sirve de mucho si los perdemos de vista. — Dijo Sullivan, con un humor furioso.
— Pues ten fe de que Hal y Jack no los perderán de vista. — Clyde respondió tomando camino a St. Thomas para tratar de seguir al segundo motociclista mientras que Sullivan buscaba por la mirada algún rastro de él, por enfrente, por los lados o por detrás.
Si atrapaban a un Son, Al menos a uno de ellos podrían interrogarlo y no soltarlo por crimen de robo y amenaza a un oficial de la ley. A él lo tendrían agarradito de los huevos hasta hacerlo confesar sobre los tiroteos, o del robo o sobre lo que ellos necesitarán para encerrar a todo el Club de Sons tras las Rejas.
— Aquí A-7… Lo Perdimos, el motociclista prófugo nos burló, se dirige a la Calle Roja, la unidad más cercana intercepte lo, tiene permitido usar fuerza Letal. — Ambos escucharon la radio a pocos centímetros de llegar a la calle donde se había perdido el segundo motociclista y una vuelta de regresar a la Calle Roja.
— ¡Maldita sea! — Sullivan exclamó con rabia. — Clyde Da la vuelta, si viene por esta calle entonces lo atraparemos antes de que vuelva a escapar.
Él giró lo más rápido que pudo y enfiló en la dirección indicada. No era necesario alcanzarlo, quizás podrían seguirlo y ver que tramaba el club. O simplemente caer en una emboscada. Cualquier cosa era mejor que simplemente perderlo.
— ¡Vamos, que se escapan! — Gritó Sullivan casi con desesperación. Clyde no lo había visto antes así.
— Sully, necesitas calmarte un poco.
— ¿Como quieres que me calme, Clyde? ¡Estuvieron amenazando a mi muchacho! — Gritó el policía.
No era que aceptará el comportamiento errático de su compañero ni mucho menos, pero debía de admitir que también estaba igual qué Sullivan Por dentro. Quería atrapar a esos Sons.
Y si uno de ellos era Bobby Santiago con más razón aún. Tenía tantas ganas de tratarlo como basura por todos esos años qué pasó imaginándose, habiendo salvado a Lincoln o a Lori de él y de las agarras del Club. ¿Venganza? No. No era venganza. Aunque si lo fuera sería el equivalente de justicia poética y de represalias.
— Bien. — Clyde comentó por lo bajo mientras conducía a toda marcha por la carretera, ambos policías estaban en camino para atrapar al sospechoso. Y antes que temprano pudieron escuchar el sonido de una máquina inconfundible.
Se estaban acercando a ese motociclista que sus compañeros habían perdido. Y ahora se acercaban a él rápidamente. Hasta que finalmente lo pudieron visualizar. Él estaba a punto de entrar a St Thomas, pero al ver a ambos policías dio una brusca vuelta a otra calle antes de colisionar con ellos.
— ¡No dejes que se escape! — Gritó Sullivan jalando el cilindro de la escopeta para disparar mientras que el motociclista poco a poco se alejaba nuevamente.
— Créeme, no se irá. — Dijo Clyde acelerando para al menos ponerlo a tiro de Sullivan. El motociclista pareció darse cuenta de su plan, y tomó un callejón bastante estrecho, demasiado para un auto. Clyde retrocedió para rodear la cuadra.
— Putos Sons of Anarchy. — Murmuró Sullivan. — Si no son ellos, son los Lambs.
— Ambos son el mismo tipo de basura. — Dijo Clyde, recordando al hombre que le quitó a la mujer que amaba y a su mejor amigo, Bobby Santiago. El pensar que posiblemente era el motero al que seguían, le dio un nuevo ánimo.
Mientras tanto Mark conducía a prisa
— Su puta Madre. — Dijo mientras seguía buscando una ruta al despacho de Tick. — Espero que no hayan atrapado a Joseph o todo esto habrá sido una Puta Mierda. — Siguió manejando enfocado en el camino.
Mientras las rutas de escape poco a poco parecían cerrarse. Si Dyna no le fallaba a medio camino lograría llegar con los chicos solo tenía que seguir conduciendo hasta que se encontrará seguro. Hasta que una patrulla nuevamente se escuchó a sus espaldas. y al revisar los espejos vio que era la misma que había perdido y que nuevamente esperaban a tenerlo a tiro.
— Quieto… Quieto...— Sullivan susurró mientras apuntaba a la motocicleta de Mark.
— Mierda. — Dijo el motociclista tratando de tomar más velocidad, El oficial lo tenía a tiro, deslizó suavemente el gatillo para disparar y… *¡Blam! * Mark hizo un movimiento rápido en su moto esquivando los perdigones por solo centésimas. Pudo sentirlos rozando su piel y su motocicleta. Sabía que un segundo tiro se aproximaba y esta vez no correría la misma suerte, Debía pensar y mucho más rápido que la fracción de un relámpago o si no sería hombre muerto.
No tenía muchos sitios donde moverse. Si seguía adelante, no alcanzaría a tomar la velocidad necesaria para huir. No podía retroceder. Solo podía hacer una cosa para evadir a los policías que ya estaban decididos a llenarlos de perdigones.
Giró hacia un lado y subió a la vereda, espantando a los transeúntes. Casi podía oír al policía maldecirlo y gritar insultos.
— Vamos, Vamos. ¡Solo un poco Más! — Mark se dijo Mientras poco a poco la gasolina se le terminaba. Hasta qué vio una construcción a un lado del camino. El nuevo centro comercial a medio terminar donde podía entrar y usar todos los obstáculos como ventaja o como una carta de suicidio firmada.
En ese punto se jugaba todas. Y si se moría ahí entonces sería mejor qué ser atrapado por la policía. No se lo pensó ni dos veces para ir directo al lugar donde la estructura a medio hacer se encontraba.
— Ese cabrón tiene huevos para entrar ahí. — Sullivan dijo mientras que los Ojos de Clyde se enterraban y aferraban a él motociclista con una fiereza digna del más profundo odio.
— Es eso, o es muy estúpido. — Dijo Clyde mirando como corría entre las tiendas y los compradores.
— Puede ser ambas cosas, maldita sea. — Dijo Sullivan tomando su pistola y asomándose por la ventana del auto. No tendría tanto alcance como quería, pero llegaba más lejos que la escopeta.
Pero el Son of Anarchy avanzaba demasiado rápido. Encima tenía demasiados civiles en el camino.
— ¡Mira, mamá, es como Batman! — Gritó un niño, mientras su aterrada madre lo arrastraba hacia atrás. Y fue el único comentario sin insultos que le lanzaban al motero.
Antes de que siquiera pudieran hacer algo Mark ya había cruzado todo fulminantemente, y a toda velocidad esquivando obstáculos hasta finalmente lograr salir y con una suerte de perros burló finalmente a la policía. Mientras que Clyde y Sullivan trataban de perseguirlo lo que finalmente fue inútil pues con tantos civiles y obstáculos en su camino lo perdieron de vista.
Además, que una patrulla policiaca no era tan versátil y mucho menos una buena opción para seguir una persecución entre civiles.
— ¡Maldita sea! — Sullivan exclamó con rabia por ver como perdían al fugitivo. — Lo tuvimos tan cerca. Tan cerca. — Dijo sentándose en una de las butacas del centro comercial a medio terminar.
— Aquí A-14 El fugitivo con el Logo de Sons ha escapado. Repito el fugitivo con el logo de Sons ha escapado, solicitó una orden de aprehensión contra Roberto Alejandro Jr.— Clyde dijo para la radio mientras esperaba respuesta de la central.
— Copiado. — Respondió alguien en la central. — Se envió al juez.
Eso significaba que podría tardar desde un par de horas hasta un par de días para recibir una respuesta, dependiendo del juez en turno. Puede que los miembros menos capaces de la policía ya fueron reemplazados por otros mejor preparados, pero los jueces seguían siendo los mismos sujetos aburridos que sólo querían volver a casa y dejar de recibir amenazas.
Sin embargo, iría tras Bobby tanto si tuviera permiso del juzgado o no.
— Por qué pides la orden contra Santiago? — Preguntó Sullivan.
— Fue… Una reacción inmediata. — Clyde respondió aún con la cabeza enfocada en el nombre de ese hombre tan infame para él. — Además… Un cabrón con esas habilidades de escape debe de ser alguien que ha escapado de nosotros toda su vida. ¿Y quién más que el mismo presidente de S.A.M.C.R.O? Además, él es el líder de su club, sin él Sons quedará expuesto y si logramos sacarle algo sobre los atentados y asaltos que han ocurrido estas semanas podremos finalmente acabar con ese club de una vez por todas. — Dijo en un tono cansado pero enfocado en terminar con él y con Sons de una vez por todas.
— Incluso si lo interrogamos, ¿crees que podremos sacarle algo? Hemos tenido Sons tras las rejas qué no han dicho ni han delatado nada. Con suerte y apenas podremos tenerlo 2 días en la celda de la comisaría. — Sullivan respondió cansado. — Además… ¿Cómo sabes qué era él y no otro de sus esbirros?
— Es una corazonada. Inspiración, si quieres. Sólo sé que debe ser él, ¿quién más podría correr así?
— Lo más probable es que cualquier Son sea así. — Dijo Sullivan, apretando los puños. — Sabes mejor que ninguno cuántos de ellos escapan de nosotros.
Era cierto. Los Sons eran hábiles en sus motocicletas, siempre era difícil hallarlos y atraparlos.
Pero..., necesitaba capturar a Bobby. Necesitaba tenerlo tras las rejas, aunque fuera por un día, se aseguraría de que fuera el peor día de su vida.
— Aún si no fue él, está enterado de todo lo que hace su club. Aunque no hable, les daremos un fuerte mensaje.
— Bien...— Clyde respondió entrando de nuevo al auto de policía. — Vamos necesitamos ir al hospital a ver que todo esté bien.
— Sí, necesito saber cómo está mi muchacho. — Sullivan respondió levantándose para entrar de igual forma a la patrulla.
— Sí, pero necesito checar también los expedientes médicos. Cualquier cosa puede ser útil. Una pista que nos lleve a porque robaron suministros médicos. — Clyde mencionó encendiendo de nueva cuenta el auto.
— ¿Crees que hayan robado eso por darle atención médica a otro de sus compañeros? — Preguntó Sullivan colocando la escopeta en su lugar. — ¿No crees qué sería un poco contradictorio? Si ya se había recuperado en el hospital, ¿por qué volver por más cosas?
— Tal vez no lo quieren para un compañero internado. — Dijo Clyde lentamente. — Tal vez es para algún compañero herido que no pueden llevar al hospital.
— Creo que entiendo lo que quieres decir. — Dijo Sullivan haciendo tronar sus dedos gruesos como salchichas. — Algún compañero que fue herido en uno de sus ataques.
— Y alguien tan valioso para el club, que están dispuestos a atacar el hospital para poder salvarle la vida. — Dijo Clyde. Su mente fue hacia Lincoln y luego hacia Bobby. Su mente le decía que debía sospechar de ambos.
— ¿Tienes idea de quién pueda ser? — Sullivan preguntó mirando de reojo a su compañero.
— Puedo tenerla… Pero, también puedo equivocarme. — Clyde respondió imaginando quien podría haber sido. Todo apuntaba a Lincoln pues él fue quién sacrificó todo para ser parte del club, incluso ser tachado como una persona violenta, agresiva y repudiable por sus propias hermanas. Alguien qué había dado todo por el club debía ser un hombre qué estaría muy en alto.
Por lo que no se le haría raro, pero muchos habían sacrificado todo por ese club. Pero en ese momento todo apuntaba que Lincoln o Bobby eran los que tenían algo que ver con el robo de suministro y se jugaba todas a qué debía ser su viejo amigo.
— De todas formas, hay que mandar patrullas a vigilarlos de cerca. — Mencionó Sullivan tomando la radio.
— Avísale a Wally por radio. diles qué los vigile de cerca. — Clyde respondió manejando.
— Imposible. Él ya está vigilando la casa de esa mujer…. Hablando de… ¿Las viste? Me sorprendió un poco cuando esa otra chica comenzó a besarla en el estacionamiento.
— ¿Las viste? — Preguntó Clyde, y por primera vez sus pensamientos se alejaron de los Sons of Anarchy. — ¿Crees que ellas estén involucradas en algún tiroteo contra los Sons?
Tarde o temprano, sus pensamientos regresaban a ese maldito club. Parecía una maldición de la que no se liberaría hasta expulsar al club de Royal Woods. Y si podía, tal vez colaborar para erradicarlos de todo el país.
Sólo debía comenzar con Bobby Santiago.
— Te voy a ser sincero, Clyde, aun me cuesta ver a esas moteras como una amenaza. — Dijo Sullivan. — Aun las veo como niñas que quieren aparentar rudeza.
— Y yo te dije que dejaras de verlas como niñas que quieren creerse rudas, una mujer puede ser igual o más peligrosa que un hombre. — Clyde respondió con seriedad a su compañero. — Pero será mejor ponernos manos a la obra.
— Entendido. Entonces daré la alerta a la unidad más cercana a Sons. — Sullivan respondió encendiendo la radio.
Ambos policías estaban determinados en terminar con los motociclistas y los clubes. Aunque Clyde era el único qué más qué por justicia por venganza.
Quería destruir el club de criminales y asesinos, el legado que había dejado un hombre en california. Qué le habían arrebatado a su mejor amigo y al hombre qué lo puso en ese camino. Y qué también se había robado al amor de su vida.
Un agente de la paz no buscaba la venganza, pero él sí. Pues había aprendido qué a veces para terminar con el mal debía adentrarse a esa misma oscuridad, conocerla, adoptarla y usarla para destruirla algún día y estaba ansioso de destruir ese mal que había estado ahí hace mucho tiempo.
Mientras tanto… En otra Parte…
Ahí mismo se encontraban ambas chicas, una qué había pasado casi 2 días encerrada y otra que la había estado esperando con ansias. Ambas compartiendo un cómodo sofá besándose, después de la noche anterior habían tenido un momento nuevamente para ellas solas. Y vaya que la chica L lo necesitaba. Descargar sus frustraciones, estrés y enojos en sexo era la mejor forma de tranquilizarla y calmarla. Mientras que la otra también disfrutaba de ese momento.
— Hmmm… Ohhh Lu, me encanta el sabor de tus labios. — Ash comentó mientras se recostaba sobre su amante.
— Y a mí me encanta despertar junto a ti Ash. Me hace recordar por qué me gustan más las mujeres qué los hombres. Tienen la piel mucho más suave y después del sexo se comportan como gatitas. —
Ash se rio ante el comentario de su amada. Ya había recuperado su humor, eso era lo que le interesaba a ella. Temía que le hubiesen hecho daño, había oído historias de cosas terribles que les hacían a las mujeres en las estaciones de policía.
Pero ella era más fuerte que eso. Muchísimo más fuerte.
— Los azules no paraban de preguntarme por ataques del club. — Dijo ella, comenzando a acariciar su espalda. — Parece que los Sons quieren culparnos a nosotros. Aunque..., ¿no ha pasado nada interesante mientras estuve dentro?
— Depende de qué pienses que es interesante. — Dijo Ash, medio en broma, medio en serio. — Los Lambs y los Sons ahora sí van a matarse en serio.
— Mierda. — Dijo la chica Loud mirando a su novia. — Entonces parece ser que ahora sí van en serio. Antes suponía que eran mierdas de rivalidades y de territorios, pero ahora parece que Lambs y Sons están yendo completamente en serio con eso de exterminar al otro.
— ¿Y por qué te preocupas L? Sin Lambs o Sons en el camino, nuestro club comenzará a expandirse mucho más en el pueblo, sin bandas rivales Angels se coronará como el rey de la ciudad. — Ash dijo con una sonrisa mientras acariciaba delicadamente el pecho de su amada.
— Cierto. Pero no lo digo por eso, lo digo por qué mi hermano, es un Son. — La chica Loud respondió con cierta preocupación en su voz. — Sí, nos distanciamos mucho y tuvimos desacuerdos… Pero, es mi hermano Ash. Si su club lo necesita no duda en ir, se lanza al peligro como si no le importará lo más mínimo su vida. Sea por qué Lambs y Sons se destruyan mutuamente, eso no me importa. Pero me importa Lincoln. — Dijo mirando al piso con cierta preocupación. — Además… Si los ataques y las batallas entre rivales nos afectan también a nosotras. Entonces Angels tampoco se salvará y quedaremos atrapadas en el fuego cruzado. Será una puta masacre.
— Siempre lo es. — Dijo Ash, y su mente se alejó de aquel lugar para rememorar un enfrentamiento que hubo entre Sons y Lambs que casi acaba con ella. — ¿Qué harías si tuvieras que enfrentarte a tu hermano? No digo que tengas que hacerlo, pero no quiero perderte, L.
— Ninguno de los dos dispararía. — Dijo ella automáticamente. — Él no sería capaz de hacerme daño, yo no lo dañaría a él.
Hablaba con una seguridad que contagia a Ash. Ella no la perdería, era imposible que algo así pasara, o al menos eso quería creer.
La besó con tal intensidad, que parecía querer desquitarse de aquellos temores.
Ambas chicas estaban en su hábitat natural una tanto como la otra y les encantaba, tanto el rose de sus labios como el de sus cuerpos. Ash ya quería repetir lo de anoche mientras qué Loud solo quería seguir besando a su novia.
Hacía mucho que ambas habían empezado algo serio y ella lo disfrutaba. Antes era solo tener una noche alocada y sin consecuencias con cualquier chico o chica que estuviera en el bar. Pero desde hacía ya unos años qué eso fue disipando. Quizás por el nacimiento de su hija y por ende las consecuencias de sus decisiones imprudentes e inmaduras, pero ahora tenía a alguien que le correspondía de igual manera. Ya no era sexo salvaje y borracho como en sus años mozos.
Ahora era algo más personal e íntimo.
— Oye. ¿Estás bien con esto? ¿Con nosotras? — Preguntó Ash de repente frenando el momento de golpe.
— ¿Eh? Por supuesto Ash. ¿Por qué no lo estaría? — Preguntó L con algo de confusión por esa pregunta qué le había hecho su novia.
— No lo sé… Supongo que son estupideces mías… Pero, siento… Es que me gustaría que esto fuera más, no sé si me entiendes. Es que yo… He empezado a acercarme a Larsy y yo. Yo quiero que me vea más que como la novia de su madre o como otra chica de por aquí. ¿Comprendes? — Preguntó Ash con cierto temor de querer llegar a ese punto qué tanto le carcomía por dentro.
— ¿Ella te dijo algo feo? — Preguntó ella, con un rostro molesto. No dejaría que su hija insultara así a su novia.
— No, no, nada de eso. — Respondió Ash. — Es una niña hermosa, la estamos criando muy bien. Yo quería decir otra cosa.
La mujer Loud la miró por unos segundos. Varias veces antes había querido memorizar cada detalle del rostro de Ashley, para no perderlo jamás. Y entonces sonrió.
— ¿Quieres casarte conmigo, Ash? — Dijo mirándola de una forma más que coqueta.
Ashley escuchó atentamente y por un momento no se lo creí, de verdad no se creía. Pensaba que era una broma. Una joda qué ella le había dicho únicamente para qué dejará las cursilerías de lado y empezará a actuar como el Angel of Death con la que decidió tomar un camino juntas. Pero aun así no sabía si esas palabras las había dicho por broma o si en realidad le había propuesto ello.
— ¿L… ¿No estarás jugando con mis emociones verdad? Je jeh, digo si es un chiste estuvo bueno, pero jugar así conmigo como que no…
— No bromeo. — L respondió tomando de las mejillas a su novia para que la viera a los ojos. — Ash. Estos años me has demostrado que tú eres lo que yo necesito, pensaba… Que solo serías otra noche más la noche qué nos acostamos, pero me di cuenta de qué te necesito. Mi niña te necesita. Y yo sé que en poco tiempo ella también te dirá mamá. Ashley te amo nena y me harías muy feliz si me dijeras que sí.
— Lu… Yo… Yo… No sé qué. — Entonces la chica Loud la tomó del rostro para colocarle un beso poderosamente cargado de emoción y de sentimientos puros como un amor sincero.
— Ash. Solo dime que sí. Juntas podremos educar a Larsy, ella crecerá contigo, conmigo, con mi familia. Y si tu familia no acepta lo nuestro entonces a la mierda con ellos, esto es real para mí nena. Por favor, quiero que sea real igual para ti. Se mía y te prometo que jamás te dejaré sola. — L pidió haciéndole entender finalmente a Ashley qué eso no era una broma. Solo la quería para ella y para nadie más. No necesitaba a nadie más.
— Y… ¿Qué le diremos a Fran? — Ashley preguntó nerviosa.
— Bueno… Le diremos que te casarás conmigo, yo contigo y ella puede ser nuestra madrina. Obviamente si quiere. — L respondió con sinceridad.
Aquello era lo más hermoso que podía haber oído. Era tan hermoso que pensaba que estaba soñando, pero aquellos besos no podían ser un simple sueño. Su mente no era capaz de imaginar cosas tan hermosas.
— Sí, sí, definitivamente sí— Dijo casi gritando, pues la alegría que sentía no podía contenerla.
Ambas sonrieron y volvieron a besarse, casi llegando a más.
— No sé si Michigan permite los matrimonios homosexuales. — Dijo Ashley, perdiéndose en los ojos de su amada.
— Si no los permite, nos vamos a un Estado que sí lo permita, para eso tenemos las motos. — Respondió ella tranquila.
— Bien. — Ashley respondió juntando más a su amada. — Lu… De verdad odiaría que esto fuera un sueño.
— No lo es nena. — L respondió acariciando suavemente el cuerpo de su amada hasta llegar a la parte más sensible de su ser. — ¿Esto te parece un sueño?
— Uh… No.— Ashley respondió sonriendo, sabiendo lo que vendría a continuación.
— Entonces confía en mí nena, si esto es un sueño será uno de los que no quieras despertar. — Dijo Loud sonriendo con tantas energías y tantas ganas de continuar lo que se había quedado en la noche anterior. Ambas estaban preparadas para tener el mismo roce de cuerpos que se había tenido con tanta pasión la noche anterior. Y esta vez sería especial para ambas.
— ¡Mami! — Ambas escucharon la voz de una pequeña por el pasillo, algo que ambas respondieron bajando al suelo de la sala.
— Ay demonios. — L se dijo de manera incómoda y avergonzada por qué su hija por poco la agarraba a ella y a su novia de esa manera, no se había sentido así desde la primera vez que sus padres la agarraron fumando en la cochera. — ¿Que-Qué sucede Larsy? — Preguntó mirando por encima del respaldo del sillón.
— ¿Qué hacías? — Preguntó la pequeña con curiosidad al ver a su madre detrás del sillón sacando únicamente la cabeza.
— Eh… No, nada. Solo estaba. Ejem… Estaba durmiendo. ¿Qué pasó pequeña?
— Tuve una pesadilla, mamá. — Dijo ella. — Y quería verte, esos policías malos no querían soltarte.
— Mi niña, ¿tuviste una pesadilla con eso? — Dijo enternecida. — Ve a la cocina, voy de inmediato.
— Claro mamá. — Dijo ella sonriendo un poco. Habría ido a abrazar a su hija de haber estado vestida.
Ella había pasado a ser lo más importante en su vida.
L y Ashley se miraron en mutuo acuerdo de vestirse. Y sin nada más qué esperar ambas comenzaron a ponerse su ropa.
— Ash, lamento haber interrumpido el momento así. — Dijo la Loud con mucha vergüenza a la par de un poco de enojo por qué su hija las hubiera interrumpido así, no la culpaba aún era una niña pequeña. Pero si esa pesadilla la hubiera despertado 30 o 50 minutos después habría sido lo mejor para todas.
— No te preocupes Lu. Supongo que con nosotras dos cuidando de ella tendremos que acostumbrarnos a este tipo de interrupciones. — Ash respondió con una sonrisa.
— Je jeh, sí. Supongo que así será. — L respondió colocando su camisa de Misfits y los pantalones. — Aun así. Quiero que sepas qué lo qué dije es en serio, seremos una familia tú, yo y Lars. Te lo prometo nena. — Dijo dedicándole una sonrisa a Ashley la cual había terminado de ponerse casi todo su conjunto. Incluso la bandana que siempre llevaba en la frente. — Además… Esto no ha terminado, espera por esta noche que tú y yo tenemos una cita. ¿De acuerdo?
— Confío en ti, Lu.— Respondió Ash para volver a besar a su futura esposa.
Ella no podía hacer otra cosa que amarla, y al parecer el sentimiento era mutuo. Ashley siempre admiro la tenacidad de su novia, la manera en la que lograba prosperar en un club que no tomaba en serio a las mujeres. Se preguntaba si ella estaría pensando lo mismo cuando la miraba, aunque dudaba de eso pues no se sentía tan imponente.
Y su hija..., era la familia que siempre había soñado. No le importaba si tenían que recorrer todo el país, se casaría con ella. Tal vez harían la travesía en moto, y el viaje contaría como luna de miel. L fue directo a la cocina donde su hija la estaba esperando. Al entrar por el portón la vio sentada en una de las sillas y al momento de que ambas miradas se cruzaron la pequeña sonrió por ver a su mamá ahí con ella. Y L también sonrió por ver a su pequeña alegre.
— Ya estoy aquí Larsy, ¿qué sucede pequeña? ¿Tuviste una pesadilla con los policías malos? — Preguntó de manera tranquila pero sonriente.
— Sí mami, ellos no te soltaban y yo quería abrazarte. — La pequeña respondió haciendo sonreír más a su mamá. Y acto siguiente ella la abrazó fuertemente. — ¿Por qué los policías son malos mami?
— Bueno, como diría Dusty, Los policías son unos hijos de… No son personas qué respeten su uniforme o placa, son unas personas que cuando no son corruptos solo les gusta hacer enojar a otros. ¿Entiendes Lars? — Preguntó mirando de reojo a su hija.
— Sí, mamá, entiendo. — Respondió ella. Ya se había calmado, pero al ver a su madre de nuevo, pareció querer entristecerse de nuevo únicamente para que su madre siguiera abrazándola y la animara.
Y ella podría estar junto a su hija todo el día de ser necesario. Incluso toda la semana, ya lo había hecho una vez, ella era más importante incluso que sus pasiones.
— No tienes que preocuparte por mamá. — Dijo ella, abrazando con fuerza a su hija. — Los policías no pueden hacerle nada, siempre lo tengo todo bajo control.
Eso era una mentira por decir lo menos, pero debía darle seguridad a su hija.
— Tranquila Lars, no dejaré que nadie te separé de mí, esos policías jamás podrán separarte de mí. Te lo prometo nena. — Dijo L sosteniendo a su pequeña en brazos. Ella era su todo.
Cuando supo que ella estaba embarazada no quería creérselo, pero su estilo de vida llena de fiestas, alcohol, sexo y drogas decía otra cosa. Ella se había acostado con tantos hombres y mujeres que apenas recordaba el nombre de alguno o alguna entre el humo del tabaco y el líquido que le quemaba la garganta y qué le hacía perder conciencia.
Suponía que el nombre de su padre podía haber sido Barker… O quizás Rig. Pero al igual que todos los hombres y mujeres con los que se acostaba en esos tiempos no lo recordaban en lo absoluto. Suponía que era un tipo que no quería nada serio y solo sexo fácil y sin consecuencias.
Pero ahí estuvo el primer problema. L no recordaba si habían usado protección esa noche.
Estaba igual o más perdida que ese hombre, entre el alcohol, el éxtasis y las emociones.
En esas noches no se hacían preguntas y no se respondía una mierda. Hasta 2 semanas después cuando había perdido su primer periodo, luego las náuseas y luego cambios tanto hormonales como físicos.
L hasta ese punto creía qué se había enfermado por alguna mierda qué había tomado o fumado. Pero cuando fue al doctor la realidad la golpeó en la cara con la fuerza de un tren a toda marcha. Ese momento fue muy difícil, y le habría gustado contar con Lincoln. No es que su familia no la hubiese apoyado, pero ya habían tenido suficiente con el embarazo de Leni y con su pequeño, y no quería cargarlos con más problemas. Lincoln habría sabido cómo hacer que la situación se viera más fácil de afrontar, quizás incluso habría sido el ejemplo de padre que necesitaba su hija.
Pero ese era el viejo Lincoln. El nuevo probablemente se habría encargado de fusilar a todos los hombres que la habían conocido.
Por esa razón ella siguió adelante, solo por la pequeña criatura que ella educaría por su cuenta, no necesitaba a nadie más que a ella misma. Aún en fase de pruebas como Angel of Death seguiría adelante, solo por su hija. Se lo debía pues sus acciones imprudentes después la pagarían ella, una pequeña criatura que nada debía ni temía. Eso no sería justo para Larsy. Por eso aún con todo el peso de una bebé sobre sus hombros siguió adelante.
Y entonces conoció a sus compañeras y a viejas amigas que la ayudaron a seguir adelante ante la dificultad y la debilidad.
Hasta qué Ashley llegó a su vida. Y todo cambió para ella y para una pequeña que solo había conocido a su madre. Ella estaba haciendo un buen trabajo y con Ash a su lado sería mucho más fácil. Y si su unión no le agradaba a nadie entonces a la mierda con ellos.
Ella era feliz y nadie le arrebatará su felicidad, y quien se atreviera a hacerlo lo asesinaría igual o peor que a un perro. Le daba igual meterse en problemas con la policía o el mismo gobierno si era por su hija. No era la primera vez que se enfrentaba a ambos por evitar que se la arrebataran, y cada vez resultaba más difícil que lo lograran.
Por su hija era capaz de huir por todo Michigan, totalmente nómadas.
Y mejor si tenía a Ashley a su lado. Ella era su más grande apoyo, lo que soñó que sería Sam y nunca pudo ser. Jamás pensó que Ash iba a ser tan importante para ella.
— Oye. ¿Te gustaría desayunar algo Lars? — Preguntó L a su hija la cual asintió alegremente con la cabeza.
— Sí mami. ¿Podemos ir por helado? — Preguntó la pequeña con ansias para su madre haciendo que esta sonreirá de manera afable por aquella pregunta.
— Hmmm no lo sé Larsy, el helado no podría ser considerado desayuno. Aunque aquí entre nosotras. — L se acercó a susurrarle al oído. — Cuando mami tenía tu edad quería qué el Helado fuera un tipo de desayuno je jeh.
— ¿Por qué no hacemos que el helado sea desayuno para nosotras? — Preguntó ella sonriendo ilusionada. Su madre se rio
— Si comes helado todos los días, después ya no querrás verlos. Solo por hoy podrás comerlo al desayuno, ¿bien?
— Si, mamá. — Dijo ella, incapaz de aguantar la felicidad. — Aunque podríamos desayunar panqueques con helado.
— Oye, no tientes a tu suerte. — Dijo riendo ella. — Es una cosa o la otra..., aunque podría podríamos ir a comprar helado mientras Ash hace los panqueques.
— ¿Ash está aquí? — La pequeña preguntó con emoción.
— Y Síp. — L respondió con la misma alegría que irradiaba su hija. Le gustaba que ella y su novia se llevarán tan bien. Y si era cierto lo que ella había dicho, en poco tiempo Lars comenzaría a llamar a Ashley, mamá.
— ¡Qué bien…! Pero, no la oí entrar mamá. — Larsy comentó con curiosidad por lo que había dicho antes.
— Eh… Bueno Lars digamos que Ash tiene una llave para entrar y ya sabes. Para que venga a cuidarte mientras no estoy. Ella llegó aquí en la mañana. — L dijo recordando el vergonzoso momento en el que su hija por poco la agarraba a ella y a Ash haciendo algo que ella aún no debía de ver a su temprana edad.
— Oh. ¿Y estaba en tu cuarto mami? ¿Por eso te dormiste en el sillón? — Preguntó nuevamente haciendo que las mejillas de su madre se enrojecieron un poco.
— Eh… Sip. Así fue.
Le avergonzaba hablar de eso con su hija, y agradecía que la pequeña no había visto nada comprometedor. El problema es que estuvo demasiado cerca de ver algo así.
A ella le costó salir del mundo nocturno cuando supo que estaba embarazada, de hecho, nunca se separó totalmente de él. Pero en el embarazo y lactancia jamás consumió nada que pudiera afectarla. Y ahora mantenía ocultas las cosas que pasaban y hacía por su club. Su hija sencillamente no debía enterarse de nada.
— Hola. Buenos días. — Ashley dijo entrando a la cocina para saludar a Lar Por segunda vez.
— ¡Ash! — Larsy exclamó con alegría y júbilo mientras que su novia la veía con una sonrisa.
— Qué bien qué despertaste Ash. Larsy y yo íbamos a salir por helado. — L Comentó recibiendo a su novia con un beso.
— ¿Quieres qué las acompañe? — Preguntó Ashley mirando con una sonrisa a sus dos chicas favoritas.
— Me encantaría… pero ¿Qué tal si tú haces los panqueques? — L respondió de la misma forma.
— Me parece que ya lo tenían todo planeado. — Se rio Ashley. — Está bien, les haré los mejores panqueques que han comido en su vida, y mejor no tarden con el helado porque si no, yo me comeré sus panqueques.
— Hey, no nos desafíes, podemos ir y volver antes de que termines todo. — Dijo la mujer Loud, riendo.
Esos momentos le encantaban, y le habría gustado congelar el tiempo precisamente ahora, en donde eran realmente una familia feliz. Una vez, alguien le dijo que solo eran dos moteras criminales y que perderían a Larsy. No recordaba si fue ella, o Ash, o ambas quienes le volaron los dientes a ese sujeto.
— Ah por cierto… James llamó. Dijo qué nos necesitaba esta tarde en el Club. — Ashley mencionó antes de que su novia y Larsy salieran. — ¿Le digo a Fran que venga a cuidar de Lars y luego le decimos todo lo que pasó en la reunión o la dejamos con tus padres?
— Eh...— Loud miró por unos instantes a su hija la cual le regresaba la mirada, curiosa por lo que le diría a Ash. — Pues… Creo que mis padres podrán cuidar de ella. Digo si pudieron cuidar de mis hermanas y de Lincoln durante tantos años no creo que una de sus sobrinas sea problema. Además, sé qué Larsy y Lothric se llevan muy bien. — Comentó viendo como su hija la abrazaba.
— Sí. Mi primo Lothric es genial. — Larsy dijo con alegría mientras que su madre sonreía por esas palabras.
— Bueno, no se tarden. Y regresa pronto Luna.
— Ya verás que llego antes de que te sea cuenta de que me marché. — Respondió riendo mientras salía con Larsy.
Había una tienda cerca, no necesitaban ir en vehículo, pero ella necesitaba andar en una moto. Y estaba segura de que a su hija igual le gustaba.
Por un momento, sus pensamientos se oscurecieron al pensar en la reunión del club. Estaba convencida de que tenía que ver con los hechos que investigaba la policía, esas cosas que estaban convencidos de que ella sabía. Por un lado, prefería no saber nada. Pero por el otro, quería enterarse de todo y lanzarse a la acción. Bajó hasta la cochera donde tenía su motocicleta y la motocicleta de Ashley, aseguró a Larsy en el asiento colocando un casco algo más grande que su cabeza y finalmente retrocedió con su motocicleta para ir por aquello que su hija y ella querían.
Pero en ese momento. Antes de salir se dio cuenta de una patrulla policial estacionada justo a dos casas de la suya.
No se había dado cuenta de qué estaba ahí cuando llegó. De hecho, ni siquiera se había dado cuenta de ella cuando en la noche regresaba de la comisaría.
¿Había estado ahí toda la noche? No lo sabía… Pero sí así era eso significaba que sería peligroso ir a la reunión con alguien de la policía a sus espaldas.
Primero se fijó si la patrulla hacía ademán de seguirla, la señal más obvia de que la espiaban. Pero la patrulla no hizo ademán de moverse, ni siquiera encendió las luces, aunque eso no quería decir que no la vigilarían. Cabía la posibilidad de que simplemente llamaron a otra patrulla para que saliera a su encuentro.
Lo que le asombraba, eso sí, era que la vigilaran tanto. Ella no era alguien de alto rango en el club, no entendía que esperaban conseguir de ella.
Mientras Tanto Con Sons…
Joseph, Mike y Richard regresaban después de lo qué había ocurrido con Bobby.
Estaban tanto tranquilos como alterados por todo lo que habían hecho y visto ese día y el anterior y necesitaban hablar con Víctor para planear algo. Y más con lo que sabían sobre un club que admitía Mujeres en sus filas. Debían empezar a plantear situaciones, soluciones y adaptarse a lo que les viniera en el futuro.
Cuando los tres llegaron al estacionamiento aparcaron sus motocicletas en el estacionamiento junto a las demás.
— Jo, supe que algo le pasó al jefe. ¿Qué fue? — Tony preguntó acercándose a sus compañeros.
— No quiero hablar de eso ahora Tony. — Joseph respondió sin darle la mirada al Prospect. — Richard, tú y el novato quédense afuera, qué no venga ningún puto policía, Mike y yo vamos a hablar con Víctor. ¿Entendido?
— Entendido Joseph. — Asintió Richard tan rápido como le dieron la orden. Dejando a los dos entrar al club.
— Eh… Richard, ¿Puedes decirme qué fue lo qué pasó? — Preguntó Tony con cierto rastro de confusión en su rostro.
— Mira chico, pasó algo muy grave. — Dijo él, mirando al Prospect. — Te voy a contar porque seguro te vas a enterar cuando hablen en el club, pero no vas a decirle esto a nadie, mucho menos a alguien fuera del club.
— No le diré a nadie. — Dijo Tony, algo asustado. — Vamos, no me mires así, ¿a quién podría contárselo? Ustedes son mi familia.
— Bueno, confiaré en ti. — Dijo Richard. — Bien, esto es lo que pasa: Bobby esta malherido. Tick por fortuna lo salvó.
— ¿Malherido? — Preguntó sorprendido Tony.
— Gracias a Mark y a Joseph pudo sobrevivir.
— Oh… ¿Y se pondrá bien? — Preguntó nuevamente haciendo suspirar a Richard.
— Eso espero. La neta no se veía nada bien. — Respondió mirando a su compañero.
— Mierda… ¿Y qué fue lo que le pasó? — Preguntó de vuelta Tony con extrañeza y preocupación por igual.
— No lo sé. Solo sé que tenía una rajada en el abdomen y sangraba mucho, Tick hizo… No sé, primero hizo una cosa con un líquido y luego comenzó a cocerlo y… No lo sé Tony. Simplemente no lo sé. Creo que si no hubiera hecho todas esas cosas medicas Bobby no hubiera salido de esta. — Richard respondió con total honestidad, pues él no era quién para hablar de procedimientos médicos. Apenas y sabía para qué servía el alcohol y una venda.
— Mierda, se oye más que doloroso. — Dijo Tony llevándose por instinto una mano al estómago, sintiendo como una navaja fantasma lo apuñalaba. — Pero por suerte Tick lo salvó. ¿Porque ahora está bien, cierto? ¿Volverá pronto?
— No seas tonto. — Le dijo Richard. — Tardará un montón de tiempo en curarse, ¿o acaso crees que una puñalada así se cura en un día?
— Lo siento, lo siento. — Dijo Tony, algo asustado. — Solo intentaba ser positivo.
— Sí pero aun así habrá que esperar noticias de Tick o de Joseph. Lo que es seguro es que la policía nos va a tener un ojo en la mira. — Richard comentó sentándose en una de las bancas del club. — Parece ser que para conseguir las cosas que necesitaba Bobby debieron hacer una mierda en el hospital y los estuvieron persiguiendo por eso.
— Oye. ¿Y supiste algo de Lincoln? — Tony volvió a preguntar sentándose al lado de su compañero.
— No… Eso es de lo único que no supe nada, me gustaría pensar que se recuperó en el hospital y todo eso. Pero sin pruebas no puedo asegurarte nada Tony. Probablemente sabremos más luego, pero por ahora solo debemos esperar a que los putos policías no vengan aquí a chingar la madre. — Richard respondió sacando sus cigarros del compartimiento interior de su chaleco para encenderlos con su zippo y acto siguiente le dio la cajetilla a Tony ofreciéndole uno. Algo a lo que él accedió sacando uno y calando para qué Richard lo encenderá de igual manera.
— Mierda hermano… Por lo menos espero qué las cosas no se pongan peor.
— Nadie quiere eso, si viene la policía será todo un desastre.
Ambos fumaron un rato en silencio, mientras reflexionaban qué sería de su club en el futuro, cercados por la policía en un lado y los Lambs por el otro. Tarde o temprano habría otra masacre, una definitiva, y ambos compartían el mismo temor: no estar a la altura.
— Con Lincoln sería más fácil. — Dijo Tony, y Richard se dio cuenta de que era lo mismo que había pensado, pero no había dicho.
— Volverá, Prospect, tipos como él aguantan más que una simple bala.
— Y bueno… ¿Como estás? — Tony preguntó esquivando el final de la conversación en un silencio incómodo.
— Bien… Supongo, estas semanas todo ha sido una ruleta rusa emocional. — Richard respondió sin ánimos. — ¿Y tú?
— Bien, aunque para mí también lo ha sido. — Tony respondió en el mismo tono. — Digo, la fiesta fue toda una pasada, estuve borracho, tuve sexo… Pero el final fue tan, mierda. Los Lambs llegaron de imprevisto y yo aún estaba dentro de Trish. No pude terminar. — Comentó en un tono molesto al recordar el cómo los habían emboscado.
— Ja ja, sí te vi saliendo de la camioneta con los pantalones en las rodillas. — Richard respondió jocoso al recordar eso. — Yo maté a un par de ellos en el tiroteo ¿Sabes? Incluso salvé a Lincoln de que lo matarán.
— Si que eres bueno, yo no creo haber matado a nadie. — Dijo Tony riendo un poco. — Parece que maté a uno, de la pura rabia que tenía.
— Nos habríamos muerto todos ahí mismo. — Dijo Richard recordando la emboscada. Básicamente en un momento estaba burlándose de un niño rico que se había embriagado con poca cerveza, y al siguiente debía esconderse detrás de un auto para que las balas no le dieran. Había tardado unos minutos en darse cuenta de lo que pasaba.
— Pero entonces llegó Lincoln, ¿no? Escuché que él nos salvó de los Lambs. — Tony preguntó curioso.
— Sí de hecho lo hizo, creo que les tendió una emboscada, je jeh. Justicia poética supongo. — Richard respondió mirando a su compañero. — Creo que les llegó por detrás y comenzó a dispararles. Con una puta escopeta pimpeada. Y cuando lo descubrieron intentaron dispararle, pero lo cubrimos, si él no hubiera llegado quizás y no hubiéramos salido de ahí con vida.
— Genial. — Tony comentó con emoción.
— Sí. Pero uno de esos putos Lambs le disparó, creo que era uno a los qué les había disparado primero. — Richard recordó al rival qué estaba en el suelo y qué le estaba apuntando a su hermano. — Sí, se estaba desangrando en el suelo, pero se iba a llevar a Lincoln consigo al infierno si no hubiera llegado a volarle los sesos en esos momentos.
— No sé quién tuvo más suerte, si nosotros o Lincoln. — Dijo Tony, imaginando todo con la vividez de estar presente ahí. — Mierda, puede que le vayan a hacer preguntas a Lincoln, en el hospital.
— No creo. — Dijo Richard. — Lincoln nunca le confesara a nadie lo que pasa en el club, además tiene una coartada perfecta.
— ¿Ah, sí? ¿Cuál es? — Preguntó intrigado Tony.
— Eso sí que no puedo decirte, es un secreto muy grande para Lincoln.
— Anda Dímelo. Somos amigos, ¿no? — Tony insistió recibiendo como respuesta un empujón de Richard.
— Sí, pero aun así no puedo decírtelo. Es una cosa muy personal de él. — Respondió desviando la mirada a Tony.
— Oh vamos amigo, sé qué aún soy un Prospect, pero sabes qué puedes confiar en mí. Además ¿cuándo te he fallado yo? — Preguntó insistiendo nuevamente de qué le hablará sobre el tema. Pero Richard aun así se negó.
Más que nada por qué la última vez qué le había confiado información muy importante y personal a un Prospect, terminó matándolo con sus propias manos.
Y aún se recordaba a él mismo, en un charco de sangre y lágrimas, y entre sus brazos el cuerpo de quien se había supuesto que había sido su hermano.
— No. Solo no Tony. — Richard respondió en un tono un poco lúgubre.
— En serio, ¿a quién le voy a decir todo esto? — Dijo Tony. — Ni siquiera tengo novia y casi toda mi familia me odia. No le contaría esto a nadie, ni, aunque quisiera contarlo podría hacerlo.
— ¡Mierda, ya te dije que no! — Gritó Richard, casi perdiendo la paciencia. — ¿Sabes a quién se lo puedes contar todo? A los Lambs y a la policía si te atrapan. Por eso es por lo que no quiero contarte nada, así no podrás meter la pata, ¿estas entendiendo? Por eso no te cuento lo de Lincoln.
El Prospect dejó caer su cigarro del puro susto que le causó la reacción de Richard, y por un segundo, le pareció ver a su hermano ahí. Y no podría sentirse peor.
— Eh… Sí, supongo. — Tony respondió intimidado por la reacción de Richard. A lo que este se levantó de su asiento con frustración en sus ojos.
— Llámale a Third, vigilen juntos la entrada. Yo voy por una cerveza. — Dijo sombríamente mientras entraba al club.
Y nuevamente entraba a ese rincón oscuro de su cabeza al que regresaba continuamente desde hace varios días.
Así que no se dio cuenta que la sala de juntas aún estaba en sesión.
No le importaba mucho lo que pasara ahí dentro, al menos no por ahora. Tenía muchas cosas que quería olvidar, y sería muy difícil. Todo en el club le recordaba a su hermano, como un fantasma aparecía frente a cada sitio del club. Parecía verlo en cada uno de los Prospect.
Cuando empino su cerveza, le pareció oír algunos gritos en la sala de juntas, o al menos eso le pareció oír. Suponía que no era algo malo, pues hasta qué se oyeran disparos ahí sí empezaría algo serio por lo que siguió bebiendo, tratando de olvidar nuevamente.
Era raro… A él no le gustaba pensar mucho, pero lo hacía por qué solo eso le rememoraba lo que había hecho. Y lo que aún no se podía perdonar. Esperaba por lo menos olvidar qué él lo había hecho.
Qué había puesto un cuchillo en la nuca de Johnny y pulsó tan rápido para terminar con su vida rápida y sin dolor.
No quería volver a ese foso… A ese foso sin fondo donde solo descendería cada vez más y más… Pero no podía hacerlo tan fácilmente. Debía recordar como lo había hecho la última vez… Como había sido qué él dejó de pensar en ese asesinato tan ruin… Hasta qué…
— Luan...— Susurró Richard recordando el momento exacto en el que la conoció. Se levantó de su asiento y sacó sus guantes de los bolsillos de su chaleco y se dirigió nuevamente a la salida sin prestarle atención a nadie.
Tony ya había ido a buscar a Third y los dos prospectos lo saludaron al verlo pasar, pero él no les contestó el saludo. Simplemente se subió a su moto.
— Si que ha sido una semana de mierda para Richard. — Dijo Third, viendo cómo se preparaba para andar por la carretera.
— Es mejor que no te oiga decir eso. — Le advirtió Tony. — Capaz que te impida ser parte de Sons.
— No estoy diciendo nada malo— Dijo Third. — Solo digo que ha tenido una semana difícil. Mierda, todos han tenido una semana así.
Tony suspiró pesadamente ante eso. Mientras Richard salía a prisa con su moto.
— Sí… Pero aun así hay qué ser positivos, digo sí fue una semana pesada… Pero. ¡Hey! Al menos todo está bien.
— Por ahora. — Dijo Third recargándose en la banca donde ambos se encontraban vigilando. — Solo falta qué un cagadero aparezca por esa puerta para qué todo se valla a la mierda otra vez.
— Oh vamos Third, No nos eches la sal. Al menos espera a decir eso cuando las cosas se hayan calmado, ¿no crees? — Preguntó haciendo que su compañero Prospect se cruzará de brazos.
— Por supuesto… Oye y hablando de, tú sí fuiste a la fiesta. ¿Verdad? — Preguntó interesado en la respuesta de su compañero.
— Puesss… ¡Sí! Bebí, tuve sexo. ¿Conoces a una actriz Llamada Trish Lover? — Tony preguntó llamando poderosamente la atención de Third.
— No mames qué te la cojiste. — Dijo con algo de impresión.
— Y sip
— Eres un hijo de puta con suerte. Yo siempre me la quise tirar. — Third maldijo mientras se imaginaba cómo habría sido esa noche.
— Bueno, yo si me la pude cojer. — Third no tenía por qué enterarse de que no pudo terminar lo suyo. — Habría estado toda la noche si esos putos Lambs no hubieran atacado.
— Que hijos de puta. — Dijo Third, reflexionando. — Oye, ¿crees que hagan otra fiesta? Estoy dispuesto a limpiar el baño para siempre si es que me puedo acostar con una belleza así.
— Joder, espero que sí. — Dijo Tony, soñando con terminar lo que había estado haciendo esa noche.
Third Suspiró imaginarse eso no costaba nada en realidad, aunque cumplirlo era una cosa muy aparte. Quizás cuando fuera un Son podría hacerlo con una doble dosis de sexo.
Es lo que más pensaba.
— Oye Tony. ¿Es cierto que Richard mató a su hermano? — Preguntó mirando de reojo a su amigo.
— Sí...— Respondió simplemente y con pena.
— Mierda amigo… Yo creí que era su hermano. — Third mencionó con decepción.
— Pues, de hecho, lo es… era, bueno tu entiendes. Es solo qué… Mira no sé cómo explicarlo amigo. Pero creo que Johnny hizo algo que no debía. Y pues… Ya sabes, el precio a pagar fue la muerte— Tony respondió con incomodidad sobre el tema.
— Sí, supongo que te entiendo Tony... Supongo. — Third dijo mirando a la entrada del club. — ¿Crees qué moriremos antes de ser hermanos del Club? ¿O vamos a morir sin haber llegado a ser algo en este lugar?
— Joder, Third, no quiero pensar en eso. — Dijo Tony algo deprimido. — Yo solo quiero conseguir mis parches, si caigo con ellos puestos, no sería nada malo.
— A mí me da miedo que me fusilen sin haber recibido nada. — Dijo asustado Third. — No quiero que me pase eso. Quiero ser un Son, maldita sea.
— Solo seamos positivos Third… ¿Quién sabe? Algún día quizás seamos Sons. — Tony dijo mirando a la carretera.
— Solo prométeme una cosa Tony. Si tú o yo nos morimos antes de obtener nuestros parches. Vayamos a la tumba del otro y dejémoslos ahí, solo para honrarnos. ¿Entendido? — Third dijo a lo qué Tony respondió asintiendo.
Mientras que él lo pensó detenidamente, estaba seguro de que algún día lo lograrían, solo debían seguir adelante incluso con toda la dificultad del mundo.
Pero… ¿Y si no?
— Bien. Lo prometo hermano.
Third sonrió más tranquilo, y hasta Tony notó como se relajaba.
— Así el otro podrá ser un Son of Anarchy, aunque esté en el otro mundo. — Susurró contemplando la carretera vacía, salvo por el punto que era Richard, alejándose cada vez más.
— Pero mejor no te pongas a pensar eso. — Le dijo Tony, toda esa conversación lo ponía nervioso. — Mira, después de esto vamos a tomarnos unas cervezas y no te vas a preocupar de nada.
Sólo quería olvidarse también de sus temores, de los Lambs y de la policía. Ya no quería pensar en nada.
En Otra Parte…
Luna, Larsy y Ashley conducían por la carretera tranquilamente. Luna sentía las manitas de su hija sujetándola con fuerza mientras se acercaban a su destino mientras que Ashley les seguía al lado.
Después del desayuno debían dejar a la pequeña con sus abuelos.
El sitio más seguro donde Luna podía dejar a su pequeño tesoro. Además, confiaba en ellos, ellos podían cuidarla durant horas dependiendo de cuánto durará la reunión.
Esperaba que James tuviera algo bueno qué decirle al respecto pues ese día quería dedicárselo a Larsy y a su futura Esposa. Su mente volvía a la comisaría y al interrogatorio al que fue sometida. Estaba segura de que tendría que ver con eso, o con el conflicto entre Sons y Lambs.
Aquello la aterraba, aunque no quisiera decirlo. Esos clubes serían capaces de devastar toda Royal Woods si así se aseguraban de destruir al otro. No les importaría matar a quienes quedaran en medio.
Y Lincoln pelearía ahí. No estaba furiosa con su hermano, estaba muy preocupada. Ambas llegaron a la avenida franklin justo donde estaba la casa Loud y al llegar Luna se estacionó en la entrada y Ashley justo detrás de Luna.
Se bajaron de sus motos, se quitaron los cascos y se dirigieron a la casa Loud. Por una razón a Luna se le hacía muy agradable regresar a su hogar.
Aunque fuera por poco tiempo.
Entonces Luna tocó la puerta esperando por respuesta.
— ¡Un momento! — Dijo una voz masculina joven.
Luna sonrió al escuchar esa inconfundible voz. Llevaba conociéndolo toda su vida, había cambiado, pero aun así era la misma voz del hijo de su segunda hermana mayor. La experiencia de Leni y Lothric le dio el ánimo de enfrentar la maternidad sin temor. Porque debía admitir que estaba muy asustada cuando ya pudo sentir a su hija creciendo en su interior. Pero ver a Leni con su hijo, la felicidad que sentía, y como pudo salir adelante..., todo eso la inspiró de un modo que nadie se imaginaba.
— ¡Que tal, Loni! — Saludó animada Luna. — Vaya, estás gigante, ¡ya deja de crecer o me dejarás enana!
Con Lothric había querido ser la tía genial, aquella que lo malcriara y fuese la favorita, pero se percató que otras nueve hermanas deseaban lo mismo.
— Je jeh hola tía Lun.— El muchacho saludó abrazando a su tía y colocándole un beso en la mejilla. — ¿Cómo has estado?
— Bien nene, todo bien. — Luna respondió afable y con una sonrisa en los labios.
— Qué bueno tía Luna. — Respondió el muchacho viendo a Larsy al lado de su tía. — Oh. Lars, ¿cómo estás? — Preguntó arrodillándose a verla mejor.
— Bien primo Lon. — Lars respondió abrazando a su primo. — Te extrañe.
— Yo igual pequeña estrella de Rock. — Lothric dijo alegremente. — ¿Viniste a jugar? Recuerda que soy invencible en Halo.
— Pero ya practiqué hace unos meses y estoy segura de que sí te gano esta vez. — Larsy respondió con entusiasmo.
— ¡Ja! Eso sí no te lo creo. — Mencionó acariciando el cabello de su prima con cariño.
Ella sonrió enternecida. Le hacía tan feliz ver a su hija ser tan cercana al hijo de Leni. Los veía y lo único que podría mejorar aquello sería ver a la hija de Lincoln junto a ambos.
Era de las pocas cosas que había oído de él, que ya tenía una hija. No sabía nada más, pues su hermano había sido prácticamente desterrado de su hogar, una medida exagerada en su opinión. Sin Lincoln, todo se fracturó de un modo vertiginoso, perdió el contacto con más hermanas de las que hubiera querido.
— Hey, ¿chico, quien está en casa? — Preguntó ella.
— Pues… Mis abuelos, también mi tía Lana y Lynn están arriba. — Lothric respondió tomando la mano de Larsy.
— Oye. ¿Y tú mami? — Luna preguntó curiosa haciendo que el muchacho se quedará pensado en una respuesta.
— Bueno… Ella fue con tía Lily a casa del señor Lincoln. Dijo que se presentó una situación y qué tuvo que salir. Pero regresó en la mañana, dijo que iba a ir a su boutique a dejar unos diseños y que volvería al rato. Me dejó unos 100 dólares por cualquier cosa. — Lothric respondió con sinceridad. aunque Luna no pudo evitar notar el cómo le había dicho a su hermano. "El señor Lincoln." Era algo ciertamente extraño, y en cierta forma sospechoso, pero no iba a ponerse a interrogar a su sobrino, mucho menos si iba a dejar a Larsy.
— Voy a saludarlos. — Dijo ella. — Ustedes vayan a jugar.
— ¡Sí! — Gritó feliz su hija, prácticamente arrastrando a Lothric a jugar videojuegos. Y al mirar a su sobrino, automáticamente vino a su mente "Señor Lincoln".
¿Por qué irían Lily y Leni a verlo? No podía ser que hicieran las paces, aunque eso sería perfecto. Esperaba que su hermano estuviese bien.
— ¿Cómo has estado Lars? — Lothric preguntó al entrar a la sala.
— Bien primo. — Dijo la pequeña sentándose en el viejo sillón de la sala.
— ¿Cuantos años tienes ya? — Preguntó nuevamente el joven mirando con una sonrisa a su pequeña prima.
— Seis. — Respondió orgullosa de esa pequeña edad.
— ¿Seis? Je je, qué bueno Lars ya eres una niña grande. — Lothric dijo mirando a su pequeña prima. — Entonces… ¿Crees que al ser una niña grande ya puedas vencer a tu primo?
— Síp. — Dijo confiada de que esta vez le ganaría a Lothric en los juegos.
— Muy bien Lars. Entonces veamos si es cierto. — Dijo tomando los controles de la consola para encenderla. — Quiero ver si una niña grande como tú puede vencer al maestro de Halo Reach.
— Claro que puedo vencerte y lo haré. — Dijo confiada Larsy, mientras tomaba su control como un marine toma su rifle de asalto.
— Me gusta tu confianza, pero no quiero que te olvides que yo no te daré ventajas. No soy de esos. — Le dijo alegre Lothric, mientras instalaba el juego.
Mientras tanto, Luna subía hacia el segundo piso, y por alguna razón lo que dijo Lothric la perturbaba. Esperaba que sus padres o hermanas pudieran decirle que era de Lincoln.
Caminó por el pasillo hasta toparse con la puerta de su antiguo cuarto y el de Luan. Aún recordaba esa misma noche en el que su hermana llegó llorando al cuarto.
Y al preguntarle qué le había sucedido le dijo que su vida se había arruinado. Y al indagar un poco más ella no se pudo creer qué el novio que tuvo en ese entonces la había grabado mientras tenían sexo y qué había colgado el video en la red.
Esa noche no bastó con tener qué calmarla, sino lidiar con el regaño de sus padres.
Cómo cambiaban las cosas… Luego Luan simplemente aceptó su destino y dejó que la pornografía se la comiera viva hasta volverse una de las grandes autoras del cine para adultos unos años más tarde.
— Huelo a motor y sé que no es Lincoln. — Escuchó a sus espaldas para toparse con una de sus hermanas menores.
— Je jeh. Mejor que oler a reptil todo el tiempo. — Dijo mientras abrazaba a su hermana con fuerza. — ¿Como estás Lana?
Su hermana no había cambiado mucho. Apenas si en el tamaño y madurez, pues lo que sabía de mecánica lo aprendió casi todo antes de los seis años. Lisa no era la única que podía considerarse genio en la familia. Aún conservaba una gran cantidad de animales, Luna sabía que el taller de Lana prácticamente tenía un hogar de animales al lado, o más bien, un zoológico.
— Estoy bien, Luna. — Dijo ella riendo. — ¿Qué tiene de malo oler a reptil?
— Nada, nada. Solo que no es mi estilo je jeh— Luna respondió con júbilo al ver nuevamente a su hermana menor.
— ¿Y tú? ¿Como estás Lun? Hace tiempo que no te dejas ver. — Lana preguntó mirando a su hermana mayor con una sonrisa.
— Bueno… He estado bien en realidad, un poco ocupada. Además de que he tenido ciertos problemas con cierto tipo de gente. Pero nada que yo no pueda arreglar. — Dijo sonriéndole a su hermana.
— Entiendo… Y bueno, ¿viniste de visita o de paso Lun? — Preguntó Lana acomodándose su gorra de L.I.M.P Bizkit.
— Venía de visita. — Dijo ella. — Me preguntaba si podía dejar a Lars aquí unas horas.
— ¿Qué clase de pregunta es esa? — Dijo riendo Lana. — Por supuesto que puede quedarse. ¿Tienes que hacer algo muy delicado?
— No, no.— Dijo ella negando con su cabeza. — Es sólo una reunión, no creo que tarde demasiado.
— De todos modos, no te preocupes por eso. — Dijo Lana, riendo. — Nos encanta tener a Larsy en casa. Ella no les teme a mis reptiles.
— Je jeh. Sí, me preguntó si ella luego me pedirá tener una serpiente. — Luna dijo pensando en esa posibilidad en el futuro. — Hablando de, ¿dónde están las demás? La casa se siente un poco.
— ¿Vacía? — Lana preguntó con curiosidad.
— Iba a decir silenciosa. — Respondió rápidamente haciendo qué Lana se rascaba la nuca ante la razón de esas palabras.
— Seh… Pero, está bien, digo hay más espacio, tenemos muchas más cosas qué hacer por nuestra cuenta y el muchacho de Leni ha hecho muchas cosas en sus cuartos. Al tuyo y el de Luan lo tomó como su estudio para dibujar. Hablando de, ¿has visto los dibujos de Loni? — Preguntó con una enorme sonrisa en el rostro.
— Creo que una vez lo vi— Dijo sonriendo Luna. — Tiene un talento increíble, había pensado encargarle la carátula de mi disco.
Aquel disco que llevaba años tratando de grabar y que nunca lograba editar. Cada vez le resultaba más difícil, pero ese año sentía que estaba de suerte, solo necesitaba algunos músicos adicionales.
— Oye, ¿cómo vas con eso? — Le preguntó Lana, sin ninguna malicia. Y aunque le dolió un poco la pregunta, sabía que ella no quería ofenderla.
— Eh. En progreso. — Luna respondió con pena, esperando qué Lana no le preguntará más respecto al tema.
— Hm. Me parece bien. Sé qué algo como la música es algo tardado de hacer y eso. — Lana mencionó en voz baja.
— Sí y bueno… ¿Dónde están papá y mamá? — Luna preguntó mirando de frente a su hermana menor.
— Ellos están en su cuarto. ¿Vas a avisarles que dejas a Larsy aquí? — Preguntó de regreso sonriéndole a su hermana mayor.
— Si, aunque..., igual quería preguntarles algo— Dijo ella con algo de cautela.
— ¿Que les quieres preguntar? — Pregunto su hermana, intrigada, mientras se acercaba un poco a Luna, como si temiese que pudiesen oirías hablar. Cosa muy poco probable desde que se fueron la mayoría de sus hermanas.
— Estaba preocupada por Lincoln. — Dijo Luna, con cautela. Desconocía si Lana era parte del grupo que lo culpaba por marcharse después del embarazo de Leni o si era del grupo que lo extrañaba.
— Eh… Solo escuché un par de cosas de Leni Ayer… Y de Lynn. Ambas versiones variaron un poco. — Lana comentó rascándose la nuca.
— Oh… ¿Y qué decían? — Luna preguntó mirando de regreso a Lana.
— Bueno… Escuché qué Lori les había dicho que Lincoln tuvo un Accidente en la carretera mientras llevaba a Luz de vuelta a su casa. — Lana respondió cautelosamente. — Lynn dijo que iba a ir a verlo, a ver como estaba la situación. Y regresó más molesta qué si hubiera perdido un partido de futbol 10 a 1. No quiso decirnos nada, pero según qué Lincoln seguía siendo el mismo ca… Bueno, el mismo tonto que había sido desde hace tiempo.
— Rayos. — Luna dijo en Voz baja al pensar que entre ella y él habían tenido una discusión…. Otra vez.
— Y Leni… Bueno ya sabes qué ella lo sigue queriendo mucho. Aún después de todo y le dijo a Lynn qué si iba a visitarlo qué le llevará un regalo de su parte. Ya sabes. — Lana terminó su relato con una sonrisa discreta.
— Oh… ¿Y tú qué opinas o qué crees qué pasó? — Luna preguntó curiosa.
— No tengo una opinión concreta hermana. La verdad, luego de algunas cosas que pasaron con Linc. Preferí mejor mantenerme al margen y no meterme en sus asuntos, sino terminaría igual o peor qué Lynn. Y sabes qué Quedar como Lynn no habría sido bonito. — Lana respondió con pena.
Aquello era mejor a que simplemente lo odiara, así que lo tomó como algo positivo. Pensó en Lynn..., jamás había superado la paliza que le dio Lincoln ese día. Su hermano no solo había roto su cuerpo sino también su mente y la confianza que tenía en sí misma.
No podía culparlo, en realidad. Lynn no había sido la mejor hermana con él.
— Espero que éste bien, quizás pase a verlo más tarde. — Era muy improbable que lo hiciera. Eran de bandas rivales, y aunque estaba segura de que él no le haría nada, si los vieran juntos le traería problemas.
— Bien. Nos vemos Lun.— Lana respondió para ir a su cuarto.
Luna entonces pensó en las palabras de Lana con mucho detenimiento. Entonces se dirigió a las escaleras, pero antes miró su viejo cuarto. La curiosidad de ver lo que Lothric había hecho ahí se apoderó de ella y comenzó a caminar al cuarto.
Posiblemente tenía dibujos acomodados estratégicamente en todas partes.
Tocó el pomo de la puerta y abrió con cuidado la puerta.
— ¿Luna? — Escuchó una voz casi al fondo del pasillo y al ver a sus espaldas se encontró con Lynn.
— Oh… Eh, hola hermana. ¿Qué pasa? — Luna preguntó cerrando por inercia la puerta del cuarto.
— Vi un par de motos fuera. Y ambas tenían el logo de Angels of Death. Por lo que pude asumir que no era el cabrón de Lincoln. — Lynn comentó acercándose a su hermana.
Le molestaba mucho que Lynn hablara así de Lincoln, pero no quería iniciar una pelea con Larsy jugando abajo. Así que decidió pasarlo por alto.
— Bueno, oí que fuiste a ver a Lincoln. — Dijo ella, y temió ser demasiado brusca al decir eso. — ¿Le pasó algo?
Definitivamente tenía que ser algo importante si es que Lynn fue a verlo por voluntad propia. Comenzó a asustarse, no quería pensar que su hermanito estuviera grave. Aun debía hablar con él de tantas cosas.
— Sí, pero eso ya no es importante. — Lynn dijo acercándose a su hermana. — Me da gusto verte Lun.— Lynn comentó sonriéndole a su hermana. algo a lo que ella sonrió levemente.
— Sí… Pero ¿Pasó algo con Lincoln y tú? — Luna preguntó cautelosamente haciendo qué Lynn desviará la mirada haciendo un rostro de molestia.
— Eso ya no es importante Lun. Y a ti tampoco debería importarte. Lincoln no ha cambiado en nada en esto años. — Lynn mencionó con molestia en su voz.
— Oh vamos Lynn, no digas eso. Estoy segura de que Linc no ha…
— Intenté arreglar las cosas entre ese imbécil y yo, y lo único que hizo fue mandar todo a la mierda de nuevo. Incluso pareció esforzarse en ello. — Lynn respondió aún más molesta por lo acontecido entre ella y Lincoln. Luna suspiró con pesadez no quería ponerse Igual qué Lynn en esos momentos y sabía qué darle la contraria solo invocará más su ira. Y entre eso y lo otro ambas terminarían enojadas.
Por lo que prefirió mejor evitar el tema entonces.
— ¿Bueno, que ha sido de ti? — Preguntó de modo amigable. — Sigues con el equipo de fútbol de la ciudad?
— Por desgracia, sí. — Murmuró ella, con un tono que bordeaba la decepción. — Ningún equipo grande se interesa en mí, y no puedo hacer que el Deportivo Royal Woods suba de división. Así que aquí me tienes.
— No te preocupes, Algún día lo lograrás Lynn. Digo, aún no tienes hijas y no tienes qué mantener a nadie más que a ti. Aún tienes mucho futuro, solo échale ganas. — Luna dijo colocando una mano en el hombro de su hermana menor.
— Eso es lo que temo Lun… Que al intentar subir este equipo o dedicar mi vida solo a esto no me deje nada a mí vida personal. — Lynn respondió con inseguridad. — Créeme hermana qué… He llegado a querer tener un hijo… O una niña, alguien quien al llegar a casa se alegre de que su mamá es una campeona. Y siento que cada día me acerco más a los 40. A esa edad. Ya es más que imposible volver a ovular… No me gustaría… Haber desperdiciado mi vida en un equipo de tercera sin haber logrado nada hermana.
Oír hablar así a Lynn le resultaba raro y muy doloroso. Se preguntó a si misma si no pensaría así si es que Larsy jamás hubiera llegado a su vida.
Puede que Lynn no hubiese sido su hermana más cercana, pero en ese momento se sintió muy cercana a ella.
Luna ya se había sentido como en un equipo de tercera.
— Vamos, Lynn, no es el fin del mundo. Eres más joven que yo, no debes sentirte mal. Escucha, puedes conocer algún hombre genial que te ayude a tener una familia, quizás puedas acercarte más a Lucy.
— ¿Lucy? Oh no Lun, no creo que hablar con la reina de lo opresivo y oscuro sea buena idea. Si ahora me deprime pensar en mi futuro imagínate lo que es hablar con ella. Creo que me va a deprimir más que ayudarme en realidad. — Lynn respondió haciendo suspirar a Luna nuevamente.
— Me lleva. Solo… Solo intenta poner un punto medio en tu vida Hermana. No todo está perdido, sigues siendo joven, linda y hasta donde sé aún tienes futuro. Solo síguele echando ganas. Igual y en un futuro no muy lejano te vea jugando en un equipo de primera división. — Luna atinó a decir con todo lo que podía dedicarle a su hermana menor en esos momentos.
— Eso espero Lun. La verdad eso espero. — Lynn respondió sonriéndole a su hermana levemente.
Se sentía bien animar a su hermana, aunque francamente le gustaría poder hacer más por ella. No podía presentarle algún miembro del club pues ninguno era del tipo de Lynn..., aunque quizás ella sería una excelente motera. Después de todo, ella a veces practicaba motocross.
Desechó esa idea. Lynn jamás pasaría el período de Prospect, no tenía esa paciencia.
— Bueno, hermana, iré a hablar con nuestros padres.
— Pensé que querías mirar los dibujos de Lothric— Dijo ella de mejor humor.
— Eh… De hecho, si quiero, pero…
— ¿Y qué te detiene? Digo sí es el tiempo lo entendería, pero no creo que un vistazo rápido te quite demasiado tiempo. — Lynn razonó con ella haciendo que Luna también se dio cuenta de aquello. Y lo pensó detenidamente por unos segundos antes de finalmente dar un suspiro y entrar a ver lo que su sobrino hacía ahí.
Al abrir la puerta se encontró con una versión distinta a su viejo cuarto, Sí aún conservaba esa esencia de sus días como rockera y los tiempos de Luan como comediante. Pero la única diferencia era que todo había sido cambiado por completo después de que ambas se fueron de la casa y reemplazados por un arte hecho por la mano de un niño que había crecido viendo a su madre dibujar.
Luna sonrió al ver a los super héroes, a los personajes ficticios de dibujos animados.
Tanto de caricaturas como de esa cosa rara japonesa al que Lincoln se refería como MangAnime.
Al acercarse a la mesa de trabajos se dio cuenta de más ilustraciones de Lothric. Sí qué el muchacho había mejorado mucho, tanto en su estilo como en su forma de trazar.
Los hermosos paisajes, los rostros y cuerpos humanos qué hacía, hasta incluso cosas más simples como una simple roca. Todo con lujo de detalle.
Hasta que se detuvo en una imagen. Se dio cuenta rápidamente de quién era el hombre de la imagen solo por las facciones.
Era Lincoln quien la veía desde un vehículo. Algo en esa mirada de su hermano le trajo un sentimiento melancólico. Como si Lincoln en ese momento quisiera llorar.
Se veía serio pero sus ojos se veían a punto de soltar lágrimas. Y eso a Luna la hizo sentir… Triste.
— ¿Qué te parece? El muchacho sí qué ha aprendido mucho en esas clases de arte donde lo inscribió Leni. — Lynn comentó desde la puerta del cuarto.
— Oye Lynn, creo que para dibujar así se necesita un talento especial. — Dijo ella impresionada con aquel dibujo de Lincoln. — Esto es otro nivel, no sé cómo decirlo.
Era como el talento de la propia Lynn para los deportes o el de Leni para la moda. Las clases de arte sólo pulieron una técnica que ya era hábil.
— Lo mismo pensaba yo. — Dijo Lynn riendo, y sus ojos se clavaron en el mismo dibujo que Luna veía. — Espero que tenga más suerte que nosotras.
— Yo también lo espero Lynn. — Luna respondió mirando el dibujo de su hermano en la mesa de trabajos.
La habilidad de Lothric pudo plasmar algo muy melancólico como eso, pero Luna se preguntaba ¿por qué de esa mirada de Lincoln? ¿Por qué él se veía triste?
Desde la perspectiva del muchacho parecía que él lo veía de esa forma, en su mente debía pasar algo muy triste al ver al muchacho. Quizás estaba triste por alguna razón. Pero desde el punto que lo veía parecía qué ese día Lincoln y Lothric se habían visto. Algo debió pasar entre ambos para que esa escena tuviera ese toque tan melancólico.
Luna no lo entendía. Pero había algo detrás de esa imagen y del sentimiento de parte de Lothric y su Hermano qué le hacía imaginarse lo que podría haber sido. En la mente de Luna pasaban muchas cosas. Poco a poco, comenzaba a armar una historia en su cabeza, una historia que tenía bastante sentido para ella. Lincoln había visto al menos en una ocasión a Lothric. Sus miradas se habían cruzado y estaban llenas de tristeza.
Es decir, que a Lincoln le dolió mucho tener que dejar sola a Leni. Le dolió tanto no poder estar junto a Lothric, que hasta ese día sufría, así que debió tener una razón muy poderosa.
— Bueno… Voy a hablar con papá y mamá antes de que se haga más tarde. — Luna comentó desviando su mirada del dibujo.
— Bueno. — Lynn asintió dándole una palmada a su hermana mayor. — Luna… Me gustaría entenderlo… Pero, se me hace difícil, ¿porque tú y Lincoln escogieron esta vida? Me gustaría que me ayudarás a entender.
— Lo haría Lynn. — Luna respondió mirando de frente a su hermana. — Pero… Necesitas vivirlo para poder entenderlo en todo su esplendor hermana. Te diría qué te unirás a nosotros. Pero sé que no lo harías Lynn, no después de todo lo qué pasó.
— Supongo. — Lynn respondió bajando la mirada.
— Hey, tranquila. Quizás en otro momento en otra forma te pueda explicarlo, pero por ahora solo mantente tranquila. — Luna respondió abrazando a su hermana menor.
— Espero poder entenderlo, porque no sabes cuánto acabé odiando a las motos. — Confesó Lynn. — Quiero que todo vuelva a ser como antes. Joder, Luna, siento que vamos en una montaña rusa y casi todos se han caído. Quiero detener el mundo un momento y respirar.
Le sorprendió oír a Lynn hablar así, pero en parte no la asombraba mucho. Ella se había visto muy afectada al ver que su talento en el deporte no rendía los frutos que esperaba, que todas se imaginaban.
Luna entonces le colocó un beso en la mejilla a Lynn tratando de hacerle entender qué aun así ella seguía ahí, quizás todo hubiera cambiado, pero no todos los cambios significaban ser malos. O al menos ella quería hacerle entender eso con todo el apoyo que ahora podía ofrecerle a su hermana menor.
— Tranquila nena. Aún seguimos aquí, yo aún estoy aquí. No las he abandonado. ¿Entendido? Solo sigue de pie, no todo lo que sucedió en estos años es malo. — Luna dijo mirando con una sonrisa a Lynn. — No todo es malo Lynn, Solo. mantente tranquila ¿Ok? No me gusta escucharte decir cosas que Lucy diría. Esa no eres tú hermana.
— Disculpa Lun.— Lynn respondió sonriendo levemente. — Es qué haber compartido cuarto con ella me pegó un poco de su humor. Ya sabes lo emo se pega a veces.
Ella se rio. Jamás había imaginado, ni en sus sueños, que terminaría tratando de animar a Lynn, como si ella misma fuera Leni y su hermana fuese Luan.
Recordar a su antigua compañera de cuarto era dolorosa para Luna. Sentía que podía haber hecho mucho más por ella, haberla apoyado de un modo que la mantuviera cercana a la familia. No la juzgaba por el rumbo que le había dado a su vida.
Se juzgaba a sí misma por no impedir que se alejara tanto de la casa Loud. Se culpaba por no haberla protegido de aquel maldito imbécil que le arruinó su vida.
— Bueno. Ya voy con papá y mamá. Recuerda lo que te dije, eh. — Luna pidió mientras la sujetaba de una de sus mejillas. — No quiero 2 Lucys en esta casa, con una es suficiente.
— Considéralo hecho Lun.— Lynn sonrió viendo como su hermana poco a poco salía del cuarto hacía
Luna entonces se dirigió escaleras abajo para ir a la sala, donde vio a su hija jugando junto a su Primo.
— Oye eso no es justo, apenas pude reaparecer de nuevo. — Larsy dijo con un poco de molestia en su voz. — Estás haciendo trampa.
— Je jeh, no es trampa cuando eres tan pro como yo. — Lothric dijo sonriendo ante sus victorias consecutivas.
Luna sonrió, le gustaba ver qué entre ambos se llevarán bien. Al pasar detrás del sillón para acariciar suavemente el cabello de su pequeña y dirigirse entonces al cuarto de sus padres.
Al abrir la puerta escuchó el sonido de la televisión hasta que los vio a los dos en la cama viendo el programa que sintonizaba en ese momento.
— ¿Hola? ¿Papá, Mamá? — Interrogó haciendo qué ambos la voltearon a ver.
Su padre había perdido la mayoría de cabello de su cabeza y solo una parte permanecía rodeando el cráneo. Y su mamá ahora tenía canas en lo que había sido un hermoso cabello rubio. Ambos la vieron con un poco de incomodidad, pero aun así alegres de ver de nuevo al ver a una de sus niñas grandes de nuevo.
— ¡Luna! ¡Cuanto has crecido! — Dijo su madre con una alegría genuina que no iba a opacarse con la tristeza que le producía ver los símbolos del club de los Angels of Death.
— No me digas eso, vas a hacerme sentir vieja. — Bromeó ella mientras su madre la abrazaba, y sentía que podría llorar en cualquier momento.
— Si tú te sientes vieja, ¿Que queda para mí? — Pregunto con alegría su madre mientras la abrazaba.
— Luna, que bueno volver a verte. — Dijo feliz su padre, yendo también a abrazarla.
— Hola pá. ¿Como va todo? — Luna preguntó con alegría genuina por volver a ver a sus padres.
— Todo bien Luna, todo ha ido bien hasta donde sé. — El señor Loud respondió alegre.
— Qué bien qué vienes a visitarnos Luna. Hace tiempo que quisimos que vinieras a visitarnos. — La señora Loud dijo con alegría de volver a ver a su hija.
— Yo igual. Pero estaba ocupada en algunas cosas, ya saben. — Luna respondió con una sonrisa mientras sus padres la veían completamente. Ambos amaban a su hija como a todas. Ni una más ni una menos. Aunque les incomodaba ver el chaleco que ella portaba. Les hacía recordar a su único hijo. El cual, aunque ya no tenían la mejor opinión de él al menos su nuera y su nieta eran dos rayos de sol que siempre eran bien recibidas en la casa Loud.
— Entendemos. — Dijo su madre, mirándola al rostro. Miraba su madurez y aun así no podía dejar de verla como su niña, cómo la adolescente rockera, incluso más atrás, como cuando era una chica normal.
Ellos compartían el mismo deseo que la mayoría de sus hijas: volver a unir a la familia. Ella soñaba con una mesa gigantesca, en donde pudieran caber sus once hijos con sus parejas y sus nietos, todos reunidos para cenar.
Un sueño que se veía cada vez más imposible, y eso la entristecía demasiado.
— Y bueno… Supongo que ya han de saber a qué vine. ¿No? — Luna preguntó con pena a sus padres quienes sonrieron apaciblemente.
— Sí Luna, no te preocupes, escuchamos a Larsy jugando con Lothric en la sala, así que No te preocupes por nada. — La señora Loud dijo con una sonrisa.
— Ah bien, y espero volver pronto. — Luna dijo sonriéndole a su madre. — Espero volver pronto por ella, es que algo ocurrió y necesitaba dejarla en un lugar donde cuidarán bien de mi niña. — Comentó avergonzada ante la mirada de sus padres.
— Tiene algo que ver con el club… ¿Verdad? — El señor Loud preguntó con una presión extraña en el pecho.
— Eh… Bueno, mentiría si dijera qué no.— Luna respondió con un poco más de pena. Algo a los que sus padres dieron un suspiro tanto abrumador como de decepción.
No era que juzgaran a su niña por haber tomado el mismo camino que su único hijo. Era que desde hace tiempo los clubes de motociclistas ya no eran muy bien vistos en la casa. Más que nada por los sucesos que hicieron que la familia comenzará a quebrarse poco a poco hasta culminar en una ruptura equiparable a la de un espejo.
— Solo ten cuidado niña mía. — La madre Loud pidió tomando de la mejilla a su hija con mucho afecto.
La partida de Lincoln fue como empujar un dominó, y ese hecho doloroso causó tantos otros. Ni siquiera Lana y Lola pudieron mantenerse juntas. Ni siquiera Luna y Luan. Lynn Senior contemplaba la foto que les había regalado Lincoln, hace tanto tiempo que parecía provenir de otra dimensión, y sentía que les había fallado a todos.
Que fue el peor padre sobre la tierra.
— Bueno..., espero que te vaya bien. — Logró decir él. Realmente quería que Luna sobreviviera, estaban oyendo por radio y televisión que una ola de violencia entre clubes de motos había estallado.
— Tranquilos. Estaré bien. — Luna atinó a decir mientras veía a sus padres.
— Pero no está demás decirlo Luna. — Lynn Senior respondió sonriendo a medias.
— Eh… Sí, por cierto, escuché un par de cosas de las chicas y de Lon… Pero, me gustaría saber si supieron algo de lo qué le pasó a Lincoln. — Preguntó Luna con interés de saber qué había ocurrido con su hermano menor.
Ambos adultos guardaron silencio por momentos. Ninguno sabía qué decir o responder ante eso y no tenían las palabras adecuadas. La señora Rita suspiró pesadamente y decidió tomar la primera palabra.
— Eh… Ronnie nos llamó en la noche, Lily respondió el teléfono, cuando la escuchamos alterada supimos que algo pasó y le llamó a Lori para avisarle qué….
— Qué tu hermano había sido… Alcanzado por una bala. — Lynn Sr. dijo rápidamente. — Eh… Lily estaba muy alterada el día de ayer, cuando le preguntamos qué había sucedido nos dijo que Lincoln se estaba muriendo, no supo explicarnos bien pues salió rápido de la casa para ayudar… Pero después Lori nos dijo lo qué pasó y parece ser que el disparo de pegó en una arteria muy importante de su brazo y que… Se estuvo desangrando todo el trayecto a su hogar, cuando Ronalda fue a socorrerlo ya se había desmayado en el asiento de conductor.
Ella tuvo que pestañear un par de veces antes de decir algo, pues todo eso la golpeó como un puñetazo y no podía creerlo.
Lincoln había sido herido por un balazo y casi murió. Y nadie le había avisado..., o tal vez no pudieron avisarle. Eso explicaba todo, pero a la vez no quería creerlo.
— No, no, no puede ser verdad. — Dijo ella retrocedido, y su madre la sostuvo y la hizo sentarse a un costado de la cama. — ¡Debo ir a ver a mi hermanito!
— Luna tranquila. — Lynn Sr. la tranquilizó tomando a su hija de los hombros. — Lincoln está bien, Lori nos llamó esta mañana… Y nos dijo que ya estaba bien, también Lily nos llamó, y dijo que ya estaba en casa. Adolorido y todo, pero ya estaba en su casa. — Eso en lugar de quitarle la idea de ir a visitarlo intensificó las ganas de ir a ver a su hermano.
— Aun así, tengo que ir a verlo Papá, mamá. — Luna respondió nerviosa. — Es mi hermanito, él nos necesita ahora.
— Luna, por favor. Deja las cosas como están, lo está cuidando su esposa y Lily, debes tener en mente qué ahora quizás no sea lo mejor ir a visitarlo. — Lynn Sr. trató de convencerlo de que desistiera.
— Papá, es mi hermano. Sé que ambos pertenecemos a dos clubes rivales, pero sigue siendo mi familia. Sigue siendo nuestra familia, sé qué ocurrieron miles de cosas en el pasado. Pero en este tiempo qué he estado en Angels pude entender todo lo que carga. No lo voy a abandonar ahora. — Luna replicó tratando de convocar nuevamente el apego qué le tenían a su hijo.
Aquello dio en el clavo. Ellos serían incapaces de odiar a Lincoln, aunque lo intentaran con todas sus fuerzas. Pero sabían que sus clubes eran rivales y que juntarse podría traerles graves problemas a ambos, por lo que debían detenerla.
— Lo entiendo, Luna. — Dijo Rita. — Pero tú mejor que nosotros sabemos que es peligroso. Deberías ir a visitarlo en la noche, con más seguridad.
— Pero quiero verlo ahora. —Insistió ella. Sería capaz de faltar a la reunión por verlo, no podría importarle menos la reunión del club si Lincoln estaba herido.
— ¿Para decirle que exactamente? — Su padre interrogó cortante como un cuchillo. — ¿Para decirle qué lo sientes?
— ¿A qué viene eso? — Luna preguntó extrañada por aquella interrogante qué le había lanzado su padre.
— Luna, ¿en serio tú crees qué nosotros no sabemos? — Lynn Sr. interrogó nuevamente. — Las noticias dijeron que fue un altercado entre bandas, no sé si fue Sons contra los Lambs o Sons contra Angels. Pero a lo que a mí concierne todos los clubes de motociclistas son lo mismo. Y sé que si uno de esos hombres qué le dispararon estaba de tu lado entonces ¿qué vas a ir a hacer? ¿A pedirle disculpas por qué tu club y el de él se odian?
— Nosotros no somos Lambs, ellos fueron quienes los tirotearon, nosotros no tenemos nada qué ver. — Luna respondió seria ante las palabras de su padre.
— ¿Pero y si tu club lo hubiera hecho? Tu hermano casi muere y sea o no tu culpa sabes qué entre criminales rivales no existe ninguna relación más que el odio mutuo. — Lynn Sr. Intentó razonar con su hija al respecto. — Y yo sé que ninguno de los dos se haría daño… Pero sus clubes sí.
Luna no podía negar que era cierto. Los clubes eran rivales, no se odiaban como pasaba con los Lambs, pero si se enfrentaban varias veces. Ya había pensado antes en qué pasaría si uno de sus hermanos le disparara a Lincoln, y estaba convencida de que acabaría destrozando a aquel Angel que lo intentara.
Pero su padre tenía razón, aunque no lo admitiría frente a él.
— Escuchen, voy a ir como su hermana, no como su enemiga.
Ambos padres se vieron por unos instantes. No querían que Luna fuera a ver a Lincoln, no querían que algo malo sucediera… Pero aun así ya no podían detenerla.
Ya no era una niña a la cual podía regañar para dejarla sin salir por una semana. O restringir la visita a su hermano.
Ya era una adulta, ya tenía sus propias agendas, su propio hogar, su propia hija y podía hacer lo que ella creyera conveniente. Ya no era una niña.
Aunque en esos momentos querían que lo fuera para evitar que fuera a ver a Lincoln.
— Está bien… Pero si lo vas a hacer no lleves esa cosa puesta. — Rita pidió refiriéndose a su chaleco. — Al menos así no habrá ningún peligro. ¿Entendido Luna?
— Sí mamá, tranquila. — Luna respondió abrazando fuertemente a su madre.
— Y… Ten cuidado, no es que no confié en tu hermano… Pero no quiero que algo te pase. — Lynn Sr. dijo colocando una de sus manos en el hombro de su hija.
— Lincoln jamás me haría nada, lo sé. — Dijo Luna, creyendo cada palabra de lo que decía. Su hermanito debía haber cambiado demasiado como para que le hiciera algo así.
Y de cualquier forma le preocupaba más lo que hiciera la policía. Temía que le quitaran a Larsy, la amenaza de Clyde fue demasiado clara.
— Me preocupan más sus compañeros. — Dijo su padre con cierto desprecio en su voz. — Aquellos que lograron volverlo..., un Motociclista.
Había dicho eso para evitar decir otra palabra que le dolía más.
— Tranquilos, yo tengo esto. — Luna dijo confiada de sus palabras.
— Tan solo ve con cuidado, ¿sí? — Rita pidió mientras ambos padres veían a su hija levantándose y dirigiéndose a la puerta de salida con la confianza absoluta de que nada malo sucedería ese día. De todas formas.
Ella conocía bien a su hermano, él no era el psicópata qué Lola dijo una vez qué era, o qué era un maldito Bastardo como Lynn lo aseguraba.
No era un monstruo, tan solo era un hombre que había dejado escapar una rabia inmensa hacia su vida siempre oprimida y manejada como un títere.
Y ella se dio cuenta de que su hermano tan solo tenía mucho odio y rencor en su corazón, ella pudo comprobarlo en primera persona. Pues cuando un club te ofrece libertad absoluta de hacer y decir lo que no harías en otra parte, poco a poco las cadenas dejan de apretar.
Y es cuando finalmente podían hacer todo en completa libertad, sin restricciones o consecuencias.
Ella se dio cuenta de lo que ninguna de sus hermanas pudo. Qué la libertad era un arma de doble filo que podía aliviar, pero al mismo tiempo que podía romper lo que estuviera a su alrededor. Ella lo había comprendido y en cierta forma sentía que podría hablar de igual a igual con Lincoln. Después de todo ya eran casi iguales..., solo que en distintos clubes. No solo eso, clubes enemigos. Lo que los acercó más que a ninguno también fue lo que los alejó de un modo muy peligroso.
Se preguntó si los amigos de Lincoln estarían vigilando su casa, o si lo habrían ido a ver. De ser así, todo se volvería mucho más grave y peligroso.
Luna volvió a la sala y vio nuevamente a su hija y a su sobrino jugando. Algo que nuevamente le sacó una sonrisa. Al acariciar la cabeza de su niña esta la volteó a ver.
— Hola mami, estamos jugando. — Larsy dijo sonriéndole a su mamá.
— Je jeh, puedo ver eso claramente. — Luna comentó acariciando el cabello de su hija. — Oye pequeña, tengo que salir, tengo que ir a ver una cosa y… Bueno espero que en el rato que esté fuera estés tranquila.
— Oh. ¿Pero a dónde vas? — Lars preguntó pausando el juego para ver a su mamá.
— Eh… Voy… Voy a, voy a ver a tu tío. — Luna respondió sonriendo a medias haciendo qué Lothric desviará la mirada con un poco de incomodidad.
— ¿Tengo un tío? — La pequeña preguntó curiosa pues jamás había escuchado de él en su corta vida.
— Eh, sí. Escucha cuando vuelva te explicaré todo. ¿Entendido pequeña? — Preguntó acariciando suavemente la barbilla de su hija.
— Está bien, mamá. — Dijo confundida Larsy, aunque no siguió preguntando. Seguramente le explicarían todo más tarde, porque de verdad le interesaba lo de aquel tío misterioso que iba a ver.
— Bien, nena voy y vuelvo. — Dijo Luna caminando hacia la puerta.
Iba a esa reunión del club y luego iría a ver a Lincoln. Seguiría el consejo de su madre de no usar su chaleco cuando fuera a verlo.
Luna al abrir la puerta se topó con qué Ashley la estaba estando, esperando sentada en el Pórtico.
— ¿Ash? ¿Qué haces aquí? — Luna preguntó mirando con extrañeza a su novia.
— Bueno, quería entrar, pero pensé que no sería lo mejor. — Ashley respondió con pena. — Es que… No sé siento que tus padres, o tu familia no me aceptarían.
— Tonterías. — Luna respondió sentándose al lado de Ashley. — ¿En serio crees qué nos juzgarán por lo nuestro? Vamos Ash, qué si mis padres fueran realmente así le habrían prohibido a Lori casarse con ese tipo Bobby. — Luna dijo tratando de hacer entrar en razón a Ash.
— Jeh, sí supongo que tienes razón L. Pero, eso es diferente, él sigue siendo un hombre y… Tú sabes, yo soy mujer.
— Oye, qué la gente sea prejuiciosa no significa que ellos lo sean, créeme nena, cuando ellos se enteraron de que yo salía con una chica en mi adolescencia no dijeron ni pio. — Luna rodeó a su chica con sus brazos y le acomodó un beso en la mejilla.
Ashley no pudo evitar reír y se sonrojó un poco pues volvía a sentirse como una adolescente. Pensar eso la hizo sonrojarse aún más.
— Igual, creo que no era el momento para conocerlos por primera vez, con eso de que vamos apuradas a una reunión.
— Después te presentaré a mis padres, y a toda la familia, te caerán muy bien. — Dijo Luna feliz, abrazándola. — Te presentaré a Lincoln y a cada una de mis hermanas, espero que no te vuelvan loca.
— Jeh, ¿tus hermanas volverme loca a mí? Se ve que no me conoces Lu.— Ashley comentó divertida mientras ambas se dirigían a sus motos. — Si conocieras a mis hermanos te juro que no soportarías.
— Ja, eso sí no te lo creo. — Luna respondió colocándose el casco.
— No me creas, pero te aseguro que, si conocieras a Tyler o a Alexia no los soportarías, estar encerrada con ellos por solo 4 minutos te volvería loca. — Ash comentaba mientras colocaba la llave en el encendido.
— Pues si no soportaría a tus hermanos, creo que tú no soportarías a mis hermanas ni por 2 segundo. — Luna respondió divertida mientras que ambas yeguas reaccionaban al girar de los aceleradores.
— Je jeh, como digas L.— Ambas chicas compartieron un único beso antes de empezar a dar toda marcha hacia sus destinos. Luna sabía que Ashley tenía una relación difícil con sus hermanos, pero no mucho más. Lo mismo que Ash sabía sobre su familia, y se percató de que nunca hablaban de sus respectivas familias, como si se avergonzaran o el tema fuese difícil de tratar.
Iba a cambiar eso, Larsy debía conocer a sus dos familias, aunque eso fuera difícil y hasta cierto punto peligroso.
Pero se encargaría de hacerlo. Iba a empezar arreglando las cosas con Lincoln, después arreglaría las cosas con Luan. Aunque Luna. Pensó por un momento, estaba apurada más por ir a ver a su hermano que por los asuntos de su club, se detuvo y miró a Ashley.
— Oye Ash, ¿crees que si falto a la reunión haya algún problema? — Luna preguntó llamando la atención de su Novia.
— Bueno… Yo creo que sí L. — Ashley respondió mirándola confundida. — ¿Porqué?
— Porque mis padres me dijeron algo sobre mi hermano… Me dijeron que lo habían herido. — Luna respondió mirando al suelo apenada. — Y… ¿Quería ir a verlo sabes? —Ashley dejó que el motor de su moto se apagará
— Bueno… Eso sí es un predicamento…— Ashley respondió apenada. — ¿Te digo? Por que no vamos a checar esto rápido y cuando termine vamos a casa de tu hermano. ¿Hecho?
Luna lo pensó bien por unos instantes y aunque su preocupación primordial era su hermano menor… Su club no debía tener algo tan grande u importante como para quitarle tanto tiempo, quizás era sobre las renovaciones que James les estaba diciendo que harían en algún punto en el club. Quizás solo sería eso.
— Bueno… Vamos entonces Ash. — Luna respondió encendiendo nuevamente su motocicleta.
— Y síp. — Ashley respondió encendiendo de igual manera su moto. —
Ambas recorrieron el largo trayecto al club, Luna ya tenía la idea de qué podría ser, quizás iban a hablar sobre las cosas que habían acontecido con Sons y Lambs.
Quizás tendrían una charla sobre los movimientos ilícitos que habían estado viendo por parte de ambos bandos. O solo quizás James estaría planeando algo, si era en contra de Sons ella estaba segura de que no participaría de ninguna forma.
Pues la charla con sus padres había sido clara.
No iba a poner a su hermano o a ella misma en una situación donde ambos saldrían más qué perjudicados.
Pero trataba de no imaginarse eso, ese día estaba más que dispuesta a volver a reencontrarse con su hermano. Nada podría arruinarles ese día… Nada salvo la policía. El oído y los ojos de Luna estaban atentos por si veían a alguna patrulla acechándolas, temía que efectivamente las hubiesen seguido. Y tal vez pudieron haber puesto algún localizador en su moto o en su ropa.
Tuvo que reírse, una risa que el ruido del motor acalló. Estaba viendo demasiada película.
La policía no le daría tanta importancia a ella. Estaba segura de que solo Clyde la vería como una amenaza potencial.
Poco después...
Luna y Ashley llegaron a un establecimiento donde un par de Alas se posaban en el frente, ambas bajaron de sus motos y se adentraron al club, todo estaba en un silencio algo sepulcral y la idea de que fuera algo malo saltó a la mente de ambas.
Hasta que una chica algo más joven que ella entró de la parte trasera y al verlas no pudo hacer más que acercarse a verlas. Se veía nerviosa y ansiosa, eso no les agradaba a las dos.
— ¿Qué sucede Tabby? — Luna preguntó preocupada al ver el rostro de su amiga.
— ¿Dónde demonios estaban? La reunión empezó desde hace unas horas. — Preguntó aún con la ansiedad creciente.
— Eh, estábamos en casa de mis padres. ¿Qué pasó mientras no estábamos? — Luna preguntó con creciente curiosidad en su interior.
— Es James, no sé qué hizo, pero parece ser que hizo un trato. — Tabby respondió guiando a sus compañeras a la parte trasera del club.
— ¿Qué clase de Trato? — Ash preguntó con nervios crecientes.
— De los que no nos gustan negociar. — Respondió abriendo la puerta. Y ambas al mirar afuera lo primero que pudieron apreciar fue el logo del cordero demoníaco plasmado en un lado de una camioneta. Y varias motocicletas aparcadas junto a ella, Luna reconoció ese Logo y por un momento sintió un escalofrío.
Los Corderos de Satán estaban ahí.
— James, te había dicho qué joder conmigo no era recomendable. — El presidente de Lambs un hombre rapado y fornido le hablaba a otro que estaba de rodillas mientras le apuntaba con una Colt 1911. Ambos estaban en un estado deplorable, Luna pudo sospechar que ellos habían tenido una pelea y que por eso esa escena tenía lugar en ese preciso momento.
Luna por poco sacaba su Beretta 9mm, pero sintió que alguien le apuntaba por detrás de la pared.
— Tranquilas Muñecas, vayan a formarse y no hagan nada estúpido. — Dijo un hombre el cual le apuntaba a la cabeza con una Glock a Luna y señalaba a sus compañeros que se encontraban de rodillas y apuntados por otros hombres armados.
Eran Luna y Ashley, y si los Angels hubieran podido gritar, los habrían hecho. La confusión y el temor eran notables en sus rostros, y algunos Lambs se rieron al verlas.
— Teníamos un Trato James, Me prometiste qué Sons estaría descubierta. Yo te pagué por esa información y por qué ellos no podrían defenderse. — Dijo lentamente Harper mientras James temblaba de terror.
— No podían… Ellos… Estaban festejando, debían de estar menos qué preparados para una emboscada — Respondió James, y Luna pareció sobresaltarse por lo que decía.
— ¿Aja? Y dime, ¿por qué de mis tres camionetas sólo regresó una? — preguntó Harper, apretando su pistola en la frente de James.
— No lo sé… No lo sé, ellos estaban ebrios y estaban festejando con esos corredores callejeros de mierda. — Respondió James con completa honestidad y miedo por lo que él podría hacerle a uno de sus hermanos o hermanas, algo que el presidente de Lambs no creyó.
— A ver… Tú me prometiste armas, tú me prometiste represalias y tú me prometiste que recuperaremos toda la inversión que perdimos ese puto día. — Dijo el presidente de Lambs con furia resaltada en sus ojos. — Y tú me dijiste que ellos serían un blanco fácil. ¿No es así?
— Sí…
— ¿Entonces explícame como mierda perdí 9 hombres en ese asalto que tú me prometiste que sería fácil? — Volvió a preguntar con ira en sus palabras.
— N-No sé qué pasó. — Dijo aterrado el presidente Angel of Death. — Qui-Quizás u-uno llegó tarde.
— Genial, ahora resulta que perdí nueve de mis hermanos porque un puto Son llegó tarde. — Murmuró el líder Lamb presionando el arma contra su cabeza. — Una mierda de explicación, James. Si eres una puta rata dilo ya y tu muerte será más rápida.
El corazón de Luna se aceleró, eso parecía una pesadilla. En cualquier momento podría morir y no se habría despedido de Larsy, ni habría podido hablar con Lincoln. Esa realmente no era su semana.
— E-Escucha Harper… Yo no te mentí, yo no dije nada que no fuera cierto. Ellos no podían haber respondido. No podían. — Dijo para ser golpeado nuevamente en el rostro por el arma del presidente de Lambs.
— Eso es pura mierda. — Dijo Harper, dejando que James se sobaba el rostro después de ese golpe. — ¿Sabes cuánto les debemos a esos putos Rojos de mierda? Les debemos más de una puta fortuna por esas armas, ¿y sabes quien tiene esas armas?
— Sons...— Respondió James casi en un susurro.
— Así es, ¿pero adivina qué James? Parece ser que ustedes son quienes nos han estado chingando toda esta puta semana, qué casualidad que cuando nosotros atacamos a Sons, luego ellos nos atacan y más aún saben cómo atacar y contraatacar. — dijo Harper mirando al presidente de Angels desde arriba. — No será qué nos has estado viendo la cara y ahora te estás aliando con los putos Sons para arruinar nuestros negocios, ¿verdad? Por qué de la forma que lo veo, si es que lo has hecho entonces teñiré todo este lugar de rojo y te obligare a ver cada detalle por Intenta joder con nosotros.
— No, no, jamás haríamos eso. — Dijo James, tratando infructuosamente de controlarse, pero la situación lo llevaba al límite. — Sabes que nosotros jamás haríamos tratos así con los Sons.
— Sí, conozco su historia, pero ya no me dan confianza. — Dijo el Lamb apuntando con total frialdad a un aterrado Prospect. — Tu club es una mierda, James. Puedo acabarlo complementa mente este día y nadie vendrá a vengarlos. ¡Les di la puta mano, pero no me han servido para nada!
— No… ¡Yo los he tratado de apoyar! he hecho lo que he podido para ayudarles a acabar con Sons. Y tú sabes qué lo he hecho. — James respondió con desesperación, deseando que no le hiciera ningún daño a sus hermanos o hermanas, era lo único que él pedía-
— ¿Ah sí? ¡¿Y Por qué Aún Sons No Ha Sido Puesto A Raya ¿¡Eh!? ¡Ellos Nos Han Costado Muchos Hombres Armas Y Dinero!— Harper se acercó al presidente del Angels qué arrodillado temblaba por el dolor de su cuerpo y por qué no le hicieran nada a él o a sus hermanos y hermanas. — Dime, ¿qué voy a hacer contigo? Puedo matarte aquí y ahora y llevarme a tus angelitas, créeme qué nos servirían muy bien en el club. — El Lamb señaló a las chicas las cuales veían con impotencia como los demás hombres reían y ya tenían la idea de saborearlas. Luna solo los miró con rabia por lo que ellos se imaginaban hacer con ella, sus hermanas y con Ashley
— ¿Qué es lo que quieres? Solo dímelo… Quie… Quieres que valla contigo lo haré… pero deja a mis chicas en paz. — James rogó penosamente haciendo que el presidente de Lambs lo tomara bruscamente del rostro con una mano para que lo viera a los ojos.
— ¡Quiero MI Dinero Y MIS Armas! — Harper amenazó mirando con furia a los ojos de James. — Y esta vez tú vas a tener que arriesgar el culo de tus Hombres y tus Putas, no sé cómo lo vayan a hacer, pero yo ya perdí a muchos hermanos, Te daré solo una semana para que me des lo qué quiero o vendremos aquí y te voy a hacer un cagadero ¿Entendido?
— No podremos conseguir esas armas en una semana… Dame tiempo por favor, solo dos semanas y te prometo que tendremos todo tu dinero y tus armas. — James pidió al presidente de Lambs haciendo que este lo viera con una seriedad tan fría como el hielo.
— ¿Dos semanas…? Bien, pero te daré una advertencia, cuando venga. Quiero mis armas y mi dinero. Y si no tienes eso tú me las vas a pagar ¿Ha quedado claro? — Preguntó el presidente de Lambs recibiendo como respuesta un asentimiento con la cabeza por parte del presidente de Angels. — No estoy convencido… ¿Ustedes qué opinan chicos? ¿Están convencidos de esa mierda de respuesta? —
Todos los Lambs presentes negaron. Al unísono haciendo que los Angels mirarán nerviosos a su alrededor.
— Entonces me voy a asegurar de qué me convenzas. — Harper chasqueó los dedos y entonces ¡Blam! James miró a sus espaldas para ver qué le habían volado la cabeza a Jimmy.
— ¡NO! — James gritó al ver al muchacho caer al suelo muerto, mientras que una de sus Gals Gritaba al ver cómo habían asesinado al pobre Prospect, en ese punto Luna se había dado cuenta que ellos iban completamente en serio. — No. No hagas esto, haré lo que quieras. ¡Pero por favor no hagas esto! — Exclamó con desesperación mientras que Luna veía con horror la sangre y los sesos del pobre muchacho que salpicaba el suelo.
— Aún no me convences. — Chasqueó otra vez sus dedos y esta vez los Lambs que habían estado golpeando a Warren asintieron haciendo que uno le diera el tiro de gracia en la cabeza, haciendo que su cerebro saliera por su nariz y oídos. James miró conmocionado como su hermano. Aquél que lo había defendido con valor ahora yacía muerto en el suelo con la sangre y los sesos esparcidos alrededor de lo que quedaba de su cráneo.
Por un momento, el tiempo pareció frenarse, congelarse y extenderse hasta el infinito. Warren había sido uno de sus mejores hombres, un Angel of Death respetado por todo el club. Y yacía totalmente desfigurado por el tiro, al igual que el desdichado Prospect. Apenas hace unos días le había preguntado si podía enseñarle a tocar la guitarra.
— ¡Detente, Harper! — Gritó James, apretando los puños con tanta fuerza que comenzaron a sangrar nuevamente.
— ¡Ya basta! — Gritó Luna, desesperada y un Lamb la silencio golpeándola en el estómago, mientras que otro la agarraba de cabellos para ponerle el cañón de su Makarov en la cabeza.
— Hmmm… No esperen—dijo Harper, mirando a Luna mientras la golpeaban— Tráiganla aquí. — Bastó esa sola orden para que los demás la llevaran ante él.
— ¡No! ¡Luna No! ¡No!— Ashley gritaba desesperada mientras que otros Lambs la detenían de ir a ayudarla.
— Ash ¡Ashley! — Luna gritó de regreso tratando de tomar la mano de Ashley quien fue golpeada y sometida por uno de los hombres que la sostenía.
Mientras qué Luna, aunque intentaba forcejear no pudo hacer nada al sentir que Harper la agarraba del por atrás del chaleco y le colocaba el cañón de su pistola en la nuca.
Era su fin… Era el fin de su camino, era el fin de todo, todos sus sueños, sus esperanzas, sus ilusiones. Todo se acabaría ahí.
Jamás podría casarse con Ashley, Jamás volvería a ver a su hija, jamás volvería a ver a su familia, jamás volvería a ver a su hermano. Todo se había terminado y ella arrodillada, y temblando de miedo solo podía sentir el cañón del arma en su nuca con lágrimas rodando por sus mejillas.
— No… No hagas esto. — James rogó mirando como el Lamb agarraba a una de sus hermanas. — Po-Por favor no… No hagas esto.
— No lo sé James. — Harper dijo mirándolo a los ojos. — No estoy convencido de que lo hagas. Después de todo eres un puto gusano de mierda. — Apretó el martillo de su pistola para apretar el gatillo en cualquier segundo. — Puedo Matar a esta perra aquí y ahora para qué me convenzas y puede que aún no lo hagas
— Por Favor… Por… Por favor, Haré lo que sea… Te daré tus armas, te daré tu dinero. Pero por favor no hagas esto. — James rogó arrodillándose ante él, como el miserable gusano esperando piedad. — No lo hagas Harper…. No mates a nadie más por favor.
Harper lo miró quebrarse, llorando y rogando por la vida de su hermana, mientras que ella solo sentía como su vida pendía de si Harper creía en las palabras de James. Rogaba que las creyera. No quería morir, no así, no de esa forma.
No quería morir de esa forma.
— Así es como te quería ver, esa era la clase de mirada que quería ver en ti, como lo que eres un gusano insignificante. Me acabas de convencer pedazo de mierda, pero escucha bien. Quiero mi dinero, quiero mis armas. Tienes solo 2 semanas para darme lo que es mío. Y si no lo tienes mataré a todas tus chicas frente a tus ojos, pero quizás nos divirtamos un poco con ellas, luego iré por sus familias y te mantendré vivo solo para hacerte ver todo lo que qué nos hiciste hacer. Luego te mantendré vivo por un tiempo, únicamente para que anheles qué te mate solo para que vivas arrepintiéndote por cada cosa qué hiciste, por cada una de las personas a las que les fallaste, y cuando ya no te quede nada. Tendrás mi permiso para morir. ¿Entendido?
Esas palabras qué clavaron profundamente en la mente de James el cual asentía y rogaba como un animal, mientras que Luna también rogaba a algún dios que, si estuviera escuchando, por favor qué no la dejará morir así.
— Sí… Sí, lo haré...— Respondió entre lágrimas de arrepentimiento y dolor por haber hecho un trato con ese hombre que acabaría con la vida de una de sus hermanas.
— Bien...— Harper soltó a Luna haciéndola caer de manos mientras mentalmente le agradecía a ese Dios misericordioso al que nunca había rezado hasta en ese momento qué sentía qué iba a morir. — Y solo para asegurarme que cumplirás con tu parte.
El hombre apuntó el arma. Luna al escuchar el seguro de la pistola cerró los ojos fuertemente. ¡Blam! Pensó que ese maldito la había asesinado… Por un momento su mente se nubló y no pudo pensar en nada más, creía que finalmente estaba conociendo la muerte y comenzaba a ver todos sus recuerdos… Si ese era su fin entonces ya no había nada más qué hacer más qué esperar las llamas.
Pero nuevamente sintió el dolor en su vientre, dolor era igual a vida, abrió los ojos y miró sus manos en el suelo, estaba viva… Pero entonces volteó la vista poco a poco a la fila donde todos sus hermanos estaban y se aterró al ver a Tabby, con un agujero el vientre que comenzaba a sangrar y a cubrir su ropa con la misma. Luna apenas podía procesarlo, ella no estaba muerta, pero una amiga de la adolescencia estaba yendo directamente a ese destino que ella iba a tomar.
— Dos semanas...— Dijo Harper alejándose de los congelados motociclistas. No podían creer lo que veían, nadie podía creerlo.
— ¡Tabby! — Gritó Luna, desesperada, corriendo a su lado. Ignorando su dolor, trató de auxiliarla, pero al ver sus manos las vio totalmente rojas.
Y no podían hacer nada. Al menos mientras los Lambs siguieran ahí.
— Luna, no me dejes. — Susurró aterrada Tabby. Apenas podía sentirla.
Los Lambs simplemente miraban, y la rabia crecía en Luna al ver que se reían.
Si no hacían nada pronto, perderían a Tabby.
Harper miró el desastre a su alrededor, los Angels que miraban los cuerpos en el suelo impotentes, las chicas quienes asistían a la que tenía un agujero en el vientre y todos en un estado de shock.
Finalmente habían dejado el mensaje claro. Si no hacían lo qué ellos decían esto se repetiría. Y no solo con tres personas esta vez sería con todo el club.
Se limpió la sangre de su rostro Y miró a James desde la distancia donde estaba.
— Vámonos de aquí, dejemos que estos pedazos de mierda limpien el desastre. — Dijo haciendo que sus compañeros se subieran a la camioneta y que los demás subieran igual a sus motos. Entonces se acercó nuevamente a, James el cual seguía arrodillado en el suelo en estado de shock. Débil e insignificante como un perro, justo como lo quería ver. — Dos semanas. Pedazo De Mierda. — Susurró él amenazó con ira en su voz. Para entonces dirigirse a la camioneta y tomar camino a su club.
— Jesucristo… Jesucristo Tabby...— Luna sujetaba el rostro de su amiga mientras lloraba aterrada por lo que había sucedido.
— Luna… No siento mis piernas...— Dijo la herida llorando por no poder sentir sus extremidades.
— Tranquila, Tabby, si te pones nerviosa será peor. — Dijo Luna, aunque no podía pedirle que se calmara, ella misma estaba demasiado aterrada como para hacer algo por ella.
Y es que muy poco había que hacer para una herida así, salvo ver como ella se marchaba de a poco. Si no sentía sus piernas, casi no faltaba nada.
Luna quería gritar, pero solo las lágrimas lograban salir de sus ojos, llenando sus mejillas de maquillaje corrido.
No podía hacer nada. Y eso la hacía sentirse horrible, casi como si la estuviera traicionando.
— ¡Nos Jodiste! ¡Nos Jodiste A Todos!— Le gritaba Jones al presidente, quien seguía arrodillado.
— ¡Maldita sea, Warren, no mames! ¡¿Por qué Dios?!— Gritaba desesperado un Ángel of Death, agarrándose la cabeza al ver los restos de su hermano, en el suelo.
— Jimmy… ¡Jimmy no me dejes! Jimmy… Te amo… No me dejes por favor… ¡No! — rogaba Anya, sujetando entre sus brazos el cuerpo del Prospect, manchando todo su cuerpo de sangre.
Decir que todo era un caos era decir poco. Sentían un vaivén de emociones en su interior, una rara sensación de condena, una rara certeza de que serían destruidos.
Y Luna solo quería ayudar a su amiga.
Mientras tanto… En el hospital Central de Royal Woods.
Todo era literalmente un caos.
En pocos minutos el lugar se llenó de policías, quienes llenaron de preguntas a los enfermeros y técnicos. También pidieron las grabaciones de seguridad, y hablaron con los guardias de seguridad.
Uno en especial no paraba de abrazar a un avergonzado guardia.
— Fuiste muy valiente hijo, muy valiente. — Dijo Sullivan a su hijo, abrazándolo tan fuerte que casi lo quebraba. — Atraparé al maldito que te amenazó.
— No te preocupes Pá. Hice lo que pude.— Respondió el policía con un poco de verguenza.
— Aún así fuiste muy valiente hijo.— Sullivan dijo mirando a su hijo a los ojos.
Mientras tanto Clyde interroga a unos de los doctores el cual le daba toda la información qué Clyde solicitaba. Incluso con alguno que otro detalle de su día de trabajo como del procedimiento que estuvo llevando esa mañana hasta encontrarse con los motociclistas.
— Eran dos.— Dijo el doctor. — Buscaban a una enfermera, amenazaron a varios mientras la buscaban.
— ¿A quién querían ver?— Preguntó Clyde. Aquella era una pista bastante sólida, quizás alguien del hospital le traficaba medicamentos al club.
— Buscaban a Alex.— Dijo él. — Trabaja justo en este box, la pobre estaba muy aterrada. —
No era para menos, tomando en cuenta que caso habían asaltado el hospital.
— ¿Está aquí? — Clyde preguntó con interés sobre la enfermera a la que el doctor Ramírez se refería.
— Sí, está en el área de comida. Si va a interrogarla por favor sea cuidadoso, creo que fue muy presionada por esos hombres, así que por favor tenga discreción. — El doctor Ramírez pidió.
— Por supuesto. — Respondió Clyde — Una cosa más, No sabe cómo se veían. ¿O qué aspecto tenían?
— Solo recuerdo a uno de los dos. Era un hombre maduro, canoso con barba y con una actitud algo más pesada que el del otro. — El doctor Ramírez respondió. — Y el otro… No lo recuerdo con exactitud…
— Bueno, gracias por su cooperación Doctor Ramírez. — Clyde asintió mientras el Doctor hacía lo mismo de igual manera. Entonces se acercó a sus compañeros quienes interrogaban a una de las recepcionistas. — Tengo la información necesaria, aunque fue algo vago en decirme como se veían los presuntos culpables. Voy a ir a hablar con la enfermera a ver si ella me puede decir algo al respecto de lo que ocurrió.
— Negativo Clyde, la enfermera ya está siendo interrogada. — Respondió uno de los policías.
— ¿Por quién? — Preguntó Clyde confundido.
— Jenny, ya se está haciendo cargo de ello.
— Espero que Jenny no sea muy dura con ella. — Dijo Clyde. — Me dicen que fue muy presionada por los moteros.
— Hablamos de Jenny, ella sabe lo que hace, cuando ser dura y cuando no.
— Lo sé, pero se le puede pasar la mano, sobre todo si piensa lo mismo que yo estoy pensando. — Dijo eso último para sí mismo.
Comenzó a caminar, necesitaba ver que habría obtenido su compañera de ese interrogatorio. Quizás era demasiado pronto para comenzar a investigar un presunto tráfico de medicamentos en el hospital.
Clyde llegó a la cafetería donde vio a su compañera charlando con la enfermera, la cual se veía algo opacada, con una mano en la barbilla y otra sosteniendo nerviosamente un cigarro. Sabía que si decía algo qué no debía la meterían a ella a la cárcel por haber dado suministros médicos de manera ilegal en dos ocasiones diferentes, y no solo eso, sino podía en apuros a sus otros 2 hermanos.
— Entonces. ¿Ellos dos te amenazaron? — Jenny preguntó mirando a la enfermera la cual había enterrado sus ojos en su vaso de café
— Sí… Bueno no, bueno, no lo sé. Es que todo fue tan repentino y a la vez fue tan raro, Uno de los dos estaba con una actitud de que en cualquier momento me iba a golpear o a matar… Y el otro era como… No sé, era más tranquilo por así decirlo, pero no sé cuáles eran sus intenciones como conmigo...— Alex Respondió dándole una calada a su cigarro mientras que Jenny apuntaba lo que le decía en una libreta.
— Entiendo, ¿los habías visto antes? — Preguntó Jenny a Alex. Veía lo nerviosa que estaba y no podía evitar sentirse mal por ella, pero a la vez sospechaba que algo le ocultaba.
— No, nunca los habías visto ni quiero volver a verlos de nuevo. — Respondió con desesperación real.
— ¿En algún momento dijeron algún nombre? — Preguntó ella.
— N-No.— Contestó Alex después de dudar un momento.
— Alex no tienes por qué sentirte presionada. Estás segura con nosotros, vamos a cuidar de ti, solo necesito que cooperes conmigo. — Jenny pidió a la enfermera la cual seguía dudando de hablar con ella.
— Es… Es qué les estoy diciendo la verdad. — La enfermera respondió nerviosa.
— ¿Te dijeron que si hablabas con nosotros te iban a lastimar? — Jenny preguntó recibiendo una negación por parte de la enfermera. — ¿Te dijeron algo sobre a lo que venían? —Volvió a preguntar tratando de mantener la mirada firme a la enfermera.
— Solo… Solo dijeron algo sobre… Sobre...— Alexia pensó rápido en una respuesta que sonara convincente para la oficial. — Solo me dijeron algo sobre reportes médicos… Me pidieron que les diera reportes médicos y no quise acceder…
— ¿Reportes médicos? — Dijo Jenny intrigada.
— Sí, sí, reportes. — Reiteró nerviosa Alex. La mirada de la policía la ponía muy asustada.
— ¿Qué clase de reportes?
— No recuerdo bien...— Dijo ella aún más asustada. Sentía que la estaban acorralando otra vez.
— Necesito que sea lo más sincera posible conmigo. — Dijo Jenny en un tono neutro.
Cada vez se confirmaba más y más sus sospechas. Ella estaba ocultando algo, y algo bastante grande.
— No lo sé… De una de sus compañeras supongo, ellos querían algo, algo que tenía que ver con sangre del grupo A+, no sé para qué la querían, pero creo que puedo asegurar de que era para uno de sus compañeros. — Alex respondió con lo primero que se le vino a la mente cambiando un poco la verdad de lo qué había pasado.
—¿Sangre tipo A+? — Jenny preguntó curiosa. — Hm… Necesito checar esos reportes de los que mencionas. — Pidió mientras Alexia comenzaba a ponerse cada vez más nerviosa.
— Ok…. Pero… Necesito recordar cuales eran esos reportes que me pidieron. — Alexia respondió nerviosa.
— Hmmm. Escucha Alex, de verdad, si tienes algo qué decirme dímelo. Es urgente que me des la información necesaria para poder proceder con las investigaciones. Necesito que me digas la verdad, ¿Qué fue lo que ellos te pidieron? — Jenny preguntó completamente seria.
Estaba totalmente acorralada, pero si decía algo incorrecto, echaría al agua a sus hermanos, a ambos. Debía inventar otra cosa, algo más creíble.
— Ellos..., exigían sangre de ese tipo sanguíneo.
— ¿Sangre? — Preguntó sorprendida Jenny.
— Sí, ellos necesitaban saber todo lo referente a ese grupo sanguíneo, y también querían algunas bolsas.
Jenny la miró a los ojos. Aún notaba que le ocultaba algo, pero lo que le decía era muy interesante. Posiblemente un Son estaba herido.
— ¿Se las diste? — Preguntó Jenny aligerando un poco su semblante para intentar mostrarle confianza.
Alex pensó por unos momentos en la respuesta. Pero entonces decidió responder.
— No… ellos entraron y se las llevaron. — Respondió tragando saliva pesadamente.
— ¿Sabes qué iban a hacer con ellas? — Jenny preguntó nuevamente esperando a la respuesta de la enfermera.
— No. Te juro que no sé qué iban a hacer con ellas, lo más probable es que fueran a ayudar a uno de sus amigos que estuviera herido. No sé nada más. — Alexia finalmente pudo contestar algo con completa sinceridad. Algo a lo que la oficial Jenny finalmente pudo creer pues en esa última sentencia no había escuchado algo que no fuera diferente o irreal.
— Bien, te agradezco tu cooperación Alexia. Pero, aun así, me gustaría poder checar los últimos expedientes médicos si es que no es mucho pedir. — Jenny pidió de la manera más tranquila qué pudo.
— Claro. — Dijo ella volviendo a sentirse nerviosa, pues así podrían descubrirla fácilmente. — Están en poder del doctor Ramírez. — Inventó para tener algo más de tiempo.
— Está bien, muchas gracias por cooperar. — Dijo Jenny. Sabía que había mentido, y mucho, pero lo que había de cierto en sus palabras era suficiente.
Miró hacia atrás y vio a Clyde, esperando por los resultados del interrogatorio. No se iba a decepcionar, un posible Son herido era algo impactante.
— ¿Qué pasó? — Preguntó Clyde mirando a su compañera dirigiéndose a él.
— Tenemos una pista. — Jenny respondió con una sonrisa. — Parece ser que un Son está herido, por lo que parece que tuvieron que robar los suministros médicos.
— Tiene sentido…
— No espera, idee una teoría hace tiempo mientras estábamos investigando los casos y los tiroteos, resulta que, si podemos ligar al herido, por los tiroteos y atentados que han sucedido estas semanas tendremos no solo como encerrar a todos, sino poner en jaque a todos los clubes de motociclistas. — Jenny explicó llamando más el interés de su compañero. — Y aún hay más. El herido debe de ser uno de los Sons, y tenemos más evidencias de que Lambs está detrás de esto también, solo necesitamos obtener muestras de ADN del laboratorio forense y del área de evidencias, si podemos hacer que la sangre que robaron encaje con la de uno de los Sons heridos podremos tener más que una prueba de que ellos fueron los que hicieron explotar el bar, únicamente guiándonos por el tiempo que ocurrieron los atentados, en uno de esos atentados debió haber un herido, y ese herido es aquél por quien robaron la sangre. Si podemos ligar todos los ataques y si podemos sacarle al menos un poco de información a algún integrante de los clubes entonces podremos hacer un arresto masivo. Y esta vez ni Sons, ni Lambs y mucho menos Angels podrán escapar.
Los ojos de Clyde casi brillaban ante la perspectiva de poder encerrar a todos los criminales de una vez. Prácticamente era lo que soñaba desde que entró a la academia.
Nadie, ni sus padres, esperaban que lograra pasar las pruebas, pero la perspectiva de poder vengarse fue suficiente para convencerlo de superar todos los desafíos.
— Haré que pericien nuevamente el sitio de la explosión, pudo haber quedado algún rastro.
— Tranquilo ahí. — Jenny dijo deteniendo a su compañero. — Yo le diré al jefe, por ahora necesito que busques en los últimos expedientes del hospital, quizás encuentres algo útil que nos ayude en las investigaciones. — La oficial dijo haciendo a su compañero suspirar.
— Jenn, no es por qué no sienta que hagas un buen trabajo, pero déjanos algo a nosotros. — Clyde bromeó haciendo reír a su compañera de igual forma.
— Jeh, ¿te digo algo? Cuando terminemos con este día. ¿Qué tal si vamos a beber algo? Yo invito la primera ronda. — La oficial mencionó con una sonrisa.
— Hmmm… No sería mala idea en realidad. — Clyde respondió sonriéndole de igual forma a su compañera.
— Perfecto, ahí nos vemos. — Dijo ella riendo. — Ve a revisar esos informes, no hay que perder tiempo.
Dicho eso, Jenny se adelantó a informar a su jefe. Clyde por su parte, subió para buscar los expedientes.
Había pasado tanto tiempo enfocado en la venganza, que no había buscado una pareja en todos esos años. Quizás era momento de olvidar definitivamente a Lori y buscar a alguien que sí lo tomara en serio.
Sonrió un poco, no perdía nada acercándose a Jenny. Vio acercándose al doctor Ramírez, y decidió hacerle algunas preguntas adicionales.
— Doctor. — Clyde volvió a acercarse al doctor el cual miró a la dirección donde le llamaban. — Si no le molesta me gustaría echarles un vistazo a los últimos reportes médicos.
— Eh, por supuesto oficial Mc Bride, venga por aquí. — El doctor respondió sin dudar por un segundo. Entonces comenzó a guiarlo a las oficinas del hospital, donde tenían archivados y empapelados todos los reportes qué se habían tenido desde hace varias semanas, meses y años.
— Hmmm. ¿Dónde tiene los más recientes? — Clyde preguntó mirando a su alrededor contemplando todos los archiveros qué veía.
— Están por aquí, oficial. — Dijo el médico, guiándolo hacia una pequeña mesa. — Aquí están los de esta semana.
— ¿Algún herido por quemaduras, o por balas? — Preguntó Clyde tomando la primera carpeta del montón.
— Varios, por desgracia. — Dijo el médico. — Esta ciudad está cada vez más violenta.
— Y que lo diga. — Clyde dejó a un lado la carpeta, era un simple caso de infección estomacal.
El que ni un hospital fuera seguro era un testimonio de lo peligroso que se había vuelto Royal Woods. — Dígame doctor, ¿cuántos casos así ha visto en el hospital? — El oficial preguntó ojeando otra carpeta para encontrarse con un diagnóstico médico de diabetes.
— Bueno. Desde hace ya unos años, digo antes de que los clubes de motociclistas comenzarán a querer tener el territorio de todos solo me preocupaba por dar chequeos médicos, hacer análisis de sangre o curar heridas pequeñas. — El doctor respondió sentándose en una silla cercana. — Hay días en los que me gustaría regresar a esas épocas. Sin tanto trabajo, sin ver tanta sangre y más que nada enfocarme en la pediatría. — El doctor respondió haciendo suspirar al policía.
— Sí… A mí también me encantaría eso...— Clyde respondió para entonces encontrarse con lo que había venido a buscar. — Bingo. — Un archivo que tenía a un hombre con herida de bala en el hombro, cerca del omóplato izquierdo. Al revisar el nombre sintió una ligera presión en el pecho.
Esperaba nunca tener que verlo de nuevo en un informe. Pero desde hace unos días qué todo ya había sido claro para él, su ex mejor amigo había vuelto a la vida de crímenes que él tanto despreció. El inconfundible nombre de Lincoln, el que fuera su mejor amigo. Se había sentido tan feliz cuando supo que dejó el club para intentar rehacer su vida, pero ahora estaba viendo que lanzaba todo a la basura. No entendía que rayos veía en ese club para esforzarse tanto en regresar, llegando a arriesgar a su hija.
— ¿Qué puede decirme de este sujeto, Lincoln Loud? — Le preguntó al doctor directamente.
— Ah, ese hombre es un héroe. Recibió esa bala protegiendo a su pequeña hija en un tiroteo, su esposa es enfermera aquí.
— ¿Héroe dice? — Preguntó mirando ese nombre con atención. Ese nombre… Clyde bajó el expediente solo para suspirar pesadamente. — Deje adivinar… Su esposa se llama, Ronalda Alejandra Santiago. ¿Cierto? — El oficial preguntó dejando mudo al doctor.
— Eh… Sí, ¿cómo lo supo? ¿Los conoce? — El doctor preguntó curioso al oficial de policía.
— Solía conocer a este hombre. — Clyde respondió secamente. — La enfermera… ¿Está aquí?
— No, ella se fue hace unas horas, su marido debía quedarse una noche más, pero ella insistió que no era necesario. Además, que el señor Loud de verdad odia los hospitales. — El doctor respondió mirando al oficial de policía con curiosidad.
— Hmmm… Me gustaría poder hablar con ella. — Clyde mencionó en voz baja.
— ¿Acaso desconfía de Ronnie Anne? — Preguntó el doctor con un deje de molestia en su voz. — Ella es una de las mejores enfermeras del hospital, es imposible que cometiera algún crimen.
— No es sospechosa, solo necesito hablar sobre unas cosas que pueden interesarle. — Quizás ya era el momento de decirle que Lincoln había vuelto al club, aunque sabía que Ronnie Anne sufriría mucho con esa noticia, y no quería dársela, pero Lincoln tenía la culpa al regresar con Sons.
— Oficial McBride, con todo el respeto que un oficial de policía merece. La enfermera Ronalda ahora está atendiendo a su esposo, y no creo que sea conveniente que la está interrogando, mucho menos ahora que su marido por poco muere. — El Doctor respondió con la misma molestia en su voz.
— No le voy a decir nada grave, tan solo quiero hacerle un par de preguntas. — El Oficial respondió tratando de calmar al doctor.
— Sí es acerca de lo qué le pasó a su esposo todo está en ese archivo. — El doctor respondió señalando a la carpeta que tenía entre manos.
— ¿Sabe cómo le impactó la bala? — Preguntó Clyde al médico.
— Fue en el tiroteo ocurrido hace poco. — Le explicó el médico. — Por proteger a su hija.
Se preguntó que estaría haciendo Lincoln con su hija cerca de un tiroteo. A menos que él hubiera ido a participar.
No podría interrogar a su hija, pero si pudiera interrogarlo a él y sacarle toda la verdad, no tendría piedad con él. Muy lejos quedó el tiempo en que eran mejores amigos. Demasiado lejos.
— ¿Hmmm y qué hay de su esposa? — El oficial preguntó serio.
— Ella… Bueno en realidad trató de ayudar, pero estaba muy nerviosa, su esposo casi estuvo a punto de entrar en un coma por la falta de sangre, tuvo que llegar una donante para ayudar a salvarle la vida. — El doctor respondió mirando de reojo al oficial.
— ¿Puedo saber quién le donó sangre? — Preguntó Clyde mirando al doctor Rodríguez. — Creo que necesitaré una copia de este registro.
— Fue una de sus hermanas. — Dijo el doctor señalando la carpeta. — Todo está contenido ahí, señor Clyde, aunque no sé qué espera hallar.
Cualquier cosa le resultaba útil, sobre todo si ubicaba a Lincoln en un tiroteo. Lo de la pérdida de sangre era especialmente interesante, tal vez los Sons buscaban salvarlo a él.
— Bien, me llevaré esto como evidencia. — Clyde respondió tomando el archivo de Lincoln. El Doctor Ramírez no estaba muy de acuerdo, pero si era una investigación policiaca entonces no podía oponerse a ello. Sino estaría obstruyendo el progreso de los oficiales.
Y eso sería un crimen.
— Bien...— Respondió el Doctor, hasta que en ese momento comenzaron a escuchar ruido en el pasillo. Ambos miraron a la puerta de salida extrañados por el ruido por lo que el oficial de policía salió a ver.
Y lo que vio lo dejó impactado… Vio como unos enfermeros y un par de mujeres con chalecos llevaban una camilla con una chica que tenía un vendaje manchado completamente de sangre en el abdomen a la sala de operaciones.
— Debo irme. — Dijo rápidamente el doctor Ramírez mientras corría hacia allá a toda prisa. Desde donde estaban podían oír los gritos y llantos de ambas mujeres, y Clyde corrió para ver qué había ocurrido.
Cuando vio sus chalecos, frenó en seco por la impresión, y esta no hizo sino aumentar al reconocer a una de las mujeres.
Nuevamente, una gran ironía del destino. Comenzaba a hartarse ya del apellido Loud.
— Maldita sea...— Clyde dijo en voz baja.
— ¿Qué fue lo qué pasó? — Preguntó Jenny al ver el alboroto en el pasillo.
— No Lo sé… Pero no me agrada como se ve esto. — Clyde respondió mirando cómo se alejaban por el pasillo.
Por un momento todo pareció perder sentido, para los oficiales, para los doctores y para todos. Pero por un momento… por un momento Clyde pudo finalmente creer qué eso qué sucedía en esos instantes, los estaba llevando al borde de ese abismo que jamás habían visto con sus propios ojos.
Y del cual él no estaba seguro de querer ver su rostro. Se sintió como en una montaña rusa, bajando de un modo tan rápido que casi llegaba a descarrilarse. Sólo quería frenar un momento y procesar todo, pues la llegada de esas mujeres al hospital, poco después de un ataque motero al propio hospital, le parecían dos lados de una misma moneda, dos eventos unidos de una forma que no alcanzaba a ver.
Debía seguir investigando y ver qué lograba hallar.
— ¿Estado? — El doctor preguntó a uno de los enfermeros.
— Está grave, entró en shock. — El enfermo respondió rápidamente. — Tiene una bala alojada en el vientre y creemos que llegó a tocar su columna vertebral.
— Jesucristo. — El Doctor respondió mirando a la pobre chica en la camilla. — Vayan preparando la sala, vamos a necesitar todo el apoyo posible. Si esto es lo que creo que es vamos a necesitar toda la ayuda que tengamos disponible. ¡Llamen a Ronnie Anne! — Exclamó haciendo que una de las enfermeras asintiera para ir corriendo por a llamarla a la recepción.
— Señor, estamos autorizados en el pabellón B.— Le informó un enfermero. — Todo el personal de urgencias está corriendo hacia allá.
— Contengan la hemorragia antes de proceder con la cirugía. — Dijo el médico, saliendo a hablar con las mujeres que trajeron a la chica. Necesitaba saber cuánto tiempo llevaba desangrándose, de ser posible su tipo sanguíneo y si era alérgica a algún medicamento.
Mientras que una de las enfermeras llamaba a quien habían solicitado presencia en esos momentos.
— Vamos Ronnie. Contesta. — Pidió la enfermera esperando por respuesta, el tono de llamada siguió durante unos segundos hasta que finalmente.
— ¿Bueno? ¿Quién habla? — Preguntó una voz al otro lado de la línea.
— Ronnie, soy yo Joyce, ocurrió una emergencia en el hospital y necesitamos que vengas de inmediato. — Pidió mientras que en su casa Ronnie suspiraba con molestia.
— Joyce, no ahora estoy ocupada… Estoy… Haciendo algo importante. — Ronnie respondió del otro lado de la línea.
— Es urgente que vengas Ronnie, Ocurrió una emergencia y necesitan a todo el personal apropiado. — Dijo mientras que Ronnie nuevamente bufó con molestia.
— Dios Mío… ¿De verdad es tan importante para que yo vaya?
— Sí, lo es, hay una mujer gravemente herida, con una bala que posiblemente llegó a su columna y que ha perdido demasiada sangre. Alex no puede trabajar por ahora.
Hubo un silencio de pocos segundos al otro lado del teléfono, segundos que se sintieron como horas.
— Voy para allá. — Dijo ella finalmente. — No tardo nada, ¿quién más está ahí?
— Pues casi todo el turno, y dos técnicos de Urgencias que la traían de la ambulancia.
— Está bien… Voy para allá… Estaré ahí en 5— Ronnie respondió del otro lado con genuina molestia en su voz. Había pensado que ese, ese mismo día podría dedicar a Lincoln.
Pero el deber al igual que la familia eran primero.
Y si de verdad la necesitaban ahí entonces debía apurarse...
— ¿Qué pasó Ronn? — Preguntó Lincoln mirando la expresión con la que entraba su esposa.
— Tengo que volver al hospital… Una de las enfermeras me dijo que el doctor Ramírez me solicitaba y que necesitan todo el apoyo posible. — Comentó sentándose junto a su esposo. — No quiero ir Linc… Tengo que estar aquí contigo...— Comentó recargando suavemente su cabeza en el pecho de su marido.
— Oye Ronnie, si es una emergencia, ve. Yo estaré aquí cuidando a mi hermano. No te preocupes por nada. Si es una emergencia, ve. — Lily comentó sonriéndole a su cuñada.
— Pero...— Susurró ella, aún reticente. No es que no confiara en Lily, pero ella no era enfermera o doctora, y Lincoln podría tener cualquier complicación ahí que Lily podría no saber reaccionar.
— Ronnie, tranquila. — Dijo Lincoln. — Estaré bien. Necesitan a la mejor enfermera de toda Royal Woods en el hospital.
— ¿Están seguros? — Reiteró ella. — Esa herida es muy delicada...
— Yo soy de acero. — Bromeó Lincoln. — Además debe ser muy grave si te necesitan, quizás hubo un accidente con varios heridos.
No quería pensar en un tiroteo entre Lambs y Sons, pero era eso o un accidente de autos, y Royal Woods no tenía tanto tráfico. Aquello le hizo pensar en Bobby, y se preocupó de inmediato. Algo grave había pasado.
— Muy bien… Cuídalo bien mientras regreso Lily. — Ronnie pidió apartando un mechón de pelo de su frente. — Ah y también a Luz, cuídalos mucho por favor.
— No necesitas pedirlo Ronnie. Sabes qué cuidar de mi hermano y mi sobrinita es un gusto. — Respondió la joven enérgica.
Al escuchar eso la mujer sonrió. Y entonces se volteó a ver a su marido.
— Volveré amor. — Ronnie dijo mirándolo a los ojos. — Descansa bien mientras no estoy. ¿Ok? — Preguntó para sentir la mano de su marido acariciándole la mejilla.
— Tranquila. Estaré esperando por ti. — Lincoln respondió con una sonrisa tranquila. Ese momento fue cerrado por un beso entre los dos. Esos labios..., valía la pena quemar el mundo por esos labios. Valía la pena hacer cualquier cosa por ella.
— Ve tranquila, Ronnie— Dijo Lincoln feliz. Seguramente tendría buenos sueños en su siesta.
Ella le sonrió un poco y le robó otro beso para pensar en él por el resto del camino. Su esposo era una de las cosas más valiosas que tenía en el mundo, no quería que empeorara por algún motivo que era fácilmente evitable. Por eso quería quedarse ahí.
Pero sabía que Lily lo cuidaría con mucha atención. Debía tranquilizarse y partir hacia donde la necesitaban, al hospital.
Y aquello la hizo sentirse bastante aterrada, pues no se imaginaba qué podría haber pasado para que aquella mujer recibiera un tiro. En realidad, si lo imaginaba, pero no quería pensar en eso: otro tiroteo entre clubes de motociclistas.
— ¿Ami, a dónde vas? — La pequeña Luz preguntó al ver qué su madre tomaba su bolso.
— Oh, Lucecita. — Ronnie se arrodillo para estar a la altura de su hija. — Ocurrió una emergencia y tengo que volver al hospital.
— ¿Vas a tardarte? — La pequeña preguntó mirando a su madre a los ojos.
— Yo espero que no.— Ronnie respondió acariciando el mechón de cabello blanco de su pequeña. — Oye. Si me llego a tardar, por cualquier razón, cuida mucho de papá. ¿Sí? Ahorita que está delicado, quiero que lo cuides mucho. ¿Sí nena? — Preguntó Ronnie con una sonrisa a lo que su hija respondió sonriendo.
— Sí Ami voy a cuidar a mi Api. — Luz respondió sintiendo que las manos de su madre acariciaban su pequeño rostro.
— Esa es mi niña. — Ronnie respondió abrazando a su hija. — Si tienes hambre avísale a tu tía. ¿Ok? Espero volver pronto niña mía.
— Nos vemos ama. — Se despidió ella, agitando su manito, y al voltear para verla sintió que podría llorar ahí mismo. Tuvo que subir al vehículo para evitar las lágrimas.
Porque sabía perfectamente que, en vez de su esposo, su hija podría haber recibido esa herida, y por su edad y tamaño difícilmente podría haber sobrevivido al disparo.
Era lo que menos quería pensar, porque cuando lo pensaba, casi agradecía que Lincoln hubiese recibido la bala. Y eso la hacía sentir horrible.
No podía tardar más tiempo. Aquella mujer necesitaba atención urgentemente. Ronnie se apresuró a ir al hospital, si la situación la necesitaba entonces debía acudir cuanto antes. Como futura doctora ya estaba comprometida a qué debía salvar las vidas qué otros querían arrebatar.
Era su deber, no solo como Enfermera, sino como Madre.
Pues sabía que, al salvar la vida de otros, cuando su hija la viera se sentiría orgullosa. Y tomaría el camino de la medicina únicamente para sentir lo mismo que ella sentía.
Eso debió haber sentido su propia madre cuando regresaba de trabajar.
Qué deseaba qué su hija e hijo tomarán el camino más noble, un camino que ayudaba a velar por la vida de otros…
Y ahora Ella podía verlo en todo su esplendor. Lo que más disfruto de obtener su título fue ver el rostro de orgullo y alegría de su madre, cuando se graduaba. Aún podía verla sonriendo cuando recordaba ese día.
Debía seguir haciéndola sentir orgullosa, debía salvarle la vida a aquella mujer malherida, y haría todo lo posible por lograrlo.
Y mientras se marchaba, Lincoln reflexionaba lo importante que era su esposa para el hospital y para toda Royal Woods. No podía calcular todas las personas que salvó en todos esos años. Y no podría calcularlo, no en ese momento mientras finalmente se dirigía al mundo onírico. algo que su cuerpo deseaba hacer por la larga noche sin sueño…
…
…
…
Aunque… Unas horas después finalmente había despertado.
Viendo a una persona que no había visto desde hace varios años. Desde que las palabras se habían convertido en acciones.
Y los pecados pasados y futuros lo hacían recordar una era más simple y sin preocupaciones. Una época donde ni siquiera tenía que preocuparse por reparar a Lucille y lo único que debía hacer era hallar una forma de no enloquecer con diez hermanas viviendo junto a él. Cuando recordaba aquella época, tenía reacciones variables: a veces se enojaba, a veces reía, a veces se sentía lleno de tristeza.
Y en ese momento, por alguna razón, se sintió bastante triste. Aquella época jamás regresaría de nuevo. Pero ella estaba ahí. Cuidándolo como lo hacía cuando era pequeño, dándole confort como cuando era niño, y hablándole gentilmente como cuando era un joven…
Y Ahora como Adulto, ella estaba ahí, ofreciéndole todo eso. Él aún la amaba como su hermana, pero aun así lo qué había sucedido entre ambos era una huella qué no podían borrar fácilmente. No habían dejado de ser hermanos aún después de aquella acción que condenó a Lincoln a alejarse de ella y del producto de sus entrañas.
Era difícil hablar de ello… Y sería más difícil de entenderlo a una persona que jamás estuvo en sus zapatos.
¿Cómo explicarles algo así a una persona normal? ¿Como explicarle eso a su familia? ¿Cómo pudo ella explicarle a su hijo aquello? Y más aún ¿cómo podía explicarse a él mismo lo qué había pasado esa noche?
¿Un impulso quizás? ¿Una acción que desencadenó una reacción en cadena? ¿Qué había sido?
¿Amor? ¿Felicidad? ¿Pasión? ¿El Deseo de tener más? ¿La belleza de una persona enfocada en el sentimiento de poder compartir un solo instante en la eternidad? No lo sabía, ni él mismo podía explicarse por qué ese encuentro se había dado de aquella manera.
Esa noche no había bebido o ingerido alguna sustancia qué hubiera alterado su juicio. O al menos no lo recordaba. Y trataba de imaginarse qué había sido para que esa noche en la que finalmente se volvió un Son hubiera dado pie al suceso que marcaría su final en su antiguo hogar.
¿Qué había hecho qué en la soledad de un cuarto, dos personas que solían verse como hermano y hermana decidieran cometer una acción prohibida, para darle vida a un niño que no merecía la culpa de una gran imprudencia?
Lincoln buscaba respuestas a preguntas que se habían hecho hace tanto tiempo y aún no existían respuestas.
Pero ella no se hacía ninguna de esas preguntas, su mente no las necesitaba y no las pedía, solo quería agradecerle a ese Dios todopoderoso por haberle permitido llegar hasta ahí para volver a acariciar ese cabello albino con toda la ternura y afecto que sentía por el hombre que estaba entre sus brazos. A veces él quería ser como Leni y no atormentarse pensando en todo lo que había pasado, cuestionando, dudando y culpándose de todo, de haber cedido, de no haberse acercado nunca a Lothric, de haberla abandonado totalmente.
El problema era que se sentía aún más culpable cuando no pensaba en eso. Le daba la impresión de que ignorar lo pasado era un insulto mayor, como si se avergonzara de Leni y de Lothric.
Y aunque se sentía horrible por lo que pasó, no le avergonzaba su hijo.
Sentía vergüenza por su propia forma de actuar. Lincoln en ese punto ya no sabía qué más decirle, qué hacer, o como decir algo sin que pareciera desesperado o triste.
Ella no lo odiaba y eso lo alteraba de una manera extraña, ella era la única de todas sus hermanas qué tenía el derecho de odiarlo. De dedicarle palabras cargadas de odio. Del dolor de haber sido abandonada a cuidar a un pequeño niño que no tenía la culpa de que sus padres fueran lo qué eran.
No entendía cómo ella podía quererlo aún después de eso, de todo ese tiempo de abandono, sin hablar, sin verse. Él quería qué ella lo odiara, parecía desearlo. Incluso si eso le desgarrará el alma, Pero no lo hacía. ¿Porqué?
— Linky. — Leni finalmente rompió el silencio entre los dos, para llamar la atención del antes mencionado. — ¿Tú me sigues amando?
Lincoln se quedó en silencio por unos instantes. Esa pregunta lo había dejado completamente mudo.
— ¿Qué si te amo? Sí...— Lincoln respondió con total honestidad. — No he dejado de amarte ni un solo día…
— ¿También amas a nuestras hermanas? — Leni volvió a preguntar cambiando el panorama completo de la pregunta de su hermana.
— Oh… Bueno, esa pregunta es algo más difícil de responder...— Lincoln respondió posando aún más su cabeza en los brazos de su hermana. — Pero… Si tuviera que darte una respuesta… Sí, las amo. Pero aún hay muchos asuntos pendientes entre varias de ellas y yo.
— ¿Por qué no los has resuelto? — Preguntó Leni, mirándolo con dulzura. No lo estaba juzgando, claro que no. Estaba preguntándole porque de verdad tenía esa duda.
Amaba la sabiduría de las cosas simples que poseía Leni. Seguramente ella no se daba cuenta, pero muchas cosas que hacía o decía lo dejaban reflexionando durante horas.
— Porque es muy difícil. — Dijo Lincoln. — Muchas no quieren verme. Me tienen mucho rencor, y no sé, creo que algunas tienen derecho...
Francamente entendía que no lo quisieran, pero algunas le tenían un odio exagerado. Y había otras que no quería saber si lo odiaban, porque entonces se terminaría de quebrar.
— Oye. Pero ya ha pasado mucho tiempo, ellas no pueden estar enojadas siempre contigo. — Leni respondió enredando uno de los mechones blancos de Lincoln en uno de sus dedos.
— Es qué es más fácil decirlo que hacerlo Len… Siempre lo es. — Lincoln respondió hundiendo más su mirada en el suelo.
— Linky. — Leni abrazó a su hermano con más fuerza, pero suavemente para no lastimarlo. — No digas eso hermanito, una persona no puede estar enojada eternamente. Como dijo mi bebé hace tiempo, una persona no puede vivir enojada toda su vida, en un punto debe dejar ir todo ese rencor, todo ese enojo, toda la ira y el odio, esta vida es tan hermosa, frágil y tan corta para vivirla enojado. — Comentó haciendo que Lincoln suspirara por esas palabras, sí qué su hermana había madurado, no solo por fuera sino por dentro.
— Cierto… Pero tengo miedo Len… De que sea demasiado tarde para arreglar las cosas. — Lincoln respondió ocultando sus ojos en los brazos de Leni.
— No, jamás pienses eso, Linky, nunca va a ser tarde para arreglar las cosas. No mientas nuestras hermanas sigan vivas. — Le dijo Leni, sonriéndole con tranquilidad, mientras sus manos recorrieron su espalda para confortarlo.
Aquello le trajo recuerdos duros. Mas o menos así había comenzado su dilema, con gestos así de inocentes se había forjado Lothric.
No quería quedarse en esos pensamientos, pero los necesitaba, necesitaba algo que lo frenara antes de volver a ceder.
— Len… No creo que sea buena idea...— Lincoln dijo levantándose casi de manera apresurada, aunque su herida le pasó factura segundos después de hacer ese movimiento rápido. — ¡Ay! Maldita sea...— Lincoln dijo agarrándose con fuerza el hombro.
— Linky. — Leni se preocupó al ver como su hermano se había hecho daño a sí mismo por tratar de alejarse. — ¿Estás bien? ¿Te hiciste daño? — Preguntó ayudando a su hermano a levantarse bien.
— No… Estoy bien. — Lincoln respondió asintiendo con la cabeza, para entonces mirar de nuevo a su hermana. Debía evitar una acción imprudente de nuevo. Estaba casado, tenía una hija y un matrimonio estable. Ya había engañado a Ronnie una vez con S.A.M.C.R.O. Volver a hacerlo de aquella forma sería la gota que rebasaría el vaso de mentiras y engaños.
— ¿Linky, a qué te referías con que no era una buena idea? — Leni preguntó mirándolo a los ojos. — ¿No quieres volver a ver a nuestras hermanas? — Preguntó casi de manera melancólica al creer que a eso se refería.
— No, no.— Dijo él, rápidamente, ahogando un quejido de dolor: el brazo parecía dolerle aún más que cuando recibió el balazo. — Si quiero volver a verlas. Quiero que la familia vuelva estar unida.
— ¿Y por qué decías que no era buena idea? — Preguntó ella mirándolo con tristeza, y él no soportaba que lo mirara así. No toleraba hacerla sentir así.
— Me refería a otra cosa, que si era una mala idea. — Dijo él, sintiéndose como un tonto al decir eso.
— ¿A qué te referías Linky? — Leni preguntó aún con preocupación en sus ojos.
— Yo… Len es qué yo… Yo no.…— Lincoln trataba de encontrar las palabras adecuadas para poder decírselas a ella. Pero no sabía cómo, no sabía la forma de decirle a ella sobre aquello, nuevamente el dilema de cómo decir las cosas estaba ahí y se lo estaba comiendo vivo. — Len… Es, difícil para mi decírtelo… Yo, yo no sé.
— Linky. — Leni tomó una de las mejillas de su hermano para que la viera a los ojos. — Puedes confiar en mí hermanito, somos hermanos, no importa lo que haya sucedido, no importa el tiempo o la distancia que hayamos tomado. Siempre seremos familia.
— Lo sé… Lo sé, pero, pero...— A veces literalmente soñaba con que no lo eran, y así habría podido estar con Lothric sin problemas, estar juntos sin andar pensando que la ponía en riesgo. En un mundo perfecto, no tenían lazos de parentesco y podrían haber hecho su vida juntos...
Se llevó su mano sana a la cabeza. Pensar aquello lo hacía sentir enfermo, como si bastara con pensarlo para ya estar traicionando a Ronnie Anne.
Y era lo que menos quería pensar en ese momento. — Ahhh, Jesucristo...— Lincoln dijo casi queriendo darse puñetazos en la cara para intentar olvidar esos pensamientos.
— Linky. — Leni lo llamó apenada, no sabía lo qué estaba pasando en su mente, pero ella sabía qué debía ser algo muy grande para que estuviera así. Entonces se acercó a él para intentar calmarlo, pero Lincoln se apartó de ella antes de que pudiera rodearlo con sus brazos.
— Len… Esto no es por ti… Créeme que, si hubiera otra opción, yo, podría real, realmente corresponder, pero ya no se trata de mí, se trata de mi familia, tu familia, nuestra familia. Yo… Me gustaría poder entender lo que fue, lo que es, pero siempre que lo intento la imagen se distorsiona, yo… Yo quisiera...— Lincoln trataba de sostener sus palabras, pero hablar de lo qué había sucedido entre ellos era algo más que difícil, y a esas alturas ya se le hacía imposible. Y su voz se le doblaba de tan solo imaginarse diciéndole lo que pensaba, pero no podía decir.
— Linky...— Leni trató de acercarse a él nuevamente. — Tú… ¿Te arrepientes por lo que hicimos esa noche?
Aquella pregunta fue como el balazo que casi le arranca el brazo y la vida.
Mucho había meditado sobre esa noche, se había preguntado una y otra vez lo mismo que ahora Leni decía sin tapujos. Si acaso se arrepentía de aquella noche, de haber concebido a Lothric, de haber mancillado el amor fraternal con amor carnal.
La vida y todo se había ido casi cuesta abajo desde ese día. Tuvo que marcharse lejos de la casa Loud, y ella tuvo que criar sola a su hijo, pues por mucho que sus hermanas querían ayudarla, poco podían hacer.
Se había ganado el desprecio, por no decir el odio, de la mayoría de su familia. Todo aquello era como una bomba atómica, que, de descubrirse, no sólo acabaría con su vida sino con la vida de demasiadas personas. Ronnie Anne, Luz, sus hermanas, sus padres, Lothric.
Y ellos no merecían sufrir por aquello.
Pero si bien ese día solo trajo distancia y sufrimiento, debía decir que no se arrepentía de lo que hicieron. Ni siquiera un poco.
Más bien, se sentía culpable de no sentirse culpable. Lo mortificaba todo lo que vino después, pero no eso.
— Len...— Lincoln se acercó a su hermana y la abrazó tan fuerte como pudo su bazo bueno. — No… No me arrepiento, no me arrepiento de ninguna de las cosas qué hice, mucho menos las cosas que dije… Tú eres la persona que más me ha querido, apoyado y a la que siempre recurría cuando me sentía atrapado. — Dijo con un rastro enorme de tristeza en su voz. — Yo. De verdad, de verdad te amo y quería que fueras mi mundo entero… Pero entre una cosa y otra se me olvidó que éramos hermanos, qué entre familia eso nos condenaría a ti, a mí, a Lothric, a nuestras hermanas, a papá y mamá. Nunca habría funcionado, nosotros jamás habríamos funcionado, mucho menos ahora. Pero no, no me arrepiento de nada. Jamás me arrepentiré de lo qué pasó aquella noche, de lo único que sí me arrepiento, es no haber estado ahí cuando tú me necesitaste.
Leni escuchó con total atención a las palabras de su hermano, ella durante ese tiempo de ausencia no se había arrepentido del curso qué la vida le había puesto, todo lo que ella tenía se lo había ganado al no darse por vencida. Desde su maternidad, su empleo, su crecimiento como persona y el amor que desarrolló por su hijo.
Y todo aquello lo había obtenido gracias a esa acción qué su hermano y ella habían tomado esa noche. Ella no podía arrepentirse de algo que le había traído tanta felicidad.
Y ahora qué Lincoln se lo había dicho no cabían más dudas en ella, su hermano hizo todo lo que hizo únicamente por ella. Y por el producto de un amor prohibido por el lazo de sangre.
— Lincoln, me hace tan feliz oírte decir eso. — Dijo ella abrazándolo con cuidado. — Para mí tampoco fue un error, y me tranquiliza saber que para ti tampoco lo fue.
— No, para mí nunca lo sería. — Dijo él, mirándola a sus hermosos ojos. — Quisiera que hubiera una forma de arreglar todo.
— Aún puedes hacerlo, ve a ver a Loni. — Dijo mirándolo. — Él quiere verte, Lincoln.
Aquel muchacho lo sabía todo. No entendía por qué quería verlo, después de todo lo había abandonado, y saber que fue producto del incesto debió provocarle terribles reflexiones. Lincoln se sentía terrible al pensar en lo que debía estar pensando su hijo.
— Es que ese es otro problema Len, no sé cómo hacer eso...— Lincoln respondió volviendo a sentarse en su cama. — De hecho… Me gustaría saber ¿por qué le contaste sobre mí y… ¿Lo nuestro…? — Preguntó viendo como ella se sentaba a su lado.
— Bueno. Lothric… Es un niño listo, muy listo, a decir verdad. — Leni respondió tímidamente. — Él… En un momento dejó de creer la versión que le había dicho de quien había sido su padre, no sé qué fue lo que lo impulsó, lo más probable es que su curiosidad se cruzó con algo más. — Leni dijo recargando su cabeza en el hombro de su hermano.
— ¿Algo más? — Lincoln preguntó curioso, ¿qué más sería?
— Bueno, él creció imaginando a su padre, yo le había dicho que él se había ido hace mucho tiempo, lo malo es que supongo que decirle, qué se había ido las mismas fechas que tú. Especuló mucho acerca de la partida tanto de su padre y la tuya, entre eso y lo otro comenzó a formular teorías, hasta que finalmente… Él me confrontó. Y… Tuve que decirle la verdad...— Leni respondió recordando esa escena a la perfección. — Ambos pasamos la noche hablando sobre lo qué había pasado, llorando y pidiendo disculpas… Yo más que nada, él por haberme gritado y yo… Por haberle negado la verdad de su padre por tanto tiempo.
— Lo lamento tanto, Leni. — Dijo él sintiendo un dolor extraño, como si él hubiera tenido la culpa de aquella discusión. Quería ir a ver a Lothric, explicarle todo lo que había pasado, pedirle perdón por todo, pero tenía mucho miedo de ir.
Y es que, si Lothric lo había descubierto solo, significaba que alguien más también pudo haberlo razonado así. Se le ocurrían al menos dos hermanas que ya podrían saber la verdad, o al menos sospecharla.
Si iba a su casa y comenzaba a tratar a Lothric como a su hijo, sería muy probable que las demás también comenzaran a pensar algo similar.
— No, yo tuve la culpa. — Leni respondió mirando al suelo con tristeza. — No debí haberle mentido con respecto a ti, debí ser sincera con él hace tiempo. Pero sentía que él no podría soportar la verdad si se lo decía tan pronto, pensé que sería buena idea esperar al momento correcto, pero subestimé a mi bebé, por un momento olvidé lo listo que era y eso fue lo que nos llevó a ese punto. — Leni respondió con pena en sus palabras. — Él jamás me había gritado, jamás me había levantado la voz, pero tenía razones suficientes para estar enojado conmigo. Él jamás me mintió a mí, pero yo a él sí.
Lincoln como reacción automática la rodeó con su brazo bueno y le colocó un suave beso en la frente.
— Hiciste lo correcto Len… Yo en tu lugar habría hecho lo mismo, aunque, a decir verdad. Últimamente le he estado mintiendo mucho a mi familia… Más de lo que me hubiera gustado hacerlo…
— ¿Por qué lo haces? — Preguntó ella, buscando ver su rostro. Aquello hacía que Lincoln se sintiera nervioso, pues la veía y ya sabía que no podría mentirle, y que solo podría hablarle con la verdad, aun si dicha verdad le doliera o lo hiciera sentir un mal tipo.
— Leni, volví al club. — Dijo en voz baja, como si temiera que Ronnie Anne lo oyera desde el hospital. — Mi esposa no lo sabe, no debe saberlo, quiero mantenerla lejos de esto.
Y también quería evitar que se llevara a su hija, porque eso haría si se enterara de que regresó al club que ella tanto odiaba. Lincoln suspiró pesadamente.
— Linky… ¿Tu nos amas? — Leni volvió a preguntar haciendo que Lincoln suspirará con mucha más pesadez.
— En los más profundo de mi corazón Len...— Respondió con total sinceridad en sus palabras.
— ¿Y también amas al Club? — Leni preguntó de nuevo haciendo qué Lincoln cerrará los ojos fuertemente.
— Sí...— Respondió con la voz doblada.
— ¿Más que a nosotras? — Y esa última pregunta fue lo que lo puso en Jaque, sabía qué ella no lo decía de esa forma qué a él le dolía, qué no lo preguntaba con las ganas de hacerle daño como si lo hizo Lynn o Lori. Pero la respuesta a esa interrogante no era ni si y mucho menos no.
Era un Cerrado Neutral. Ni más ni menos.
— Esa pregunta… Es mucho más difícil de responder de lo que piensan Len…
— Sospecho que lo amas tanto como nos amas a nosotras. — Comenzó a decir ella. — Tal vez sientes en el club lo que sentías cuando estabas con nosotras.
Mas bien, con ellos sentía lo mismo que en los buenos momentos que pasaba con sus hermanas. Esa sensación de sentirse querido, valorado, respetado, que a veces se perdía cuando estaba con ellas. No quería recordar sus malos momentos justo en ese segundo con Leni, pero los recordó con fuerza el día en que golpeó a Lynn. En el club se sentía parte de algo más grande. Se seniti libre.
The Loud House: Sons Of Anarchy.
Lothric 13
Robbie 12
Luz 8
Laura 7
Lynn#3 7
Larsy 6
¿? 1 semana.
Aquí Otro capítulo de Loud House S.A.M.C.R.O.
Agradecimientos especiales a: J. Nagera y Chiara Polairix Edelstein Por seguir comentando y apoyando la serie, de verdad chicos los amo, Sigan mandándome sus opiniones que me ayudan un chingo para seguir escribiendo. Espero que les haya gustado el segúndo épisodio de esta saga de épisodios sobre la vida de Forajidos y Policias.
Pronto subiré la parte 3.
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Les agradezco tanto a todas sus visitas, comentarios y Favs. De verdad chicos y chicas, los amo a todos, no haría esto sin toda la ayuda y soporte que me dan, aprecio bastante sus aportes por lo que en el siguiente capítulo de Homecoming haré un anuncio especial para todos ustedes. De verdad.
Chicos, chicas gracias a todos. Aquí los verdaderos artistas son ustedes. Sin ustedes yo seguiría publicando historias sin constancia ni relevancia. Muchas gracias.
De su Amigable Vecino.
El Sorprendente Eddy Araña.
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(English Version Soon… Or Dunno asks me if you want an English Version Guys and Gals.)
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